Día Mundial del Corazón

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La opinión del Presidente de la Sociedad Panameña de Cardiología…

LUIS MORALES
moralestribaldos@hotmail.com

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares (ECV), aquellas que afectan el corazón y los vasos sanguíneos, constituyen la principal causa de muerte en todo el mundo, produciendo la defunción de 17.2 millones de personas cada año. Según las estadísticas panameñas, también estas enfermedades constituyen la principal causa de muerte en este país, donde producen unas 4000 defunciones por año.

El sistema circulatorio dañado no solo puede producir la muerte prematura de la persona, sino que representa también una discapacidad importante en el adulto trabajador, con sus secuelas de ausentismo e improductividad. El daño de estas enfermedades es físico, psicológico, económico y social y afecta a las personas, a las familias y a las comunidades en donde ocurre.

Las causas de estas enfermedades pueden ser: Congénitas, debido a daño ambiental a la madre gestante (virus, tóxico, maltrato),  que afectan más a los niños y adquiridas, por malos hábitos de salud: mala nutrición, exposición a tóxicos y microbios, falta de ejercicio, falta de control de la salud y exposición al maltrato, durante cualquier periodo de la niñez.

Esos malos hábitos producen daños en los vasos sanguíneos del corazón (infarto del miocardio), en los vasos sanguíneos del cerebro (infarto cerebral), en los vasos sanguíneos de las extremidades (mala circulación periférica).

Se estima que para el año 2015 las ECV seguirán siendo la principal causa de defunciones en todo el planeta, alcanzando en ese año los 20 millones.   Aquí en Panamá también aumentarán las defunciones por ECV, probablemente a cerca de 5000.

Conociendo las causas, se pueden programar las medidas preventivas, que siempre son más efectivas y baratas que las medidas curativas.   Hay que modificar saludablemente los factores de riesgo de estas enfermedades:   La falta de control de la reproducción, la falta de alimentación adecuada, la falta de actividad física y el uso indiscriminado de sustancias como el tabaco,  la sal, el azúcar y las grasas saturadas.   Hay que utilizar nutrientes saludables en la dieta diaria:  Fibra, antioxidantes, ácido omega 3, que están en los alimentos saludables: Frutas, vegetales, cereales enteros, pescado y nueces, evitando la sal y el azúcar.

Comer sano, hacer ejercicio, mantener una actitud optimista,   controlar el estrés,   evitar el sobrepeso y no fumar,  son las medidas preventivas que todos podemos tomar.

El domingo 26 de septiembre fue fijado este año como el Día del Corazón con el lema ‘Yo trabajo con corazón’. Los expertos de la OMS recuerdan que con la prevención podemos evitar muchas muertes prematuras e incapacidades por estas enfermedades.   La Sociedad Panameña de Cardiología, pensando que nuestro conocimiento cardiológico no solo se debe quedar en los especialistas sino que debe difundirse en todos los estratos de la sociedad panameña, invita por este medio a todos los interesados en su salud para que asistan a la caminata familiar que vamos a realizar mañana, domingo 3 de octubre, en el Parque Omar, a las 8 de la mañana.

Yo trabajo con corazón.

<> Artículo publicado el 2  de octubre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Hay que poner en guardia al corazón.

La nota publicada en Facebook por la Abogada y Escritora…
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Priscilla Delgado

Hay que poner en guardia al corazón para que no corra desbocado. No hay que permitir derrumbes inesperados, esos que nos llevan a cabalgar sin control. El corazón a veces no se da cuenta de que corre peligro al latir demasiado rápido. Que peligra la andadura por la vida cuando no hay un estacionamiento que nos indique que hay que parar sentir más tranquilamente y examinar los pasos a recorrer.

Los latidos son más fuertes que la razón que nos  pierda y nos enreda, que nos hace desaprender lo que hemos vivido y  lo que hemos  estado acostumbrados a sentir.

Después de un tiempo de tranquilidad y mar calmo no puede venir una tempestad  a arrebatarnos la mesura. El control de los latidos debe ir al compas de  la razón, no ir sin parar, hemos de ir caminando a destajo, por trabajo y metas cumplidas sin anticipar nada, sin poner en riesgos los cimientos de nuestro suelo, ni los cimientos del techo….Nuestro sueño debería ser siempre de alegrías y no de sobresaltos inesperados  que no permiten abrazar con prontitud la tranquilidad que nos abriga.

Si bien es cierto que lo inesperado siempre cuando nos llega es una suerte de alegría, también produce altibajos que nos detienen el pensar. Ponerles bridas al pensamiento no es malo, es difícil pero no imposible.

Que todas las palabras que resuenen sea para alegrar tu alma no para atormentarla con los imaginarios que nos vienen solos como fantasmas y que se van convirtiendo en realidad a fuerza  de querer pensar.

Pensar, imaginar, crear, es vivir un poco a lo lejos las invenciones  dictadas por el corazón más que por la cabeza, es dejarse llevar  por los duendes que a veces no nos dejan dormir, es soñar en espejismos no muy claros que se ven con claridad en las noches porque de día estamos ocupados para recrearlos. Es permitirles a los duendes que se adueñen de nuestra alma y nuestro cuerpo para  alejarla y llevársela lejos donde quisiéramos estar.

Vida alerta siempre, pon alertas a los antojos que no son dictados con prisa, todo tiene un comienzo, todo debe discurrir con tranquilidad, no hay que apresurar nada, todo se da cuando se tiene que dar, no podemos detener el inexorable valor del tiempo pero no podemos acelerar a nuestro antojo el transcurso de los hechos…Tiempo para pensar y otro para actuar.

Priscilla Delgado.    31 de Agosto de 2010

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Publicado en 01 de septiembre de 2010 a las 15:54  en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito, el mérito y las responsabilidades que corresponden.

Hace mucho esperé por algo que nunca llegó.

De la inspiración de la Escritora, Abogada y  Presidente de la Fundación Leer
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Priscilla  Delgado

Hace mucho espere por algo….Llegó cuando mis ilusiones estaban anestesiadas y los recuerdos habían desaparecido. Pensé mucho y anhelé mucho….ese anhelo se desvaneció cuando vi llegar de pronto aquello que no esperaba.  Lo vi como algo extraño, nuevo y nada novedoso. Mande muchas señales que fueron de humo y se desaparecieron en la primavera…Llego el otoño y el invierno y casi me cansé de esperar.

Dormí con la almohada acariciando una espera y recordando una canción añeja de sentir y de escuchar.
Y un día apareció al despertar con nuevas ilusiones y besos antiguos. Pero se me había olvidado sentir. Se me habían perdido las ilusiones y ya no esperaba nada.

Ya mi corazón no tenía el repique de campanas a las 6 de la tarde. Ahora simplemente no había emociones. Todo era un mar sin olas, un placido atardecer….Comprendí que el día es aquí y ahora y no hay después. Que el mañana no existe y que cada momento es irrepetible, que con la intensidad del sentir de hoy es imposible sentir mañana, que la palabras de hoy, no serán las mismas de dentro de una semana y cambia hasta la forma de decir te quiero. Nada es estático, todo se mueve, trasmuta, se transforma y se desvanece.

El querer es el presagio de una ilusión.  Dura solo un minuto, es esa forma de sentir  inexplicablemente efímera y que muchas veces es antojadiza; y el corazón no todas las veces va al compás de nuestros pensamientos. Debemos aprovechar al corazón cuando éste siente con ganas, cuando siente con intensidad y nuestras manos vuelan solas y las palabras nacen de las manos y las miradas se encuentran sin pretensiones, porque son solo estadios descontrolados y luego no será así…Todo vendrá a la normalidad que será amanecer, vivir, dormir y sin darnos cuenta se nos fue el tiempo, que no es tu tiempo, es el mío, con la intensidad de lo que hoy soy. No le demos tregua y no trates de predecir nuestras próximas horas….Es en este momento, es ahora.

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Nota publicada el 15 de abril de 2010 en Facebook por la autora,  a quien damos todo el crédito que le corresponde.