De Ford a Vallarino

La opinión de la Ex Diputada de la República…..

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MIREYA LASSO

Nos hemos regocijado al alcanzar el país el ansiado “grado de inversión” y, aunque todavía falta la bendición de las otras dos calificadoras, hay optimismo en el ambiente. Se congratula al gobierno, se hace un leve y general reconocimiento a “anteriores gobiernos” pero es justo identificar las personas de carne y hueso que en su oportunidad colocaron los peldaños de la escalera que hoy vemos terminada.

Comencemos con Guillermo Endara. Encontró las finanzas públicas ahogadas en un verdadero caos porque el gobierno, sin plata y con la economía estancada, les debía a empleados públicos, al comercio local, a bancos locales y extranjeros, a otros gobiernos, a entidades financieras internacionales y quien sabe a quienes más.   En otras palabras, “la tormenta perfecta” como se describe la coincidencia de todas las condiciones adversas posibles.

El primer paso de Guillermo Ford en la dirección correcta fue negociar con el llamado Club de París, que agrupaba a gobiernos extranjeros a quienes la República les debía plata y cuyas deudas debían zanjarse antes de intentar negociar con otros acreedores.

Hacia el final de aquel gobierno el segundo paso no se llegó a concretar porque las instituciones internacionales de crédito (IFIs) exigieron privatizar el INTEL y el IRHE para aliviar el presupuesto nacional y también eliminar la Oficina de Regulación de Precios para estimular la inversión privada, medidas que Endara rehusó tomar.

El presidente Pérez Balladares, con su ministro Guillermo Chapman, terminó de negociar con las IFIs, con la banca privada y con el mercado internacional logrando extender plazos de pago, al tiempo que promovió el ingreso de Panamá a la Organización Mundial del Comercio con la consiguiente inserción al mercado mundial en la era de la globalización.

Para darle solidez a las finanzas públicas se aprobó una reforma tributaria que eliminaba y uniformaba incentivos fiscales y, para aligerar la carga al presupuesto del Estado, se iniciaron las privatizaciones y las concesiones administrativas. Quedaron todavía tareas por hacer.

La presidenta Mireya Moscoso, con su ministro Víctor Juliao, no concretó medidas efectivas en relación a la deuda pública; su reforma “sacaplata” no produjo los suficientes recursos para compensar gastos que repercutieron en un déficit presupuestario excesivo.

El ministro Ricaurte Vásquez del gobierno Torrijos, convencido de las impostergables tareas pendientes, lideró las reformas tributarias y a la seguridad social y, aunque muchas veces adversé algunas medidas desde mi curul legislativa, debo reconocer que fue la tenacidad del ministro Vásquez el motor que impulsó los cambios propuestos.

Su tarea fue seguida con rigor profesional por el ministro Alexander quien promovió la sana legislación que limita el nivel de endeudamiento del país. Con firmeza Vásquez y Alexander demostraron el liderazgo necesario que prevaleció frente a presiones antagónicas.

El ministro Vallarino ahora ha culminado el esfuerzo iniciado hace veinte años, con medidas fiscales y económicas que parecen demostrar que el gobierno podrá financiar su programa de trabajo sin exceder el límite de endeudamiento aceptable internacionalmente.

Ford, Chapman, Vásquez, Alexander y Vallarino merecen reconocimiento por haber persistido en una meta común lograda paso a paso.

Es importante ahora lograr que las dos calificadoras, que guardan silencio, nos den igual beneplácito y proceder siempre juiciosamente para no perder lo logrado por un manejo imprudente de nuestras finanzas y deuda públicas. Mirémonos en el espejo de Grecia y Portugal.


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Este artículo se publicó el 7 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Nacionalización de los Corredores Norte-Sur. Escarbando un poquito

La opinión del Economista….

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Francisco  Bustamante

Mucha gente se ha alegrado con la noticia de que los corredores construidos por empresas mexicanas fueron comprados por el Estado, que se constituirá una empresa administradora de los mismos. Que se pagará con recursos del Fondo Fiduciario y de la Caja de Seguro Social, etc. Etc.

La compra de estos corredores, aliviará las filas que se generan en las horas pico en la mañana y en la tarde? Creo que no. Eliminará los costosos peajes por el uso de dichos corredores? Tampoco. Recupera el Estado parte de los excesivos pagos realizados a las empresas mexicanas, según las autoridades debido a contratos onerosos con la Nación, del gobierno del Señor Ernesto Pérez? Parece que No. Se elimina la presencia de las firmas mexicanas de la gestión de dichos corredores, o futuras ampliaciones? Tampoco. Entonces, la pregunta es: Qué gana la ciudadanía con esta nacionalización?

Ciertamente hay un sentimiento de malestar en los usuarios de los corredores, me incluyo, por las elevadas tarifas por kilómetro, comparados con otras vías de peaje en otros países, y por las filas que se crean en las horas de mayor tránsito.  En el primer caso, las elevadas tarifas están vinculadas a los contratos firmados entre el Estado panameño y las empresas mexicanas.   Pero no se dice nada de revisar la gestión de los funcionarios públicos que negociaron los mismos y determinar si hubo lesiones patrimoniales. Nada.

Ya el caso de los tranques que se forman, aparte de la cercanía de las casetas de peaje que se convierten en este caso, y en muchos otros países, en embudos que desaceleran el flujo de vehículos, hay otros factores tales como:

(a) un flujo de vehículos mayor al estimado cuando se hicieron las proyecciones de uso de los corredores,

(b) las vías de acceso y salida son de pocos carriles, causando congestiones por esa causa en la entrada y salida de los corredores,

(c) el crecimiento de la ciudad hacia el Este, entre otras. Pero repito, la congestión vehicular no se soluciona con la nacionalización de los corredores.

Del otro lado, veo algunos signos que creo merecen reflexión:

(a) una empresa estatal es más susceptible a la presión política para bajar peajes, afectando la capacidad de mantenimiento de las vías o de pago de las deudas adquiridas. Un ejemplo es la reciente Cinta Costera que en un arrebato de entusiasmo el presidente de entonces, en pleno proceso electoral, sin ninguna ley o norma, decidió eliminar el financiamiento de la mencionada cinta mediante valorización, asumiendo el Estado, tú y yo, el costo de la misma.

(b) el uso de recursos escasos para financiar la adquisición de una obra ya existente, que repito, transacción cuyo valor agregado parece resolver un sentimiento de frustración del usuario, pero que de acuerdo a las noticias, no resuelve las causas de dicho resentimiento,

(c) aquí se me dispararon las alarmas. Los excedentes de la operación, se usarán para subsidiar el Metro.

Me pregunto: subsidiar el pago de las deudas? El mantenimiento? Las operaciones diarias? Por cuántos meses o años? Nos sacamos plata de un bolsillo para meterlo en otro? No sé. Me falta información, pero me sobra preocupación.

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Artículo enviado  el 26 de marzo de 2010  por el autor, a quien damos todo el crédito, el mérito y las responsabilidades que le corresponden..


franciscobu

Con 10 años de retraso alcanzamos el grado de inversión

La opinión de…..

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Víctor J. Juliao T.


Me siento orgulloso de que hayamos alcanzado el primer escalón del grado de inversión.  Hay varias razones que me motivan a expresar estas palabras; la principal radica en el esfuerzo que hizo mi padre cuando ocupó el cargo de ministro de Economía y Finanzas entre septiembre de 1999 y agosto del año 2000.

En aquella ocasión le propuso al país un plan de desarrollo sostenible con énfasis en el capital humano.   ¿Qué perseguía con esta ambiciosa propuesta? Bajar la abultada deuda de la Nación a un poco más de cinco mil millones de dólares… ¿Cómo lo conseguiría? … Aprovechando la compra de los bonos Brady que estaban a precios muy competitivos.   En pocas palabras, con la inversión de unos mil millones de dólares, obtendríamos la disminución de la deuda en casi dos mil millones de dólares. ¿Qué ventajas tenía esta operación? … Al bajar la deuda a unos cinco mil millones, tendríamos más dinero para inversión, ya que el Estado destinaría menos recursos para pagar los intereses que ella genera.   En pocas palabras, el Gobierno iba a obtener más de 180 millones, por año, gracias a la disminución de la deuda. Además, en la ley que se hubiese aprobado, condicionaríamos la capacidad de endeudamiento del país al crecimiento del producto interno bruto. Este dinero le iba a permitir al Gobierno atender los problemas de inversión en el campo social, sin tener que endeudarse.

En buen panameño eso quería decir que si crecíamos, económicamente, así mismo podríamos buscar financiamiento de ser necesario.   Se le estaba poniendo un tope al endeudamiento.   Además de obtener los beneficios, ya señalados, hubiésemos gozado, desde el año 2000 del famoso grado de inversión.

Para los que me ven, para los que me escuchan, grado de inversión es una calificación que dan los organismos internacionales.   ¿Y qué significa eso?  Que el Estado está fuerte, que es confiable invertir en Panamá, por lo tanto el acceso al dinero fresco será expedito, con ventajas de largo plazo y a intereses más cómodos, no solo para el Gobierno, también gozarán de este beneficio los empresarios, industriales y comerciantes que buscan préstamos internacionales.

Algo que no sabe la Nación es que en aquella oportunidad mi padre, Víctor Nelson Juliao Gelonch se reunió dos veces con quien fungía como secretario general del Partido Revolucionario Democrático. Fue a puertas cerradas, sin medios de comunicación social. La intención era convencer a Martín Torrijos para que su bancada se uniera a esta iniciativa de Estado. Lamentablemente la miopía de ese momento impidió que gozáramos, desde aquella época, del grado de inversión.

Mi padre le dijo que de no aprobarse ese plan de desarrollo sostenible, irremediablemente el gobierno de la señora Moscoso y los que vinieran tendrían que recurrir al endeudamiento y a la aprobación de leyes fiscales que iban a afectar el bolsillo de todos.   La señora Moscoso aprobó una reforma tildada por el PRD como la saca plata, Torrijos hizo lo propio y fue calificado como el padre de la reforma saca todo y ahora, el presidente Martinelli aprueba la que dice que el que más gana y más gasta pagará más.

Si Torrijos y su bancada le hubieran dado el voto favorable a ese plan, presentado a finales de 1999, todos estuviéramos gozando de un país más próspero y sin tener que recurrir a tantas reformas fiscales. El tiempo le ha dado la razón a mi padre y hoy alcanzamos el primer escalón del grado de inversión.

Felicito al ministro Alberto Vallarino y al presidente de la República, Ricardo Martinelli, por el logro alcanzado y sé que lo hacen motivados por ese deseo supremo de dejarle, a ésta y a las futuras generaciones, un país estable donde la riqueza se distribuya de manera equitativa y donde el inversionista sepa que su capital está seguro y de que aquí existe un pueblo deseoso de trabajar por los mejores intereses de la Nación.

Quiero pedir disculpas, porque para algunos mis palabras pudieran ser mal interpretadas o porque estoy haciendo demasiada alusión a mi progenitor, pero, la verdad es una sola y hay que decirla en el momento preciso. Hoy llegó ese día y por esa razón no podía guardar silencio ante un esfuerzo que se hizo, pero que no prosperó por las razones expuestas con anterioridad.

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Este artículo se publicó  el  27 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Las implicaciones del grado de inversión

La opinión del Doctor en Derecho…..

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Hernán A. De León Batista

La histórica noticia de que Panamá consiguió el pasado martes una añorada calificación de grado de inversión para su deuda, en que la agencia Fitch subió la calificación de la deuda de “BBB–” desde “BB+”, colocando nuestro pequeño país en un privilegiado club de la región que incluye a economías más grandes como Brasil, México y Chile, tal vez es poco entendible para la mayoría de las personas que tienen poco conocimiento en cuanto al aspecto económico. Considero oportuno hacer una síntesis del significado que tiene la obtención de un grado de inversión.

Es importante señalar, primero, que el grado de inversión es una clasificación otorgada a un país sobre una evaluación concedida por las agencias calificadoras de riesgo crediticio como son Fitch Ratings, Standard & Poors y Moody’s, que dan diferentes grados calificadores a la deuda gubernamental, la libertad de prensa y la distribución de la renta, obteniendo un promedio. Las agencias de crédito, también conocidas como agencias de rating, dividen a los países del mundo en dos grandes grupos: los que poseen grado especulativo y los que poseen grado de inversión.

Dentro de cada uno de estos dos grupos se presentan las “notas” atribuidas. En el caso de las agencias Fitch y Standard & Poor’s, la nota más baja posible es D, que la sitúan, obviamente, en el grupo especulativo. Después de eso, en orden ascendente, las notas son C, CC, CCC–, CCC, CCC+, b, B, B+, BB–, BB y BB+. La nota más baja posible del grado de inversión es la nota BBB–, seguida de BBB, BBB+, de A+, del AA–, del AA, de AA+ y del AAA, destacándose en esta última países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia, Francia, España, Austria, Suecia y Dinamarca.

En cambio, países como Grecia y Portugal enfrentan actualmente el riesgo de recortes a sus calificaciones de deuda por sus costosos déficits fiscales.   El año pasado dos agencias recortaron la calificación de México por la parálisis política que mantiene a su economía débil mientras su producción petrolera, fuente de ingresos clave del Gobierno, va en declive;    pero Panamá, a pesar de haber sido gobernada por dictaduras militares, mantuvo en línea su deuda en los años recientes.

Como ejemplo, la deuda de Panamá como porcentaje del producto interno bruto (PIB) cayó al 45% en 2009 desde el 71% en 2004, y en cuanto a la tasa de crecimiento, Panamá registró un promedio del 8% entre los años 2000 y 2009, siendo el mayor ritmo en Latinoamérica.

Según la agencia Fitch, la mejora en la calificación de Panamá refleja la superación continua de las finanzas públicas, rematada por las recientes reformas fiscales, y la resistencia de la economía ante la crisis financiera global y la recesión que le acompañó. De ahí que con esta mejora en la calificación probablemente genere mayor inversión en Panamá.

Tal como lo manifestó el presidente Martinelli en su momento, esto era uno de sus objetivos y prioridades, que se ha impulsado exitosamente con dos reformas fiscales, sin dejar de lado la importancia del trabajo que realiza el Ministerio de Economía y Finanzas al negociar convenios y tratados internacionales para evitar la doble tributación, conforme exigencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, así como el trabajo del Ministerio de Comercio e Industrias en la negociación de tratados de libre comercio.

No cabe duda de que conseguir el grado de inversión implica para Panamá, tal como lo mencionó el ministro Alberto Vallarino, un menor costo de financiamiento tanto para el Gobierno como para la empresa privada, una mayor base de inversionistas que no podían invertir en el país por no contar esta calificación; y un mayor desarrollo y confianza en el sistema bancario panameño, que ha sido calificado injustamente por algunos países como paraíso fiscal.

Esperamos que este grado de inversión para Panamá llegue prontamente a los más necesitados porque, pese al crecimiento económico del país, son muchos los hogares que todavía no les alcanza para cubrir las necesidades básicas.

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Este artículo se publicó  el  26 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Deuda Pública y atribuciones de la Constitución de 1972 vs. 1946

La opinión del Economista……

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FRANCISCO BUSTAMANTE


Las noticias nos hablan de una autorización para emitir papeles de deuda hasta 600 millones de dólares, para hacer frente a situaciones de desfases en el flujo de caja del gobierno nacional así como para amortizar pagos de deudas. Las noticias, dicen, que el saldo de la deuda pública de ejercerse la totalidad de la autorización significará un incremento de 462 millones de dólares en el saldo de deuda pública al final del año 2010.

Esta noticia tiene varios ángulos que quiero compartir contigo: lo bueno, lo malo, lo feo.

LO BUENO

Dada la elevada liquidez del sistema bancario local que no coloca sus recursos en la economía por  precaución ante el estado  mundial de la economía, le abre a los bancos una buena oportunidad de invertir sus excesos en documentos que no requieren reservas por riesgos.  Abre además para otros inversores la oportunidad de diversificar sus activos. Dinamiza el mercado de capitales internos. Le permite al Estado cumplir con sus obligaciones con proveedores y demás pagos regulares que debe realizar. Le permite complementar  los pagos de amortizaciones de deudas contractuales a tiempo, manteniendo el buen crédito del país. Le permite al gobierno complementar su plan de inversiones en tiempo. Dada la alta disponibilidad de liquidez del sistema, las colocaciones del gobierno no restan recursos al sector privado.

LO MALO

Con base a la poca información que reportan los medios veo que el saldo neto de la deuda pública aumentará con esta emisión. Esto significa a primera vista, que los 600 millones de dólares  en una buena medida serán para financiar gastos ya sean de operaciones o de inversión, y menos para hacerle frente a amortizaciones netas del saldo de deuda. Es decir, estamos gastando más de lo que nos ingresa.  Además, no veo por ningún lado que haya mecanismos de evaluación del gasto público. Tampoco dice si las tasas de interés que se pagarán son menores o iguales de los documentos deudas que se van a amortizar, o si incrementan el costo promedio de la deuda nacional.

LO FEO

Estas aprobaciones las hace el gobierno con base a la Constitución de 1972, la de los militares, que ha sido reformada en democracia y nadie ha querido devolverle a la Asamblea la autoridad que tenía en materia de endeudamiento.

La constitución de 1946 le confería a la Asamblea Nacional las prerrogativas de aprobar el endeudamiento público, como decía en su letra ya muerta, en el correspondiente Artículo 118, entre otras atribuciones:

Organizar el crédito público;  Reconocer la deuda nacional y arreglar su servicio; Aprobar o  improbar los contratos o convenios que celebre el Ejecutivo con cualesquiera personas naturales o jurídicas; Conceder autorizaciones al Ejecutivo para celebrar contratos, negociar empréstitos, enajenar bienes nacionales, muebles e inmuebles, cuyo valor exceda de cinco mil balboas y ejercer

otras funciones análogas dentro de la órbita constitucional.

Inclusive el ordenamiento jurídico hasta 1946 le daba a la Corte la autoridad para fallar cuando hubiese diferendos entre el Ejecutivo y el Legislativo sobre la aprobación de crédito cuando la Asamblea estuviese en receso. Nada mal para un país tercermundista  a mediados del siglo pasado.  Había mayor supervisión sobre el Ejecutivo, y mayor autoridad en la Corte. Ningún gobierno en Democracia se ha atrevido a restituirle esta autoridad a la Asamblea. No crees que es tiempo de corregir esta situación?

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Enviado el 01/27/2010  a las 05:52 p.m. a Panaletras por el autor a quien damos todo el crédito, merito y responsabilidad que le corresponde.

Hacia las amplias avenidas

La opinión del Médico……

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Guillermo Rolla Pimentel

El poder del dinero está manejando al mundo occidental. Y, junto a él, los efectos del libre mercado, la globalización, la tecnificación, el crecimiento económico y también los subproductos de pobreza, desigualdades, delincuencia, violencia y guerras.

El capitalismo salvaje se ha enredado en su propio laberinto. Acumulan tanto dinero bancario que los obliga a dar créditos tóxicos que engendran deudas impagables; que al no poder saldarse, trancan el juego y tienen que recurrir a la estatización.

La deuda de EE.UU. supera los 12 billones de dólares (NY Times) y hasta el momento, lo financian jugando con las tasas, con la emisión de valores, con los fondos de pensiones y SS. Los intereses que pagan son más altos que los gastos sociales y militares.

Todos lo países industrializados están en similares situaciones. El reponer a la banca con el dinero de los contribuyentes, aventuran el ciclo de la inflación. El pronóstico no es favorable cuando se toma en cuenta la proporción de la deuda con sus PIB.

Los Estados han permitido el despilfarro de los bancos, las guerras y la corrupción. En América Latina el 10% de los ciudadanos se queda con el 48% de los ingresos.

En el mundo  los ricos crecieron en un 8%, en AL en un 12%. La filantropía en AL es el 3%, en Asia el 12% (Miami Herald).   Pero el asunto no es caridad, es más bien justicia social.   En AL ya hay diferentes países que han reaccionado a la injustas condiciones del comercio mundial, a lo negativo de sus balanzas de pagos, los bajos precios de las materias primas, al endeudamiento.

La vía chilena y la vía cubana, ambas con igual dirección pero con diferentes métodos, dependiendo de sus realidades. Las producciones y los productores hay que mantenerlos y aumentarlas, pero para poder distribuir sus frutos también en la sociedad. Las grandes empresas privadas y la banca tienen una tremenda responsabilidad social con el futuro de los países y con sus propios futuros.

Gobiernos socializantes como Lula y otros han logrado disminuir el hambre, primera necesidad vital y con esto elevan su aceptación y el nivel del país internacionalmente. El Papa aboga por un cambio en el sistema económico. Por el rumbo que sea, los pueblos caminan hacia las grandes avenidas del progreso social.

En Panamá se agregan los ingredientes de la impunidad, la ineficacia, el juega vivo y la demagogia.   La CEPAL publicó que el 2% de la población acapara el 60% de las producciones.   Que el sector privilegiado gana B/ 84.50 la hora y el postergado apenas B/ 1.1 la hora. Que existe un 16% de pobreza extrema en el país.

En esta confrontación transnacional, aquí el sector agropecuario ve con reservas al TLC. El área bancaria se ve perjudicada con las solicitudes de la OCDE.  La Zona Libre se alarma con la competencia de Miami.  El nacionalismo como defensa ante las injustas competencias del mercado de escala, con altas capacidades productivas obliga a adoptar medidas proteccionistas locales que promuevan las inversiones, que se regulen algunos sectores comerciales (como en EE.UU.) y se incrementen los ingresos por peajes del Canal que está subsidiando al comercio y a las navieras mundiales.

Las medidas de los B/100 a los 70 años, los subsidios de vivienda, las becas y útiles escolares, la homologación de salarios mínimos son buenas acciones estatales, etc; y están acordes con el pensamiento humanista, basado en el ciudadano panameño.  Vivimos en sociedad y los beneficios sociales tienen que ser ejecutados también por el sector económico. No es reducir la planilla, ni incrementar los precios, es reinvertir las ganancias con responsabilidad en desarrollo social para lograr un Panamá mejor.

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Publicado el 30 de enero de 2010 el Panamá América Digital. a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Competitividad del sector financiero

La opinión de…..

Rubilú Rodriguez

El origen del centro bancario internacional de Panamá (CBI) se remonta a 1970 cuando se reformula la Ley Bancaria y se crea la Comisión Bancaria Nacional.  Desde aquel momento, Panamá se convierte en uno de los pioneros de la región fomentando el desarrollo de un centro bancario basado en operaciones locales y off-shore.

Esta conexión del CBI con el sistema internacional generó, además de una envidiable estabilidad macroeconómica, un libre flujo de capitales bancarios que incrementó el atractivo del país.   Por ejemplo, en 1969 operaban en Panamá 23 bancos con B/.854 millones de activos; para 1982 operaban 122 con B/.49 mil millones de activos, y 62 de licencia general.

Con el tiempo el CBI ha venido conformando un conglomerado que integra, además de los propios bancos locales e internacionales, una bolsa de valores, casas de corretaje, aseguradoras, empresas de contabilidad publica y clasificadoras de riesgo, amén de los organismos reguladores como la Superintendencia de Bancos, la de Seguros y la Comisión Nacional de Valores. Como es sabido, el conglomerado financiero ha basado su éxito en la competitividad, pero como todo cluster, éste requiere un continuo mejoramiento y especialización.

En tal sentido, el Foro Económico Mundial (WEF en inglés) elabora periódicamente un informe que evalúa la competitividad financiera de 55 países.   El informe, publicado en octubre de 2009, colocó a Panamá en la posición 29 (adelantando tres peldaños con respecto al año anterior),   pero le confiere el primer puesto en el ranking de América Latina.

Los países más desarrollados se mantienen encabezando el ranking, aunque este año han disminuido su liderazgo. Tal es el caso de Estados Unidos, que el año pasado ocupaba la posición número uno y pasó al tercero, siendo superado por el Reino Unido y Australia.  En Latinoamérica, luego de Panamá se encuentra Chile que retrocedió una posición, luego Brasil y Perú que avanzaron 6 y 4 posiciones respectivamente, y México que se mantuvo igual.

El desempeño de Panamá en factores políticos e institucionales fue favorable, la liberalización del sector financiero, la estabilidad del sistema bancario y el bajo costo para iniciar un negocio destacan entre los aspectos con mejor desempeño.

En la categoría de intermediación, Panamá sobresale en los índices de tamaño y eficiencia de servicios financieros y bancarios, y desarrollo del mercado de bonos.  Sin embargo, en actividad bursátil y mercado de seguros mostró menos avances.

Igualmente, en cuanto a contratación de capital humano, y manejo de la deuda pública, presentó grandes desventajas debido a la rigidez del mercado laboral y el alto porcentaje de endeudamiento.

En relación con accesibilidad financiera comercial, Panamá alcanzó la tercera posición siendo superado por Hong Kong y Singapur, mientras que en acceso financiero individual y de pequeñas empresas logró la posición 17, y el primer lugar en Latinoamérica.

Evidentemente en Panamá existen facilidades para el acceso a los mercados financieros, y el nivel de riesgo que enfrentan los bancos es bajo, considerando que la mayoría de los préstamos se beneficia del sistema de descuento directo.  Panamá ocupa por ello el primer lugar mundial en el índice de obtención de crédito.

Hace poco la firma KPMG elaboró una evaluación de la competitividad del CBI, entre cuyas conclusiones destacan la necesidad de reforzar su posicionamiento en el mercado latinoamericano, incentivar el desarrollo de un mercado secundario de valores y captar más bancos internacionales y latinoamericanos de renombre.

Solo habría que agregar a esta agenda la necesidad de que el actual gobierno preserve el equilibrio macro fiscal en materia de deuda pública y déficit. Son estas las políticas que le seguirán dando al CBI el liderazgo que ocupa hace años a nivel regional y mundial.

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Publicado  el   23  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.