Crecimiento económico y ¿beneficio social?

La opinión de la Economista, Educadora, Humanista…

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ
diostesalvepanama@yahoo.com

Hace varios quinquenios viene hablándose del crecimiento sostenido de la economía panameña. Situación que trajo consigo el arribo de inversiones extranjeras y especulaciones varias.

Con este flujo de capitales, también se incrementa la migración foránea, en busca de esparcimiento, diversión;  y de millonarios o de jubilados que informados de las bondades que ofrece nuestro país para disfrutar de una vida pacífica y con un costo relativamente bajo, con relación a sus recursos o altas pensiones de retiro laboral, se interesan en residir en nuestro país.

De igual forma, llega un considerable grupo de personas en edad productiva, en busca de nuevas oportunidades de empleo y mejor calidad de vida.

Otros aspectos importantes, en el crecimiento económico son: la ampliación del Canal, el desarrollo de las finanzas, comunicación y logística, áreas consideradas como estratégicas de la actividad económica, para asegurar generación de empleos y mayor contribución al tesoro público, mediante la carga impositiva.

De hecho, si el escenario planteado es alentador, también trae sus fallas. Es evidente el encarecimiento en el costo de vida del nacional, que no puede competir con el alto poder adquisitivo de los extranjeros residentes, influyendo con sus demandas por bienes y servicios en los precios del mercado, en detrimento de los nacionales. Ello aunado a la mala distribución de la riqueza afecta el escuálido bolsillo del panameño.

La canasta básica de alimentos se viene incrementado, producto de la fluctuación del petróleo y la especulación comercial, aún cuando el gobierno continúa con las conocidas ferias libres del Instituto de Mercadeo Agropecuario.

Toda esta movilidad de capital humano y financiero, trae consigo innovaciones en todas las áreas del cotidiano vivir. Surge la necesidad imperante de modernizar las urbes. Tal es el caso de la ciudad capital, donde se observa la necesidad de nuevas vías y la ampliación de las ya existentes; así como el completo abastecimiento de agua potable y saneamiento ambiental.

Otro punto sensible, es el referido a los niveles de seguridad pública, el cual ha resultado el talón de Aquiles en las diversas gestiones gubernamentales de las últimas décadas.

De esta situación no escapa la actual administración. Y es que el crecimiento económico también trajo consigo el aumento de la delincuencia común y la entrada de organizaciones criminales. Los carteles del narcotráfico colombiano y mexicano, entre otros, que introducen nuevas modalidades delincuenciales como el sicariato; pero además fomentan las pandillas y cierto nivel de corrupción gubernamental; creando un ambiente de incertidumbre y desasosiego en la población.

Es inminente que tanto la actual administración gubernamental, como las que vengan deberán dejar de lado intereses y diferencias personales o partidistas, para establecer, responsablemente con seriedad y objetividad, políticas de Estado coherentes en materia de desarrollo social, urbanístico, administración de justicia (criminología y resocialización), que respondan a las necesidades de un desarrollo humano y económico con equidad, que asegure dignidad y calidad de vida a todos los habitantes.

 

Este artículo se publicó el 9 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

De Túnez a Egipto ¿y nosotros?

La opinión de la Jurista y Ex Diputada de la República…

MIREYA  LASSO
mireyalasso@yahoo.com

 

Redacto este artículo cuando los sucesos en Egipto contra el régimen de Hosni Mubarak, parecen todavía demasiado fluidos pero, independientemente del desenlace final, hay ciertas semejanzas que nos traen recuerdos vividos en Panamá hace 22 años.    Dios nos libre de que eventos como esos vuelvan a ocurrir en nuestro país y sería irresponsable no haber aprendido la lección.    Las imágenes que presentan los medios de comunicación social son alarmantes y trágicas para quienes las viven en carne propia.   Aquí las sufrimos igual.   Los jóvenes deben conocer esa historia.

Todo comenzó en Túnez, donde protestas y revueltas populares recién derrocaron el régimen gobernante y expulsaron a Ben Alí, a pesar de haber sido reelegido tres veces: en 1989 y 1994 con 99% de los votos y recién en el 2009 con el 89%. Presumiblemente fueron revelaciones crudas en WikiLeaks la chispa que incendió el descontento latente causado por demandas insatisfechas y frustraciones de una población gobernada con mano fuerte durante 24 años.

Y el ejemplo fue copiado sin tardanza en Egipto, impactando a una población gobernada también con mano dura durante 30 años. En la revuelta egipcia participa la clase media con preparación académica, la clase humilde y necesitada, jóvenes, mujeres, desempleados. Reclaman derechos políticos y económicos: democracia, empleo, asistencia social.   A diferencia del Panamá del 1988-1989, el ejército no avasalla a la población; se limita a evitar saqueos pero la policía es agresiva.   A la fecha se cuenta más de un centenar de caídos.

La novedad hoy revela el poder de redes sociales, como Facebook y Tweeter, y en los celulares, mediante los cuales la gente se mantuvo informada de los acontecimientos y decidida a salir a las calles para respaldar las protestas.   La respuesta del régimen fue bloquear el espacio cibernético para impedir las comunicaciones pero el esfuerzo resultó un bumeran porque enfureció a los activistas y recrudeció el fervor contra el gobierno. Acá en 1988 cuando se allanaban periódicos y se atacaban radioemisoras y televisoras, se exacerbaban aún más los ánimos de los ‘sediciosos.’

¿ En qué nos afectan hoy, a tantos kilómetros de distancia, esas revueltas?   Aparte del apoyo moral a tunecinos y egipcios –y a cualquier pueblo que luche por su democracia y sus libertades ciudadanas– esos desórdenes podrían repercutir acá encareciendo el costo de la vida si el tránsito de petroleros por el Canal de Suéz se viera dificultado u obstaculizado, aumentando el precio del barril de petróleo, del combustible que importamos y de la canasta básica.    En ese mismo sentido hay analistas políticos que advierten que sería aún más peligroso si una violencia mal dirigida se regara descontrolada por otros países árabes, como Algeria, Líbano, Libia, Jordania y Yemen; en tanto que si surgieran regímenes árabes agresivos que amenazaran la estabilidad del Estado de Israel, se añadiría un elemento muy preocupante en muchos sentidos, que nos afectaría a todos por muy lejos que creamos estar.

Una riqueza mal distribuida y un cerco político han sido el caldo de cultivo, latente, silencioso, lacerante que en Túnez y en Egipto han causado el levantamiento tan violento y espectacular de las masas populares en ambos países.   No se trata, como se pudo pensar, de un levantamiento con raíces en un fundamentalismo islámico.    Se trata de que las oportunidades del auge económico reciente en Egipto no ha llegado al ciudadano común y eso, unido a un régimen dictatorial asfixiante que ha gobernado con mano dura por mucho tiempo sin una real apertura democrática, han sido los detonantes que fueron inflamados por la crudeza de la información confidencial revelada por WikiLeaks.

En Tiananmen, en Túnez, en El Cairo, como acá en Calle 50, el sentimiento ha sido igual: el ser humano exige libertad, demanda oportunidades y debe tolerar las opiniones de otros pero tiene que respetar las reglas de la democracia sin recurrir a la violencia.   Debemos defender el don de la tranquilidad que hoy disfrutamos, recordando que ‘nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.’

<>Este artículo se publicó el  2  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La creciente inseguridad alimentaria

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La opinión del Economista, Político y Docente Universitario…

Juan Jované

La lectura de las más recientes estadísticas sobre el costo de vida muestra claramente que el fenómeno inflacionario sigue presente en el caso de los elementos que conforman el conjunto de los bienes básicos alimenticios.   Es así que el costo de la canasta básica del Ministerio de Economía y Finanzas, que se calcula para una familia de 3.84 miembros, mostró entre noviembre del 2009 y el mismo mes del 2010 un crecimiento equivalente a 13.05 balboas, que en términos porcentuales significa un incremento del 4.9%. Por su parte el índice de precios de los alimentos y bebidas que calcula el INEC muestra en el mismo lapso de tiempo un incremento de 4.3%, lo cual se explica por un crecimiento de 3.4% en los alimentos, de un 7.6 % en las bebidas y de un 6.6% en las comidas fuera del hogar.

Este fenómeno inflacionario, que ya de por si atenta contra la seguridad alimentaria de la población, se ve acompañado por una clara decadencia en la producción del sector agropecuario.   De acuerdo a las cifras preliminares del INEC, si bien es cierto que la producción de la agricultura, ganadería y silvicultura mostró un crecimiento del 2.5% al comparar los tres primeros trimestres del 2010 con los correspondientes al 2009, no es menos cierto que dicha producción alcanzó un nivel inferior en 11.4% al observado para el mismo período durante el 2008.   A esto se suma el fracaso de la política de exportación de frutas, tal como lo demuestran las recientes y significativas caídas en el valor de este indicador.   El resultado de lo anterior no es solo el sistemático deterioro de las condiciones básicas de soporte de la seguridad alimentaria, sino la creciente incapacidad de asegurar mínimamente la soberanía alimentaria.   Esto se refleja no solo en el hecho de que el país se vio, de acuerdo a cifras de la CEPAL, obligado a importar durante el año 2009 B/ 1,063 millones en alimentos, sino que Panamá resultó con un déficit en su balance comercial agro alimentario equivalente a B/ 396 millones, que significó, además, un crecimiento del 167.1% en relación al observado el año previo.

 

Este problema, junto al de la inflación se tenderá a agravar en el futuro próximo habida cuenta de la nueva ola de incremento de los precios de los alimentos a nivel internacional, la que se refleja en el hecho de que durante el segundo semestre del 2010 la FAO detectó un incremento de los precios de los alimentos de cerca del 32%, fenómeno que tarde o temprano impactará a la población panameña, principalmente la de menores ingresos, sobre todo a ese 20% de la población que apenas recibe el 2.5% de los ingresos.

Se hace entonces imperiosa una efectiva política de seguridad y soberanía alimentaria que permita hacer frente a la difícil situación que hoy muestra el país en esta vital esfera de la vida nacional.

<>Artículo publicado el 18  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Un exámen de conciencia

La opinión del Periodista…

RAÚL EDUARDO CEDEÑO
erece42@hotmail.com

En estos momentos más que nunca, nos hace falta un profundo e íntimo reportaje, que no busque lo sensacional, que esquive las vulgaridades y se interese por las vidas claras y oscuras, de quienes forman la masa de nuestro pueblo.   El pueblo y sus apetencias es algo que constantemente estamos invocando, pero que la gran mayoría desconocemos. La época navideña lo demuestra.

La calidad de vida está llegando al suelo porque las conciencias nacionales no se ponen al día en cuanto al sufrimiento general por el alto costo de la vida, y tanto los poderosos como el mismo pueblo atentan contra la tranquilidad de los hogares y de sus integrantes que luchan por su supervivencia día a día porque no les alcanza siquiera para alimentarse.   Olvídense de las delicias especiales, ya no les alcanza siquiera para comer como come el panameño normalmente durante todo el año.

Y en esa avalancha de avaricia y poco importa, avaricia y egoísmo que les define como seres con una garganta muy profunda, está el pueblo mismo que produce en pequeña escala algunos alimentos de consumo masivo para estas fechas. ¡Imagínese!, el guandú a siete dólares la libra.   Son muchísimos los alimentos comunes en nuestra dieta normal que ahora no podrán ser consumidos por la gran masa panameña. También vuelve el precio de la gasolina a abofetear a los panameños. La quincena pasada dieron un descuento… dos centavos por galón. ¡Cosa más grande! Ahora lo suben entre dieciocho y veinte centavos.

Con toda esta desgracia que nos ha caído y el desgarre de carreteras, se aprovechan descaradamente de los tranques nacionales. Con estos se va a consumir más gasolina. Hay que aprovecharse y deben pagarla mucho más cara. ¿Quieren carro?   Que paguen mucho más.

¿Hemos escuchado que las petroleras han hecho donación alguna de dinero, aunque sea solamente para las desgracias de las inundaciones o para la Teletón?   Si lo han hecho y mantenido una estricta humildad de silencio, benditos sean. Pero no conozco que haya existido una. Se nos habla mucho del Pueblo, con mayúscula, una vaga entidad democrática a quien se le atribuyen fibras delicadas y de lujo de ideales, pero al pueblo verdadero, al pueblo con minúscula, no lo hemos elevado todavía al tema de importancia ni de solidaridad. Cuidado señores del gobierno: es de esta forma en que comienzan a agrietarse las democracias.

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<> Artículo publicado el 18 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

 

Inmigración y sociedad

La opinión de…

 

José A. Claus G.

En una economía perfectamente capitalista se puede promover la liberalización de la inmigración, pero en el mundo real en el que vivimos la inmigración indiscriminada distorsiona el mercado laboral. La constante quejadera de los gremios empresariales de que hace falta mano de obra calificada no tiene sentido, cuando vemos que los ingresos familiares están muy por debajo de lo que cuesta la vida en Panamá. Los auges económicos tienen vidas cortas y son seguidos por recesiones, por esta razón se tiene que permitir que el ciudadano común también tenga la oportunidad de ofertar sus servicios, sin temor a que vayan a importar mano de obra extranjera. La única manera en que se verá un alza generalizada de los salarios en Panamá, será cuando verdaderamente se proteja al panameño de la competencia desleal de los inmigrantes.

Hay los que proponen la liberalización de las restricciones a la inmigración, basada en las teorías de mercado libre, pero no explican cómo es que el empleado común en Panamá sigue percibiendo salarios de pobre. Los países capitalistas desarrollados tienen restricciones fuertes a la inmigración, sin embargo, en Panamá estamos inundados de extranjeros. Me parece que cada país tiene, ante todo, que hacer todo lo posible para que sus ciudadanos logren tener salarios dignos, antes de abrirle las puertas a extranjeros de países fracasados.

Son contadas las empresas que necesitan personal tan especializado que tienen que importar mano de obra extranjera, y la legislación panameña prevé estos casos. El ejemplo más visible es el Canal de Panamá. En menos de 20 años se reemplazó a miles de trabajadores ultra-especializados norteamericanos con panameños. Hoy día, vemos que en el Canal siempre se está pidiendo que los panameños hagamos más con menos.

La Ley Orgánica de la Autoridad del Canal de Panamá heredó una legislación que obliga a la administración a negociar con los empleados, cuando se le pide más productividad. Por lo que he observado, cuando por fin se logra hacer a un lado la naturaleza envidiosa del ser humano, llegamos a acuerdos que siempre benefician a la empresa, muchas veces más que a los empleados. Esto es lo que se tiene que practicar en Panamá, no tomar el camino más fácil de importar mano de obra de países fracasados.

Mucho cuidado, gremios empresariales, porque el costo de vida en Panamá se incrementa a pasos agigantados y los salarios no suben proporcionalmente. Hay que aprovechar estos auges para elevar el nivel de vida del panameño común, si no veremos que su frustración se puede convertir en represalia violenta izquierdista. La meta inmediata tiene que ser que el panameño común gane suficiente para no depender de subsidios sociales del que se aprovechan los políticos para aumentar la planilla estatal.

 

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<> Este artículo se publicó el  7  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Ajedrez político

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La opinión de la Economista y Educadora…


LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ

Un tema que acaparó la atención de la opinión pública en las últimas semanas, fue la polémica entre el dirigente de los jubilados independientes Eladio Fernández y el señor presidente de la República.

Tal diferencia se produce por las declaraciones efectuadas por el presidente Martinelli, cuando expresa ante los medios que ‘nunca habló de aumentar B/.50.00 a los jubilados’, mientras el señor Fernández, asevera que existe ese compromiso, que se busquen las grabaciones.

Otra discrepancia surgida a raíz de este tema, se da producto de lo expuesto por el presidente Martinelli, al anunciar la intención de usar los fondos del subsidio electoral, para financiar el aumento a los jubilados.   Esta iniciativa trajo el rápido rechazo del Foro Ciudadano Pro Reformas Electorales.   Así como reacciones de miembros de partidos políticos, quienes argumentan que es necesario salvaguardar la contribución electoral por diversos motivos, entre los cuales señalan prescindir de financiamiento privado, robustecer la institucionalidad de los partidos y asegurar igualdad de oportunidades.

Aunque el subsidio electoral se introdujo como mecanismo para fortalecer la institucionalidad de los partidos políticos y contribuir a asegurar la representación popular, existe una fuerte percepción ciudadana de que estos fondos millonarios generalmente no son bien utilizados, lo que representa una ofensa frente a las inmensas carencias y pobreza en que vive la población.

En atención a ello, la propuesta del presidente Martinelli de aumentar a los jubilados, con fondos del subsidio electoral, caló positivamente, en un altísimo porcentaje de la población, aún cuando dirigentes políticos señalan que es una estrategia política para debilitar a quienes puedan ser sus adversarios en los comicios electorales del 2014.

Por los vientos que soplan, se evidencia que aún cuando está iniciando la actual gestión gubernamental, la política partidista no se detiene y ya se inicia el proselitismo para el próximo periodo electoral. De ser ciertas las apreciaciones enumeradas por opositores del gobierno, a la eliminación del subsidio electoral, el presidente Martinelli estaría haciendo gala de ser un buen ajedrecista político, al aprovechar la falta de credibilidad y descontento popular en los partidos políticos. Con esta iniciativa mataría dos pájaros de un solo tiro.

Ahora, independientemente de resolverse la justa petición de todos los jubilados, con pensiones menores a B/.1500.00, es necesario reflexionar sobre el incremento del costo de vida en Panamá y su afectación en el bolsillo de la población.

Es imperante dejar la politiquería de lado y diseñar e implementar políticas de Estado en materia salarial. Si se quiere un cambio verdadero, es necesario sentar bases sólidas para despolitizar las instituciones públicas, dejar atrás la mala práctica del clientelismo, el amiguismo, el compadrazgo y establecer un sistema equitativo de cargos y salarios.

De igual manera, implementar iniciativas efectivas, a fin de que los dineros incautados del narcotráfico sean utilizados para proyectos y obras de beneficio social.

<> Artículo publicado el 6  de octubre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.

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Auge y caída de la clase media

La opinión de…

Manuel Cheng P. 

Desde los tiempos medievales, se ha reconocido el aporte de la clase media en el enriquecimiento de las naciones o sociedades, aportando no sólo riquezas en el sentido de la palabra sino en materia social, cultural, deportiva, política, artística, científica, etc., para el desarrollo de los pueblos.

De la clase media surge la burguesía que, por definición histórica y clásica, se denominó a aquella integrada por ciudadanos de la clase media que se enriquecieron con la industria y el comercio.

La edad dorada de la clase media panameña surge a inicios de la década de 1950, sufre por la inestabilidad política en 1960, y resurge a mediados de la década de 1970, logrando unos de los mayores crecimientos hasta mediados de la década de 1980.

A pesar de un impuesto del 5% que se establece en la década de 1970, impuesto no justificado para una pequeña población, la clase media logra sortear obstáculos, y muchos pequeños negocios logran convertirse en grandes empresas.

El impuesto del 5% o el de bienes y servicios se vendió –por parte de la dictadura existente– como un impuesto que sólo afectaría levemente a los consumidores que gastaban en lujos, como autos deportivos, yates, etc, y no sería un duro golpe para las clases medias y populares, sin embargo, el llamado proceso tuvo que aterrizar y negociar para que este impuesto no afectara la adquisición de bienes básicos como los escolares y médicos.

Hoy se incrementó el 5% a 7%, y se prometió casi lo mismo, sin embargo, el llamado efecto cascada y el efecto multiplicador de las economías modernas no ha perdonado a la clase media existente, convirtiéndose en un pesado lastre que la ha estancado; con ello se ha visto en la necesidad de restringir sus gastos y reducir sus ahorros, eso sin contar que de manera solapada se le ha agregado un nuevo impuesto que es el de la propiedad horizontal.

A las clases populares se les ha tirado un pequeño salvavidas, dotándolas de una masificación de las becas escolares, beneficios que no son extensibles a la clase media. Se dice que estos nuevos impuestos serían para cumplir con estas becas y para el programa 100 a los 70, punto que no se divulgó en las campañas políticas.

La vida se ha encarecido tanto que hace un año usted entraba a un restaurante aceptable y se le ofrecía un menú ejecutivo a 7 dólares, hoy ese mismo menú con porciones reducidas cuesta 10. El servicio de propinas está incluido en la factura de muchos restaurantes, ante la inminente reducción o desaparición de este gesto de agradecimiento por un buen servicio recibido por parte del cliente. Hay ofertas que ofrecen hasta el 40% de descuento en la comida en “días muertos”, para incentivar al cliente de clase media a que asista en esos días de semana, aunque sea a consumir lo mínimo, para que el negocio sea rentable en esos días.

Ese dinero que se ha obtenido a expensas de la clase media, para cubrir las promesas de campañas, pudo haberse obtenido de diversas maneras, por ejemplo: recrudeciendo las penas –sin excepción– a los que cometen actos de corrupción, obligándoles a resarcir todo aquel dinero obtenido por medios no legales; reduciendo los privilegios que tienen muchos funcionarios; o realizando campañas similares a las del presidente norteamericano con respecto a los CEO ( chief executive officers), que devengaran salarios exorbitantes e injustificables.

<> Este artículo se publicó el 24  de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Menos que un dios y más que un mortal


La opinión del Periodista…

AQUILINO ORTEGA LUNA

Los políticos del patio se quieren tomar el país y el corazón de los panameños que todavía creen que serán estos fantásticos ‘paladines de hojalata’ los que cambiarán una nación aquejada por la violencia en las calles, la corrupción, problemas de transporte y el alto costo de la vida.

Desde Ernesto Pérez Balladares, donde hasta las flores se inclinaban al ver pasar, al ‘Míster Bull’, cual arrogante personaje, pasando por el reinado de Martín Torrijos, hasta los primeros días del ‘Rey de los Locos’, Ricardo Martinelli, los panameños han tenido el infortunio de conocer lo que es la prepotencia y el corazón de un político que se cree ‘menos que un dios y más que un mortal’.

El ego de estos presidentes ha sido gigantesco, igual que el número de sus seguidores. Seguidores que adulan y exaltan las acciones y se ríen a carcajadas de los disparates e incoherencias públicas del ‘Boss’, se trata de ‘amigos de la silla presidencial’, ¡con amigos así, no se necesitan enemigos!

Y qué de los eventuales presidenciables, Juan Carlos Navarro, Laurentino Cortizo, Juan Carlos Varela, y el más humilde, pero intransigente de todos, Genaro López, que han sido picados por el gusanillo de la arrogancia y se confiesan devotos del pensamiento: ‘Menos que un dios y más que un mortal’.

Por años los panameños hemos estado presos del ‘Ego de los políticos’, que nos tratan como tontos serviles; que en campaña nos bajan los altares celestiales; aprietan centenares de manos, aunque estén sucias; besan mujeres sin maquillaje y cargan en brazos niños negros y blancos, aunque se hayan hecho ‘caca’.

Sí, encarcelados por el ‘Ego de los políticos’, que al llegar al poder se olvidan de los pegapapeletas, se desconectan, cambian el número de celular para no atender a los periodistas y se pasan los siguientes cinco años en su nube particular dando órdenes y haciendo negocios bajo su infinita sabiduría.

Sí, presos del ‘Ego de los políticos’, que en campaña predican sobre la solución de los problemas del país, pero cuando llegan al poder contratan 100 asesores, pero no le hacen caso a ninguno, porque son tan egocéntricos que se creen !más que un dios, menos que un mortal!.

El país enfrenta una parálisis, gracias a la ambición desmesurada de esos políticos, que reparten promesas que nunca cumplirán, que beben, comen y festejan, que disfrutan del glamour del Panamá nocturno, luego de los grandes negociados del día.

La corrupción política está en todas partes. Ha estado por siempre y seguirá permaneciendo con toda la impunidad e inmunidad que la caracteriza, si no se hace algo radical que la evite en los años por venir.

Ricardo Martinelli tiene una oportunidad de oro para cambiar el pensamiento que tiene la gente acerca de los políticos, de inmortalizarse haciéndose mortal.

De hacerle creer a los panameños que la honestidad y la transparencia son fundamentales para alcanzar los ideales y que la justicia social es el fin principal de su mandato, de salir de la lista de esos que se creen, ‘menos que un dios y más que un mortal’.

El jefe del ‘Crazy team’ debe dejar de oír para escuchar, reconocer que no todo anda bien en el país, que existe una violencia generalizada, descontento entre los pobres y escándalos políticos.

Martinelli debe acabar con los fueros y privilegios, el tráfico de influencias, el nepotismo y erradicar de una vez por todas el hambre en los sectores montañosos del país.

Pero debe hacerlo con humildad y elegancia; sin prepotencia, sin imposiciones, debe ser un adversario político con clase. Hacer leña del árbol caído, no engrandece.

Los malos políticos solo serán recordados, pero los buenos políticos, como Arnulfo Arias y Omar Torrijos, se convierten en leyendas, nunca mueren, aunque no se crean ‘menos que un dios y más que un mortal’.

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,   lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

¿Economía del hombre; o del hambre?

La opinión de…..

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JOSÉ GUILLERMO ROS-ZANET

En nuestro país el continuo e incontenible aumento del precio de los alimentos, de los medicamentos y de tantos otros bienes; y el de la mayoría de los servicios (públicos y privados), tales como los del agua potable, de la energía eléctrica, del teléfono, del transporte público, de la atención de salud (¿), etc., vandaliza, sin misericordia alguna, el salario de innumerables personas.

En particular, de aquellas cuyo salario no crece ni se desarrolla: jubilados y pensionados de las clases media y pobre. Son los ciudadanos que sobreviven con salarios (ingresos) congelados a perpetuidad. Y, en general, de los más pobres y excluidos.

Este fenómeno no es sólo el de inseguridad alimentaria, o el de inseguridad de techo; es una gravísima inseguridad: una inseguridad vital humana. Una inseguridad profundamente biológica, sí (existencial); pero, también, cultural, moral, espiritual (es decir, esencial).

La clase media en general; y, en particular, el profesional asalariado (es decir, aquel profesional empleado —médico, ingeniero, abogado— que no ejerce libremente su profesión liberal; que es, por lo tanto, un simple funcionario que no recibe honorarios, sino sólo un salario), se ve condenado, irremediablemente, a disminuir continua y constantemente su nivel de vida. Y el de su familia. Lógicas (¿o anti-lógicas?) de sobrevivencia.

Este profesional (le sucede lo mismo, lógicamente, al asalariado no profesional) no puede trasladar a ninguna otra persona, ni a ningún otro sector, el continuo aumento del costo de la vida.

Su solución ante el problema es irse desprendiendo paulatinamente, cada día, del goce y disfrute de ciertos bienes y servicios, y de algunas actividades de recreación.

El empresario (comerciante, industrial), o grupos de profesionales (abogados, arquitectos, etc.) desde sus firmas y oficinas, pueden, sin dificultad, trasladar el aumento del costo de la vida (y los aumentos de los impuestos nacionales o municipales, directos o indirectos) al consumidor de sus bienes, o al usuario de sus servicios profesionales.   Aumentos en el precio de esos bienes y de los servicios.   Asimetrías, inequidades.

Los grupos menos diferenciados económicamente y socialmente, se valen, en cambio, de formas sui generis , para sobreponerse a los < < imparables >> aumentos del costo de la vida, en general; y del costo de la canasta básica (completa), en particular.   Aquí ocurren novedosos incumplimientos de obligaciones, pagos y compromisos (no pago del alquiler de la vivienda, p. ej.).   O se recurre a la evasión del pago de deudas generadas por el usufructo de algunos servicios esenciales, tales como los de energía eléctrica y de agua potable (mediante las llamadas < < conexiones brujas >>).    No olvido que, en el interior de los países en desarrollo, es en este grupo humano donde viene creciendo mayormente un fenómeno negativo:   la sobrealimentación inarmónica (sobre todo entre las amas de casa).   Una paradoja: aumento de la obesidad en medio de la pobreza.

A los más excluidos (los que malviven o sobreviven apenas, en extrema pobreza), sólo les queda la posibilidad de una cada vez mayor pobreza.   Es como si caminaran inexorablemente hacia una nueva y oscura < < solución final >>:   perecer en los fríos hornos de la consunción final.   Ellos no alcanzaron (o dejaron de ser) la superior condición de ciudadanos, de personas.   Fueron y son sólo habitantes solos.

Tal como van las cosas en nuestro país, parece ser que los dos más seguros crecimientos sostenibles que estamos logrando son:

1° El continuo e injusto crecimiento de la deuda pública externa (e interna).

2° El crecimiento de las inseguridades económicas, sociales, culturales, educativas, alimentarias (odio, maldad, mala conciencia).

Oscuros frutos de la injusticia distributiva de la Riqueza Nacional. No busquemos, pues, (afanosamente ciegos), el crecimiento del PIB, sino el crecimiento y el desarrollo de la justicia distributiva en todos los órdenes del vivir, del ser, del pensar y del hacer humanos.

Que el Estado no deje de ser el receptor, distribuidor y redistribuidor, desde la Equidad, la Libertad, la Verdad y la Justicia, de la riqueza integral del país.   Pero para lograr este desideratun se necesita la firme existencia de gobiernos probos, inteligentes, morales; y la de sociedades políticas y civiles con conciencia de Patria, de Identidad y Destino. Esperemos y busquemos lo mejor para que suceda lo mejor.

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Este artículo se publicó el 14 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¡Dios bendiga mi patria!

La opinión del Economista, Educador y Humanista…..

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VICTORIANO RODRÍGUEZ S.

Vivimos una ola de desenfreno delictivo, tanto por bandas antisociales de la clase media y baja como las de cuello blanco, de esos que desfalcan al Estado que no lo aparentan pero de que son, son. ¡Dios bendiga mi patria! De esos enclaustrados en cargos medios altos y muy altos, de cualquier “repartido” político o gobierno, para saciar su hambruna de poder y despilfarro, porque con sus padres ni con las empresas familiares pudieron hacerlo. ¡Dios bendiga mi patria!

De esos que hablan en letanías, presumiendo sapiencia inaudita, con exquisitos y refinados ademanes, logrando un enredo literario a fin de complicarle la existencia a quienes dicen defender. ¡Dios bendiga mi patria! Quizás la independencia mental de algunos funcionarios honestos permitan hacer conciliar el sueño a quienes sostienen la economía de nuestro país, la clase media, y limiten el incremento de los alimentos, la luz, el teléfono, el agua y el combustible; porque de lo contrario.. ¡Dios bendiga mi patria!

Cuando con creces se hace más de lo mismo y se mantienen “los mismos gamonales en cargos públicos”, especialmente en universidades oficiales, alcaldías o municipios, nos queda una plegaria:  ¡Dios bendiga mi patria!  Mientras se siga despilfarrando el dinero del pueblo al entregárselo a los “repartidos” políticos, sin mayor beneficio comunitario que el patrocinio de unos cuantos que defienden la “dedocracia”, ¡Dios bendiga mi patria!

Mientras se evite levantar investigaciones serias, objetivas y transparentes de quienes han despilfarrado el erario público y/o se han enriquecido, de los cuales algunos, todavía, se mantienen en altos cargos públicos..¡Dios bendiga mi patria!   Hay quienes aseguran que se está llegando al límite de la tolerancia, por cualquier mal gesto te destruyen y por un susto te asesinan. Cualquier delincuente te acusa y la justicia por ser sorda, ciega y muda, siembra la daga en quien la defiende; por ello: ¡Dios bendiga mi patria!

De jerarcas que evitan autorizar se levanten investigaciones a despilfarradores y/o extorsionadores políticos, ¡Dios bendiga mi patria! De los desalmados que hacen regatas, hasta en presencia de algunos policías, con la complicidad de muchos pasajeros y que solamente al sufrir accidentes acusan al conductor de exceso de velocidad o regata, ¡Dios bendiga mi patria!

Mi patria bella, mi patria boba, patria de heroicos defensores de la libertad. De promesas incumplidas.  De estudiantes y ciudadanos decentes e inteligentes, pero que no saben darte ni defender tu valor; donde muchos, al calor de cualquier politiquería, se visten con el esplendor de insignificantes banderas de “re-partidos”, haciendo de una contienda eleccionaria un carnaval, comprando conciencias con licor o un tanque de gas; por ello suplico: ¡Dios te salve Panamá!

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Publicado el 4 de marzo de 2010 en el Diario El Siglo, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

′Si no cumplo, que me guinden del palo más alto′

La opinión del dirigente sindical y Secretario General del SUNTRACS…..

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GENARO LÓPEZ

Hace menos de un año, en plena campaña electoral, en un programa que transmite RPC TV, el entonces candidato a la Presidencia de la República, Ricardo Martinelli, declaró: “…eso es lo que el pueblo ve en los políticos, no hay consistencia, dicen una cosa cuando están politiqueando y hacen otra cosa cuando están en el poder.   Ricardo Martinelli no los va a defraudar.   Si no cumplo lo que digo, que me guinden del palo más alto”.

Entre sus promesas electorales estaba disminuir el costo de vida, sin embargo, éste se ha incrementado considerablemente y amenaza con seguir subiendo ante el impacto que generará la reforma tributaria que acaba de ser aprobada por el Consejo de Gabinete, la cual va a afectar el poder de compra de las mayorías y deteriorar aún más la calidad de vida del pueblo trabajador.

¿Cuál es la excusa para las reformas tributarias de Alberto Vallarino?, “…el Estado requiere más ingresos, con estos ingresos se pretende sostener los planes de ayuda social ”. Discursos similares se esgrimieron en 1992 (Guillermo Endara y Mario Galindo), 1997 (Ernesto Pérez Balladares y Guillermo Chapman), 2002 (Mireya Moscoso y Norberto Delgado) y 2005 (Martín Torrijos y Ricaurte Vásquez).

Es decir, reiteradamente se insiste en que el problema es de insuficiencia de ingresos, a lo que cabe preguntarse ¿por qué no se cuenta con recursos suficientes? ¿Es un problema de bajos ingresos o de mal uso de éstos?

La respuesta a estas interrogantes hay que buscarla en las políticas de endeudamiento, de privatización de las empresas estatales, de exoneraciones de impuestos a las llamadas zonas libres, zonas económicas especiales y actividad portuaria; en los incentivos fiscales a la gran empresa; en la evasión fiscal de la patronal; en la ineficiente política de recaudación tributaria; en los altos salarios, onerosos gastos improductivos y privilegios que ostenta la cúpula gubernamental; en el eficiente pago del servicio de la deuda externa; y en la corrupción gubernamental.

Estas distorsiones, hace mucho debieron obligar a realizar una reforma fiscal de carácter integral, procurando que quienes mayores ingresos perciben aporten más, con la aplicación de mecanismos de control y penalización rigurosos y efectivos contra la evasión fiscal, eliminando los gastos superfluos que realizan las instituciones, incluyendo los jugosos salarios y privilegios que reciben los ministros, diputados, magistrados, directores y otros altos funcionarios.

Requiere, además, revisar las llamadas “ exenciones fiscales ” que se otorgan a las empresas transnacionales y al gran capital nacional.

Contrariamente, los cambios tributarios realizados hasta la fecha y la política económica en general, han profundizado estas distorsiones, perjudicando las remuneraciones de los asalariados.

Hoy, se pretende imponer un incremento de 40% en el impuesto de ITBMS (de 5 a 7%), lo que generará una cadena de aumento de precios, pues, como en diversas ocasiones lo ha señalado la patronal “ los aumentos de costo de producción se lo trasladamos a los consumidores ”.

Se insiste en que los bienes y servicios que verán aumentado el ITBMS no lo consume el pueblo, con lo cual parten del criterio que el pueblo trabajador solo puede aspirar al mínimo consumo. Señalan que la eliminación del ISR (impuestos por el lado del ingreso) a una parte de los asalariados compensará los aumento por el lado de los impuestos al consumo, lo que resulta una falacia en la medida que hoy un grupo de trabajadores no paga ISR, con lo cual no tiene renta sustituta para cubrir el alza impositiva; quienes se encuentran desempleados verán aún más caótica sus posibilidades de adquirir la cesta de alimentos y otros bienes y servicios; a quienes supuestamente se les elimina o reduce el pago de ISR éste no logra cubrir el incremento del impuesto por el lado del consumo.

Las reformas, una vez más, benefician por el lado del ISR a la gran empresa, que ve reducidos sus aportes al Fisco, con lo cual el sistema sigue siendo regresivo.

Frente a ello, señalamos nuestro rechazo a las inconsultas reformas tributarias, demandamos un proceso de evaluación de la política de gastos que ejecuta el gobierno. Llamamos al pueblo a rechazar estas reformas que lesionan aún más la calidad de vida de la mayoría de los panameños.

El pueblo se moviliza en rechazo a la política antipopular de Martinelli, el día 18 de marzo estaremos en las calles junto a las organizaciones de la Coordinadora de Lucha por el Respeto a la Vida y la Dignidad del Pueblo que han convocado a una gran marcha, porque ahora le toca al pueblo.. organizarse y luchar.

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Publicado el 28 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Destruyendo esperanzas

La opinión de…..

Iván E. Espino G.

Todos esperábamos un descenso en el costo de la vida. ¡No!, es lo que tácitamente está diciendo nuestro gobierno. ¿En dónde han quedado todas las promesas hechas en campaña? ¿Adónde fueron a parar todos esos discursos que nos endulzaban el odio.

El aumento del ITBMS o impuesto de transferencia de bienes muebles es un intento nefasto de llenar las arcas del Estado, supuestamente para ayudar al pueblo panameño. Este es un impuesto que siempre termina pagando el usuario final, que viene siendo el consumidor panameño.

¿Por qué el Estado no empieza por casa? Ahorro es quizás la palabra que deban usar los dirigentes de ministerios, instituciones, autoridades, etc. para comenzar a canalizar todo el dinero posible y orientarlo hacia verdaderos proyectos de interés social.

Me llama la atención ver los lujosos autos que son estrictamente para el uso de algún director, ministro o alta autoridad del gobierno. Vehículos de doble tracción de verdadero caché que sólo los más acaudalados de la República pueden darse el lujo de obtener. ¿Es que acaso no ven que este es un país pobre?

Un simple ejercicio, como los que se hacen en las familias, de ingresos menos gastos, es lo que debe hacer el gobierno. Recomiendo que se utilice un tope para los automóviles que serán exclusivamente utilizados por los directores o ministros de Estado.

Quizás una cifra: 20 mil dólares. No más de eso. ¿Cuál es la necesidad de tener un automóvil valorado en 60 mil dólares? Como este, otros muchos ejemplos fiestas, viajes, viandas, etc. se me vienen a la mente para el ahorro de los fondos del Estado.

Un país llamado así por su abundancia de flores y mariposas, pequeño país este que se supera día a día por llegar al desarrollo. Lo cierto es que estamos varios años lejos de serlo en cuanto a muchos aspectos de la sociedad. “Una gran aldea” es quizás el adjetivo que utilizaría para describirlo.

Los servicios primerísimos como el agua y la disposición de aguas grises o residuales no están bien organizados en las ciudades principales. Parece que este pedazo de tierra está viajando un largo tramo hacia la quimera del desarrollo y sin aterrizar en el deseado nivel del primer mundo. La atención de los servicios públicos y no sólo del Gobierno, también de la empresa privada, que prácticamente se paralizan en el mes de diciembre, es una vergüenza para el país.

Diciembre el mes más especial del año, donde abunda la paz y las muestras del cariño de todos. Es cierto que es hermoso sentir los vientos alisios en tu rostro, pero lo que no es tan agradable son las filas, en todos lados, ahora también en los centros comerciales. Preparación y estrategia son las palabras que deberían practicarse para ese tiempo.

Sinceramente, nos hace falta mucho en el tema del servicio y la atención al cliente. No entiendo por qué se dice que este es un país de servicios, pareciera lo contrario.

¿Acaso existirá un mundo perfecto? Pues, es una de las preguntas que hace siglos tratan de resolver filósofos muy reconocidos y de mayor capacidad mental que cualquier hombre promedio y creo que no lo han logrado. Sin embargo, personalmente cada uno de nosotros busca esa perfección. No podemos llegar a ella pero, por lo menos, tratamos de alcanzarla.

Cómo frustra el hecho de que siendo seres pensantes no podamos llegar a este estado. Solo Dios puede. Resignación sería la palabra, pero también tenacidad y perseverancia aparecen en mi mente después de escribir estas líneas.

La madurez de cada persona es sin duda una búsqueda de la perfección o por lo menos el camino a esta, esa búsqueda del equilibrio al cual todos queremos llegar. No te des por vencido, jamás…

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Publicado el 27 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.