¡Pa´l carajo!

La opinión de…

Juan Carlos Ansin 

Calma. No hay palabras sucias. Las hay malsonantes, pero eso depende del oidor. Las palabras no nacen sucias, las ensuciamos nosotros. En sí mismas no son ni lindas ni feas, son como son, símbolos, representaciones. Ladrillos de una construcción. La belleza y la fealdad están en manos del arquitecto y del observador. Entonces a no asustarse. El carajo es la cesta del palo mayor donde se apostaba el vigía o donde se mandaba a cumplir un castigo. Fue del carajo de La Pinta donde Rodrigo de Triana gritó: ¡Tierra! Aclarado el sentido del título paso al objeto del escrito.

Vivimos en un momento de la evolución del pensamiento regido por la conducta binaria, propia del dualismo computacional del 0 y el 1, del sí o el no, del bien o del mal. Actuamos con la lógica del algoritmo constructivista de quien pide al camarero un vaso de agua y éste pregunta si la desea en un vaso grande o chico, de botella o natural, con o sin gas, con o sin hielo.   Escuchaba en estos días a los comentaristas de fútbol en cámara lenta, es decir, a los que lo observan por TV y se mofan del árbitro o discuten a los técnicos que lo ven a ras del suelo y a cien kilómetros por hora. Se debatían entre el pragmatismo estratégico y el fútbol arte.

En este tema debo admitir que fue más equilibrado el “tiqui-toque” del fútbol español, práctico, solidario y trabajador, que uno lleno sólo de genios individuales. No faltará alguien que, con las habilidades del pulpo Paul, me endilgue la etiqueta del PSOE. Respondo entonces que el jugador español Pedro -quien pecó de individualista al no dar el pase final a un compañero que lo pedía desesperadamente para asegurar el segundo tanto español contra Alemania- sería un típico representante del PP, el engañoso Parido “Popular” de las individualidades egocéntricas.

Esta dicotomía racional también sucede en el G20, donde ante la crisis económica depresiva que se nos viene encima, unos abogan por el ahorro fiscal y otros por el gasto estimulador. Lo mismo ocurre con el empantanamiento en la guerra de Afganistán. Todo estriba en tomar partido por dos estrategias, la militar o la diplomática.

Este dualismo maniqueo lo padecemos también aquí, con la peregrina teoría de fomentar “crecimiento” a costa del salario y la protección legal del trabajador. Para nuestra sociedad opulenta la violencia es un tema policial y no un caso manifiesto de injusticia social, tal y como estamos viendo brotar peligrosamente en el país.

Dice el periodista británico Orlowski: “… Esta no es la gran visión que para la sociedad tuvo Lenin o que tiene Milton Friedman. Son las personas ricas construyendo un bote salvavidas para abandonar el barco”. Un barco que hace agua por la desmedida ambición de sus navieros y la impericia del capitán, quien en medio de la tempestad no decide mejor cosa que mandar al carajo a su contramaestre y al timonel.

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Este artículo se publicó el  18  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Conceptos básicos de convivencia

La opinión de….

ERNESTO A. HOLDER

Hace dos entregas decía que ‘los cuestionamientos y rechazos en la ciudadanía que ha provocado la recién sancionada Ley 9 en 1 marcan el reto más significativo del gobierno en sus primeros 12 meses. Y creo que se equivoca en pensar que ya la Ley pasó, se aprobó y a otra cosa’.

En medio del fútbol creció el malestar social por la aprobación e implementación de estas leyes. En medio de esa distracción futbolística embriagante, las tensiones político—sociales tuvieron su ebullición durante los últimos 10 días, ante todo en la provincia de Bocas del Toro.   Las autoridades no deben descartar la preocupación que inicia sobre las amenazas a la libertad de expresión. No descalifiquemos el acto realizado en el Parque Andrés Bello el viernes al atardecer.

La Confederación de Trabajadores de la República de Panamá convocó una huelga nacional. A la entrega de esta columna, mediodía del sábado, se ha dado una serie de arrestos de dirigentes gremiales que se encontraban reunidos en un hotel de la ciudad capital.   En Changuinola hay cientos de detenidos.   Hay actividad de protesta en Santiago de Veraguas. Esto no es bueno y creo importante subrayar lo básico para construir un mejor país.

En febrero de 2006, en Nueva York, las Naciones Unidas auspició la conferencia titulada ‘Crisis of Governance: The International Stake in Sustaining Democracy in Latin America’. Louise Fréchette, la entonces subsecretaria general de las Naciones Unidas, señaló que:   ‘América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo’ y que ‘un aumento en la violencia y el crimen, ligado por algunos observadores a las inequidades y debilidades del Estado, representa no solo una amenaza a los ciudadanos, sino también al crecimiento…’.

En esa misma Conferencia, el entonces secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, se refirió a la conexión entre crecimiento económico y ‘males sociales’. Señaló que América Latina ha alcanzado grandes avances en términos de libertades (refiriéndose al giro democrático en el hemisferio), y que esto sentaba las bases para el crecimiento económico necesario.

Pero identificó ‘la pobreza y la violencia como las mayores amenazas a la estabilidad en la región’. Insulza hizo hincapié en aumentar la capacidad de los gobiernos para atender y resolver los problemas de la violencia y la pobreza y crear la confianza que merece de sus ciudadanos.

Veo a Panamá en este espejo y para rectificar nuestra condición actual, no hacen falta pugnas entre gobernantes y gobernados. Esto no es un asunto entre el gobierno y los grupos organizados. Los problemas sociales están insistentemente presentes. Nos asfixian dificultades sociales que no parecen superables para los que los viven.  Lo justo, en convivencia pacífica, es que se gobierne para todos. Que haya condiciones sociales que hagan justicia a los más necesitados. Que las posibilidades de crecimiento y desarrollo sean iguales para todos. Que haya una justa distribución de las riquezas que genera esta nación. Y que acabe el juegavivo.

Si observamos acuciosamente las reacciones ciudadanas durante las últimas semanas habrá suficientes muestras de un pulso negativo frente a los cambios impuestos.   No tiene que ver con las protestas obreras o gremiales, también hay muestras claras de descontento ante imposiciones —a como dé lugar— que han afectado el estado actual y que le ha dado pie a los especuladores para que, en medio de la confusión inicial, se aprovechen de los ciudadanos.

Los representantes del gobierno no necesariamente están preparados para tender puentes de entendimiento ni para buscar mecanismos que permitan un intercambio sincero y justo con la sociedad. Y el punto de ebullición fue la aprobación de la Ley 30.

Para hacer honor a la petición de Insulza y para gobernar con justicia social, hay que entender que ya los pueblos no son como hace 100 años ni mucho menos como hace 10 años. La multiculturalidad y las disparejas condiciones económicas y sociales tienen que ser consideradas.

En la medida en que los políticos continúen utilizando mecanismos de decepción para acceder al poder (comunicación política engañosa), en esa misma medida se verán enfrentados a la realidad de que, para hacer cambios, deben contar con el apoyo de los involucrados, deben hablar con la verdad y deben estar dispuestos a pagar el costo por las decisiones basadas en imposiciones.

El respeto y la tolerancia a las opiniones divergentes son la columna vertebral para una convivencia armoniosa y de colaboración y todo cambio debe hacerse desde esa perspectiva, eso involucrar los cambios en los esquemas políticos que a un año de gobierno parecen persistir. Si no podemos hacer eso, mucho menos podremos atender seriamente la quebrantada conducta humana con estímulos que realmente sean de valor para la construcción de una mejor sociedad.

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Este artículo fue publicado el  12 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Sin sorpresas…

La opinión del Jurista, Docente Universitario y Activista de Derechos Humanos…

Miguel Antonio Bernal V.    –

La despolitización, acompañada de la pluralidad de mecanismos mediáticos que alimentan el ilusionismo y el transformismo, han servido para que se amplíe el número de sorprendidos en importantes sectores de la población panameña ante ciertos hechos.

Sin embargo, en realidad, vemos que no hay sorpresas, como lo demuestra –desde Francia- la nueva condena de Noriega, a quien hace décadas, se lo tragó el poder. Sus epígonos locales se descuadernarán aun más si persisten en imitar su defenestrada autocracia.

En efecto, algunas autoridades -electas o no-, ignorantes de cómo obedecer, no han querido, ni sabido respetar el verdadero significado de la voluntad popular que, expresada en las urnas, les ha otorgado un mandato provisional para gobernar, no para abusar.   Sin embargo, no más llegar al poder reniegan de los derechos de los ciudadanos y de la concepción misma que nos enseña que el ser humano es sujeto portador de derechos y, por ende, autónomo, razonable y responsable. Se olvidan también que gobernar hoy día, implica una vigencia real del Estado de Derecho.

El ejercicio del poder implica que las acciones derivadas de los derechos políticos, civiles y sociales, no pueden ser vulneradas por la imposición de una conducta que impida que las opciones ciudadanas aborden los asuntos del Estado, ni tampoco que no puedan ejercer los controles apropiados sobre la legalidad y legitimidad de sus actos. La clave para el “cambio” reside en quienes eligen y en quienes controlan y vigilan a los elegidos.

El optimismo desbordante motivado por el triunfo electoral, llevó a muchos a creer que se solucionarían de manera inmediata, los mayores males del país. Hoy, a un escaso año, la decepción sobrepasa las expectativas de los más optimistas, mientras la “ley carcelazo”, la “ley chorizo” se suman como peligrosos eslabones a la ya iniciada cadena de actos gubernamentales convertidos en Ley, para considerarnos súbditos suplicantes y no ciudadanos actuantes.

No hay sorpresas entonces, cuando arrestan al periodista Carlos Nuñez, cuando Migración retiene a Paco Gómez Nadal o cuando la Procuradora suspendida revela la “visita ministerial” y el contundente: ”aténgase a las consecuencias”, de parte del jefe del Ejecutivo;   ni tampoco las hay cuando los magistrados rectores del Órgano Judicial acuerpan, sin escrúpulos, su llamamiento al juicio al que ha sido condenada.    Ni hay sorpresas ante la comprobada ineficacia, ineficiencia e incapacidad demostrada con creces por el Alcalde capitalino, a pesar de la superprotección que le brindaron tempranamente desde el Tribunal Electoral –pasando por todos los Organos del Estado- hasta la partidocracia anticiudadana.

Lo sencillo y básico que se requiere con urgencia es más democracia, mayor expansión de la ciudadanía y de sus libertades y garantías, más transparencia y, sobre todo, menos imposiciones y arbitrariedades.

Los recientes acontecimientos y protestas en Changuinola y Colón, nos revelan expresiones de descontento por la falta de información, de diálogo, de debate. Sin sorpresas serán los resultados de los momentos en que hemos entrado, de no querer los gobernantes entender que: “No hay democracia verdadera y estable sin participación ciudadana y justicia social”.

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Este artículo se publicó el  9  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Martinelli un cambio…¿a la derecha?

La opinión de…..

Marcos Antonio Pareja Sosa

A. Aspecto Conceptual: definimos a la izquierda como gobiernos en pro de la justicia social, multiculturalidad que en su forma radical promueven la lucha de clases (ricos Vs. pobres) anti-yanquis y anti-neoliberales. La derecha al contrario son pro-yanquis y están a favor de “valores tradicionales”, Patriotismo, conservadurismo y el libre mercado.

En este sentido hemos visto en los últimos años un ascenso de la izquierda en nuestra América El Salvador, Ecuador, Bolivia, Brasil y Venezuela; unos moderados, otros más radicales.

En este contexto como se ubica y se entiende un candidato de postura derechista que “arrasa en Panamá” con los votos. Aunque un giro a la derecha no asegura un cambio positivo necesariamente como tampoco una toma de la izquierda lo que si creemos es que “A Country is not a company” como dice Paul Krugman.

La política debe mantenerse alejada de los intereses de altos poderes económicos para evitar que así se desvirtúe la esencia de la democracia, la participación de todos.

B. Nombramientos: los primeros indicios muestran a personas de altos sectores empresariales en ministerios muy sensitivos lo que nos puede dar un vistazo al tipo de gobierno que tendremos; el supuesto filosófico como en Roma con el senado era.

Las personas ricas per se no necesitan robar. Sin embargo tanto ricos como pobres pueden caer en este vicio y la única vacuna es nombrar personas honradas y probas sin importar su estatus socio-económico.

C. La crisis económica mundial: 2 teorías
1. Una tendencia de centro busca activar la economía en esta crisis financiera y económica a través de la inversión Estatal para poner dinero en los bolsillos y así poder incentivar el consumo y el empleo. (Obama)

2. La derecha busca la supervivencia de las empresas más eficientes y reducir los gastos. Por eso se opone al plan de rescate de Obama. Ahora bien estos mismos gurús de derecha son los responsables de la crisis financiera actual.

D. Perspectiva internacional:
La derecha busca un aliado en América Latina. Por otro la izquierda también vende su propuesta para ganar más adeptos.
Nosotros creemos que nuestros países requieren de dirigentes sean de derecha o izquierda capaces de deponer o mejor dicho superar su ideología con miras a resolver los problemas y necesidades reales del pueblo.

Un Presidente con mente de estadista, actitud conciliadora basada en el diálogo y un espíritu moderado, pues tan obnimioso son los dictadores de derecha como los de izquierda.

http://www.estudio1panama.com/?p=12583

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Artículo enviado el 23 de junio de 2010  via e-mail a Panaletras por el autor, a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponde.

Derechos curvos

Reproducimos el artículo de opinión de….

John A. Bennett Novey e Irving H. Bennett N.


Una curva lanzada por los políticos es llamar derecho a un pseudoderecho, como derecho al agua, educación, vivienda y un salario digno.   Decir que alguien tiene derecho al agua, por ejemplo, implica que hay que proporcionársela y no sólo que tiene derecho a proporcionársela.   Los derechos, el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad (el usufructo del producto de nuestras facultades) tienen un origen.

La economía y el mercado necesitan un marco institucional, o reglas de juego sustentadas sobre una base moral, que rige al legislador. No es lícito disponer que el secuestro y el crimen sean cosas buenas y deseables. La acción humana es por naturaleza libre, lo cual implica propósito deliberado, elección, preferencia y selección de medios para lograr los fines elegidos. No podemos hablar de libertad cuando existe coacción, como cuando el Gobierno dicta los precios. Ello destruye el mismo cimiento de la sociedad, que consiste en la facultad y el derecho de elegir.

Muchos se escandalizan de la gran riqueza de unos frente a la extrema pobreza de otros y reclaman la distribución de esa riqueza producida por los pocos. Esto constituiría un robo, lo cual va en contra del séptimo mandamiento.   Parecieran pensar que la riqueza es un pastel de tamaño limitado que al ser consumido por el que hizo el pastel priva de ello a quienes no lo produjeron.   Lo que hace el hombre es producir riqueza, unos más y otros menos, y el que no produce se muere.   La manera natural de distribuir esa riqueza es el intercambio de bienes y servicios, los cuales cada uno tiene que producir.   Por ello, no es verdad que el pastel sea algo limitado, sino que su tamaño está en proporción a la productividad de las personas.

La justicia social consiste en descubrir las reglas del juego que permitan a cada uno producir e intercambiar libremente lo que es propio.   Es injusto poner barreras al comercio, limitar las libertades y coartar los derechos de las personas sobre lo suyo y lo que hace con su propia vida.

La justicia social no se refiere a cosas materiales sino a la misma sociedad y a su interacción.   La justicia distributiva se refiere a la distribución que el padre hace a sus hijos y miembros de su familia.   Esto se aplica al estado con los bienes e impuestos justos que han contribuido los ciudadanos para el bien común, y esto está limitado a aquello que realmente es el bien de todos y no de algunos. No es lo mismo quitar y repartir que dar a cada uno lo que le es propio. El mismo derecho a la vida es derecho de propiedad y desde el momento en que el Estado entra a disponer de lo que es propiedad de las personas, vulnera su propio sentido.

A los politiqueros les encanta el falaz concepto de una justicia social que les convierte en repartidores y les coloca en el mejor sitio para pelechar. Los grupos rentistas lo usan como blasón de sus reclamos.

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Este artículo se publico el 7 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a los  autores,  todo el crédito que les corresponde.

Familia, nación, violencia y políticos

La opinión de…..

J. Enrique Cáceres-Arrieta

La familia es piedra fundacional de la nación. Si la familia enferma, sufre el pueblo. Si se atenta contra la familia, se daña a la patria. Si sucumbe la familia, el país se desmiembra y desaparece. Esos son secretos a voces. Entonces, ¿por qué se ataca a la familia con creencias distorsionadas y antivalores? ¿Por qué pretender resolver la violencia yendo por las ramas? Porque la familia no está entre los valores de los que temen se les tache de cursis, débiles, idealistas o religiosos. Prefieren remiendos, pomaditas e imagen.

¿De dónde salen los políticos? ¿De dónde provenimos tú y yo? ¿De dónde surgen los maleantes y mafiosos? ¡De familias! ¿Por qué hay corrupción política? ¿Por qué tanta violencia y gente con gafas “juega vivo”? Porque cosas chuecas han estado pasando en las familias.

Innumerables familias viven de apariencias. Son fábricas de cera, máscaras y cosméticos. Se esconden detrás de cera, cosméticos y máscaras. Una cara más. La gente menuda lo ve y repite las conductas de los adultos.

Claro, hay niños criados y educados por sus padres en ambiente sano y genuino. Pero, al crecer, la mayoría suele entrar a la moda de las gafas “juega vivo” que impera en la nación.

Por consiguiente, mamá debe quedarse en el hogar o regresar para criar bien sus hijos pequeños o adolescentes. Los antivalores aumentan gracias al abandono de mamá y a la paternidad irresponsable.

La inequidad obliga a mamá a salir del núcleo familiar, pero ello no justifica una madre abandonante. Ella es la mayor influencia sobre los pequeños. Por eso debe sacrificar más en las etapas formativas de ellos. Mas con la colaboración y amor de su marido.

J. J. Bachofen y Lewis H. Morgan descubrieron algunas fases de la sociedad moderna, no el inicio de la familia como creen Engels y otros. Ella surgió del corazón de Dios, y él sabe qué le conviene. Dios estipuló orden y función para cada miembro de la familia: Esposo, cabeza de la esposa y autoridad primaria de los hijos. Esposa, ayuda idónea del esposo y autoridad secundaria de los hijos. Hijos, deben obediencia y respeto a sus padres. Hemos hecho lo que nos ha dado la gana y ahí están los frutos. No se trata de fanatismo religioso, sino de redefinir el propósito original de la familia. Ella debe ser sal y luz de la sociedad y el país para acallar las voces que vaticinan la desaparición del matrimonio y familia primitivos.

El niño “posmoderno” es criado por la empleada doméstica, abuelita, televisor e internet. Riquezas y/o confort sin amor y respeto de los hijos son vacuos. Ellos son de la vida y de Dios. Pero mandarlos al mundo sin instrucción es arrojarles a la cueva antivalores. Si en casa no los corregimos con amor, en la calle lo harán con rabia.

El dinero puede perderse y recuperarse, mas el tiempo en el que estuve ausente física y emocionalmente no volverá a pesar del remordimiento y lágrimas por recuperarlo. El común de nosotros ha sufrido abandono físico y/o emocional parental. De ahí buena parte de nuestros sentimientos de abandono, frustración, rabia, baja autoestima. Por tanto, disfrutaré mis hijos hoy para no llorar mañana. Si fuesen ingratos, me dolería pero tendría la satisfacción de que les di mi amor, orientación y tiempo mejor.

Cuando papá cumpla, mamá retorne al hogar, el Gobierno sea firme con los explotadores, la justicia no sea selectiva, haya amor y temor reverencial a Dios y amor y respeto al prójimo, renacerá Panamá.    Es decir, la violencia disminuirá.   La corrupción política no será la regla sino la excepción.   La población carcelaria menguará. La madre soltera y los papás irresponsables prácticamente desaparecerán. ¿Imposible? ¡No! “Sueña, porque el que no sueña es como el pájaro con las alas rotas que no puede volar”, escribió Langston Hughes.

Sin paternalismo y con la colaboración de la empresa privada, iglesias, clubes cívicos, gentes de buena voluntad y ayuda financiera desinteresada de países amigos, el Gobierno debe crear fondos de asistencia social para las madres solteras, ancianos y niños pobres.

El ex presidente Fernando Henrique Cardoso expresó de su país: “Brasil no es un país pobre, sino un país injusto”. Igual sucede en Panamá. Paz no es ausencia de guerra sino paz en el corazón y justicia social para todos.

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Este artículo se publicó el  31 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Gafas ‘juega vivo’

La opinión de…..

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J. Enrique Cáceres-Arrieta


No sé si te has dado cuenta de que desde que somos niños están de moda las gafas “juega vivo”.  Son lentes que muchísimos en Panamá y otros países –latinos sobre todo– han estado utilizando desde que tienen uso de razón. Es muy “normal” y consciente usarlas.   En realidad, esa marca de gafas es la más vieja y conocida de todas. Puede decirse –sin temor a equivocarse– que las gafas “juega vivo” existen desde la mismísima fundación de la República. Solo que ahora son muchos más los que las usan y muy pocos los que se las quitan.

Esas gafas no son para corregir una afección visual ni para estar despierto e impedir que abusen de tu buena fe, sino que es una mentalidad antisocial para dañar y aprovecharse del prójimo. Es un problema de cosmovisión.   De cómo percibimos la vida y a los demás. ¿Sabías que el cerebro tiene un mecanismo de defensa que inventa excusas para justificar el uso de las gafas “juega vivo”?   El autoengaño es algo terrible. El usuario de las gafas “juega vivo” no solo perjudica al prójimo, sino que además se menoscaba a sí mismo, pues “si me engañas una vez, es culpa tuya; si me engañas dos veces, es culpa mía”, asegura Anaxágoras.

Las gafas “juega vivo” suelen ser usadas por papá al interactuar con sus hijos, mamá con su marido, el esposo con su mujer, ambos con los vecinos. Los hijos han empezado a usarlas por ver que sus papás se las ponen todo el tiempo y porque según mucha gente esas gafas te hacen ver chévere. “Estás a la moda”.   Un sinnúmero de familias usa las gafas “juega vivo” porque son gratuitas y nunca pasan de moda. Uno de los lugares donde más son utilizadas es en las empresas cuando sus dueños no pagan lo justo a sus empleados, violando la ley sobre el salario mínimo.

De los usuarios de las gafas “juega vivo” escribió Hobbes al expresar que “el hombre es el lobo del hombre”. Por ver gentes con gafas “juega vivo”, Marx y otros pensadores postularon acerca de la libertad del proletariado y de un Estado donde no hubiese clases sociales… ni personas con gafas “juega vivo”.   El proyecto fracasó y seguirá fracasando porque también en ese Estado sus dirigentes y los que los apoyan entran a la moda de las gafas “juega vivo”.

Ves sujetos con gafas “juega vivo” al notar que otros conductores se cuelan para pasar la luz del semáforo primero que tú. También hay grupos religiosos con gafas “juega vivo” al abusar de un derecho bíblico para enriquecerse ilícitamente.   Si allí llueve, en otras áreas no escampa porque incontables profesionales han convertido su profesión no en una fuente para cubrir necesidades existenciales, servir al prójimo y ayudar a la niñez, sino comogeneradora de ganancias deshonestas y constructora del ego.

¿Y los políticos? Es raro el político que no use las gafas “juega vivo”. “Muchos entran limpios y salen millonarios”, decía una propaganda por ahí.   A sabiendas, las autoridades de turno no se atreven a quitar las gafas “juega vivo” a los políticos del presente y del pasado, como quien dice: “hoy por ti, mañana por mí”.

Las gafas “juega vivo” son usadas en las calles y avenidas del país, y debes cuidarte hasta en tu casa porque pueden “visitarte” unos adultos y menores de edad armados hasta los dientes y con gafas “juega vivo”. No vacilarán en atentar contra tu vida y tu familia si intentas quitarles las gafas “juega vivo”. Ya varias familias han sido víctimas de grupitos organizados empeñados en sumir a la población en el terror.

Para acabar con la moda de las gafas “juega vivo” debemos quitárnoslas, porque las creencias -cualesquiera que sean- forman valores y estos determinan la conducta. El cambio de gafas debe principiar por mí, mi familia, el Gobierno, los políticos, empresarios, industriales, profesionales y ciudadanos comunes y corrientes.

Toca cambiar las gafas “juega vivo”” por las gafas “amor”. Amor y respeto a uno mismo y al prójimo; amor y temor reverencial a Dios o a tus creencias (todos las tenemos), si eres irreligioso o ateo.  Solo así podremos vivir en paz y justicia social.

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Este artículo se publicó el  26  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Protesta social y populismo

La opinión de…..

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Carlos Ayala Montero

Algunos gobernantes de América Latina y “expertos” en opinar sobre todos los temas en un permanente show mediático, declaran ampulosamente que la lucha de clases y las teorías “obsoletas” de las izquierdas no tienen sustento en el mundo globalizado actual porque desde la caída del socialismo se impone enfrentar los problemas sociales con una alianza de gobiernos y empresa privada con “responsabilidad social”, donde los trabajadores deben también aportar “algún sacrificio”.

De acuerdo a estos argumentos, no es necesaria la protesta de sindicatos ni de ningún tipo de organización popular o civil que exija la realización de la justicia social, en primer lugar porque los “buenos empresarios”, junto a gobiernos que entregan parte del presupuesto nacional en subsidios y beneficios directos como bonos y mochilas, entrega de dineros en efectivo (red de oportunidades, 100 para los 70, etc. ); se “esfuerzan” en resolver así los problemas de la sociedad y habría que sumarse a ese esfuerzo en vez de enfrentar tales medidas, y en segundo lugar porque están deslegitimados para ello, por decisión unilateral de los poderosos.

En el mundo unipolar actual sin embargo, la sobreproducción elevó el consumo hasta acumular grandes riquezas de un lado y pobreza en el otro extremo social. En Panamá, los últimos 20 años produjeron una concentración de riqueza en donde el 70% está en manos del 20% más rico, y el 20% de los más pobres reciben el 3% de la riqueza nacional. El 1% de los más ricos poseen el 15% de la riqueza, lo que nos distingue como una de las peores distribuciones de la riqueza del mundo.

Esta realidad no la cambian las medidas populistas descritas, ni las “buenas acciones” sociales de algunas empresas porque simplemente no son suficientes. Los trabajadores siguen teniendo poder adquisitivo muy limitado por más que se aumenten los salarios; los empleos sin protección social ni laboral crecen en relación de 8 a 1 respecto a los puestos formales de trabajo. El desempleo real ronda el 10% y hay total ausencia de estabilidad en el sector público debido al clientelismo político. La pobreza extrema sigue superando el 25% de la población.

Las estructuras socio-económicas no han cambiado y por lo tanto tampoco sus resultados. Las clases dominantes no tienen ningún plan nacional salvo obtener más poder y ganancias y la ideología difundida por la educación y los medios de comunicación social es la idolatría al individualismo egoísta y al dinero para consumirlo.

En esta realidad no es trasnochada ni manipulada por “ideologías desfazadas” la protesta social. Hace falta entender que para conjurarla no es necesario satanizarla sino entender sus causas y ajustar la conducta de los poderosos pues con o sin ideologías socio-políticas, a los pobres de siempre, legitimados por su realidad social, no les queda otra que protestar y hacer públicas sus reclamaciones de una vida más decorosa, con la esperanza de que otro mundo, más solidario y menos egoísta ¡aún es posible!

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Este artículo se publicó el  16  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Desigualdades sociales y criminalidad

La opinión de…

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GARRITT GENETEAU

Hablar que se ha incrementado el crimen en todas sus manifestaciones, afectando por igual a pobres y ricos en el país, es llover sobre mojado. Se dice mucho en torno a los efectos de esta amenaza social, pero muy pocos exponen las causas y consecuencias que han desencadenado en este estado de cosas que está cobrando dimensiones de tal magnitud, que muy pronto será difícil de controlar o erradicar semejante situación.

Consideramos que la causa principal es de tipo económico mientras persistan las desigualdades sociales. La violencia seguirá sembrando zozobra, intranquilidad y hasta el caos. Algunos optan por la solución más fácil. Unos dicen que la pena de muerte sería el remedio, otros abogan por la cadena perpetua y los más radicales ya están hablando de formar los tristemente famosos escuadrones de la muerte que siguen ajusticiando delincuentes en otros países con el visto bueno o con la pasividad de gobiernos que, desesperados, echan mano de cualquier medio para, según ellos, erradicar el problema.

Nuestros lectores recordarán que en tiempos de la Guerra Fría, Estados Unidos -líder del mundo capitalista- derramaba a manos llenas ayuda social para, supuestamente, mitigar la pobreza de los países subdesarrollados. A pesar de que ciertos dictadores se quedaban con la parte del león, (EE.UU.) siempre permeaba aporte económico para los menesterosos y así veíamos cómo los pueblos llegaron a gozar de cierto bienestar. En Panamá, el gobierno populista de Torrijos dispuso de suficiente fondo para paliar la miseria.

El pueblo tenía acceso a medicina a bajo costo y a veces gratis, había una aceptable atención en los hospitales, se adelantó la edad de jubilación y se obtuvo sustanciosos beneficios sociales. Pero, desaparecido el muro de contención que era el comunismo soviético, desapareció este supuesto “estado de bienestar” y los capitalistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial aprovecharon la coyuntura para establecer el capitalismo salvaje que denunció el papa Juan Pablo II.

Se acabaron las ayudas sociales. Se incrementó el hambre y la desesperación. Y apareció lo que se temía: la delincuencia, los pobres abandonados a su suerte no sabían cómo salir del oscuro túnel en que se hallaban.

¿Qué hacer? El desempleo azotaba el país, escaseaban las medicinas en el Seguro Social y en cuanto a los centros de salud, siempre han sido abandonados a su suerte. El hambre es una mala consejera, han dicho muchos sabios, y ante tal situación surgieron las pandillas.

De los cerros de San Miguelito, de ese viejo cinturón de miseria que es Curundú y de otros sectores conflictivos ha ido saliendo la violencia criminal, regándose por toda la ciudad capital; el interior no fue la excepción.

Señores, solo derribando las odiosas barreras que marginan a los pobres podremos brindar más justicia social al pueblo panameño y al mismo tiempo controlar la delincuencia.

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Artículo publicado el  7 de abril de 2010 en el diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Hacia las amplias avenidas

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La opinión del Médico y Ex Ministro de Estado….

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GUILLERMO ROLLA PIMENTEL

El poder del dinero maneja el mundo occidental. Y junto a él, los efectos del libre mercado, la globalización, la tecnificación, el crecimiento económico y también están sus subproductos de pobreza, desigualdades, delincuencia, violencia y guerras. El capitalismo salvaje se ha enredado en su propio laberinto.  Acumulan tanto dinero bancario, que los obliga a dar créditos tóxicos, que engendran deudas impagables; que al no poder saldarse, trancan el juego y tienen que recurrir a la estatización.

La deuda de USA supera los $12 billones ( NY Times ) y hasta el momento la financian jugando con las tasas, con la emisión de valores, con los fondos de pensiones y SS. Los intereses que pagan son más alto que los gastos sociales y militares. Todos los países industrializados están en similares situaciones.  Al reponer a la banca con el dinero de los contribuyentes, aventuran el ciclo de la inflación. El pronóstico no es favorable, cuando se toma en cuenta la proporción de la deuda con sus PIB. Los Estados han permitido el despilfarro de los bancos, las guerras y la corrupción; en América Latina el 10% de los ciudadanos se queda con el 48% de los ingresos.

En el mundo, los ricos crecieron en un 8%, en AL en un 12%. La filantropía en AL es el 3%, en Asia el 12% ( Miami Herald ). Pero el asunto no es caridad, es más bien Justicia Social. En AL ya hay diferentes países que han reaccionado a la injustas condiciones del comercio mundial, a lo negativo de sus balanzas de pagos, los bajos precios de las materias primas, al endeudamiento. La vía chilena y la vía cubana. Ambas con igual dirección, pero con diferentes métodos, dependiendo de sus realidades.

Gobiernos socializantes, como Lula y otros, han logrado disminuir el hambre, primera necesidad vital y con esto elevan su aceptación y el nivel del país internacionalmente. El Papa aboga por un cambio en el sistema económico. Por el rumbo, que sea que los pueblos caminan hacia las grandes avenidas del progreso social.  En Panamá se agregan los ingredientes de la impunidad, la ineficacia, el juegavivo y la demagogia.   La CEPAL publicó que el 2% de la población acapara el 60% de las producciones. Que el sector privilegiado gana B/84.50 la hora y el postergado apenas B/1.1 la hora.    Que existe un 16% de pobreza extrema en el país.   Se expresó que ” El sector privado no ha sido capaz de llenar los vacíos…, o existe un comportamiento de mucho egoísmo ”. En esta confrontación transnacional, el sector agropecuario ve con reservas al TLC.

El área bancario se ve perjudicado con las solicitudes de la OCDE. La Zona Libre ve con alarma la competencia de Miami. El nacionalismo como defensa ante las injustas competencias del mercado de escala, con altas capacidades productivas obliga a adoptar medidas proteccionista locales, que promuevan las inversiones, que se regulen algunos sectores comerciales (como en USA) y se incrementen los ingresos por peajes del Canal, que está subsidiando al comercio y a las navieras mundiales.

Puntos concretos son que el crecimiento económico se reinvierta en crear empleos y reducir el costo de la canasta básica y productos de primera necesidad.  Con ello mejorará la seguridad callejera.   Esto es más humano y justo que las cárceles, la seguridad privada y las primas de seguros.   Vivimos en sociedad y los benéficos sociales tienen que ser ejecutados también por el sector económico. No es reducir la planilla ni incrementar los precios, es reinvertir las ganancias con responsabilidad en desarrollo social para lograr un Panamá Mejor.

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Publicado el  16  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Metas democráticas

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La opinión del Médico y Ex Ministro de Estado….

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GUILLERMO ROLLA PIMENTEL
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Progreso y bienestar para todos es la gran meta. ¿Cómo? Con nacionalismo, soberanía, desarrollo y justicia social para el Desarrollo Humano (IDH) y dar como producto felicidad (PIF) con tiempo en calidad de vida. ¿Quiénes? Han actuado varios gobiernos, partidos y regímenes. Pero la trayectoria histórica la han desviado el individualismo, el egoísmo, el “juegavivo”, la ignorancia o ingenuidad de algunos, por intereses económicos particulares o internacionales (USA o el Caribe). Con movimientos sociales: de golpes militares, fraudes electorales, partidos que claudicaron (PC), que terminaron en corrupción masiva, crisis de valores, violencia, impunidad, cinismo; y que provocaron la confusión, incertidumbre y frustración del pueblo.

 

Las gestas sociales y nacionalistas del pasado fueron desvirtuadas por militares que eran espías y dirigentes de una falsa izquierda que se vendió. Conclusión: un tratado del Canal que ha permitido invasiones y coarta nuestra soberanía económica (1964).   La imperfecta democracia fue reemplazada por un colonial fascismo torrijista (11-10-68). Hoy, tenemos las secuelas de una constitución fascista emparchada.  Un pueblo con grandes sectores divididos, no solo por partidos, sino por los indiferentes, los que son comparsas financiadas, por la publicidad engañosa, por la carencia de cultura política

Nos han dejado los Órganos del Estado con un prestigio cuestionado por la ineficiencia y la corrupción. ¿Qué hacer? Vivimos un sistema capitalista que ahora plantea cambiar a una forma solidaria y moderna de efectiva sostenibilidad. Eficacia y honestidad con la participación democrática del pueblo. La economía tiene que servir a una mejor calidad de vida general. La mayor riqueza es el tiempo, no el dinero, es no tener necesidades, es el bienestar y la paz en la sociedad.

Es la alternativa actual que fue electa Esto requiere no solo el pronunciamiento oficial ya expresado, sino, como se han anunciado, medidas concretas para promocionar a los productores nacionales la intervención en la cadena de comercialización, normatizando el mercadeo del sector intermediario, regulando los costos de producción de la energía, insumos y transporte, centrales de acopio, cadenas de frío y tecnología. Pero, sobre todo, exige un cambio de mentalidad de banqueros y empresarios a un crecimiento menos acelerado, pero más solidario, humano, cristiano y sustentable. Similares metas de los dirigentes de masas mundiales, se han planteado en el llamado Socialismo Utópico.

Para la Justicia social es preciso la eficacia y la honestidad, mejor aún con la participación real popular de que “ ahora le toca al pueblo ”. Esta socialización de la actividad ciudadana y gremial es una fórmula de cambio que tiene que hacerse efectiva, en su participación en las consultas populares sobre asuntos tan específicos como las reformas judiciales, ciudadanas, educativas, electoral, etc. Es fundamental que toda la comunidad sea tomada en cuenta, no solo mediante la opinión pública expresada por los medios de comunicación social, sino también con las organizaciones sociales vigentes. Sea de trabajadores, intelectuales, profesionales, académicas.

Los intentos de concertación han sido bien intencionado, pero para mantener el valor y la fuerza que permitan su efectividad, hay que usar métodos democráticos y una real representatividad de la población. Una sociedad civil activa es el mejor antídoto contra las infiltraciones remanentes y desviaciones militaristas, fascistas y entreguistas. Así, no solo el gobierno contará con más apoyo, sino todo el país en vías a una real unidad nacional. El trabajo en colectividad debe dar paso a una coordinación de bases, que promueva una justicia histórica de indemnizaciones, entendimiento operativo de empresarios y trabajadores, eliminar la impunidad, protección indígena, educación vivencial de valores (Escuela de padres y madres), cooperación comunal en seguridad y aseo, CSJ independiente y otros objetivos que conduzcan a un Panamá mejor.

 

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Publicado el 28  de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Ahora le toca al pueblo

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La opinión de…..

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CARLOS GUEVARA MANN

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Dos décadas atrás –en plena dictadura castrense– el programa radial insignia de la histórica Radio Mundial tenía por nombre el título de esta columna.   El mismo era dirigido por el inmenso periodista Faticín Fernández y allí se daban cita los más conspicuos dirigentes de la oposición civilista.

Desde esa estación radial, el adalid de la democracia istmeña, Carlos Iván Zúñiga, conminó al pueblo panameño a sacar sus pañuelos blancos,  a sonar sus pitos y pailas como símbolo de paz y unión civilista y a tomarse las calles para exigir respeto por la soberanía popular.

Allí, Guillermo Endara Galimany– quien luego sería el primer presidente del período democrático– y Jorge Pacífico Adames –sacrificado dirigente del Partido Panameñista– comunicaron al pueblo la decisión de Arnulfo Arias Madrid de congregarse en la Vía España, frente a Radio Continente, para colocarle la banda presidencial al Dr. Arias, después de las trasnochadas confesiones de Roberto Díaz Herrera, quien admitió que el fraude electoral de 1984 se había fraguado en su mal habida residencia.

En la emisora donde se transmitía Ahora le toca al pueblo intervenían también, animando y orientando a la ciudadanía, el gran periodista Mario J. de Obaldía, el Dr. Miguel Antonio Bernal y el Dr. Carlos Arellano Lennox, dirigente del Partido Demócrata Cristiano (mucho antes de la entrega de esa agrupación a la pandilla de la narcodictadura).

Ahora le toca al pueblo reunía a combativos civilistas cuyas participaciones eran un ejercicio de docencia cívica, como el inolvidable maestro Marco Alarcón, Milciades Cerrud, el Dr. Roberto Arosemena Jaén, el profesor Alberto Quirós Guardia, la Dra. Doris Rosas de Mata y Edwin Cabrera, del partido de la estrella verde.

Cuando, hace unas semanas, el cortejo fúnebre del presidente Endara avanzaba hacia el camposanto, un cartelón colocado en la Calle 50 tenía inscrita la frase “Ahora le toca al pueblo”, que es también el lema del gobierno presidido por Ricardo Martinelli. Los nuevos dirigentes políticos del país, que relevan en esa función a históricas figuras ya desaparecidas –como Arnulfo Arias Madrid, Guillermo Endara Galimany y Carlos Iván Zúñiga– elevaron su pañuelo blanco al cielo azul inspirados por la misma divisa que se utilizaba en la lucha civilista.

Ahora le toca al pueblo es un lema que encierra un compromiso fundamental, que debe ser cumplido por el actual gobierno para no frustrar las expectativas que la ciudadanía tiene del presidente Martinelli.

Es el turno del pueblo civilista, que exige justicia, democracia y libertad; que demanda respeto por los derechos humanos; que clama por justicia social y una patria incluyente; y que repudia el despilfarro y el endeudamiento estatal.

Ahora le toca al pueblo simboliza la exigencia de mejorar la seguridad ciudadana sin recurrir a las fórmulas militaristas que crecientemente van imponiéndose en la Fuerza Pública mediante la creación de unidades militarizadas, la exaltación de prácticas y personajes castrenses, el establecimiento de bases militares y la creación de “ordinariatos” inconstitucionales.

Ahora le toca al pueblo es sinónimo de un gobierno transparente, atento y receptivo a las necesidades populares; del rechazo de la ostentación y el derroche de fondos públicos como normas de conducta de los gobernantes; y del reemplazo del autoritarismo, la soberbia y la ramplonería que ha caracterizado (y sigue caracterizando) las actuaciones de algunos funcionarios públicos, por el civismo, la prudencia y la vocación de servicio.

Ahora le toca al pueblo significa dejar atrás el nombramiento de compinches y subalternos como contralores, magistrados y procuradores, junto con el compromiso inexpugnable de designar en esos cargos a individuos idóneos, honrados y trabajadores.   La mala costumbre de nombrar a sujetos cuya única motivación es montar una taquilla que les permita cobrar “favores” tiene que ser superada bajo esta administración, porque ahora le toca al pueblo.

De lo contrario, la frustración ciudadana aumentará a niveles insospechados, lo que le abrirá las puertas al radicalismo populista que ha hecho estragos en otras latitudes.

Hace dos décadas, el programa radial Ahora le toca al pueblo era la voz de los oprimidos de la dictadura. Hoy, el presidente Martinelli ha hecho de esa expresión la insignia de su gobierno.   Hay que sustentarla con acciones concretas que le den sustancia a sus promesas de campaña.

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Publicado el 25 de noviembre de 200 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.