Yo quisiera, pero no puedo

La opinión del médico y político….

JORGE GAMBOA AROSEMENA
jgamboarosemena@hotmail.com

Yo quisiera escribir que el Ministerio Público instruye adecuadamente los sumarios, pero no puedo, porque aparecen escándalos como el de la infiltración de la institución por el narcotráfico, denunciado por mismos funcionarios.

Yo quisiera escribir que la Corte Suprema de Justicia atiende sus funciones, pero no puedo porque, como conejo salido de un sombrero, la Corte resuelve una demanda de inconstitucionalidad con 11 años de retraso, sirviéndole -los magistrados de aquellos tiempos- al gobierno de turno y los de ahora, al gobierno de turno. Es decir que ambos ‘coincidencialmente’ por omisión o sumisión sirvieron a los intereses del Ejecutivo de turno. Ahora resulta que, como por arte de magia, el actual mandatario, que actúa como mandamás, puede nombrar tres magistrados en la Corte, aumentando su control de la Corte.

Yo quisiera escribir que estamos logrando mejores controles en nuestros aeropuertos, pero no puedo cuando aparecen revelaciones en los famosos ‘wikileaks’ que ponen a enfrentarse al gobierno con grandes poderes económicos. El informe de la diplomática gringa advierte que hay sospechas de un funcionario de este gobierno que puede estar vinculado a narcotraficantes, lo que el gobierno desestima, pero estima como bueno y concluye que las concesiones de la Zona Libre de Tocumen se le pueden quitar a las dos familias que hoy controlan dicha Zona. El cable es veraz en una sección y falso en otra sección.

Yo quisiera escribir sobre el proyecto de mejorar la circulación vehicular en esta ciudad pero no puedo porque este gobierno pretende ‘comprar’ los corredores, so pretexto de buscar el bien de los ciudadanos, regalando 1070 millones a concesionarios que han incumplido con los contratos, por lo cual debieron ser penalizados y no premiados.

Yo quisiera escribir que mi partido está cumpliendo sus postulados, pero no puedo, porque hay dirigentes que pretenden usufructuar el poder, que el partido les da, en beneficio propio, y por la abyección de varios de sus allegados que no entienden que deben actuar dentro de principios y no de oportunismos, los cuales serán los vientos sembrados para las tempestades de mañana, que nos afectarán a todos. Pronosticando, arte difícil, censuro la intención que la dirigencia del panameñismo esgrimirá en la Convención Extraordinaria, de febrero próximo, al promover el voto por aclamación en lugar del voto secreto. Como son clientelistas, asumen que el convencional que le da un puesto público le debe sumisión. Vaya insensatos…

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Este artículo se publicó el 21  de enero de 2011   en el diario El Siglo, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El fiscal de las maleanterías

La opinión del Abogado…

LUIS FUENTES MONTENEGRO
luisfuentesmontenegro@gmail.com

¿Qué diferencia puede haber entre ‘Wild Bill’ y un fiscal cuyas actuaciones sean derroche de maleantería? En un país folclórico donde lo absurdo es normal y hasta las estupideces pueden ser aduladas, que un fiscal sea maleante no es nada malo, pues en el juega vivo lo cotidiano es que los maleantes se salgan con la suya –o la de ellos-, poco puede importar que se tenga la trayectoria de vivir a punta de cobrar coimas, abusar, ser arbitrario, enmarañar, encubrir.   En un país así, nada importante es que un fiscal haga de las investigaciones penales su forma de pasar facturas o de enriquecerse ilícitamente, su estilo para atropellar a quienes le caen mal o para favorecer a quienes bajo la mesa le puedan pagar dinero.

En un país así, ningún estupor podría causar que un fiscal tenga tanto parecido a ‘Wild Bill’.    Pero un fiscal semejante es mucho más reprochable que ese supuesto asesino gringo, pues siendo fiscal disfruta amañando expedientes, investigando delitos inventados a ciudadanos respetables, a quienes impone órdenes o medidas sin fundamentos jurídicos y notoria ignorancia del derecho penal.   ¿Qué ocurriría si un fiscal tan maleante fuera fiscal en Panamá? Para muchas personas, sencillamente nada.

En un país donde las instituciones se respetan, es poco probable que un maleante sea designado como fiscal o siga siendo fiscal.   Que un fiscal sea maleante no es un absurdo, cuando por encima de funcionarios honestos, trabajadores, capaces, se nombran compinches, ignorantones, sujetos que están en la jugada porque se atreven hacer de todo para rebuscarse o arrastrarse descaradamente.

Hay muchos fiscales decentes, pero que yo haya estado cuestionando a Ángel Calderón -que sigue siendo fiscal- no es porque sea o no sea un delincuente, sus actos deplorables hablan por él, sino porque si en el Ministerio Público nada se entiende del estado de derecho y nada importa el respeto de los derechos humanos ni de la libertad de expresión o de las garantías constitucionales y de la dignidad, entonces no vamos bien.

Pero volviendo a ese fiscal, él sí debe ser investigado, señor procurador Ayú Prado.   Si hay un fiscal maleante, su destino debe ser la cárcel, tarde o temprano.   La institución tiene que cuidarse y ser ayudada porque su credibilidad depende de si tiene o no a maleantes, corruptos, mediocres como fiscales. Por el país de la decencia.

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<> Artículo publicado el 18 de enero  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Reformas en tiempos de Wikileaks

La opinión de…

 

Dorindo Jayan Cortez

La novedad que ahora recorre el país se llama “reforma constitucional”.   Pero, ¿cómo justificar el gasto de las finanzas públicas en esa tarea, si luego lo menos que se respeta es, precisamente, la Constitución?   ¿Es una propuesta razonada o un trastorno más? El mismo Presidente hizo el anuncio en la sesión de instalación de la Asamblea Nacional, siendo oportuno, al dedillo diríamos, porque en el debate en los medios nacionales e internacionales se venía cuestionando duramente al Ejecutivo, tanto por el desastre en el Ministerio Público como por las revelaciones de Wikileaks.

¿Qué es lo que se pretende cambiar?   Se nos habla de la segunda vuelta electoral, de extraditar nacionales, de incluir la elección de diputados nacionales y gobernadores, de recortar el periodo (de 10 a 5 años) para la postulación de los presidentes salientes.  Para encontrar apoyo popular, incluyen “los 100 para los 70” y “las becas universales”, el caramelo de la propuesta. Los problemas esenciales, generados por los mismos proponentes de las reformas, están ausentes.

Las reformas constitucionales son necesarias en determinados contextos. Hoy, indiscutiblemente, también lo son, pero no para los fines anunciados; el sentido verdadero de un esfuerzo como ese estaría en refundar la institucionalidad, fortalecerla, de manera que se impida con sanciones categóricas y expeditas la manera como los mismos proponentes, o cualquier otro gobierno, pretendan trastocar y desconocer el orden constitucional establecido.

En Panamá, desde 1972 con la Carta Magna de los militares, hemos transitado por cuatro reformas a la Constitución (1978, 1983, 1994 y 2005; quien escribe participó en la aprobación de esta última).

La “política del parche”, sin negar los avances, ha dominado el escenario del reformismo constitucional y la “debilidad” con que opera el régimen constitucional, al desgarrársele con tanta facilidad, no es culpa del texto escrito, sino del poder que está detrás.

Por ello, pensamos que los problemas álgidos que sufre Panamá, ahora agudizados, van mucho más allá de la Constitución; más allá de esas hojas escritas carentes de cultura política y, en ausencia de esta cultura y presencia, más bien de una mentalidad antidemocrática; sin vocación ni voluntad no habrá Constitución alguna, por más perfecta que parezca, que haga reinar el estado de derecho y, mucho menos, la democracia.

Reformar la Constitución no debe ser, por lo que significa para la estabilidad del país, un juego de coyunturas que se saca repentinamente de la manga con temas que dejan muchas dudas de que estemos ante un verdadero planteamiento institucional.

Esto de permitir la extradiciones (con nombre y apellido) y de los otros asuntos, esencialmente, de carácter electoral y de grupo, nos dice claramente que seguimos por un camino sin rumbo para el país, porque para los proponentes sí están definidas sus intenciones.

Desde luego que las hojas de papel soportarán lo que se escriba y se apruebe, pero habría que ver las cabezas que han de llevarlas adelante. ¿No sería preferible que primero reformen sus cabezas, y luego la Constitución? De repente, es más necesario y urgente el cambio de mentalidad de la clase política que nos dirige, que tenga cultura política y respeto por las ordenanzas establecidas, que reformas de tinta y papel.

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Este artículo se publicó el 7  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

De pinchazos procuradores, Metro Bus y sobresaltos

La opinión de…

Eudoro Jaén Esquivel

Los panameños vivimos de sobresalto en sobresalto. No pasa una semana sin un escándalo nuevo. No es mera coincidencia que los medicamentos que más se agotan en nuestras farmacias son Lomotil y Tafil.

Me remito a los escándalos más recientes, pues si empiezo desde el comienzo no tendré espacio.   Empezamos con el escándalo de una avioneta “iguanando” en un potrero de Los Santos que destapó el tema de la penetración del narcotráfico en el Ministerio Publico, lo que a su vez motivó la salida del Procurador encargado o suplente (nunca llegué a entender cuál era su verdadero título) a quien, en mi concepto, le cayó injustificadamente la teja y se convirtió en la oveja de sacrificio.    Ahora se nombra a otro “de confianza” (esta vez, la primera opción “de confianza”, no llegó a home).   El tema no se ha agotado.    Creo que apenas toma fuerza y con las promesas de “limpieza”, del nuevo Procu, continuará siendo el tema para rato.

De repente, desde la madre patria, el diario El País destapa otro tamal criollo con aquello de la solicitud de ayuda para “pinchar” que a los gringos no les supo bien y, por justa razón, (no “justa causa”).  Los gringos de The New York Times, a quienes no le falta maldad, ahondan sobre el tema, incluyendo el mensaje subliminal de poner una foto del jefe entre dos gobernantes africanos con problemas de relación con la DEA. El temita de la solicitud de ayuda de la DEA para “pinchar” ha puesto a los spin doctors del Gobierno a trabajar sobretiempo, buscando cómo enterrar la noticia o darle otro giro, hasta ahora sin mucho éxito. Nos toman por tontos con los argumentos que usan, pero somos un pueblo sabio.

Eso de que la gringa no gustaba del jefe y todo fue su revancha, porque “la pararon firme”, me la cambean, como decimos por allá. El nuevo giro que quieren dar es que vienen Wikileaks del PRD, como si un mal justifica otro mal.   Mejor aceptar la realidad de que metieron la pata.   De todas maneras eso está oficialmente permitido en este gobierno. Lo que no se permite oficialmente es meter la mano. La noticia anticipando los Wikileaks del PRD, que creo es cierta, tendrá a muchos ingiriendo Lomotil y Tafil a puñados.

Si alguna vez tuve dudas de que somos un país surrealista, las perdí con el tema de jours: las quejas sobre el Metro Bus. Solo tenían horas de estar circulando cuando ya abundaban quejas. Hay más quejas que elogios. Ahora resulta ser que para muchos los Diablos Rojos eran lo máximo. Abundan los comentarios a favor de los Diablos Rojos: que los Metro Bus son más caros; que en los Diablos Rojos iba más gente sentada; que se podía dormir, porque los respaldares era más altos; que se podía subir y bajar por la misma puerta y donde nos venía en ganas. Otras quejas de los metro buses son que el aire acondicionado no funciona (¿funcionaban en los Diablos Rojos?); que hay que caminar mucho por la ubicación de las paradas, que opera el sistema de que “entre que caben 100”, que los asientos son incómodos: que hay que ir parados, etc., etc.

¿Devolvemos los metro buses a Colombia, donde sí saben usarlos?

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Este artículo se publicó el 1 de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Hacer creíble su realidad

La opinión del Comunicador Social….

ERNESTO  A.  HOLDER
ernestoholder@gmail.com

Parece imposible que a estas alturas del desarrollo humano estemos como estamos.   Si revisamos los tiempos de la historia y para entenderlos, el contexto en que se llevan a cabo los eventos es importante.   Los diversos elementos que se utilizan para el análisis histórico sirven como retratos para el ordenamiento narrativo de los hechos para su presentación descriptiva, conjuntamente con los eventos que se entrelazan el uno con el otro como un rompecabezas, son esenciales para el entendimiento general de un hecho.

Cada tiempo documentado con seriedad, repartidos en capítulos vividos, son afectados por elementos externos al evento que apoyan, distraen o afectan el resultado en la búsqueda de una verdad histórica, muchas veces incompleta o discutible.

Esta columna y otros aportes comunicacionales de muchos actores y observadores sociales, a falta de la disciplina de llevar un diario concienzudo de reflexiones cotidianas, permite dejar un retrato estructurado sobre la época, en el marco de los temas de las cuales opinamos todos: política, comunicación, cambio social, educación, cultura, desarrollo, etc.

Voces más científicas y disciplinadas, realizan un concienzudo trabajo investigativo sobre la realidad actual por medio de monografías, ponencias y ensayos. En la poesía, el cuento, la novela, el teatro, etc, también se levantan voces que dejan sus observaciones sobre la lucha por la supervivencia, el amor y los fantasmas y demonios de la naturaleza humana.

Estos relatos son importantes para que algún día sirva de referencia, conjuntamente con otros aportes y opiniones de colegas, escritores retratistas.   Permitirán entender nuestro mundo en estas primeras décadas del nuevo milenio.    Son importantes desde el punto de vista individual y personal, pero también como un aporte al retrato colectivo en esta sociedad en donde nos ha tocado vivir.

Con ese trasfondo y el tan cacareado esfuerzo por convertirnos en país de primer mundo, con nuestros grados de inversión, niveles de competitividad, centros bancarios y demás ‘bondades’ y mediciones que utilizan los tecnócratas, economistas y demás, lo que sucede en el país durante las últimas cuatro semanas, propone una sola pregunta:   ¿De qué país estamos hablando?

La seriedad con que muchos personeros locales ofrecen sus análisis sobre la salud económica del país, las bondades que ofrecemos para la inversión extranjera y el desarrollo de oportunidades de negocios entre otros, choca con la realidad que el país ha enfrentado en tan solo 30 días; las consecuencias de los cuestionables procesos de cómo se hacen las cosas en realidad.

García Márquez señaló que: ‘En América Latina y el Caribe, los artistas han tenido que inventar muy poco, y tal vez su problema ha sido el contrario: hacer creíble su realidad’.  El deterioro ha sido constante y notable en los últimos años, pero en estos últimos 30 días, desde el inicio de las intensas lluvias a principios de diciembre, el ímpetu de las tormentas, parecen haber provocado más de lo imaginable.

En solo un mes hemos experimentado traumas significativos que dejan dudas sobre nuestro futuro y desarrollo. (Para mi desarrollo va más allá de los rascacielos, centros comerciales y hoteles turísticos). La realidad de los eventos de corrupción y delincuencia en el ministerio público habla negativamente de nuestro sistema legal y de justicia.

En estos mismos treinta días, la realidad sobre las carreteras de acceso al puente Centenario deja serias dudas sobre la industria de la construcción en Panamá.   El colapso del sistema de producción y distribución de agua potable es evidente y cuestionable. Los resultados del año lectivo que acaba de terminar y el nivel cultural y educativo de las personas que nos representan a nivel internacional en las sedes consulares y diplomáticas del país, es vergonzoso. Esa es la realidad, brutal y difícil.

Y difícil tarea les queda ahora a los que nos venden como país de primer mundo hacerlo creíble sin producir los cambios necesarios.

El trabajo de documentar la realidad queda como prueba o retrato de este momento de nuestra historia social.   Y hacerla creíble es un reto.

Estas representaciones serán objeto de reflexión por los futuros investigadores e historiadores sobre nuestro comportamiento como sociedad. Analizarán la razón de nuestras prioridades personales y colectivas en medio de tanta necesidad y amenazas que aún no atendemos en los reglones de salud, educación y cultura. Evaluarán el rol de nuestros líderes frente a hechos como los descritos, sus actos por corregirlos, o en el peor de los casos su complicidad.

Cuando en el hilo del tiempo las páginas de estos primeros años del milenio queden inmediatamente después de las de las luchas por recuperar el territorio de la Zona del Canal, muchos querrán saber qué se hizo esa valentía, ese arrojo y esa perseverancia por unir el territorio nacional y por qué no se empleó para ayudarnos a salir del subdesarrollo.

 

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<> Este artículo se publicó el 10 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: http:

Es necesaria una reevaluación del Ministerio Público

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La opinión del Abogado…

Alberto E. Fadul 

Resumen de Noticias de VAMAGA:   “Se espera que Ayú Prado sea ratificado por la Asamblea Nacional de Diputados el 3 de enero cuando se reanuden las sesiones ordinarias. Angélica Maytín, de Transparencia Internacional, opinó que la designación del nuevo funcionario “es positiva… confiamos en que levantará la imagen del Ministerio Público porque ha ocupado distintos cargos por mérito”. (Panamá América)“Entre los casos de alto perfil que ha investigado José Ayú Prado figuran: la investigación por blanqueo de capitales al ex presidente Ernesto Pérez Balladares; la Masacre de Albrook, la Operación Océanos Gemelos, la investigación por blanqueo de capitales al empresario Jean Figali, la investigación de la falsificación de pasaportes y la investigación del narcotraficante Pablo Rayo Montaño”. (Panamá América). 

Una reevaluación total, con la debida reingeniería de procesos, es obligatoriamente necesaria en el Ministerio Publico.

Para quien les escribe, es preocupante que en todos los gobiernos, la sociedad civil, en su totalidad, solo salga en defensa de personas o al ataque de estas sin entrar al meollo del asunto.

Por muchísimos años el Ministerio Público, particularmente la, Procuraduría General de la Nación, ha sido una fuente de venta de influencias, manejos oscuros que nunca se esclarecen y un ancho y profundo hueco negro, donde las pruebas se convierten en juguete de quienes las administran, para su propio beneficio o a petición de algún superior, expresamente, Presidentes y Ex Presidentes de la República. Ninguno ha sido juzgado, a pesar de la, presunta, no existencia de 0 corrupción.

Nos debe preocupar también el proceso de selección y definitivo nombramiento de una persona para dicho cargo, emanado de un Órgano con excesivo poder y otro carente, absoluto, de independencia que ya eso, es bastante; sin embargo, dada la intensa corruptela que caracteriza a la Administración pública del país, no debe interesar clamar por el cambio en el periodo del nombramiento, lo cual es pertinente. Bajarlo de 10 a 5 años y, si el periodo presidencial fuese cambiado, a los años que resulte para cada periodo presidencial. Excederlo nunca.

El sistema actual de 10 años, solo sirve a manera de brindarles protección judicial a personas que ocuparon cargos de elevada envergadura.

No es tan curioso que cada funcionario acusado, en dicha institución, salga como abejita africanizada con amenazas vedadas por los medios de comunicación. Sera que no entienden que el conocer la corruptela interior no les hace tan inocentes nada.

1486806Flor Mizrachi Angel

flor@prensa.com Knockout Rubén Castillo G. En Panorama: “Se necesita una viagra psicosocial para levantar los valores y quebrarle la columna al juega vivo”. Agregaría yo con el permiso de mi amigo: y al corrupto.

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<>Artículo publicado el  2  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

 

Wikileaks y la ampliación del Canal

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La opinión del Economista,  Político y Docente Universitario…

Juan  Jované

El reciente escándalo vinculado con la profunda penetración del Ministerio Público por la corrupción proveniente del narcotráfico y su utilización como mecanismo de represión política y la revelación, proveniente de Wikileaks, según el cual el propio Presidente de la República habría solicitado a los Estados Unidos que le entregara los instrumentos tecnológicos necesarios para realizar pinchazos telefónicos destinados a espiar a la oposición política, han logrado, por su alto impacto en la opinión pública, opacar el contenido de otra información, proveniente de este último medio, de acuerdo a la cuál el Vicepresidente del país tendría serias aprensiones sobre el futuro del proyecto de ampliación de Canal, mientras que el Presidente habría manifestado dudas en torno a la transparencia del proceso de adjudicación de las obras vinculadas con el mismo.

Pese a que altos funcionarios del gobierno se manifestaron rápidamente en apoyo del proyecto de ampliación, lo cierto es que más allá de las posibilidades de corrupción quedan dos elementos importantes que deben ser tomados en cuenta por la ciudadanía.

El primero de ellos se refiere al hecho de que se trata de un proyecto altamente rentable para quien lo construye, a tal extremo que los gobiernos de los países de las empresas que participaron en las licitaciones relativas a la construcción han venido apoyando activamente, cada cual a su manera, la posibilidad de que estos se adjudiquen las licitaciones correspondientes a su ejecución.

A esto solo queda agregar que no deja de ser notable la posibilidad de que una empresa quebrada, apoyada por un Estado también prácticamente quebrado haya logrado adjudicarse la licitación más importante del proyecto.

En segundo lugar, en relación al futuro mismo del proyecto,   es importante recordar, como lo hemos hecho antes, que el crecimiento del volumen de toneladas del Canal de Panamá, variable clave en la actividad del mismo, así como para el financiamiento del proyecto de ampliación y su rentabilidad ha venido creciendo en los tres últimos año a una tasa muy por debajo a la prevista en el proyecto de ampliación, la cual alcanza a un promedio anual negativo equivalente al 0.94%, incluso la tasa positiva mostrada en octubre del año pasado y octubre del presente, resulta extremadamente pequeña al colocarse en tan solo el 0.3%.

Esta situación no resulta necesariamente transitoria, ya que los elementos recesivos observados en la economía norteamericana, principal usuario del Canal de Panamá, no terminan de desaparecer, dando lugar a la posibilidad de un período de estancamiento prolongado.

Por su parte, las últimas noticias sobre la República Popular de China, el segundo usuario más importante del Canal, es que la misma se encuentra preocupada por la posibilidad de un sobrecalentamiento de su economía, lo cual la ha llevado a una elevación de la tasa de interés con el fin de contener su propia tasa de crecimiento.

A esto se deberían agregar las presiones inflacionarias internacionales que también podrían afectar el tránsito por el Canal.   El silencio de la ACP frente a todo esto es ofensivo a la ciudadanía.

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<>Artículo publicado el 4  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.