Se busca un líder

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La opinión del Político, Delegado y Director Nacional PRD….

Rafael Pitti 

“Estoy aquí consciente de mi deber y de mi responsabilidad para con el pueblo panameño, a quien en todo momento serviré con la convicción humana y cristiana que siempre he practicado en todas las acciones de mi vida”.

Cada día estoy más convencido en la necesaria renovación total en la estructura nacional del PRD, no solo por la caótica y sostenida disidencia que refleja un cuerpo endeble y anémico, sino por las actuaciones de dirigentes y actual Comité Ejecutivo CEN. Hace poco, el domingo 5 de diciembre en una actividad política que realizábamos para homenajear a las madres del Partido en La Chorrera, me toco compartir mesa entre otros con el Dr. Sánchez Cárdenas y Mitchell Doens.   Lo primero que hice fue reiterar mi postura y que entendieran que no es una posición personalista, si no de sentido común y de imperiosa estrategia política.

Pero en el interín, cuando uno de los integrantes interrogaba qué se podía hacer para que compañeros beligerantes y protagónicos en la militancia política, pudiesen tener la oportunidad de ser postulados; la respuesta del secretario general, máxima autoridad del Partido de Omar, fue que el que no tiene dinero que no se meta en eso.   Pueden ustedes creer que esperanza puede haber en tal expresión de quien debe ser orientador y estimulador para que esa masa de hombres y mujeres profesionales y trabajadores humildes que Torrijos definió como “La aristocracia del talento”, pueda ser reconocida por su mérito y trabajo. Ninguna, pues es la anti tesis de la génesis y razón por la que fue creado el PRD, el acceso al poder, de liderazgos honestos y capaces de las entrañas de nuestra gente.

Más sorprendente es escuchar de la compañera Balbina Herrera decir, “fue un error que el partido creciera tanto”. Válgame Dios, la más importante meta para fortaleza en cualquier organización, empresa o congregación religiosa, es la captación de mayor cantidad de afiliados; es obvio y normal que ocurra en colectivos políticos.   Otro ejemplo es que al abrir una cuenta de ahorros, lógicamente hará todo esfuerzo para que aumente porque “Dinero que no crece, perece”.    Como no se actuó consecuentemente con ideales y principios, en vez de promover formación y calidad, descamisados dirigentes priorizaron crecer financieramente, sin que hubiese concepto amplio de equidad.

Al iniciar el escrito con extracto del discurso pronunciado en el parque de Cervantes de David, por el general Omar Torrijos al retornar al país el 16 de diciembre de 1969, abortando el intento golpista de un sector desleal en las filas de la entonces Guardia Nacional, lo hago como muestra ejemplar de una acción de voluntad y decisión frente a una situación adversa y riesgosa. Esa actitud y prueba de valor, movió y sensibilizo la conciencia nacional que se volcó a las calles a recibirlo, ovacionarlo y respaldarlo en su proyecto.   Sabiendo ubicar tiempo y espacio, es el nutriente que carecemos, percibido en mi lectura de bases y pueblo.

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<>Artículo publicado el  18  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ligerezas cuantitativas

La opinión de…

OLMEDO  MIRÓ

En días recientes la Reserva Federal de Estados Unidos, lo más seguro que alarmada por el explosivo incremento en el déficit operacional del Gobierno y los consecuentes esfuerzos para conseguir financiamiento, inició lo que en un muy eufemístico lenguaje banquero llamó como quantitative easing, lo que yo traduciría como un “aligeramiento cuantitativo”, pero que en un español más directo no es más que “pisar al fondo el acelerador en la imprenta de los billetes de a dólar”.

Este anuncio se suma a los ya dramáticos “aligeramientos cuantitativos” que se produjeron en el año 2007 para capear la crisis financiera, en la que se duplicó la base monetaria.

Aunque este tipo de lenguaje es una jerga deliberadamente complicada, diseñada para hablarse en un círculo íntimo de financieros y economistas globales, sus consecuencias, sus afectaciones en el panameño de a pie serán muy reales, tanto que me atrevo a decir que producirá profundos cambios sociopolíticos en nuestro país.   ¡Tenemos que poner atención!

Para entender por qué es que estoy tan alarmado por estas políticas allende nuestras fronteras, debo explicar un poquito cuál es el rol del dinero en nuestra sociedad y, cómo este artículo está dirigido a personas “de la calle” como nosotros, entonces, defino el dinero por lo que nosotros hacemos con él:   El dinero es el instrumento con el cual nosotros “calculamos” nuestras acciones en sociedad.

Explico, la necesidad del dinero en la sociedad es consecuencia de que en una sociedad avanzada, donde cada individuo lleva una labor especializada, obtener nuestras necesidades, de manera directa, es imposible.   Por ejemplo, un zapatero, que es un padre muy sacrificado y tiene el noble objetivo no de producir más zapatos o de ganar más dinero sino de darle a sus hijos una buena educación.

El problema es que difícilmente este noble padre encontrará un grupo de profesores con suficientes zapatos dañados para que acepten educar a sus hijos a cambio de sus servicios de zapatería,    será necesario primero intercambiar sus servicios de zapatero por un artículo de aceptación común como lo es el dinero, para que con ese dinero pague la educación de sus hijos.

Así, el dinero se convierte en un instrumento con el cual este zapatero evalúa los frutos de su trabajo, un medio de cálculo económico.    Así, a través de toda la sociedad las personas toman decisiones a través de la cuantificación de este artículo de aceptación común que es el dinero; cuánto trabajar o no trabajar, qué deben estudiar sus hijos, en qué negocio meterse o evitar meterse, si hay ganancia o hay pérdida, etc.   En pocas palabras, la gente “calcula” sus acciones y consecuencias. Y en la medida en que se calcule mejor, se harán más y más beneficiosos intercambios y todos nos enriquecemos.

Ahora, ¿qué sucede si alguien falsifica o altera ese medio de aceptación común que es el dinero?    Simple, calcular se nos hace más difícil, se cometen errores y como consecuencia la sociedad se empobrece. Los riesgos aumentan, porque no es posible calcular correctamente el beneficio de una transacción. Puedo pensar que estoy ganando cuando en realidad pierdo. El riesgo sube, por lo tanto, suben los costos y nos empobrecemos todos. Es la verdadera génesis de la crisis actual.

Sucede que en nuestro mundo el dinero ya no es resultado de una producción que requiera sacrificios y, por lo tanto límites, como lo fue el oro y la plata, sino que es producto de un arbitrio, creado de la nada, ni siquiera de la imprenta sino de emisiones electrónicas originadas en bancos centrales.

Esto ha creado una confusión total, errores de cálculo en toda la economía, ya que el dinero dejó de representar los verdaderos recursos disponibles al mundo y la permanente especulación sobre los mismos surgió en su ausencia. Nuestro zapatero descubrió que producir zapatos no es tan rentable como especular en bienes raíces.

Pero para un grupo minoritario, los bancos centrales y el sistema financiero a su alrededor, este caos ha sido inmensamente rentable, para ellos es posible tener algo a cambio de nada y no hay negocio más rentable que este. Los famosos “estímulos” de estos últimos años son una manera desesperada de sostener el statu quo.

Para algunos que relacionan el dinero con el lenguaje, y tienen razón, el dinero es el lenguaje como comunicamos valores y necesidades entre nosotros. Hay otros que piensan que el incidente bíblico de la Torre de Babel no fue más que una hiperinflación, el dinero perdió su valor y no había forma de ponerse de acuerdo, esto tiene mucho sentido.

Lastimosamente, vamos en la misma dirección. Cada vez es más difícil conocer el valor de las cosas. Se trata de culpar al libre mercado por esto, pero el dinero en nuestro mundo es monopolio exclusivo de los gobiernos y allí está el error.

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<> Este artículo se publicó el 6 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¡Cómo nos roban y qué importa!


La opinión de…

Mauro Zúñiga Saavedra

Robar, término que significa “quitar o tomar para sí lo ajeno usando la fuerza, por extensión, tomar para sí lo ajeno por medio del engaño o la astucia”, tiene una connotación nefasta para las buenas costumbres sociales y se utiliza para catalogar a la o las personas que cometen un delito.

Las leyes panameñas permiten la creación de sociedades anónimas offshore, que pueden abrir cuentas bancarias y ser dueña de bienes en el extranjero sin tener que pagar impuestos en Panamá por mantener estos bienes a su nombre.

Estas empresas crean páginas web donde promocionan sus servicios, uno de ellos podría ser la captación de dinero para invertirlo en mercados internacionales de alto rendimiento. El pequeño inversor hace efectiva su participación en el negocio, a sabiendas que la sociedad ha sido constituida “para cualquier objeto lícito” (Ley 32 de 26 de febrero de 1927).

En otras palabras, el capitalista confía que está invirtiendo en un negocio lícito porque asume que de alguna manera tuvo que pasar un filtro para constituirse en sociedad anónima. No pueden creer que sea tan fácil crear una   S.A. en Panamá, al mismo tiempo que se fía en la fiscalización de las entidades reguladoras del país y hace una revisión de las operaciones de la sociedad.

Con el tiempo esa S.A. panameña comienza a fortalecerse con la gran cantidad de dinero recaudado ante la mirada indiferente de los entes reguladores del país.   Sólo en el momento que esa, como otras empresas similares, se convierta en una amenaza de los grandes intereses de los sectores poderosos es que las entidades reguladoras del país toman acciones.

Muy discretamente la dirección de auditoría y fiscalización de una de estas instituciones inicia una investigación sobre la citada compañía, concluyendo casi un año después “que no existe material probatorio que sustente posibles violaciones al Decreto Ley No. 1 de 8 de julio de 1999 o sus reglamentos”.   De otra forma, “no es viable vincular a personas naturales o jurídicas a los hechos investigados”:   tras una investigación la empresa está en regla, limpia.   No hay robo.

Simplemente la empresa no violó las normas que regulan el mercado de valores en la República de Panamá.

Asambleas internacionales, participación bancaria en sus operaciones y el “visto bueno” de la entidad reguladora respectiva abren un compás optimista para sus inversores, pero la compañía se va convirtiendo en una amenaza para un sector altamente regulado: el bancario.

Si esta empresa se creó bajo las leyes panameñas y superó una investigación de casi un año por la institución reguladora respectiva, las posibilidades de que esta millonaria empresa pierda su rumbo son remotas.

De repente, a seis meses de su última convención internacional en un país sudamericano, en enero de 2009 deja de pagarle a sus verdaderos dueños mensualmente después de estar haciéndolo ininterrumpidamente desde hace aproximadamente dos años, alegando que efectivamente los capitales están congelados por orden de un fiscal en el estado de la Florida, Estados Unidos.

¿Cómo explicarle al inversionista que el motivo del congelamiento en Estados Unidos es una sospecha de que esta empresa incursiona en un negocio ilícito (piramidal o Ponzi), cuando en Panamá había superado las barreras que podían haberle hecho la creación de la sociedad anónima y las regulaciones de los organismos fiscalizadores del país?

Algo huele mal, no hay duda.   Ahí está otro caso, el de David Murcia, que por motivos políticos le “dañaron” el negocio en Panamá y, de paso, afectaron a sus inversionistas, aduciendo que recibía supuestamente fondos del narcotraficante colombiano Juan Carlos Rodríguez Abadía, alías Chupeta, para sus operaciones de captación de dinero bajo el esquema piramidal utilizando el sistema bancario panameño.

El Juzgado Tercero del Circuito Penal dictó un sobreseimiento definitivo a favor del colombiano en el caso que se le seguía por blanqueo de capitales (Panamá América, 13 de septiembre de 2010).

Más adelante, la nota menciona que “esta misma instancia legal podría también dictar un sobreseimiento a favor de Murcia Guzmán”, en el caso pendiente por captación masiva ilegal de dinero a través de su empresa, DMG.

Ambos negocios millonarios dejan de operar por sospechas, supuestos actos ilícitos, a pesar de que las leyes panameñas les permitieron hacerlo durante dos o más años. Hay, evidentemente, una laguna legal inmensa en Panamá que deja a las empresas operar el tiempo suficiente para hacerse millonarias y dar la percepción al inversionista que son negocios prósperos.

Muchos perdieron todo, otros sólo se deprimieron, pero ninguna entidad gubernamental veló por los intereses de los inversionistas, simplemente son las víctimas, al igual que ciertas empresas, de toda clase de atropellos de los que controlan el poder político y económico del mundo a su antojo. Es una realidad “palpable”, a las manos de quienes sufren semejante robo.

El primer principio de la termodinámica dice que la energía no se destruye, sino que se transforma, aplicado al sistema económico y financiero del mundo: el dinero no se pierde, cambia de manos, así que la pregunta obligatoria será hoy, mañana y hasta que vuelva a las manos de sus verdaderos dueños:  ¿dónde está y quiénes poseen el dinero ajeno?

 

<> Este artículo se publicó el 5  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/zuniga-saavedra-mauro/

Cuando los ricos te estafan

La opinión del Jurista y actual Presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario El Siglo….

EBRAHIM  ASVAT
easvat@elsiglo.com

Corre siempre en las mentes de los ciudadanos una especie de adagio que trata de racionalizar las aspiraciones políticas o presidenciales de un hombre de dinero

Como quiera que la angustia nacional sea que los presidentes que suben tienden a desatender los fines políticos por alcanzar los objetivos del enriquecimiento, quien ya sea un hombre rico o acaudalado no debería tener ese defecto.

Nuestra lógica mental nos hace pensar que quien tiene dinero no necesita robar, por lo tanto, su gestión de gobierno será más transparente.

Robar o no robar. Enriquecerse de las arcas públicas o aprovecharse del poder para hacer negocios no tiene nada que ver con la condición de rico o de pobre.   Tiene que ver con conductas éticas.   Ser pobre o tener necesidades primarias por satisfacer no te da la justificación para robar. La carencia de dinero para un pobre es por su valor de intercambio. Lo necesita para satisfacer necesidades concretas.

Pero hay otro complejo que crea el dinero. Es cuando se convierte en el objeto de deseo por sí mismo.   Se sustituye la felicidad concreta por una felicidad abstracta.   Es decir, la generación de felicidad es de por sí el propio acumulamiento. Pero qué es lo que se acumula, sino un pedazo de papel o unos ‘bits’ de computadora, que en sí carecen de valor alguno, no se comen, no se beben, no te nutren, pero es la forma de definir el valor.

Es decir, siendo el valor con el cual se miden todos los otros valores es el símbolo más puro.

El rico, o el que ha dedicado toda su vida a acumular dinero, ha creado su propia religión. Su carencia lo ha llevado a enfocar su vida en el deseo de ese puro valor.   El rico nunca siente que tiene suficiente. Siempre trata de suplir su carencia hasta que desaparezca. Lamentablemente esa carencia no se satisface. Te deja permanentemente hambriento, porque no se satisface con lo que lo alimentas. La carencia humana es existencial y está ligada al ego .

Por ello, casi todas las religiones sienten una aprehensión con los ricos.   No es tanto porque lo consideran un pecado. No es malo ser rico. Ojalá todos pudieran ser ricos.

Lo que se enuncia en los textos religiosos es que el dinero no te lleva al paraíso o a la vida eterna. En otras palabras, quien considera que el dinero redime, se equivoca. Necesitará de otras ejecutorias adicionales más allá de la acumulación.

El dinero tiene la posibilidad de convertirse en la religión de los seres humanos. Algunos estudiosos señalan que es la religión de la modernidad. Todo tiene un precio o valor en dinero.   ‘Cuanto más valoramos el dinero más lo usamos para evaluarnos’, nos dice el filósofo Zen, David Loy.

Para quien la vida ha estado focalizada en hacer dinero y más dinero no es un determinante para que el salto a la política signifique un cambio de rumbo o de dirección.   Esto exigirá en el sujeto una transformación iluminadora.

La vida nos ha enseñado esto en figuras como Pablo de Tarso, Gautama Buda, Asoka. Son casos excepcionales de aquellos que cuando entran en la drogadicción del dinero pueden romper su fuerza opresora para encumbrarse en otros estadios de la vida humana o desviar sus energías hacia el bien de los demás.

Esta columna fue publicada el 29 de junio de 2009 en El Siglo, en la Bitácora del Presidente.

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<> Este artículo se publicó el  1 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en:   https://panaletras.wordpress.com/category/asvat-ebrahim/

El dinero y la reelección

El deporte panameño ha marginado al dirigente sacrificado y honesto. La opinión del periodista….

CARLOS COLLADO

Tradicionalmente, ‘el dinero, las presiones políticas y el matraqueo’ con figuras gubernamentales ha sido la tónica en las elecciones federativas del deporte panameño cada cuatro años.

Los humildes dirigentes de Sol y Sombra en el deporte, como los llamó el escritor uruguayo Eduardo Galeano, han desaparecido; los intereses políticos y extradeportivos lograron sacar del deporte a quienes con honor, primero brillaron en la cancha y posteriormente transmitieron su experiencia en los puestos directivos.

Muchos advenedizos en busca de fama, figuración y proyección, que no lograron sobresalir en sus carreras profesionales han utilizado el deporte como trampolín para saltar en posiciones a las que jamás pensaron llegar.

Mientras que en otros países hemos visto el ascenso de figuras como Michel Platini, en Francia; Enrique Buitragueño, en España; Frank Bekembauer, en Alemania; Ana Guevara, Enrique Borja y el ‘Tibio’ Muñoz, en México, y otros grandes que pasaron de las competencias a las mesas directivas.

El deporte panameño ha sufrido todo lo contrario, Enrique Grenald emigró a Honduras, el baloncestista Mario Gálvez con estudios en USA y Rolando Blackman, quien recientemente se reportó desde Turquía, ha cambiado de toldas, debido a que no ha tenido oportunidad en el deporte.

Existen otros cuadros, tanto en lo deportivo como en lo profesional, que también han alcanzado sobresalir en la administración – deportiva, pero que jamás fueron tomados en cuenta, ni para ser monitores, entrenadores o para cargos administrativos ni el Instituto de Deportes, ni como directivo de federaciones.

Ha imperado el matraqueo y el clientelismo político. Tanto en la dictadura como en los gobiernos democráticos. En distintas federaciones existen ‘figuras’ que jamás practicaron esas disciplinas, ni como fanáticos o aficionados, con ‘siluetas amorfas y barriga protuberante’, que ahora saben más de determinada disciplina deportiva que los que fueron sus propios actores.

El deporte panameño ha marginado al dirigente sacrificado y honesto, aquel que trabaja en los barrios con los niños y categorías menores, al de los corregimientos que forman las fuerzas básicas.

Sólo son importantes los provinciales y los federativos que conforman la Federación y su Comité Ejecutivo. Son los que figuran, los que salen en la televisión y en la prensa y los que viajan y logran los viáticos. Además, compran conciencia y votos.

Muchos aficionados y lectores se preguntan por qué se pelean las presidencias de las Federaciones.   Pues, ahora más que en el pasado se manejan intereses, contratos, dinero y viajes.

Hoy día, el marketing deportivo es grande, la comercialización en el deporte es millonaria, el deporte es un producto vendible a la televisión y al mundo que produce millones de dólares. Las firmas y marcas de ropa deportiva, así como cervezas, gaseosas, jugos y bebidas energizantes, pagan sumas millonarias para que sus logos, iconos y marcas aparezcan en las camisetas de las selecciones nacionales, equipos y clubes que participan en torneos y copas internacionales.

En Panamá, el béisbol, fútbol, boxeo y el baloncesto son deportes perseguidos para exponer la publicidad, ya no son los tiempos pasados en los que había que mendigar para el patrocinio de un equipo o club.

Esta es la razón por la cual muchos de los dirigentes de ‘sol y sombra’ han abandonado su trabajo voluntario comunitario en los barrios y corregimientos; es por eso que ya, en ciertas provincias, no existen ligas distritoriales y se hace un simulacro-fugaz de ligas provinciales para cumplir con la reglamentación, con la complicidad del ente gubernamental, incapaz de poder aplicar la ley.

<> Este artículo se publicó el 20 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Arcas del Estado: Dinero y terror

La opinión de…..

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Roberto Arosemena Jaén

Desde que el dinero anuló el trueque, se empezó a pensar en serio sobre su significado. Personajes influyentes de la primera revolución exitosa de occidente, la norteamericana, pienso en Benjamín Franklin y Barack Obama (1776–2010), le atribuían un papel instrumental, pero sumamente peligroso.

Una especie de demonio que transformaba a los hombres en ambiciosos, pervertidos y prepotentes. Cuando Bush se retiraba por el patio trasero, en el salón principal de la Casa Blanca, se oyeron gritos contra el becerro del dinero.   Hoy, Europa exige que los bancos paguen por el costo de asegurar el valor del dinero e, ingenuamente, el Presidente estadounidense vigila la reducción de los ingresos millonarios de los grandes ejecutivos y ha perdido la noción de bosque por la percepción de árbol.

El cristianismo ya había hecho el gran esfuerzo entre Carlo Magno y Napoleón (800 a 1808) de prohibir legalmente el precio del dinero (cobro de intereses por préstamo). Aristóteles afirmaba que el dinero no tenía valor.   Valor tienen los bienes que satisfacen necesidades básicas del animal humano.

Marx caracterizaba el sistema del dinero mercancía como la esencia del capitalismo decadente, y Benedicto XVI califica como pecado capital el enriquecimiento excesivo y contribuir al aumento de la brecha entre hambrientos inseguros (pobres) y gente satisfecha y asegurada (ricos con dificultad para meterse en el ojo de la eternidad).

“Poderoso señor es Don Dinero” cantaban los poetas hispánicos e, incluso, los académicos más prestigiosos del mundo de la ética y el derecho actual claman por la necesidad de domesticar ese poder de cambio que enriquece y empobrece.

Organismos internacionales y gobiernos diseñan e inventan convenios para reducir y evitar el “blanqueo de capitales”. Con dificultad se puede distinguir el dinero sucio y el dinero limpio.  Dinero es dinero, respaldado por los poderes fácticos de la política y el consumo.

En Panamá también llueve y no escampa.   El dinero nos está enredando y sorprendiendo.  La reciente recompra de los corredores ha hecho reflotar la duda y el “aventurerismo” financiero del gobierno.   Todavía no hemos pagado los peajes, y ya el mercado de bonos corporativos de ICA los está vendiendo a 150 millones devaluados.

Ni el dinero fresco de la CSS asegura la viabilidad de esa empresa –ficticia hasta el momento– que será ENA (Empresa Nacional de Autopistas), promovida por el Ministro de Finanzas. Pienso, repentinamente, en la posible empresa que compre la autopista de Panamá-Colón, la cinta costera y toda la red vial y de carreteras de la República.

Pienso en la recompra del tercer juego de exclusas y la colocación en la bolsa de los bonos corporativos del Canal, que cubrirán los peajes por los próximos 30 años (quién me puede garantizar que no será una medida de este gobierno de financistas y banqueros).

El gobierno del cambio está a punto de entregar el transporte metropolitano (Metro Bus) a una empresa que, sin lugar a duda, conocerá toda la letra menuda de ICA y Pycsa; Unión Fenosa y Cable & Wireless; Slim y Oldebrecht.

Toda inversión futura multimillonaria –el negocio de la basura lo es a nivel municipal, el metro a nivel nacional– debe ser aprobada en referéndum con el 50% de la participación electoral.   No se pueden repetir los plebiscitos del Canal sin partidos y sin democracia, o con menor número que el 50% de los votantes.

Es hora de frenar la impulsividad financiera que se inició irresponsablemente con las privatizaciones y concesiones del gobierno de Ernesto Pérez Balladares, y se recrudeció con la sesión de derechos de los ingresos de los peajes del Canal con el “plebiscitado” Cuarto Juego de Esclusas que realizó el segundo gobierno PRD, con apoyo abierto de Cambio Democrático.

No se puede continuar poniendo en manos de ningún gobierno la riqueza soberana del Estado panameño. Las expectativas de cambio para mejorar, como el decreciente optimismo sobre la gestión financiera del actual gobierno, son apuestas mediáticas que solo interesan a los manipuladores del populismo de una sociedad empobrecida.

Ni PRD ni CD. Apostamos a un Panamá disciplinado y consciente de la crisis financiera que ocupa y preocupa a los mejores cerebros y gobiernos del planeta.

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Este artículo se publicó el 7  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.