Jóvenes amados, rebeldes y desamparados

La opinión del Asesor Nacional del Programa de Seguridad Integral (PROSI)…

JOSÉ. MAGÁN V
magnewsenterprise@hotmail.com

Nunca podré compartir que una persona, porque vive en barrios populares, tenga que ser cochina, fracasada académicamente y delincuente.   Nadie nació con una etiqueta pegada al cuerpo que diga este será esto o aquello. Como especialista en conductas humanas, he tenido que discutir esto hasta la saciedad y lograr sacar, gracias a Dios, a muchos jóvenes de esta gran mentira que se les ha inculcado.

Los estudios realizados a través de consultorías y de experiencias, por más de 17 años, y del vasto estudio bíblico, me han enseñado que cuando nuestros jóvenes en su niñez y adolescencia son amados por sus padres y familiares, pese a recibir algunas disciplinas por sus padres, las cuales les dolieron en gran manera, hoy son jóvenes de bien y con un futuro próspero. Uno de estos tantos soy yo y usted que lee este escrito.

Hoy podemos observar más que nunca un gran por ciento de nuestros jóvenes en rebeldía, al más del 90%, los cuales viven un desenfreno y a causa de su rebeldía viven mal y no logran levantarse del abismo en que están. Entre las tantas cosas que les están pasando es por no obedecer a sus padres y menos honrarlos como manda la palabra de Dios.

También podemos encontrar a muchos jóvenes resentidos en gran manera con la sociedad, por la mala vida que le dieron sus padres, familiares y algunos conocidos.   Personas que les decían que ellos o ellas no servían para nada, que son cabezones, buenos para nada, ‘vas a ser una prostituta… una cualquiera… un maleante’, o algo similar o peor.   Jóvenes que no saben qué es sentir amor fraternal, que solo han escuchado de la palabra amor, pero que nunca lo han sentido y vivido en su vida. Jóvenes que hoy no es fácil tratarlos y no muchas personas les comprenderán.

Pero no podemos dejar de comprender todos los profesionales con verdadera vocación de servicio, que debemos cumplir como manda Dios y realizar el trabajo de educación, liberación y transformación para el cual fuimos formados para servirle a la nación y dejar un buen legado.

Este artículo se publicó el  7  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El infierno tan temido

La opinión de la Poetisa y Escritora panameña…..

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Virginia Fábrega

Ya no soy creyente, pero sigo encontrando en la Biblia y en la poesía mística española dos baluartes. Desde la escuela “canto” aquel soneto perfecto del Siglo de Oro cuyo autor sigue anónimo:

No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte (…)

Mi padre, Pedro, me comentó una vez: “Dice Santa Teresa que el infierno es un lugar donde no se ama”. – Y dice Jean Paul Sartre, en una obra de teatro, que “el infierno son los demás”.

Hace demasiados años vengo sintiendo las llamas del desamor, hacia mí y los demás. Lo vemos todos los días y en cualquier parte: padres que abandonan a sus hijos; hijos que abandonan a sus padres; hombres que engañan a esposa y amante; “amigos” que dan la espalda al que los necesita; hermanos que desamparan al que se halla en desgracia.

Ayer, cuando aquejada de las vías respiratorias me dirigía a la farmacia, sentí una sacudida. Recostado de una pared, a las puertas del supermercado, un hombre rasgaba su guitarra. La desolación la hacia sonar como una orquesta. Recordé a Paganini: decían que tocaba el violín embrujadoramente porque estaba poseído por el diablo. –El demonio del desamor– pensé, mientras con unas monedas me acercaba al hombre que, ignorado por todos, pulsaba con pertinacia su aguacero de notas dolorosas.

– ¿Dónde pongo el dinero? – pregunté. Siguió tocando impávido, silente. Entonces vi que no veía. De los ojos cerrados, apretados, le salía una excrecencia verdosa. Traté de erguir la voz:

– Señor, no sé dónde dejar el dinero por lo que toca……

– En la bolsa – me dijo. Así lo hice, mientras le daba gracias por su música. Mientras, calladamente, agradecía a la vida, que me ha dado tanto… Tanto dolor que puedo, sin esfuerzo, hacer mío el de otros. Gabriela Mistral escribió en una carta: “el dolor hace a los buenos, más buenos, y a los malos, más malos”.

Francisco de Quevedo es el autor de otro soneto que tengo por mantra : El del amor constante más allá de la muerte. Dice de los despojos del amante:

– serán ceniza, mas tendrán sentido;

– polvo serán, mas polvo enamorado.

Hace poco los restos de mi padre -quien me enseñó a conmoverme con el dolor ajeno; a amar el universo- fueron incinerados. Ahora reposan en una urna en el Santuario. Yo, como Miró a su Patria, lo llevo todo entero dentro del corazón.

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Este artículo se publicó el  16  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autor, todo el crédito que les corresponde.

Perdón, Reparación y Compensación

La opinión del Economista…

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Francisco Bustamante


El judaísmo tiene Fiestas Mayores entre las cuales el Día del Perdón, Iom Kippur, ocupa un lugar referente. Este día tiene dos características que lo distinguen: (a) se refiere al no cumplimiento de los preceptos que relacionan al hombre con Dios, como guardar el shabat,  respetar los mandamientos que se refieren a esa relación, etc, y (b) está dirigida a las posibles faltas a incurrir en el año que se inicia. Es decir, es una aceptación de la fragilidad humana, de que en algún momento vas a fallar.

Y las faltas contra el prójimo?  Se olvidan? De ninguna manera. Es condición necesaria que antes de acercarte a Dios a pedir perdón por las faltas futuras en tu relación con El, te acerques a tu hermano, le pidas perdón, y repares el daño causado.   Que lo compenses de la manera más justa.   Sólo en el caso de que la persona ofendida ya no exista, cabe el pedido de perdón a Dios. Pero en ningún caso te exime de la reparación del daño causado.

Estas ricas experiencias se recogen en las enseñanzas de Jesús, un judío practicante de su época.   Entre las  que se le atribuyen y que recogen esto, tenemos:  “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas” (Marcos 11:25). “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mateo 5:23-24). Nos da dos caras: Perdonar, y pedir perdón.

Traigo esto a colación porque en Panamá tenemos heridas aún abiertas que no hemos aprendido a cerrar:  el recuerdo de la dictadura de 21 años, que directa o indirectamente nos tocó a todos. Esa dictadura no vino del cielo, ni del infierno.   Nació de nosotros mismos.   De nuestra indolencia y complacencia, y de la búsqueda codiciosa del bien propio, que nos llevó a esa experiencia. Hubo errores de todas partes. Todos tenemos que perdonar, y algunos más que otros, pedir perdón.   Es indispensable que nos pidan perdón para otorgarlo? A quienes se autodenominan cristianos, les recuerdo a Marcos 11.25.   Por otro lado, si queremos que la sociedad nos acepte, nos perdone, nos permita vivir sin miradas suspicaces, a los que también se llaman cristianos, no dejes de leer a Mateo5, 23-24.

Entretanto, creo que tenemos que dedicarnos a potenciar las fortalezas que tenemos. En general tenemos un carácter abierto, una apertura mental, niveles de inteligencia natural altos, y un estado de salud pública con problemas manejables. El país tiene recursos, nos falta administrarlos mejor. Tenemos coyunturas económicas favorables, aprovechémoslas. No tenemos desastres climáticos, ni huracanes, ni terremotos, ni volcanes activos.

Por otro lado, tenemos problemas serios.  Impunidad, Inseguridad, I neficiencia Administrativa, Incontinencia Verbal de los políticos de gobierno y oposición,   Intolerancia a la opinión ajena, Burocracia Asfixiante, Rigideces legales. Todas estas cosas, las podemos mejorar. Dediquémonos a resolverlas.

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Artículo enviado el 27/04/2010  a las 7:58:55 para su publicación por el autor a quien damos todo el crédito, los méritos y la responsabilidad que le corresponde.l