Soldados de Coto

La opinión del Periodista…

Modesto Rangel Miranda

Es evidente que cumplimos 107 años de vida republicana, pues el verdadero esfuerzo que nuestros padres hicieron fortalecieron sus acciones, cuando en 1821 decidieron independizarse de España, aunque esta independencia se completó el 3 de noviembre de 1903 logrando la plena y absoluta recuperación territorial, frente a un dominio colonialista colombiano que solamente causó endeudamiento, dolor, miseria y luto en la república de Panamá.

 

Pero la historia, va más allá de los hechos, cuando en los primeros años de vida republicana, un nuevo conflicto surge debido a las condiciones establecidas en el convenio limítrofe entre Panamá y Costa Rica, la Guerra de Coto. Hombres y mujeres de la nación se habían reclutado para pelear por la recuperación de los territorios. Ante la tensión de ambas naciones, y los fuertes derramamientos de sangre por las tropas costarricenses, dos navíos de guerra estadounidenses anclaron frente a las zonas en conflicto, en la bahía de Charco Azul, Chiriquí, el acorazado Pennsylvania, en el Caribe el crucero Sacramento. Estados Unidos exigió a los dos países, retirar sus tropas de la zona en conflicto. El gobierno panameño retiró sus tropas de Coto, terminando la Guerra de Coto, la cual Costa Rica perdió militarmente, pero salió ganando en seguridad de su territorio.

 

Sin embargo, así como Panamá ha honrado a sus soldados que se distinguieron en esa guerra, como el capitán Armuelles, cuyo nombre bautizó el puerto del Pacífico, Costa Rica ha olvidado sus soldados caídos en el frente de batalla, Panamá recuerda a sus soldados heroicos que estuvieron el frente de combate en ese conflicto regional de 1924.

 

Lo cierto es que, ya es hora que en cada provincia se haga un museo donde se destaque el verdadero esfuerzo que dieron al pelear con r sus vidas para defender la dignidad soberana del territorio panameño. Sin embargo, muchos de estos hombres, cuyos nombres se mencionan en los días del mes de noviembre, son olvidados después de las fiestas patrias. Pareciera que solamente se busca el mes de noviembre para recordarlos y se olvidan en los siguientes 11 meses.

 

Es necesario enfatizar que para el próximo periodo legislativo, los honorables diputados “Padres de la Paatria” aprueben como ley de la República de Panamá, el día 21 de febrero como Día del Soldado Caído donde se le rinda con verdadero orgullo a los Soldados de Coto y de la Independencia un verdadero homenaje a ellos y sus familiares, por sus acciones heroicas en los momentos más difíciles que vivió la nación. De esta manera, el verdadero sentido nacionalista se afianzaría recordando que ellos también fueron héroes panameños en estos 107 años de vida republicana.

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<>Artículo publicado el  5  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Presidente Martinelli envía mensaje de solidaridad con panameños de la zona fronteriza con Costa Rica

Gobierno nacional toma medidas para atender afectados por las inundaciones. A continuación la nota informativa que nos comparte la educadora y activista política…

Jennie  Gonzalez 

El presidente Ricardo Martinelli anunció este viernes -5 de noviembre- que el Gobierno está tomando todas las medidas necesarias para atender a los afectados por las fuertes lluvias que azotan comunidades de la provincia de Chiriquí y la zona fronteriza con Costa Rica, dejando como saldo al menos una víctima y varios damnificados, cuyas cifras determinan las autoridades de emergencia.

“Hemos enviado el helicóptero Presidencial para las labores de rescate y estamos tomando todas las medidas que amerita el caso para atender a los afectados. Le enviamos un mensaje a los chiricanos que estamos con ellos. Hubo un muerto en Chiriquí que lamentamos, en Costa Rica también hay muertos producto del cambio climático”, expresó el mandatario Martinelli.

Reportes del Sistema Nacional de Protección Civil indican que un deslizamiento de tierra se registró este viernes en la carretera Panamericana, específicamente en el distrito de Tolé, provincia de Chiriquí lo cual ha impedido el tránsito de los vehículos. Ya el Ministerio de Obras Públicas trabaja para reanudar el acceso vehicular lo más rápido posible.

Entre otras comunidades, las precipitaciones han provocado inundaciones en Puerto Armuelles, en el distrito de Barú; las lluvias y la crecida del río Chiriquí Viejo han afectado una de las bases del puente que comunica a las comunidades de San Grillo y San Bartolo. Igualmente en Bugaba y Alanje se han visto afectadas varias vías de acceso.

Entre tanto, Panamá, a través del SINAPROC, ha ofrecido asistencia a la hermana nación de Costa Rica en donde se han reportado más de una veintena de muertos tras un deslave. El director de SINAPROC, Arturo Alvarado ha informado que en cumplimiento de protocolos centroamericanos, un equipo panameño está listo para colaborar en las tareas de rescate en la comunidad de Lajas, en San Antonio de Escazú, 10 kilómetros al oeste de la capital costarricense, azotada por un alud.

Aclaró Alvarado que lo anterior únicamente puede realizarse a través de una solicitud del país afectado, que maneja la emergencia con sus propios grupos de socorristas y especialistas, por los efectos colaterales del huracán “Tomas”, que en su etapa previa, como tormenta, influyó sobre la zona de convergencia intertropical.

En Panamá, de acuerdo a informes preliminares, hay más de 2000 afectados por las fuertes lluvias, se están estableciendo más de 100 albergues temporales, y se coordinan diversas instituciones de seguridad para brindar la ayuda necesaria. Las autoridades continúan sobrevolando las áreas afectadas para contabilizar los daños por las precipitaciones que, se estiman, podrían continuar hasta este domingo.

GOBIERNO NACIONAL

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

<> Reproducido de la nota publicada el Sábado, 06 de noviembre de 2010 a las 0:56 en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito que le corresponde.
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Frontera Sur: Ojo al ojo

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¿Es cierto que ofrecimos una recompensa por la captura o muerte de un jefe subversivo colombiano?

La opinión del Jurista y Militar retirado….

ROBERTO DÍAZ HERRERA

En materia de seguridad general, Panamá ronda la cuerda floja, pero aun estamos a tiempo de desastres.

 

‘Tenemos casi dos años aquí, y al llegar nos pasamos como diez meses sin atrevernos a caminar, tal era el síndrome de pánico que teníamos en Caracas de salir con el niño a pasear; hoy, como tu ves, caminamos con el nene’.

 

Así me hablaron hace pocos días una pareja venezolana que encontré mientras caminaba matinalmente. No somos El Salvador o Honduras, donde mandan las maras. Ni Colombia, que pese a haber avanzado aún tiene territorios tomados por más de 40 años donde los poderes públicos aún no llegan.

 

Puede dar ‘gustito’ ayudar a los militares y policías colombianos en sus operaciones fronterizas con los insurgentes narco guerrilleros; eso puede significarle a un ministro o a un alto jefe policial nuestro, que le atiendan sabrosamente en Bogotá, con carros, escoltas y banquetes.   Pero como ni el 0.1% de nosotros sabe nada de esas complicaciones geopolíticas y de entuertos colaterales con las armas que matan sin pestañear al ser perjudicados, vale la pena poner ojo al ojo.

 

Por algo tuvimos la capacidad de desarrollar este país, hasta ser la todavía tacita de oro que disfrutan hoy esa pareja de venezolanos y sus niños, huyendo de su país.   Me parece gravísimo, que un Ministro de Defensa vecino diga estar agradecido del Gobierno panameño que ‘blindó la frontera’ mientras sus tropas ‘bombardeaban campamentos guerrilleros a 700 metros de nuestra línea territorial’.

 

Primero que, al menos yo, solo con escuchar el dato métrico de ubicación y coordenadas y caída de sus bombas’, no puedo menos que decirme, ‘¿quién nos da seguridad, quién, de que el bombardeo no fue en nuestro territorio? Y, ¿qué importancia tiene tal cosa de haber sucedido?

 

Para el 99% de los nacionales, tal vez ninguna. Para un Estado Mayor de una insurgencia desesperada por la ofensiva militar de las fuerzas armadas colombianas, las cuales por décadas han llegado, hablemos claro, a suelo panameño a descansar, reabastecerse, comprar víveres, etc., sí que la tiene, y mucha.

 

¿Qué ganamos haciéndoles esos ‘favorcitos’ a los amables colombianos que ya nos secuestraron por 80 años? De ganar, realmente nada. De perder, ¡cuánto podría ser, si se meten deseos de venganzas en esos ánimos subversivos¡   Iba a dar algunos ejemplos que nos podrían hacer temblar a los nacionales, pero mejor ni los digo.

 

Pero, si encima, el ministro de Defensa colombiano le da las gracias al Gobierno Nacional, y con ello a su homólogo, y éste, acá, para oídos ingenuos y tiernos, niega que sabíamos siquiera de la operación, eso es querer tomarnos el pelo a todos los panameños, y nos hace quedar como tontos internacionalmente.

 

Cuidado con esos jueguitos de guerras de los cuales nuestro estimado Premier, nada, nada sabe realmente. Y aquellos jefes insurgentes saben demasiado. Ojo al ojo. Y saben para mal, nada para bien.

 

El desarrollo del país vale demasiado para juegos. Un ejemplo del juego de guerra real: unos 5 años atrás, me saludó en un supermercado un capitán de servicio en la frontera darienita: —¡Oiga, jefe, acá entre nosotros¡ ¿qué le parece? Iba yo con mi tropa, cerquita de la línea colombiana, pero en Darién nuestro, y vimos pasar una columna de unos 15 subversivos de allá y los teníamos a tiro de ametralladora para dejarlos listos a todos. Y consulté sobre si disparábamos. ¿Y sabe qué orden me llegó de Panamá?:   ‘Si no se han metido con ustedes, eviten todo contacto, escóndanse y déjenlos ir’. Comprendí la frustración del capitán, un táctico profesional, sin más luces largas y aunque me supo amargo, comprendí la orden superior.

 

Un último dato: ¿es cierto que ofrecimos una recompensa por la captura o muerte de un jefe subversivo colombiano, que le puso la bomba que mutiló a un par de policías nuestros, y que ya liquidaron de aquel lado? ¿Le pagaremos, entonces, a la tropa vecina que lo liquidó?   Como abogado ahora, ¿qué norma legal nos faculta para que de nuestros impuestos paguemos tal promesa?  Otra vez, la última, ojo al ojo.

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<> Este artículo se publicó el 20 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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‘Rambolino’ en la frontera

La opinión de…

Javier Barrios D. 

En ocasiones anteriores me he referido, por motivos y situaciones distintas, al delicado tema de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en la frontera, lo cual también han hecho otros articulistas y analistas. Aparte de servirnos como medio de desahogo, lo hacemos con la esperanza que coadyuve a crear conciencia en algunos amables lectores y políticos, porque somos conscientes de que el efecto en el Sr. Presidente y el ministro de Seguridad es nulo, pues estos tienen el disco o el “cidi” rayado, el disco duro ya no les da para mucho y lo más probable es que todo esto forme parte de un plan bien orquestado.

Para nadie es un secreto que desde los tiempos de Omar Torrijos, después con los gobiernos PRD, incluso con doña Mireya, este tema, que además es una pelea ajena, se ha manejado con pinza fina, gracias a lo cual el problema no ha pasado a mayores, pero las más altas autoridades del actual gobierno están empeñadas y desesperadas por mostrarle a Colombia, a Estados Unidos y al mundo que ellos no son como Chávez y Correa… que son muy derechos, digo de derecha (¡y a mucho orgullo!), ¿o será que le están haciendo el mandado al tío Sam?, aunque, hasta donde entiendo, el tío no se fía mucho de Mr. 99 y no está muy contento con algunas ñamerías que acontecen por acá, pero en fin, si no se los ha solicitado, feliz está de que le estén haciendo el mandado gratis.

Una caricatura o tira cómica motivada por las declaraciones dadas a la prensa por nuestro flamante ministro de Seguridad en reciente reunión celebrada con su homólogo y autoridades afines en Colombia, podría titularse, “Rambolino en la frontera”, en la que aparecería este personaje, de lengua bien larga, con una armadura de los antiguos soldados romanos, armado hasta los dientes, montado en un tanque de guerra en la selva darienita, frontera con Colombia, en plena destrucción de campamentos de las FARC.

Un pasaje de la tira cómica sería “Rambolino” en la situación descrita, cual don Quijote, pero no enganchado en los molinos de viento, sino atascado en los pantanos y selvas darienitas, con los guerrilleros pisándole los talones, y las asentaderas llenas, no de perdigones como los que él usó contra los bocatoreños, sino de plomo limpio, y gritando, “ahora quién podrá defenderme”.

No será, desafortunadamente, el Chapulín Colorado, como se esperaría en una tira cómica, sino el querido y nunca bien ponderado tío Sam, que lo hará dizque para defender el Canal, invadiéndonos por enésima vez… y al diablo con nuestra neutralidad y soberanía, aunque muchos connacionales lamentablemente dirán, ¡al fin volvieron los gringos… cuánto los hemos extrañado!

Por otro lado, pero por esa misma línea, Mr. 99 ¡sí que tiene agallas!, lo cual quedó evidenciado en su reciente visita a Lima, Perú, donde en media Plaza de Armas, enarbolando la bandera del CD y creyendo que estaba en La Placita de Santiago, arengó a los cuatro vientos, “empresarios peruanos y latinoamericanos… al poder… somos los únicos que sabemos gobernar… vean el ejemplo de Panamá”. ¿De dónde sacó semejante máxima?, o será que él cree que dirigir un país y administrar las arcas estatales es algo tan simple como administrar supermercados, que no son más que inmensos kioscos o abarroterías.

Dicho sea de paso, los súper (como el 99) nos venden productos casados (paquetes con varias unidades buenas y una que otra podrida) y reinan allí las leyes dizque del mercado, pero son oligopolios; en cambio, no permiten que los billeteros (gente de a pie) vendan chances casados, chinguia que está, igualmente, regida por la mano negra (digo invisible) del mercado, de mi colega Adam Smith.

A lo interno, el propietario del CD sigue con su plan destinado a la desaparición (física, que no del alma) del PRD (¡qué iluso!) y de cualquier vestigio progresista-comunista local.   Esperemos que cuando haya logrado limpiar al PRD de todas las alimañas (¡que le estará muy agradecido!), engordadas por el Gobierno (llámense honorables diputados, alcaldes, representantes con electores y todo) los pocos y verdaderos torrijistas-PRD que queden tengan la suficiente valentía, el arrojo y la destreza político-militar del pasado, para restablecer contactos, ya perdidos, con los cabezas (no calientes) de las FARC, para convencerlos que no caigan en el peligroso jueguito de Mr. 99, “Rambolino” y tío Sam, que sería una fatalidad para nuestra dignidad y soberanía. Esto no es un juego… la majestad de la patria exige cordura, sensatez y responsabilidad.

<> Este artículo se publicó el 23  de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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Sobre defensa de nuestra frontera

La opinión de…

Euclides Tapia Campos

Uno de los últimos shows mediáticos fue el provocado por las declaraciones del ministro de Seguridad Pública, José Mulino, y la interpretación que de ellas se hizo.  Más del 99% de las opiniones hacía ver que Panamá se inmiscuía en el conflicto colombiano.

Pues bien, sin temor a que se me adscriba al supuesto minúsculo grupo de personas que en este país tiene una visión contraria del asunto y sin pretender con ello caerle en gracia a nadie, quiero remitirme a un escrito que hice hace siete años, en 2003. En tal oportunidad sostenía, como ahora lo hago, que el conflicto colombiano deja de serlo al momento en que transgrede sus fronteras.

Si tales fronteras son las nuestras, es evidente que la respuesta panameña no puede ser diferente a la que, en caso semejante, puedan dar Brasil, Ecuador o Venezuela, si es del interés real de tales países no contagiarse con el conflicto. Ello significa que para repelerlo debidamente es indispensable utilizar un poder de fuerza y fuego superior o como mínimo equivalente, por lo que a ningún país se le ocurriría hacerlo con simples policías.

En nuestro caso, es necesario que, de una vez por todas, se demuestre ante la faz internacional que la provincia de Darién no es refugio de ningún actor del conflicto colombiano, llámense FARC, ELN, paramilitares o gobierno de ese país, y que el territorio de Panamá se defenderá, incluso si ello requiere de apoyo extranjero.

Por experiencias anteriores, en el caso particular del gobierno de la presidenta Mireya Moscoso, se demostró que una forma eficaz de contener el derrame de las fuerzas irregulares colombianas hacia nuestro territorio fue el compromiso del Gobierno de Colombia de reforzar militarmente la frontera con Panamá, de forma que se obligara a la guerrilla a mantenerse dentro de los límites colombianos.

Si hoy en día ese mismo compromiso lo ratifica Bogotá y, más aún, por primera vez en la historia de las relaciones entre los dos países se ventila la posibilidad de desarrollar la frontera común a través de un proyecto de desarrollo económico y social en la región darienita de Altos del Tuira, con recursos de la Corporación Andina de Fomento, enhorabuena.

Además debemos ser conscientes de que un proyecto de esta naturaleza debe por definición introducir un componente de seguridad, máxime por las características de la zona, si no ¿de qué otra manera podría ser viable? Entonces ¿cuál es la razón para hacer de la propuesta todo un sismo? Parece evidente que los juicios emitidos al respecto están per se sobrecargados de una valoración más política que de cualquier otra índole.

<> Artículo publicado el 12 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa   a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Panamá y las FARC

La opinión del Abogado y Docente Universitario…
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Silvio Guerra Morales  

Enseñaba el Dr. César A. Quintero -de quien pienso que junto a José Dolores Moscote y Víctor Florencio Goytia, devienen en los tres mejores constitucionalistas panameños del Siglo XX-, al explicar en qué consistía el concepto de la soberanía de un Estado, que, esencialmente, este implicaba dos aspectos: el primero consistía en el ejercicio de la autoridad en todo el territorio nacional y, el segundo, en la defensa de esa integridad territorial frente a otros Estados o en el plano internacional.

Conforme al diccionario, el concepto de soberanía entraña la idea de poder supremo del Estado y sobre el cual no existe ningún otro poder superior. Es el poder político de una nación que no está sometido al control de otro estado u organismo. La soberanía es un atributo esencial del Estado y sin el cual, obviamente, este no puede existir.

Que se predique que un Estado es soberano conlleva a la idea de la libre autodeterminación de un pueblo y a la no intervención de un Estado en los asuntos de otro, salvo aquellas excepciones que permite el Derecho Internacional y conforme a los procedimientos propios de convenciones internacionales o mundiales y por razones justificativas.

Por ello conceptúo que no debemos andar metiéndonos en conflictos de otras naciones, menos haciéndonos partícipes de propuestas para atacar el conflicto o que, en alguna manera, impliquen confrontaciones.

Una cosa es que expresemos nuestras formas de pensar en atención a esos conflictos sin que nuestras expresiones impliquen favoritismo alguno con o contra el conflicto y otra cosa es que señalemos que “se trata de un conflicto común a ambos Estados”, es decir, a Colombia y a Panamá.

Que EE.UU., como potencia del mundo en muchos aspectos, sobre todo bélico, pueda desafiar a estos grupos o movimientos llamados “insurgentes” es una cosa y otra que lo haga Panamá, nación per se vulnerable por todos lados, hasta con el revoloteo de un mosquito.

Este país tiene sus propios problemas internos y algunos de naturaleza internacional, que debe enfrentar y atacar para que ahora andemos metiendo nuestras narices en donde no nos toca y que ahora se nos diga por algunos lares: “Cuchareta, cuchareta donde no te llaman no te metas”.

La prudencia se impone en todo momento y tiempo. Panamá no es tierra de guerrillas ni de guerrilleros. De que hay que defender nuestra soberanía y nuestra integridad territorial, de acuerdo. Pero no podemos andar soliviantando el escenario de cosas y jugando con fuego que nos puede quemar. Ah… que los guerrilleros se pasean en esta ciudad, que se hospedan en los mejores hoteles de este país, que entran y salen cuando quieren, bueno podrá ser cierto, pero no se meten con nadie ni amenazan gobiernos. Que se están metiendo a través de la frontera con Colombia, bueno entonces hay que afianzar el cordón de policía fronteriza y si las cosas adquieren otro matiz, entonces habrá que actuar como corresponda porque entonces sí estarían violentando nuestro sagrado derecho como país soberano.

Si ese es el contexto de la posición del Ministro Mulino, entonces tendrá a todo nuestro apoyo y creo, sin duda alguna, de toda la nación.

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<> Artículo publicado el 10 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quiens damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Minas antipersonales, reto humanitario

La opinión de…

Roberto Montañez  

Las áreas contaminadas con explosivos, que en el pasado fueron escenarios de conflictos en la región, parecían distantes a nuestra realidad. Sin embargo, la tragedia se asoma a nuestro país, cuando dos miembros del Servicio Nacional de Fronteras sufrieron heridas de gravedad por la detonación de una mina antipersonal en playa Isaías, en las cercanías de Jaqué, Darién.

Esto confirma la existencia de áreas minadas en áreas fronterizas con Colombia, país que tiene la mayor cifra de víctimas mundiales por estos artefactos. El conflicto colombiano parece extenderse al territorio panameño, ante la posibilidad de insurgentes o narcotraficantes, en protección de sus estratégicos santuarios, hayan sembrado artefactos que son serias amenazas para la población darienita.

Estrategas militares estiman que estas armas defensivas soportan las inclemencias del tiempo, y que pueden permanecer activas por más de 50 años. En muchos casos las víctimas no solo son afectadas por la muerte fulminante sino por mutilaciones que requieren de cirugías múltiples, amputaciones, rehabilitación física y psicológica, quedando los sobrevivientes discapacitados de por vida; mientras el país asume las consecuencias sociales y económicas.

Panamá, que no está preparada para este tipo de emergencias, tendrá que sumarse a la campaña de 68 países amenazados por la contaminación de explosivos. La Convención de Ottawa, que fue ratificada desde 1998, es la respuesta para atender esta crisis humanitaria. Una vez se declare su existencia y se delimiten las áreas afectadas, podría solicitarse asistencia técnica para elaborar un plan nacional de acción contra las minas e iniciar la limpieza en los términos establecidos por la Convención.

Estamos en presencia de una amenaza que no discrimina a sus víctimas; su producción no sobrepasa los tres dólares por unidad, mientras su extracción podría costar hasta mil dólares.

Es imperativo unirnos al clamor de la comunidad internacional y la sociedad civil de 156 estados miembros que se han movilizado para afrontar la problemática derivada de 160 millones de minas diseminadas en el mundo. Panamá, que no tiene ejército, precisa recurrir a Colombia y a Nicaragua que han tenido logros en la limpieza de campos minados. La Comisión Nacional Permanente para la Aplicación del Derecho Internacional Humanitario, establecida mediante Decretos Ejecutivos de 1997 y 1999, podría contribuir al plan de difusión para advertir a estas comunidades los peligros que se derivan de esta letal arma, cuya onerosa erradicación es uno de los principales retos humanitarios a los que se enfrenta el país.

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Este artículo se publico el 7 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.