Una cita cultural importante

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com

Guadalajara, Jalisco, México.— La 24ª. Feria Internacional del Libro de Guadalajara se celebró en la semana del 27 de noviembre al 5 de diciembre en la segunda ciudad en importancia de México.    Este evento se ha constituido en el más relevante en su categoría en América Latina y ocupa unos 34 mil metros cuadrados de un muy bien diseñado centro ferial, que reúne todas las condiciones para que en él se realicen la multiplicidad de actividades que requiere una exposición.

El invitado de honor de este año fue la región de Castilla y León, cuna del Español, y en torno a él giraron muchas actividades que enaltecían la herencia hispana. También se dieron cita muchos autores de renombrado prestigio y las principales editoriales, no solo de México sino de todas partes del mundo, incluyendo lenguas ajenas al Español.

En Facetas de hoy sale un recuento pormenorizado de lo que vi y experimenté en la feria. Aquí quiero resaltar un punto importante en torno a este evento, al que tuve el privilegio de asistir.

En Panamá, centro medular del comercio mundial no contamos con un centro de exposiciones como debe ser.   Desde los tiempos de la colonia, en las ferias de Portobelo, se celebraba esta importante actividad de intercambio.   Atlapa no es un centro de ferias, es de convenciones y por esa razón, cada día se hace más incómodo hacer este tipo de eventos en ella, con los consecuentes problemas que deriva de hacer las cosas improvisadamente. Un centro de ferias o exposiciones es el que permite realizar constantemente exhibiciones, durante todo el año, tiene los requisitos de aduana, descarga, amenidades (patio de comidas, degustaciones, salones de reuniones) para que los intercambios comerciales y feriales se realicen sin estorbo a la exposición propiamente dicha.

El centro que los jaliscienses denominan ‘la expo’ en Guadalajara cuenta con amplias explanadas de entrada, donde realizar conciertos, grandes alturas donde seguramente se exhiben en su momento maquinarias, esas mismas que se siembran en los maltratados jardines de Atlapa.  Taquillas ágiles de acceso, un edificio de estacionamientos y muchas otras facilidades que permiten tener salones monotemáticos y exposiciones anuales casi todos los días del año.

Otro detalle muy importante a tomar en cuenta es la participación de muchas instituciones y empresas en apoyo a la feria.   La FIL es una organización adscrita a la Universidad de Guadalajara que, a través de todos estos años, se ha establecido con mucha visión y alrededor de ella gira toda la actividad de la ciudad. Los hoteles que se han construido en los alrededores tienen sus llaves magnéticas con el logo de la feria, los avisos comerciales que se colocan en las paradas de los buses ni qué decir y los conductores de taxi, los expendedores de comidas y todos los que d1e alguna manera se benefician de la afluencia de visitantes, se visten de feria.

Igualmente lo hacen los asistentes. Desde el inicio y durante toda la semana, solo se permitió la entrada al público a partir de las 5 de la tarde. Cuando abría sus puertas, en horas de la mañana, la feria era concurrida por profesionales, expositores, escritores y estaba orientada a concretar transacciones comerciales: pedidos a las grandes casas editoriales, consecución de representaciones de sellos o distribución en los diferentes países, y mil y una más de actividades relacionadas. Y la participación, tanto de los locales como de los visitantes, era entusiasta y a veces delirante.

En Panamá lo que se realiza anualmente es una venta de libros.   Pocas son las editoriales que contratan ‘stands’ e invitan a famosos escritores a presentar sus libros, salvo que sean auspiciados por el país invitado, como fue el caso de la feria del 2005, a la que asistió el presidente de Chile en ese entonces, Ricardo Lagos, y quien se trajo en su avión a los escritores más destacados.   Ejemplos como ese no se han vuelto a repetir, con tanto despliegue, además del apoyo que dio el gobierno panameño, que convirtió el evento en uno de Estado.

Necesitamos, con urgencia, un centro de exposiciones que satisfaga a todos los que quieren realizar ferias como ésta, que hasta en los avisos de vialidad anuncian el evento.

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<> Este artículo se publicó el 5 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Uruguay en la Feria del Libro

La opinión de la Abogada  y  Escritora…

Priscilla Delgado

Era la primera vez que Uruguay fungía como invitado a una Feria del Libro.   Ser el país invitado significaba enseñar su cultura y toda la autoridad que tiene, habida cuenta de que ha logrado el nivel más bajo de analfabetismo de toda América Latina.

Hay que aplaudir a las autoridades que dijeron sí a esta invitación que lideró su embajador, Francisco Purificatti, quien junto a un equipo muy reducido de personas y con el apoyo incondicional de algunos uruguayos residentes en Panamá impulsó este proyecto cultural que se preparó con menos de un año de antelación.

Cabe resaltar la delegación cultural de ese país, compuesta por más de 30 personas entre pintores, autores, escultores y cineastas, la presentación de más de 750 títulos escritos, así como su muestra gastronómica que incluyó la cultura del mate, segmento muy vistoso y particular porque los tomadores de mate comparten la misma bombilla para beber la infusión, como una forma de fraternizar.

Aprendimos muchas cosas de Uruguay, por ejemplo que es un país que mantiene una cultura de paz, que cree en sus tradiciones y que considera que el libro es generador de cultura y de educación.

Que un país tan lejano sea un invitado de honor en una de nuestras ferias del libro (proyecto joven porque apenas celebró su sexta versión) debe tener una lectura positiva y de engrandecimiento para el pueblo panameño que participa en esta fiesta de las letras. En esta ocasión con un homenaje a Mario Benedetti, en donde niños panameños declamaron su poesía.

La presentación de Daniel Viglietti, poco conocido en Panamá, no obstante ser uno de los cantautores más importantes en la historia de América Latina y compañero de exilio de Benedetti, fue un evento que llenó el Teatro La Huaca a rebosar, en donde había gente de pie. Esto nos dice que queremos ver cosas buenas, escuchar buenas noticias, aprender de lo nuevo y que debemos reconocer que en nuestro pequeño país también suceden acontecimientos que aplaudir.

Los autores que nos visitaron, Rafael Courtoisie, Tomás de Mattos, Fernando Butazzoni, Olga Olivera, Pablo Vierci, Silvia Puentes de Oyenard, Ramón Sabella, fueron leídos, fueron entrevistados y a partir de ahora tenemos un acercamiento con la literatura uruguaya, reconociendo que para nosotros el Uruguay era poco conocido, salvo por el fútbol y por ser un país en donde convergen reuniones importantes por su clima de paz; pero que pocos sabían que tiene una cultura negra que celebra el Carnaval, en donde se baila el tango, además el candombe, reconocido como patrimonio inmaterial de la humanidad, pasando de una tradición afrouruguaya a ser hoy día parte de la identidad cultural del Uruguay.

Este baile fue ejecutado por los niños de la Escuela República del Uruguay de Colón, en el acto inaugural; ellos se lo apropiaron y lo imitaron como si hubiesen nacido dentro de esta cultura.

Otra puesta para el país, otro éxito para la Cámara Panameña del Libro, en esta ocasión liderada por Briseida Bloise y con el apoyo siempre incondicional de la Dra. Rosa María Britton. Una vez más siento que nuestros primeros esfuerzos, cuando nadie creía que estas ferias se podía realizar porque no eran importantes para los panameños, valieron la pena. Lo hicimos y dejamos la piel en el camino y hoy vemos con orgullo un proyecto hermoso, consolidado, querido y esperado por todos.

<>Artículo publicado el 8  de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

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Lágrima de dragón

La opinión de…

MODESTO A. TUÑÓN F.

Una escritora con una probada calidad poética, había sido hasta el 2009 Consuelo Aurora María Tomás Fitzgerald, quien en su tarea incursionó en el verso, cuento y en el teatro. Su literatura está llena de un lenguaje que ha sabido reflejar sus visiones y sentimientos en torno a una realidad—irrealidad y a múltiples referentes que han motivado su inspiración.

Desde hace aproximadamente cinco años ella enhebraba una historia más larga y diferente a sus trabajos anteriores. Su proyecto era un texto novelesco que describía o le permitía observar un momento crucial en la historia del istmo panameño.

Quería referirse a ese instante, pero en la perspectiva de una encrucijada donde se encontraran o coincidieran varias crisis. Además, apremios personales con implicaciones sociales y en medio de una circunstancia también caótica.

El escrito expone acontecimientos alrededor de una epidemia en una urbe llamada Marítima, semejante a la capital panameña, y en medio de ésta, un episodio que pone en evidencia la discriminación hacia la comunidad china.

Lágrima de dragón es el título con el que Tomás Fitzgerald se introduce en este escenario para a través del absurdo, relatar cómo el personaje Capitán De Obaldía, que tiene bajo su responsabilidad la seguridad sanitaria de la ciudad, enfrenta a un niño —Fang Lu— de ascendencia oriental y se establece una relación desigual entre ambos.

Esta fue la obra ganadora del premio literario Ricardo Miró en la categoría novela en el 2009 y fue presentada hace unos días durante la Feria Internacional del Libro.

El argumento describe el estado de epidemia que se desenvuelve en la ciudad donde tienen lugar las peripecias que reúnen a los personajes para poblar los hechos que la autora detalla, provista de un conjunto de técnicas retóricas, cuyo dominio está consignado por su experiencia precedente en la literatura.

El texto de Tomás es bastante corto. Son dos capítulos que alcanzan casi 150 páginas y cada uno está dividido en una especie de viñetas que puntualizan detalles de la historia.  La autora utiliza una referencialidad muy específica y uno puede buscar aspectos particulares, por ejemplo las historias de cada uno de los personajes.

En la primera parte o capítulo se narra en tercera persona los acontecimientos que se desenvuelven y relacionan a todos en un microcosmo. Aquí hay un punto de vista omnisciente de la exposición.   En el escenario de esa ciudad en caos, hay odios, persecución, conflictos raciales, las andanzas de la hermana Sarmiento por dar racionalidad en el medio de la crisis y así culmina una etapa.

El segundo capítulo es diferente; años después se revisa lo sucedido con otra perspectiva y estilo. Vamos a encontrar primero una multiplicidad de puntos de vista. Uno de los personajes cuenta en primera persona. También hay un narrador; pero además, a través de cartas, de documentos, de monólogos se completa el laberinto que constituye la crónica de lo sucedido para empatar al final un cierre que da respuesta a las interrogantes que quedaron desde la primera parte.

En cuanto al estilo, hay un ejercicio creativo que Tomás sigue con la finalidad de componer ese universo narrativo, donde aquello que se expone contrasta con el enfoque que la autora le brinda. Hay un manejo de las figuras retóricas como el símil, la metáfora, la metonimia y la hipérbole para mencionar algunos.

El lenguaje de Tomás no descansa en crear imágenes en este su universo específico y que tamiza la resequedad de los conflictos, lo inconcebible del destino y de la crueldad como se manifiestan las relaciones humanas; pero sobre todo, el absurdo.

El texto narrativo se introduce en fondo y forma en un estilo propio de la autora, a través de una estética que se apropia del rejuego de la brevedad y del enfoque testimonial; no se puede olvidar que ella ha pasado por los afanes periodísticos.

La autora crea un clima que se acerca a la opción existencial de Albert Camus en La Peste, publicada en 1947 y que utiliza este panorama de la vida de los hombres en el contexto de una crisis que no se puede controlar, con la finalidad de discutir sobre la fe de los humanos y la posibilidad de vivir según un código de valores. Ella utiliza el esquema, pero con objetivos propios.

Este primer trabajo novelístico de Tomás Fitzgerald le lleva con pie firme a esta etapa de la literatura y de la que se esperan otros títulos con historias llenas de vitalidad como esta breve, pero aleccionadora obra, tanto conceptual como narrativa.

<>Este artículo se publicó el 1 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La importancia de la lectura

La opinión del Empresario…

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RAFAEL CARLES

Los panameños leemos poco. Todos los estudios realizados por empresas privadas, universidades y agencias gubernamentales lo manifiestan. Por ejemplo, la Encuesta de la Infancia y Juventud elaborada en 2005 por el UNICEF concluía con un dato preocupante:  La mitad de los jóvenes y adultos encuestados jamás lee. Por ello, la promoción de la lectura entre la población debe ser uno de los principales objetivos de la política educativa y cultural.

Podría suponerse que la lectura resulta un ejercicio anticuado y quizás hasta inútil. Pero, paradójicamente, los países más desarrollados cuentan con los índices más altos de lectura y, entonces, la riqueza de esas sociedades se configura desde un elevado umbral cultural.   Una alumna de un colegio privado en Panamá, que recoge primordialmente estudiantes de diversas nacionalidades, recientemente me decía que le gustaba leer, porque la hacía soñar y sentirse emocionada. Es decir, si en forma primaria todos contamos con sueños y emociones, lo cierto es que la sociedad consigue acumular y transmitir fantasías y realizaciones que nos integran a una historia.

Esto significa que con la lectura los seres humanos somos iniciados a un mundo preexistente, cuya riqueza puede perderse. Desde esa historia las personas pueden comenzar a imaginar y concebir cosas que de otra forma resultarían inexistentes. Con la información y la formación, con el saber y la emoción que registran los libros, adquirimos conciencia de que participamos de una comunidad, de un gran emprendimiento intelectual y cultural.

La lectura es igualmente imprescindible para la escritura. La lectura enseña a escribir tanto como a reflexionar. De ahí la importancia de formar el hábito de leer. A partir de la presencia cotidiana de la lectura se hace posible exponer, transmitir y recibir análisis, argumentos e informaciones. Y además es una fuente inagotable de deleite. Sería parcial entonces localizar la necesidad de la lectura únicamente en las escuelas; por el contrario, y como bien plantean los especialistas, la cuestión de la lectura debe ser formulada en relación a la sociedad en su conjunto, replanteando el lugar que se le asigna en la vida de la población y ayudando a construir políticas de lectura. Pero, claro está, las escuelas y las bibliotecas tienen que cumplir una función importantísima. Ellas deben compensar las falencias de los hogares en desventaja económica y cultural; deben brindar posibilidades que la pobreza o la marginación excluyen. Desde este punto de vista, la lectura y los libros deben participar en la generación de personalidades que contribuyan a edificar una sociedad mejor .

Además, la lectura relaja cuando se está estresado, es una forma fácil de informarse de un tema específico, si se practica con regularidad agiliza la mente, ayuda a ampliar y superar las barreras del conocimiento, y, en ocasiones, evita la distracción de otros entretenimientos malsanos como enviciarse demasiado a la computadora o a la televisión, lo cual perjudica la vista y son adictivas.

Por eso, es importante, como país y sociedad, promover las actividades que conducen al aumento de la lectura.  La reciente celebración de la Feria del Libro, al igual que el fomento y la distribución de textos escolares, obras literarias, folletos culturales, tomos históricos, enciclopedias, compendios, periódicos, revistas y cualquier material didáctico, debe ser el pivote para futuras acciones de nuestras autoridades e instituciones.

Ciertamente, para poder aprovechar los avances tecnológicos, como son la proliferación de los cafés Internet y la ampliación masificada de la red inalámbrica de información, es vital que primeramente el individuo adquiera vocación para la lectura. Utilizar los nuevos modelos de procesadores, ordenadores y artefactos para mover muñequitos, buscar distracciones visuales o, simplemente, navegar sin rumbo fijo, es no saber aprovechar los talentos y menospreciar los inventos de nuestros tiempos.

El hábito de la lectura inicia desde los primeros años, primero con el impulso de los padres y luego con la motivación y constante evaluación de maestros y profesores. Llegar a una edad adulta y madura sin haber recogido la gracia de la emoción que produce la lectura de un buen libro, es no haber disfrutado de la misma vida. Y, como en otros aspectos similares de la naturaleza humana, habríamos pasado por la Tierra sin haber dejado huellas. Y eso, en mi libro abierto de la vida, es desaprovechar el talento innato que nos viene de lo divino. Desafortunadamente, esta omisión se paga con fuego en el infierno.

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Artículo publicado el 31 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Condecoración a Noris Correa de Sanjur

La opinión del Abogado y Subdirector de Legal y Justicia en la Alcaldía de Panamá….

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AMETH CERCEÑO

Por cinco días los panameños tuvimos la oportunidad de disfrutar de la Feria Internacional del Libro.  Los que concurrimos a dicho evento cultural tuvimos la oportunidad de encontrar una gran variedad de libros de todo tipo, obras de todas las ramas del intelecto humano.   Cabe resaltar que cada año hay un país invitado, en esta oportunidad el honor recayó en Uruguay, por lo que tuvimos la oportunidad de conocer un poco de la cultura charrúa y de tener acceso a las obras de destacados literatos uruguayos.

En el marco de tan magno evento, tuve la oportunidad de asistir al reconocimiento que el gobierno nacional a petición de la Cámara del Libro le confirió una mujer interiorana, educadora, madre abnegada y una ciudadana comprometida con el fortalecimiento de nuestra identidad como Nación, ella es la Prof. Noris Correa de Sanjur, quien recibió la Condecoración con la Orden Manuel Amador Guerrero ‘en el Grado de Comendador’.

Esta Orden, establecida mediante la Ley No. 22 de 1953, se otorga a los panameños y extranjeros por los eminentes servicios prestados a la Patria, por virtudes cívicas acrisoladas o por notorios méritos de carácter científico, literario, artístico o humanitario.

La Prof. Sanjur, a través de sus más de 27 textos escolares, contribuyó a abrir el conocimiento de nuestra historia y geografía nacional de muchos hombres y mujeres hoy profesionales en diversas ramas. El pueblo panameño, a través de esta condecoración, le da las gracias por tan noble misión de servir como custodia de nuestra Historia Nacional, y defensora de los valores cívicos y morales. ‘La democracia y la educación de las masas son inseparables, puesto que ambas nacen de un mismo espíritu de amor hacia la patria’, expresaba Belisario Porras.

No cabe duda de que, a través de sus obras, la Prof. Noris Correa de Sanjur contribuyó al fortalecimiento de nuestra Democracia y es ejemplo de vida a seguir en búsqueda de un Panamá Mejor.

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Artículo publicado el 31 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Negocio complicado

La opinión de…

PEDRO MASOLIVER

¿Semana marcada por la Feria del Libro que nos ha vaciado el público a los negocios? Qué bonito que fuese por esa causa, pero es triste y hay que reconocer que no es así.

¿Hay crisis de clientes? No. Lo que hay es demasiados restaurantes y la población capaz de salir a comer y cenar no ha subido exponencialmente.

¿Excusas? ¡No! Yo no me quejo porque gracias a Dios tengo con poco, pero entiendo que aquellos que han hecho inversiones importantes estén un poquito más preocupados. Sí, esta capital es difícil, todos hemos tenido fracasos y aciertos, nos ha costado más o menos y en el camino se han quedado muchos que no prosperaron o que por circunstancias ya cerraron.

¿Ciclo natural? Tal vez sí, tal vez no. Es analizable porque han fracasado de todas las propuestas y con condiciones distintas cada una.

¿Negocio familiar? Sí y no. A algunos nos va bien, pero también han fracasado otros.

¿Socios capitalistas? Ahí es donde hay pocos que triunfan y muchos que fracasan, pero es relativo porque siempre hay excepciones y cambios de tendencias.

En fin, mi punto es que este es un negocio de los más competitivos porque no atendemos necesidades de primer orden, complacemos caprichos y creamos entretenimiento.

Para comer no hace falta acudir a nuestros restaurantes. A nuestros restaurantes acuden aquellos que buscan algo más que satisfacer su apetito y saben que la experiencia debe ser completa para poderse sentir bien, buen servicio, buena decoración, buena ubicación, cómodo estacionamiento, buena compañía y buena comida. Se trata de pasar un buen rato y saborear cosas que por extrañas, complicadas o por su largo proceso de elaboración no son fáciles de hacérselas uno mismo.

Cuando oigo de inauguraciones de locales nuevos me siento contento porque siempre he dicho que eso provoca que la gente salga y si sale, todos pescamos.   Ya dependerá de cada uno hacer clientes fijos o pasantes, lo importante es que la gente esté de buen humor y que salgan.

La competencia de uno es uno mismo, no los demás locales, y sobre todo, la percepción que los clientes y pasantes reciban de tu negocio. De nada sirve tener buena comida si das mal servicio, de nada sirve tener buen servicio y buena comida si la ubicación es incómoda. En fin, un restaurante es algo más complicado de lo que realmente parece. Tener un restaurante que funcione bien es difícil.

Buen provecho…

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Artículo publicado el 29 de agosto de 2010  en el diario  La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La madre de los textos escolares

La opinión de la Gobernadora de la Provincia de Panamá…

Mayín Correa

Ella quiere incluir en su discurso de agradecimiento un mensaje a sus padres muertos, pero cree que no podrá contener las lágrimas… Yo le aconsejé que no lo diga al final del discurso, porque queremos que termine el acto contenta, feliz por tan singular reconocimiento.

Es que la Cámara Panameña del Libro solicitó al Gobierno la imposición de la Orden Manuel Amador Guerrero, en el grado de “Comendador”, a la profesora Noris Correa de Sanjur, durante la celebración de la Feria del Libro, esta semana en Atlapa.   La profesora Noris es la hermana–madre de Rodrigo, Gonzalo, Carmen y mía.   Y… abuela, tía y bisabuela de más de una docena de nietos, sobrinos, biznietos.

Todo este familión sin haber concebido a ninguno, pero haciendo lo que hace una verdadera madre por sus hijos. Mantenerlos, educarlos, guiarlos, disfrutar de sus logros y sufrir con sus dolores.    La profesora quiere decirle algo a su madre Lala, quien agonizando en el parto de nuestra hermana menor Carmen, le pidió que velara por sus cinco hijos que dejaba huérfanos y pequeños.

“Quiero decirle a mamá: míralos aquí con sus familias, ciudadanos decentes y ejemplares como tú querías. También, le diré que disfruté cuidando de ellos, igual que escribiendo docenas de libros de textos escolares que ayudaron a formar a los hijos de la patria”.

La profesora estudió en la Escuela Juan Demóstenes Arosemena donde se graduó de maestra.   Se ganó una beca para estudiar en la Universidad de Panamá, graduándose de profesora de Estudios Sociales.

Comenzó a producir libros de trabajo y de ayuda escolar impresos en mimeógrafos.   Recuerdo la casa llena de libros y de muchos papeles llenos de tinta negra. Hubo momentos en que sentíamos vivir en una mina de carbón junto a una fábrica de papel barato.   Así era la fábrica inicial de libros hechos a mano e impresos en mimeógrafos alemanes Geistener.

Todo indica que la ONU se enteró de esta forma particular de producir libros escolares y le ofreció una beca en New York.   La producción ahora se hacía en imprentas modernas hasta lograr los más hermosos libros de textos escolares, ganadores, año tras año, de los concursos establecidos por el Ministerio de Educación para textos oficiales en los que casi todos los panameños de las últimas generaciones, estudiamos geografía, historia, cívica y estudios sociales.

Este trabajo de escribir textos escolares lo deben hacer quienes tienen vocación y además, un gran corazón… porque los autores terminan sus vidas muy pobres pero llenas de cariño y reconocimiento ciudadano. Mi octogenaria hermana–madre continúa trabajando, más que todo para ayudar a otros, especialmente a su familia.

Siempre he creído que los reconocimientos se hagan en vida, “para que los disfruten y lo saboreen a plenitud. Por eso, agradecemos a la Cámara Panameña del Libro, en especial a Rodrigo Burgos, uno de sus dirigentes, que este jueves lograran que una macaraqueña noble y digna derrame muchas lágrimas de felicidad. Igual gratitud sentimos con el Gobierno que accedió a la solicitud.

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Artículo publicado el 26 de agosto de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.