Cinco años de mora social en la Caja de Seguro Social

La opinión de….

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David A. Ocalagán B.

El artículo 112 establece que la Caja de Seguro Social (CSS) podrá crear una unidad administrativa que manejará una cartera para que, directa e indirectamente, otorgue préstamos personales a los jubilados y pensionados. Dicha cartera se creará con fondos del Programa de Invalidez, Vejez y Muerte (PIVM), la reglamentación de esta actividad será responsabilidad de la junta directiva. Los rendimientos generados por estos préstamos irán al fondo PIVM.

Hoy, la administración general decidió que las compras de los corredores Norte y Sur será rentable para la institución, sin haber considerado terminar con la mora social que tiene la institución con los jubilados y pensionados en lo referente a la implementación del artículo No. 112 de la Ley 51.

No son un secreto para nadie los abusos financieros de que son objeto muchos pensionados y jubilados que buscan un préstamo hipotecario o personal en algunas entidades financieras; primero por su edad y luego, por su estado de salud, llegando en muchos casos a ser determinantes para lograr un préstamo, aunque cuenten con garantías.

Estamos seguros de que si la administración general autoriza a su unidad técnica especializada a que analice posibles inversiones seguras y rentables, la creación de la unidad administrativa de préstamos personales e hipotecarios para los jubilados y pensionados no tendrá ninguna dificultad para ser recomendada ante la comisión permanente de inversión y riesgo de la junta directiva,  ya que las tasas de interés que se brindan en el mercado local crediticio a los asegurados son, en muchos casos, onerosas.

Los aumentos a las jubilaciones de los asegurados no tendrían ninguna dificultad para hacerse realidad desde la propia institución si las inversiones fueran oportunas, rentables y seguras, como son los préstamos hipotecarios y personales a los asegurados; igual pasaría con el uso de tierras en las áreas revertidas de la institución, que por largos año han estado ociosas a la espera de que una administración que tenga creatividad y haga una inversión rentable, sobre todo ahora que somos comparados con una pequeña Dubai por los europeos, es el momento.

Es inaceptable que siga esta deuda social en inversión institucional. Los grandes monopolios de financieras locales son los principales ganadores, ante la ausencia de una implementación crediticia de préstamos hipotecarios y personales institucional. Esto provoca el endeudamiento de los jubilados, que reducen su capacidad de adquisición para la compra de los medicamentos, alimentos y otras necesidades básicas.

La administración general tiene hasta un 20% del monto total de las reservas para invertir en este programa social dirigido a mejorar la calidad de vida de jubilados y pensionados.

Estoy convencido de que la creación de la unidad de administración de un programa de préstamos personales e hipotecarios traería muchas ventajas económicas, tanto para la propia CSS como para los asegurados jubilados.

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Este artículo se publico el 27 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La democracia mecánica

La opinión del Médico…..

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Juan Carlos Ansin

El hecho político fundamental en nuestra América pasa por la injusta deuda social con que la política regional compromete el presente y el futuro de varias generaciones que, desde las tinieblas de la historia, viven al margen del progreso. La democracia mecánica, la electorera, los considera como un pueblo aparte, una raza perdida en la blasfemia de la pobreza. Son las huestes del miedo. Miedo que provoca golpes de Estado y produce gobiernos imprudentes y timoratos.

La legión que crece y se multiplica como los agujeros de ozono, por la avaricia de los egoístas y la desidia de los indiferentes, pareciera ser asimilada no ya como una lacra de la humanidad y una falla del sistema, sino como un mal necesario, predecible y científicamente bendecido por las leyes “competitivas” de un mercado electoral que financia candidatos sin tomar en cuenta la calidad de la oferta.

Sin regulación estatal, el mercado libre es un cáncer de la economía real que, viviendo de ella, hace vida aparte y anida en las universidades, desde donde se reproduce y propaga creando ciudadanos robots para que compren, gasten y se endeuden.

Hasta que un Estado mínimo, manipulable y utilitario, los enajene o les obligue a pagar con intereses usurarios la deuda contraída. Mientras, a los acreedores que los sedujeron con el engaño de una libertad sometida a la desmedida ambición de mercantilistas sin escrúpulos, el Estado les terminará pagando hasta el mínimo riesgo en que hayan incurrido con sus fechorías. Porque en el orden de valores de la sociedad mercantil neocapitalista, es ley que las grandes empresas no pueden quebrar, aunque para ello, prescindan de sus obreros y las eximan de impuestos y los que quiebren sean los ciudadanos que han depositado los ahorros de toda una vida en empresas deshonestas y mal administradas, cuyos ejecutivos cobran regalías según sea el tamaño de la estafa cometida.

De la naranja mecánica neocapitalista que los falsos gurúes exprimen en periódicos y conferencias, continuaremos obteniendo clavos sin remache.   Se me hace insostenible e irritante, leer a columnistas de esos “kominterns” neoliberales que son los cenáculos y las agencias periodísticas donde se agrupan, petardeando cualquier otra idea que “avive el seso y despierte” a los crédulos, fáciles de engatusar, con premisas garrafales como la publicada en el Panamá América el 15 de enero, donde se afirma que “la pobreza es la condición natural del ser humano”.

Son estos insólitos gurús, los que proponen la supremacía del individuo sobre la sociedad.   Admiten el valor supremo de la ganancia ilimitada sobre el rédito de un beneficio justamente distribuido.  Jerarquizan la producción eficiente sobre el derecho inalienable al trabajo. Ponen precio al sueldo según la oferta y la demanda, considerando el empleo como “mercado laboral”, es decir, según sea el nivel del desempleo por ellos provocado y sostenido. Alaban la competencia feroz en desmedro de la cooperación productiva. Entienden el mercado como un ente autónomo, casi mágico, independiente de la ambición de los seres humanos que lo conforman y distorsionan. Son los gestores de la democracia mecánica, que cuando no pueden con el dinero, fabrican golpes de Estado preventivos.

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Publicado el 31 de enero de 2010 el Panamá América Digital. a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La pobreza viola los derechos humanos

La opinión del economista…..
EDUARDO L. LAMPHREY R.
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La pobreza viola los derechos humanos

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Hace poco leí un discurso del cardenal argentino Jorge Bergoglio, que me llamó la atención y provocó este artículo.

El cardenal afirma que los derechos humanos se violan no solo por el terrorismo, la represión y los asesinatos, sino también por la existencia de condiciones de estructuras económicas injustas que originan grandes desigualdades. A esta desigualdad social la pegó a la deuda social que tienen los gobernantes con su pueblo y, por supuesto, con el país.

Es más, el primado argentino insiste en que la deuda social exige la realización de la justicia social, lo cual genera un compromiso real con el Estado, la dirigencia política, el capital financiero, los empresarios, industriales, sindicatos, la iglesia y demás organizaciones sociales.

Sin embargo, trayendo este discurso a Panamá, observamos que la transferencia de riqueza de los más pobres a los más ricos, hace de nosotros uno de los países con mayor desigualdad en el mundo. En el 2008, el 20% de la población más rica de Panamá recibió el 63% del PIB, mientras el 20% más pobre accedió únicamente al 1.5% del mismo.

La desigualdad se expresa en que 508,700 panameños viven en situación de pobreza extrema y la pobreza general representa el 32.1%, es decir, 1,000,000 de personas.   Los pobres en Colón son el 42.7% de la población y los extremadamente pobres el 10.3%, sin embargo, allí está la Zona Libre. Los pobres de Veraguas son el 53% de la población, mientras que dos o tres familias acaparan la propiedad territorial.

En Panamá, el crecimiento económico se lo han apropiado las 100 familias que detentan el poder económico y político.

Al escuchar al presidente Ricardo Martinelli, decir en la ONU: “ Soy un empresario, no un político.   He incursionado en la política para cambiar la manera de hacer las cosas.  Voy a tomar mis experiencias y ponerlas a trabajar en el gobierno ”, pienso que ojalá salde esta deuda social y acabe con la desigualdad social en Panamá.
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Publicado el 19 de octubre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá,   a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Algunos reflexiones para el nuevo gobierno

Algunos reflexiones para el nuevo gobierno
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César Quintero Sánchez – Médico
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Cuando analizamos el período republicano post-invasión, para no referirnos a la era de los militares sobre la cual nadie quiere acordarse, nos encontramos con contratos leoninos en donde el Estado ha cedido, estilo Tratado Bunau Varilla, ríos, lagos, mares, montes, rellenos, aeropuertos e islas a súper inversionistas que no han puesto un real para nada, sólo nos queda asombrarnos para no llorar.

Cuando se reciben donaciones de otros países y se manejan como si fueran privadas, haciendo lo que les venga en gana con estos dineros o se trafican influencias en los que privatizan o conceden contratos o se escogen empresas para que nos vendan equipos o realicen megaconstrucciones y luego los signatarios quedan en sus juntas directivas, nos dan ganas terribles de haber nacido en Suiza.

El día en que en Panamá algún gobierno, tenga la decisión de meter en la cárcel a una persona del nivel de Madoff, como en Estados Unidos, o de los dos ex presidentes de Costa Rica, realmente habrá iniciado la cuenta regresiva que nos llevará al adecentamiento integral no tan sólo de los políticos señalados, sino de lo que es más importante aún, de la sociedad en su conjunto. Y es que en este país, todo el mundo sabe que desde que nació la República hace 105 años, la justicia no es ciega para el que tiene poder, riqueza y abolengo.

Yo no sé cuándo este pueblo realmente va a exigirle a todos sus dirigentes gremiales, religiosos, deportivos, políticos, sindicales y empresariales que rindan cuenta de la transparencia de sus actos y de no pasar este escrutinio imparcial y objetivo, condenarlos al ostracismo por diez años, como se hacía en la antigua Grecia, haciendo que se reparta entre los más pobres todos sus bienes y pertenencias mal habidas y retirándolos de todos los partidos, clubes, sectas o logias a la que pertenecen. Y esto es tan solo porque, según nuestra Constitución vigente, está prohibida la pena de muerte en Panamá.

Es a la nación, a quien deberemos justificar si llenamos o no sus necesidades y demandas a través de estructuras y procesos que han hecho realidad productos e impactos, largamente esperados en esta deuda social acumulada, que ya no soporta más de promesas demagógicas ni de laiseferismos intencionados. Es a la sociedad en su conjunto a la que deberemos responder por tareas, controles o previsiones no tomados e, inclusive, por los recursos torpemente gastados.

En los últimos veinte años, para no irme más atrás de la cacareada era democrática formal, han sucedido cientos de hechos y circunstancias en las que ha salido lesionado el bien común, sin que hasta ahora se tenga noticia de una renuncia no solicitada o una pena por la culpa demostrada.

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Publicado el 28 de junio de 2009  en el diario El Panamá América a quien damos todo el crédito que le corresponde.