Puentes peatonales urgentes

La opinión del Profesor…

Víctor G. Arias T. 

En la ciudad de Panamá se han construido un número considerable de puentes vehiculares, al igual que algunos retornos a nivel; por cierto, algunos no muy bien planificados tanto en su ubicación como en sus dimensiones.

Si observamos el tramo que va desde el cruce de San Miguelito hasta la entrada de Altos de las Acacias, se aprecia que exigen diez puentes vehiculares y dos retornos a nivel, estos dos últimos poco eficientes: cabe destacar que en el sector que se inicia en la entrada de Brisas del Golf hasta la entrada de San Antonio, en una distancia menor de dos kilómetros, existen cuatro puentes vehiculares; sin embargo para la gran cantidad de flujo de vehículos, no son eficientes.

En la Vía Ricardo J. Alfaro existen dos puentes de este tipo mejor ubicados y con dimensiones adecuadas, uno frente a la USMA y el más reciente, en la intersección con la vía que conduce al Puente Centenario y a otros sitios. Con estas dos construcciones el tránsito se ha hecho un poco más fluido, pero no lo suficiente, igual ocurre en otros sitios de la ciudad.

Con los puentes actuales y otros que tendrán que construirse posteriormente, para que su efecto agilice el flujo vehicular, será necesario complementarlos con las medidas que detallamos: los vehículos que vienen de El Dorado y entran a Condado del Rey, y los que salen rumbo hacia San Miguelito o Betania, deben utilizar los retornos de los puentes cercanos a ambos lados de dicho lugar; los que vienen de El Dorado y van para Linda Vista, deben usar el retorno ubicado en la entrada de la Urbanización El Bosque; con estos cambios y otros se eliminarían los semáforos de dichas entradas. Por otro lado, los autos que salen de San Antonio hacia El Parador, en Pedregal, deben hacerlo utilizando algunos de los puentes ubicados en Los Pueblos o el de Cerro Viento. Con estas medidas y otras que se apliquen en dichos lugares y en otros puntos de la ciudad, el flujo vehicular será más rápido con un ahorro de combustible y tiempo para todos.

Así como ha aumentado el número de puentes a desnivel en distintos puntos de la ciudad, ha crecido el número de autos y de personas que tienen que transitar y caminar simultáneamente con los consiguientes peligros, por estas razones se tienen que construir más puentes peatonales bien planificados y tomar las medidas necesarias para que las personas los utilicen, siempre y cuando se les garantice seguridad, en vista de que señalan que no los utilizan, porque son objeto de robos y otros daños por los dueños de lo ajeno; no esperemos que ocurran desgracias o protestas que pueden evitarse.

Son muchos los sitios donde se deben construir pasos peatones, mencionamos algunos que son urgentes: frente a la parada de buses de la Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA) y la Universidad Latina, en El Parador de Pedregal, frente a la Contraloría General de la República de Panamá, en El Dorado, en la Vía José Agustín Arango, Vía España, Domingo Díaz y en otros puntos de la ciudad capital.

Muchos de estos lugares mencionados son vías rápidas y por lo menos con cuatro carriles, hacemos énfasis frente a la parada de la USMA y la Universidad Latina, en este sitio es cada día mayor el número de estudiantes, docentes, personal administrativo y trabajadores de dichas universidades y de otras instituciones, que tienen la necesidad de cruzar diariamente la Vía Ricardo J. Alfaro y es sumamente peligroso.

He observado en varias ocasiones peatones poco cuidadosos que cruzan la vía de manera imprudente, esto trae como consecuencia que algunos conductores detengan su auto para que los peatones crucen; sin embargo, los que detuvieron su auto han sido colisionados por otro vehículo con el consiguiente problema. Para evitar estos percances y proteger a los peatones, es urgente construir puentes peatonales en varios puntos de la ciudad.

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Artículo publicado el  24  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Caminante, no hay camino…

La opinión de…

Graciela Arosemena

Ir a pie es el más antiguo de los modos de transporte y,  sin embargo, es una alternativa de movilidad sostenible que parece haber sido dejada de lado a la hora de planificar el transporte urbano.

Ese “olvido” tiene como consecuencia que caminar por cualquier acera de Panamá sea un verdadero sorteo de obstáculos, que bien podría ser tema para desarrollar un video juego.    Hay que esquivar alcantarillas abiertas, basura de diversa índole, aguas estancadas, o tal vez uno se puede aventurar a caminar por una “no acera”.

También debemos lidiar con los vehículos que van a toda velocidad, sufrir el tormentoso ruido de sus motores y bocinas, y respirar los gases contaminantes de sus tubos de escape. Y, por si fuera poco, cruzar una calle o avenida es una labor casi kamikaze.

Este es el resultado de vivir bajo la dictadura del transporte motorizado, y si bien es cierto que existen graves problemas de tránsito, potenciar el transporte peatonal para desplazamientos cortos de hasta 800 metros, no solo ayudaría a descongestionar sino que además se reducirían las emisiones nocivas, entre ellas las de efecto invernadero asociadas al transporte.

De manera que el gran protagonista de esta ciudad son los vehículos, haciendo gala de nuestro insostenible modelo de ciudad.   Pero, ¿y dónde están las personas? La mayoría ha sufrido una mutación de tal forma que el automóvil se ha convertido en una extensión de ellas, y las pocas que se ven caminando son aquellas que no tienen la capacidad monetaria para comprar un automóvil, dejando en evidencia un inaceptable clasismo en la movilidad urbana.

Por otro lado, los proyectos estrella de transporte público, orquestados por el Gobierno, son el Metro y el Metro Bus, y se espera que alivien la congestión vehicular;   pero no debemos olvidar que las personas para poder utilizarlo necesitan ser primero peatones, ¿cómo se puede concebir que la gente se juegue la vida en aceras tercermundistas, para poder acceder a un transporte público de primer mundo?   Es una incongruencia absurda.

Se requiere, con urgencia, una equidad en la gestión de la movilidad, que sea democrática y que todos los modos de transporte sean considerados, incluyendo el peatonal. Pero esto implica construir aceras cómodas y suficientemente amplias, deben ser generosamente arboladas para proteger de la radiación solar, y, también, para romper la intensidad de las gotas de agua lluvia y minimizar su efecto sobre los peatones. Las aceras deben ser seguras, y conviene definir un programa de educación vial y peatonal, acompañado de un sistema de sanciones efectivo.

Es preciso, por lo tanto, pensar no solo en las necesidades de los conductores que desean viajar más rápido, sino en los peatones y en los usuarios del transporte público.

Las políticas urbanas tendrían que potenciar el transporte peatonal a través de un plan de movilidad peatonal. El peatón debe recuperar el espacio urbano y exigir su lugar para poder circular.    No hay otra ciudad que represente mejor el poema de Machado que dice: “Caminante, no hay camino”.

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<> Este artículo se publicó el 29  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/arosemena-diaz-graciela/