Las ínfulas de poder y una forma de gobernarn tosca, ruda y grosera

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM ASVAT
easvat@elsiglo.com

Los informes confidenciales del Departamento de Estado de los Estados Unidos, que poco ha poco están revelando diversos diarios del mundo (entre ellos El País de España), nos está dando luces de la opinión que tienen los Estados Unidos del gobierno de Ricardo Martinelli.

La percepción parece ser similar a la que hemos estado divulgando a través de estas columnas. Un estilo de gobierno crudo, sin refinamientos, sin importar el estado de derecho y con un marcado interés por aplastar a los adversarios políticos.

Todo esto sale a flote con el reciente cable que la ex embajadora de los Estados Unidos en Panamá, Barbara Stephenson, envió al Departamento de Estado sobre el interés del gobierno nacional por interceptar llamadas telefónicas de los ciudadanos panameños y exigir bajo amenazas que se le proveyera de los equipos necesarios.

Las consecuencias de no ser así, reducir la cooperación con los Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.

Esta noticia ha recorrido el mundo y, a la vez expresa una opinión de importancia para los tomadores de decisión en el mundo político y financiero.

También para los analistas del riesgo político panameño. Si existe un gobernante que no cree o cree poder obviar el Estado de Derecho, desconoce el principio de gobierno sobre la separación de los poderes, destituye a funcionarios con estabilidad constitucional, tiene un marcado interés por aplastar a sus adversarios políticos, se jacta de torcer brazos a empresarios para sacarle más dinero y prefiere gobernar con súbditos leales que ciudadanos competentes; todo eso, es un peligroso indicativo de un creciente riesgo político en el país.

Se equivocan los que creen que por ser de Derecha o pro-americano se puede torcer la institucionalidad democrática de un país o contar con el continuo apoyo de los Estados Unidos de América.

La política americana de la década de los 80, del siglo pasado, no es la de hoy. Las presunciones simplistas o binarias no se adecuan a la realidad global de hoy. El camino se puede enderezar, lo difícil es que las estructuras mentales cambien.

La intimidación y el chantaje, no son herramientas políticas de los estadistas. Podrán haber funcionado en los negocios pero difícilmente en el mundo político sin producir, de acuerdo a su intensidad, quiebres en la institucionalidad democrática.

Un ejemplo de ello, es lo que ocurre en el Ministerio Público y casi apuesto que igual suerte correrán muchos de sus grandiosos proyectos.  Las ínfulas para que se le reconozca quien manda en un país solo lo tienen los que guardan una extrema inseguridad de si mismos.

 

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<> Artículo publicado el 28 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

 

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Sobre izquierdas y derechas

La opinión del periodista…

Juan B. Gómez

Un psicólogo afirmaba, que de la misma manera que muchos hombres se unen a la izquierda política, no porque sean radicales o comunistas, sino porque están desilusionados con el status quo, muchas mujeres se unen al movimiento de liberación, no porque sean feministas militantes, sino porque están desilusionadas con los hombres.

Y en esto pensaba, cuando hace poco que murió el ex presidente argentino Néstor Kirchner lo señalaban, unos como izquierdista, y otros como derechista. En mis repetidos viajes a Argentina durante su mandato, yo no me atrevería a decir que era ni de izquierda ni de derecha. Que piensen de él lo que quieran, pero a mí me pareció un gran hombre, un gran estadista y un gran patriota. “ Yo saqué a mi país del infierno”, dijo en una ocasión.

Pero no me voy a detener más en el fallecido político argentino, continuaré hablando de las izquierdas y de las derechas.

Se ha hecho costumbre ubicar a los políticos, y a todo el mundo, en una u otra dirección. Durante muchos años le negaron el Premio Nobel de Literatura al gran escritor argentino Jorge Luis Borges, porque lo habían señalado como hombre de la derecha; y había visitado al dictador chileno Augusto Pinochet, que decían era de esa tendencia.

En España, durante la guerra civil, ubicaban como comunistas a todos los que no estaban con el general Francisco Franco o la tradición monárquica. A los republicanos los llamaban “rojos”, y pare de contar. Daba risa pensar que a hombres como Ortega y Gasset, Pío Baroja, Juan Ramón Jiménez, Valle Inclán, Azorín y Antonio Machado, los llamaran “comunistas”. Muchos años después, el rey Juan Carlos abrió las puertas electorales a todos los españoles para hacer una nueva constitución, y el Partido Comunista sacó una ínfima representación en esas elecciones. ¿Fue la guerra civil una aberración sin sentido que dejó un millón de muertos? Es cuestión de opiniones.

Unos años antes de morir me contó el chiricano Antolino Miranda, que siendo él Gobernador de Chiriquí, le preguntó un día el general Torrijos, cuántos comunistas habría en las fincas bananeras de la Chiriquí Land Company, y que como Antolino le respondió que unos 200, Torrijos le dijo: “¡No hay ni uno solo, todos son unos oportunistas y vividores!”

El mundo político ha gravitado, repito, entre izquierdas y derechas, pero el colmo es que la gran mayoría de ambas tendencias, ignoraba que era una cosa u otra. Estaban como el campesino colombiano que mató a otro campesino, porque había dicho que Víctor Hugo era mejor escritor que Vargas Vila. Y cuando el abogado que lo iba a defender le preguntó si no lamentaba haber destruido su vida y la de su familia por una discusión tan tonta, el pobre dijo que lo que verdaderamente le dolía era que él no había leído a ninguno de los dos escritores…

Decía el cáustico Vargas Vila, que ciertos hombres, hasta favorecidos por la naturaleza de un gran talento, sólo lo utilizaban para contar y cantar “ las excelencias del peculado”, y que el oro, “era la única pasión verdaderamente fuerte en ellos”.

En La rebelión de las masas, dice Ortega y Gasset que, cuando le preguntaban si él era de izquierda o de derecha, le daban ganas de contestar: “Ser de la izquierda, es lo mismo que ser de la derecha: una de las infinitas maneras que el hombre elige para ser un imbécil”.

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<>Artículo publicado el  13  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/gomez-juan-b/

Índice de iniquidad

La opinión de…

Xavier Sáez-Llorens

Bienestar y desarrollo deberían ser palabras mutuamente incluyentes.   En la práctica, parecen conceptos antagónicos. Cuando uno lee que Panamá ocupa posiciones cimeras de América Latina en el índice de competitividad global, lo normal sería alegrarse.   Al analizar los factores ponderados, empero, la felicidad se convierte en tristeza.

Estamos en envidiables escalafones en lo que se refiere a mercado financiero, ambiente macroeconómico y adaptabilidad tecnológica, pero peleamos protagonismo con países africanos en educación,   transparencia institucional,  justicia y algunos aspectos de salud pública.   Estas iniquidades sociales son fina cortesía del clientelismo y corrupción de nuestros políticos durante dos décadas de democracia.

Como estoy harto de denunciar la mediocridad de gobernantes, diputados y magistrados o el “juega vivo” en las instituciones públicas, prefiero concentrarme en los ministerios sociales.   En el ámbito educativo, el foro económico mundial nos calificó mal en calidad de la enseñanza primaria, retención de estudiantes a nivel secundario, capacidad de los docentes y adiestramiento curricular en ciencia.    En materia sanitaria, salimos mal librados en prevalencia de infección por VIH, tuberculosis, malaria y mortalidad materno-infantil.    Estas deficiencias son espejo de nuestro fracaso con cumplir los Objetivos del Milenio para 2015. Una vergüenza.

La solución parece fácil, pero la ineptitud y soberbia de los tomadores de decisión dificulta progresar y propiciar el bien colectivo. La educación pública panameña requiere una urgente reforma, no selectiva sino integral. No basta con mejorar la cobertura escolar para toda la niñez panameña, incorporar novedosos métodos audiovisuales o impartir el idioma inglés en las asignaturas. Es imprescindible desarrollar el pensamiento crítico en los estudiantes, desterrar los misticismos, inculcar la investigación científica e impulsar una reflexión filosófica pragmática en las actividades del saber académico.

Las calificaciones en salud son inaceptables para un país tan pequeño y medianamente rico. Debemos minimizar la malaria en áreas indígenas y atacar de forma contundente la tuberculosis, enfermedad ligada a pobreza, hacinamiento, insuficiente atención primaria y circulación del virus del sida.   La cifra de infectados por el VIH se aproxima al 1% de toda la población.

Esta elevada prevalencia obedece al machismo, promiscuidad, escaso uso de preservativos, falta de información mediática, campañas ministeriales sutiles e intermitentes y educación sexual mojigata en los colegios.   Los resultados de una encuesta realizada por investigadores del Instituto Gorgas, bajo el liderazgo de la Dra. Ruth de León, muestran el gigantesco desconocimiento que existe en la juventud en el campo de la sexualidad.

La infidelidad, en ambos géneros, es notoria pero lo peor es que ésta se ejecuta de manera insegura. La gente no usa condones. Esta irresponsabilidad es similar a no vacunarse contra la poliomielitis, no ponerse el casco al viajar en moto o no utilizar el cinturón de seguridad dentro de un vehículo en marcha.   Además del riesgo de adquirir infecciones de transmisión sexual (la sífilis también anda en aumento), la mujer se expone a embarazos no deseados, cada vez más frecuentes en niñas jóvenes.

La mortalidad infantil ronda el valor de 20 x 1000 infantes menores de 1 año de edad.   Cuba, Chile, Costa Rica y Puerto Rico, con cifras inferiores a 10 x 1000, nos dan una bofetada monumental. Los lactantes panameños se están muriendo en comarcas, regiones rurales y bolsones urbanos marginados debido a desnutrición, infecciones prevenibles y a una reciente disminución en tasas de vacunación.

La mortalidad materna se acerca a niveles de 50 por cada 100 mil niños nacidos vivos y en este índice nos superan aún más países de la región. Embarazos de alto riesgo en adolescentes, inasistencia a citas de control prenatal y abortos clandestinos son las principales causas de las defunciones.   Tristemente, el fácil acceso a métodos anticonceptivos está diseñado para clases adineradas, no para los segmentos más desaventajados que más lo necesitan.

La ceguera de nuestras autoridades es deprimente. La educación sexual y reproductiva es urgente, tanto en eso que llaman “valores” (los que deben ajustarse a la generación actual) como en la prevención (estrategia más barata e impactante). Los púlpitos sirven para dictar sermones espirituales a creyentes, no para normar la educación y salud pública de la nación.

Proyectos modernos y civilizados como, por ejemplo, la esterilización de mujeres que lo soliciten o la no discriminación de la homosexualidad se enfrentan a oposiciones viscerales basadas en creencias retrógradas y actitudes machistas.   Tal parece que a la derecha religiosa infiltrada en este gobierno le conviene mantener a la colectividad en tinieblas para beneficio particular.   La historia debe pasarles factura por las muertes y secuelas evitables que ocasionen en sus años de mandato.   En el siglo XXI, la hoguera debería aplicarse a los hipócritas de moral única.  Amén.

<> Este artículo se publicó el 3  de octubre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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Tres temas preocupantes

La opinión del Periodista – Analista internacional…

Jairo Henri Pertuz Suarez   

“La gran hipocresía de los políticos es la farsa de lo que llaman democracia”. Jairo Henri Pertuz Suarez

La derecha ha demostrado manejarse con extremos funestos.   Un traidor, a su pueblo y a su jefe, se convirtió en uno de los dictadores más sanguinarios de América. Augusto Pinochet sirvió de testaferro para la más cruel asonada contra los pueblos suramericanos, debidamente planificada y respaldada, so pretexto de “combatir el comunismo”. Miles de estudiantes, obreros y campesinos desaparecidos, torturados y asesinados, bebés arrancados de sus madres y todas las infamias del Plan Cóndor, siguen en absoluta impunidad.    Ni el desubicado Vargas Ll., ni el cobardón peluquín Baily,   ni el testarudo Carlos A. Montaner, “defensores de la libertad y los derechos humanos” reclaman ni pío.     Hay que especular y desacreditar a Chávez, Castro y el indio Evo, eso si produce.

Pinochet se creó una figura vitalicia, blindándose de la justicia. Los golpes de Estado, que creíamos superados, con apoyo y libreto del exterior, se repiten en Honduras, donde Micheletti –militar retirado- los actualiza instaurando una “democracia” con todas las virtudes golpistas. Más bases y movimientos militares en centro y sur. ¿Qué viene detrás? Se agitan vientos de invasiones, ahora con otros pretextos.

Otro tema que acosa la vida de millones de gente pobre en América y el mundo es la crisis alimentaria. El asedio a la tierra y sus recursos quitándosela a sus legítimos dueños y productores agropecuarios en pro de las “inversiones” el progreso, los TLC, viene acrecentandose la escasez de productos alimentarios básicos y, con ello, los aumentos de precio.

La FAO, parte de la ineficiente ONU, comunica que la producción de trigo y secundarios es la causa y que aumentarán las penurias (¿más?) para fines de este año. Aunque crezca la economía (para un grupo), sin aumentar la producción agropecuaria, sin fuentes de empleo permanentes, salarios de hambre y recibiendo mas inmigrantes sin visa e ilegales, nuestro presente y cercano futuro, es preocupante.

Tercero, repito, la crisis financiera mundial continúa. Fabricando dólares sin respaldo real, el sistema, el orden económico mundial debe cambiarse o, los pobres seremos exterminados.   El “rescate” fue un paliativo equivocado, no llegó a las mayorías.   El desempleo y la pobreza aumentan y con ellos, vicios y violencia que, erradamente, tratan de combatir militarmente, con represión y prepotencia.-

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que le corresponde.

¿”Quo vadis”, Panamá?

La opinión del Ingeniero, Banquero Internacional y Diplomático….

Eudoro Jaén Esquivel

¿“Quo vadis”, Domine?, ¿Adónde vas, Señor; le pregunta Pedro a Jesús, cuando el primero huía de Nerón y se le aparece Jesús, quien le contesta “Mi pueblo de Roma te necesita. Si abandonas mis ovejas, yo iré a Roma para ser crucificado de nuevo.” Pedro apenado regresa a Roma y encuentra su martirio, muere crucificado cabeza abajo, en el sitio donde hoy se encuentra la Basílica de San Pedro. Este acto cambia el curso de la Historia del Catolicismo.
¿“Quo vadis”, Panamá? ¿Adónde vas Panamá? Cada día me hago esa pregunta con mayor frecuencia. Cada día crece más mi incertidumbre ante un futuro incierto. Hay ciertas realidades que dan base a mi incertidumbre y, ¿por qué no decirlo?, mi pesimismo.

Veamos dos realidades: Las poblaciones de este pueblo de América atrapados dentro de los mayores rangos de desigualdad entre ricos y pobres, buscan cambios que resuelvan esta situación. Algunos de estos pueblos manifiestan progreso en ese camino. Brasil y Chile muestran logros significativos.   Otros, los más, no muestran progreso significativo, En algunos las tendencias son regresivas.

Otra realidad es que los pueblos de América en su mayoría repudian los partidos tradicionales ya que consideran que estos no han logrado resolver sus niveles de desigualdad y pobreza, y no se equivocan. Buscan nuevas alternativas. Buscan cambios. Las fórmulas de apartarse de los partidos tradicionales ocupan la gama del arco iris ideológico. Van de la derecha, como el caso Colombia, a las izquierdas carnívoras como Venezuela. Sin embargo, la tendencia de mayor auge es un giro hacia la izquierda en todas sus tonalidades.

Panamá no se escapa de esas realidades. Estamos entre las poblaciones del mundo de mayor desigualdad social y económica.   Tenemos alto índice de pobreza. Sin embargo, ante el mundo financiero internacional somos un país rico en términos de Producto Interno Bruto por población. Tenemos Grado de Inversión. No obstante, esa riqueza no permea, no filtra hacia abajo, permanece suspendida entre un porcentaje exclusivo de panameños de alto nivel económico.

A propósito esa situación aparte de ser fuente de conflictos sociales, como “país rico” limita de cierta manera recibir ayuda de desarrollo social de las instituciones financieras internacionales.   Es irónico, necesitamos ayuda barata para desarrollo, pero nuestras cifras económicas nos clasifican como “país rico”, lo que limita acceso a dicha ayuda.

Un clásico caso de “Catch 22”. Hablo con propiedad como ex Embajador de Panamá ante las organizaciones de las Naciones Unidas en Roma (FAO; IFAD y PMA). En la FAO, gracias a mi experiencia profesional, fui escogido a título personal como miembro de su Comité de Finanzas. Tampoco escapa Panamá a la otra realidad.

Hay desencanto por los políticos y partidos tradicionales. Hay ansia de cambio. Las elecciones pasadas así lo demostraron de manera contundente. El mensaje a los políticos y partidos históricos no pudo ser más claro. Inclusive en el Panameñismo, un partido histórico, sus líderes tradicionales fueron repudiados por sus votantes, quienes se inclinaron por una facción no tradicional del partido.

Las evidencias hasta la fecha indican que el ansiado cambio no se está realizando de acuerdo a las expectativas de los votantes. El grado de decepción aumenta, si creemos en las encuestas. Estamos en una encrucijada peligrosa. Me causa perplejidad que nuestro gobierno constituido por personas de notable trayectoria profesional y empresarial no dan muestras de percatarse de esta situación. No es necesario dar ejemplos. Los conflictos sociales aumentan. La población se polariza. No desaparece el sentido de inseguridad personal. Nos estamos quedando ausentes de opciones. La izquierda se organiza políticamente. ¿“Quo vadis”, Panamá?

<>Artículo publicado el 3 de septiembre de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito  que les corresponde.

El centro político bajo sitio

La opinión de…

Eloy Fisher  

Los eventos del pasado mes demuestran los temblores subyacentes a las acciones de la actual administración. La disyuntiva entre arnulfismo y torrijismo, ideologías que desgraciadamente se identificaron con la acción inconsistente de sus líderes, hoy quedan emparchadas por seguidores que no se apegan a los ideales originales. Esta falta endémica en ideas políticas, y sus derivados concretos en materia pública, ofrece el contexto para que surjan agrias recriminaciones desde las esquinas del tinglado político.

A grandes rasgos, el centro político en Panamá está bajo sitio. Lo vemos cada vez más con la polarización de la opinión pública. En un sistema electoral donde las victorias políticas son irrevocables, existe licencia para que el ganador haga lo que le venga en gana. No existe tal cosa como un compromiso, no existen incentivos para el consenso – y la opinión pública hoy empieza a reflejar esta realidad. El rol histórico de oposición (hoy en crisis producto de la re-estructuración del PRD) en sus momentos más heroicos sólo busca entorpecer, a veces sin mayor justificación, la estampa oficial – no se habla como una oposición leal para servir de contrapeso responsable al poder. A nivel internacional, vemos como la definición de “gobierno republicano” sufre a manos de quienes se creen escogidos por la historia. En Panamá, en el gobierno y en la sociedad civil, tristemente atestiguamos una falta rotación en nuevos liderazgos, y esto sin duda fortalece la adicción al poder y a la palestra pública.

Los nubarrones no son exclusivos a nuestro país: en Estados Unidos, el Presidente Obama, producto de las contradicciones en su gestión, está asediado por un núcleo duro de conservadores, en algunos lugares sin filiación partidista, algo que estorbará una re-elección que hasta hace poco se creía asegurada. En América Latina, vemos como el atractivo tono del populismo busca reducir esos molestosos tonos de gris en nuestra conducta humana a una batalla entre el bien y el mal, algo que alimenta la ramplonería de nuestros más bajos instintos. Si la política es como la guerra, donde todos los despojos van al bando victorioso, ¿qué incentivo existe en ser misericordiosos con nuestros rivales y hasta con los inocentes?

“Izquierdas” o “derechas” son etiquetas inadecuadas para describir un rico espectro de formas de pensar sobre el ser humano y la sociedad. Izquierda no es sinónimo a una ciega adhesión al totalitarismo, y la derecha, tal como se concibe en Panamá, no sólo es tener fe en los mercados. Dentro de las distintas escuelas de pensamiento, siempre existieron herejes, que buscaron heredarnos alternativas que en su momento no eran posibles.

Contrario a la sabiduría popular, la Historia por sí misma no cuenta con poderes de absolución, toda victoria es producto de la terquedad de una idea, que se nutre de sus defensores más críticos, dispuestos a poner en entredicho convenciones. Ya lo dijo Robert F. Kennedy, que “la crítica más aguda frecuentemente viene acompañada del idealismo más profundo y el amor a la patria”. Y es por eso, que la primera regla de democracia es respetar y aceptar la existencia de diferencias, sean incómodas o bienvenidas.

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Este artículo se publicó el  27  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.