Sistema de compras por subasta

La opinión de….

 

JUAN  RAMÓN  MORALES –    –
juramor777@hotmail.com

En artículo anterior cité muy rápidamente el sistema de compras por subasta, que propuse cuando discutíamos la reglamentación del título IV de la ley 1 de Medicamentos y que después de haberse aprobado en primera instancia en nuestra comisión, al pasar a la Comisión de ‘Alto Nivel’ fue decapitada.

Así concebí dicho proyecto: Primero debo acotar que para entrar de lleno en las pujas y repujas, todas las empresas participantes debían estar acreditadas para dicha participación, algo así como el control previo, requisitos de calidad, en cuyo caso se requeriría este proceso para participar en las pujas y repujas, del precio base hacia abajo.

Dicho lo anterior, agrego, que concebí el sistema en tres vueltas, en cada vuelta los oferentes tendrían dos oportunidades de ofertar precios que debían ser voceados y llevados —ahora digo— a un plasma que recogería las ofertas de cada oferente. Terminada la primera vuelta, venía una especie de receso cuyo tiempo podía ser de una, dos o tres horas según el listado de medicamentos. Durante este receso, cada representante de la empresa participante se pondría en comunicación con los superiores para ver hasta donde podían bajar precios, en razón de los precios ofertados por sus competidores, a su vez, los funcionarios de las empresas se pondrían en comunicación con las empresas madres del exterior, cuando fuera el caso y pedir información para llegada la tercera vuelta, saber hasta donde se podría bajar las ofertas.

Llegada la segunda vuelta, todo transcurre como en la primera, los representantes hacen sus nuevas ofertas hasta llegar el final de esta segunda vuelta.

Llegado el momento de la tercera ronda, el panorama está más o menos despejado, puesto que habrá empresas que se retiran ante los precios ofertados al no poder mejorarlos.

Dentro de esta tercera vuelta, en donde se procederá a las pujas y repujas finales, como es a dos ofertas, se irán saliendo otras por no poder competir hasta que así llegado el final con la participación de dos o máximo tres empresas, cada una hará su oferta final, determinando diafanamente quienes serán los ganadores.

Cabe observar que las empresas en retiro, puede ser en algún rubro determinado pero siguiendo en la competencia de otros rubros.

Al final de la contienda, habremos obtenido varios beneficios, el primer beneficio es que no habrá las demandas acostumbradas, solo para entorpecer el proceso de compras, el segundo beneficio es que se otorgará el triunfo de inmediato al o los ganadores y tercero, que en breve tiempo se podrá obtener las entregas inmediatas o parciales programadas de los medicamentos a comprar, cuarto mejores precios.

Terminada la contienda, todos los participantes, ganadores y perdedores deberán firmar las actas que se levanten. Tanto la Caja de Seguro Social como el Ministerio de Salud, deberán tener sus instalaciones apropiadas para eventos de este tipo, sin embargo las compras bien podrían ser hechas en común, bajo el precepto económico de que a mayor volumen, mejor precio. Así son las cosas.

 

 

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<> Este artículo se publicó el  10  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Supermercado de la política panameña

La opinión del Secretario General de CONUSI – FRENADESO….

GENARO   LÓPEZ
rologe54@yahoo.com

La principal actividad de un supermercado es ofrecer diversas mercancías a distintos precios, quienes tienen ingresos las pueden comprar. En el plano de la política panameña parece operar una lógica similar.

Las principales autoridades de gobierno (ministros, viceministros, directores de entidades, embajadores, cónsules) son nombradas a partir de su grado de consanguinidad, amistad o identidad partidaria. Es decir, por el solo hecho de parentesco o afinidad política parecen ‘merecer’ un cargo en las instancias gubernamentales. Esta práctica ha convertido, parafraseando la teoría del mercado, el parentesco en dinero que permite comprar altos cargos en la esfera pública. O sea, se institucionaliza la ‘ley del nepotismo’ en el supermercado político.

Algunos ejemplos en el actual gobierno, nombramiento de la hija de Giselle de Calcagno (ministra de la Pequeña y Mediana Empresa y ex-miembro del PRD), la hermana de Papadimitriu (ministro de la Presidencia). Martinelli, ha dado su cuota con el nombramiento de trabajadores de sus empresas (entre otros el director del Servicio de Protección Institucional del Estado, el director del Instituto de Investigación Agropecuaria, la ministra de Trabajo, la contralora de la República y algunos de los hijos de sus empleados ubicados, por ejemplo, en el Sistema Estatal de Radio y Televisión, en el IFARHU, el Servicio de Migración y Naturalización), igualmente sus familiares se colocan en embajadas y consulados, así como familiares políticos.

Esta situación parece consolidarse como regla de la gestión de gobierno, profundizándose en los últimos años (1990 a la fecha). Bajo la administración de Ricardo Martinelli, esta regla del mercado político parece respetarse, a pesar de que durante la campaña electoral prometió acabar con el nepotismo, considerada una ‘falla del mercado electoral’. Sin embargo, la compra ha sido a gran escala.

Por otro lado, a pesar de que constitucionalmente se establece la separación de poderes entre los Órganos de Gobierno, las compras también se realizan a estos niveles. Escandaloso han sido los cambios de tolda política de los diputados, y más aún las insinuaciones de sumas de dinero que han generado estas transacciones políticas. En esta semana, nuevamente se evidencian las compras, el PRD admite la pérdida de varios diputados, dicho sea de paso algunos de ellos comprados en años anteriores por este colectivo.   Similar situación se presenta a nivel de alcaldías y representantes de corregimientos. Esto es el ‘libre mercado político’ a su máxima expresión.

Pero el supermercado también funciona en lo empresarial.   Quienes aportaron ‘donaciones’ a las campañas políticas reclaman sus intereses, siendo beneficiados con jugosos contratos en el sector público o con leyes personalizadas que les permiten evadir impuestos.   A este nivel se ofrecen las llamadas contrataciones directas y se desregulariza el mercado (eliminación del control previo). Pero el gran atractivo del supermercado son los megaproyectos, que permiten trasladar ingresos sociales a manos privadas y que uno que otro ‘funcionario’ entre ‘pobre y salga millonario’ o entre ‘millonario y salga billonario’.

Lo cierto es que el nepotismo, la galopante corrupción y las canonjías empresariales, representan un alto costo para los que pagamos impuestos, la clase trabajadora y el pueblo. Además, pone en evidencia la demagogia que impera en los discursos electorales y la podredumbre que impera en la partidocracia.

Esta realidad es reprochable, máxime cuando se argumenta que no existen recursos financieros para abastecer a la CSS de los insumos que se requieren para una atención con calidad y calidez a los asegurados; o cuando se niega aumento de pensiones y jubilaciones, aunque el 41% de éstos viven en pobrezas, o se rechaza la propuesta de aumento salarial a los educadores; cuando se despiden miles de funcionarios públicos.

Frente a la continuidad del nepotismo y la corrupción, estamos obligados a organizarnos y construir unidad desde las bases, a fin de crear nuestra propia alternativa que permita levantar una sociedad de justicia y democracia.

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<> Este artículo se publicó el 5  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Dictadores a la sombra de la Democracia

La opinión de….

GEOVANI  SOLÍS
salomonss@hotmail.com

Cuántos paseos por el devenir nacional y por el pasado histórico político he visto, escuchado y vivido. Conocí los regímenes dictatoriales, cuyos protagonistas vestidos de verde olivo tomaban en los ya desaparecidos cuarteles las decisiones políticas que los civiles deberían acatar por la seguridad de sus vidas, sus negocios e intereses.

Ricos arrodillados, sumergidos en la más profunda humillación cantando el manicero y despojándose del más ruin de los sentimientos de arrogancia, porque al fin encontró otro más arrogante y despiadado que él, apoyado con fusiles y bayonetas. Vivir en dictadura mostró al pueblo una sintomatología de represión, de incomodidad, de angustia, de terror y de obediencia.

Pasaron los años de dictadura, entraron los avatares de la democracia. Se podría notar la diferencia, pero la represión en democracia y en dictadura seguían siendo el denominador común de todos los pobres panameños.

Ministros incapaces, magistrados al mejor postor, jefes de Policía al estilo Mon, pululaban por los pasillos políticos y eran los huéspedes de la Casa Real panameña.

Llegó la Democracia, cantaban al unísono, una clase media sometida, pero a la vez cómplice de tantas torturas y desmanes.   Persecuciones a militares, gente culpable e inocente tras las rejas, familias al sollozo de las trompetas del final de los maltratadores y criminales, seguía a la incipiente Democracia.

Democracia plena al estilo norteamericano. La cuna de la democracia panameña había surgido; sin embargo, las persecuciones no cesaban e incluso es el período donde nacen los pinchazos telefónicos tan cacareados hoy día por huéspedes e intrusos de la política criolla panameña.

Pasaron veinte años de democracia, era solo un mero recuerdo de la toma de la Clase Media adinerada, de los grandes negocios, del tráfico destructivo y del irrespeto a las condiciones del medio ambiente.   Sin embargo, al igual que en la dictadura se observaban las mismas siniestras injusticias sobre el pueblo, los sindicatos, la sociedad civil, y la camarilla de los timadores del Estado se cimentaban en la corrupción más profunda,  pero patentizada por ellos mismos, quienes fungían como notarios de la más cruel piratería del dinero y de los bienes del pueblo panameño.

2009: Nace dentro de esta democracia un nuevo estilo de gobernar. Convencido de obtener un sesenta por ciento de los votos haría del partido P.R.D. una mofa política y con la seguridad de que todo el pueblo apoyo a su partido político, ha cambiado de rumbo y su política social la ha sustituido por la política del palo y el garrote a un pueblo que lo escogió y que dentro de la balota de la fortuna fue el ungido por el concepto cambio para mal más que para bien.

Y esto lo digo con la plena convicción de que los cambios augurados son otra más de las mentiras que en democracia y en dictadura nos han tenido analizando, pero más que nada, convirtiendo a este sufrido pueblo, a sus billeteras, a la sociedad civil, a los obreros, y a los que amamos este país en una dictadura bajo la sombra de la Democracia.

Tristemente, no podemos entender las series de exabruptos jurídicos, ministros involucrados en irregularidades, alcaldes y demás personeros, contagiados con el virus de la corrupción.

Tristemente vemos cómo el país se gasta millones y millones en consultorías para los amiguitos pío pío del Gabinete del PRESIDENTE.

No es muy halagador el mensaje de Contrataciones Directas en las instituciones del Estado. No es seguridad jurídica el que los panameños no podamos protestar ni oponernos a los criterios del Gabinete, porque lo que lograríamos es el hielo que nos dejaran cinco años en oposición.

Escribir lo que se piensa es un pecado político, pero es una necesidad ciudadana y un compromiso periodístico. La sociedad del terror, al estilo nazifascista se avecina en nuestro pequeño Panamá.

Populistas de izquierda y de derecha es la nueva concepción política que gobernará Latinoamérica por encargo del establishment de Washington.

Imponer el silencio, es su arma, utilizando instituciones coercitivas, civiles al mejor estilo de los Rangers.   Veremos cómo pasamos estos cuatro años entre el palo, el garrote, el silencio y las rejas.   Dios salve a Panamá.

 

 

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<> Este artículo se publicó el 4  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Yo voté por el cambio, pero…

La opinión del Escritor…

Enrique Jaramillo Levi

Yo voté por el cambio. Ante la única otra opción, la de una mujer políticamente desprestigiada que, a mi juicio, hubiera sido nefasta al frente del país, opté por lo que en ese momento sentí como la esperanza.

La mía y la de miles de panameños. Y es que uno siempre se acoraza en la esperanza, para no padecer eternamente los embates del descreimiento, la frustración y los malos augurios que se cocinan en la mente cuando el pasado siembra temores y ensombrece las entretelas del futuro.

Enfrentar la corrupción y castigarla, poner orden en la cosa pública, emprender proyectos ambiciosos que beneficien a las grandes mayorías, enrumbar las bases mismas de nuestra incipiente democracia, son ideales que la gente sensata necesariamente comparte.

Pero qué desagradable es irse decepcionando, lentamente o a pasos agigantados, cuando empiezan a agrietarse las más elementales normas que rigen los cimientos de la sensatez y los logros trabajosamente conquistados en materia de libertad de expresión, equilibrio medioambiental, equidad económica para todos los sectores, seguridad ciudadana y otros derechos humanos fundamentales, tras haber enfrentado durante tantos años el oprobio de la vieja dictadura.

Qué sensación de engaño ante la prepotencia galopante que en todos los ámbitos sentimos abiertamente o de forma solapada. Qué decepción cuando a cada rato surgen contradicciones entre lo dicho y lo que en realidad se hace o se deja de hacer; entre lo prometido en campaña y los vicios que vemos repetirse, solo que desproporcionadamente aumentados como si los estuviéramos mirando bajo el prisma ilusorio de una lupa.

Lamentablemente, todo parece indicar que la percepción no es ilusoria. Y, además, la gente siente que empieza a reptar tras bambalinas un amedrentamiento que, gestado en diversas instancias del poder, provoca un temor real en quienes no se pliegan ni transigen; sobre todo, en los que se atreven a disentir, a criticar, incluso a debatir públicamente sobre temas que en un momento dado se perciben como delicados o inconvenientes, ya sea porque las decisiones que se toman o se van a tomar riñen con la Constitución, o porque sin hacerlo amenazan el progreso de muchos a favor de unos pocos, a menudo desquiciando de paso las bases mismas de la institucionalidad.

La compra directa y la omisión del control previo recientemente decretados con excusas baladíes, además de los obvios favoritismos políticos y económicos, son buenos ejemplos. Aparte del desastre nacional que fue la reciente represión en Bocas del Toro, con sus secuelas trágicas en distintos niveles, por la terquedad de aprobar una ley obtusa e intransigente que de todos modos ha sido necesario cambiar.

Ahora los medios de información, y no pocos periodistas individuales, de diversas maneras y con pretextos disímiles empiezan a ser amedrentados. El informe de la comisión panameña ante la Sociedad Interamericana de Prensa, reunida hace unos días en Mérida, México, es clarísimo en su contundente muestreo y denuncia de peligrosos desaciertos del Gobierno en su progresivo asedio sutil o abierto a dichos medios.

Si a esto sumamos el desafío a los grupos ambientalistas, a los pobladores locales y a la salud del país mismo en materia de minería a cielo abierto y otras formas de violentar la indispensable protección ambiental en aras de un supuesto beneficio económico superlativo, además de diversas modalidades de enfrentamiento o desavenencia permanente con otros grupos de la sociedad civil, lo que tenemos es un cuadro nacional en extremo deprimente. Y, por supuesto, muy, muy preocupante.

Ante este panorama, en una sociedad democrática no queda más que organizarse. Pero al margen de los partidos políticos, de los que todos estamos hartos por esa eterna actitud convenenciera que de una manera u otra suele uniformar a los oportunistas, que son muchos de sus dirigentes. Decididamente, empezar a hacer sentir a nuestros gobernantes sólidos criterios divergentes cuando los haya, acaso más sensatos; y tal vez incluso, poco a poco, mayoritarios. Porque si la unión hace la fuerza, la fuerza de los razonamientos individuales al multiplicarse puede perfectamente convertirse en mayoría. La historia, siempre sabia, ha dado múltiples ejemplos del fenómeno.

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<> Este artículo se publicó el 4 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Wikileaks panameño

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

 

DEMETRIO  OLACIREGUI Q.
d_olaciregui@hotmail.com

La referencia a Panamá es del 13 de diciembre de 1989. El cable redactado por John Bushnell, encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Panamá, describía la situación interna.   La conclusión era que las sanciones económicas y las presiones internacionales no estaban dando resultado, porque Manuel Noriega era un maestro de la supervivencia.   El cable sugería que Noriega no dejaría el poder voluntariamente y que la única forma de sacarlo era mediante un exitoso golpe militar o una acción encubierta por parte de Washington.   Siete días más tarde se produjo la invasión militar estadounidense y Noriega fue apresado.

Ese informe es solo uno de los más de 250,000 cables convertidos desde el domingo en un festín de secretos a través de la página digital Wikileaks y cinco medios escritos de Estados Unidos y Europa.

Los documentos ponen al descubierto secretos sucios y aspectos de la personalidad de líderes mundiales, sus íntimas facetas humanas, su carácter, aficiones y vicios. Destacan, entre otros, que el primer ministro italiano Silvio Berlusconi —ídolo del presidente Ricardo Martinelli— ‘aparece demasiado cansado, porque va a dormir tarde’,    debido a sus ‘fiestas salvajes’. Los cables exponen que Berlusconi genera ‘desconfianza profunda’ en Washington, por la manera cómo ha hecho oscuros y lucrativos negocios petroleros a base de generosos sobornos.

Ninguno de los documentos es estrictamente clasificado. La mayoría es de los últimos tres años y de fechas tan recientes como febrero pasado. En lo inmediado han producido decepción y molestia entre gobiernos aliados de Washington, porque desnudan situaciones delicadas y comprometedoras de su política exterior. Pero no plantean un problema de seguridad nacional para Estados Unidos. Las filtraciones descubren, además, que entre los diplomáticos estadounidenses la línea del espionaje no está definida y se mezcla constantemente.

Wikileaks, que comenzó a divulgar información secreta desde el 2007, es producto de la era de Internet, que ha revolucionado el panorama mediático mundial.   Para contener a Wikileaks, el Pentágono ha puesto en escena un Comando del Espacio Cibernético a cargo de un general de cuatro estrellas, con sede en Fort Meade, Maryland.

Lo ocurrido con las filtraciones es una lección sobre el derecho de los ciudadanos a la información que los gobiernos quieren esconder. Ese mensaje llega claro a un país como Panamá, donde Martinelli, con medidas represivas contra los medios de comunicación independientes —cuyo compromiso no es proteger al gobierno, sino informar a los ciudadanos— trata de ocultar los asuntos públicos que revisten interés para el colectivo social.

Los secretos de las donaciones a la campaña electoral de Martinelli, la trama del caso Murcia Guzmán y su asociación con figuras que actualmente forman el gabinete ministerial, deben salir en algún momento a la luz.   Después de un año de estar detenido en México, por lavado de dinero producto del narcotráfico, en Panamá no se ha iniciado un proceso para investigar a Ramón Martinelli y descubrir sus socios locales.    También en ese caso, la presión oficial para silenciar los medios de comunicación en algún momento se resquebrajará.

Las acciones del gobierno, siempre dejan huellas. Recientes denuncias sobre las actividades del Servicio Nacional de Migración, el Registro Público y las notarías, consulados y embajadas, demuestran que el gobierno no puede escapar permanentemente al escrutinio ciudadano.

La falta de transparencia en contrataciones públicas, los permisos de operaciones de casinos y las compras directas en la Caja de Seguro Social y la mayoría de ministerios e instituciones estatales, forman parte de un hoyo negro que se traga los fondos públicos.

Un gobierno que juega con la institucionalidad del país, quiere cerrarle los ojos y taparle los oídos a la ciudadanía, para que no se entere de sus maniobras para saquear lo que considera el botín del Estado.   Como caricaturizó Hilde en Panamá América, a Martinelli le tiene sin cuidado la opinión de los panameños, y hace todo lo que está a su alcance para impedir que el ciudadano se asome a las entrañas de un gobierno que está dando señales alarmantes de corrupción.

Como la transparencia es la principal garantía contra la arbitrariedad en el comportamiento de los poderes públicos, los ciudadanos exigen una radiografía de los negociados desde el poder y el modo en que opera la corrupción oficial y sus intermediarios privados.

Hace falta, entonces, un Wikileaks panameño, que permita a los ciudadanos tener acceso a la información de los negocios que hacen Martinelli y su círculo íntimo, para que desde el poder no se asalte la riqueza nacional y se despoje también a la sociedad de la información que debe alimentarla en forma transparente.

 

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<> Este artículo se publicó el 2  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/olaciregui-q-demetrio/

Qué tal si te digo…

La opinión de…

Álvaro Lasso Lokee

Con nuestra humilde opinión deseamos llegar a nuestras autoridades para decirles que sus tareas en el gobierno implican grandes responsabilidades y que las críticas de cualquier tipo no solo deben ser bienvenidas, sino también deben ser analizadas para buscar un punto de equilibrio en un sistema que se denomina democracia.

Es mejor que sobren las críticas a que hagan falta. Como diría don Quijote: “… señal de que cabalgamos”, pero lamentablemente las críticas se toman como ataques personales, y ningún gobierno es perfecto. Los errores son de seres humanos, a menos que sean extraterrestres.

Al realizar proyectos que redundan en beneficio de la mayoría, se aplaude la causa y se reconoce, pero se debe buscar que la forma en que se haga no sea polémica ni controversial, porque le puede restar no solo su prestigio sino empañarlo, tal como las asignaciones de compras directas a empresas fabricadas de ayer para hoy o de amistades conectadas con el Estado.

Esto siempre se ha criticado y tampoco se puede dejar de criticar. Lo que fue malo antes, no puede ser bueno hoy.

En el caso de la ex procuradora Ana Matilde Gómez, no fue agradable su salida por la forma en que se hizo, y las encuestas así lo reflejaron. Ahora se recibe a una ex alta funcionaria del hermano país de Colombia, quien escuchaba a “todo mundo”, mientras que acá se hizo para investigar a un ex fiscal, a quien se acusa de pedir coimas. Estas contradicciones, o mejor dicho, éstas son situaciones de las que este gobierno no quiere darse cuenta, pero debe corregir.

Qué tal si les digo que queremos un cambio, con el que no se repitan los errores de ayer y con el se busquen los mejores mecanismos para que no se ganen estas críticas que no quieren escuchar de todo un país; que puede costarles caro sino aceptan sus errores y no permiten la libertad de expresión.

Nuestro sistema judicial y los privilegios también esperamos que sean modificados.

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<> Este artículo se publicó el 2 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.