Indolencia y realidad ambiental

La opinión del Periodista…


Adán Castillo Galástica

Agradezco las recientes muestras de cariño y reconocimiento a nuestra labor de años por un desarrollo menos desigual. En contexto, los acontecimientos climáticos de hoy reperfilan el tema; crisis in crescendo. Y nada más. Se trata de fenómenos recurrentes confrontados desde décadas.

La situación se agrava en proporción a las agresiones al medio ambiente, a pesar del clamor de parte de la humanidad organizada y consciente. (¿Qué plantean o callan las delegaciones nacionales en estas reuniones?). La indolencia, inseparable de la ignorancia, resiste la gravedad del problema.

Así, estos eventos son tratados con acostumbrada trivialidad diluyendo responsabilidades, convirtiendo un hecho de enormes complejidades en festín mediático, lastimero y protagónico.   Poco se dice de la salud de las cuencas hidrográficas, represas, puentes.   La impunidad azota y violenta los cauces de ríos principales: Pacora, Mamoní, Indio, Miguel de la Borda, La Villa, Chucunaque, Sixaola, Changuinola–Teribe, Caldera, Chiriquí, Caimito y el mismísimo Chagres sobre el Canal de Panamá. Uno de sus tributarios, el Chilibre, acusa una de las mayores contaminaciones a escala nacional.

En el Atlántico, desde hace mucho, el Dr. Stanley Heckadon y otros señalan –voz en el desierto– los peligros sobre Colón donde se liquidan los manglares y barreras coralinas tan necesarias. Y los deslizamientos. Dicho sea, desconozco la capacidad de carga humana y habitacional de los cerros de San Miguelito.

El cambio climático es una realidad palpable. Deshielos masivos, creciente salinidad y temperatura de los océanos; disminución de las pesquerías. La seguridad alimentaria se tambalea. Con rasero ético la naturaleza pone a prueba la moral del planeta, las improvisaciones, hipocresías, vulnerabilidades, construcciones inapropiadas. Las perturbaciones medio ambientales vienen de regreso factura en mano, impredecibles. Ahora pagan los más pobres, después todos. El propio sistema, establishment, o la voracidad de un modelo equivocado está en juego no solo local, sino en todo el planeta, si es que la especie no desaparece en medio del chiste nuclear.

Aquí es donde los comunicadores sociales que se respetan como tales validan su misión. Ahondar con seriedad sobre estas alternativas, consultar las fuentes más confiables, suscitar opiniones calificadas, estudiar e investigar; pasar de la repetitiva frivolidad a las causas verdaderas y su manejo juicioso sobre asuntos tan complejos. Masificar la educación medio ambiental sin aspavientos mercantilistas, ni demagógicos. Aún valdría la pena preguntarse qué porcentaje de las ventas de fin de año y del Carnaval se destinan a fomentar conciencia y responsabilidad empresarial y colectiva.

En consecuencia, repito, parte de esta misión corresponde a los medios y a los comunicadores, publicitarias, anunciantes. Al desquiciado “sistema” educativo. Lo demás, ante nuevos y quizás más severos eventos, se volverá “llamarada de capullo”, lastimerías plañideras, como en los accidentes de tránsito (Las Garzas, el incendio del autobús), etc. Tal vez en su dramatismo, estas señales navideñas nos indiquen que ha llegado el momento de revisar en forma científica y menos espectacular el manejo del recurso hídricos, el estado de las represas, las posibles convulsiones geológicas, los edificios caprichosos, los embarcaderos y demás infraestructura, e implementar el uso de sensores de alerta, medidas y entrenamiento básicos previos y suficientes. ¿Será pedir demasiado?

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<> Este artículo se publicó el 16 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Hay quienes viven del miedo

La opinión del Economista, Educador,  Escritor,  Humanista…

Victoriano Rodríguez S.

Hace años venimos alertando sobre el interés de los gobiernos en limitar a los comunicadores sociales. En la década pasada, con la “presunta democracia”, se llevó a cabo seguimiento y persecución. Así lo expresamos el 25 de agosto de 2005 en El Panamá América, cuando expusimos: “… la población se siente desprotegida. La corrupción se está apoderando de los órganos del Estado. Existe persecución encaminada a enmudecer a periodistas y comentaristas radiales, quizás hasta tratar de cerrar medios… Hoy son ellos, mañana puede ser cualquiera de nosotros, inclusive la sociedad en su conjunto…”.

¡Cuánta realidad en esa reflexión! En ese escrito hicimos un llamado y considerar un día determinado para: “…abstenernos de brindar cualquier tipo de información (escrita, televisiva o radial)”. Un llamado a la democracia para demostrar a quienes provocan o persiguen que hay unidad y apoyo, tanto de los comunicadores sociales como en los medios. Nos falta unidad gremial, sintonía entre mente y cuerpo. Hay quien expresó que en comunicación bailamos con dos pies izquierdos, nos tropezamos nosotros mismos. Hay quienes viven del miedo y sufrirán igual, no habrá perdón para el temeroso, máxime si fue reconocido. Será utilizado, solo, mientras sea necesario.

Presumiblemente los seres humanos actuamos en función a nuestra inteligencia emocional y desarrollo intelectual, pero, cuando se quieren imponer caprichos, presumiendo razones generalmente equivocadas, pero se encuentran con personas analíticas e incorruptibles, se recurre a la más vil de las manifestaciones: atacar, violar la intimidad, correspondencia, comunicación, acosar, amedrentar y tratar de destruir a quien con valentía y honestidad defiende sus puntos de vista y hace valer sus principios. Quizás por ello se realizan tantas persecuciones o destituciones, violando las leyes.

Cuando se recurre a la persecución, acoso o violencia, quizás se deba a falta de honestidad, discernimiento o escasa capacidad intelectual. Hay suma diferencia entre la capacidad de razonar del humano y el instinto animal. Generalmente, los seres irracionales atacan (salvo raras excepciones) por sobrevivencia, sentirse acorralados o necesidad de escapar para salir del apuro.

Debemos tener cuidado, porque el mal prevalece cuando los hombres buenos se mantienen en silencio, son indiferentes y se reservan el derecho de actuar. Hace más de 40 años, Cantinflas, reconocido cómico mexicano, en un juego de póquer expresó: “¿Vamos a jugar como caballeros o como lo que somos?”. Pregunta que quizás muchos nos estamos haciendo hoy, ¿a qué estamos jugando? Es necesario recordar que Thomas Paine (1737–1809), indicó: “Es la obligación del patriota proteger a su país de su gobierno”.

Nadie es tan valiente para no sentir recelo y mirar atrás para cuidar su espalda o tratar de escuchar algo adicional a sus pasos, pero quien vive del miedo y lo mantiene aferrado, como su mandíbula superior, vivirá a la sombra de lo que pudo ser; en el rincón de la hecatombe, en el que políticos ignorantes y déspotas los mantendrán identificados y no tendrán piedad de ellos, cuando llegue su momento.

Quizás la razón por la que en su momento Mark Twain (1835–1910) expuso: “Al principio de un cambio, el patriota es un hombre escaso y valiente, odiado y despreciado. Sin embargo, cuando su causa tiene éxito, el tímido se le une, porque entonces ser patriota ya no cuesta nada”.

Algo me dice que quien impulsa esos avances melodramáticos no necesariamente es el presidente Martinelli, más bien serían sus asesores (ministros, diputados, manzanillos, etc.), pero nada podemos hacer, son sus colaboradores y si él no se percata del daño que le hacen, mal podemos continuar insistiendo.

Las alternativas son pocas, las soluciones mínimas, pero existen. Lo importante es que comprendamos que cambiar nuestros principios por regalos, por unas monedas o por un puesto de trabajo, puede llevarnos al despeñadero.

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<> Este artículo se publicó el 16 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¡Vamos bien Presidente…, vamos bien!

La opinión del Economista, Educador y Humanista…

VICTORIANO  RODRÍGUEZ  S.
diostesalvepanama@yahoo.com

Mucho se ha dicho sobre las persecuciones que recibimos los comunicadores sociales cuando mantenemos actitudes positivas, imparciales, transparentes, apegadas a la verdad y exponiendo con objetividad, independientemente a corrientes políticas o partido en el poder.

Nunca hemos estado tan cerca a esa realidad. Hoy somos más los comunicadores sociales asediados o acosados, producto de nuestras posiciones objetivas en los medios.   Se comenta que a Juan Carlos Tapia y Guillermo Antonio Adames les cayeron ‘coincidentalmente’ auditorías de la Dirección General de Ingresos. Si fueron ‘meras casualidades’, a otros se les acosa o levantan falsas acusaciones para hacerles expedientes desfavorables.  ¡Vamos bien Señor Presidente…, vamos bien!

El imperio del miedo llegó. Los funcionarios públicos no se atreven a hablar.   Son muchos los destituidos bajo el concepto de cargos de ‘libre nombramiento y remoción’ (irrespetando el profesionalismo, años de servicio y experiencia), pero no para quienes adulan al Rey, según expresó Diógenes a Aristipo.

La mentira, así como el concepto poco claro, libre de ética y más enredada que un brillo viejo de metal, se ciñe sobre personas serias, objetivas y honestas.   El fantasma es la calumnia e injuria. Correrán igual suerte decenas de periodistas y dirigentes gremiales honestos por sus claras posiciones.  ¡Vamos bien, Señor Presidente…! ¿Fortaleciendo valores?

Definitivamente que a personas sin mayor criterio que la ‘rabia’, producto de su impotencia intelectual, no les queda de otra que lanzar, cual dragón mitológico, bocanadas de fuego, arrasando hasta con sus propios adeptos.

Quienes históricamente hemos hecho gala de una pluma y opinión vertical, sincera y honesta, sin permitir presiones ni aceptar dádivas; hemos sido víctimas de esas persecuciones y atropellos.

Tanto en las instituciones públicas como en la calle, la ciudadanía se siente víctima del miedo. Una anécdota antiquísima, casi desconocida, dice que había un reino donde la gente podía hablar solamente cuando el Rey se los permitía, muchas personas estaban tan temerosas hasta de pensar, considerando que con ello ofendían al Rey.

Cuando estas cosas ocurren, más preocupante que la propia perversidad de esos infames, es la indiferencia con que actúan los buenos. La historia nos enseña que por ese poco importa o ‘no es conmigo’ ensuciarán su cara, como quien escupe para arriba.   Dios te salve, Panamá.

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<> Artículo publicado el 2 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La verdad y el honor

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La opinión de la Psicóloga especialista de la conducta humana…

GERALDINE   EMILIANI

Los comunicadores sociales deben mantener un equilibrio entre las exigencias del bien común y los derechos particulares.   Igualmente, la noticia debe ser veraz porque puede controlar las creencias, actitudes y conductas de las personas. La información es condenable en la medida que atente contra la intimidad y la libertad de las personas.

Quiero ligar lo anterior con el caso de Daniel Delgado Diamante acusado de matar a un subalterno de manera indolente hace 40 años. Como psicóloga, creo que la actitud de Delgado Diamante fue en defensa de una familia víctima de violencia doméstica, tras la amenaza de un cabo de matar a su esposa y luego de herir gravemente a un compañero que intentó detenerlo, caso atendido según las reglas del procedimiento policial.   Y, que ello fue investigado por las autoridades, y Delgado pasó 8 meses de arresto cuartelario, hasta que se le comunicó un sobreseimiento definitivo.

El morbo juega un papel importante en el panameño, que parece disfrutar y entretenerse con las desgracias de los demás. Esto lo digo porque cuando apareció hace un año el reportaje de este desenlace fatal entre un militar y su subalterno, estando el militar como ministro de Estado, la noticia fue comidilla pública.   Sobre todo porque algunos aún ven a los militares como seres indeseables, aunque Daniel Delgado Diamante no participara de los excesos del dictador de aquella época.

¿Qué me mueve a hablar sobre el caso de Daniel Delgado Diamante? Primero porque como ciudadana y especialista de la conducta humana, me dolió la muerte de aquel cabo perturbado emocionalmente, como me duele ver a Daniel injustamente condenado por un medio escrito. Segundo, porque se trata de un profesional reconocido, que se ha visto afectado en su vida personal y profesional.

Cuando salió la noticia, se la comenté a mi hermano Mons. Rómulo Emiliani y me expresó: “¿Daniel criminal?   No, eso no lo puedo creer.   Es imposible que Daniel, mi amigo y hermano de la infancia hiciera un acto tan infame.    Lo conozco y estoy seguro que debe haber un error.   Dile a Daniel que rezaré por él. Mantenme informado”.

Las palabras de Mons. Emiliani me recordaron la amistad fraternal de nuestras familias. Daniel proviene de una familia unida, de valores cristianos.   Su padre ejerció el periodismo en Colón por más de 50 años y ahora, a sus 92 años, su vida se ve atormentada por la situación de su hijo Daniel;   su madre se apreciaba como una mujer dedicada a sus hijos y que junto a mi madre, hacían labores en beneficio de los necesitados de mi provincia.

Daniel y sus hermanos fueron educados con los más altos valores cristianos.   Su hermano Nicolás, abogado y sacerdote es una persona caritativa y de una espiritualidad manifiesta.   En fin, su familia goza de consideración y prestigio intachable.

Lo anterior para muchos no tendrá significado alguno toda vez que Daniel ejerció como militar. Su genuina vocación, su militancia política y su desempeño como ministro de Estado sirvió de móvil para desacreditarle como una persona insensible e indolente, sin realmente serlo.   Y, una vez que se desacredita el honor de esta persona, resulta muy difícil cambiar la imagen que de él se crea.   El periodista cuya tarea diaria es comunicar y no valore la honra e integridad de las personas, también perderá su propia honra e integridad.

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<>Artículo publicado el  7  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/emiliani-geraldine/

De lo malo, lo peor

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

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MARIELA  SAGEL

Tuve la oportunidad de participar de un Seminario de Comunicación Política y Marketing Público la semana pasada, dentro del programa de capacitaciones que lleva a cabo la George Washington University, con sede en Washington, D.C.     Esta institución académica, de gran prestigio, especialmente por su escuela de postgrado en Political Management, organizó este curso, en su octava edición, bajo el lema ‘Ganando el apoyo ciudadano: generando aceptación pública’.

Más de cien asistentes —entre comunicadores, políticos y otros relacionados— estuvimos recibiendo las extraordinarias (y a veces no tan buenas) directrices de los instructores que fueron una combinación de los mejores profesores de la universidad, con profesionales que actualmente son protagonistas de las campañas de comunicación más importantes del continente y del mundo.

Conferencistas de la talla de Joe Trippi (autor del libro The Revolution will not be televised), que ha dado cátedra en cómo las nuevas tecnologías generan apoyo ciudadano (redes sociales, herramientas de Internet, etc.);  Tony Bawidamann, que desarrolló el tema Comunicación política e imagen positiva del gobierno —algo tan difícil de mantener en un medio donde el funcionario está siempre expuesto a la crítica—; Evan Tracey, con una extraordinaria charla de lo que debe ser la comunicación estratégica para el gobierno; y Frank Sesno, director de la escuela de Medios y Asuntos Públicos de la Universidad, y con vasta experiencia en la radio, nos brindaron sus teorías.

Por el lado de las vivencias, tuvimos el privilegio de escuchar el testimonio de dos protagonistas del caso chileno, cercanos a la presidenta Bachelet y cómo campeó el ser la primera mujer electa presidenta en un país primordialmente machista, así como los grandes retos que tuvo que enfrentar —se hizo especial énfasis en la crisis del transporte que produjo al Transantiago— la intervención del ex alcalde de Quito y ex presidente de Ecuador, Jamil Mauad, la desafortunada intervención del jefe de comunicaciones del alcalde del Distrito Federal de México, aspirante a candidato presidencial, que no separó su rol de facilitador del proselitista y casi arma un grito de Dolores en medio de la conferencia.

Igualmente la participación de dos de los más destacados conductores de la cadena de noticias CNN en español, Andrea Bernal y Juan Carlos López y la magnífica clausura de Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, cartel de partidos que se unieron para adversar al presidente venezolano en las últimas consultas electorales que han llevado a cabo.

Puedo hacer un artículo de cada una de las participaciones, aún de la que casi produjo un cisma en la conferencia. En éste quiero destacar una de las que más llamó mi atención, porque da continuidad al tema que traté la semana pasada, que es la libertad de expresión que debe prevalecer en nuestras sociedades democráticas, de la mano de la libertad de información veraz que tenemos todos los que nadamos en este mundo de paradigmas, percepciones y manipulaciones mediáticas.

La charla fue la de Evan Tracey, que es fundador de una empresa líder en investigación relacionada a gastos en los medios para publicidades políticas y de relaciones públicas. Estableciendo sus reglas básicas, destaca el punto que lo que se induce como una percepción acaba siendo lo que realmente la gente piensa de un tema. Lo importante que es saber interpretar el sentir del público, determinante para que se salga vencedor en una campaña. Lo fundamental que es tocar la parte emocional.

Lo más relevante para mí, el uso de las campañas sucias: las dos formas de hacerlo, mediante el uso de videos de lo que ha dicho un político y de publicidad negativa. Mostró algunos casos de campañas sucias y en el período de preguntas y respuestas le interpelé sobre los controles que existen sobre éstas. Me explicó cómo se regulaban y, al decirle que en Panamá habíamos pasado una elección recientemente con las peores campañas sucias que podamos recordar, me apuntó: ‘por supuesto, se llevaron a los peores y más sucios de aquí’.

No pude preguntarle al mexicano dónde se hacían las postulaciones a mejor y peor alcalde del mundo, (él alega que su patrón va a ser el mejor), porque yo tengo un candidato para el peor.

 

 

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<> Este artículo se publicó el 31 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la   autora  en: 
https://panaletras.wordpress.com/category/sagel-mariela/

Periodismo, ética y derechos humanos

La opinión del Periodista y Docente Universitario…
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GARRITT GENETEAU

En la época del gobierno militar se entendía que había un control en el manejo de los medios, lógicamente porque se trataba de una administración dictatorial, pero en ‘Democracia’ es inaceptable que los gobiernos tomen parte en los temas exclusivos de los periodistas y ciudadanos, que es la libertad de expresión, libertad de prensa y el derecho a la información.   El acoso a los periodistas y a los medios los rechazamos categóricamente.

Independientemente que para mi opinión, la ética profesional es la base fundamental para los medios en lo que calificamos como responsabilidad social.

En torno a lo anterior quisiera hacer algunos apuntes relativos a los derechos humanos, uno, y a la cuestión ética, que no deben perderse de vista. Se trata, en primer lugar, de la diferencia que existe entre ‘libertad de expresión’ y ‘derecho a la información’. Dos temas íntimamente ligados entre sí y que tienen que ver con el asunto que hoy nos convoca, que se refiere a los derechos humanos, los derechos de los periodistas y los derechos de la sociedad.

Ahora bien, como el periodismo juega un papel muy importante en la conformación de lo social y, como la sociedad moderna y contemporánea está convencida de que la democracia es la mejor forma de gobierno y de convivencia, la democracia no exclusivamente electoral; sino también como organización, funcionamiento, estilo de gobierno y forma de vida se deduce que los medios de prensa en su organización y funcionamiento deben corresponder a estos anhelos y expectativas.

En la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada por la ONU el 10 de diciembre de 1948, que constituye la formulación vigente de los contenidos de valor que implica el reconocimiento de la dignidad humana, encontramos destacado, en primer lugar, aquellos artículos que directa o indirectamente se refieren a la comunicación social, para confrontar con el deber ser de la realidad de lo que ocurre en los fenómenos cotidianos, susceptible de nuestro análisis y juicio ético.

En relación con la comunicación social, el artículo 18 de dicha declaración constituye el núcleo de los derechos humanos en la materia: ‘Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión: que derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión’.

<> Este artículo se reprodujo de la publicación del 20  de octubre de 2010 en el diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/geneteau-garritt/

Libertad de expresión y nuevos Codepadis

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La opinión de…

Jorge Gamboa Arosemena

La condena a dos periodistas de TVN evidencia cómo degradamos nuestra democracia, si acaso podríamos calificar así a lo que vivimos después de la invasión.

Dicha condena, además de atentar contra la libertad de expresión y contra el derecho a la información que tenemos los ciudadanos, destapa un problema más profundo: el sistema político sigue colapsando. La sentencia que ha sido calificada de exabrupto ha producido que el Presidente de la República emitiera un indulto, y los diputados del PRD impulsarán, en la Asamblea, una amnistía.

El caso es una radiografía de la crisis que vivimos: unos jueces, en segunda instancia, revocando una absolución previa; un Presidente que dice que hay abusos de la libertad de expresión por parte de los periodistas, pero que otorga un indulto para contrarrestar el clamor nacional e internacional, que llevaría a que el Estado sea señalado como violador de derechos humanos; y los diputados de un partido que sirvió como parapeto civil, cómplice de las violaciones de derechos humanos que se practicaron en la dictadura, desde Torrijos hasta Noriega, que ahora cínicamente tratan de erigirse en defensores de los derechos humanos.

¡Cuánta inconsistencia en tres acciones! Perredistas y Presidente buscando demagógicamente aceptación popular, y los jueces ¿acaso será que mandan un mensaje de adocenamiento al Ejecutivo?

Lo más preocupante del camino autocrático que transitamos es el resurgimiento de turbas contra manifestantes que protesten por acciones gubernamentales.   En la protesta realizada en las escalinatas de la Corte Suprema, convocada por gremios periodísticos, donde participamos ciudadanos preocupados, apareció una turba (infeliz situación), al mejor estilo de los serviles Codepadis de la dictadura, o de las milicias chavistas que tanto critican los allegados al Gobierno.

Valga recordar que hace unas semanas alguna mente enajenada usó otra turba gobiernista en la Defensoría del Pueblo, para importunar una manifestación de la sociedad civil. Camisas pardas, camisas negras son ejemplos de turbas de gobiernos fascistas. ¿Estos serán camisas bordadas? El momento político es de profundización de la crisis, con martinellistas y perredistas jugando unos para otros y desactivando a panameñistas y molirenas decentes, que lucharon contra la dictadura y que no han sabido despojarse de oportunismos personalistas y codiciosos para impulsar un proceso constituyente.

La insurgente fuerza política de izquierda lo está proponiendo, como en su tiempo lo intentó el patriota, padre Néstor Jaén, que lideró la recolecta de más de cien mil firmas a favor de una constituyente, que se mediatizó con la reforma de 2004.

Se acerca el momento en que los panameños de buena voluntad entiendan que, para salir de la crisis, se impone un proceso constituyente, amplio, democrático, liderado por un gobierno de concertación que no piense en hacer negocios, como cada día queda en evidencia.   Que la condena a los comunicadores sea el acicate para entender que no se puede tolerar el exabrupto de los gobernantes, rectores de los tres órganos del Estado y los regímenes municipales, y menos el uso de turbas.   No a la autocracia, sí a la nueva república democrática…

<> Artículo publicado el 10  de octubre de 2010 en el diario La Prensa y el 12 de octubre de 2010 en el Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.