De libre mercado, ni el nombre

La opinión de…

Alfonso Grimaldo Poschl

Recientemente, en páginas de este diario, miembros honorables del movimiento colectivista y estatista de nuestro país han plasmado su preocupación de que la presente administración tenga como propósito principal la proscripción del remanente de políticas paternalistas de nuestro Gobierno benefactor en la búsqueda ideológica del libre mercado. Cómo me he reído.

El que vende zapatos es zapatero, no importa cómo se quiera llamar. Las organizaciones políticas deben ser juzgadas, no por su retórica, sino por sus acciones concretas. Bajo ese estándar, espero convencer a los colectivistas y estatistas del país que poco tienen de qué preocuparse.

Los liberales y capitalistas tenemos una filosofía clara y consistente. Creemos en la libertad comercial y económica, defendemos la libertad individual y la propiedad privada, y pugnamos por una reducción del Gobierno a toda costa.

Nos oponemos a casi todo subsidio, prebenda, sinecura, privilegio, inmunidad, arancel, cargo, tributo, contribución, tasa, impuesto, intervención del Gobierno o estímulo financiero, excepto aquellos necesarios para financiar las funciones básicas del Gobierno.

Por este motivo me sorprende ver cuando se le encuentra rebuscadamente una motivación liberal a las políticas de la presente administración.   Como dice la Biblia, “por sus frutos los conoceréis”. Por tanto, veamos los frutos de la presente administración y presentemos los hechos al juicio de un mundo imparcial.

Primero, la presente administración ha incrementado el ITBMS en un 2%, elevando el costo del comercio. Ni liberal ni de libre mercado.

Segundo, la presente administración busca la aprobación por la legislatura de un monstruoso presupuesto de alrededor de 13 mil millones de dólares, que equivaldría a alrededor de 52% de la economía nacional. Ni liberal ni de libre mercado.

Tercero, la presente administración ha reportado un incremento proyectado de 5.6% del saldo de la deuda pública al final de 2010, la cual aproxima los 11.5 mil millones de dólares. En otras palabras, la deuda pública equivale al 46% de nuestra economía nacional. Además, se ha buscado elevar el límite del déficit fiscal para proveer al Gobierno mayor flexibilidad crediticia.   Ni liberal ni de libre mercado.

Cuarto, la presente administración incrementó para 2010, en relación con 2009, el monto otorgado en subsidios y concesiones tributarias en un 43%, totalizando 820 millones de dólares (casi 10 veces el presupuesto del poder judicial para este año) a través de proyectos como “100 a los 70”, el subsidio eléctrico y la beca universal.   Ni liberal ni de libre mercado.

Quinto, el Consejo Económico Nacional ha aprobado un subsidio de 33.8 millones de dólares para la energía eléctrica durante el primer semestre de 2011. Ni liberal ni de libre mercado.

Sexto, la presente administración ha descartado la posibilidad de privatizar tanto el correo nacional como el Idaan. Ni liberal ni de libre mercado.

Séptimo, la presente administración ha iniciado proyectos masivos de infraestructura, como el Metro de Panamá, y públicamente ha anunciado planes para la construcción de una torre financiera que consumiría en su construcción un mayor presupuesto que aquel del poder judicial para este año. Además, ha anunciado la estatización del Corredor Sur.  Ni liberal ni de libre mercado.

Octavo, la presente administración ha regulado o tiene de forma directa o indirecta participación accionaria en los sectores de electricidad, transporte, agua, telecomunicaciones y minería. Ni liberal ni de libre mercado.

Noveno, la presente administración ha centralizado la función municipal de recolectar la basura y ha contemplado la creación de una Autoridad del Agua. Ni liberal ni de libre mercado.

Décimo, durante la presente administración no ha ocurrido ninguna reducción sustancial o importante de los aranceles y tributos que pagan productos necesarios al entrar al país, como el arroz (el precio doméstico del quintal es de 42 dólares y el internacional es de 24 dólares). Ni liberal ni de libre mercado.

Reconocemos que la presente administración ha implementado ciertas reformas del programa capitalista, pero de ahí, obviar todo lo anterior y saltar a la conclusión de que esta es una administración liberal que mira con beneplácito al libre mercado, es algo extremadamente imaginativo, inclusive para aquellos que pasan sus días soñando utopías colectivistas improbables.

Es más, invito a los honorables miembros de la izquierda política a que se relajen, se quiten sus boinas y prendan un puro. Han logrado implementar su agenda sin siquiera haber alcanzado el poder. El Gobierno Nacional controla más de la mitad de la economía nacional, tiene la mayor parte de las utilidades públicas bajo su mando y dirección y redistribuye la riqueza a diestra y siniestra. Esta situación resuena más con las ideas de izquierda de economías dirigidas, que con cualquier programa liberal existente.

Es necesario un debate profundo y extenso sobre qué papel debe jugar el Gobierno en la economía y en la sociedad, pero el primer paso hacia ese debate es llamar al pan, pan y al vino, vino. Llamar liberal o capitalista a la presente administración, resuena a confusión eucarística.

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Este artículo se publicó el 17  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.  El resaltado es del Editor.

Los nobles fines del liberalismo y sus enemigos

La opinión de…

 

George Youkhadar Allis

El liberalismo, como una corriente de pensamiento económico y político, ha sido objeto de un amplio abanico de ataques procedentes tanto del mundo académico como político; muchos de los cuestionamientos que se le han hecho al liberalismo carecen de una seria fundamentación académica y política.

Los factores que han motivado estos ataques son múltiples y complejos, pues los supuestos básicos del esquema de pensamiento económico, filosófico, político y social del liberalismo ha puesto en entredicho, a lo largo de su historia, toda forma de organización política que contravenga primero a la libertad, como un derecho natural e inviolable a todo ser humano, la cual ha precedido cualquier forma de organización–gubernamental que el hombre haya creado.

En segundo lugar, el principio inalienable de la igualdad de todos los hombres, independientemente de su raza, credo político, condición social y económica, ante la ley y el Estado y, por último, el derecho a la propiedad e iniciativa privada, como el principal motor de la generación de riqueza y progreso económico que el hombre haya creado a lo largo de la historia.

Todas las doctrinas políticas que han cuestionado al liberalismo a lo largo de la historia, a través de diferentes formas de gobierno –sean absolutistas, comunistas–totalitarias, fascistas–dictatoriales– y demás regímenes democráticos o seudo democráticos, por medio de políticas económicas mercantilistas, keynesianas y estatistas que se han sustentando en la intervención y regulación estatal de la actividad económica, como su motor de desarrollo económico, han terminado generando desde sus entrañas más miseria, desigualdad económica y violencia dentro y fuera de sus respectivas sociedades.

Esta concentración de poder histórico ha comenzado con los gobiernos con formas monárquicas absolutistas, continuando por la extrema izquierda totalitaria, sustentada en los principios de la dictadura del proletariado y del colectivismo marxista y los regímenes fascitas–totalitarios y, por último, pasando por los Estados socialdemócratas y demás variantes de sistemas dictatoriales autoritarios sean de tendencia izquierdista y derechista que surgieron a lo largo del siglo XX. Estos regímenes terminaron conllevando a la limitación o eliminación de los derechos políticos, sociales y económicos que el liberalismo, como doctrina de pensamiento, ha defendido a lo largo de su historia.

He aquí la principal razón por la cual a los liberales en el mundo entero se les ha atacado constantemente desde diferentes ángulos del espectro político–ideológico. La doctrina económica liberal nunca ha defendido intereses económicos oligopólicos, sean privados o estatales, pues ha puesto de manifiesto hasta la saciedad que el libre mercado tiene como fin noble, la libre competencia de miles de oferentes, generadores de riqueza y bienestar económico, que puedan ofrecer los mejores servicios y bienes a los consumidores, con el objetivo de que estos puedan mejorar su calidad de vida económica.

Y no, como los incapaces detractores del liberalismo económico le han hecho creer a los incautos, que por desconocimiento de los verdaderos fundamentos económicos del liberalismo, que las políticas económicas liberales van dirigidas a beneficiar a un pequeño grupo de burgueses privados en detrimento de las grandes mayorías sociales. Cuando la realidad histórica ha demostrado que los grandes logros de bienestar económico que ha experimentado la humanidad en los últimos siglos, y a pesar de ciertas crisis, ha sido el producto de esa iniciativa de la burguesía en producir esa riqueza que ha permeado hasta los sectores más pobres y marginados de las sociedades contemporáneas.

Esa pobreza que aún persiste en gran parte de los países en vías de desarrollo ha sido más el producto de las formas de gobierno antes descritas, que de las políticas liberales, pues la corriente de pensamiento liberal persistentemente ha abogado por el ascenso social de los más necesitados, a través de las mejoras de sus condiciones de vida, ha defendido las libertades políticas, como la libertad de expresión, la tolerancia política, la libertad de culto, la libertad de organización, y demás derechos sociales y económicos, a través del amparo del estado de derecho, sustentado en la división de poderes. Estos han sido los principios más nobles que el liberalismo como doctrina de pensamiento político, social y económico ha sustentado desde su aparición en la historia de la humanidad.

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Este artículo se publicó el 3  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Dr. Roderick Esquivel – Un buen liberal

La opinión del Abogado y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario El Siglo….

EBRAHIM ASVAT
easvat@elsiglo.com
 

El Dr. Roderick Esquivel fue un excelente médico ginecólogo obstetra y un buen político panameño. Yo siempre valoro a las personas según la decisión que puedan tomar en los momentos más críticos.

En el año 1984 y después de aprobarse por un referéndum las reformas a la constitución política panameña se celebraron elecciones presidenciales, fueron las primeras luego del golpe militar de 1968. Las Fuerzas de Defensas mantenían su dominio en la política panameña y se apostaba por primera vez en el repliegue de las mismas.

Algunos partidos políticos se alinearon con el partido oficialista PRD bajo el convencimiento de que la transición democrática vendría como un proceso paulatino. Otros partidos políticos prefirieron no transar con los militares y presentar su propia propuesta presidencial.

Por un lado se conformó la alianza de oposición liderada por el Dr. Arnulfo Arias Madrid conjuntamente con el Partido Demócrata Cristiano y los liberales auténticos.   El PRD, brazo político de los militares, se alineó con el Partido Republicano y el Partido Liberal.

La nómina de la alianza oficialista la conformaron el Dr. Nicolás Ardito Barletta, Eric Arturo Delvalle y el Dr. Roderick Esquivel. Las elecciones fueron altamente cuestionadas y al final quedó proclamado el Dr. Nicolás Ardito Barletta quien hizo un serio intento de gobernar distanciando a los militares de las estructuras gubernamentales.

El experimento no funcionó. El asesinato y decapitación del Dr. Hugo Spadafora generó una crisis gubernamental que ocasionó la caída de Barletta. En su lugar le aceptó el cargo a los militares el empresario Eric Arturo Delvalle quien actuaba como Primer Vice-Presidente.

En medio de la crisis política de 1988 por los cuestionamientos al General Manuel Antonio Noriega y su participación en el narcotráfico, Delvalle decide destituirlo.    Esto provocó su caída. Le tocaba asumir el cargo al Dr. Roderick Esquivel.

Cuando le preguntaron al Dr. Esquivel cual sería su primera acción como Presidente, respondió que ratificaría la destitución del General Manuel Antonio Noriega. Por esta razón no asumió el cargo de Presidente que desde el punto de vista formal, sin analizar la validez de las elecciones de 1984, le correspondía.

No conozco el caso de un Vice-Presidente de la República que ante la oportunidad de ejercer el mando presidencial lo haya rechazado por sostener una posición política no negociable.

El Dr. Roderíck Esquivel marcó la historia panameña con ese acto. El país producto de las serias divisiones políticas nunca fue lo suficientemente maduro para reconocerle esa actitud valiente y desprendida. Hoy recuerdo este evento para honrar su memoria.

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<> Artículo publicado el 2 de noviembre de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/asvat-ebrahim/

Mi amigo Roderick

La opinión del Abogado…


RAFAEL A. FERNÁNDEZ LARA
rfdezlara@cableonda.net

Algunos dicen que en el ejercicio de la política, por sus adversidades, es muy extraño que surja una verdadera amistad. En mi caso, con el Dr. Roderick Esquivel fue lo contrario.   Gracias a la política se inició una genuina amistad, y, a pesar de una amplia diferencia de edad, ésta duró décadas, hasta sus últimos días.   Nuestra amistad no tuvo intereses mezquinos. Hubo siempre franqueza mutua, nos solidarizamos en adversidades y éxitos y toleramos mutuamente nuestros defectos o errores.

Se graduó con el primer puesto de honor del Instituto Nacional y posteriormente se graduó con honores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chicago. Durante su especialización en Ginecología conoció a Jean, quien sería su amada esposa por más de 50 años. En su práctica de la Obstetricia y Ginecología se convierte en uno de los más reputados especialistas del país.

Estuvo vinculado a las raíces del liberalismo istmeño, entre otras razones por influencia de su padre, don Lenco Esquivel, un gran liberal chiricano. Siendo muy joven fue ministro de Trabajo, Previsión Social y Salud Pública durante la administración liberal de 1964.  Fue candidato a la vicepresidencia de la República en la nómina liberal de las elecciones de 1968, aceptando dicha nominación por acatamiento a su partido, a pesar de tener una organización debidamente preparada y una victoria asegurada para su candidatura a diputado por la provincia de Chiriquí.

Fue segundo y primer vicepresidente de la República y en 1986 estuvo encargado del Órgano Ejecutivo por 12 días.   Fui testigo, al igual que muchos otros, de su convencimiento de la necesidad de una transición democrática, fenómeno político que aconteció en su momento en muchos procesos políticos latinoamericanos. Lamentablemente este proyecto no prosperó como lo esperaba. Su confianza en el mismo no duró mucho y le ocasionó en vez decepción.

Su trayectoria en el liberalismo —presidente del Partido Liberal, vicepresidente de la Liberal Internacional, creador de la Federación Liberal de Centroamérica y del Caribe (FELICA)— demostró su empeño en promover la doctrina liberal a nivel nacional e internacional.

Mantuvo el criterio de que los partidos políticos deberían ser organismos ideológicos y no electorales. En su actividad política siempre lo justificó, tanto en el extranjero como en los tantos rincones recónditos de nuestro país, a los que nos tocó ir acompañándolo.

El Dr. Esquivel fue un hombre honrado. La política no lo convirtió en millonario, sino, más bien, lo contrario.  Fue brillante en los diversos aspectos de su vida, médico incomparable, ideólogo comprobado, reputado profesor universitario, excelente hijo, hermano, esposo, padre y amigo. Los que conocemos la historia política del país, sentimos que Panamá ha perdido uno de sus grandes hijos.

Como su amigo, sé que donde está me está diciendo,   ‘Gracias Rafa, por estas palabras’.   Mi respuesta: ‘Dr. Esquivel, los amigos son para siempre. La vida es muy corta para no expresar los sentimientos y reconocer las virtudes’.   Hasta luego, mi amigo Roderick.

 

 

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<> Este artículo se publicó el 31 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/fernandez-lara-rafael/

Socialismo y liberalismo

La opinión de…

Roberto Christian Cerrud Rodríguez

Los socialistas suelen decir, encontrando muy poca oposición, que su sistema político-económico es el único sistema moral que existe, puesto que tiene como meta la total igualdad de los individuos que conviven en una sociedad.

Argumentan que el mismo se fundamenta sobre la solidaridad y el amor, lo que se contradice en el instante en que comenzamos a conocer la vida de los enfermos mentales que sirvieron como apóstoles de esta falsa religión: el Che, ejemplo perfecto de la degeneración mental a la que puede llevar creerse las patrañas del socialismo, pregonaba que el odio era imprescindible para transformar a seres humanos en “frías máquinas de matar”; y qué decir de Stalin, cuya sed de sangre era tan grande que lo llevó a matar a millones, ya fuera ejecutándolos, o haciéndolos perecer de hambre, como lo hizo con el pueblo ucraniano.

Habiendo visto rápidamente a los héroes del socialismo, propongo que examinemos de igual forma a uno de los paraísos donde el “nuevo hombre socialista” puede prosperar: Cuba. Esta bella isla, un par de siglos atrás, durante la época colonial española, tuvo algunas de las ciudades más ricas del continente americano; eran, incluso, más ricas que las 13 colonias que conocemos hoy con el nombre colectivo de Estados Unidos.

Hoy, es, por designio de Fidel Castro, uno de los países más pobres de América, en donde la prostitución es rampante, en donde sobrevivir depende de saberse “resolver” y atreverse a contradecir al gobierno te puede costar tu vida.   Sí, por sus obras los conocemos, y los paraísos que nos proponen solo existen para ellos, para los miembros del partido, que viven como amos en un país de esclavos, de tal manera que parece que el socialismo no es más que un intento mal disimulado de revivir el feudalismo.

Ahora bien, si el socialismo no es más que una mentira repetida por canallas envidiosos que buscan enriquecerse a costillas del prójimo, o por enfermos mentales que necesitan una excusa para intentar saciar su sed de sangre y destrucción, ¿qué alternativa ideológica existe para los jóvenes panameños?

La alternativa se encuentra en una ideología que les diga que ellos, por su propia naturaleza humana, tienen derecho a su vida, a su libertad y a su propiedad.   Que mediante el estudio, el trabajo y el emprendimiento, pueden llegar tan lejos como sus capacidades se lo permitan, si viven en una sociedad libre. Que podrán disfrutar plenamente de los frutos de su esfuerzo individual y de su trabajo, puesto que, como seres humanos libres, gozan del derecho a la propiedad.

Que su vida no depende de los caprichos del burócrata de turno, puesto que su derecho a la propiedad, es decir, su derecho a disfrutar de los frutos de su trabajo, le da el poder de conservar su propia existencia, ser dueño de su propia vida.

Entonces, ¿cómo se protegen estos derechos, que forman parte de nuestra naturaleza humana, de aquellos que desean despojarnos de aquello que legítimamente nos pertenece?

Mediante un modo de gobierno que ha venido evolucionando a través de los siglos, desde que la plebe romana le exigió al Senado leyes escritas, para que no tener que estar sometidos al arbitrio de jueces patricios; es lo que hoy en día conocemos como estado de derecho, o imperio de la ley, que consiste, principalmente, en tener un Órgano Judicial independiente, honesto y transparente, que dicte sus sentencias de acuerdo a la justicia y a la ley.

La ideología que propone todo esto es el liberalismo. Si estás interesado en conocer más sobre la misma, únete a nuestro grupo en Facebook, Círculo Bastiat, portal del capítulo juvenil de la Fundación Libertad.

http://www.fundacionlibertad.org.pa

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Este artículo se publicó el 19 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Capitalismo socializante

La opinión del Médico y Ex Ministro de Estado….
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GUILLERMO ROLLA PIMENTEL

La corriente neoliberal para sostener el sistema propone auxiliar a los más pobres para que se sostengan con su pobreza dentro del sistema. Se habla de liberalismo social, aspirando crear más producción en lo económico y más justo en lo social, esto es más humano y solidario. Pero tradicionalmente el capital se ha comportado como capitalismo salvaje, explotando a los países, trabajadores y consumidores; utilizando la tecnología y el mercado; controlando con gran éxito todo el sistema solo en su beneficio que concluye en inmensas fortunas.

El dios Mercurio lo era a su vez de los comerciantes y los ladrones. Se valen de la publicidad, la política, los militares, de dictadores y demócratas, pero siempre han dominado al mundo con la meta de la ganancia económica. Cuando se plantea como política de Estado la distribución social, queda menos para reinversión financiera y menos crecimiento monetario, pero al fin se invierte más en mejorar los índices de desarrollo humano, lo que nos beneficia a todos.

El mundo inicialmente pudo ser muy social y culturas elementales aún lo son, pero llevamos varios milenios de autoridad capitalista y existen grandes corporaciones y multimillonarias, pero también existen millones de pobres.   El argumento de que hay que producir para distribuir la riqueza es válido. Pero la experiencia dice que el sistema debe ser dirigido por la sociedad y para la sociedad prioritariamente. Pero tiene que darse en una sociedad justa, culta, educada, realista, organizada y fuerte psicosocialmente.   Es decir, que tenga la altura, sabiduría, justicia y equidad para permitir a todos el trabajo de producción, sin riegos ni autoritarismos que coarten la sagrada libertad, pero para lograr una igualdad social.

Todo esto parecerá tan utópico o más que el cristianismo. Pero no se puede negar que es una meta que daría solución a los problemas, que el mundo capitalista ni el socialista han resuelto.  Hoy, en la práctica, las elecciones son un manejo capitalista de la sociedad. La economía que se mueve por la ganancia debería más bien hacerlo para crear trabajo y bajos costos y precios, por lo menos a los artículos de primera necesidad.   En la práctica lo único que ha funcionado es la regulación de precios, lo cual está permitido por los convenios con la OMC. El supuesto riesgo del contrabando es otro delito que también debe eliminarse.   Si los adinerados asumieran el pago de todos los costos sociales, los pobres no deberían pagar ningún tipo de impuestos.

Todos aceptamos que la familia es el núcleo de desarrollo humano.   Pero existe un saboteo a la familia: a su tiempo y su formación. La calidad del tiempo familiar se va en transporte, TV, cantina y entretención. No existen programas sociales efectivos para enseñar a los jóvenes a ser buenos padres, formadores de buenos hijos; y siendo tan extenso el problema hay que utilizar una vía igualmente extensa, que son los medios masivos de comunicación. Esta es una forma revolucionaria moderna y humanista de participación efectiva de la tecnología capitalista en dar grandes soluciones. Esta idea no es original, inclusive hay una organización latinoamericana a la que Panamá pertenece que tiene este objetivo.

El proyecto Escuela de Padres existe, pero no funciona. Una social regulación (no estatal) de la TV sería un paso positivo para que el capital contribuyera al desarrollo social orientando a la familia y aumentando su sintonía.   El desarrollo de la mujer es loable y efectivo, pero esa eficiencia le ha restado dedicación vivencial directa a su función prioritaria social y biológica de ser madre-educadora. Deberían las madres disponer de mayor tiempo para cuidar a sus hijos, especialmente a los menores de un año y recibir mayor dedicación de los padres en la atención de los hijos, y aquí también debería colaborar el capital privado con sus trabajadores(as). Una familia educadora es la forma más efectiva y económica de eliminar la delincuencia juvenil.   La escuela debe ser el complemento de formación y coordinación con la familia, además de su objetivo de instrucción, también misión muy importante de desarrollo humano. Pero es la familia funcional la que nos dará paz, seguridad, felicidad y progreso en un Panamá Mejor.

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Artículo publicado el 27 de marzo de 2010 en el  Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Un mensaje de fin de año

La opinión del Abogado….

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SAÚL MALOUL ZEBEDE
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Aunque no lo quisiéramos así, cuando llega fin de año, la conciencia siempre nos traiciona al hacer cuentas sobre lo positivo y negativo del año que termina, y nos sorprende haciendo propósitos por hacerlo mejor o diferente el año que inmediatamente comienza. También acostumbramos hacer estas cuentas en todo lo relacionado al acontecer político del país. Veamos.

Me parece que Pedro M. González acierta en cuanto a la estrategia política del gobierno; me parece que no tiene razón sobre sus intenciones. En otras palabras, pareciera que el gobierno, asentado en el poder, quisiera generar por primera vez desde la década de los 60 del siglo pasado, una alternativa de poder auténticamente y genuinamente liberal, que se constituya de la amalgama de Cambio Democrático, el Molirena y Unidad Patriótica.

No obstante, no le vemos a esa intención gubernamental la oscura agenda de querer destruir al PRD, por más que los más conspicuos representantes de éste último afirmen que así es. Todo lo contrario, observamos en esa movida política del gobierno un serio planteamiento de retome de posiciones ideológicas muy claras y definidas a partir de esta reposición, que partirían del reconocimiento de otras tres corrientes ideológico—políticas: la social democracia, el social cristianismo y el panameñismo.

Ello solo puede redundar en beneficio del fortalecimiento de la democracia panameña.  Lo otro que definitivamente impactará de manera positiva cómo se hace política en el país, es el afán por cumplir las promesas de campaña: cien para los setenta, el comienzo del metro, el comienzo de la solución al transporte, la salida del Parlamento Centroamericano, las mejorías palpables en la administración del Seguro Social y como tareas pendientes en las que no obstante se han hecho serios esfuerzos: la nueva agenda de salud, educación y seguridad.

Pareciera que también el gobierno quisiera dar la imagen de que los sobresaltos institucionales fueron cosa tan solo de las primeras medidas y que se pueden y deben administrar los cambios estructurales sin necesidad de incertidumbres innecesarias.   Y que, este ciclo de reformas estructurales culminaría con la propuesta de reformas tributarias, que debería representar para la clase media un alivio sobre el peso de la mayoría de la tributación del país.

Para esta fecha, el gobierno también debe haber propuesto a la Asamblea Nacional los nombres de los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia,  y el Órgano Ejecutivo debe haber fijado el nuevo salario mínimo que regirá en el país. Sobre la sabiduría y equilibrio de estas medidas, se seguirá nutriendo la imagen de seriedad del nuevo gobierno.

Tal vez, la mejor noticia después de los sobresaltos del comienzo, es la de saberse administrado por un gobierno capaz, que sabe lo que tiene que hacer, y que está comprometido en ello, sin tener que estárselo recordando todos los días al resto de sus conciudadanos.

Feliz Navidad y Feliz 2010.

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Publicado el  11 de diciembre en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.