¿Justicia ciega o estrábica?

La opinión de…

 

Amarilis A. Montero G.

A veces me pregunto si los casos de corrupción, vengan de donde vengan, han pasado a ser el entretenimiento habitual de los panameños. Hasta parece que nos hemos acostumbrado a escuchar que alguien robó millones o que, simplemente, se liberó a unos narcotraficantes, por obra y gracia de un fiscal que recibió algún beneficio económico por sus “buenos oficios”.

Y es, precisamente, este último caso el que tiene a la ciudadanía “entretenida”, como si fuera un capítulo más de la teleserie El Cartel de los Sapos.

Las acusaciones contra Milagros Valdés, la fiscal de Herrera y Los Santos, destituida por haber procedido a liberar ilegalmente a cuatro personas involucradas en supuesto narcotráfico, ha resultado en una cadena de denuncias hacia otros altos funcionarios dentro del Ministerio Público. Entre los acusados están el abogado de los supuestos narcotraficantes, la secretaria general del Ministerio Público, Nedelka Díaz, y la ex directora de Recursos Humanos, Eva Lorentz. Curiosamente, ambas funcionarias están en Europa por diferentes razones y hasta el momento no han regresado al país.

Con las denuncias de corrupción en marcha, el procurador encargado ha salido a manifestarse como un funcionario que va a combatir la corrupción dentro del Ministerio Público.

Al acusar a la funcionaria Eva Lorentz, como una “delincuente que se filtró” en el Ministerio Público, no me queda más que pensar que es el único caso de corrupción que han podido detectar los altos ejecutivos de la Procuraduría.

Pero, desde la clandestinidad se ha pronunciado la ex funcionaria Eva Lorentz. Después de escuchar algunas de sus explicaciones en un canal de televisión, me convenzo más de que el Ministerio Público ha llegado a los niveles más bajos de credibilidad en cuanto a justicia se refiere.

Allí la justicia no es ciega sino más bien estrábica. Dependiendo de quién y cuánto es el dinero, la justicia panameña ve para el lado que le conviene.

No es un secreto que los casos de corrupción están presentes en todos los sectores de nuestra sociedad.   Tampoco es secreto el hecho de que un día estos los funcionarios de alta jerarquía dentro de una institución son acusados, destituidos y vueltos a contratar.   Y aquí no ha pasado nada.

¿No fue la propia abogada Nedelka Díaz acusada de corrupción anteriormente? ¿Dónde está la también abogada Argentina Barrera, que también fue acusada de corrupción?   El sistema judicial los recicla y vuelven a ser noticia por algún motivo poco legal.

Con este panorama tétrico y patético de nuestra justicia panameña, no creo que debamos poner nuestras esperanzas de un trato justo en manos de los actuales miembros del Ministerio Público.

Ya es hora que se logre una limpieza integral dentro de este ministerio. Hay que empezar por nombrar un procurador que llene las expectativas de integridad y profesionalismo que se necesitan en este puesto.

Por otra parte, cualquier funcionario que haya sido investigado o destituido por actos ilícitos no puede volver al Ministerio Público. La integridad de un funcionario judicial queda en entredicho y, por lo tanto, no debe de ser considerado para cubrir ninguna plaza de trabajo dentro de la institución.

La sociedad civil se ha pronunciado anteriormente ante los casos de corrupción, pero todo esto parece caer en oídos sordos.

¿Quién puede salvar al Ministerio Público? Solo la gente de bien y decente puede hacer un cambio dentro de cualquier institución. La tarea está en encontrarlos y darles el mayor apoyo posible para que nuestra justicia sea imparcial y apegada a los hechos.

<> Este artículo se publicó el 24 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Posicionando a las instituciones del Estado

La opinión del  Empresario….


RAFAEL CARLES

A raíz de una opinión publicada recientemente en esta columna, sostuve una conversación con amigos periodistas de medios de comunicación sobre el impacto y el alcance del discurso del presidente Martinelli de cara a la inauguración del IV Foro de Agencias Gubernamentales de Defensa del Consumidor,  y su perspectiva para el posicionamiento favorable de las instituciones del Estado en la mente de los ciudadanos del país.

Sin duda, el esfuerzo de muchos funcionarios y la implantación oportuna y efectiva de políticas estratégicas contribuyen para que la población reconozca y califique a algunas instituciones de manera positiva. Pero esto no debe mirarse, bajo ninguna circunstancia, como la culminación de una etapa o el logro de algún objetivo específico.

Al contrario, llegar a ser instituciones reconocidas, aceptables y productivas del país simboliza el inicio de una nueva etapa de trabajo que se enfoca en la atención decisiva y en la solución inmediata de los problemas que más aquejan al país. Porque así como las encuestas arrojan cifras positivas y alentadoras, en ausencia de mecanismos eficientes de respuesta y de actitudes asertivas y de atención a la sociedad, también estas evaluaciones pueden dar un giro y reflejar lo contrario. Y tratándose de percepción, no hay segundas oportunidades.

Para explicar mejor el asunto sobre el posicionamiento de una marca, siempre me gusta referirme a lo que por medio siglo hizo que todos pensáramos que Volvo era la marca de auto más segura del mundo. El punto clave aquí es que nunca nadie preguntó, ¿por qué es el más seguro? La respuesta no tiene nada que ver con el diseño de cajón que representa al Volvo, ni la calidad de los materiales con que se fabrican, ni nada parecido. Entonces, ¿por qué su fuerte posición en la categoría de autos seguros? Todo inicio hace años cuando se realizó un estudio comparativo para determinar qué autos sufrían menos accidentes, y resultó que los Volvo estaban de primero en la lista, y se dedujo entonces que los Volvo eran más seguros. Por supuesto, los expertos del marketing no esperaron y tomaron rápidamente la idea y la colocaron en la mente de la gente. ¡Excelente!

Pero eso no es la verdad. El estudio anterior no contemplaba el análisis demográfico de los conductores de los autos. Y solo al extraer esa información —muchos años después—, se descubrió que la gente que compra un Volvo es estadísticamente de edad adulta y, por consiguiente, conducen más cuidadosamente. Esto es muy diferente a señalar que la seguridad de los Volvo es consecuencia de su diseño, de los materiales de fabricación o de cualquier otro proceso tecnológico que Volvo quiera aducir en sus campañas publicitarias de que sus autos son los más seguros. Pero ya es tarde: en la mente de la gente, Volvo sigue siendo el auto más seguro.

Igualmente ocurre en otras áreas donde la gente se hace ideas sobre personas, empresas o instituciones, y son estas percepciones las que al final cuentan a la hora de opinar o consultar. Por ejemplo, entre las instituciones con mayor credibilidad en el país se mencionan a la Iglesia Católica y algunos medios de comunicación. Históricamente, se han realizado encuestas que confirman lo anterior, y no importa qué ni cuánto hagan sus detractores, siempre marcan sólido en esa categoría específica. Lo mismo ocurre en el segmento negativo, en donde siempre la Asamblea Nacional y los partidos políticos marcan mal. Repito, esa es la percepción de la gente y al final eso es lo que cuenta.

Por tanto, es conveniente que las instituciones del Estado se posicionen en una categoría que impacte favorablemente la institucionalidad del país. Para ello, sus funcionarios deberán cumplir las leyes, trabajar con honestidad, dar la milla extra, procurar la equidad y la transparencia, crear mecanismos eficientes de trabajo, aumentar el bienestar de la sociedad, fortalecer el comportamiento competitivo del mercado, eliminar el juegavivo, defender los principios básicos de moralidad y decencia, y respetar los derechos de los consumidores. Solo así la gente percibirá y hablará bien de quien trabaje en y para el Estado.

*

<> Este artículo se publicó el 30 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/carles-rafael/

El problema de la credibilidad

*

La opinión de la Doctora…

Lucrecia Herrera Cozzarelli

Con mucha frecuencia escuchamos y leemos en diferentes medios informaciones sobre las presidentas que hemos tenido en América Latina.

Los medios de comunicación a veces son excluyentes, mencionan a unas mujeres que han tenido la suerte de llegar a ser gobernantes de su país, no así a la Dra. Violeta Chamorro electa por el voto popular de Nicaragua.

Todas estas mujeres ex presidentas y presidentas han sido apoyadas por sus amigos con poder político o sus esposos en sus diferentes países.

En Panamá ha habido una lucha para lograr que las mujeres tengan la paridad dentro de los partidos políticos, pero un Tribunal Electoral compuesto por menos de cinco hombres impuso su voluntad y así la organización de mujeres de Partidos Políticos tuvo que quedarse con un porcentaje inferior al 50% de participación femenina, igualmente las mujeres independientes quedaron muy decepcionadas con la ley.

Es cierto que un mayor porcentaje se nos ha asignado, pero ese porcentaje no significa que en las elecciones vamos a tener un alto número de mujeres triunfantes al poder. ¿Por qué? ¿Es por razones de credibilidad?

Nosotras las mujeres creemos más en los hombres aún cuando nos engañen. También en el hogar cuando observamos separación de la pareja, después hay reunión alegando mil razones para ello.

Esto de los apoyos políticos no sólo se observa en las candidaturas de las mujeres. También se observa en los hombres; como el caso del señor Martín Torrijos que ocupó el solio presidencial en el período de 2004 a 2009, siendo una persona inmadura, sin experiencia y sin fortuna, sólo porque fue el hijo del general Omar Torrijos Herrera.

Pareciera que la mujer es masoquista, generalmente se define por quienes las engañan. ¿Qué sucederá en las próximas elecciones de Panamá a pesar de los cambios electorales?

*
<>Artículo publicado el  23 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Sí se puede, señor Presidente

La opinión del  economista, educador y humanista.….

VICTORIANO  RODRÍGUEZ

Mientras el Presidente procura honrar su palabra de aumentar a todos los jubilados y pensionados B/.50.00 mensuales, el director de la Caja de Seguro Social (CSS) insiste en la insuficiencia del Programa Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).

Es posible que los actuarios de la CSS tengan razón en ese programa, sin embargo, a la CSS tenemos que verla en su conjunto, todos los programas, y trabajar en base a ello, sin descuidar ninguno.   Al igual que el ser humano, sus distintos órganos trabajan al unísono, no como componentes diferentes. Es decir, si es necesario recalcular los porcentajes de distribución, debe hacerse. Sí se puede, señor Presidente.

Se especula que el Fondo de Administración posee tantos recursos que el director prevé hacer compras directas hasta por tres millones de balboas.   Lo cierto es que la CSS, producto de su solvencia económica, se previó para hacer frente a compromisos internacionales, y ahora para la adquisición de los corredores (Norte y Sur), incluso por valores aparentemente de sobre pago.

Como analogía, si en su cocina tiene mucho arroz y granos, pero no tiene carnes ni legumbres, ¿no cree que un intercambio le vendría de maravilla?

Los índices de precio se dispararon. El poder adquisitivo ha disminuido. De canasta se pasó a bolsa, ¡el dinero ya no alcanza!, pero en el gobierno se incrementan los salarios a posiciones del cambio y aumentan los viáticos (sin mencionar que quienes viajan son los mismos), mientras que los jubilados y pensionados cobran lo de siempre.

No obstante, la Asamblea “Nacio-mal de Dis-putados” jamás se ha preocupado en hacer una ley que limite al 35% el monto de descuento al cheque del jubilado. A la fecha, pueden comprometer hasta el 75%, muchas veces empujado por hijos, nietos u otros.

Situación que aprovechan las financieras y bancos (hasta mueblerías) para promocionar sus préstamos, dejándolos indefensos económicamente y viviendo con una miseria mensual para alimentación, transporte y medicamentos.

Es obligatorio legislar al respecto, a fin de evitar que los gobiernos se vean presionados por la insuficiencia de sus recursos, producto de la explotación de parientes y financistas.

Al igual que en esta oportunidad, pareciera que algunos de los más allegados colaboradores, ex profeso o “sin percatarse”,   hacen lo posible para que al presidente Martinelli se le apode “Menti-relli”. ¡Dios te salve Panamá!

<>
Artículo publicado el   19  de agosto de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Dimes y diretes

Ante el temor a un posible gobierno impositivo, deberíamos tener el refugio de unos medios de comunicación que informaran con veracidad.   Enterémonos más de la opinión de…

MÓNICA MIGUEL 

El cotilleo, el chismorreo, el bochinche, las noticias corrían como la pólvora de boca en boca y a nadie parecía preocuparle si eran ciertas o falsas. El pasatiempo favorito de las viejas en el pueblo de mi infancia: quien vino, quien se fue, donde anda el otro, lo que hizo aquel y lo que le contestó la otra.

Pero eso eran entretenimientos de viejas y no podía extrapolarse a todo un país. Yo creía que una noticia debía ser contrastada, debían ser revisadas e investigadas las fuentes antes de lanzarla.   Y si por casualidad se demuestra más tarde que la noticia es falsa, o que ha habido un error, la hidalguía y el buen hacer exigen entonar un mea culpa inmediato y unas disculpas públicas a aquellos que hayan sido afectados por la misma.

Algo raro está pasando en Panamá, y lo peor es que la ciudadanía estamos perplejos y ya no sabemos a quien creer. Por que ante el temor a un posible gobierno impositivo, deberíamos tener el refugio de unos medios de comunicación y de una sociedad civil que por lo menos nos informaran con veracidad y puntualidad con los hechos reales.  Pero los últimos acontecimientos me están haciendo dudar de este hecho.

Señores de la sociedad civil, si ustedes anunciaron y acusaron a los estamentos correspondientes de haber hecho desaparecer a alguien y ahora ese alguien aparece vivito y coleando, porque no estaba muerto, que estaba de parranda, o trabajando, o en su casa, ajeno a todo este lío mediático tejido en torno a su persona, pues bajen las orejitas y acepten que se equivocaron.

No perderán credibilidad, al contrario, ese gesto restituirá su credibilidad dañada. Si esa persona estaba retenida contra su voluntad investíguenlo de verdad y hagan su correspondiente denuncia, y entonces habrá que tomar las medidas correspondientes contra sus secuestradores.

Señores periodistas, una parte importante de su trabajo es la investigación certera de las noticias y las declaraciones que llegan a sus redacciones, no sólo hay que lanzar el dato,  hay que confirmar que es cierto, y si no se puede confirmar, por lo menos hay que ofrecerlo como dudoso, para que los que lo vean, lean o escuchen puedan sacar sus propias conclusiones.

Señores del gobierno, ¿en qué tipo de pajaritos preñados están pensando? Una persona desaparece durante casi cuarenta días, eso amerita una investigación real por parte de los estamentos policiales, si ustedes no han tenido nada que ver, esa persona pudo haber estado secuestrada. No basta con presentarla en los medios, ustedes son responsables de explicarnos a todos qué le pasó. Porque mañana puedo ser yo, o mi vecino, el que desaparezca sin dejar rastro y eso da miedo pensarlo.

El daño que se está haciendo a toda la ciudadanía con este tejemaneje de dimes y diretes, donde aún no se ha oído más que un cruce de acusaciones entre unos y otros, es irreversible y afecta la credibilidad de todos, gobierno, oposición y periodistas.

¿Comisiones independientes? No sé si creérmelo. ¿Recompensa ofrecida por el partido en el poder? Permítanme que me ría porque ya no sé si me creeré lo que diga el que se la gane.   Ese es el problema, que muchas personas en este país ya no nos creemos nada.

Y algo tienen que hacer. Lo que sea. Pero que sea cierto que investigan y que sea cierto y creíble lo que concluyan, porque de otro modo sí vamos a comenzar a vivir en un lugar donde los comadreos y los bochinches sustituirán a la verdad prístina. Los ciudadanos no nos merecemos esa zozobra.

<>
Este artículo fue publicado el  22 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Ojo, ya no te creo…

La opinión de la periodista…

Adelita Coriat 

Un indígena, que posiblemente solo haya chocado la mano de alguna autoridad al momento de solicitarle el voto, ha sido el detonante de una confrontación que pocos predecían.   Su paradero, sus golpes físicos o su versión han sido suficientes para provocar la reflexión sobre la poca, baja o nula credibilidad en las instituciones estatales.

La génesis de todo este conflicto radica en su desaparición y la denuncia de uno de sus familiares que puso en alerta a las autoridades.   En su ausencia, un sin número de versiones salen a relucir, algunas muy delicadas, sin sustento y atrevidas, que recuerdan sucesos históricos trágicos no aclarados, que posteriormente desencadenaron en un anuncio a lado del director de la Policía con una nueva versión distinta a las anteriores.

No conformes con la versión oficial, aparecen carteles con recompensas monetarias para dar con la “verdad” de lo ocurrido.   En este sentido, no hay cosa que debilite aún mas la credibilidad de las instituciones del Estado, especialmente cuando la invitación proviene del partido gobernante. Una posición, no solo que riñe con el trabajo de las autoridades encargadas de la investigación judicial, sino que pone en jaque la institucionalidad del país, su equilibrio e incipiente democracia.

La confianza en el Ministerio Público se empantana y sin querer, se puede crear un ambiente muy hostil para los ciudadanos que no tienen pareja en este baile. Cuesta trabajo creer que semejante recompensa provenga de mentes cuerdas, ecuánimes y con criterio.

Si se pretende arremeter contra quienes especularon sobre una supuesta “decapitación”, se deben de iniciar nuevos procesos;  independientes, separados del morbo y tinte político.   En este escenario, en el que dos fuerzas buscan optar por el “poder” por el “dominio” la grieta más profunda recae en la estabilidad social del país.

<>

Este artículo se publicó el  23  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.