Horizontes sociales

La opinión del Médico y Ex Ministro de Estado….

GUILLERMO  ROLLA  PIMENTEL
grollap@cableonda.net

La desorientación de los partidos es evidente, porque abandonaron sus publicitadas ideologías y se han convertido en partidas económicas de muchos súbditos oportunistas. De allí que la sociedad, gremios, periodistas, la opinión pública y la gente de la calle estén exigiendo respeto y participación.

Los partidos son híbridos con una gran masa de adherentes de las clases populares y televidentes, manipulados por caciques ricos o enriquecidos (en dinero) que invierten y apuestan al negocio de la política; y todavía lo hacen a veces con una metodología arrogante, cínica, antinacional y antidemocrática, aunque los nombres de los partidos promulguen otra cosa.

Esas observaciones son vox populi y llenan los medios de comunicación; y los directorios electoreros lo saben muy bien. No es antagonismo ni oposición, ni envidia. Es todo lo contrario, es la lógica respuesta de una comunidad consciente, con la mejor intención de colaborar, que advierte que vamos por el camino desviado; y por el bien del país exigen fraternalmente corregir la dirección y los procedimientos que vienen del pasado, y que deben tener un CAMBIO urgente y de verdad. Para eso son los amigos políticos, además de reconocer lo positivo. La ejecutividad debe ser con eficiencia y transparencia para que sea eficaz, sostenible y con credibilidad. No solo el control unipartidario. Esta es la patética y trágica percepción de la ciudadanía.

La gente de la Cruzada Civilista, los sindicatos, los indígenas y los incomunicados y ‘sentenciados’ políticos plantean denuncias y buscan soluciones, pero parece que no nos ponemos de acuerdo.   Los intereses mercantiles locales e internacionales tienen una poderosa influencia.   El Progreso económico es excelente. Pero no hay que perder el objetivo final: ‘El bienestar de TODOS los panameños, en Libertad’. Eso es: su ambiente, su seguridad, su alimento, su trabajo y su educación.    Cualquier programa o ley no puede ir en contra de esa meta. Corrupción, antiambiente, antiobreros.

La entrada de los trabajadores organizados al terreno político es una consecuencia natural de lo que está sucediendo.   El vicepresidente Juan C. Varela les ha dado la bienvenida. Si los partidos se olvidan de sus militantes, esos mismos e ncontrarán otras vías de proyectarse cívicamente.

Es más, ya expresé que los trabajadores y los desempleados son las mayorías en los partidos. Si la frustración y la decepción se mantienen, vendrán otras propuestas que ya se están publicando y que se han experimentado en otros países.   Lula y el partido de los trabajadores de Brasil son un claro modelo. Gobernar con objetivos socialistas, mantener la democracia disciplinando a los militares, civilizar y regular a los inversionistas a cumplir su función social de crear empleo y actuar con justicia social con los consumidores.   Protegiendo y haciendo respetar al país en la protección del ambiente, su mercado y su total soberanía con posiciones nacionalistas en lo internacional, atentos a intentos exteriores (Pinochet y ahora Ecuador) de presiones.   Avanzar en reducir el hambre y la pobreza.    Ningún empresario se ha ido de Brasil. Todo lo contrario, llegan más y tienen que ser regulados.   China otro país de éxito que viene del radicalismo de avances sociales, y se abre en forma regulada al socialismo de mercado.

Para una posición nacionalista panameña y social de ese tipo, todos lo pregonan, pero lo interpretan de maneras diferentes, habría que hacer un gran esfuerzo de autocrítica, ética y solidaridad. Una reingeniería democratizadora de los partidos, una vuelta al fundamentalismo ideológico real y una justicia valiente sin impunidad.  Si las membresías básicas de los partidos leales a sus principios de los estatutos hicieran alianzas y se depuraran de distorsiones dictatoriales del pasado, de desviaciones mercantilistas y vicios de corrupción e ineficacia pudiera crearse una gran Unidad Popular con respeto pluralista…

Podrá calificarse de utopía que el PRD pidiera perdón por los crímenes de sus fundadores e indemnizará a sus víctimas;   porque el cinismo de sus militares es insólito dando clases de democracia. Deberían estar todos presos. Tendrían que renovar su dirigencia y sus métodos. Que los directivos políticos que han manejado las elecciones como inversión monetaria, dieran paso a una real equidad entre todos los candidatos y partidos; excluyendo los dineros como fuerza decisiva.

Estamos en deuda con el país. Los tratados nos pasaron de una ‘zona colonial’, a un ‘país protectorado’ por la ingenuidad y codicia de un sector oportunista de espías de USA y narcodictadores. Están pendientes grandes tareas en educación, constituyente, justicia y seguridad, que no se resolverán si los partidos políticos —especialmente el panameñismo, que tiene más antigüedad, tradición y mística en estas experiencias— no toman la iniciativa, la amplia comunicación y las acciones concretas que deben caracterizarlo, para impulsar ese CAMBIO profundo y operativo.    Primero desde lo interno y luego proyectarlo a toda una nueva forma moderna de hacer política. Es una ruta para avanzar a un Panamá Mejor.

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<> Este artículo se publicó el 23 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/rolla-pimentel-guillermo/

Deuda ecológica

La opinión del Economista, Docente universitario y Político….

Juan Jované 

La deuda ecológica es un concepto vinculado al intercambio ecológico desigual, destinado a destacar una forma de deuda acumulada por los países de alto desarrollo con los países menos desarrollados, que estaría explicada por el pillaje de los recursos naturales, los daños ambientales y la ocupación libre del espacio ecológico destinada a depositar desechos, tales como los gases invernadero, que los primeros realizan en detrimento de los últimos.
El grupo de investigadores de la Ghent University, dirigidos por Erik Paredis, a quienes se les dio la tarea de definir el concepto con precisión, llegaron a la conclusión de que el mismo contiene tres componentes.
El primero se refiere al daño ecológico causado a través del tiempo por un país en otro por medio de sus patrones de producción y consumo.
El segundo representa al daño ecológico causado por un país a ecosistemas que están más allá de toda jurisdicción nacional, debido a sus patrones de producción y crecimiento.
Por medio del tercero se incorpora la explotación y uso de los bienes y servicios de los ecosistemas a través del tiempo por parte de un país a costa de los derechos de otros países sobre dichos bienes y servicios.

Desde el punto de vista práctico el elemento de la deuda ecológica que más se ha estudiado es el relacionado con el uso y abuso del medio ambiente global, entendido como un espacio común de la humanidad, debido a la emisión excesiva de gases invernadero en relación a lo que sería un nivel per-cápita sustentable para toda la humanidad.  Es así que, de acuerdo con John Bellamy Foster, ya en la década de los 90 del siglo pasado, esta deuda se podía calcular en cerca de 13 billones de dólares anuales, monto equivalente a tres veces el total de la deuda financiera de los países en vías de desarrollo con el Norte desarrollado.

En el caso de Panamá aparece una forma de deuda ecológica vinculada con el agua, la que ha sido pasada por alto muchas veces.   Esto se evidencia al tomar en cuenta que por cada barco que transita por el Canal de Panamá se vierten al mar cerca de 101,000 metros cúbicos de agua fresca, en condiciones tales que desde el inicio   de sus operaciones en 1914 hasta que el granelero Fortune Plum lo atravesó el 4 de septiembre de 2010 se han dado un millón de tránsitos por el mismo.    Si, por medio de una operación sencilla, se calcula el total de metros cúbicos de agua fresca utilizada en la operación del Canal y se le aplica, con fines de ilustración, un valor de B/. 0.10 por cada uno de estos, se llegaría a un total de B/. 10,100.0 millones, monto que serviría para dar una idea de la deuda ecológica que los usuarios del Canal, principalmente los Estados Unidos, tendrían con Panamá.

La moraleja es clara: en un mundo en que el agua se hace cada vez más escasa nuestro país deberá empezar a valorizar correctamente este bien ecológico fundamental.

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<> Este artículo se publicó el 19  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/jovane-juan/

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Probidad

La opinión del Abogado y Comentarista….

Guillermo Márquez B.

Cuando yo era aún muy joven oí decir de uno de nuestros conciudadanos cuyo nombre no recuerdo, que era una persona muy apreciada y respetada por su reconocida integridad.
Desventuradamente, en un periodo de su vida se vio tan afectado económicamente que contrajo muchas deudas que le resultaban muy difíciles de pagar.Por fortuna para él, los tiempos cambiaron y se fue convirtiendo en persona solvente lo cual le permitió comenzar a pagar sus deudas.
Y en una ocasión se le presentó un ciudadano con dos o tres letras de cambio ya vencidas, firmadas por él, requiriéndole el pago de las mismas. Al verlas le dijo que las atendería más adelante, pero que tendría que esperar que transcurriera cierto tiempo para entonces recibírselas y pagárselas.
Al preguntarle el interesado por qué no se las podía pagar de inmediato, le respondió que primero le pagaría a aquellos acreedores con quienes se sentía más moralmente obligado.

Ante tal respuesta, el tenedor de las letras miró hacia el cubo de basura de su deudor, las rompió, las echó en el basurero y le dijo: -Ahora yo no tengo prueba alguna de que usted me debe dinero. – Y le pagó.

<> Artículo publicado el 23  de septiembre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Más felicidad con menos consumo

La opinión del Empresario…

RAFAEL CARLES 

¿Alguna vez ha conocido a alguien que ande montado en un ciclo de trabajar—gastar de nunca parar?    Bueno, recientemente leí sobre una pareja en Estados Unidos que tenía un apartamento de tres habitaciones, dos coches y suficiente porcelana para servir a dos docenas de personas, además de trabajo con sueldos superiores a los 60000 dólares al año. Lo tenían supuestamente todo, sin embargo, no eran felices. Y así como ellos, hay millones de consumidores en todo el mundo.

Cansados de buscar en las compras esa felicidad que por años los había esquivado, la pareja decidió cambiar su estilo de vida. Primeramente, se mudaron y comenzaron a donar sus pertenencias a la caridad. Después, regalaron ropa, zapatos, libros, ollas y sartenes, incluso la televisión. Y finalmente, se deshicieron de sus dos automóviles. Los vecinos lo llamaron locos, pero tres años después de haber cambiado sus hábitos de consumo, viven cómodamente en Oregon, en un estudio de 40 metros cuadrados con una cocina de buen tamaño.

Él es ahora doctor en medicina y ella trabaja feliz desde su casa como diseñadora web y escritora independiente. Juntos son propietarios de cuatro platos, tres pares de zapatos y dos ollas. Y entre los dos tienen ingresos superiores a los 25000 dólares al año, suficientes para cubrir sus cuentas. Todavía están sin automóviles, pero han comprado bicicletas. Otra cosa, ya no tienen 30000 dólares en deudas.

Ciertamente, este estilo de vida pudiera asustar a cualquiera. Pero ahora la pareja tiene dinero para viajar y, debido a que su deuda fue saldada, trabajan menos horas, dándose tiempo para disfrutar al aire libre y practicar deportes. Y al hacerlo han erradicado la idea de que es necesario tener más para ser felices, así como que tampoco la adquisición de bienes materiales trae consigo la felicidad.   Como consecuencia, cada día miles de consumidores están reconsiderando sus propios estilos de vida y están pasando de un consumo conspicuo —que es comprar por comprar— a un consumo calculado. O sea que ahora ahorran más, gastan menos, comparan precios y buscan ofertas y rebajas.

Existen estudios que correlacionan el consumo responsable con la generación de alegría, en el sentido de que las personas son más felices cuando gastan el dinero en experiencias en lugar de objetos materiales, cuando disfrutan lo que planean comprar mucho antes de comprarlo, y cuando dejan de tratar de superar a los vecinos. El consumo conspicuo ha sido un objeto de fascinación que se remonta a 1899, cuando el economista Thorstein Veblen publicó ‘La Teoría de la clase ociosa’, un libro que analiza, en parte, cómo la gente gasta su dinero con el fin de demostrar su condición social. Y, desde entonces, ha sido común reconocer que el dinero ayuda a hacer la vida un poco más fácil, porque permite satisfacer las necesidades básicas.

Pero, ¿de dónde proviene realmente la felicidad para los consumidores?   Los estudiosos no han podido determinar si un Mercedes Benz pone la sonrisa más grande que un Toyota, aunque existen algunos hábitos de consumo que afectan la felicidad a largo plazo. Un hallazgo importante, y todos en algún momento lo hemos sentido, es que gastar dinero en una experiencia —entradas a un partido de fútbol, clases de idioma o cocina, o una habitación de hotel en Mónaco— produce mayor satisfacción que gastar dinero en cosas improvisadas sin formato.

Thomas DeLeire, profesor de la Universidad de Wisconsin, recientemente publicó un estudio examinando nueve grandes categorías de consumo, y descubrió que la única categoría que se relaciona positivamente con la felicidad era el ocio: Vacaciones, entretenimiento, deportes y equipos como los palos de golf y cañas de pescar. Es decir, si el dinero no lo hace feliz, entonces significa que no lo está gastando inteligentemente.

Si bien es improbable que la mayoría de nosotros termine reduciendo los gastos como lo hizo la pareja de Oregon, lo cierto es que la ansiedad generada por el costo de la vida ha provocado un movimiento de consumidores que está regresando a lo básico, a un punto que les produce un renacimiento emocional y los conecta con una forma trascendental de vida que va más allá de paliar cualquier situación económica o crisis recesiva.

Lo fundamental aquí es reconocer que el gasto en ocio fortalece los lazos sociales y ayuda a ampliar la felicidad. Y esto es muy importante para todos nosotros como consumidores, independientemente de que terminemos regalando nuestras pertenencias o donando a la caridad.

<> Este artículo se publicó en 7 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Impuestos e inversión social

La opinión de la Economista y Educadora…..

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LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ

En las últimas décadas las administraciones gubernamentales sustentan, como limitante para ejecutar programas de inversión social, la insuficiencia de fondos que garanticen el desarrollo de los planes de gobierno.

Así, durante la administración Moscoso (2002) la Asamblea Nacional aprobó la Ley para el reordenamiento y simplificación del sistema tributario.   Introdujo la tributación en la prestación de servicios al ITBM, cuyo principal aporte consistió en la reducción de la carga tributaria y eliminó el impuesto sobre la renta para salarios menores de B/.800.00 mensuales.

La administración Torrijos (2005), introdujo modificaciones al sistema tributario. Incorpora el CAIR (deducción alterna del impuesto sobre la renta), el pago de impuestos sobre los ingresos generados por personas naturales como gastos de representación y el “ flax tax ”, que aplica un porcentaje similar para todas las empresas. Lo que a juicio de los proponentes controlaría la evasión fiscal. Estas reformas fueron severamente cuestionadas por diversos sectores, producto del impacto inmediato reflejado en el aumento de los precios de la canasta básica.

Al igual que gestiones anteriores y bajo el mismo argumento la Asamblea actual aprobó un paquete de reformas tributarias. Este, amplía de B/.800.00 a B/.846.15 el rango salarial de trabajadores que liberan su pago de ISR y lo disminuye del 24% al 15% a los trabajadores que perciben salarios hasta tres mil balboas mensuales.

Se elimina el CAIR e introduce el Impuesto Mínimo Estimado (IME), que pagarán las empresas con ingresos superiores a 1.5 millones de balboas anuales. Los artículos de lujo como automóviles, joyas, yates y otros pagarán ITBMS. Se incrementa del 5% al 7% el ITBMS, medida que según el ministro de Economía y Finanzas no afectará, porque no será cargado al consumo de productos alimenticios, servicios de salud, medicinas, educación, transporte, combustible, servicios públicos, alquileres, viviendas e insumos agropecuarios.

La pobreza, desempleo e inseguridad, continúan siendo los pretextos principales para que gobierno tras gobierno justifiquen reformas tributarias bajo el supuesto de incrementar los ingresos y robustecer el Presupuesto Estatal y con ello la capacidad de inversión para obras y programas de equidad social.

El aumento del salario mínimo dejó sentir una corriente inflacionaria, que impactó con mayor severidad a los empleados públicos con salarios estancados, así como a los ocupados en actividades informales ¿y qué de los desempleados? Situación que aunada a la entrada en vigencia de la nueva reforma tributaria hace percibir otra disminución en el poder adquisitivo, producto del traspaso de impuestos a los consumidores.

Es correcta la visión de que la carga impositiva sea progresiva, pero es necesario que los gobiernos consideren dispositivos efectivos que garanticen el uso adecuado y racional de los recursos del Estado, la disminución de la deuda pública, el establecimiento de políticas salariales progresivas que consideren el factor inflacionario, al igual que dispositivos legales y operacionales que castiguen la evasión fiscal.

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Publicado el 3 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.