Un solo país, un solo equipo

 La opinión del Banquero:

Rolando de León de Alba

En el argot deportivo se diría “todos somos la marea roja”. Y así se ha comportado el país, como un gran equipo que ha salido a dejar el nombre de Panamá en el sitial que se merece.

Es justo felicitar a todos los panameños que han hecho su esfuerzo por garantizar la transparencia en nuestro país luego de las informaciones emanadas por un grupo especial de periodistas investigativos en las que se involucró el nombre del istmo. Empezando por los cibernautas, que se han hecho sentir con opiniones claras y posturas correctas, pasando por los ministerios de Relaciones Exteriores, Economía y Finanzas, Presidencia, la Superintendencia de Bancos, los miembros del comité independiente de expertos que están evaluando las prácticas del sistema financiero de Panamá, hasta llegar a las altas autoridades estatales y del sector privado.

Se suman a este esfuerzo los medios y empresas de comunicación, diversas compañías que han generado campañas digitales innovadoras, así como estrategias publicitarias para que juntos “mantengamos viva y bella, la más increíble obra de arte… Panamá”, como dice el eslogan de nuestra campaña ambiental.

Es necesario destacar la labor realizada por el sector financiero del país al lograr la aprobación de la Ley 23 del 27 de abril de 2015, que adopta medidas para prevenir el blanqueo de capitales, el financiamiento del terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción masiva. Esta norma jurídica se logró gracias a que los diputados depusieron sus intereses políticos y se vistieron con la camisa de Panamá para poder salir de la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional, en la que fuimos incluidos el 30 de junio de 2014. Desde su primer día, la actual administración gubernamental se tomó esta tarea muy en serio y logró la aprobación de esta ley con el apoyo del sector privado y político.

Hoy tenemos otro reto y es salir juntos, como país, de la lista francesa de estados y territorios no cooperativos en materia fiscal, cumpliendo con todos los requerimientos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Ya se dan los primeros y vitales pasos, sin que se haya visto afectado el buen desempeño de la economía nacional, que es ejemplo de la región, evitando siempre que se utilice la plataforma financiera de Panamá para fines ilegales.

Como banquero, que he servido a mi país en múltiples facetas, tengo que reconocer que vivimos un momento histórico en el que todos a una sola voz decimos que el éxito económico de Panamá va más allá de la creación de sociedades que puedan ser utilizadas para evadir el pago de impuestos. Pertenecemos a un país comprometido con la transparencia financiera, con un crecimiento anual por encima del 6% y que juntos estamos saliendo de esta situación que nos hará más fuertes para seguir brindando nuestra plataforma financiera, más solidificada que nunca, al mundo.

Vale la pena destacar que agrupaciones como la Asociación Bancaria y la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá ponen todo su empeño para apoyar cada una de las iniciativas que se desarrollan en beneficio de la transparencia de la nación. Unidos le estamos dando ejemplo al mundo de cómo podemos convertir una situación conflictiva en una oportunidad de mejora que le concederá a nuestro país un mejor futuro en materia económica y social. Por ejemplo, ya Panamá anunció, a través de sus altas autoridades que se uniría, en 2018, a la iniciativa de la OCDE para el intercambio automático de información fiscal, enmarcado en la creación de estándares internacionales comunes para compartir estos datos.

Así como inicié este artículo deseo culminar. En este momento estamos todos en la cancha como la gran “marea roja” que somos, con nuestra camiseta de Panamá bien puesta, como exhorta el arzobispo metropolitano de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, y dispuestos a decir, con gallardía, “alcanzamos por fin la victoria en el campo feliz de la unión”.

<> Artículo publicado el 30  de mayo  de 2016  en el diario La Prensa,  a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Crecimiento económico y ¿beneficio social?

La opinión de la Economista, Educadora, Humanista…

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ
diostesalvepanama@yahoo.com

Hace varios quinquenios viene hablándose del crecimiento sostenido de la economía panameña. Situación que trajo consigo el arribo de inversiones extranjeras y especulaciones varias.

Con este flujo de capitales, también se incrementa la migración foránea, en busca de esparcimiento, diversión;  y de millonarios o de jubilados que informados de las bondades que ofrece nuestro país para disfrutar de una vida pacífica y con un costo relativamente bajo, con relación a sus recursos o altas pensiones de retiro laboral, se interesan en residir en nuestro país.

De igual forma, llega un considerable grupo de personas en edad productiva, en busca de nuevas oportunidades de empleo y mejor calidad de vida.

Otros aspectos importantes, en el crecimiento económico son: la ampliación del Canal, el desarrollo de las finanzas, comunicación y logística, áreas consideradas como estratégicas de la actividad económica, para asegurar generación de empleos y mayor contribución al tesoro público, mediante la carga impositiva.

De hecho, si el escenario planteado es alentador, también trae sus fallas. Es evidente el encarecimiento en el costo de vida del nacional, que no puede competir con el alto poder adquisitivo de los extranjeros residentes, influyendo con sus demandas por bienes y servicios en los precios del mercado, en detrimento de los nacionales. Ello aunado a la mala distribución de la riqueza afecta el escuálido bolsillo del panameño.

La canasta básica de alimentos se viene incrementado, producto de la fluctuación del petróleo y la especulación comercial, aún cuando el gobierno continúa con las conocidas ferias libres del Instituto de Mercadeo Agropecuario.

Toda esta movilidad de capital humano y financiero, trae consigo innovaciones en todas las áreas del cotidiano vivir. Surge la necesidad imperante de modernizar las urbes. Tal es el caso de la ciudad capital, donde se observa la necesidad de nuevas vías y la ampliación de las ya existentes; así como el completo abastecimiento de agua potable y saneamiento ambiental.

Otro punto sensible, es el referido a los niveles de seguridad pública, el cual ha resultado el talón de Aquiles en las diversas gestiones gubernamentales de las últimas décadas.

De esta situación no escapa la actual administración. Y es que el crecimiento económico también trajo consigo el aumento de la delincuencia común y la entrada de organizaciones criminales. Los carteles del narcotráfico colombiano y mexicano, entre otros, que introducen nuevas modalidades delincuenciales como el sicariato; pero además fomentan las pandillas y cierto nivel de corrupción gubernamental; creando un ambiente de incertidumbre y desasosiego en la población.

Es inminente que tanto la actual administración gubernamental, como las que vengan deberán dejar de lado intereses y diferencias personales o partidistas, para establecer, responsablemente con seriedad y objetividad, políticas de Estado coherentes en materia de desarrollo social, urbanístico, administración de justicia (criminología y resocialización), que respondan a las necesidades de un desarrollo humano y económico con equidad, que asegure dignidad y calidad de vida a todos los habitantes.

 

Este artículo se publicó el 9 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

¿Cuánto me rinde mi Balboa hoy?

La opinión de la Jurista y Ex Diputada de la República…

MIREYA LASSO
mireyalasso@yahoo.com

Las cifras de expertos parecen frías y lejanas; en cambio, el porrazo lo sentimos cuando tratamos de sobrevivir en el laberinto de precios que nos asfixian. ‘Qué cara está la vida’, es la expresión más frecuente entre el común de la gente. ‘Increíble, ayer costaba la mitad y hoy cuesta el doble’, es otra.

Para muchos panameños el crecimiento económico parece una película en cuyo guión no participamos, a pesar de megaproyectos del gobierno y de la cantidad de inversionistas extranjeros que nos llegan para hacer buenos negocios en Panamá. Todo porque nuestro balboa cada día compra menos y nos resultan más caros los servicios y bienes que necesitamos para vivir, comer, vestirnos, curarnos, transportarnos, educarnos o recrearnos; más de una vez debemos prescindir de aquellos que ya nos resultaban rutinarios. Para los economistas es la inflación que, por triste analogía, constituye el cáncer de nuestra economía doméstica.

Nuestro balboa está ligado al dólar y a la economía estadounidense; sus fortalezas y debilidades repercuten acá. Un ejemplo reciente fue el escándalo que explotó en el mercado inmobiliario poniendo en jaque al sistema bancario, cargado con hipotecas sin valor. La industria automotriz estuvo también en crisis, porque, por mucho tiempo, ignoró la competencia extranjera sin preocuparse en ofrecer automóviles eficientes más al gusto de los compradores. El peligro inminente del descalabro de esos sectores tan importantes de la economía norteamericana, con el consiguiente desempleo masivo y reducción del consumo, dio origen al programa de rescate del gobierno: la inyección de miles de millones de dólares, recién impresos, a la economía con papel moneda como ‘préstamos’ al sector financiero y automotriz, con la esperanza de poder detener la caída de empleos y apuntalar el consumo popular.

Como muchas veces en la vida, la solución de un problema crea otro. A Estados Unidos, hasta cierto punto, le conviene ese papel—moneda devaluado, porque el precio de sus productos será más atractivo a consumidores europeos y asiáticos, aumentando sus exportaciones; pero, al contrario, la importación de productos de esas áreas le resulta menos atractiva y más costosa al consumidor norteamericano por tratarse de yenes, marcos o francos más fuertes, fenómeno lógicamente no visto con buenos ojos fuera de Estados Unidos. Paralelamente sube el precio del petróleo árabe, que importan Estados Unidos y otros países que pagan con dólares.

Otro factor que incide en la devaluación del dólar, según los expertos, es el alto nivel de la deuda pública de Estados Unidos. Debido al programa de rescate mencionado y a otros ambiciosos programas del presupuesto del presidente Obama, la deuda pública ha alcanzado cifras que no podemos siquiera imaginar: US$9 seguidos de 12 ceros, es decir, US$9,000,000,000,000.00. La capacidad de su pago, con una economía todavía tratando de recuperarse, tiende a restarle la confianza que tradicionalmente ha disfrutado el dólar.

En ese contexto estamos ubicados los panameños. Todo lo que nos llega del extranjero —materias primas, productos terminados, insumos, etc.— se nos encarece cada día, especialmente si nos viene de fuera del área del dólar, porque por un producto europeo o asiático pagamos tanto el costo de la mano de obra extranjera, como el cambio de moneda.

¿Qué podemos hacer? La lógica nos dice: incentivar aún más todas nuestras exportaciones, incluyendo el turismo, aprovechando nuestros precios atractivos;  promover con mayor empeño al sector agropecuario para producir lo que consumimos, consumir lo que producimos y exportar los excedentes; identificar importaciones de calidad y precios razonables; impedir aumentos de impuestos municipales que agraven la inflación; mejorar la eficiencia de programas sociales dirigidos a sectores más necesitados; diseñar campañas de ahorro de dinero, de agua, de energía; fortalecer la ACODECO para evitar especulaciones malsanas; limitar el exceso de gastos e inversiones públicas que puedan exacerbar la inflación.

Lo cierto es que debemos ser capaces de administrar nuestras fortalezas para hacer los ajustes que nuestra inteligencia colectiva nos indique. Si el balboa pierde poder, tenemos que impedir que continúe en esa ruta, echando mano de toda la creatividad propia del panameño.

<>Este artículo se publicó el 9 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

La resiliencia latinoamericana

La opinión de…

 

Virgilio Levaggi

Una de las principales noticias del año es la capacidad demostrada por la mayoría de países latinoamericanos para paliar y superar los efectos de la crisis que se inició en Wall Street, en 2008.

Hoy, incluso, se habla de que la segunda década del siglo XXI –o del tercer milenio, si se prefiere– podría ser una década de oportunidades para la patria grande. Una etapa de nuestra historia en la que algunas de nuestras sociedades se insertarán definitivamente en el mundo desarrollado y muchas tendrán la posibilidad de realizar avances significativos en dicha dirección

Estamos ante un ejemplo de resiliencia, es decir de capacidad –individual y colectiva, en este caso– para enfrentar adecuadamente los contratiempos que supuso la expansión de la crisis financiera hacia la economía real y a los hogares de la gente.

La entereza de nuestras sociedades y de sus miembros fue acompañada por prudentes decisiones públicas que están permitiendo que nuestras economías salgan fortalecidas de la experiencia y un horizonte de esperanza aparece ante la patria grande. Opciones oportunas del sector privado han potenciado las políticas públicas sensatas y contribuido, así, a generar sinergias positivas.

Hay una variable que amerita ser profundizada: gracias a que son más las latinoamericanas y los latinoamericanos que trabajan en mejores condiciones, hay una mayor participación en los esfuerzos productivos para superar la crisis y así más protagonistas satisfechos de su propia contribución al progreso común.

El desempleo urbano, al sur del río Grande, ha bajado ya a niveles previos a la crisis.

Entre 2004 y 2008 la región vivió uno de sus mejores quinquenios en muchas décadas. Muestra de ello es que entre 2006 y 2008 pasamos de 126 millones de déficit de empleo formal urbano en Latinoamérica a 106 millones. Es decir, no solo logramos controlar el aumento de dicho déficit sino disminuirlo, gracias –entre otras cosas– a que logramos tasas de crecimiento económico superiores a 5% –como lo sugirió la OIT– que fueron acompañadas por políticas deliberadamente orientadas a la generación de empleo.

En Centroamérica la mejora de la tasa del producto bruto interno es una tarea pendiente; mientras que en Panamá y República Dominicana se esperan este año crecimientos superiores a ese 5% que pueden hacer la diferencia para muchos.

La aceleración del crecimiento parece ser una tarea que reclama una estrategia que trascienda lo nacional para, desde el espacio regional centroamericano, buscar aumentos de productividad y de generación de más y mejores empleos en la formalidad. Economías de escala, integración de cadenas productivas, sinergias en los programas sociales, esfuerzos mancomunados en ciencia y tecnología, así como en educación para el emprendimiento podrían ser parte de la agenda para que los países centroamericanos se inserten más vigorosamente en este tiempo de oportunidades que hemos logrado generar los latinoamericanos.

Si queremos avanzar firmemente hacia el desarrollo hay que perfeccionar el conocimiento de cómo la agenda de trabajo decente que nuestras sociedades fueron asumiendo la década pasada ha contribuido con la resiliencia latinoamericana respecto de la crisis. Ello será útil para buscar cómo aplicar las lecciones aprendidas no solo en el combate contra la pobreza, sino también en aquel otro, no menos importante: contra la desigualdad.

En la tarea propuesta por Mario Vargas Llosa, de que América Latina deje de ser el continente del futuro para serlo del presente, una forma de profundizar la democracia es contribuir con que haya más y mejores puestos de trabajo productivos.

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<> Este artículo se publicó el 24 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Crecimiento económico y recurso humano

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM  ASVAT
easvat@elsiglo.com

El sostenido crecimiento económico que ha experimentado nuestro país en los últimos veinte años, y quizás en forma más acelerada en los últimos cinco años, ha contribuido a incrementar la riqueza nacional.

 

Sin entrar a detallar la desigualdad en la repartición de esa riqueza que es desigual donde hay crecimiento, la desigualdad en la repartición de la riqueza es algo que los políticos y ciudadanos debemos reconocer como esencial para el crecimiento.

 

No es el objeto de mi análisis entrar en esta discusión económica que dejaré para otra ocasión. Lo que quisiera establecer es que mientras le economía crece, los salarios se incrementan y el desempleo baja, las expectativas de los ciudadanos sobre el entorno social y político se incrementan.

 

Ya hace unos años atrás los políticos Juan Linz y Alfred Stepan recogieron suficientes experiencias empíricas de cómo el aumento de la riqueza incrementaban las expectativas de los ciudadanos sobre temas tan variados como el tratamiento que deben recibir de los agentes de policía.

 

Lo que me motiva a cuestionar es analizar que expectativas genera un crecimiento económico cuando los mejores puestos de trabajo terminan en manos de extranjeros.

 

Si bien es indiscutible que la tasa de desempleo ha disminuido, entonces la pregunta es si los buenos puestos de trabajo lo están ocupando los panameños y si los futuros buenos puestos de trabajo también serán mayoritariamente para éstos.

 

De no ser así, sería previsible en un futuro cercano altos grados de frustración y factores de inestabilidad política. La manera de evitarlo es revisando todas nuestras políticas públicas y apostando seriamente a la educación. Es allí donde el crecimiento económico sin un énfasis en la preparación académica y científica de nuestras juventudes generará los futuros conflictos políticos nacionales.

 

Es que el entorno y las condiciones nacionales están para sostener un crecimiento económico acelerado. Si a esa realidad no preparamos a nuestro recurso humano para atender esas nuevas necesidades laborales, los empleadores terminarán optando por la mano de obra extranjera o buscando otro país.

 

El problema de la educación panameña es crítico y sin embargo desde el punto de vista político totalmente desatendida.  Es más cómodo hablar de carreteras, ciudad gubernamental o torre financiera que invertir en la preparación de nuestras juventudes o sentar los cimientos educativos para las futuras generaciones de panameños.

 

A año y medio de gestión este gobierno es otro más que dejará la tarea inconclusa. Yo no creo que en este tema se hayan escogido a los mejores cuadros humanos para atender el reto y no observo la necesaria voluntad política para alinear tanto a maestros y profesores como a padres de familias y universidades.

 

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<> Artículo publicado el 13 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Acontecimientos políticos

La opinión del Ingeniero y Analista Político….

JOSÉ  I.  BLANDÓN  C.
blandonc@cwpanama.net

El gobierno del presidente Ricardo Martinelli concedió, el viernes 19 de noviembre, asilo territorial a la ex directora del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia, María del Pilar Hurtado, investigada por el escándalo de intervenciones telefónicas a magistrados, periodistas y políticos de ese país en el 2007 y que ha llevado a la cárcel a varios importantes dirigentes del gobierno de Álvaro Uribe. La decisión de Panamá plasmada en el Decreto Ejecutivo 301 ya fue publicada en Gaceta Oficial. Esta decisión del gobierno panameño, desató de inmediato una ola de protestas en Colombia y la propia canciller, María Ángela Holguín, lamentó que el gobierno panameño no le hubiese informado de esta decisión con anterioridad.

Desde el punto de vista jurídico, el gobierno panameño es soberano para decidir sobre el tema del asilo y así lo señalan las convenciones internacionales. Es importante recalcar que la Procuraduría General de la Nación colombiana no emitió ninguna orden de restricción contra la ciudadana María del Pilar Hurtado, quien llegó a Panamá con un pasaporte válido y solicitó el asilo. Si el gobierno de Colombia considera que existen causas para solicitar la extradición de esta ciudadana, debe hacer la petición al gobierno de Panamá.

La visita de inspectores fiscales del MEF a la empresa del presidente del Consejo Nacional del Periodismo, Guillermo Antonio Adames, ha intensificado la controversia entre el gobierno y los medios de comunicación.   Esta inspección se realiza cuatro días después de que ‘Ñito’ Adames formulara críticas al gobierno en una entrevista que concediera al periódico La Prensa. A este hecho se le unen las declaraciones del presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien indicó que se reabrirán los expedientes a 65 ex periodistas que fueron favorecidos por un decreto ejecutivo de indulto en el gobierno de Mireya Moscoso.

En un informe preparado por un grupo especializado del Banco Mundial, destinado a analizar la crisis económica internacional, se reconoce el manejo que Panamá le ha dado a esta coyuntura económica, logrando una tasa de crecimientos impresionante. Se reconoce el esfuerzo realizado en la Administración Torrijos y en la Administración actual de Ricardo Martinelli. El informe recoge también que la ampliación del Canal de Panamá supuso el caso más notable de cooperación entre instituciones financieras internacionales que aportarán 2,300 millones de dólares a un proyecto que tiene un presupuesto de 5,200 millones. La economía de Panamá mantuvo un ritmo de crecimiento ponderado de 6.56% durante los años 2008 y 2009, cuando la crisis económica mundial arreció con mayor fuerza, lo que indica, señala el informe, que Panamá logró poner en práctica una exitosa estrategia anticíclica.

Sin haber iniciado labores, los conductores del Metrobús lograron un aumento de 100 dólares al pasar el salario mensual de 480 a 580 dólares mensuales. Este hecho preocupa a los especialistas, porque los transportistas siguen utilizando el esquema del chantaje para obtener prebendas y es un mal paso para el futuro de este proyecto. A pesar de esta reconsideración en el salario inicial, todavía hay sectores de los conductores que no aceptan la propuesta.   Hasta el momento, solo han recibido capacitación teórica 750 conductores y 144 operadores están recibiendo esa capacitación. En diciembre 275 conductores deben iniciar el manejo de las primaras 120 unidades.

El gobierno ofreció a los jubilados la siguiente propuesta para incrementar sus pensiones: 50 balboas para los jubilados que tengan un pensión entre 185 y 250 balboas a partir de enero del 2011;  30 balboas para los jubilados que ganen entre 251 y 375 a partir de enero del 2012;   20 balboas para los jubilados que ganen entre 375 y 500 dólares a partir de enero del 2013.    Esta propuesta ha sido rechazada por los jubilados, quienes presentarán una alternativa este lunes insistiendo en 50 dólares mensuales para los jubilados que ganen gasta mil dólares a partir de enero del 2011.   Para financiar la propuesta, el gobierno analiza diferentes alternativas. El Ministerio de Economía y Finanzas analiza las diferentes formas de financiar esta propuesta que debe tomar en consideración las variables económicas, políticas y sociales.

Finalmente, en el plano político el PRD logró un acuerdo para realizar sus primarias entre noviembre del 2011 y marzo del 2012.   En una prolongada sesión, los dirigentes de este colectivo político lograron establecer la hoja de ruta para su calendario político. Mientras, en el partido Panameñista se preparan para el proceso de elección de su nueva estructura de dirección política.   En un giro inesperado, el presidente de la República matizó su apoyo a la candidatura presidencial de Juan Carlos Varela, al considerar que es muy prematuro saber con certeza quién será el candidato del oficialismo.

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<> Este artículo se publicó el 26 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/blandon-c-jose-i/

Dictadura y pobreza

La opinión de…

 

Betty Brannan Jaén

WASHINGTON, D.C. –He recibido correos cuestionando lo que escribí el domingo pasado sobre la situación económica de Panamá durante la dictadura, basándome en cifras tomadas del nuevo libro Democratic Governance in Latin America.

La afirmación que se cuestiona es esta: “Hay que partir del hecho de que Panamá en los años 60 –antes del golpe– mostraba excelente crecimiento económico, por amplio margen el más alto de Latinoamérica.   Entre 1960 y 1970, el producto interno bruto per cápita creció a ritmo de 4.98% … pero ese crecimiento se perdió durante la dictadura.   Cayó a 3.35% en la década de los 70 y entonces a –0.69% en los 80”.

Aunque estas cifras sorprendan a quienes sostienen que la dictadura creó una revolución social en el país, el hecho es que múltiples estudios económicos indican todo lo contrario.

Por ejemplo, un estudio publicado en 1986 por el Centro Internacional para el Desarrollo Económico (CINDE), institución que una vez estuvo dirigida por Nicolás Ardito Barletta, describe el periodo torrijista como “un cuento triste”.    En los años 60, señala el autor, Daniel Wisecarver, Panamá tenía una “política económica [que] estaba en manos sobrias y competentes”. Pero la dictadura “inició una estrategia de intervención estatal” cuyo efecto fue agigantar el sector público, disminuir el crecimiento económico, desacelerar la creación de empleos e incurrir en una deuda externa astronómica.

Mientas tanto, la calidad de vida para las clases humildes no mejoraba. Otro estudio de CINDE muestra que en 1965, los indicadores sociales colocaban a Panamá por encima del promedio del hemisferio y de todos los países de Centroamérica menos Costa Rica.  Pero en 1987, estos indicadores sociales habían mejorado para todos los países centroamericanos, mientras que Panamá seguía en segundo lugar, todavía detrás de Costa Rica, y con los demás países pisándonos los talones más cerca que antes.

Paralelamente, los economistas Andrew Zimbalist y John Weeks, autores de Panama at the Crossroads: Economic Development and Political Change in the Twentieth Century, señalan que en los años 60 el consumo per cápita de calorías y proteínas creció a promedio de 5% anual, pero el aumento se estancó en los años 70 y 80, a pesar de que los ingresos per cápita sí crecieron. Esto “solo se puede explicar con un patrón de crecimiento económico que no llegaba a las clases bajas”.

En cuanto a los campesinos, un informe que el Banco Mundial (BM) emitió en 1985 critica que la dictadura deliberadamente eligió políticas agrícolas que eran contraproducentes. Esto, sumado a “subsidios perdidos, préstamos no recobrables, y empresas estatales pobremente manejadas”, causó “un efecto adverso sobre un sector agrícola que había sido boyante anteriormente”.

En cuanto a los obreros, el BM indica que durante los años 60 la creación de empleos iba por 3.5% anualmente, absorbiendo exitosamente un crecimiento demográfico de 2.5% anual.   Pero al instalarse la dictadura, el nivel de desempleo se dobló en 10 años, el nivel de ingresos reales per cápita bajó, y los salarios reales se estancaron. Otra vez, Zimbalist y Weeks concuerdan: “El desempleo aumentó… la pobreza aumentó”.

Y para rematar, la dictadura hizo que los pobres pagaran más impuestos. En 1968, dice el BM, el sistema tributario de Panamá era progresivo y “se comparaba favorablemente al de otros países en desarrollo”. Pero la dictadura introdujo nuevos impuestos regresivos, incluyendo un impuesto de 5% sobre ventas.   La cuota de Seguro Social subió del 9% al 19% –¡más del doble!– mientras que la estabilidad financiera del Seguro se hizo precaria debido a “proyectos mal concebidos, proyectos abandonados entre acusaciones de corrupción y mal manejo, y préstamos de bajo rendimiento a entidades estatales”.

En breve, el caso panameño confirma lo que el resto del mundo hoy acepta como regla general: Libertad trae prosperidad; tiranía trae pobreza. Quizás haya excepciones, pero Panamá no es una de ellas.

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<> Este artículo se publicó el 14  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.