Agua: ¿y en los campos?

La opinión del Comunicólogo para el Desarrollo Sostenible…

ADÁN CASTILLO GALÁSTICA
agalastica@yahoo.es

¿ Qué sucede con el agua en el interior del país? Comparto juicios nada gratos en relación a las perspectivas sobre la sostenibilidad del país. Persistimos en transitar por la improvisación, la vista corta, fragmentada y unilateral. Decía que en cuanto se normalizara la situación del suministro y aclaramiento en la capital (Metro), las aguas volverían a su nivel y las lecciones mal aprendidas en saco roto. ¿Por qué? Algo hemos recorrido sobre el tema, trivializados al examinar y delinear las cosas que vivimos y que nos son tan caras. La improvisación pues, sigue tan campante.

Por ejemplo la llevada y traída ‘seguridad alimentaria’, que en forma definitiva depende dentro y fuera, del agua.   Sobre el particular se oyen opiniones contradictorias, algunas absurdas. Como aquello de culpar al Chagres o al Bayano por lo sucedido. En este contexto la ‘seguridad alimentaria’ entre nosotros equivale a un chiste mediático de salón: ¿Qué seguridad puede haber cuando el sistema productivo nacional cae en picada impulsada repito, por la carencia de una visión del presente y futuro, así como las interferencias oportunistas de los dobles sombreros y la inseparable politiquería? Como ven, no estoy inventando nada que no se conozca y se viva en los campos.

R esulta poco valedero responsabilizar a las lluvias por los desajustes en la producción de la comida básica y el alza descomedida de su precio. Se evidencia que las causas son más profundas; desde el uso tecnológico real, a la revisión de la cadena de intermediación entre otras. Recordemos los esfuerzos por extender las técnicas de cultivo en clima controlado a partir del Primer Congreso panameño e Iberoamericano de esta especialidad (Set. 1999). Ese marco estableció convenios a nivel universitario España (Andalucía)—Panamá. Tengo en mis manos el Plan Nacional de Riego 1994—99, que con asesoramiento externo (U. de Utah, E.U.), recoge experiencias desde la segunda mitad del siglo pasado (riego de los Llanos de Coclé, Arco Seco, Divisa, etc. Así, el Plan Nacional para la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos de Panamá 2008—2012, vasto estudio realizado por una amplísima comisión interinstitucional, sustenta una cartera de 145 proyectos que incluyen entre otros, el alcantarillado. A finales del 2010 la Comisión Agropecuaria de la Asamblea recibió a una delegación de expertos argentinos.

¿Qué se hizo toda esta inversión, cuál su seguimiento y evaluación? Salta otro vicio: Siempre estamos comenzando, excluyendo, apelando a ocurrencias, descubriendo el agua tibia. Los pronósticos del cambio climático advierten que podríamos despertar sin la disponibilidad de comida básica con o sin plata, con suelos erosionados, contaminados, sin ríos aptos, sin agua, playas ni pescado.

No me queda más, que alertar a nuestra gente de campo sin voz. O ponemos atención seriamente a lo que se nos viene encima o despertaremos en un país de megamillonarios extraños, con una masa de indigentes alrededor velando a las puertas de sus exclusividades.   Tal vez les propondría a nuestros lectores arrancarnos para los culecos del carnaval, pero sinceramente creo que no podría.

 

Este artículo se publicó el 14 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La bichera del Domingo de Carnaval

La opinión del Artista Veraguense residente en Florencia,  Italia…


ARISTIDES UREÑA RAMOS – –
aristides_urena@hotmail.com

La misa fue interrumpida por los gritos que se intercambiaban Jacinto y Tobías, que venían corriendo por pleno llano, acercándose a la Capilla.. entrando en el templo Santo y arrodillándose frente al Cristo en Cruz, con los ojos espantados, temblando del terror, repetían a voz alta:   ‘!El más feo eres tú!.. ¡el más feo eres tú!’, acusándose entre ellos.

El cura y los fieles que esa mañanita, en muy tempranas horas, celebraban la misa de Domingo de Carnaval, en la Capilla de Martín Grande, un caserío que se encuentra a orillas del camino a Montijo, quedan sorprendidos…   El cura toma a Jacinto y Tobías por las orejas, se los lleva atrás del altar y con voz autoritaria comienza a regañarlos, porque nada en este mundo, ni ninguno, se puede permitir interrumpir la Santa Misa… pero nota, con gran asombro, que los malaventurados muchachos temblaban de pavor, tanto, que el cura comienza a preocuparse por comprender el porqué de tanta agitación.

Tobías, que lloraba, comenzó a hablar y a tratar de contar lo sucedido, interrumpido por Jacinto, que, con voz trémula y ojos espantados, entre sollozos, pide al cura que le deje decirle lo ocurrido, con la condición de que al terminar le dijera con mucha franqueza:  ¿cuál de los dos era el más feo?.. El cura se agachó, abrazando a ambos, improvisando un confesonario, comenzó a escuchar lo siguiente:

Dice que el día anterior —que era sábado— Jacinto y Tobías llegaron a Santiago a celebrar las fiestas del Carnaval y, como siempre, dejaron amarrados sus caballos en el cementerio, porque era el lugar donde nadie osaba robar nada… y así dejaron sus caballos en las afueras del muro empedrado que hace muralla al campo santo.   Y como era de tardecita, y habían llegado temprano, se fueron al jardín a tomarse sus cervecitas… preparándose para la llegada del baile nocturno. Y poco a poco llegó la noche… y de la cerveza se había pasado al aguardiente.

Mientras, allá en el Chichemito —un barrio de Santiago— había una gallada de muchachos jovencitos, que acostumbraba a hacer ‘BICHERAS’, y solo esperaban que vinieran estas fiestas de carnavales, para arrasar con todas las frutas de los patios del vecindario… dos de ellos, de los más adultos, habían notado que en el cementerio había un palo de marañón, colmado de frutos que, debido al sitio donde se encontraba, ninguno osaba a recoger, porque la tierra donde crecían era tierra de muertos y de sepulturas, por eso ninguno tocaba los suculentos frutos del cementerio.

Fue así que planearon que, apenas llegara la madrugada y a escondidas de ojos indiscretos, cuando la gente estaba empeñada en el baile y en la chupadera, ellos irían a recoger todos esos maravillosos frutos… poniendo atención a que ninguno se diera cuenta, pues, habían pensado llevarlos a vender en los bancos del mercado municipal de Santiago.

Y así fue que, en plena madrugada, entraron al cementerio, saltando el muro, a cumplir con su planificada ‘bichera’… el árbol de marañón estaba adentro del cementerio, pero cerca del muro, donde casualmente… del lado de afuera, Jacinto y Tobías habían amarrado sus caballos.

Apenas dentro del cementerio, los suculentos frutos del palo de marañón fueron tumbados uno a uno, operación que tomó mucho tiempo, debido a la oscuridad de la noche, por lo que los muchachos lograban a duras penas distinguir los marañones… apenas terminada esta operación, iniciaron a dividirse el botín, poniendo mucha atención en la repartición, que tenía que ser en partes iguales, en número y con atención a la calidad del marañón.

Para Jacinto y Tobías habían llegado las altas horas de la madrugada, decidiendo regresar al cementerio para recoger sus caballos y regresar a Martín Grande, pero cuando caminaban se dieron cuenta de que estaba muy jumados… y, tambaleándose de esquina a esquina por las calles de Santiago, llegaron a donde habían amarrado sus caballos… y allí decidieron tomar un reposito, darse una dormidita, para que se les pasara la juma… porque reposándose… en las primeras horas de la mañana regresarían a su casa.

Y así se echaron al costado del muro de piedra del cementerio entre los caballos, el muro y las ramas del palo de marañón que daban afuera del cementerio. Y se dispusieron a dormir.

De repente, Tobías se despierta, pues, oía una discusión y un murmurar proveniente del interior del cementerio… y antes de despertar a Jacinto, se pone a escuchar y oye lo siguiente: —’Uno pa’ ti, uno pa’ mí… uno pa’ ti, uno pa’ mí’ —eran los muchachos del Chichemito, que se repartían en partes iguales los marañones—, pero asustado, Tobías despierta a su compañero Jacinto: ‘oye, oye… escucha… ¿qué está pasando en el cementerio?’, y Jacinto, medio borracho, le responde:  ‘!Ay Dios mío!.. son San Pedro y Lucifer que se están repartiendo las almas del purgatorio, hoy Domingo de Carnaval’… y los dos abrazados de terror, siguen escuchando lo que sucedía dentro del campo santo… y parece que los muchachos no estaban de acuerdo, porque a uno le habían tocado los marañones más feos y es así que uno de ellos dice: ‘¡No seas tramposo!, ¿por qué me has dado los más feos a mí y tú tomas los más bonitos para ti?’— y la discusión cogía fuego, hasta que uno de ellos dice: ‘Bueno, tú pareces hijo del mismo demonio, vamos a cerrar esta discusión de una vez. Hoy, como es Domingo de Carnaval… de esos dos que cayeron afuera del muro, junto a los caballo amarrados, déjame el más bonito para mí y el más feos te lo llevas tú para el mismo infierno’… no habían terminado de decir esto cuando Jacinto y Tobías salieron huyendo, corriendo como locos, hacia Martín Grande, y como de loco eran los gritos y acusaciones que se daban entre ellos.

 

Este artículo se publicó el 12 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ahora le toca al pueblo… El Otoal

La opinión del morador de la comunidad del Otoal…

ELIO    PINEDA 
eliopineda@gmail.com

Me contaban mi abuelo y mi madre, en mi niñez, que en las décadas de los 50, 60 y 70, aquello era un verdadero espectáculo que atraía la atención de chicos y grandes.    Ver una recua de machos en perfecta fila india, que muchas veces se divisaba a lo lejos, bordeando el río, surcando los senderos, subiendo el filo de los cerros.   Entre sesenta y cien animales, cargados cada uno con su enjalma, bien aparejados para llevar dos sacos de café cada uno.   Desde Los Llanitos del Fraile se veían bajar por la Loma de El Fraile; su origen era Barreta de Olá, pasando por El Calabacito, este producto tenía como destino Pocrí de Aguadulce, centro del comercio coclesano en aquellos días. Era una travesía de trillos, quebradas, ríos, valles, cerros, riscos, de día y de noche, realizada con sol y lluvia por hombres como: Cucho Real, Blas Collado, Chano Quezada, Pastor Riquelme, Andrés Castillo y otros comerciantes, emprendedores y fundadores de las modernas rutas de transporte.

No fueron malos esos tiempos, en realidad fueron de gloria, de desafíos, empresas y conquistas para estos hombres, para la campiña y para el desarrollo nacional. En aquellos días no existían las carreteras asfaltadas y mucho menos los buses, no había caminos de penetración por donde sacar los productos del campo para su comercialización. La fuerza que impulsaba a estos hombres era el coraje, el deseo de surgir, de mantener a sus familias, el sueño de un porvenir mejor, y por eso lucharon contra la naturaleza, los obstáculos y sus propios temores; ellos fueron la fuerza motriz de una economía que, aunque rudimentaria, (por estar basada en la compra-venta y el trueque, en donde las familias con su producto (café) obtenían a cambio vestido, calzados y otros productos básicos), sentó las bases de los pueblos, las ciudades y sus sistemas de comercio y transporte moderno.

En la actualidad muchos de estos trillos y viejos caminos han sido olvidados, nuestros gobernantes ni siquiera saben de su existencia. Los pioneros y visionarios de antaño han sido reemplazados por inversionistas (en su mayoría extranjeros, que nada saben de nuestro pasado y nuestras luchas), que ofrecen muy poco o nada a la comunidad, a cambio de apropiarse, ‘legalmente’, de los recursos naturales con los que enriquecen sus bolsillos. Así, mientras el progreso acaricia y nutre sus arcas, el cacareado desarrollo sostenible es casi nulo para la comunidad.

Por esta causa, pongo en conocimiento a su Excelencia Señor Presidente de la República, Ricardo Martinelli, que en una población campesina del corregimiento de Guzmán, distrito de Natá, se desarrolla un proyecto hidroeléctrico que explota y aprovecha las aguas del Río Grande, río que ha sido histórico en el desarrollo de estas comunidades desde su nacimiento en Cerro Negro.   Las ‘mejoras’ impulsadas por esta empresa no llenan las expectativas comunitarias, porque son afectadas desde la toma de agua de la represa en la localidad de Zapillo Arriba, hasta la salida de la línea de transmisión que entregará a la Red Nacional la energía generada por el proyecto en la entrada de Río Grande, vía Interamericana.

El Otoal requiere que el gobierno del cambio corte con tractor el camino y habilite el paso para vehículos desde los Llanitos de El Fraile, la Loma de El Fraile y conecte a las comunidades de Caimitillo, Zapillo y Chirva. Señor presidente, usted cuenta con los recursos humanos, económicos y logísticos para realizar esta pequeña obra que, de seguro, será indicio de verdadero progreso en esta localidad. En este momento, las autoridades de Coclé están al tanto de la problemática social que se vive en estas áreas apartadas. Esperamos a corto plazo respuestas y que las decisiones que tomen nuestros gobernantes de turno redunden en beneficio del desarrollo real, a largo plazo, para nuestras comunidades campesinas. Igualmente, esperamos que los esfuerzos realizados por estos hombres ilustres y visionarios del pasado sean respetados, porque ellos sentaron las bases del Panamá que tenemos hoy.

 

Este artículo se publicó el  4  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Comunidades rurales en el olvido

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La opinión del  Educador…

Bertilo Mejía Ortega 

Los habitantes de las comunidades de San Francisco, La Esperanza y Quebrada Llana, en el occidente de la provincia de Chiriquí, se sienten defraudados por la presente administración, ya que a más de un año del presente quinquenio no han recibido la más mínima atención en materia de caminos de producción, una sentida necesidad en estos hombres del campo.

 

La vía que conduce de San Francisco a Volcán, pasando por la comunidad de La Esperanza, constituye la más elocuente indiferencia estatal en un sector que se expresó en las urnas a favor del prometido cambio. Se lamentan de los buscadores de voto que se han olvidado del área que tanto visitaban durante la pasada contienda electoral. Según ellos, se han congelado los Diputados y el Representante del corregimiento de San Andrés que, a decir de algunos, la tienen atado por pertenecer a un partido de oposición.

Estas son las actitudes que restan respaldo y simpatía a los gobiernos; las que promueven el voto castigo, y las que saben aprovechar los líderes locales que aspiran a buscar una representación popular en las contiendas venideras. Pero en las altas esferas gubernamentales pareciera que esto no preocupa, y más se han interesado por sumar ocasionales adherentes, en vez de atender a los genuinos electores en el civilismo, dignos de respuestas que, aunque extemporáneas, aportarían grandes remedios a grandes males.

Conmueve observar las dificultades por las que atraviesan quienes no tienen otra alternativa que transitar a pie y caballo por empinados caminos obstaculizados por la piedra, los derrumbes y el lodo y, por tanto, convertidos en potenciales peligros para ganaderos y agricultores. Peor cuando una mujer embarazada se dirige a los distantes centros de salud, y cuando hay que sacar a un enfermo que requiere de atención médica.

Parece inverosímil que en pleno siglo 21 esta sea la triste realidad de éstos y otros campesinos que a lo largo de la geografía nacional pasan por las mismas dificultades en el diario acontecer. Los voceros de estas comunidades están en la obligación de cumplir con la misión encomendada desde las urnas. Deben asumir la responsabilidad de atender los naturales deseos de la población a mejores niveles de vida, y corresponder, con sentido de equidad, al salario que devengan. Aunque humildes, nuestros hombres y mujeres del campo, no entienden cómo en un Estado donde se paga muy bien a los representantes y Diputados, y en el que abundan los asesores con jugosos salarios, el progreso comunal está estancado en recodos de la Patria dignos de mejor suerte. Nada es tan conveniente para la oposición que la abulia gubernamental, y quienes la promuevan consciente o inconscientemente, están contribuyendo a que se repita en nuestro país el tradicional rechazo en las urnas a los equipos de gobierno. ¡Recapaciten!

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<>Artículo publicado el  2  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Chitra al descubierto y por conocer

La opinión de…

Alvis Rodríguez Ortega

Hay muchas formas de conocer nuestro precioso corregimiento de Chitra de Calobre, en Veraguas, pero para llegar hasta dicho lugar hay que pasar por situaciones difíciles como caminar largas distancias, transportarse en caballos, tomar un vehículo de doble tracción y cruzar el caudaloso río de Barrero Grande; muchas veces hay que esperar a que baje la creciente para cruzarlo nadando con soga,  o en tanque, al estilo balsas, durante el periodo de invierno que comprende prácticamente los meses de julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y parte de diciembre y enero, cuando todavía caen las lluvias, provocando que los caminos se tornen difíciles de transitar.

Como parte del trayecto hay que atravesar tres ríos caudalosos que conectan las diferentes comunidades como lo son: Loma Llana, Pacora, Pandura, Hondura, Cope, Media Luna, El Bajo, Pueblo Nuevo, Mielar y Loma Chata, entre otras.

Esta odisea empieza desde La Yeguada (donde culmina la carretera ya terminada) hasta Chitra, con un total de 20.35 Km construida de asfalto. Es por eso que, como morador y productor del corregimiento de Chitra, le hago un llamado a todas las autoridades competentes, tanto al presidente Ricardo Martinelli, como al ministro de Obras Públicas, Federico Suárez, también al diputado de nuestro circuito 9-3,   Francisco Brea Clavel, y al representante de nuestro corregimiento para que nos organicemos, los transportistas, comerciantes y usuarios, para juntos buscar una alternativa viable para nuestro pueblo.

Dentro de nuestro ecosistema climático, boscoso, ecológico, turístico y productivo, contamos con rubros como café, cítricos, productos hortícolas, una ganadería sana y sostenible con buenas fincas para la producción, con programas agro–silvopastoriles, que sustentan la inversión de dicho proyecto carretero y que asciende casi a 18 millones de dólares, porque tenemos producción y contamos con profesionales de diferentes especialidades que pueden aportar mucho al progreso y bienestar de todos, enfrentando las demandas de un mercado competitivo.

Como llamado prioritario, apelamos a que nos den una pronta respuesta para solucionar las penurias que pasamos a diario con personas mordidas por culebras, mujeres embarazadas, y otras situaciones adversas de la naturaleza.

Ya que en la licitación para un proyecto carretero tres empresas quedaron empate y hasta la fecha no se sabe cuál es la que construirá el proyecto, pedimos que al menos se le dé mantenimiento o se arreglen los pasos de más difícil acceso a los caminos de producción y a los puentes peatonales, que por las crecidas de los ríos se están deteriorando poco a poco.   Esto es con visión de ofrecer una educación más sana y próspera a la niñez que asiste a las diferentes escuelas y debe caminar largas distancias para emprender un mejor futuro.

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<> Este artículo se publicó el 20  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Pensemos en la gente

La opinión de…

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Eduardo Morgan Jr.

De mis viajes a China la impresión que más impacto me ha causado no son sus imponentes y hermosas ciudades que compiten, con ventaja, con las principales metrópolis europeas y americanas.    No. Lo que me llamó la atención de Beijing (que en belleza y majestuosidad ya está a la par de París), de Shangai y otras ciudades, es que están hechas para la gente.

Son ciudades amigables, con amplias aceras, y calles y avenidas llenas de flores. Me tocó atravesar a pie una gran avenida y, para mi sorpresa, el puente peatonal estaba hecho en tal forma que se podía caminar llevando una bicicleta de la mano. Era una pendiente tan suave que personas de la tercera edad no tenían que subir empinados escalones.

El contraste con Panamá es deprimente. Nuestro país no está hecho para la gente. Es triste, cuando recorremos la carretera Interamericana hacia el interior y pasamos por ciudades y poblados, ver nuestros puentes peatonales. Nuestra población, sobre todo en el interior, se mueve generalmente a pie o en bicicleta.

Nuestros jóvenes estudiantes y compatriotas la usan para trasladarse entre poblados, o para ir a la escuela o al trabajo. La Interamericana es un bisector de ciudades y poblados, de tal forma que tiene que ser cruzada varias veces por muchos de los que allí habitan. Para un estudiante de escuela primaria, trepar la bicicleta en los puentes peatonales es más que imposible, así que se ven obligados a cruzarla esquivando el tráfico vehicular que cada día es más denso.

Si gastamos cientos de millones en una cinta costera en la ciudad de Panamá, en helicópteros y radares para el combate del narcotráfico, en mejorar la infraestructura vial de la capital, y en programas como los acueductos que benefician la metrópoli, me pregunto: ¿no merece nuestro olvidado pueblo del interior que protejamos a sus niños y mayores invirtiendo en la construcción de pasos elevados adecuados? ¿Cuántas vidas ayudarían a salvar? Es seguro que muchas muertes por atropello que se han producido en la Interamericana se hubieran evitado. Hacer verdaderos pasos elevados a lo largo de la Interamericana no costaría lo que va a costar uno solo de los helicópteros que evitarán que la droga llegue a los ricos países consumidores, pero sería un paso adelante para que en nuestro país empezáramos a pensar en la gente.

Otra sugerencia para empezar a pensar en la gente: los hombros de las carreteras. Nuestro pueblo, tanto en el interior como en las afueras de nuestras ciudades principales –como ya dije– se mueve en trayectos cortos principalmente a pie o en bicicleta. La ampliación de la Interamericana es un ejemplo, al estar, dotada de hombros amplios a ambos lados. Este debe ser un principio sine qua non en la construcción de toda vía que una nuestras poblaciones. Debemos ponerla como condición de todo trabajo de ampliación o de toda vía nueva.

Y empezar a ejecutarla en las vías existentes, como es la continuación de la Interamericana después de Santiago. Nuestro compatriota del interior tiene derecho a que él y sus hijos puedan caminar con seguridad por la vera de todos nuestros caminos. No hay que ser egoístas con la mayoría de nuestra población. Somos 3 millones y medio de panameños y la gran mayoría no tiene automóvil.

Finalmente, en la ciudad de Panamá se hace inaplazable resolver el problema de las aceras. La metrópoli, llena de rascacielos, pareciera estar hecha para mirarla en postales. Pero no es para nada una ciudad amigable. Vamos a tratar de reiniciar con la Universidad de Panamá, con el apoyo decidido del rector y del profesor J. R. Garrido, el proyecto conjunto que diseñamos en 1996 que tiene como meta (usando el lenguaje folclórico de Omar Torrijos) “acerizar” Panamá. El proyecto se circunscribe al centro bancario, pero debe servir también de ejemplo y de guía para el resto de la ciudad. En los gobiernos anteriores no obtuvimos el respaldo necesario, pero confiamos que con éste será distinto. Pensemos en la gente.

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<> Este artículo se publicó el 21  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/morgan-jr-eduardo/

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Participación ciudadana en el interior

La opinión del periodista…

ELIS CABALLERO

La Asamblea Nacional, consciente de que la promulgación de leyes eficientes hace necesario abrir un espacio legal para que la sociedad se exprese sobre sus aspiraciones, crea una Dirección Nacional para la Participación Ciudadana. Para ello se debió reformar el reglamento interno de la Asamblea, cuyo artículo 118 ahora permite presentar propuestas legislativas ciudadanas, las cuales bajo previo estudio técnico—jurídico pueden convertirse en Leyes de la República.

El procedimiento dice que cualquier persona natural o jurídica puede presentar una iniciativa ciudadana mediante un escrito o correo electrónico, donde presentará una idea general sobre el tema con la explicación o motivos que la sustentan.  Una vez se emita el concepto técnico de viabilidad, se redactará un borrador de anteproyecto de Ley de acuerdo al Manual de Técnica Legislativa.

Hasta ahora han sido aprobadas cinco leyes que fueron presentadas por iniciativas ciudadanas, como son la Ley 59, sobre el Día Nacional del Reciclaje; Ley 49, en honor a Lloyd Labich; y El Torito Guapo de Antón, entre otras. La mayoría de estas propuestas fueron presentadas por ciudadanos residentes en la capital; sin embargo, creemos que se debe buscar un mecanismo que permita también a los ciudadanos del interior ejercer su derecho a expresar sus ideas ante la Asamblea Nacional.

Es por eso la Asamblea inaugurará en Chitré la primera oficina Regional de Participación Ciudadana, donde los azuerenses podrán tener un lugar donde aportar sus ideas. Significa esta oficina regional una medida para incrementar los índices de transparencia del primer Órgano del Estado hacia la comunidad y permite una mayor interacción de los ciudadanos con la información inmediata de sus diputados. Los ciudadanos comunes tendrán mucho que proponer sobre Salud, Asuntos Comunitarios, Ecológicos y Principios Éticos.

<> Este artículo se publicó en 8 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El Picacho: Renacer de esperanzas

La opinión del comunicólogo para el desarrollo sostenible….

ADÁN  CASTILLO  GALÁSTICA


En la Cordillera Central coclesana, a unos 800 metros sobre el nivel del mar (msnm), se encuentra el corregimiento de La Laguna (de San Carlos).   La Laguna recibe su nombre de un espejo de agua (5.7 has.) formado por un accidente volcánico. El sitio es custodiado por el cerro El Picacho (1182.33 msnm) brinda a la región un panorama impresionante. Sus habitantes, unos 800, no han querido mantenerse al margen del progreso; Centro de Salud, Ciclo Básico, agua potable, luz eléctrica.

La Historia de La Laguna es de vieja data: Cuentan los moradores sobre la presencia de ciudadanos ingleses en busca de oro, así como disputas territoriales sobre el lugar en los años 40 del siglo pasado. Pero quizás el valor agregado más significativo y a la vez desconocido aún por sus habitantes, son hechos históricos ocurridos durante la Guerra Civil (1899-2002), descritos por ese Gran Maestro, Guillermo Andreve:   ‘Amaneció al fin el 13 de mayo (1901), ya no cupo duda ninguna de que el combate se verificaría ese día. Tampoco nos cabía duda de que la derrota era segura (…). Los fuegos se rompieron a las 9 y 15 minutos de la mañana con violencia por parte del gobierno (conservador). (…) La derrota se declaró en nuestra ala derecha primeramente. A las once solo quedaban siete (hombres), los que resistieron bravamente una hora más, hasta, que agobiados por el número y sin municiones, se retiraron…’. sic.

Muchas de las reivindicaciones soñadas por el general Victoriano Lorenzo y otros liberales, fueron postergadas a más de un siglo.   Hoy, esa epopeya solo queda en los libros.   Pero en los habitantes de La Laguna late aquel espíritu combativo, de superación. Tal lo señala Hilario Sánchez, presidente de la Asociación de Productores para el Desarrollo Sostenible de La Laguna (Aprodesol).

Uno de sus proyectos bandera es la puesta en marcha de un programa productivo a partir del espejo de agua de La Laguna, para lo cual se ha reemprendido la siembra de peces Tilapia (Nilótica).   Su proyección: El ‘Centro Acuiturístico La Laguna’, incorporando el entorno paisajístico—ambiental, así como la infraestructura existente promovida por la Misión Técnica Taiwán. De momento existen botes ‘a remo’ para recreo y pesca deportiva de baja intensidad, carpas para pernoctación, en fin.

Aún, me dice Vianney Rodríguez, hay mucho que hacer en relación al manejo de la basura, contaminación y educación ambiental para ofrecer al visitante y al estudioso condiciones óptimas de disfrute, seguridad y conservación. De ARAP recibimos asistencia y capacitación en el cultivo de peces y mejoramiento gastronómico, dentro del Programa de Masificación de la Acuicultura: ‘Nos empeñamos en incrementar la capacidad de gestión de los pobladores organizados, buscar otras e innovadoras alternativas orientadas al mejoramiento sostenido de la calidad de vida de sus pobladores’, afirma el técnico Gilberto Canto, jefe del Programa de la Dirección General de Fomento y Asistencia. Y a propósito: ¿Ha probado ‘Tilapia a la Picacho’, con ‘Mojo con Yuca a La Laguna’?

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Este artículo fue publicado el  20 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

El leonismo guarareño

La opinión de…

Milciades Pinzón Rodriguez 


Hasta la saciedad se ha afirmado que el país vive una crisis de valores y no porque ello se repita cansonamente se ha de lograr que el entorno deje de ser adverso. Lo curioso, sin embargo, radica en comprender que durante ese mismo lapso de tiempo la economía florece como el guayacán en el mes de marzo. En efecto, mientras en el plano de los valores las noticias no son halagadoras, Panamá luce un envidiable panorama económico, al menos en el plano de los indicadores macroeconómicos, porque otro cantar encontramos en lo atinente a la distribución equitativa de la riqueza.

A lo que voy es que mientras algunos politicastros de viejas y nuevas triquiñuelas se empeñan en fastidiarnos la vida, el grueso de los panameños estamos demasiados ocupados en construir la nación. Y traigo este tópico a la palestra porque ya es hora que los istmeños comencemos a hablar de nuestras virtudes, del Panamá que se aleja de las veleidades de la política criolla y que condena la pose estudiada que esconde un academicismo epidérmico o un liderazgo centrado en el retintín de las monedas.

Uno de estos ejemplos de estoicismo acaece en Guararé. Porque han de saber que durante sesenta años, desde el 6 de junio de 1950, una organización comunitaria guarareña ha tenido el coraje de mantenerse en pie para acompañar a la población en sus luchas y afanes colectivos. En efecto, el Club de Leones de Guararé, es un ejemplo de perseverancia, de relevo generacional y de compromiso popular.

Durante seis décadas continuas, la organización que se inspira en la que creó Melvin Jones en Estados Unidos de Norteamérica, se ha hecho mejorana y guarapo campesino en mi pueblo natal. Soy testigo, sin ser león, de ese trajín de quienes se reúnen religiosamente, no obstante sus diferencias político-partidistas. Estamos ante un ejemplo concreto del mejor de los diálogos y la mejor de las concertaciones de la sociedad civil.

Los leones guarareños han hecho realidad un intercambio de opiniones, que pueden ser divergentes, pero que al final convergen en un punto común. Este grupo de panameños ha comprendido que es necesario compartir un proyecto colectivo, que el liderazgo comunitario tiene que hacerse visible, como la “pella” que en la junta de embarra se adhiere a la “jaula” de la casa de quincha, porque es el producto de los afanes de la junta campesina.

La Biblioteca Pública Virgilio Angulo (educador que también fue León) es el ejemplo más excelso del caminar de los leones guarareños. Este edificio, sin grandes pretensiones arquitectónicas pero imbuido de buenas intenciones, es la expresión más emblemática de la visión leonística en la tierra de Bibiana Pérez y Manuel F. Zárate. Apostar por la educación de nuestra juventud es un verdadero acto de amor y de solidaridad para con la inteligencia del hombre santeño. Esos jóvenes nuestros que necesitan algo más que fiestas y bebitas embriagantes para trazarse sus propios derroteros.

Podría en este instante elaborar una larga lista de aportes ciudadanos de quienes hacen patria desde Guararé, pero no es el caso hacerlo. Pienso que lo que hay que ponderar es la constancia del Club de Leones de Guararé. La fe inquebrantable en la panameñidad; ese creer en nosotros mismos y comprender que Panamá, además de crecimiento económico, necesita desarrollo social; con organizaciones que acompañen a la población en su andar por el mundo.

“Nosotros servimos”, dice el lema leonísitico. Las seis décadas ininterrumpidas así lo comprueban. Surgido un año después de la creación del Festival Nacional de La Mejorana, el Club de Leones de Guararé es otra institución que ha proyectado, como el Festival, una imagen renovadora y de confianza en nuestro destino como colectividad.

Me alegro por los Leones, por mi pueblo y por mi nación. Y que continúen, junto a sus “domadoras”, rugiendo desde la Tierra de La Mejorana.

mpr…

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Artículo publicado en ÁGORA Y TOTUMA # 271  y enviado el 1 de julio de 2010 a Panaletras por el autor, a quien damos todo el crédito que le corresponde

Cutarras y un chileno, Braulio

La opinión de…..

ANA PÉREZ

Una vez cuando tenía 11 años, mi abuela me llevó a Peña Blanca (un pueblito cerca del pueblo donde crecí) a la casa de unos compadres de ella para que me hicieran mi primer par de cutarras. Recuerdo al compadre de ella midiendo mi pie encima de un pedazo de cuero y también recuerdo que el olor me resultaba ser muy peculiar, superfuerte, nunca lo olvidé.

Después de pasar mi verano gringo en Las Tablas con mis cutarras puestas para las fiestas de Santa Librada en julio, regresé muy orgullosa a Tampa, Florida, con mis sandalias únicas. Nada más pude usarlas como por un mes antes de que el frío me forzara a guardarlas en mi closet y cuando las recuperé para mi próximo verano en Panamá, el crecimiento se había encargado de que no me quedaran mis sandalias tableñas.

Nunca más volví a hacerme un par de cutarras, eso hasta ahora. Para carnavales conocí a un chileno llamado Claudio ‘Braulio’. La primera vez que lo vi fue frente al Portal, el sitio donde yo celebro mis carnavales desde hace un par de años.

Justo estaba conversando con Elías Castillo cuando me presentaron a este joven adulto que impregnaba con su risa tan específica y contagiosa. Recuerdo que en ese momento se rió y el diputado Castillo y yo nos sorprendimos de su risa tan hermosa.

Los carnavales vinieron y se fueron, es allí cuando realmente conocí a Claudio. Resulta ser que nos fuimos a la playa juntos para descansar después de los carnavales y allí fue donde este profesor me voló la cabecita por su interés en mis tradiciones tableñas.

La verdad fue un placer verlo en el proceso de aprendizaje, ¡se tiró de cabeza como un mismo macho e monte! Empezó con una ida de cacería con los pescadores del ciruelo, cazó un mapache y otras cosas que no las podría comentar en este artículo por respeto a mis amigos que protegen nuestros animales salvajes, pero él me aseguró que ¡se los comieron todos!

El chileno hasta fue a Chiriquí por el día, donde conoció a Yaritza Espinosa, una de las activistas ambientales más revolucionarias de esa área. Ella lo llevó a los ríos y le presentó a los indígenas que son los afectados por el supuesto progreso en nuestro país, donde él escuchó sobre sus luchas.

Y finalmente entre todo lo que estaba aprendiendo Claudio de mi cultura, decidió instruirse en el arte de confeccionar las cutarras. Su primer par fue las que hizo en el procedimiento del aprendizaje, donde su maestro abrió los huecos con un machete, qué miedo… ¡Ah y con unos tragos de seco para acompañar!

Yo fui la privilegiada modelo de su segundo par de cutarras, empezó mojando el cuero para aflojarlo, estaba dispuesta a prestar atención esta vez, ya que cuando tenía 11 años ni me percaté de lo que estaba pasando. Mojó la plancha de cuero, que sería la plantilla, y también mojó las tiras, la plantilla se quedó como por 30 minutos.

Después me llamó para que pusiera mi pie para la medición, con un exacto cortó el cuero mientras yo allí estaba un tanto nerviosa que se llevara un dedito. ¡Ah! Primero el derecho y después el izquierdo, he aquí el primer y único error de Claudio, midió el mismo pie dos veces, nunca llegó el izquierdo, pero bueno, todos cometemos errores y especialmente cuando estamos aprendiendo a hacer cutarras ¡hello!

La parte de abrir los huecos para las tiras fue lo más dificultoso, y tratando de meter las tiras realmente le sacó gotas de sudor a mi bello amigo, cuando miré sus dedos me di cuenta de las llagas y la sangre que tenía en los dedos, sentí maripositas en el estómago, me quedé sin aliento, se veía realmente doloroso, y cuando levanté la mirada él estaba ¡riéndose a carcajadas!

La cosa es que finalmente quedé con mis cutarras, me cortó la punta para que tuvieran un diseño más moderno, su iniciativa fue una movida muy de ‘fashionista’, porque quedaron espectacular. Jajaja.

La verdad, la pasé increíble en el portal de mi abuela esa tarde, entre la música de Michael Buble, las pizzas de Arcelio, y Smirnoff Black Ice la pasamos superior creando memorias para el mañana.

¡Estoy segura de que mi abuela Zenaida, mi abuelo Elías y Tito Pérez estaban allí cada instante gozando conmigo, con Braulio y sus cutarras!

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Este artículo se publicó el 2 de junio de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que a la autora; todo el crédito que les corresponde.

Otra alternativa para el nuevo aeropuerto

La opinión del Ingeniero Agrónomo…..

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EDWIN SILVERA

El Gobierno anunció la posible construcción de un aeropuerto internacional para las provincias centrales; sin embargo, Coclé, con esa polémica entre Aguadulce y Penonomé, equivocadamente ha querido demostrar que ya el Gobierno decidió que en Coclé es donde se va a ubicar dicho terminal aéreo, cosa que no es cierta, porque se están evaluando algunos elementos de aeronáutica, la ubicación de los proyectos y zonas turísticas, así como las distancias entre las cabeceras de provincias.

No entiendo cómo se puede construir un aeropuerto en Penonomé, lugar que se encuentra a 1:40 minutos de la cuidad de Panamá. Un traslado de turistas de Tocumen a Río Hato no debe durar más de dos horas. Según este análisis, veo totalmente absurdo la construcción de otro aeropuerto de gran magnitud a dos horas de distancia en auto y/o bus de Tocumen.

Por otro lado, si fotografiamos el aérea geográfica que comprende las provincias centrales podemos percatarnos de que hay proyectos turísticos en Pedasí en Los Santos y Santa Catalina (Bahía Honda, Cebaco) y Mariato (Torio, Quebro, Arenas) en Veraguas, que están a gran cantidad de horas/auto de Penonomé, mucho más lejos que desde el mismo Tocumen a Penonomé. En ese sentido, opino que el nuevo terminal aéreo debe estar entre Los Santos y Veraguas, que es lo más distante entre un punto y otro dentro del territorio que comprende las provincias centrales.

Sugiero la construcción de este aeropuerto entre Divisa y el cruce de Ocú, punto equidistante entre lo más lejos de Veraguas y Los Santos. En todo caso, a Herrera le queda bien, al estar localizada en la ruta hacia Pedasí y Tonosí. Chiriquí y Bocas tienen su situación clara y definida, pero en provincias centrales se deben considerar todos estos aspectos mencionados, pensando en el desarrollo turístico que se vislumbra para las mencionadas zonas turísticas.  A Coclé lo cubre perfectamente Tocumen.

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Este artículo se publicó el 21   de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La conquista del Atlántico veragüense

La opinión de…..


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Concepción B, Lorenzo

A 15.4 kilómetros, al Norte de Santa Fe, nos encontramos con paisajes encantadores, su fauna y flora se convierten en un elemento atrayente para los visitantes.   El Norte de Santa Fe, lugar propicio para pasar un fin de semana en un ambiente distinto.   Para muchos turistas es la ocasión para relucir sus mejores cámaras para captar el mejor recuerdo. El Norte de Santa Fe, como comúnmente se le conoce, es un área turística, con montañas que aun conservan animales en vías de extinción.

Los caudalosos ríos, con sus imponentes “corrientes”, aguardan las mejores aguas cristalinas, y protegen muchas especies tales como: el exquisito “boca chica”, el mejor pescado del área. Ya desde Santa Fe, encuentras un ambiente acogedor, el cual es signo de bienvenida a todos los panameños y extranjeros que visitan el área. Pasar la cordillera central, es el mejor regalo que puedes dar a tus pulmones respirando aire puro, trayendo a nuestras memorias, los recuerdos de infancia al contemplar la naturaleza.

Después de recorrer una hora y media, llegas a la comunidad de Guabal, ilustre por sus mejores sombreros confeccionados con la famosa “palma de hilar”, lo que caracteriza a esta pujante comunidad, unido a uno de los mejores rincones acuáticos, para pasar la era veranera, en el sector de Playita.

Y si te gusta la aventura, llegarás a Alto Ortiga, cuna de la vida religiosa, con su imponente Torre de la capilla de San Antonio y sede del Centro Misionero Beata Madre Laura Montoya. A unos cuarenta minutos encuentras la comunidad de Río Grande, famosa por su enorme piedra en el centro del río, propicio para la apuesta del mejor escalón, ¿quién es el primero en subirla?

Ahora bien, si deseas viajar a disfrutar de las mejores playas, tendrás que pasar por Río Luis, allí encontrarás jóvenes disponibles para el traslado de turistas al mejor precio por vía acuática, hasta llegar a Calovébora.

De este modo habrás recorrido no solamente 15.4 Km., sino 55 kilómetros para la conquista, merecedor de un pergamino al mejor aventurero. El Norte de Santa Fe, les espera con la sencillez de su gente, con la esperanza de sus niños y con el porvenir del esfuerzo de todos sus habitantes. Podrás ser uno más, en darte la oportunidad de conquistar el atlántico veragüense. Te esperamos.

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Este artículo se publicó el  20  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.