Crecimiento económico y recurso humano

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM  ASVAT
easvat@elsiglo.com

El sostenido crecimiento económico que ha experimentado nuestro país en los últimos veinte años, y quizás en forma más acelerada en los últimos cinco años, ha contribuido a incrementar la riqueza nacional.

 

Sin entrar a detallar la desigualdad en la repartición de esa riqueza que es desigual donde hay crecimiento, la desigualdad en la repartición de la riqueza es algo que los políticos y ciudadanos debemos reconocer como esencial para el crecimiento.

 

No es el objeto de mi análisis entrar en esta discusión económica que dejaré para otra ocasión. Lo que quisiera establecer es que mientras le economía crece, los salarios se incrementan y el desempleo baja, las expectativas de los ciudadanos sobre el entorno social y político se incrementan.

 

Ya hace unos años atrás los políticos Juan Linz y Alfred Stepan recogieron suficientes experiencias empíricas de cómo el aumento de la riqueza incrementaban las expectativas de los ciudadanos sobre temas tan variados como el tratamiento que deben recibir de los agentes de policía.

 

Lo que me motiva a cuestionar es analizar que expectativas genera un crecimiento económico cuando los mejores puestos de trabajo terminan en manos de extranjeros.

 

Si bien es indiscutible que la tasa de desempleo ha disminuido, entonces la pregunta es si los buenos puestos de trabajo lo están ocupando los panameños y si los futuros buenos puestos de trabajo también serán mayoritariamente para éstos.

 

De no ser así, sería previsible en un futuro cercano altos grados de frustración y factores de inestabilidad política. La manera de evitarlo es revisando todas nuestras políticas públicas y apostando seriamente a la educación. Es allí donde el crecimiento económico sin un énfasis en la preparación académica y científica de nuestras juventudes generará los futuros conflictos políticos nacionales.

 

Es que el entorno y las condiciones nacionales están para sostener un crecimiento económico acelerado. Si a esa realidad no preparamos a nuestro recurso humano para atender esas nuevas necesidades laborales, los empleadores terminarán optando por la mano de obra extranjera o buscando otro país.

 

El problema de la educación panameña es crítico y sin embargo desde el punto de vista político totalmente desatendida.  Es más cómodo hablar de carreteras, ciudad gubernamental o torre financiera que invertir en la preparación de nuestras juventudes o sentar los cimientos educativos para las futuras generaciones de panameños.

 

A año y medio de gestión este gobierno es otro más que dejará la tarea inconclusa. Yo no creo que en este tema se hayan escogido a los mejores cuadros humanos para atender el reto y no observo la necesaria voluntad política para alinear tanto a maestros y profesores como a padres de familias y universidades.

 

*

<> Artículo publicado el 13 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

¿Xenofobia o defensa de lo nuestro?

 

*

La opinión del Abogado…

Silvio Guerra Morales –

Nada tengo en contra de ciudadano alguno que siendo extranjero mora en nuestro país. Nada tengo en contra de sus usos, costumbres, modos, formas de hablar ni de su folklore. Lejos de mi todo espíritu de xenofobia. Al final de cuentas, todos provenimos de un mismo Creador. Creo que Panamá, hoy más que nunca, acredita ser un crisol de distintos grupos étnicos. Grandes son los grupos o las comunidades de judíos, chinos, hindúes, griegos, árabes, y ya se empiezan a formar amplios grupos de venezolanos, cubanos, dominicanos, colombianos, etc.

Pero hay algo que no me agrada de algunos de esos grupos: implantan banderas y colores de sus símbolos patrios en toda nuestra geografía, como que pareciera existir en ellos un sentido de desplazar nuestra nacionalidad y nuestro nacionalismo. Han irrumpido en diversas esferas: en lo laboral, en lo profesional, en la banca, en la industria y hasta se comportan como los auténticos dueños de la Patria.

El día lunes de esta semana se me acercó una prestigiosa catedrática de la facultad de Humanidades y me formuló esta interrogante: ¿Dr. Guerra, es legal o no lo que están haciendo los colombianos en Panamá, que se están adueñando de las tierras, de los comercios, de las parrilladas, restaurantes, desplazan el tamal panameño por la bandeja paisa y el tamal de ellos, realmente sufro todo esto y quisiera me oriente, puede Usted hacerlo? Mi respuesta fue tajante: Mire Profesora en torno a lo legal, no creo que hayan impedimentos legales. Lo que sí puedo advertirle es que observo una inundación y eclosión terrible en nuestro medio de otros colores banderiles, formas y comportamientos que no son los de nuestra gente. Ella respondió: Pero bueno y qué de una sola bandera y un solo territorio en toda nuestra geografía? Añadí: ¡Cierto¡, pero ello no impide que desde la perspectiva jurídica lo hagan. Lo que legalmente está prohibido, para los que no están naturalizados como panameños, es que expresen opiniones políticas o que de alguna manera se entrometan o incidan en nuestros asuntos propios de la cosa nacional entendiendo por ello nuestra institucionalidad democrática, social, cultural, etc. Creo que por allí va la cosa, aseguró mi interlocutora y no cree Usted que efectivamente eso es lo que está aconteciendo en nuestro medio? Bueno, confieso que no fue nada fácil solventar esta inquietud de una preocupada académica universitaria; sin embargo, confieso que aún me siguen aturdiendo ciertas preocupaciones nacidas al fragor de la consulta que guardan relación con: el fraccionamiento y la quebradura perversa de nuestro nacionalismo; la pérdida del sentido de lo nacional por parte de no pocos panameños; del menoscabo de nuestra nacionalidad y de nuestros grupos nacionales; la no consolidación o la no definitividad del ser nacional y la proyección de un Estado panameño que aún no da muestras de su perfeccionamiento institucional. Quedará pendiente una investigación de mi parte sobre este tema.

Queda abierto el debate serio y objetivo.

*
<>Artículo publicado el  12  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en:  http

Fuerza laboral en Panamá

Bitácora del Presidente  –  La opinión del Abogado,  Empresario y actual Presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario El Siglo…
EBRAHIM  ASVAT
easvat@elsiglo.com
 

Panamá no es un país de pleno empleo. Si sumamos a los subempleados, los informales que trabajan como buhoneros, camaronean o hacen trabajos esporádicos no podemos sentirnos bien. Todos estos trabajadores de subsistencia permanecen en la economía informal por falta de un trabajo permanente.
Las recientes estimaciones sobre la oferta laboral de realizarse todas las obras de infraestructuras anunciadas ya proyectan niveles de escasez de trabajadores de la construcción. La tesis parece abrirle el paso a la contratación de trabajadores extranjeros. Creo que una apertura de los puestos de trabajo para labores de poca preparación o entrenamiento a extranjeros es una bofetada a la mano de obra panameña.
Hay quienes inclusive señalan que capacitar a trabajadores panameños en la rama de la construcción sería un error porque este oficio es cíclico.   Se equivocan. Si desde ya se anuncia la construcción de una segunda línea del metro, un túnel por el Canal de Panamá,  una costanera hasta Pedasí, un puente en el Atlántico que una Costa Arriba con Costa Abajo de Colón y además las expectativas de la explotación de las minas de cobre en Petaquilla, entonces entrenar a panameños para estos puestos de trabajo es apostar a prolongar la estabilidad laboral y el mejoramiento salarial de miles de panameños.
En este gobierno del cambio hay que andar siempre despierto porque no descansan en generar incertidumbre y propuestas para medir la capacidad de los panameños de reaccionar.   Lo hicieron con la ‘Ley Chorizo’ y no quisiera ver sorpresas con la excusa de que hasta para ocupar los puestos de poca preparación y entrenamiento como en la rama de la construcción, hay que contratar mano de obra extranjera.
Panamá está experimentando escasez de talento para cubrir posiciones gerenciales y de puestos medios en el sector empresarial. Nuestros graduados no están cumpliendo con los requisitos de ingreso para tales puestos. Esto se debe a la escasez de personal bilingüe y por la baja preparación de nuestras universidades.
Es importante que el país prepare el personal técnico y administrativo que genera nuestra pujante economía. Desde ya un año poco se sabe de la gestión del Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano ( INADEH ) .
¿Cómo han quedado los egresados de los cientos de cursos que se dictaron en los últimos tres años? Millones de dólares se han desembolsados de las arcas del Estado y ya es hora de que alguien se inmute en rendir cuentas de los resultados de dichos programas. Lo último que nos puede pasar es que el crecimiento económico no se refleje en un beneficio para las grandes mayorías en buenos puestos de trabajo. 

*

<> Artículo publicado el 9 de noviembre de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/asvat-ebrahim/

¿Patriotas o patrioteros?

La opinión del Médico, Político y Ex Precandidato Presidencial

JORGE GAMBOA AROSEMENA
jgamboarosemena@hotmail.com

Año tras año, las celebraciones de las llamadas Fiestas Patrias, se convierten en un evento patriotero, donde gobernantes y gobernados se someten a situaciones masoquistas, que empieza con la romería a la tumba del primer presidente, donde la cara de muchos asistentes, evidencian el poco fervor por esa Patria que dicen homenajear.

Luego siguen los desfiles de 3, 4, 5, 10 y 28, presenciados por el presidente y su camarilla que, por larguísimas horas, soportan ver pasar delegaciones que, en supuesto amor patrio, tratan de lucirse dentro de la ingenuidad estudiantil, a los que se les ha hecho creer que en esa forma se le rinde honor a la Patria. Pero, la gran mayoría de esos estudiantes, confunden independencia con separación o no saben qué fecha fue una u otra, o que el día de la bandera es porque ese día se bautizó el emblema tricolor. Menos conocen, estudiantes o público asistente, la razón de ser de cada gesta, cómo se dieron y menos quiénes las ejecutaron? Igual me atrevo asegurar que, en los palcos oficiales, padecen la misma ignorancia, lo que hace que no entiendan nuestra esencia nacional.

Si, como dice la Biblia que por sus obras los conoceréis, analizamos a esos gobernantes que se sacrifican viendo desfiles, para que los vean, pero obsesivamente andan vendiendo la Patria por el mundo, podremos concluir que de patriotas tienen poco. Así quieren que vengan o se queden indefinidamente, coreanos, canadienses, brasileños, españoles, mejicanos, italianos, israelíes, colombianos, gringos, ingleses, franceses, chinos para que inviertan en minas, obras públicas, el metro, metro bus, en corredores, helicópteros y radares, asesoría en seguridad, banca, cervecerías, hidroeléctricas, comunicaciones, en el bendito Canal, es decir, para que con sus inversiones controlen nuestros recursos y se lleven los dividendos.

¿Esto es amor patrio? ¿ O buscar inversionistas que repartan con los gobernantes de turno? Recordemos a Jumet, condenado en EUA o la confesión de Norberto Odebrecht cuando Color de Melo.

¿Patriotismo o patrioterismo? Más bien patrioterismo, ese que ejercen los que usan las efemérides para promover el clientelismo politiquero. Así, el pasado lunes, rebajando la jerarquía de la investidura de ministros de Estado, Papadimitriu y Ferrufino en una acción calificable de lumpen, se suman al reality-show del concurso de Bandas Independientes, que son producto de la inmadurez de sectores del pueblo inconsistente con su nivel etáreo, que permanecen como adolescentes sociales a pesar de ser padres y hasta abuelos.

*

<> Artículo publicado el 5 de noviembre de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/gamboa-arosemena-jorge/

Panameño que se duerme…

La opinión del Contratista….

.

Daniel Franco Mojica

Hace unos días estuve en mi querido Panamá, mi patria hermosa, cuestiones del destino y el propósito de Dios me tienen en otros lares, pero añorando el terruño patrio.

Vengo de una familia humilde donde mis padres con mucho sacrificio y uno que otro correazo lograron darnos una educación a mi y a mis 2 hermanos. Quiso también Dios que con otros socios nos echáramos al agua, como se dice en buen panameño

Y con mucho esfuerzo nos hemos expandido a otros países. Pero al llegar a Panamá también me ha entristecido algo, Dios sabe que no es racismo porque mi esposa es colombiana, pero el panameño ha perdido el espíritu de trabajo, la pro actividad y la visión innovadora de crear riqueza que acompañado de una irresponsabilidad estatal en la ordenanza y cumplimiento de los estatutos del régimen laboral y migratoria, han creado una tormenta perfecta donde el panameño solo es una mano de obra.

Pero bueno el caso no termina ahí porque si fuera que vinieran a Panamá inversionistas y fuéramos mano de obra pues bien también es trabajo honrado. Pero les contaré algo que me pasó.   Fui al centro comercial La Doña, era fiesta judía y estaban cerrado los negocios Judíos; tranquilo dije, amo a Israel.   Así que me dirijo a otro negocio y son chinos pero para sorpresa, no hay un dependiente panameño, todos chinos, luego a otro negocio a comprar un cargador para mi celular y todos eran dominicanos, luego a comprar un estuche para el celular y todos árabes.   Yo tengo negocios y vivo en Honduras. Acá estoy legalmente con residencia, pago al día mis impuestos porque así es la ley, pero sobre todo aparte de mi, solo hay otro extranjero en mi oficina, un ingeniero venezolano que también vive en Honduras.   El resto -que puede oscilar entre unos 20 a 25 empleados- son todos locales.

La ley panameña permite si bien es cierto que se invierta en Panamá, pero hay un balance entre mano de obra extranjera y panameña. No puede venir alguien a poner un negocio y llenarlo de sus coterráneos, entonces eso no beneficia en nada a Panamá pues todos ellos terminan enviando remesas a sus países y la fuga de divisas trae más pérdida que beneficio a nuestro país.

Yo soy extranjero en Honduras donde resido y considero que en Panamá debe solventarse la situación de miles de centroamericanos por ejemplo y otros que llevan 20, 30 años en Panamá, que son más panameños que cualquiera y que se casan con panameños y aumentan la riqueza cultural y con su esfuerzo engrandecen más a Panamá.

Pero me opongo una y mil veces a quienes piensan que porque somos nobles, somos débiles y vienen a nuestra tierra a violentar nuestra sociedad y nuestras leyes. Llegan a Panamá hoy y ni hablan el idioma, pero se llaman Juan González y nacido en los llanos de Ocú de donde es mi abuela y allá nunca hubo un chino.

Debemos exigir de las autoridades también control y que se dejen bien claras las normas de convivencia y desarrollo laboral y social a alguien que quiera residir en Panamá.

 

*

<>Artículo publicado el 30  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
*

Me siento extranjero

La opinión del Estudiante de Medicina en Argentina….

Eduardo Vega-Patiño

Vergüenza, no por ser otro más de los que escriben acerca de este tema, sino la vergüenza de que al parecer es en vano, al menos hasta que estas palabras muevan algo más que mis dedos.

Hace ya varios meses que estoy fuera de Panamá, sin embargo no sé si pienso así por lejanía o por impotencia, pero he visto como lo que empezó como una histórica victoria en las urnas electorales se ha convertido en una tragicomedia, de aquellas en donde pasas de la risa al llanto sin que te des cuenta, aquellas donde la mayoría del público no cumple otro papel que el de espectador,

El panameño es conformista, eso lo saben el Presidente, magistrados, ministros, legisladores, y de ahí surge que la Vox Populi carezca de fuerza, al menos intimidante, ante las decisiones de los tres (no) separados poderes del Estado, y que pasen Leyes, pasen muertos, pasen gente sin ojos, periodistas intimidados, donde el pájaro le dispare a la escopeta y salgan procuradores, minas destruyan más de las “ganancias” que producen al país.

Todo frente a nosotros, y que solo se merezcan un par de titulares unos días; protestas semanales por quienes se rehusan a olvidar, y un poco de “rating” para la crónica, y la razón de esta observación es la clara desorganización que existe; preferimos que vayan los gremios, ambientalistas y sociedad civil por delante antes de ir nosotros porque sabemos que ellos siempre estarán ahí para protestar ante lo injusto, ¿pero, y los demás qué? Vergüenza.

¿Dónde quedó el papel de los medios, de los estudiantes, de un pueblo entero, de poder paralizar un país por aquello que se considera incorrecto? ¿Tan extranjeros nos sentimos en nuestro propio país que tenemos tanta indiferencia?

Porqué ahora son un par de leyes, un par de millones que van a parar a manos de unos cuantos, un par de concesiones directas, un Alcalde imcompetente que se ha mantenido lanzando culpas e ignorando la suya propia, un poco de agua tóxica; pero las consecuencias, las sufriremos todos, las secuelas no solo las vivirán los de Bocas del Toro o los mineros de Petaquilla, porque el día que nuestros hijos tomen agua contaminada y se eximan las culpas, lloraremos; lloraré porque no solo es un niño el que está en peligro o mi hijo o el suyo, es todo, es el futuro democrático y civil de Panamá que se va empañando a medida que pasan gobiernos y seguimos votando; y las voces que se alzan sean perseguidas y atacadas.

Por ahora el teatro que se ha montado apenas ha iniciado, pero mañana, cuándo le toque a Ud. actuar, ¿qué hará?

<>Artículo publicado el 3 de septiembre de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito  que les corresponde.

Extranjeros en nuestra tierra

La opinión de…

Manuel Gaspar Vega Zúñiga

Desde hace unos años se viene dando un fenómeno inmobiliario de grandes proporciones en todo el país.   A simple vista, observamos en la metrópoli grandes edificaciones que nos proyectan como un país en franco desarrollo. Paralelo a esto, algunos expertos estiman inversiones en tierras altas y en Boquete por encima de los 200 millones de dólares; así como también en las zonas costeras, provincias centrales, el valle de Antón y Bocas del Toro, entre otras.

Pero este movimiento económico, que pareciera tener una repercusión positiva, va aunado a una serie hechos que nos hacen reflexionar sobre las consecuencias que puede tener este avance mercantil en el país.

Por ejemplo, en el proyecto Punta Pacífica se dio un conflicto sobre una garita de acceso;   en Boquete algunos de los nuevos “residentes” se quejan por el exceso de ruido durante los días festivos y los clásicos domingos cuando llegan nuestros indígenas; por otra parte, en la provincia de Los Santos en el distrito de Tonosí, más específicamente en el sector de Cambutal, hay unas villas a las cuales el panameño común no tiene acceso.

Según la página web Salvemos nuestras islas y costas, en los últimos años se ha dado una venta indiscriminada de costas e islas a manos extranjeras: “Unas 20 islas panameñas con un valor individual que va de 395 mil a 4 millones de dólares están a la venta en un sitio de internet”.

Sin medir las consecuencias, en la región de Azuero, en donde resido, están a la venta no sólo las zonas costeras, sino también tierras dedicadas a la ganadería.   Producto de esta venta indiscriminada, con el pasar de los años los habitantes de esta región se quedarán sin las mismas para su producción; así como nuestras playas que están quedando en gran parte en manos de extranjeros.

Ahora bien, este problema no es sólo de los grupos ambientalistas que por años lo han venido denunciando; los panameños sin un carácter chauvinista y xenófobo debemos ser celosos de nuestras riquezas naturales (playas, ríos, reservas naturales), pero también le compete al Gobierno impulsar políticas económicas para evitar que gran parte de estas propiedades quede en manos extranjeras.

Soy consciente de que se debe promover el turismo y la inversión extranjera como paliativo al problema de desempleo,   pero no a merced de la promoción y venta de nuestros hermosas zonas costeras (Coronado, Bocas del Toro, Pedasí, entre otras), ni de los grandes latifundios que embellecen nuestro Panamá, porque al ritmo que vamos en la promoción y venta de nuestros recursos las futuras generaciones se podrán considerar extranjeras en nuestra tierra.

<>
Este artículo se publicó el 18 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.