Ante el espejo de Europa

Debemos vernos asegurar que el crecimiento, aunque no sea el más alto, por lo menos impacte el desarrollo del país.  La opinión del Economista y Docente Universitario…

ALEXIS  SOTO
sotopanama@gmail.com

Hace escasos cinco años a Portugal, Irlanda, Grecia y España, entre otros, se les aplaudía exactamente por lo mismo que hoy se nos aplaude a nosotros. Se hablaba del milagro económico de estas economías emergentes cuyo Producto Interno Bruto (PIB) creció de un promedio de 1% _2% entre 1990 – 1996 a un 4% – 5% entre 2000 – 2008 cuando entraron en la Eurozona.    Hoy en día, estas economías, conocidas como PIGS, arrojan gravísimos indicadores económicos: 11.5% – 21% de desempleo, -4.5 crecimiento del PIB (negativo), altísimo déficit fiscal, balanza de pagos deficitaria, además de un nivel de endeudamiento insostenible.

Los principales organismos multilaterales (FMI, Banco Mundial, entre otros) que antes aplaudían el desempeño de estos países hoy analizan ¿qué ocurrió con el milagro económico de Europa? Las conclusiones de este análisis deben ser de gran interés para Panamá.    Entre las lecciones que nos da esta trágica experiencia económica europea podemos anotar que de poco sirve el crecimiento si no hay desarrollo económico.

Esto quiere decir que la forma de medir nuestra economía debe cambiar. Hasta ahora siempre la hemos medido en términos del PIB.

Pero hoy en día los estudios más modernos plantean una medición más integral y completa conocida como PPP (Purchasing Parity Power o Paridad de Poder Adquisitivo), este indicador pretende medir la economía del país no solo en términos mercantiles (cuantos bienes y servicios se produjeron) sino cómo estos impactan el nivel de vida de los ciudadanos ponderando factores como el costo de la vida, el acceso a servicios básicos (energía, vivienda, etc.).

Aún luego de medir nuestra riqueza con el indicador PPP debemos también aplicar otro indicador que es el índice GINI para medir la forma en que se distribuye la misma en toda la población. La economía panameña está teniendo un muy buen desempeño, con un crecimiento del PIB del 6,1% el primer semestre de 2010, la disminución del déficit fiscal, el estímulo al crecimiento via las inversiones, prometen un crecimiento económico que según el FMI superará a todos los países de la región.

No obstante, no podemos cometer el mismo error que Europa. Debemos aprovechar ese crecimiento económico para disminuir la campante pobreza de 32.4%, la desigualdad medida con el índice GINI de 0.52, mejorar nuestros indicadores macroeconómicos.

Antes de contentarnos con un mero crecimiento debemos vernos en el espejo de Europa y asegurar que el crecimiento aunque no sea el más alto, por lo menos impacte el desarrollo del país, de otro modo a la vuelta de pocos años, estaremos sufriendo las mismas consecuencias que hoy sufren las economías europeas.

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<> Este artículo se publicó el  2  de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/soto-alexis/

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Panamá en la mira del mundo

La opinión del Jurista y Embajador de Panamà ante la OEA…

Guillermo A. Cochez

Mi reciente periplo al Viejo Continente me lo demostró: todos están pendientes de lo que pasa en Panamá. Al hablar de mi país, aún en los lugares más remotos, se interesaban por saber algo más. Panamá es el lugar que todos quieren conocer no sólo por el Canal y sus bellas playas, sino por el valor de su gente y su posición privilegiada en el concierto de las Naciones. Es algo que se deben llevar como mérito los dos últimos directores del ente turístico: Rubén Blades y Salo Shamah y quienes, como Alberto Alemán Zubieta, han estado al frente de la administración del Canal de Panamá y ahora de su expansión. No ha sido fácil, porque hará 20 años atrás Panamá no era un destino conocido y mucho menos deseado como lo es ahora. 

Durante la visita en días pasados del Presidente Martinelli a la Cumbre de los Objetivos del Milenio y la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas pude apreciar el anterior acierto. El Presidente, tras gestiones del Embajador en la ONU, Pablo Thalassinos, fue invitado a participar al puerto de Elizabeth, al lado del Aeropuerto Neward en el Estado de New Jersey, parte del sistema de transporte más grande de los Estados Unidos. Allí fuimos recibidos por representantes de las principales navieras del mundo, que se concentran allí, debido a sus facilidades portuarias y de transporte multiglobal. Fortunas de varios miles de millones estarían presentes allí.

Para nuestra sorpresa el Alcalde de esa ciudad portuaria dijo que Elizabeth no quiere quedarse atrás en el aumento de carga que significará para puertos como el de ellos el Canal de Panamá en 2014, al terminar su expansión. De allí que gracias al apoyo de todas las fuerzas políticas, políticas y económicas de la región han obtenido los mil millones de dólares necesarios para mantener competitivo a su puerto en 2014, cuando se genere a través del Canal los barcos post-panamax. Esto significara para la población de ese centro marítimo-aéreo hasta un incremento en el total de trabajos que se generaran. Lo que pasará en Elizabeth estará pasando en otros puertos de los Estados Unidos y de otras partes del mundo, todos pendientes del ambicioso proyecto panameño.

En temas como el del Canal de Panamá –y diría que también en el turismo- debemos tener una agenda común como panameños, indistintamente que se sea gobierno u oposición. De allí el éxito que hoy palpamos en estos campos, que ojalá podamos trasladar a otros de interés nacional como lo son la educación, la salud y la vivienda.

<> Artículo publicado el 4 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

¿Qué significa para Panamá el acuerdo comercial con Europa?

La opinión de…

Tom Rodríguez

Panamá ha logrado importantes avances respecto de su acceso al mercado europeo. En primer lugar se normalizó a partir de julio pasado el acceso al Sistema Generalizado de Preferencias (SGP+), el cual fue suspendido a partir de inicios del año pasado por fallas administrativas.

Dicho mecanismo consiste en un instrumento de política comercial no recíproco, utilizado por los países más desarrollados para ayudar a los países en desarrollo, y tiene como característica que elimina y/o reduce los aranceles de ciertos productos.   Ello contribuirá a una posible recuperación a corto plazo de las exportaciones de bienes panameños que habían registrado durante los últimos meses una significativa disminución.

Sin embargo, este mecanismo presenta varias limitantes. Por un lado beneficia solo algunos de los productos panameños y por otro, su período de vigencia resulta incierto, lo cual trae a colación el segundo gran avance de Panamá.

El país había gozado hasta ahora el carácter de observador dentro del proceso de negociación del acuerdo entre Centroamérica y la Unión Europea (UE), que se adelanta desde hace más de dos años. No obstante, recientemente Centroamérica aceptó finalmente a Panamá como miembro pleno del proceso en el acuerdo comercial, y eliminó la exigencia de que el país asumiera el compromiso de incorporarse al Subsistema de Integración Económica Centroamericana (Sieca).

Una de las grandes ventajas de este acuerdo con la Unión Europea, es que brindaría libre acceso a la enorme mayoría de productos panameños exportados hacia Europa, lo cual evidentemente abarata el precio de estos bienes en dicho mercado. En promedio un 31.7% de las exportaciones de Panamá tienen como destino la Unión Europea, destacándose las exportaciones agrícolas (melón, sandía, banano, etc.), cifra que podría perfectamente incrementarse a partir de la firma del referido pacto comercial.

Así mismo, este nuevo acuerdo comercial brindaría preferencias a los productos panameños de manera permanente, a diferencia de lo que ocurre ahora. De hecho, Europa constituye uno de los mercados más importantes para Panamá, por lo que este acuerdo facilitará aún más el comercio entre ambas partes, creando beneficios para toda la población.

Hasta ahora la mayoría de las exportaciones hacia el viejo continente se han dado esencialmente en forma de materia prima y productos agropecuarios. Pero, el acuerdo incluye un nivel de conocimiento más amplio para los exportadores panameños, ya que, dentro del marco de la cooperación con la Unión Europea se encuentran proyectos para la asistencia técnica al comercio, que refuerza las capacidades comerciales, lo cual permitirá al país incrementar las exportaciones de productos de mayor contenido o valor industrial y tecnológico.

En cuanto a las importaciones a Panamá, se excluirían aquellos productos donde la demanda local es cubierta por los productores nacionales como el maíz, leche fluida, entre otros. Igualmente se reducirían considerablemente los aranceles para productos como el banano, donde se consiguió una desgravación del arancel de la UE de 75 euros ($94) por tonelada métrica.

Si bien este futuro acuerdo con Europa, así como los diversos tratados, tanto multilaterales como bilaterales suscritos por Panamá, abren un margen para mejorar el acceso de los productos locales a mercados foráneos, resulta un hecho cierto que se requiere paralelamente una estrategia integral de comercio que mejore la oferta exportable. Esto exigirá necesariamente una agresiva política de fomento de la competitividad y de los denominados conglomerados económicos.

<> Este artículo se publicó el 24  de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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Panamá frente a la crisis mundial

La opinión de…..

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Manuel  Castillero

Este artículo examina las perspectivas de Panamá frente a la crisis mundial y evalúa cómo la competitividad puede constituirse en la clave del éxito a mediano y largo plazo.

A partir del primer trimestre de 2008, bancos como Bern Stern y UBS declaran gigantescas pérdidas asociadas a sus carteras hipotecarias. Esos hechos marcan una era de convulsión en los mercados financieros y la economía global.   La recesión desde ese momento deprime el valor de un amplio espectro de activos ocasionando la intervención de bancos en Estados Unidos y otros países de Europa, y el cierre de miles de empresas a nivel global.

La crisis, de paso, ha disminuido el ritmo del comercio internacional y por consiguiente de la economía mundial, situación que se exacerba por la caída de la demanda y las medidas restrictivas (proteccionistas) a las cuales han recurrido tanto naciones desarrolladas como no desarrolladas, en un intento por paliar los embates de esta coyuntura.

Este contexto ha generado que los escépticos pongan en tela de duda la viabilidad o sostenibilidad de la globalización. Cierto es que habrá cambios, sobre todo en los mercados financieros donde se incrementarán las regulaciones.   Pasará tiempo antes que se “normalice” el valor de activos como los bienes inmuebles y balances financieros de bancos, empresas y personas que han perdido miles de millones de dólares.

Sin embargo, más allá de estos reveses, la economía mundial se habrá de normalizar.   Los fundamentos de la llamada economía de mercado siguen en pie, y los factores que subyacen la globalización como el avance tecnológico, la integración de políticas públicas, la reducción de barreras al comercio y la inversión siguen vigentes.

La teoría de los ciclos de negocios y la experiencia de otras crisis mundiales llevan a concluir que habrá una expansión en los años venideros y que además se afianzará la globalización.

Para cuando esto ocurra, Panamá tendrá que estar preparada, y por ende, debe ahora continuar y profundizar las políticas y estrategias que estimulen su competitividad, a objeto de incentivar sus exportaciones y revigorizar su crecimiento dentro del marco de un desarrollo económico y social integral.

Panamá es una economía con sectores altamente eficientes en la exportación de ciertos bienes y servicios, lo que puede mejorarse mediante diversas políticas. Actualmente la expansión del Canal contribuirá a reforzar el liderazgo de Panamá en materia naviera y comercial, aumentando no sólo la competividad de la ruta sino de los demás sectores que conforman el conglomerado de transporte internacional.

El turismo constituye un sector pujante cuya sostenibilidad exige promover al país como destino y mejorar el encadenamiento entre los agentes que participan en este conglomerado, para fortificar la complementariedad de los servicios de transporte, alojamiento, comercio y recreación, entre otros.

Igualmente, se debe estimular la competitividad de las actividades agropecuarias y agroindustriales, lo que exige continuar con un progresivo ajuste arancelario, y modernizar estos sectores mediante la reconversión, la innovación y la asistencia técnica, así como mediante incentivos a la productividad, y el mejoramiento de la infraestructura física y tecnológica que le darán sustento y renovado vigor a la oferta nacional y a la exportable. Resulta claro que, más allá de los temporales reveses que han sufrido las exportaciones agrícolas, deberán promoverse las estrategias que permitan a estos rubros insertarse de manera sostenible y efectiva en el mercado mundial.

Finalmente, debe potenciarse al país como un centro de telecomunicaciones y de comercio electrónico, desarrollando la tecnología de la información (TIC) para expandir la plataforma digital del país. Esto a su vez conlleva aprovechar de manera más cabal las llamadas redes de fibra óptica que pasan por Panamá, desarrollar más sistemas de gobierno electrónico, incrementar el acceso de la población a la red y fortalecer la asociatividad entre los diversos agentes públicos y privados que conforman el cluster tecnológico.

La estrategia persigue no sólo mejorar la competitividad sino, de paso, consolidar la capacidad del país para gozar de mayor versatilidad para adaptarse a un entorno mundial en perenne cambio, entorno que, dicho sea de paso, no estará exento de contratiempos.

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Publicado el 4 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Regreso de Dios a la política

Regreso de Dios a la política

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JOSÉ I. BLANDÓN C.
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La presencia de Dios, o de la religión, en la política y en las campañas electorales no es reciente, y, en consecuencia, mejor que hablar de regreso, hay que hablar de nuevas manifestaciones de la influencia de la religión en el mundo político.

En los países europeos Dios no tiene protagonismo en las campañas electorales y el caso más sobresaliente es España, que pasó de ser una sociedad católica, de un catolicismo sin alternativa y sin libertad de cultos, impuesto por la victoria militar de Franco en 1939, a una sociedad que ahora no entiende ni usa el lenguaje de la religión en las campañas políticas.

En América Latina se vive una experiencia diferente y los escenarios cambian en cada país. La Iglesia Católica sigue siendo una de las instituciones más poderosas del Continente.

Si bien el escenario es diferente en cada país latinoamericano, y ahora la Iglesia Católica tiene que competir con otras iglesias cristianas procedentes muchas veces de los Estados Unidos, una de las realidades que revela el análisis de algunas campañas electorales es el peso real de la Iglesia Católica, y su influencia social, cultural, institucional y política, ante la competencia de grupos cristianos con gran penetración social.

Un ejemplo de lo que estamos planteando lo vimos en la campaña electoral peruana de 1991, que enfrentó a Fujimori con Vargas Llosa. Los evangelistas contribuyeron a la victoria de Fujimori, que curiosamente es católico, y los católicos apoyaron a Vargas Llosa que, paradójicamente es agnóstico.

En Estados Unidos es frecuente que los políticos apelen a Dios en sus mensajes electorales, y lo hizo George W. Bush para legitimar su acción bélica ante Irak, pero si en los Estados Unidos la modernidad no excluye a Dios y entre los latinoamericanos su presencia es variable, entre los europeos la modernidad es crítica de la eternidad.

En Panamá se ha generalizado la costumbre en los dirigentes políticos de recurrir a Dios como fuerza suprema para dirimir sus problemas políticos y legales. Es frecuente escuchar que se encomiendan a Jesús o que si se está con Dios no se puede perder, refiriéndose a la campaña política. Como si Dios tuviera una preferencia partidaria.

Hemos llegado al ridículo de proponer no un día, sino un mes, para estudiar la Biblia en la Asamblea Nacional de Diputados. El juego del lenguaje religioso sustituye la propuesta política y se ha convertido en una muletilla que indica la poca preparación intelectual del dirigente político.

Ahora es frecuente ver las imágenes de candidatos políticos panameños rezando en las iglesias y participando en cultos de sectas religiosas que nada positivo aportan al desarrollo de la conciencia ciudadana. Todo es válido para ganar votos. Se puede robar y pedir perdón a Dios, porque él todo lo resuelve.

Esta realidad de nuestro mundo político, está introduciendo el imperio del dogma contra la razón y está volviendo el debate político en un debate de intolerancias, de igual manera se reduce el espacio democrático para debatir temas que afectan a la sociedad.

Esto ya lo vimos cuando discutimos la Ley de Sexualidad, en donde imperó la ignorancia sobre la ciencia. Al final debemos recordar el proverbio que dice “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Hay que separar los asuntos del Estado de la religión, tal como lo establece nuestra Constitución.

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Publicado el 10 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Derecha europea y Panamá

Derecha europea y Panamá

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DEMETRIO OLACIREGUI Q.- Periodista

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El triunfo de la derecha en las elecciones legislativas de Europa es un fenómeno que tiene implicaciones en las relaciones del bloque comunitario con el mundo y debe ser motivo de análisis en la conformación de la visión geoestratégica del nuevo gobierno panameño que se instalará el 1 de julio.

La centroizquierda, abanderada por los socialistas y socialdemócratas, tiene frente a sí un debate autocrítico para establecer las razones de la derrota. Puede hablarse de “voto castigo” , pero hay cuestiones más profundas. Fueron incapaces de capitalizar los efectos de la crisis económica y presentar alternativas ante la profunda recesión, el desempleo, los inmigrantes y el abandono de las políticas de bienestar social, producto de los excesos del neoliberalismo y el sistema financiero internacional.

Los europeos no votaron por un cambio de rumbo político. Prueba de ello es la reelección del presidente José Durao Barroso para un nuevo periodo al frente de la Comisión Europea, el órgano Ejecutivo comunitario. Hay que tener en cuenta que Europa llevó a cabo la mayor elección transnacional de la historia, con 380 millones de ciudadanos aptos para votar que debían elegir a 736 miembros del Parlamento supranacional, que controla un presupuesto de $165,000 millones y da origen al 70% de las legislaciones del bloque comunitario.

Con una tasa de participación global de 43,3%, contra el mínimo histórico de 45,4% del 2004, en la antigua Europea del Este recién llegada al bloque comunitario el porcentaje fue mucho menor. En Eslovenia votó el 19,6% y el Lituania el 20,5%. Lejano está el 61,9% de participación en las elecciones de 1979, cuando se inició el proceso de comicios europeístas. La elección demostró que impera la apatía y el desinterés en procesos que la mayoría le reconocen escasa utilidad.

Sin embargo, quienes acudieron a las urnas reforzaron el proteccionismo, los extremismos nacionalistas y xenófobos. Eso anticipa una polarización ideológica que no beneficiará a Europa. En lugar de fortalecer su capacidad como un actor en el escenario global puede, al proyectarse fragmentado, ver reducirse su peso como un todo. El contraste es la reaparición de Estados Unidos en el escenario global, con la visión integral del presidente Barak Obama frente a las realidades mundiales.

Una lectura local de las elecciones legislativas europeas permite un paralelo entre la pérdida de la centroizquierda, carente de un proyecto político más claro y creíble para los electores, y la derrota del PRD, al perder de vista los intereses de la sociedad panameña.

En ambos casos se sumergieron en una lucha por llegar al poder en lugar de buscar cómo ganarlo. Igualmente perdieron de vista que la política es un instrumento para transformar las sociedades y no una herramienta para impulsar intereses personales.

Al igual que sus socios socialdemócratas, el PRD no sacó provecho del desarrollo económico y social alcanzado en el último quinquenio como palanca que lo catapultara para romper con la alternabilidad en el poder.

En cuanto al presidente electo Ricardo Martinelli, quien precisamente viajó a Europa en su primera salida fuera de la Región, la principal enseñanza es que las soluciones a los problemas nacionales también tienen obligatoriamente un abordaje internacional.

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Publicado el 18 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá