Horizontes sociales

La opinión del Médico y Ex Ministro de Estado….

GUILLERMO  ROLLA  PIMENTEL
grollap@cableonda.net

La desorientación de los partidos es evidente, porque abandonaron sus publicitadas ideologías y se han convertido en partidas económicas de muchos súbditos oportunistas. De allí que la sociedad, gremios, periodistas, la opinión pública y la gente de la calle estén exigiendo respeto y participación.

Los partidos son híbridos con una gran masa de adherentes de las clases populares y televidentes, manipulados por caciques ricos o enriquecidos (en dinero) que invierten y apuestan al negocio de la política; y todavía lo hacen a veces con una metodología arrogante, cínica, antinacional y antidemocrática, aunque los nombres de los partidos promulguen otra cosa.

Esas observaciones son vox populi y llenan los medios de comunicación; y los directorios electoreros lo saben muy bien. No es antagonismo ni oposición, ni envidia. Es todo lo contrario, es la lógica respuesta de una comunidad consciente, con la mejor intención de colaborar, que advierte que vamos por el camino desviado; y por el bien del país exigen fraternalmente corregir la dirección y los procedimientos que vienen del pasado, y que deben tener un CAMBIO urgente y de verdad. Para eso son los amigos políticos, además de reconocer lo positivo. La ejecutividad debe ser con eficiencia y transparencia para que sea eficaz, sostenible y con credibilidad. No solo el control unipartidario. Esta es la patética y trágica percepción de la ciudadanía.

La gente de la Cruzada Civilista, los sindicatos, los indígenas y los incomunicados y ‘sentenciados’ políticos plantean denuncias y buscan soluciones, pero parece que no nos ponemos de acuerdo.   Los intereses mercantiles locales e internacionales tienen una poderosa influencia.   El Progreso económico es excelente. Pero no hay que perder el objetivo final: ‘El bienestar de TODOS los panameños, en Libertad’. Eso es: su ambiente, su seguridad, su alimento, su trabajo y su educación.    Cualquier programa o ley no puede ir en contra de esa meta. Corrupción, antiambiente, antiobreros.

La entrada de los trabajadores organizados al terreno político es una consecuencia natural de lo que está sucediendo.   El vicepresidente Juan C. Varela les ha dado la bienvenida. Si los partidos se olvidan de sus militantes, esos mismos e ncontrarán otras vías de proyectarse cívicamente.

Es más, ya expresé que los trabajadores y los desempleados son las mayorías en los partidos. Si la frustración y la decepción se mantienen, vendrán otras propuestas que ya se están publicando y que se han experimentado en otros países.   Lula y el partido de los trabajadores de Brasil son un claro modelo. Gobernar con objetivos socialistas, mantener la democracia disciplinando a los militares, civilizar y regular a los inversionistas a cumplir su función social de crear empleo y actuar con justicia social con los consumidores.   Protegiendo y haciendo respetar al país en la protección del ambiente, su mercado y su total soberanía con posiciones nacionalistas en lo internacional, atentos a intentos exteriores (Pinochet y ahora Ecuador) de presiones.   Avanzar en reducir el hambre y la pobreza.    Ningún empresario se ha ido de Brasil. Todo lo contrario, llegan más y tienen que ser regulados.   China otro país de éxito que viene del radicalismo de avances sociales, y se abre en forma regulada al socialismo de mercado.

Para una posición nacionalista panameña y social de ese tipo, todos lo pregonan, pero lo interpretan de maneras diferentes, habría que hacer un gran esfuerzo de autocrítica, ética y solidaridad. Una reingeniería democratizadora de los partidos, una vuelta al fundamentalismo ideológico real y una justicia valiente sin impunidad.  Si las membresías básicas de los partidos leales a sus principios de los estatutos hicieran alianzas y se depuraran de distorsiones dictatoriales del pasado, de desviaciones mercantilistas y vicios de corrupción e ineficacia pudiera crearse una gran Unidad Popular con respeto pluralista…

Podrá calificarse de utopía que el PRD pidiera perdón por los crímenes de sus fundadores e indemnizará a sus víctimas;   porque el cinismo de sus militares es insólito dando clases de democracia. Deberían estar todos presos. Tendrían que renovar su dirigencia y sus métodos. Que los directivos políticos que han manejado las elecciones como inversión monetaria, dieran paso a una real equidad entre todos los candidatos y partidos; excluyendo los dineros como fuerza decisiva.

Estamos en deuda con el país. Los tratados nos pasaron de una ‘zona colonial’, a un ‘país protectorado’ por la ingenuidad y codicia de un sector oportunista de espías de USA y narcodictadores. Están pendientes grandes tareas en educación, constituyente, justicia y seguridad, que no se resolverán si los partidos políticos —especialmente el panameñismo, que tiene más antigüedad, tradición y mística en estas experiencias— no toman la iniciativa, la amplia comunicación y las acciones concretas que deben caracterizarlo, para impulsar ese CAMBIO profundo y operativo.    Primero desde lo interno y luego proyectarlo a toda una nueva forma moderna de hacer política. Es una ruta para avanzar a un Panamá Mejor.

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<> Este artículo se publicó el 23 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/rolla-pimentel-guillermo/

Pobreza y políticas de Estado

La opinión de…

Marcos A. Pareja

¿Qué es la pobreza? La pobreza es un mal que nos priva de una sociedad más justa, más participativa. Colocando ciudadanos en el ostracismo social sin los recursos mínimos para la subsistencia. En números, el 20% más rico de la población panameña concentró el 57.7% de ingresos, mientras que al 40% pobre apenas le correspondió el 9.2%. Un 34% en pobreza extrema (2004).

El pueblo no conoce de izquierdas ni de derechas, pero sí de hambre. Es por eso que esta no puede ser atacada con banderías políticas, sino con legítimas políticas de Estado que busquen el bien común: Subsidios, Red de Oportunidades, “100 a los 70”. etc… Dado que tenemos el deber moral y religioso de copiar lo bueno y desechar lo malo, venga de donde venga, para ayudar al más necesitado. Hagamos de la política “el arte de lo posible”. Como dijera Omar Torrijos: “ni con la derecha ni con la izquierda sino con Panamá”, pues la falta de oportunidades y la inequidad social son virus que corroen a las sociedades desde dentro.

Por lo tanto, no podemos seguir creciendo de la forma en que venimos haciéndolo, con una población marginal que a duras penas puede sobrevivir (el Panamá de tercera) y otros sectores viviendo en franca opulencia como país de primer mundo (el Panamá de primera).

¿Crecimiento económico? ¿De qué? ¿Para qué? o ¿Para quién?

Recordemos todos los imperios que han sucumbido o han sido transformados por este tipo de injusticias: En Roma la revolución de esclavos, Espartaco, en el año 73 a.C; en Francia la revolución burguesa en 1789; en Rusia la revolución bolchevique en 1917; en Cuba la revolución castrista en 1959; en Panamá el proceso revolucionario en 1968, y en Venezuela la revolución bolivariana.

“En las adversidades es cosa fácil despreciar la vida”, Séneca. Esto lo vemos en tres rúbricas: pobreza y violencia, educación y pobreza, y apertura de oportunidades. En la primera, si bien es cierto que se puede ser honesto a pesar de ser pobres, no menos cierto es que los grupos delincuenciales y las pandillas crecen en los sectores de extrema pobreza. En la segunda, vemos cierta inferencia entre el nivel educativo alcanzado y el nivel de ingresos salarial. Por último, esta inferencia anterior tiene ciertos límites y excepciones, pues existen varias profesiones, inclusive a nivel universitario, en las cuales el trabajo es infravalorado a la hora de pagar sus honorarios o, simplemente, se contrata a personas no calificadas, sin idoneidad (por amiguismo o politiquería), o para no pagar el salario justo por sus conocimientos.

Para promover la salud del Estado y la cosa pública es necesario tomar como norte la justicia social. “Una sociedad donde no haya opresores ni oprimidos”, como dijera el profesor Moisés Chong (q.e.p.d.).

<> Artículo publicado el 14  de octubre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

¿Justicia Social?

La opinión del Escritor…

Guillermo Sánchez Borbón

Creí haber dejado atrás para siempre el tema, pero la imbecilidad de los hombres insiste en devolvérmelo periódicamente.   Digamos, para empezar, que no me gusta para nada pelearme con la Iglesia.   Pero hay cosas que son inadmisibles para las personas sensatas.   Una de ellas es la posición actual de la Iglesia frente al control de la natalidad.

Digo “actual”, porque no fue siempre así. Hasta finales del siglo antepasado, la Iglesia permitía el aborto hasta los tres meses de embarazo.

El mismo Papa que escribió las grandes encíclicas que fijaron la posición de la Iglesia frente a la cuestión social, era partidario del control de la natalidad.    Sabía (como toda persona sensata) que un mundo finito no puede albergar una población infinita.   Motivo por el cual autorizó el control de la natalidad (en su hora Onán fue condenado no por practicar el control de la natalidad, sino por cochino. No era un problema teológico, sino higiénico… y estético).

Pero dejemos de lado estas cuestiones más o menos teóricas y vayamos al grano. Hay que estar loco para creer que un mundo finito puede albergar una población infinita infinitamente. Stalin lo creía así. Sus sucesores poco a poco fueron rectificando esta locura, hasta abolirla por completo.

La espantable cifra de bajas que sufrieron en la Segunda Guerra Mundial les hizo creer, al principio, que era preciso permitir que la población creciera desaforadamente para reponer la espantable cifra de bajas que sufrieron en la gran guerra patria.   No era necesario.   Después del conflicto la población creció vertiginosamente, sin ningún estímulo oficial, como si la naturaleza hubiera resuelto restablecer el equilibrio roto por el atroz conflicto.

Se produjo el mismo fenómeno en Estados Unidos (que solo perdió 800 mil hombres en la guerra), bautizado allá con el nombre de Baby Boom, es decir, hubo un crecimiento desaforado de la población, al que, a la vuelta de pocos años, le pusieron coto los modernos métodos anticonceptivos.   Otro tanto ocurrió en el resto de las naciones que intervino en esa guerra atroz. Los países desarrollados –que hicieron muy buen uso de los modernos medios para mantener la natalidad dentro de límites razonables– aumentaron su población a niveles manejables.

El caso de China es sobremanera interesante e instructivo. Después de la muerte de Mao (que fue un hombre de genio que hizo grandes cosas, pero que cuando lo alcanzó la chochez comenzó a hacer locuras increíbles) y de una lucha por el poder con sus consiguientes purgas, tuvieron la suerte de que asumiera el mando un hombre de genio, sensato y pragmático, que viró patas arriba el sistema demencial y suicida impuesto por Mao. Y retornó la cordura al inmenso país.

El nuevo líder empezó por establecer un draconiano control de la natalidad (a cada pareja se le permitía tener un solo hijo).

Los chinos son admirablemente laboriosos y creativos. Desaparecidos los bonzos, regresó la racionalidad al inmenso país.

Hoy, en un plazo histórico asombrosamente breve, han creado una nación que es un modelo de productividad y de justicia social. Ya sobrepasaron a Japón como la segunda potencia económica del mundo.

Y no hay que ser adivino para predecir que dentro de no muchos años (si no ocurre una catástrofe –un nuevo Mao, por ejemplo–), también sobrepasará a Estados Unidos.

Los que proponen que sigamos reproduciéndonos como conejos, no conocen el modo de pensar de las mujeres, a las que nadie se toma la molestia de consultar.   He conversado con algunas de ellas en el campo: eran seres desesperados, porque no querían tener más hijos, y no sabían cómo evitarlos. Una había dado a luz 11 criaturas. Estaba muy angustiada.

Las gentes del campo (y de las ciudades también) tienen más hijos de los que pueden alimentar. Pregunto: ¿no es mejor enseñarles a tener los hijos que pueden mantener, que traer al mundo un ejército de seres famélicos, translúcidos por el hambre crónica a que los condena la ignorancia, con el aplauso de los teólogos convencidos de que Dios ama a los niños desfigurados por el hambre? Niños cuya inteligencia es casi nula, de modo que si llegan a ir a la escuela no tendrán la inteligencia indispensable para aprender las materias que dominan los pequeños bien alimentados. ¿No es esto fomentar la injusticia social?

<> Artículo publicado el 11 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Graduación en dignidad

La opinión de…

Paco Gómez Nadal         –

Hay palabras que no se prenden de la piel por repetirlas. Hay que practicarlas. La mayoría de las que entran en esta categoría las escuchamos –sordos y aturdidos– miles de veces cada año. Libertad, amor, coherencia, justicia… o dignidad.

La dignidad no se aprende en los libros (aunque en ellos se encuentra), no se puede presumir en finos cocteles (aunque allá también se esconde) ni es posible comprarla en centros comerciales (aunque allí sí se pierda).

Por eso son tan mágicos los momentos en los que descubrimos seres humanos portadores de auténtica dignidad, esos que, por lógica, suelen acumular otras bondades escasas, como la humildad, la fuerza de voluntad o fuertes dosis de sensibilidad y solidaridad.

Yo me siento privilegiado porque la vida me ha regalado la oportunidad de conocer muchos seres dignos,   pero no dejo de sorprenderme cuando me rozo con ellos, cuando los escucho o los siento.   Hace unas horas tuve una sobredosis que me obligó a respirar hacia dentro, recoger las lágrimas y gritar en silencio.

La ciudad bullía fuera. Tráfico insoportable, ruido, miles de personas en centros comerciales, cientos de miles de vidas en tránsito entre la nada y el vacío, otros cientos de miles trabajando, siendo, respirando para darle oxígeno a este planeta y a su destino.   Pero en la isla del Instituto Cooperativo Interamericano (ICI, joya arraigada, desconocida para las mayorías), se reunían unas decenas de almas con acentos diversos para graduarse en dignidad.   Se trataba de la 70 promoción del completo curso que el ICI dicta para cooperativistas de toda América.

Panameños, ecuatorianos, haitianos, dominicanos, cubanos, nicaragüenses, salvadoreños, peruanos, colombianos… una hermosa hermandad que, además decidió ponerle un nombre de dignidad a la promoción y al salón principal del centro: “Promoción Antonio Smith, América Latina Despierta”.

Para quien no le suene el nombre, se trata del sindicalista y líder comunitario de Changuinola asesinado el 8 de julio durante la brutal represión policial de las protestas de Bocas del Toro contra la Ley 30.   Parte de la familia de Antonio Smith estaba en el sencillo acto de graduación y compartió emociones y lágrimas con los graduandos, luchadores como Smith, cada uno en su entorno, cada uno en su planeta particular, en el silencio mediático de sus vidas y contra el ruido castrador del sistema que tratan de reinventar.

Uno, pequeño observador de lo real, solo podía escuchar y respirar. Pensaba en silencio en todos aquellos que me dicen que no veo lo positivo que acontece en el país y en como lo positivo no es noticia porque no levanta torres de apartamentos, ni anuncia grados de inversión, ni abre la tierra como plátano para buscar cobre, ni se baña en los ríos contaminados en un acto tan falaz como patético (pobre señor Salazar, pobre en su miseria), ni se celebra en discoteca de Calle Uruguay ni en hoteles de cinco estrellas y mil carencias…

Lo positivo es chiquitito y apabullante, consiste, por ejemplo, en actos de graduación de estos seres a los que nunca veré de nuevo, pero a los que sentiré cada vez que escuche sobre el éxito de una comunidad en contra del atropello estatal o del abuso empresarial, o cada vez que sepa de una nueva propuesta de vida en esta Latinoamérica donde, al tiempo que se esquilma, hay millones de personas anónimas pero con nombre que trabajan para que las cosas sean diferentes, para que la justicia social y la dignidad se impongan sobre la angurria y el desarrollismo capitalista.

Hoy escribo sobre lo positivo, pero muchos no podrán siquiera sentirlo porque sus lentes están desenfocados, porque creen que lo bueno está en las cosas y no en los seres, porque consideran que este sistema tiene arreglo, porque no saben quiénes son los Antonios Smith o los Virgilios Castillo del planeta (no se pierdan el durísimo documento sobre el asesinato de éste en la sección de Panamá de http://www.kaosenlared.net), porque gustan de los fuegos artificiales, porque no dedican tiempo a mirar las estrellas, porque han olvidado amar o rozar la piel del otro para sentirse gente.

El trabajo de Instituto Cooperativo Interamericano, como el de decenas de instituciones desconocidas pero no anónimas, es el que construye alternativas, el que define futuros que retan a la historia y a la explotación.   Gracias pues por dejarnos asomarnos y por sembrar en esta América de las brechas pequeños puentes imprescindibles para la vida.

<>Artículo publicado el 7 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

IV Foro Social de las Américas

La opinión del Docente Universitario y Miembro de SERPAJ-PANAMA….

JULIO  YAO

Del 11 al 15 de agosto asistí al IV Foro Social de las Américas (FSA) en Asunción, Paraguay, por invitación del Comité Organizador y el Servicio Paz y Justicia en América Latina (Serpajal), una organización presidida por Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, dedicada a la defensa de los derechos humanos y la justicia social, así como a la promoción de una cultura de paz mediante la no violencia activa (NOVA). Ya antes había estado cerca, en el III Foro Social Mundial, que se llevó a cabo en Porto Alegre, Brasil, en 2003, en el marco de una asamblea anual de Serpajal en dicha ciudad.

Al FSA asistieron decenas de miles de activistas de derechos humanos, organizaciones, movimientos, redes y personas comprometidas con los derechos de los pueblos de la Región.   Fue preponderante, además de los paraguayos, la presencia de países vecinos como Bolivia, Brasil, Argentina y Uruguay. Se realizaron simultáneamente miles de paneles, talleres, seminarios, actividades culturales y plenarias sobre la más completa temática regional.

Hice una exposición en un panel organizado por Serpajal sobre: Matrices Productivas, planes de megainfraestructura y militarización, en el cual también intervinieron, entre otros, Ana Juanche (Coordinadora del Serpajal y moderadora),  Raúl Zibechi (Uruguay), Enrique Acha (Colombia), y expositores de Brasil y del Serpaj—Paraguay. Como participantes en ese panel estuvieron Rina Bertaccini (Argentina), del Movimiento para la Solidaridad de los Pueblos (MOPASSOL) y del Consejo Mundial de la Paz, así como Gladys de Souza Floriani, de la Casa Latino—Americana de Brasil, quien me invitó a la inauguración de un Parque Latinoamericano en este país.

En este panel se analizaron megaproyectos hidroeléctricos de carácter internacional, los impacto negativos de la minería a cielo abierto, la realidad económica, política, social y ambiental del Paraguay; críticas y defensas del presidente Lula de Brasil; las siete bases que EE.UU. opera en Colombia; las perspectivas del presidente Santos de este país; el progresivo involucramiento de Panamá en el conflicto colombiano por públicas presiones del Pentágono, así como las Maniobras Panamax 2010.

Serpajal organizó también una segunda parte del anterior panel: Desarrollo, militarización y criminalización, conjuntamente con Diakonia (Suecia), Base.IS, y Serpaj-Paraguay. Igualmente participé en el Taller: Los instrumentos de dominación y la Escuela de las Américas (Western Hemisphere Institute for International Cooperation, por sus siglas en inglés), hoy sita en Fort Benning, Georgia. Esta actividad fue realizada por la agrupación estadounidense School of the Americas’ Watch (Observatorio de la Escuela de las Américas), liderada por el padre Roy Bourgeois, de la Orden Maryknoll, ex combatiente de Vietnam condecorado por el Senado de EE.UU., que promueve el cierre de dicha ‘Escuela de Asesinos’, como la llamó el ex presidente, Dr. Jorge E. Illueca, cuando decidió expulsarla de Panamá en 1983. Aquí se analizaron las modalidades de dominación que se ejercen sobre personas, agrupaciones y naciones.

Finalmente, participé en un debate sobre: Marx y el humanismo marxista en América Latina hoy, organizado por News & Letters, un tema que forma parte de una amplia discusión sobre el significado y la pertinencia de Marx dentro de un debate ideológico regional que aún está pendiente.

El cierre coincidió con la fundación de la ciudad capital, gemela con Panamá, fue de lujo, con la presencia de tres presidentes: José Mujica, Uruguay; Evo Morales, Bolivia; y Fernando Lugo, Paraguay. Lugo (pese a su cáncer) fue iluminador. Evo fue el más antiimperialista y ecologista, y Mujica fue el más amplio (por algo es del Frente Amplio) y breve: ¡Habló menos de cinco minutos! Un sacerdote, un indígena, y un ex guerrillero: ¡Cómo cambian los tiempos y las épocas!

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Este artículo fue publicado el  21 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¡Pa´l carajo!

La opinión de…

Juan Carlos Ansin 

Calma. No hay palabras sucias. Las hay malsonantes, pero eso depende del oidor. Las palabras no nacen sucias, las ensuciamos nosotros. En sí mismas no son ni lindas ni feas, son como son, símbolos, representaciones. Ladrillos de una construcción. La belleza y la fealdad están en manos del arquitecto y del observador. Entonces a no asustarse. El carajo es la cesta del palo mayor donde se apostaba el vigía o donde se mandaba a cumplir un castigo. Fue del carajo de La Pinta donde Rodrigo de Triana gritó: ¡Tierra! Aclarado el sentido del título paso al objeto del escrito.

Vivimos en un momento de la evolución del pensamiento regido por la conducta binaria, propia del dualismo computacional del 0 y el 1, del sí o el no, del bien o del mal. Actuamos con la lógica del algoritmo constructivista de quien pide al camarero un vaso de agua y éste pregunta si la desea en un vaso grande o chico, de botella o natural, con o sin gas, con o sin hielo.   Escuchaba en estos días a los comentaristas de fútbol en cámara lenta, es decir, a los que lo observan por TV y se mofan del árbitro o discuten a los técnicos que lo ven a ras del suelo y a cien kilómetros por hora. Se debatían entre el pragmatismo estratégico y el fútbol arte.

En este tema debo admitir que fue más equilibrado el “tiqui-toque” del fútbol español, práctico, solidario y trabajador, que uno lleno sólo de genios individuales. No faltará alguien que, con las habilidades del pulpo Paul, me endilgue la etiqueta del PSOE. Respondo entonces que el jugador español Pedro -quien pecó de individualista al no dar el pase final a un compañero que lo pedía desesperadamente para asegurar el segundo tanto español contra Alemania- sería un típico representante del PP, el engañoso Parido “Popular” de las individualidades egocéntricas.

Esta dicotomía racional también sucede en el G20, donde ante la crisis económica depresiva que se nos viene encima, unos abogan por el ahorro fiscal y otros por el gasto estimulador. Lo mismo ocurre con el empantanamiento en la guerra de Afganistán. Todo estriba en tomar partido por dos estrategias, la militar o la diplomática.

Este dualismo maniqueo lo padecemos también aquí, con la peregrina teoría de fomentar “crecimiento” a costa del salario y la protección legal del trabajador. Para nuestra sociedad opulenta la violencia es un tema policial y no un caso manifiesto de injusticia social, tal y como estamos viendo brotar peligrosamente en el país.

Dice el periodista británico Orlowski: “… Esta no es la gran visión que para la sociedad tuvo Lenin o que tiene Milton Friedman. Son las personas ricas construyendo un bote salvavidas para abandonar el barco”. Un barco que hace agua por la desmedida ambición de sus navieros y la impericia del capitán, quien en medio de la tempestad no decide mejor cosa que mandar al carajo a su contramaestre y al timonel.

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Este artículo se publicó el  18  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Conceptos básicos de convivencia

La opinión de….

ERNESTO A. HOLDER

Hace dos entregas decía que ‘los cuestionamientos y rechazos en la ciudadanía que ha provocado la recién sancionada Ley 9 en 1 marcan el reto más significativo del gobierno en sus primeros 12 meses. Y creo que se equivoca en pensar que ya la Ley pasó, se aprobó y a otra cosa’.

En medio del fútbol creció el malestar social por la aprobación e implementación de estas leyes. En medio de esa distracción futbolística embriagante, las tensiones político—sociales tuvieron su ebullición durante los últimos 10 días, ante todo en la provincia de Bocas del Toro.   Las autoridades no deben descartar la preocupación que inicia sobre las amenazas a la libertad de expresión. No descalifiquemos el acto realizado en el Parque Andrés Bello el viernes al atardecer.

La Confederación de Trabajadores de la República de Panamá convocó una huelga nacional. A la entrega de esta columna, mediodía del sábado, se ha dado una serie de arrestos de dirigentes gremiales que se encontraban reunidos en un hotel de la ciudad capital.   En Changuinola hay cientos de detenidos.   Hay actividad de protesta en Santiago de Veraguas. Esto no es bueno y creo importante subrayar lo básico para construir un mejor país.

En febrero de 2006, en Nueva York, las Naciones Unidas auspició la conferencia titulada ‘Crisis of Governance: The International Stake in Sustaining Democracy in Latin America’. Louise Fréchette, la entonces subsecretaria general de las Naciones Unidas, señaló que:   ‘América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo’ y que ‘un aumento en la violencia y el crimen, ligado por algunos observadores a las inequidades y debilidades del Estado, representa no solo una amenaza a los ciudadanos, sino también al crecimiento…’.

En esa misma Conferencia, el entonces secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, se refirió a la conexión entre crecimiento económico y ‘males sociales’. Señaló que América Latina ha alcanzado grandes avances en términos de libertades (refiriéndose al giro democrático en el hemisferio), y que esto sentaba las bases para el crecimiento económico necesario.

Pero identificó ‘la pobreza y la violencia como las mayores amenazas a la estabilidad en la región’. Insulza hizo hincapié en aumentar la capacidad de los gobiernos para atender y resolver los problemas de la violencia y la pobreza y crear la confianza que merece de sus ciudadanos.

Veo a Panamá en este espejo y para rectificar nuestra condición actual, no hacen falta pugnas entre gobernantes y gobernados. Esto no es un asunto entre el gobierno y los grupos organizados. Los problemas sociales están insistentemente presentes. Nos asfixian dificultades sociales que no parecen superables para los que los viven.  Lo justo, en convivencia pacífica, es que se gobierne para todos. Que haya condiciones sociales que hagan justicia a los más necesitados. Que las posibilidades de crecimiento y desarrollo sean iguales para todos. Que haya una justa distribución de las riquezas que genera esta nación. Y que acabe el juegavivo.

Si observamos acuciosamente las reacciones ciudadanas durante las últimas semanas habrá suficientes muestras de un pulso negativo frente a los cambios impuestos.   No tiene que ver con las protestas obreras o gremiales, también hay muestras claras de descontento ante imposiciones —a como dé lugar— que han afectado el estado actual y que le ha dado pie a los especuladores para que, en medio de la confusión inicial, se aprovechen de los ciudadanos.

Los representantes del gobierno no necesariamente están preparados para tender puentes de entendimiento ni para buscar mecanismos que permitan un intercambio sincero y justo con la sociedad. Y el punto de ebullición fue la aprobación de la Ley 30.

Para hacer honor a la petición de Insulza y para gobernar con justicia social, hay que entender que ya los pueblos no son como hace 100 años ni mucho menos como hace 10 años. La multiculturalidad y las disparejas condiciones económicas y sociales tienen que ser consideradas.

En la medida en que los políticos continúen utilizando mecanismos de decepción para acceder al poder (comunicación política engañosa), en esa misma medida se verán enfrentados a la realidad de que, para hacer cambios, deben contar con el apoyo de los involucrados, deben hablar con la verdad y deben estar dispuestos a pagar el costo por las decisiones basadas en imposiciones.

El respeto y la tolerancia a las opiniones divergentes son la columna vertebral para una convivencia armoniosa y de colaboración y todo cambio debe hacerse desde esa perspectiva, eso involucrar los cambios en los esquemas políticos que a un año de gobierno parecen persistir. Si no podemos hacer eso, mucho menos podremos atender seriamente la quebrantada conducta humana con estímulos que realmente sean de valor para la construcción de una mejor sociedad.

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Este artículo fue publicado el  12 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.