Lo que no se dio en la Asamblea

La opinión del Ingeniero y Analista Político…

MARIO A. ROGNONI
marognoni@cwpanama.net

Antes de participar en nuestra primera sesión como legisladores en 1990, Arnulfo Escalona Ríos, amigo, pero adversario político y colega legislador, me llamó a la Presidencia de la Asamblea y me explicó las reglas del juego:  ‘En el pleno, Mario —me dijo— te diré de todo y tú a mí igual, somos adversarios, pero al discutir los proyectos dejemos los sentimientos políticos a un lado y aportemos lo mejor al proyecto, enriquezcamos los mismos para producir leyes que beneficien al país’.   Comprendí el significado de sus palabras y aquellos siete primeros opositores de la nueva democracia cumplimos con ese principio. Quizás por eso nos ganamos el respeto de la bancada gobiernista y pudimos terminar, cinco años después con una profunda amistad entre todos, aun cuando las diferencias políticas hasta hoy con muchos subsisten.

Enriquecer el proyecto, de eso se tratan los primeros y segundos debates en la Asamblea. Pero nuevamente vimos en la actual Asamblea la falta de los debates y el enriquecimiento de los proyectos. La Reforma al Código Minero era una necesidad imperante. Un Código obsoleto rige la explotación de nuestros recursos minerales. Todos debimos estar de acuerdo con actualizarlo. Todos debimos haber participado con aportes en los temas y preguntas específicas que tenemos que hacernos con respecto a las explotaciones. El tema no era NO o SI a la minería, el tema era y es ¿qué tipo de minería queremos permitir?, ¿quiénes deben poder ejecutarla?, ¿cuánto debe recibir el Estado?

Si ese debate se hubiese dado, hubiese sido interesante analizar primero el tipo de minas a permitir, desde la extracción de arena continental y submarina hasta la minería de metales a cielo abierto o subterránea. En esa discusión se hubiese podido restringir la minería de cielo abierto a áreas específicas o ninguna, de igual forma condicionar la extracción de arena submarina por sectores. En esa discusión se hubiese podido establecer si realmente podemos permitir o no la explotación por parte de empresas 100% de gobiernos extranjeros, o qué porcentaje de una explotación puede ser de un gobierno extranjero en forma directa o indirecta a través de sus empresas estatales. Pudimos haber discutido lo que una extracción debe dejar para los municipios, para las provincias, para el Estado. Haber discutido si las cifras presentadas por el proyecto satisfacen o no las realidades de las áreas que se afectan y dueñas de los yacimientos.

Hoy, las grandes extracciones de arena de Panamá Oeste y Coclé, no dejan a los municipios ni cerca de lo que estimo yo debiera ser.   Pero lejos de debatir cómo me atrevo a pensar hubiese hecho Gerardo, Alberto, Balbina, Franklin, Bush, Elías y yo, vi cómo quedamos en medio de un debate que no era el legislativo, sino un debate irreal entre ecologistas que pedían NO a la minería, empresarios con foros por el SI y los indígenas en pie de guerra para evitar el desarrollo de la posible mina de Cerro Colorado.

En mi vida he visto peor diálogo entre sordos. Ante eso, conscientes de que el Código necesita reforma, el gobierno impulsa la maquinaria legislativa y aprueba la ley. Para muchos, otro error, para pocos, lo correcto, porque ahora se tendrá un Código actualizado y podrá a su vez reformarse con calma ante fuertes presiones y contundentes argumentos de artículos y casos específicos. Algunos buscarán con un recurso de inconstitucionalidad por el artículo 290 de la Constitución, eliminar la explotación por estados extranjeros. Los indígenas del área de Cerro Colorado negociarán su ejecución, de insistir algún grupo en efectuarla. La lástima es que el rol de la Asamblea Nacional de Diputados no se dio. No hubo en la misma ese debate y aporte de los partidos y diputados para efectivamente mejorar el proyecto en discusión.

Si los partidos políticos y los diputados no logran entender su rol, si no captan lo sabio de las palabras de Escalona Ríos veinte años atrás, mejor cerremos la Asamblea. Si simplemente será un foro donde dos bandos en cada proyecto irán unos a favor y otros en contra, sin el más mínimo esfuerzo de encontrar la mejor redacción y los mejores conceptos para incluirlos en las leyes, entonces, ¿para qué pagar asesores y salarios a tanto inútil? Lo que no se dio en la Asamblea, lamentablemente, es lo que hará pagar caro al país.

 

Este artículo se publicó el  15  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Gatopardismo constitucional o nuevos paradigmas

La opinión de…

Ramiro Guerra Morales 

En reiteradas ocasiones, y por diversos medios, he señalado y criticado el carácter deficitario de nuestra democracia e institucionalidad político–jurídico, y las veces que se ha recreado la reforma constitucional, hemos sido enfáticos en que esta no debe instrumentalizarse para nimiedades o enfoques de corto alcance, que en nada alteran los correlatos o paradigmas, que concurren a mantener el estado de desazón y contradicciones que sobrevienen como consecuencia de un desgaste serio y abrumador de nuestra débil y precaria institucionalidad, que de democrática queda muy poco.

Desafortunada ha sido la historia constitucional de nuestra patria grande, Latinoamérica, cuyos procesos reformistas han adolecido de lo que en ciencia política se conoce como el gatopardismo constitucional; es decir, producir cambios para que nada cambie.

Salvo excepciones, como la reforma constitucional de 1941 y 1946, que en nuestro país, por lo menos desde el punto de vista de un constitucionalismo moderno, le permitió al Estado panameño dar un salto de calidad importante, sobre todo en lo que respecta al constitucionalismo social de la época, inspirado y trabajado por extraordinarios juristas de la talla de José Dolores Moscote, don Ricardo J. Alfaro y Eduardo Chiari. En el caso colombiano, su Constitución del inicio de la década de 1990 amplió la democracia electoral y remozó su jurisdicción constitucional.

En consecuencia, no somos partidarios de ningún debate sobre reformas constitucionales que, en su origen, revela senectud y más de lo mismo. Rechazamos, y siempre lo hemos hecho, esa manía que nos viene de historia pasada de hacer diversionismo político, lo que no soluciona los profundos y reales dilemas de nuestra república.

Exhortamos al debate de fondo; cuestiones como la Corte Constitucional, la elección del procurador por votación popular, el reforzamiento institucional y coactivo de la institución de la Defensoría del Pueblo, la democracia participativa, la creación del Consejo de Magistraturas, son cuestiones que tienen que hacer parte del debate. De lo contrario, seguiremos en la lógica del trompo, dando vueltas para volver siempre a lo mismo.

<>
Este artículo se publicó el 9  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Verdad histórica

La opinión de…

 

Roberto Arosemena Jaén

La historia son los hechos que sucedieron y que tienen significado en el presente que se vive y se proyectan al mañana. La filosofía de la historia se orienta más a criticar lo sucedido y a buscar un hilo conductor de lo que debe suceder con base a lo sucedido.

La historia, cada vez más, es una ciencia y en esa medida, la filosofía se podrá ajustar más a la realidad investigada. Una cosa es la historia y otra cosa la historia digna de ser contada, la narrativa histórica o la historia interpretada.

Una filosofía que hace filosofía desde una mentira histórica “indigna de ser narrada” tendrá que aceptar que sus conclusiones son producto de la imaginación, antes que del conocimiento de la realidad.

La crítica histórica ha concluido que las “filosofías de la historia” sin un esfuerzo hermenéutico son cuentos, fantasías y constructos ideológicos para encubrir la realidad, agudizar las crisis políticas que se enfrentan y ofrecer salidas caprichosas y autoritarias.

Un hecho tan lamentable como la Segunda Guerra Mundial se está interpretando como una patología propia de la ciudadanía liberal que se empezó a definir desde la lucha contra el despotismo laico o religioso. Atento, malas interpretaciones ocasionan catástrofes humanitarias.

En este caso se apunta a la “hipocrítica” de lo político y a la hipercrítica de lo moral. La solución natural era “ la moral al poder”. El poder sometido a la moral del gobernante. La solución fue sencilla pero totalmente fantasiosa. La soberanía del déspota pasaría a la soberanía del pueblo o de la nación, como sociedad política y culturalmente organizada.

Y surgieron los totalitarismos del siglo XX y el Consejo de Seguridad de las potencias nucleares. La falacia era la del “buen salvaje”, “el malestar de la cultura” y la dialéctica entre poder, sexo y verdad. El realismo de la dictadura del buen revolucionario para construir la humanidad de los derechos humanos o la sociedad universal comunista era la mentira histórica de la acción humana basada en la moral, la cultura y la educación. Jesús había solucionado el problema con menos filosofía: “Al César lo que es del César” a la esperanza, al amor y a la verdad insobornable (Dios) lo que le pertenece”.

El problema de la historia y de una filosofía no ideologizada es terriblemente complejo. Hay que partir del hecho que han demostrado los sociólogos clásicos: el hombre se mueve por valores y por intereses. De allí la importancia de la ética o de los principios universales de la conducta humana, al menos a nivel procedimental de una democracia constitucional de derecho.

En el caso nuestro, Panamá tiene su historia y como tal tiene que ser investigada. Pero no como observador de lo que sucede como hacen los extranjeros, sino como participante de los que padecen los acontecimientos y los hechos históricos. Esta metodología de participante se da en un contexto de diálogo, comunicación y debate permanente. Panamá es un país histórico y con historia propia que ha venido estructurando desde hace siglos. Los pueblos originarios con más tiempo a sus espaldas son tan panameños como los generados desde ellos.

¿Qué diferencia hay entre un antecesor con más de 500 años y un antecesor de 1964 que tiene medio siglo de haberse comprometido con la constitución de una patria libre, soberana y sin bases militares y con los testigos mudos de la invasión de 1989?   ¿Tiene el habitante del pasado más identidad nacional que el del presente y el del futuro?   O la nación no es más bien un diálogo entre generaciones, entre contemporáneos, antecesores y sucesores. ¿Puede hacerse historia sin expectativas de futuro permaneciendo solo en la experiencia del pasado?

La historia sucedida tiene que ser escrita y debatida para que la memoria y el recuerdo renueven el presente no como algo acabado sino como un conocimiento crítico de lo que es y pudo no haber sido y un proyecto o compromiso de lo que sucederá porque queremos que suceda o porque estamos destinados a sufrirlo.

La historia no es maestra, ni manipuladora del pasado ni del futuro, es solo un conocimiento verdadero que nos advierte de lo que vendrá sino nos decidimos a construir el futuro. No caigamos en el triunfalismo. La historia como conocimiento es solo una oportunidad para actuar ética y políticamente en el mes de la patria y en los meses venideros.

*

<> Este artículo se publicó el 17 de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/arosemena-jaen-roberto/

Debate público con el profesor Jované (III)

*

La opinión del Activista de los Derechos Humanos…

MANUEL CASTRO RODRIGUEZ
castroeducacion@yahoo.es
Profesor Jované, en su último artículo usted expresa: “Pese al escozor que esto causa en algunos elementos de los sectores dominantes, cuyas plumas a sueldo (…)”.   Jované, ¡usted está en la obligación moral de decir quiénes son esas “plumas a sueldo”!   Pero no sólo decirlo, sino demostrarlo.   Aunque usted lo anhela, no estamos bajo un régimen castrista, donde a los opositores se les difama acusándolos de ser pagados por el imperialismo yanqui. Miles de cubanos han sufrido prisión y torturas por ello.

Jované, si usted no demuestra quiénes son esas “plumas a sueldo”, quedaría al descubierto lo que le ocurriría a la sociedad panameña si la ‘izquierda’ adocenada tomara el poder: calumnias, prisión y torturas para todo aquel que osase disentir.

El castrismo dejó morir a Orlando Zapata Tamayo el 23/2/2010, después de 85 días en huelga de hambre reivindicando su condición de preso de conciencia reconocido por Amnistía Internacional desde 2004, exigiendo no vestir el uniforme de preso común y que terminaran las golpizas y torturas.

“Ya asesinaron a Orlando Zapata Tamayo, ya acabaron con él.   La muerte de mi hijo ha sido un asesinato premeditado”, denunció Reina Tamayo. Siguiendo el típico modelo estalinista, el régimen convocó a sus seguidores para que firmaran un documento difamador del último mártir cubano. El académico izquierdista Haroldo Dilla escribió: “A la muerte física de Zapata sucedió un segundo asesinato: una avalancha de difamaciones organizada por el gobierno cubano.   Utilizando para ello a algunos intelectuales devaluados del patio y a la red de voceros estalinistas que medran en la izquierda mundial, han dicho que la víctima era un preso común (…)”.

Jované, usted y otros sujetos se unieron a varios partidarios de la narcodictadura y firmaron el documento mentiroso que ofende la memoria del mártir Orlando Zapata Tamayo.   Utilizo la palabra ‘sujetos’ porque mi formación martiana me impide llamar ‘personas’ a quienes apoyan a un régimen asesino que reprime a unas damas que marchan pacíficamente, con gladiolos en las manos. Véase el vídeo (http://www.youtube.com/watch?v=BikTMfYr0Xs&feature=related).

Profesor Jované, en varias decenas de artículos denuncié las consecuencias de las políticas neoliberales. Por ejemplo, sólo en el Panamá América: 21/8/2006, 9/11/2006, 2/12/2006, 28/2/2007, 14/3/2007, 22/3/2007, 28/3/2007, 12/4/2007, 17/4/2007, 4/5/2007, 20/6/2007, 20/10/2007, 5/11/2007, 7/1/2008, 19/4/2008, 6/10/2008, 16/10/2008, 30/10/2008, 20/7/2009, 3/8/2009, 5/10/2009 y 10/5/2010. Por el contenido de mis artículos, fui amenazado con ser deportado a Cuba, por lo que le hice una carta abierta al entonces presidente Martín Torrijos (6/6/2007).

Jované, usted es muy ‘selectivo’ en sus denuncias. Uno de los sectores donde más daño ocasiona el capitalismo salvaje es en la educación. ¿Qué razones tiene usted para continuar guardando silencio cómplice sobre lo que acontece en la Universidad de Panamá?   Además, la agrupación política en formación que se hace llamar Partido Alternativa Popular apoya implícitamente la reelección de Gustavo García de Paredes (www.kaosenlared.net/noticia/retos-universidad-panama-siglo-xxi).

Profesor Jované, usted está convencido de que el castrismo es el modelo a seguir. Su comportamiento demuestra que se está arropando en la lucha contra el neoliberalismo, enmascarando su verdadero objetivo de instaurar un régimen estalinista. ¿O no?   Continuará.

*
<>Artículo publicado el 8 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/castro-rodriguez-manuel/

Antecedentes para un debate gramático

La opinión del Médico…

Juan Carlos Ansin 

El primero se refiere a las diferencias entre la colonización de la América anglófona y la ibérica. Mientras la primera fue fundada por puritanos, tal vez bajo la influencia de Tomás Moro y su Utopía, con el afán ideológico de hacer un país distinto -según Robert Frost: “Un nuevo comienzo para la raza humana”- la nuestra descansaba en un doble discurso que perseguía el utópico fin de convertir a España en un imperio universal bajo el rigor de la cruz y la espada.    Admito que existen razones más profundas que nos diferencian y no por tener orígenes distintos, sino porque los sueños y las ambiciones humanas difieren en lo que se asemejan, sin distingo de raza, religión o género.

Weber encuentra en el protestantismo, especialmente en el puritano, la esencia del capitalismo anglosajón. Contrario al evangelio católico latino, donde se protege al pobre y se sospecha del rico, para los protestantes -más cerca de los libros de contabilidad que de las sagradas escrituras- Dios premia a quienes son capaces de enriquecerse trabajando. Pero nada opina Dios sobre el desempleo y los despidos; ni cuántos han logrado “hacerse ricos” trabajando honestamente o cobrando diezmo.

Otro tema poco discutido en nuestro medio es la evolución del pensamiento islámico. La profesora Antaki, de la U. de México, en su libro sobre los árabes revela lo que a mi juicio es el núcleo del problema actual de la civilización islámica. En su larga historia, los pueblos árabes jamás han tenido una revolución cultural y política similar a la producida en occidente en el Siglo de las Luces, donde el hombre moderno disputaría a las instituciones políticas y religiosas la autonomía de su pensamiento, es decir, de su propia humanidad. El Islam nunca tuvo una Revolución Francesa. Tuvo, como el judaísmo y el cristianismo, cismas teológicos, pero nunca un terremoto político filosófico similar al europeo.

Otro debate que ameritaría una discusión más profunda es el que hoy enfrenta en EU a los conservadores republicanos y a los demócratas progresistas. Más allá de la pobrísima cobertura mediática, en su mayoría asombrosamente desconocedora de lo que han significado en la política de ese país, el monopolio liberal bipartidista y el mortinato socialismo democrático, algunas de cuyas ideas implementó Franklin D. Roosevelt, sin temblarle la mano, como ahora parece suceder con los demócratas ante cada embestida mediática empresarial de la minoría republicana, responsables de la actual crisis económica y de su lenta recuperación, a pesar del renovado auge de Wall Street y los superávit de los bancos y empresas financieras a los que el gobierno generosamente auxilió. El debate que se avecina en noviembre, es pues una cuestión gramática, entre la primera persona del singular y la primera del plural. Es decir, entre el Yo individualista y egocéntrico y el Nosotros incluyente y solidario.

*
<> Este artículo se publicó el 24  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Mas artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/ansin-juan-carlos/

Sobre la condena penal a periodistas

La opinión del Jurista, Doctor en Derecho y Docente Universitario…

Hernán A. De León Batista

Inicio por manifestar,   gracias a ese derecho de libertad de expresión que hay en Panamá,  que no conozco a la periodista Sabrina Bacal y al hoy abogado Justino González,   por lo que emitiré una opinión objetiva respecto a la condena que les impuso el Segundo Tribunal Superior de Justicia, mediante sentencia No. 250–S.I. de 28 de septiembre de 2010, por ser responsables del delito de calumnia en perjuicio de Rosendo Rivera y Aida Castro.

Si los conociera o yo trabajara en TVN, no hay duda que me solidarizaría con ellos 100%, sin necesidad de leer la sentencia, que ha sido cuestionada por el gremio de comunicadores sociales; en mi criterio el sólo saber que hay una pena de prisión e inhabilitación para ejercer la profesión es suficiente para estar en contra.

No obstante, como vivimos en un estado de derecho, donde deben respetarse las instituciones y el sistema jurídico que hemos acogido, en este caso la doble instancia, en el que un tribunal superior puede revisar la decisión de un juez de inferior jerarquía,  es por lo que hay que respetar la sentencia condenatoria en aras del principio de independencia judicial y del sistema de legalidad, y pese las críticas que se le hacen a nuestros juzgadores, muchos de los cuales se quedan en la obsoleta aplicación de un positivismo-legalista riguroso más que en la aplicación de principios,  específicamente, en el respeto de los derechos humanos.   La interrogante que nos hacemos entonces es: ¿se trata de un problema de hombres o de leyes?

Si nos ponemos en los zapatos de los magistrados que emitieron la sentencia, veremos que la tarea de administrar justicia no es fácil, porque ellos deben aplicar una sanción de prisión que establece nuestro Código Penal (que no es inventada caprichosamente) a un hecho que consideraron delito (calumnia), al divulgarse una información que no fue verificada, lo que provocó graves perjuicios a los ofendidos Rivera y Castro,   por vinculárseles a una supuesta red de traficantes de personas. De no aplicar el Tribunal Superior una sanción, estaría propiciando la impunidad.

Es como si alguien cometiera otro tipo de delito, como puede ser un homicidio, y que de considerar el Tribunal su culpabilidad y responsabilidad, no aplique sanción alguna.   Es entendible que al calor de este debate se trate fácilmente de endilgar la culpa por la condena de los periodistas Bacal y González a la Corte Suprema, lo que se hace a menudo de forma errónea –como si la Corte fuese parte del universo de personas que conforman el Órgano Judicial– así como al gobierno de turno, lo que es común observar en el mundo, porque la libertad de expresión le resulta incómoda a los políticos,  los somete a un permanente escrutinio y una constante crítica.

Por ello, considero este es el momento oportuno para abrir un debate nacional en el que se analicen las normas referentes a los delitos contra el honor de la persona natural –ya que también existe de la persona jurídica en otros países–, a fin de establecer como país si deseamos que dicho delito sea sancionado sólo con el resarcimiento económico o pecuniario y no con prisión.

Este tema, definitivamente, no es fácil de tratar en nuestra cultura panameña que se caracteriza por tener una epidermis muy débil,   porque para algunos la libertad de expresión y el derecho a la información son aquellos que no tienen mayor restricción legal que la plasmada en un código de ética;   sin embargo, aunque no se tenga un animus injuriandi (intención o dolo de causar un daño),   se puede perjudicar con facilidad la reputación o dignidad de una persona, al momento de divulgarse una noticia, violándose uno de los derechos fundamentales más preciados como es la presunción o estado de inocencia.

Sólo hay que ver el ejemplo reciente de la cadena de red social Twitter, similar a Facebook, cuando se esparció un supuesto mensaje del escritor colombiano Gabriel García Márquez, con motivo del Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa,  que los medios confirmaron como falso.

Espero que se dé un debate de altura y no se abuse de la manipulación de masas, como podría estar dándose.    De ahí que muchos autores a través de la historia hayan denominado a la prensa como un cuarto poder del Estado.

<> Artículo publicado el 13  de octubre de 2010 en el diario La Prensa y el 14 de octubre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.
Más del autor en:  https://panaletras.wordpress.com/category/de-leon-batista-hernan-a/

El olor de los libros

Primero fue la Luz;   la Palabra, tuvo su valor; la Escritura, compartió su memoria; y la Lectura, garantizó sus pasajes.  Compartimos el artículo de opinión escrito por el artista veraguense residente en Florencia, Italia….

ARISTÍDES UREÑA RAMOS 

Florencia, Italia, 25 de agosto.— Invitado a un debate sobre la iniciativa que está llevando adelante la Biblioteca Nacional de Florencia con el famoso coloso informático Google, me encuentro sentado escuchando a los oradores que debaten sobre el futuro del libro; sobre el sistema comercial entorno a este; sobre la conservación, la catalogación de ellos; sobre la funcionalidad de las bibliotecas; y el tema central, que versa, en esta tardecita florentina, sobre la petición de Google de digitalizar algunos manuscritos, textos y libros conservados en la Biblioteca, siendo esta la más nutrida e importante de Italia.

Debido a que es un debate, a cada plantamiento los participantes intervienen con preguntas, reflexiones o intercambio de ideas… sigo, como siempre, con interés, estas intervenciones, respetando el protocolo de no girar la cabeza para mirar los oradores que se encuentran detrás de mí en la fila. Muchos de estos oradores remarcaban con gran énfasis la ayuda que la digitalización ha aportado, algunos de estos teorizaban la muerte del ‘libro cartaccio’ (libro imprimido sobre papel) entusiastas de las modernas técnicas interactivas.

Fue así que desde el fondo de la sala, detrás de mí, se escuchó una dulce voz femenina, con un acento florentino muy marcado, que dice, como en un canto y pesando con pausa las palabras: ‘Para mí, los libros nunca dejarán de existir, porque nosotros no podemos vivir sin el olor de ellos’.

Tuve que voltearme a ver quién era esta persona, a quién pertenecían estas palabras fuera de contexto científico, pero llenas de connotaciones emotivas… y, para mi sorpresa, era una anciana señora de ojos claros, de mirada profunda, que entre sus blancas manos apretaba un extraño libro, atado con una cinta de seda roja antigua… largos cabellos grises, bien amarrados, al estilo florentino… ella capturó mi atención… y creo que la de muchos de los presentes… y el debate continuó, hasta su conclusión.

Al llegar a mi casa, la imagen de la señora y sobre todo lo dicho por ella, se alternaban con las importantes reflexiones sobre las que los participantes intelectuales y técnicos habían debatido. Es ese proceso de ‘digestión intelectual’, donde cada momento regresa a la mente y las reflexiones generales se encuentran con las personales, creando aquel territorio imaginario, donde las certezas personales vienen a encontrarse con la parte oscura de otras verdades.

Sin darme cuenta, me encontré sentado en mi cocina con la primera edición de 1992 —Imprenta Universitaria— de la novela En ese pueblo no matan a nadie, de Francisco Changmarín, con dedicación personal del autor… bebo a sorbos mi té, mientras miro mis libros, algunos con sus dedicatorias, otros que ya forman parte de mí.

¿Qué es de la belleza, si no estamos al nivel de extasiarnos frente a ella, al punto de sufrir la ceguera de negar su existencia? Un libro es algo personal, es el objeto perteneciente a las huellas dejadas en nuestra construcción intelectual, aquel que nos abrió el inmensurable mundo imaginario, desconocido, es la guía férrea en la oscuridad… y me doy cuenta de que, acariciando mis libros, siento la presencia de lejanas certezas, que van desde la palabra, la escritura y la lectura.

Sí, los libros tienen sus perfumes… sus olores, como bien hizo notar aquella dulce señora.

<>
Artículo publicado el 28 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.