Urinarios

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

MODESTO A. TUÑÓN F.
modestun@yahoo.es

La destartalada unidad del Diablo Rojo entró a la calle 23, Este y antes de llegar al ‘mercadito’ de Calidonia, exactamente frente a las casetas donde se expende el coco rallado, detuvo la marcha.   El conductor bajó, se acercó a un lado de la parte delantera y allí descargó su vejiga para bañar de orine una de las llantas anteriores. Resuelta la molestia, volvió a subir, quitó la palanca de la posición neutral y prosiguió su camino.

Eran las dos de la tarde y los pasajeros debieron esperar que el ‘chof’ terminara la micción para continuar el recorrido urbano.

La escena es cotidiana en el espacio de la urbe capital.   En un costado del parque Urracá, en la Cinta Costera, en los corredores, en la sección de la avenida Juan Pablo II, dentro del bosque, o en la Vía de la Amistad se aprecia en cualquier hora del día, taxis, buses o autos particulares y a un lado, hombres que resuelven problemas de ‘plomería’ o urgencias fisiológicas que dejan de ser íntimas para convertirse en públicas.

Nuestro organismo requiere liberar sus aguas residuales y hemos tomado la costumbre de buscar el primer lugar que se nos ocurra para dar rienda suelta a esta extroversión costumbrista, sin advertir que existen locales donde por veinticinco centavos —y que cuentan al menos con un mínimo de gestión sanitaria— se puede satisfacer aquella importante función de desalojo corporal.

La primera vez que visité Alemania, me llamó la atención —además de su cronométrico sistema de transporte— la existencia de sitios para resolver estos ‘apuros’.    Los transeúntes entraban al local público, pagaban una moneda a una funcionaria impecablemente vestida (posiblemente municipal) y se internaban para ‘resolver’. La dependiente se aseguraba de que el sitio estuviera muy aseado.

El pequeño espacio urbano era limpio y satisfacía un requerimiento ciudadano tan importante. Luego, me enteré de que en muchas ciudades europeas existían baños públicos, cada uno de acuerdo a las costumbres locales, brindaba diferentes servicios.

En las carreteras —freeways— de Estados Unidos, a cada cierta distancia, se encuentran lugares, como postas para que los conductores hagan un alto y los interesados puedan atender dichos asuntos del cuerpo; además, tomen café, adquieran alguna golosinas o ‘donas’, descansen y luego prosigan su camino.

Cuando en México se empezó a construir el sistema del metro en la década de los setentas, se concibieron las características de las estaciones de ese transporte público que reducía los tiempos de traslado de un punto a otro de la megápolis y se adecuaron áreas en ciertas terminales para la satisfacción de las tendencias mingitorias y otras ‘ganas’ del usuario.

Es por eso que sorprende, que se haya dicho en la Secretaría del Metro en el país, que el modelo panameño no va a contar con servicios sanitarios, porque los flujos de utilización del novedoso transporte, son de un tiempo ínfimo que no hacen necesaria aquella opción.   Además, se plantea que de acuerdo con recomendaciones, allí es alto el índice de atracos.

Imagino las portadas de los diarios ‘Apuñalado mientras ‘meaba’ en el Metro’, ‘Lo plomearon cuando se disponía a echar un c…’, ‘Le roban en el servicio de la estación del Metro en Fernández de Córdoba’ u otras peores, según la imaginativa mente de los tituladores.

Todavía estamos a tiempo de que la institución responsable del macroproyecto de transporte, dé una salida a esta urgencia y pueda agregar los espacios para atender aquel requerimiento en los diseños de las estaciones.  Peor sería contestar demandas de alguien a quien se le reventó la vejiga, mientras el Metro esperaba que se restituyera el fluido eléctrico y pudiera continuar su marcha, precisamente en su segmento subterráneo.

Es una lástima que no se ayude a resolver ese gran problema de reservorios de las orinas de los ciudadanos locales y visitantes.   Se tendrá que hacer evaluaciones exactas cuando se sale de la casa y se utiliza el Metro para ir al trabajo o viceversa, tiempo que en las actuales condiciones de los autobuses es ‘incalculable’.

Usted ahora sabe que con el ‘subte’ (como llaman por cariño al tren subterráneo) va a demorar un tiempo exacto en llegar a su destino.   Por favor, tómese un momento antes de salir, porque el final del recorrido será dentro de unas dos horas y hasta entonces, podrá llegar a un baño público.

No ponga en peligro sus tripas, planifique su desalojo líquido y, por favor, no lo practique ni en el parque o la carretera, porque es una malacrianza y un atentado a la sanidad pública.

 

Este artículo se publicó el  16  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Sí a la Tolerancia !

La opinión el Jurista…

Abel Vergara Lopez

Indígenas cerraron la Vía Interamericana en Pacora, provincia de Panamá y no permitían el paso hacia la Cárcel La Joya, para llevarles alimentos a los detenidos.    En San Félix, provincia de Chiriquí, fue retenido y golpeado el representante del Ejecutivo, el viceministro Luis Ernesto Carles, quien les prometió podrían manifestarse sin ser reprimidos por la policía. Un comunicado de la Presidencia no ha sido suficiente para calmar a los manifestantes de la comarca gnöbe, quienes exigen igual que los habitantes de la cuenca del Bayano en la capital, la derogación de la recién aprobada ley minera.

 

Los grupos indígenas quienes hoy se han manifestado cerrando vías, detuvieron en Pacora, a un miembro de su propia etnia pues no estaban seguros de su posición ante la nueva ley.   La intolerancia que hoy se vive, nos está llevando a pasar de ser un pueblo alegre y folklórico, que antes parecía sólo pensaba en fiestas como el carnaval, a convertirnos  en un pueblo violento, que no ha sido tradicionalmente nuestra naturaleza.

 

El cierre de la vía Interamericana afectó a miles de personas en Pacora por más de seis horas. Crear el caos para llamar la atención, no sólo afecta al funcionario que intentó llegar a un acuerdo en San Félix, que le costó por suerte sólo un gran susto, sino a toda la población que requiera trasladarse hacia o desde cualquier lugar. En la vía Transístmica por su parte, los jubilados que aún esperan su aumento, amenazan con cierres diarios y contínuos, hasta que se les cumpla.   En pocos días está por iniciar un nuevo año escolar y los educadores parecen más preparados a realizar protestas, que a la enseñanza en las aulas;   y con el inicio de la construcción de los trabajos del Metro en la capital, lo que se vaticina es un verdadero pandemonium.

 

Qué podemos esperar en los días previos a la fiesta que paraliza el país y en los días posteriores a la misma. La realidad es que sin tolerancia, nada se puede lograr. Somos un pueblo pacífico y como tal, esperamos que nos visiten en pocos días miles de turistas, que si ven lo que está ocurriendo, de seguro que lo pensarán antes de viajar.

 

Demostremos que podemos comportarnos como el país civilizado que aspiramos ser. Sí a la Tolerancia !

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Reproducción de nota publicada el  15 de febrero de 2011 a las 22:59 en Facebook y etiquetada en nuestro muro por el autor, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Metro a metro

La opinión del Periodista…

AQUILINO ORTEGA LUNA

 

La construcción del Metro en la ciudad de Panamá, sin duda alguna traerá beneficios viales, económicos, sociales y emocionales para todos los nacionales.

Los panameños urgidos de los beneficios de seguridad, economía de dinero y de tiempo prometidos por el presidente Ricardo Martinelli al anunciar la construcción de este importante proyecto, están felices.

La gente de a pie, la que menos gana y que sufre día a día de las inclemencias del tiempo y de los abusos de los transportistas, espera que la construcción del Metro, no se realice “metro a metro”.

Según las empresas Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) y Norberto Odebrecht, que realizarán la construcción de la primera línea del sistema de transporte masivo en Panamá a un costo de mil 446 millones de dólares, las distancias indefectiblemente, de un punto a otro, se acortarán.

El tiempo ya no será un problema, la gente descansará más y compartirá más en familia y fundamentalmente los gastos de combustible y la afectación de medio ambiente disminuirán considerablemente, al menos eso es lo que esperan los gestores de esta monumental obra.

La iniciativa es considerada el proyecto insignia del presidente Ricardo Martinelli, cuyo mandato de cinco años finaliza el 30 de junio de 2014.

El proyecto supone la construcción de la línea 1 del metro de Panamá, de 14 kilómetros de longitud y 16 estaciones, que discurre por el centro de la ciudad. Del total de trazado, 11 kilómetros serán subterráneos.

La obra, que debe estar lista en diciembre de 2013, cuenta con financiación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la Confederación Andina de Fomento.

Este moderno sistema de transporte permitirá la obtención de una alta rentabilidad de los recursos disponibles para inversiones públicas, lo cual permitirá fortalecer los programas de salud, educación y vivienda del Estado.

Asimismo el nivel de estrés de los capitalinos se reducirá en gran medida, provocando un cambio profundo en su manera de vivir y de pensar, logrando dinamizar el progreso social, cultural y económico de los mismos.

El metro busca proyectar y hacer más viable a Panamá en el interés de enfrentar los retos y aprovechar las oportunidades que ofrece el siglo 21.

Esperamos que el metro no avance “metro a metro” y que su construcción posibilite el desarrollo e integración territorial, mejore la calidad de vida de los ciudadanos y disminuya la saturación de vías.

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<>Artículo publicado el 22  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en:   https://panaletras.wordpress.com/category/ortega-luna-aquilino/

De Metro a Metro

 

La opinión de…

 

Juan Courville Platañiotys

Hace pocos días estuve por Italia y me involucré en investigar cómo funcionaba el sistema del pago del peaje de los usuarios en los autobuses y las líneas de trenes. Muy interesante, fácil y sencillo es el sistema que tienen, el cual está subsidiado por el Gobierno.

Me imagino que algo similar piensa instalar el Gobierno Nacional. El sistema funciona de la siguiente manera: el pasajero compra un boleto mensual que le cuesta una cantidad equis de dinero y ese pasajero, una vez al día, lointroduce en una máquina electrónica que está ubicada en el autobús, ésta lo registra y ya.

No hay nadie pidiéndole el boleto, el sistema confía en el ciudadano, no importa cuántas veces al día se suba a un autobús. Lo importante es que pase el boleto por la maquinita, porque si en un momento llega el boletero y usted no tiene boleto o no tiene la marca que indique que ya lo pasó, y cree que puede ahorrarse el dinero, entonces se lo lleva la Tulivieja.

Igual pasa en los estacionamientos públicos. Se cobra por todas partes, pero no hay policías vigilando ni molestando. No existen los “bien cuidado” ni los limpia parabrisas ni los chicheros, trancando las esquinas de las calles –como ocurre en Marbella y otras áreas de la capital– ni ayudando a crear basura. Usted, como ciudadano, introduce su moneda en la maquinilla que, automáticamente, le entrega el boleto, luego coloca parte de él debajo del parabrisas, a la vista del chequeador, y ya. Usted se va a hacer sus mandados o se va para donde quiera.

Ojo, si no pagó y se hizo el vivo –como hacemos aquí– le aseguro que cuando vuelva no encontrará su vehículo y tendrá que explicarle a un juez cómo era el cuento suyo. Pero seguro, seguro, tiene que pagar la multa.

Esto, señores, se llama “educación” del pueblo y del gobierno. Allá, como en otros países, los gobiernos locales trabajan para el pueblo y el pueblo respeta la ley.

Algo que se me pasaba comentar, yo notaba que había algo muy extraño en los paisajes de las calles y carreteras italianas. De repente me quedé callado de la sorpresa, descubrí que no había contaminación visual. Las vallas publicitarias, las pancartas, letreros y boberías que aquí abundan en exceso, por todas partes, no existen allá.

Usted puede apreciar el panorama directamente, no tiene que tener visión de rayos X, como Supermán ni ser Mandrake para observar el paisaje o admirar la naturaleza, que es ocultada por la porquería visual que tenemos a lo largo y ancho de nuestro país.

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<> Este artículo se publicó el 21  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Consorcio Línea 1 y SMP firman contrato para la construcción del Metro

Un sueño que comienza a hacerse realidad: Presidente Ricardo Martinelli.   La nota informativa de la Educadora y Activista Política…

JENNIE   GONZALEZ 


La Secretaría del Metro de Panamá (SMP) y el Consorcio Línea 1 firmaron -este viernes 26 de noviembre- el contrato para la construcción de la Línea 1 del Metro,

obra que concreta uno de los sueños del pueblo panameño de tener un moderno sistema de transporte, según lo expresó el presidente Ricardo Martinelli, quien fue testigo de honor de este acto.

El proyecto tendrá una extensión de construcción 13.6 kilómetros que irá desde Los Andes, distrito de San Miguelito, hasta la terminal de autobuses de Albrook, por lo que el Mandatario hizo una solicitud especial a los panameños para que tengan paciencia con los cambios en las vías que se registrarán producto de los trabajos del Metro.

“Tendremos muchos tranques y nos demoraremos un poco más en llegar a  nuestros destinos, pero este será el costo del progreso para nuestros país”, dijo Martinelli. Añadió que junto al programa de reordenamiento vial, que desarrolla el gobierno, los panameños tendrán un mejor sistema de transporte y mejores vías que cambiará la vida a las personas.

Martinelli agregó que con la construcción del Metro, una de las promesas más importantes de su campaña, Panamá se convertirá en una gran ciudad.

Pidió además a los medios de comunicación difundir campañas de concienciación que se desarrollarán para que los panameños estén informados de los cambios que implicará la construcción del Metro, pero que esto finalmente mejorará el sistema de transporte del país.

Por su parte, el secretario ejecutivo del Metro, Roberto Roy señaló que con esta firma se inicia una etapa importante en este proyecto que ya se convertirá en una realidad. Dijo que se tiene  proyectado que concluya en aproximadamente 38 meses y que en la obra participarán más de 3 mil trabajadores.

Explicó que los trenes para el Metro, cuya primera línea tendrá un tiempo de recorrido estimado entre ambas terminales de 23 minutos, serán provistos por la empresa francesa Alstom, considerados como líder en este sector en el mercado internacional, ya que disponen de tecnología de punta que permitirá que el tren tenga un menor consumo de energía y garantizará una perfecta operatividad.

En el mismo acto, la contralora general de la República, Gioconda de Bianchini, refrendó el contrato para la Línea 1 del Metro.

También participaron el vicepresidente y Canciller, Juan Carlos Varela; ministros de Estado y demás autoridades nacionales.

¡VAMOS BIEN!

 

¡JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ!

<> Nota publicada el Sábado, 27 de noviembre de 2010 a las 17:34 en Facebook por la autora,   a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Más artículos sobre obras y eventos del Gobierno Nacional  en: https://panaletras.wordpress.com/category/gobierno-noticias-eventos/

Pérdida de tiempo y el sistema de transporte

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministro de Estado….

MARIELA  SAGEL
marielasagel@gmail.com

En el año 1999, al final de mi gestión como ministra, entregué al Dr. Winston Spadafora, quien sería mi sucesor en la cartera de Gobierno y Justicia, un proyecto de factibilidad, con financiamiento aprobado y demás, para hacer un metro en la ciudad de Panamá.    El proyecto había sido elaborado por el gobierno francés y la empresa Alstom, la misma que hoy integra el grupo que obtuvo la licitación del metro, junto a la sopeteada Norberto Odebrecht y FCC.

Alstom es un consorcio francés que fabrica trenes, entre otras cosas. Con el fin de eventualmente obtener la concesión de hacer el metro en Panamá, abrió una oficina del rubro transporte (están en el tema de hidroeléctricas) en nuestro país y por varios años estuvo participando en cuanta feria y exhibición había, con videos e información que ilustraban las ventajas de hacer un metro en una ciudad que cada día está más congestionada y cuyo transporte colectivo es un desastre.

Ante la indiferencia que le propinó el gobierno arnulfista, y la poca atención que le brindó al tema la posterior gestión de Martín Torrijos, la unidad de transporte se marchó. El diseño estaba hecho y la ruta trazada, se perdió el financiamiento del estudio de factibilidad y la posibilidad de acceder a préstamos blandos para construir esa arteria vial.

Ahora, después de casi doce años de estar en remojo, se desempolva el tema, con muchos millones más de costo, muchos miles más de usuarios y muchos intereses más puestos en las empresas que conformaron el consorcio ganador.   Cabría preguntarse cuál ha sido el costo de oportunidad que hemos pagado, cuál es la seguridad que no pasará, a estas alturas del partido, lo que sucedió en Chile, que los usuarios rechazaron la nueva modalidad de transportarse –especialmente cuando pareciera que se le monta una competencia paralela, con el Metro bus— y cuál es el incremento de costos en la construcción en una urbe que está más caótica y congestionada que entonces.

Yo quiero que el metro sea una obra que solucione el problema de desplazamientos de la mayoría de los residentes de la ciudad. También aspiro que para mí sea un gusto poder transportarme en él, como lo hago en las ciudades donde viajo y existe este modo de transporte. Y anhelo que el proyecto sea bueno para todos.  Fue una pérdida de tiempo no haberlo hecho antes.

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<> Artículo publicado el 1 de noviembre de 2010  en el diario El Siglo a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la autora en: https://panaletras.wordpress.com/category/sagel-mariela/

¿De dónde salió el metro?

La opinión de…

Jorge Rivera Staff

Esta pregunta surge, una y otra vez, al revisar la información disponible sobre el tema y percatarnos de que según los estudios realizados en los últimos 20 años la opción de un metro para la ciudad de Panamá siempre fue descartada, en base a los estudios de cantidad de usuarios y tamaño de la ciudad. Todos estos análisis siempre arrojaron como resultado que las mejores opciones en el mediano y largo plazo eran un sistema de tren ligero, un monorriel o autobuses articulados.

Entonces ¿Cómo llegó este gobierno a la decisión de que se debe construir un metro en nuestra ciudad capital? ¿Dónde están los estudios previos a la creación de la Secretaría del Metro que avalen esa opción.

Según lo investigado hasta ahora, la idea del metro surgió el año pasado del plan de gobierno del actual presidente cuando era candidato y de una visita de un par de días que realizó al metro de Santo Domingo durante esa campaña electoral. Si este es un autonombrado gobierno “de empresarios”, ¿Dónde queda la eficacia y eficiencia de este proyecto, frente a las opciones del tren ligero y del monorriel, que satisfacen la misma demanda de usuarios en los próximos 25 años a un costo estimado de 400 millones para la misma ruta?

¿Dónde está el concepto económico de costo de oportunidad para solucionar un problema entre varias opciones? Me llama la atención que si para proyectos de este tipo, inclusive de mucho menor magnitud, se deben evaluar las opciones, en nuestro país no se haya debatido seria ni ampliamente sobre las mismas.

En pocas palabras, en un escenario a 25 años tanto el tren ligero como el monorriel pueden transportar la misma cantidad de usuarios que el metro, su construcción toma mucho menos tiempo y a la mitad del costo en inversión inicial y tarifa para los usuarios, por lo que nos podemos hacer otra pregunta: ¿si el Gobierno se va a gastar mil millones de balboas del bolsillo de todos los panameños para construir un metro que brindará servicio a solo una parte de la ciudad, por qué no invertir más integral y eficientemente ese dinero en un sistema de tren ligero y beneficiar además a la población de Pueblo Nuevo, San Francisco, Río Abajo, Parque Lefevre, Juan Díaz, Pedregal, Las Mañanitas, Tocumen y la 24 de Diciembre a los que se les está negando esta oportunidad de mejorar su calidad de vida?,   esto sin contar el gran impulso para el turismo al permitir una conexión con el aeropuerto de Tocumen, tal como la tienen las grandes ciudades del mundo.

Si previo a la ampliación del Canal de Panamá, en donde se están invirtiendo 5 mil millones de dólares, se convocó a un referéndum nacional, para la ciudadanía sería beneficioso que el Gobierno en vez de seguir gastando dinero en publicidad mediática, cumpliera con los artículos 24 y 25 de la Ley de Transparencia que obligan al Estado a convocar previamente la participación ciudadana en los casos de construcción de infraestructuras, para tomar entre todos la decisión de cómo invertir más de mil millones de dólares y que al final se nos pueda responder adecuadamente la pregunta ¿de dónde salió el metro?

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<> Este artículo se publicó el 29  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/rivera-staff-jorge/