El Puente Centenario

La opinión del Empresario…

JUAN RAMÓN MORALES
juramor777@hotmail.com

El problema del deslave en la entrada del puente Centenario, es producto de dos problemas fundamentales: Estructural por cuanto que al puente le colapsó el estribo y además porque se presume una deficiente compactación en el relleno acceso al puente.

Los estribos, son muros que sirven de protección al relleno y al puente. Estos estribos deben ser levantados desde la base firme del suelo, por muy profunda que resulte ser la base del relleno. Pensar en la posibilidad de que el estribo fue construido a partir por Ej. de la mitad del relleno, es muy creíble, dado el hecho de que no existe vestigio alguno del los cimientos del estribo. La gravedad de esta posibilidad, es imputable a quien inspeccionó, por cuanto que hablamos de un hecho de gravedad absoluta y allí están los resultados.

Es imperioso recorrer cientos de puentes que se han construido, en la Interamericana y demás carreteras de la república y se observará como los estribos construidos en la entrada de los puentes nacen en la base del terreno y no en medio del relleno. Los estribos hacen una doble protección, protegen el puente y protegen el relleno acceso al puente.   Cuando llueve, como ha llovido en Panamá, sobre la losa del puente que es ligeramente arqueada, las corrientes de agua, vienen hacia las entradas del puente, porque los llorones no han podido evacuar la enorme cantidad de agua de lluvia del momento. Si el relleno acceso no cuenta: a) con un pavimento sin filtraciones, ni cuarteaduras, b) con un estribo que en las orillas se canalicen las aguas para alejarlas del relleno acceso.

Estos dos requisitos, al desaparecer el estribo, han hecho posible el deslave ocurrido en el Puente Centenario, de allí que se ha tenido que fundir sobre el relleno actualmente levantado, una plancha provisional protectora (vista televisiva), para evitar así otro deslave. En esta forma, la losa colocada debe ser sustituida por un estribo construido desde la base original del suelo.

¿Por qué han ocurrido repetidamente las cuarteaduras y hundimientos en la vía de y hacia Arraiján?   Es evidente que algo se hizo mal. A) pueden existir ojos de agua en la calzada que no fueron desviados,   b) también rellenos hechos con materiales inadecuados y   c) rellenos con compactaciones deficientes.

Los problemas que se han dado en el pasado y que salen en el presente, son consecuencia inequívoca de la falta de una verdadera inspección estatal, me refiero una vez más a verdaderas inspecciones, que no deben estar bajo el paraguas del Ministerio que levantó el pliego, para luego licitar, luego otorgarla al ganador, después firmar el contrato y finalmente, inspeccionar.   En pocas palabras, Juez y Parte, así tras bastidores realizar triquiñuelas y convertirse en millonarios con un solo contrato.

Mientras, exista este método arcaico, y no sea creada la AUTORIDAD PARA LA INSPECCIÓN DE LAS OBRAS PÚBLICAS, habrá corrupción, esta debe estar fuera del alcance de quienes realizan todos los pasos, excepto las inspecciones. Así son las cosas.

Este artículo se publicó el 24 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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El control previo

La opinión de…

Arturo Rebollón Hernández

Quisiera saber si en el Super 99 los compradores pueden comprar productos nuevos sin ver una muestra del producto o sin pactar el precio en concordancia con lo que le suministran… Esa es exactamente la función que se quiere anular con la eliminación del control previo en las licitaciones y compras directas del Estado, sobre todo aquellas en que se contrata diseño y construcción, ya que estos sujetos de marras, mal llamados contratistas, se las ingenian para “negociar” las especificaciones de lo que se comprometen a entregar, en términos ambiguos, con letra chica se eximen de responsabilidades, menguan la calidad…

Asumimos esto por la pasividad y sospechosa discreción con que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) maneja estos asuntos; una obra pública no debe tener secretos, debe ser de dominio público todo lo concerniente a ella, es más, no me extrañaría que en las especificaciones y planos de la carretera a Colón (recién diseñada y construida) apareciera la raja continua de más de 5 km de longitud en el centro de un paño hacia Colón, porque el MOP la aceptó como normal y buena, cuando debió ordenar remover las losas y verificar la calidad y compactación del relleno sobre el que se construyó esa calzada; al igual que la devastación abrasiva de varios kilómetros en las losas de pavimento en el tramo hacia Panamá, a las que hubo que emparejar la superficie brincona.

En otras latitudes, con personas capaces y con pantalones a cargo de la inspección, esto sería totalmente inaceptable, porque deteriora y reduce grandemente el periodo de vida útil del pavimento. Otro tanto ocurre con estas compras directas, eximidas del escrutinio fiscal, en las que se hace toda clase de tramoyas para salirse con la suya.

Ejemplos: en la remoción de fibra de vidrio se pactó un precio, pero no hubo un procedimiento aprobado y menos una supervisión apropiada;   las villas navideñas, con muñecos reciclados, totalmente fuera de escala y de mal gusto; la recolección insuficiente de basura; las medicinas de mala calidad de laboratorios cuestionables; los servicios deficientes y caros al Estado, etc.

También, tenemos el ejemplo de los corredores Norte y Sur, con contratos leoninos que nos obligan a pagarle las ganancias proyectadas hasta el término de la concesión, sin que se obligue a los directivos de las empresas que los manejan que nos entreguen la carretera en perfecto estado; además, solo se hicieron responsables por una mínima porción de las indemnizaciones y el resto tocó pagarla al Estado (que somos todos).

Por si fuera poco, para cuantificar el pago en especie –los terrenos del antiguo aeropuerto de Paitilla y las famosas islas–, se usó un valor ridículo y, sin embargo, el Estado no participa en la plusvalía de los mismos con la que triplicaron el precio.

En síntesis, señora contralora, quién se supone debe vigilar eficientemente la transacciones del Estado.   El control previo es un mal necesario, cuando se maneja dinero de otros, a menos que la ley permita a los ciudadanos enjuiciar a los funcionarios responsables de las omisiones “involuntarias”.

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<> Este artículo se publicó el  6  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los pavimentos de la cinta costera

La opinión de…


Álvaro E. Palacios S.

La obra fue realizada por una internacional y renombrada empresa brasileña, en conjunto con la más prestigiosa firma en este campo que existe en Panamá.   Fue inaugurada hace año y medio, más o menos, pero los pavimentos parecieran tener 10.

En algunos tramos de la porción elevada, la losa estructural es tan irregular que nos recuerda a un rallo de lavar y pareciera haberse construido a mano, “paño a paño”.   Aparte de esto, si se observa con detenimiento se notará la gran cantidad de agrietamientos que propiciarán la entrada del agua lluvia al cuerpo y refuerzos de la misma. De más está mencionar las consecuencias de ello.

El pavimento de la llamada nueva vialidad, que es la porción construida sobre terrenos reclamados al mar, es patético.   Son innumerables los defectos de construcción que existen y no se escapa uno solo de todos los errores posibles que pueden cometerse en este tipo de trabajo.

Para observar los defectos en toda su magnitud, se recomienda recorrer estas vías tras la conclusión de una lluvia, cuando empieza a secarse la superficie.   Se notará una especie de rompecabezas en matices de gris, donde se pueden ver segregaciones en el hormigón, pérdida superficial de finos, porosidades, irregularidades de todo tipo, agrietamientos, juntas mal diseñadas y mal construidas, etc., etc. En algunas ciudades de Brasil, por ejemplo, se estila determinar el índice ínternacional de rugosidad (IRI) de las vías urbanas y estoy seguro de que los pavimentos de esta flamante cinta costera no hubieran salvado esa prueba.   Pero estamos en Panamá.

Lo inexplicable de todo esto es que debió existir una supervisión permanente de parte del Ministerio de Obras Públicas. ¿La hubo? ¿Era capaz? ¿Ejerció, en verdad, sus funciones? ¿O, simplemente, fue una invitada de piedra?   Hasta la más inepta de las inspecciones no hubiera permitido tan mala ejecución. ¿Y qué de la inspección final y el acta de entrega y aceptación? No puedo pensar que estos pasos obligatorios se dieron y, quizás valga la pena esperar la conclusión de su extensión y efectuarlas, conjuntamente. Se trata de defectos de construcción que de ninguna manera deben ampararse en la cláusula de mantenimiento por cinco años que existe en los contratos respectivos. De paso, esta cláusula de mantenimiento no ha funcionado nunca, en opinión del suscrito.

Pienso que la Sociedad Panameñas de Ingenieros y Arquitectos a través de su Colegio de Ingenieros Civiles o su Foro de Infraestructura, debe decir algo; es su obligación.   Resultaría lamentable que su voz no se haya hecho sentir ante las autoridades competentes, salvo que concuerde con lo que se observa.

El Estado está invirtiendo extraordinarias cantidades de dinero en este campo pero, desgraciadamente, la calidad de lo que se construye no le hace honor al esfuerzo.

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<> Este artículo se publicó el 21  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/palacios-s-alvaro-e/

Obras civiles: Seguridad y calidad

La opinión de….

JUAN  RAMÓN  MORALES

En los últimos años, el sector construcción ha registrado un crecimiento sin parangón en su historia, urgen por tanto innovaciones, los hechos nos demuestran que estamos dando tumbos.

Por un lado, la CAPAC es un gremio cuyos miembros son los contratistas y, por lo tanto, no pueden ni deben ser los inspectores de las obras, puesto que estaríamos frente a un hecho que los coloca en la disyuntiva de ser juez y parte, inconveniente a todas luces.

Por otra parte, el equipo de inspectores que pertenecen al Ministerio de Trabajo o bien a Ingeniería Municipal es insuficiente o nulo, porque, por un lado Ingeniería Municipal, solo se preocupa por verificar que lo edificado, es lo que dicen los planos, pero le importa dos pepinos si es una obra de calidad o no; y por último los inspectores, por sus bajos salarios, están expuestos a tentaciones.

Nuestra economía es creciente, pareciera que nada la detiene. Panamá enfrentó la crisis económica internacional sin ser golpeada, de allí que urgen medidas inteligentes y permanentes que salvaguarden la integridad de las vidas y la calidad de las obras.

Pienso en un ente jurídico privado al cual le corresponda la inspección.   Es decir, la calidad de las obras y también la seguridad dentro de la obra, por todo el tiempo que dure su construcción y más allá de ese tiempo.   Puesto que la obra debe contar con requisitos mínimos de seguridad y calidad. Los ingenieros y arquitectos contratados para este efecto no podrían pertenecer ni tener acciones, ni vínculos con ninguna empresa constructora, deben ser idóneos y deben tomar cursos intensivos de seguridad en instituciones acreditadas para tal efecto; tampoco podrían ser miembros activos ni pasivos de la CAPAC ni de la SPIA.

Estos entes venderían sus servicios de inspección a los propietarios de la obra, porque estos debe ser solidariamente responsable de cuanto ocurra en ella, siguiendo el criterio por analogía de aquel conductor que conduce un vehículo, que no es suyo y atropella a una tercera persona. El propietario es responsable solidario del hecho.   El propietario y la Ley le darían a la empresa que inspecciona la prerrogativa inclusive de hasta paralizar la obra si fuere necesario, al descubrir deficiencias tanto en materia de seguridad como de baja calidad en la obra. El propietario de la obra, al firmar contrato con el contratista, establecería la inspección como requisito previo. Por otra parte, en una obra bien inspeccionada. No pasarían los acostumbrados gazapos.

Con medidas como las expuestas todos ganarían, el propietario que recibiría la obra en la fecha acordada y con grados de calidad de excelencia, sin los inconvenientes por todos sabidos; el contratista, porque no se enfrentaría a los consabidos conflictos obreros, se evitarían los problemas de seguridad con frecuencia vistos y los obreros no solo preservarían sus vidas, sino que sus familias vivirían dentro de un clímax de tranquilidad y de estabilidad familiar.

Así son las cosas.

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Este artículo fue publicado el  10 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor (a), todo el crédito que les corresponde.

Tanto horada la gota hasta abrir hueco

La opinión de….

JUAN RAMÓN MORALES

Mis insistencias constituyen la fuerza demoledora que ejerce la gota sobre la roca hasta que le abre hueco. Por tal motivo, seguiré esta lucha para que el Estado, por medio de sus gobernantes, establezca medidas tendientes a que haya una inspección más efectiva y permanente en todo cuanto sea inspección, bien sea a obras públicas o bien sea a establecimientos comerciales en especial: Restaurantes, carnicerías, todo cuanto tenga que ver con los alimentos que consume la gran masa de panameños.

Cuando observo en las pantallas de TV establecimientos que no son más que un homenaje a la porquería, me pregunto: ¿Cuánto tiempo hace que los inspectores no visitan ese lugar? Si dichos establecimientos se visitaran con la periodicidad que se debe, seguro estoy de que no caerían en semejante estado.

Ahora bien, ¿cuenta el Ministerio de Salud con la cantidad de inspectores para cumplir a cabalidad con esta misión? Firmemente creo que no y si ello es así, es de impositivo beneficio encontrar fórmulas que contribuyan a que esta medida se acreciente, haciendo de cada consumidor de esos establecimientos sus verdaderos críticos, sus verdaderos inspectores. Si el Estado otorga acción popular sobre las multas aplicadas a estos establecimientos, encontraremos que cada ciudadano estará a la expectativa de tales anomalías y estará presto a denunciar todos los establecimientos que por insalubres atentan contra la salud de los seres humanos.

Cada establecimiento debe tener un rótulo en donde se informa al pueblo ante quien se debe presentar la denuncia, el teléfono y lugar para hacer de la norma un sistema efectivo y real.

Otorgar a los ciudadanos el derecho a denunciar y de recibir a cambio un porcentaje de la multa, vendría a ser como una inspección multiplicada bajo la óptica de cada ciudadano. Así las cosas, el Ministerio de Salud contará con una legión de hombres y mujeres, todos dispuestos a denunciar los casos que lo ameriten. En esta forma también se evitará que algunos inspectores inescrupulosos se presten a mordidas, para no llevar los casos encontrados ante las altas autoridades de Salud.

Pero si en los establecimientos comerciales llueve, también en algunas instituciones públicas no deja de llover. Recordemos aquel laboratorio de medicamentos que se cerró en la CSS, este cierre fue producto de la falta de mantenimiento durante muchos años.  Hoy, una gotera, mañana un cielo raso, después arrumando basura, falta de pintura y así sucesivamente falta permanente de mantenimiento que da al traste finalmente con la función principal, que era la de producir medicamentos eficientemente como en antaño se hacía, porque quieran o no, dicho laboratorio fue eficiente en calidad y en cantidad durante sus años mozos.

Quiera Dios que, después de horadar tanto en la roca, este mensaje no caiga en el vacío. Que las autoridades escuchen y no actúen con la mezquindad propia del género humano cuando a soto voce dicen: ‘Si no lo hice yo, no es bueno’. Así son las cosas.

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Este artículo fue publicado el 2 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Insisto en las inspecciones

La opinión de…..

JUAN RAMÓN MORALES

Hace un par de días solo observé en las pantallas de televisión el estado desastroso en que quedó una carretera que había sido entregada en el mes de febrero. Es fácil llegar a una de dos conclusiones: a) No hubo inspección; o b) los inspectores fueron inmensamente incapaces.

Las vistas nos presentaron una situación digna de investigación y sanción para la empresa que construyó semejante porquería, así como a los inspectores de la obra y desde luego, al responsable final de semejante desacierto. El ministro de Obras Públicas.

He venido insistiendo en mis escritos anteriores que la inspección debe salir de las manos de la institución que genera: El pliego, las licitaciones, la firma de los contratos y, finalmente, llevan a cabo las inspecciones, lo que los convierte en juez y parte, por lo tanto, caldo de cultivo para la corrupción.

Observé que debe crearse una autoridad para la inspección de las obras públicas, que sea la encargada de inspeccionar en su más amplia dimensión las obras que realiza el Gobierno.

Hay obras iniciadas por el gobierno anterior, pero que llevan la mano del actual gobierno durante casi un año y si no se corrigen tales entuertos todos los males heredados se hacen parte del actual gobierno.

El caso que he citado al comienzo de este artículo, es razón suficiente para que el señor presidente Ricardo Martinelli tome cartas en el asunto, porque de lo contrario su gobierno siguiendo esta línea de actuaciones, correrá la misma suerte.

Es decir, el mismo rumbo de los gobiernos anteriores, cuyo ejemplo más fehaciente lo fueron los escándalos del Ministerio de Educación, el descrédito total.

Una mala inspección puede ser por incapacidad, pero puede ser sumergido en la corruptela. Ambas formas conducen indefectiblemente a la corrupción, porque se podrían nombrar personas incapaces, para así encubrir propósitos preconcebidos.

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Este artículo se publicó el 31 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Importancia de las inspecciones

La opinión de…..

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JUAN RAMÓN MORALES

En escritos anteriores hice énfasis en la enorme importancia de la inspección, pero de una inspección constante y seria. Con antelación me referí a la necesidad de la creación de la Autoridad para la Inspección de las Obras Públicas, en esos escritos insistí en la urgencia de trasladar de los Ministerios y Entidades Autónomas la inspección en donde estos son juez y parte a la institución propuesta. En esta entrega me ocuparé indistintamente de instalaciones de servicio de tipo privado o del estado.

Es bien sabido que cuando no se hace inspecciones permanentes, cruzadas y programadas, todo cuanto se debe inspeccionar va indefectiblemente al despeñadero. Una exigente inspección conduce a un verdadero mantenimiento y un mantenimiento oportuno se traduce en durabilidad, salud y eficiencia.

El Laboratorio de Medicamentos de la Caja de Seguro Social, prestó servicios eficientes por varias décadas, a lo largo de estas, la ausencia de inspección, permitió que se fuera deteriorando hasta caer y convertirse en una ratonera. Sí durante años la producción de medicamentos fue eficiente, pero faltó inspección. Esta inspección no debió ser realizada por inspectores de la Caja de Seguro Social pues los inspectores se verían temerosos de actuar o de no ser escuchados. Los inspectores deben obedecer a una institución que no tenga que ver con la Caja ni con el Minsa, sino a una Institución única para inspecciones del estado e independiente. En cuanto a inspeccionar las empresas privadas, es función de los inspectores del Ministerio de Salud, pero la labor de estos debe ser cruzada, es decir inspecciones por más de un inspector, en fechas cercanas, sin que uno u otro lo sepa, con el propósito de encontrar las coincidencias o diferencias y detectar en esta forma si ha habido inspecciones eficientes o dolosas.   Como ejemplo: Un restaurante, abre sus puertas pero no es inspeccionado , o le hacen inspecciones tibias o median coimas tendientes a ocultar las deficiencias hasta que llega el momento y el escándalo revienta producto de las denuncias públicas.   Se aprecian vistas televisivas cuando la Dirección de Salud del Minsa clausura restaurantes, lo cual es una prueba fehaciente de que esos restaurantes no han sido inspeccionadas por mucho tiempo o por el contrario ha habido muchas manos sobadas con coimas, porque si las inspecciones fueran permanentes, seguro estoy de que no se llegaría al extremo de tanta porquería, en donde las cucarachas, las ratas, para no agregar más.

Insisto, la INSPECCIÓN, es una de las funciones más importantes dentro de la función pública. La inspección es Salud, objetivo primario del Ministerio de Salud y durabilidad en la Autoridad de Inspección propuesta. Así son las cosas.

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Este artículo se publicó el 12 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.