La bonanza de pocos…

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La opinión de la Periodista…

Adelita Coriat 

El país atraviesa una bonanza económica envidiable en comparación con otros países de Latinoamérica.   Pero la misma prosperidad no se refleja en otros aspectos indispensables para el bienestar nacional.

 

No podemos ignorar la alta desigualdad social por la distribución del ingreso, que provoca mucho resentimiento en las capas que sienten a espaldas de este desarrollo, y ante la oportunidad de hacer dinero rápido consideran que no tienen nada que perder.

El desarrollo de las instituciones no se les pone la atención adecuada, especialmente aquellas que ejecutan justicia.    En este escenario, el ciudadano se encarga de exigir justicia ante la incompetencia del sistema. Este es un caldo de cultivo ideal para la prosperidad, pero no económica, sino del crimen quien aprovecha de estos espacios para dominar territorios, satisfacer necesidades básicas de barrios enteros, y así lograr la protección de las comunidades.

La operatividad de estas organizaciones requiere, en muchos casos, de la protección de la policía, de las autoridades municipales, o de personal clave ubicado en puestos donde el trasiego es recurrente, y esto se logra sobornando.

¿Cuál es el balance interno que tienen las instituciones al respecto? ¿Cuál es la labor de inteligencia o contrainteligencia que se efectúa para ubicar a las unidades corruptas, sin importar el rango? Hay muy poca rendición de cuentas en este renglón. Es mas, el porcentaje de casos de ajusticiamiento resueltos es un mensaje alto y claro al crimen organizado.

De no hacer un alto en seco a la corrupción, no podremos culparnos más adelante de que el narcotráfico sea quien nos imponga hora de salida y entrada a casa.   La plata es tanta, que no hay bala que mate el deseo del poder, se corre el riesgo de caer en un círculo vicioso, un modus vivendi donde ninguna de las partes esté interesada en terminar.

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<>Artículo publicado el  24  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Pensamiento para la transformación

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La opinión del Economista, Político y Docente Universitario…

Juan Jované 

La necesidad de un profundo cambio social en nuestro país es, a la luz de los acontecimientos recientes, un requisito imperativo para salvaguardar los intereses de la población, la nación, la democracia y el medio ambiente.

 

Para esto hace falta construir un movimiento social amplio, capaz de superar los sectarismos atávicos, el cual articule los intereses de todos los sectores afectados por el modelo de desposesión que se viene implementando en el país. Para esto es útil contar con una visión que pueda sintetizar coherentemente un conjunto de perspectivas conceptuales.

 

Entre estas se encuentra, desde luego, la visión de la economía política con su capacidad de mostrar la falta de equidad que caracterizan actualmente al mundo del trabajo, donde asalariados, ocupados informales, desempleados, desocupados, pequeños y medianos productores del campo y la ciudad, son crecientemente marginados de los beneficios de la sociedad, llamando así la atención sobre los potenciales agentes del cambio.

 

La visión de la Teología de la Liberación, en su profundo humanismo, destaca que la finalidad última de la sociedad debe ser el desarrollo pleno de todas las personas que la componen.   No menos importante resulta la perspectiva de la Ecología, que nos advierte sobre los límites biofísicos que enfrenta la sociedad, la responsabilidad que tenemos con las futuras generaciones, y nos llama la atención sobre la importancia de elementos como la diversidad, el pluralismo, la autorregulación y la autosuficiencia.

 

A estas perspectivas se deben sumar los aportes del pensamiento feminista, el cual nos permite entender mejor, al introducir la dimensión de género, las relaciones de dominación existentes en nuestra sociedad que deben ser superadas.

 

También subraya la importancia de las relaciones no mercantiles y solidarias en el adecuado funcionamiento de la sociedad.

 

En este último aspecto coinciden con la visión que introducen quienes luchan desde la perspectiva de los pueblos originarios y por la eliminación de todas las formas de discriminación, esta enseña que no es posible liberarse oprimiendo a otros, así como la importancia que tienen las luchas por la identidad cultural.

 

Es una perspectiva que llama la atención hacia la necesidad de activarse para sostener los fundamentos de una nación multiétnica, multicultural, basada en la solidaridad y la justicia social.

 

No menos importante es, sobre todo en las condiciones panameñas, la perspectiva de la visión de la acción no violenta, tal como la practicaron Gandhi y Luther King. Esta no solo aclara que la no violencia no es un método pasivo, sino que significa un compromiso con la acción permanente, valiente y decidida por el cambio guiado hacia una sociedad justa.

 

Esta visión, además, da la fortaleza de saber que el testimonio inicial de pocos, si resulta desprendido, justo y sincero, termina por generar verdaderos fenómenos de masas capaces de producir importantes transformaciones sociales.

 

En la medida que se logre articular esta perspectiva con las anteriormente descritas, podremos contar con un pensamiento capaz de guiar nuestras acciones hacia una verdadera refundación de nuestro país.

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<>Artículo publicado el  25  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El grito de las mujeres

La opinión de…

Mirla Maldonado

Es común suponer que para el pensamiento moderno (secular), estas divas están reducidas a ser buenas para recorrer del brazo, como en el Palacio de Buckingham de Londres, como damas de compañía, en las recepciones de oficina, en la salita de estar o como protagonista de telenovelas. Afortunadamente, este criterio ceremonioso de corte renacentista está retrocediendo con el cansancio de la masculinidad, y esa pérdida del poder omnímodo, de la razón por la fuerza, es un comportamiento instintivo similar al cromagnon de las cavernas, solo que ahora está perfumadito y afeitado.

Este grito es por las asesinadas que representan el flagelo de la violencia, en unas cifras que permanecen ocultas (sin un estudio comparativo en América Latina), ante el horror del femicidio que crece –como el símbolo de la copa de campeones y nacidos para matar– en una narración del crimen pasional que recoge el periodismo rojo o de sucesos policíacos.

Las estadísticas revelan datos de aquellas que se atreven a hacer denuncias, mientras otras lloran y callan en silencio, el indeterminado número de vejaciones que su compañero sentimental y proveedor en el hogar descarga con ellas, frente a un poder superior lleno de abusos y maltratos.   La dicotomía o dilema del ser, como expone el dramaturgo inglés William Shakespeare en su obra: La Tragedia de Hamlet está en: si la mujer decide abandonar la salita de estar, ser independiente y exigir una relación de iguales, seguro tendrá que apartar las piedras. Una infamia que se consolidó con el triunfo del patriarcado.

Desde antiguo, la mujer es una esclava del hombre, en las religiones misóginas (odio a las mujeres) se cuestionó mucho la figura de las sacerdotisas, y es que, en sentido teológico, la mujer es la razón principal de la expulsión del hombre del paraíso.   En la Biblia se nota una tendencia excluyente de la mujer. Los primeros libros del Evangelio no mencionan a la mujer en cuanto a los oficios, sino que estos eran una actividad exclusiva para los hombres. No dejaban a la mujer entrar al templo porque eran consideradas de menor categoría, y mucho menos si estaba menstruando. Existe una parte en donde dicen que la mujer es impura cuando está así.

La discriminación a la mujer es un problema milenario y no está relacionado nada más a la violencia física, sino a las desigualdades en distintos espacios de relación (familiar, laboral, político), en donde no se reconoce sus diferencias como una persona que tiene un denominador común a cualquier género de la especie humana que merece respeto. La evidencia de estas desigualdades se reflejan en la ínfima presencia femenina en altos cargos directivos.

Es probable que el grito esté disfónico por aquellos que dicen: ¿creen que por ser mujer se merecen un puesto? –o es que el privilegio de haber nacido en una raza, religión o grupo sexual, es una patente de corso para el atropello y la sumisión.   Un ejemplo de una saña bien ejecutoriada fue la destitución de la procuradora que, en consecuencia, desenmascaró la acción perversa y la vulnerabilidad de la abogada, que se acentúa cuando hay pérdida del control y se requiere realizar maniobras, que a la faz de todos y todas quede claro que existe superioridad.

En realidad el título de esta intifada debió ser: cuando las mujeres despierten, que de consumarse, disminuirá la violencia intrafamiliar, restableceremos el desequilibrio social y la falta de solidaridad entre las mujeres desaparecerá. Es un comportamiento permisivo que practican hombres y mujeres (machismo), que enriqueció a las industrias Metro Goldwyn Mayer y Columbia Pictures, en cintas cinematográficas como Superman, Increíble Hulk o Batman.

A menudo se escuchan gritos de dolor, porque la vida margina a muchas mujeres hasta hacerlas indignas frente a sí misma y frente a los demás. Hoy se habla de perspectiva de género para evitar un lenguaje que invisibiliza a las mujeres, porque el borrador presume que, por pensar distinto, son la representación del demonio, una verdadera molestia para el lobo, perro y cancerbero (de raza fina) que ladra en señal de que cabalgamos.

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<> Este artículo se publicó el 26  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la  autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/maldonado-mirla/

Inequidad política de la mujer

La opinión del Periodista….

MELQUIADES  VALENCIA
melquiadesvalencia@yahoo.com

¿Cómo le hacemos… cómo logramos elevar el número de mujeres en la Cosa Pública, que su presencia se logre a través de la participación política, pasando por el tamiz de las elecciones generales que se verifican cada cinco años?

Desde hace tiempo vengo escuchando las voces y susurros de que la mujer panameña está rezagada, que no tiene los mismos derechos del hombre, que no se le da participación, que es discriminada, que el maltrato masculino y los homicidios pasionales han aumentado y hace unas semanas atrás vi cómo el Tribunal Electoral se esfuerza en hacer docencia sobre el tema de la presencia política del género en el foro nacional.

A decir verdad, yo no creo que el papel de la mujer hoy, comparado con hace 10 o 20 años, es el mismo. Desde que el Dr. Arnulfo Arias Madrid le concedió el derecho al voto a la mujer mucha agua ha pasado debajo del puente de la historia y las mujeres han ido avanzando sin tapujos, tropezando eso sí, cargando con su naturaleza de género, que se encarga de reproducir la población, cuidar la prole y a la vez superarse personal y profesionalmente.

No veo bardas, obstáculos o prohibiciones insalvables para que la mujer panameña avance y se situé al lado del hombre en todos los campos. Es más; ya hemos tenido una mujer en el solio presidencial, presidentes de la Cámara de Diputados, presidente de la Corte Suprema de Justicia, del Tribunal Electoral, ministras de Estado, sobresalen en la banca, negocios comercio, entre las más relevantes de las actividades.

Quizás lo que hace falta es realizar docencia, un trabajo ideológico y conceptual, con la finalidad de cambiar algunos prejuicios y discriminaciones que todavía haya contra la mujer en la política, en especial en ellas mismas.

Las mujeres panameñas han allanado el camino en todas las profesiones y áreas del conocimiento, desde las técnicas, docentes hasta las intelectuales. Incluso superaron el volumen de hombres en las universidades del país, y para ello no han necesitado un decreto o una ley.

A eso iba. Por allí está la corriente de que hay que hacer una ley para establecer una cuota obligatoria de postulaciones de mujeres en los partidos políticos, que garantice efectivamente la igualdad de oportunidades a mujeres y hombres en las elecciones y en el acceso a cargos de elección popular.

El argumento es que en Panamá solo el 9% de las mujeres es elegido en cargos de elección popular, mientras que la masculina está por el orden del 91%. El alto funcionario electoral dijo que existe inequidad en el acceso al poder entre ambos sexos, ubicando a la mujer en una situación de inferioridad y de desventaja política. Apocalíptica sentencia… por lo que la sociedad peligra… deduzco yo… a ver.

No creo que sea la solución. Usted puede ceder hasta el 60 u 80% de su espacio al género femenino, pero si ellas no hacen política, no se desarrollan en el sector, no militan, no se promueven, no serán elegidas. Y esto no se logra con decretos ni leyes, si no con la participación activa, como lo han hecho cientos de mujeres en el país y en el mundo. Y que no me digan que las mujeres en Panamá no mandan.

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<> Este artículo se publicó el 23 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/valencia-melquiades/

Riqueza, inequidad y la paciencia de los pobres

La opinión del Patólogo, Profesor Univiersitario y miembro de la Asociación Conciencia Ciudadana…

ALESSANDRO GANCI
concienciaciudadana09@gmail.com

Panamá es una nación de contrastes. Por un lado, nuestra economía crece, aumentamos el Índice de Competitividad, colocándonos en el puesto 53 mundial y alcanzando altísimas evaluaciones en accesibilidad a servicios financieros (4), Transferencia de tecnología (7), Solidez bancaria (7), Suscripciones de teléfonos móviles (7) y muy buena evaluación en calidad de infraestructura portuaria, transporte aéreo, capacidad para atraer inversión extranjera, amplitud de banda de Internet y facilidad de acceso a créditos. Mejoramos nuestro grado de inversión, tenemos el presupuesto más alto de la historia y abundantes recursos minerales. Ante este panorama macroeconómico, ‘Vamos bien’, parece un eslogan irrefutable.

Sin embargo, según el informe del Programa de Naciones Unidas Para el Desarrollo (PNUD), ocupamos el tercer lugar en Latinoamérica con la peor distribución de la riqueza y el número 11 a nivel mundial (181 países). El 20% de la población panameña de menores ingresos, solo recibe el 5,1% del ingreso que genera la economía, mientras que el 20% de la población de altos ingresos, recibe el 48,5% de la riqueza. Más del 80% del Producto Interno Bruto (PIB), es generado en las provincias de Panamá (67%), Colón (15%) y Chiriquí (7,8%). A pesar de que el 45% de nuestra población es rural, la producción agropecuaria solo representa el 4% de nuestra economía.

En cuanto a la calidad del empleo de nuestra población económicamente activa (1,5 millones) solo el 17% tiene un ‘empleo decente’, o sea formal y permanente, un 47% tiene empleos formales temporales, 30% informales y 6% desempleados. Los informales aumentan a 80% en aéreas indígenas y alrededor de 50% en las rurales.

La educación por otro lado, es tan asimétrica como la distribución de la riqueza. De cada 100 jóvenes de bajos recursos, solo 56 acuden a la escuela secundaria, mientras que en los sectores de altos recursos económicos 94 de cada 100 jóvenes asisten. Estamos entre los 15 peores países del mundo (139 evaluados), en calidad de la educación en matemáticas y ciencias (129) primaria y sistema de enseñanza superior. El 80% de nuestros ejecutivos elites, son o estudiaron en el extranjero.

La Independencia del Poder Judicial, es ubicada en el lugar 125.

De los recursos mineros, tampoco podemos esperar mucho. Solo cuatro minas tienen riquezas que superan con creces todo lo que podamos obtener del Canal de Panamá. Cerro Colorado, Cerro Quema, Cerro Chorcha y Petaquilla tienen a los precios actuales del oro, cobre, plata y molibdeno una riqueza estimada entre 210 000 a 230 000 millones (11 000 millones por 40 años). EL Estado recibiría anualmente por regalías, entre 220 y 440 millones (2 a 4%). Y en el caso de Petaquilla, la totalidad de la inversión, es deducible del impuesto sobre la renta, al costo de afectar el Corredor Biológico Mesoamericano y una extensión de aproximadamente 13 800 campos de fútbol juntos.

¿Y qué pasa con los pobres entre los pobres, aquellos que sobreviven con menos de un dólar al día y representan el 17,5% de la población no indígena, mayoritariamente campesina y el 58% de la población originaria? ¿Cómo vamos a disminuir esta pobreza?

La extensión de la red de oportunidades a 85 000 familias, solo mitiga, pero no cambia en nada la realidad. Tampoco la minería, cuyos puestos de trabajo en conjunto difícilmente sobrepasarán los 4000. El campo, fuertemente afectado en su producción, en parte por factores ambientales y en parte por la rebaja masiva de aranceles, ha visto postergada la inversión de las 12 presas y drenajes, necesarios para mejorar la producción y que representaban una inversión conjunta de 1250 millones. La inversión en infraestructura turística se concentra mayoritariamente entre Colón, Panamá y Coclé.

Esta asimetría en la distribución de la riqueza, origina dos realidades diferentes, El Panamá que va bien macroeconómico, empresarial, referencial, educado, importador de bienes y exportador de servicios; y el otro pobre, ignorado, mal empleado, con baja educación y oportunidades de equidad. La paciencia de los pobres se agota, provocando un sentimiento de frustración, represión e incluso ira, caldo de cultivo de la inestabilidad social.

Así como en tiempos del viejo capitalismo el Estado tenía el deber de defender los derechos fundamentales del trabajo, así, ahora con el nuevo capitalismo, el Estado y la sociedad tienen el deber de defender los bienes colectivos que, entre otras cosas, constituyen el único marco dentro del cual es posible para cada uno conseguir legítimamente sus fines individuales… Juan Pablo Segundo en su encíclica Centesimus Annus.

<> Este artículo se publicó el 23 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/ganci-c-alessandro/

El Gobierno sigue metiendo la mano

La opinión del Secretario General de CONUSI – FRENADESO

GENARO   LÓPEZ
rologe54@yahoo.com

Los problemas urgentes de la población panameña siguen sin atenderse.   Hasta la fecha no existe ninguna propuesta concreta del gobierno de Ricardo Martinelli para reducir el costo de la canasta básica familiar, la cual ha sufrido un incremento considerable en los últimos meses.   Como si fuera poco, por tercera vez consecutiva se anuncia el incremento del precio del combustible, lo que provoca una cadena alcista en los precios.   Sobre el particular, la retórica del discurso gubernamental se mantiene en señalar los factores externos como causal de los incrementos, dejando por fuera las causas internas, como la cadena oligopólica en la distribución.

La realidad de los altos precios en los bienes y servicios básicos, pone al descubierto lo adverso que han resultado los tratados de libre comercio, que nos colocan en una inseguridad alimentaria y en vulnerabilidad frente a productos transgénicos.    En esa lógica, es evidente el fracaso del mercado como mecanismo para fijar los precios, lo que demanda el necesario congelamiento y control de los precios de la canasta básica familiar, acompañado de aumento general de salario para todos los trabajadores del sector público y privado que devengan mensualmente hasta 1500 balboas, tal como ha propuesto CONUSI.

Sin embargo, el gobierno no solo se niega a congelar y controlar los precios, sino también a otorgar un aumento de salario que permita al menos recuperar el poder de compra de los trabajadores. Así, pasa por alto las demandas de aumento de pensiones y jubilaciones que solicitan los jubilados, igualmente niega a los educadores las posibilidades de un salario acorde con sus necesidades y con el grado de preparación profesional.

El trillado argumento de que no existen recursos financieros para otorgar los aumentos salariales y de pensiones, dista del derroche en que viven ministros y directores de entidades públicas, tal es el caso del director de la CSS, quien sí encuentra dinero para la compra de un automóvil de lujo, valorado por unos cien mil dólares.

También pareciera existir dinero para seguir abusando de las contrataciones directas. Por ejemplo, el reciente escándalo por la contratación directa de una empresa del hermano de la ministra de Educación, Lucy Molinar, por parte de la Autoridad de Turismo, que pone sobre el tapete cómo algunos funcionarios se hacen valer de su influencia para favorecer a familiares, amigos y compadres.   No podemos olvidar que Lucy Molinar presentó un proyecto de Ley para que al Ministerio a su cargo se le permitiera realizar compras sin los controles que se le exigen a otras dependencias.

En esta misma línea, al señor Gustavo Pérez, jefe de la Policía Nacional, parece no gustarle la imagen arquitectónica de las subestaciones, por lo que acudió a un contrato de forma directa con una firma de arquitectos vinculada a Faizal Asvat, quien funge como su consejero en la entidad, para que realice las reformas, por ello recibirá unos 189000 dólares.

Éstos y otros escándalos, revelan que las autoridades gubernamentales ‘siguen metiendo la mano’; y explica por qué el gobierno de Martinelli restringe aún más el acceso a la información.

En medio de ello, el gobierno pretende que se mida su eficiencia a través del crecimiento de la economía;   sin embargo, hay que recordar que la economía nacional puede estar creciendo.   No obstante, los principales mecanismos de redistribución del ingreso continúan sin atender, configurando un escenario de crecimiento económico sin equidad.

Esta realidad, de inequidad y exclusión social, obliga al movimiento social panameño a organizar y unificar sus fuerzas para enfrentar las políticas antipopulares. Es necesario organizarnos para construir poder popular que permita crear las condiciones para llamar a una Asamblea Constituyente Originaria, que refunda la República, como única garantía para que nuestras demandas sociales sean atendidas; para que el crecimiento económico llegue a los pobres de la ciudad y del campo, y no al minúsculo grupo, que pelechando de la Cosa Pública, explotando la fuerza de trabajo y bajo la especulación financiera, amasan enormes cifras de dinero.

 

 

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<> Este artículo se publicó el 24 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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El FMI pronostica una ‘generación perdida’

La opinión del Docente Universitario e Investigador asociado al CELA


MARCO A. GANDÁSEGUI, HIJO

En su Asamblea General conjunta, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial pronosticaron una ‘generación perdida’ con motivo de la crisis económica mundial. A su vez, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló que la situación ‘arruinará la perspectiva de vida de muchas familias’.

Como de costumbre, sin embargo, estos organismos pusieron de cabeza las relaciones internacionales y tergiversaron la realidad mundial.   Ahora los países más ricos solo podrán recuperarse si los más pobres corren a salvarlos. ‘Para que las exportaciones de los países llamados desarrollados tengan más competitividad es necesario que las monedas de los países en desarrollo se revalúen, que valgan más frente al dólar, para que las mercancías de los países desarrollados tengan más competitividad en los mercados globales’.

En la reunión conjunta los gobiernos de los países más industrializados presionaron a los gobiernos más débiles para que permitan un encarecimiento de sus monedas con respecto del dólar, con el fin de hacer crecer el mercado para las exportaciones de los países avanzados y así inyectar combustible a sus debilitadas economías.

Pocas veces antes en la historia se había escuchado la verdad en forma tan descarada. La sobrevivencia y prosperidad de las grandes empresas multinacionales dependen de los sacrificios que realizan los pueblos más empobrecidos del mundo.  El gobierno panameño no informó sobre esta reunión y su participación en la misma.   Sin embargo, sin que se lo pida el FMI o el Banco Mundial, el gobierno actual está cumpliendo con las líneas propuestas por los países más poderosos.   Ha radicalizado las políticas de flexibilización, persigue a las organizaciones sindicales y continúa recortando los presupuestos de educación y salud.

Dominique Strauss—Kahn, director gerente del FMI, informó que en 2009 se perdieron 30 millones de empleos. ‘Cuando alguien pierde el trabajo, su salud empeora, la educación de los hijos igualmente empeora. Cuando la gente pierde el empleo, la estabilidad social probablemente será peor, lo que amenaza la democracia e incluso la paz’, dijo a los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales asistentes a la asamblea. Todo indica que el ministro de Economía de Panamá no escuchó estas palabras.

Una frágil y débil recuperación del crecimiento económico, como anticipa el FMI, frenarán la creación de nuevos empleos, afectará la recuperación y puede minar la estabilidad social. El gobierno panameño y los sectores que lo apoyan todavía no entienden cuál es la relación entre flexibilización y desestabilización.

En el mismo foro el director general de la OIT dijo que ‘el mundo encara un déficit de puestos de trabajo, que es un obstáculo para la recuperación de la economía y alimenta las tensiones sociales’. Ahora mismo, la mitad de la fuerza laboral del mundo solo tiene trabajo precario y ocho de cada 10 personas en el planeta no gozan de mecanismos de seguridad social. En muchos países la inequidad creció significativamente en los últimos meses y los ingresos de las clases medias se debilitaron. Son estos desequilibrios las causas profundas que contribuyeron a la crisis.

Ambos señalamientos fueron hechos en la sesión plenaria de la asamblea anual del FMI y el Banco Mundial (BM), cita que reúne a funcionarios de 187 países.   El encuentro se realizó en un momento en que la recuperación de la economía después de la crisis se hace más lenta.

Las instituciones financieras que controlan los créditos a nivel internacional simularon un escenario de conflicto económico y diplomático entre países avanzados y en desarrollo. Los países desarrollados tienen un excedente de producción que no pueden colocar en sus mercados y requieren, para imprimir paso a su débil recuperación, exportar más hacia las naciones en desarrollo. Según el FMI y el Banco Mundial, los países pobres han logrado reponerse más pronto de la recesión: La mitad del crecimiento económico mundial será aportado por los países subdesarrollados en los próximos años. La media verdad no dice que es la República Popular China que está creciendo rápidamente. Los demás países subdesarrollados están peor que cualquier país europeo o de EE.UU.

Según la OIT, el mayor gasto público y menores tasas de interés, puestos en práctica por gobiernos para enfrentar la crisis, deben mantenerse hasta que la recuperación en el empleo sea firme. Estas medidas deben ser complementadas con políticas de creación de empleo y protección social que pueda ‘aliviar la angustia, hacer nuestras sociedades más incluyentes y reforzar la capacidad de las economías para generar empleo’. El Ministerio de Trabajo panameño probablemente se ausentó de la sala cuando la OIT rendía su informe.

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<> Artículo publicado el 14 de octubre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.
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