Colón, profusas inequidades sociales

La opinión de la Economista y Educadora….

LIZABETA  S.  DE  RODRÍGUEZ
diostesalvepanama@yahoo.com

La ciudad de Colón se fundó en 1852, por la necesidad de establecer una ciudad terminal en el Atlántico panameño, para el primer ferrocarril transcontinental del mundo, que se construiría a través del Istmo. Tuvo un gran auge socioeconómico entre finales del siglo XIX e inicios del XX, como consecuencia de los trabajos de construcción y posterior apertura del Canal de Panamá para el tránsito internacional de buques.

Diferentes estudios realizados coinciden en que el progreso generado en esta urbe, viene deteriorándose progresivamente por la incidencia de factores que han limitado un desarrollo urbano de manera homogénea. La instauración de bases militares norteamericanas, entre otros, dividieron el territorio, distorsionando sus componentes estructurales.

Con posterioridad entre los años de 1960/70, el reemplazo del modelo de sustitución de importaciones, por un modelo encaminado a las actividades del sector comercio y servicios, así como la prácticamente nula inversión gubernamental, acentuaron la dependencia hacia la ciudad de Panamá, provocando un proceso de migración desde Colón hacia la Ciudad Capital, que se profundizaría con el correr de los años.

Aún cuando Colón posee pilares fuertes de inyección a la economía nacional como: la Zona Libre, los puertos, el Canal de Panamá y, desde mediados de la década de 1990, se observa un crecimiento de los servicios turísticos; no obstante, los beneficios generados de estas actividades económicas no se reflejan en los niveles de calidad de vida de sus habitantes.

Es una provincia con grandes recursos, pero también con profusas inequidades sociales. La marginalidad agobia a la población, producto del desempleo, pobreza, desintegración familiar y delincuencia, entre otros flagelos. La ausencia histórica de inversiones gubernamentales en infraestructuras, saneamiento; así como la implementación de políticas públicas inapropiadas, en relación a su contexto cultural podría ser parte trascendental de la deplorable situación que desde hace varias décadas atraviesa esta región del país.   El pasado 5 de Noviembre en los actos conmemorativos de la separación de Panamá de Colombia, realizados en la provincia de Colón, el presidente Ricardo Martinelli informó la realización de importantes proyectos a desarrollarse en esa región del país, como la construcción de una terminal de transporte, un hospital y la nueva sede para el Colegio Abel Bravo, entre otros.

Recientes titulares noticiosos hacen referencia a la inquietud exteriorizada por diversos sectores de la población colonense, quienes esperan con avidez se haga realidad esta promesa y los beneficios del crecimiento económico alcancen a todas las zonas de esta provincia olvidada.

Este desasosiego obedece a que todas las obras de infraestructuras anunciadas por el gobierno se edificarán en la metrópolis colonense, capital de la provincia, y los moradores de otras áreas se sienten nuevamente relegados y se mantienen a la expectativa de quedar como siempre marginados del progreso, pues, gran parte de la problemática social reside en la urgencia de plazas de trabajo que les permitan una vida más decorosa.

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<> Este artículo se publicó el 24 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la   autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/rodriguez-lizabeta-s-de/

Irregularidades en el Centro Regional Universitario

La opinión de…


Jorge Luis Macías Fonseca

No hay duda del denodado esfuerzo que las anteriores generaciones de colonenses hicieron para que a la provincia de Colón llegara la educación universitaria.   Larga fue la lucha por la obtención de terrenos y edificios propios hasta que, producto de los tratados Torrijos-Carter, a finales de la década de 1970 se logró un espacio para albergar a la Extensión Universitaria, hoy Centro Regional Universitario de Colón.

Esta unidad académica obtuvo 14.9 hectáreas e instalaciones, entre las que se contaban: gimnasios, cafeterías, un teatro–auditórioum, piscina y varios edificios con salones de clases, incluyendo laboratorios.   Unido a esto, la planta docente que se incorporó y que progresivamente fue creciendo, expresaba todo un ambiente académico de verdadera universidad, al igual que estudiantes comprometidos, un movimiento estudiantil con ideales, un personal administrativo responsable, y una comunidad que entendía el rol que jugaba la universidad regional en Colón.

Pero ¿qué ha sucedido?   De manera acelerada y con pocas posibilidades de reivindicación el CRU de Colón viene asistiendo a un deterioro en todos los órdenes.   Diríamos que el más grave es el de la conciencia.   Se ha esfumado el concepto de universidad como nervio vital del desarrollo social;  estamos de espaldas a las tareas investigativas de naturaleza científica, el ejercicio docente está duramente lastimado, hay poca efectividad en la labor administrativa y un rotundo desconocimiento del funcionamiento normativo de la institución, lo que sitúa en un nivel de retroceso lo que estaba llamado a ser el centro del debate provincial y el instrumento de impulso social.

Desafortunadamente, las posturas anti universitarias (internas y externas) se han hecho presentes y pareciera que han llegado para quedarse. El hurto de bienes materiales se ha convertido en práctica común. Los espacios han sido ocupados para el desarrollo de negocios con poca o ninguna rentabilidad para la institución, el deterioro de las infraestructuras físicas es evidente, la presencia de elementos foráneos con prácticas nocivas en contra del CRUC también es notoria, la vigilancia y seguridad son precarias, los servicios académico–administrativos son altamente cuestionables, la labor académica es realizada a medias, el proceso de matrícula es confuso, hay desvinculación radical con la comunidad, la oferta académica mayormente es tradicional; en sí es una unidad académica que ha optado por el estancamiento más que optar por la academia, ciencia e investigación para coadyuvar con el desarrollo social.

Frente a todo esto, es justo reconocer, los empeños de la administración central de la Universidad de Panamá, que ha dispensado una cantidad importante de recursos económicos y de bienes materiales, sin que se vea el aprovechamiento óptimo de los mismos. En conclusión, urge rehacer el Centro Regional Universitario de Colón.

<> Este artículo se publicó el 28 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Doblar la fuerza laboral, un imperativo

La opinión del Empresario…

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JUAN RAMÓN MORALES

Como es natural, después de que los expertos hagan un sondeo inteligente y juicioso y que el Gobierno Nacional pondere los beneficios expuestos y la Empresa Privada se adentre en el estudio de los beneficios que traería el proyecto Panamá y Colón, ciudades que no duermen, entonces, podrían darse los puntos que enumero a continuación.

1) En esta forma sobrevendría esa fiebre natural que impele al hombre a crear empresas para lograr desde luego el lucro correspondiente a su inversión, pero para lograrlo estaría una vez más lo repito, generando fuentes de trabajo.

2) Al desaparecer el desempleo, mejorarían indefectiblemente los salarios, porque cada vez que surja una nueva empresa, ¿qué haría para conseguir el personal que necesita? A) Esperar que ingresen al mercado laboral los que se van graduando, lo cual es lo ideal. Pero cuando se requiera personal ya fogueado, con experiencia, entonces sobrevendría la fiebre del canibalismo. ‘¿Cuánto estás ganando?, Yo pagaré más’. Esto no sería canto de sirena, sería realidad.

3) El Seguro Social, con ese crecimiento debería laborar también las 24 horas, en las mismas instalaciones, no habría que crear más infraestructuras, para así cubrir la demanda de los nuevos o de la mayor cantidad de cotizantes.

4) Como el problema mayor del Seguro Social es la baja taza de cotizantes, su situación cambiaría radicalmente, tendría un auge sin precedentes.

5) Ante la ausencia de desocupados, las relaciones por razones lógicas, mejorarían, mejoraría la actitud mental del trabajador y desde luego, también mejoraría el comportamiento del empresario o empleador.

6) Pero el fenómeno que ocurriría al desaparecer el desempleo, me refiero a la fiebre del canibalismo, no sería en forma alguna perjudicial, para la empresa que teniendo el empleado, le podría decir, ‘yo también pago lo que te están ofreciendo’. Y esto sería así, porque el comercio, la banca, la industria, el turismo, todos estarían en su mejor momento, puesto que habría mayor demanda de bienes y servicios y mayores ingresos para quienes bajo los términos expresados también tendrían mayores ingresos, por lo tanto, estarían preparadas para ese tipo de contingencias.

Finalmente, al desaparecer el desempleo se lograría una mejora significativa de los salarios y por ende en el nivel de vida, lo que traería consigo una mejor distribución de la riqueza y al mejorar los salarios, estaríamos indefectiblemente dentro de una mejor calidad de vida.

¿Estoy soñando? Tal vez, pero lo que sí es cierto es que Panamá y Colón ofrecen más ventajas para que se conviertan en ciudades que no duermen, que otras ciudades del Continente, cuya actividad económica es de 24 horas, todos los días, todos los meses, todo el año.

Panamá y Colón ciudades que no duermen, sueño o realidad. Presento para que sea analizado y estudiado por el elemento pensante de hombres patriotas e inteligentes cuyo norte sea Panamá. Quienes realicen un proyecto como este, pasarán a la historia como los grandes zapadores de la erradicación del desempleo. Así son las cosas.

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Artículo publicado el 30 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Erradiquemos el desempleo

La opinión de….

JUAN RAMÓN MORALES

Con la ampliación del Canal se espera una movilización de capitales, así como la generación de puestos de trabajo, propicio para apuntalar la idea que he vertido antes de que las ciudades de Panamá y Colón deben ser, desde ya, ciudades que no duermen, es decir, con horario laboral de 24 horas. Si el ensanche del Canal creará muchos puestos de trabajo, Panamá y Colón, las ciudades que no duermen, harían desaparecer el flagelo del desempleo.

Panamá y Colón, por su situación geográfica, están llamadas a convertirse en ciudades que no duermen, el día que se haga, simple y sencillamente desaparecerá el desempleo, sería algo así como doblar la planilla laboral. Analicemos paso por paso las connotaciones del proyecto.

Antes de seguir adelante, quiero anticipar que lo que producirá mi pluma podría ser considerado por muchos como algo descabellado, pero sigo adelante a riesgo de que ello ocurra, pues también habrá muchos que avalen mis planteamientos.

Con frecuencia se afirma que la economía se contrae por el alto índice de desempleo, si ello es así, lo propicio es que desaparezca esa manta deleznable como lo es el desempleo. El Estado debe elaborar una propuesta que lleve a Panamá y Colón a una realidad laboral de 24 horas (comenzado con 16 horas), en razón de su situación geográfica, remediando el alto índice de desempleo que campea sin que se detenga en detrimento de grandes mazas humanas.

1) El plan que presento conlleva la necesidad de tres jornadas laborales, dos iniciales, para multiplicar el movimiento económico;

2) El comercio, la banca, la industria y el transporte se pueden enmarcar en un proyecto laboral de 24 horas;

3) En lo relativo a la industria, es oportuno acotar que muchas funcionan a un 50% de su capacidad, lo que significa que tienen un capital ocioso que debe ser amortizado con lo que produce ese 50% y, por ende, los precios de los productos no revierten beneficio al consumidor, pues si se logra que trabajen al 100%, simplemente el costo de inversión se diluye en una producción mucho mayor y por lo tanto se beneficiará el consumidor por un lado, los nuevos empleados, la CSS con más cotizantes, el transporte con mayor movilización y el Estado con más tributos y lo que sería más importantes, habría más consumidores de bienes y servicios; y

4) El Turismo tendría mayores atractivos, pues los turistas vienen con ánimos de diversión, de gastar y esto desde luego lo percibirán las agencias de viajes, los hoteles, los clubes nocturnos, el transporte selectivo, etc. En breve tiempo las capacidades hoteleras se triplicarían, porque al turista se le estaría dando lo que busca.

Así sucesivamente, una actividad arrastraría otras fáciles de identificar, porque habría proyecciones mayores que pondrían a prueba la inventiva del hombre, la iniciativa privada, la afluencia de capitales foráneos cuyos ingredientes redundarían en mayor generación de empleos, me atrevo a asegurarlo. Así son las cosas.

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Este artículo fue publicado el  23 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Acción Ciudadana llega a la Costa Atlántica

Colón vive fiesta deportiva y social

Colón, la tierra de campeones, vivió este sábado otra gran fiesta deportiva al realizarse  en la ciudad eventos y competencias de fútbol, atletismo, patinaje, clínicas de baloncesto y béisbol con la participación del Ministro de la Presidencia  Demetrio Papadimitriu, autoridades locales, ciudadanos, atletas y leyendas deportivas colonenses que constataron que aún son glorias deportivas panameñas. El reportaje de la colaboradora y activista política…

Jennie Gonzalez

Con el  lema “Juntos por el Deporte en Colón”, estas actividades fueron parte de VII Acción Ciudadana que coordina la Oficina de Participación Ciudadana del Ministerio de la Presidencia y que durante este sábado 21 y domingo 22 tiene como sede el colegio Rufo Garay de esta provincia.

Acompañaron  al ministro Papadimitriu, el gobernador de la provincia Pedro Ríos; el subdirector de Pandeportes, Franklin Cigarruista; el director del INADEH, Temístocles Rosas y los atletas: el basquetbolista Kevin Daley, (Special K) de los Trotamundos de Harlem; el excampeón mundial de boxeo de la categoría mosca, Luis Ibarra; la promesa juvenil del salto largo, Jamal Bowen; el beisbolista profesional, Luis Iglesias; la exnadadora olímpica Georgina Osorio; el lanzador Jhonny Córdoba y los peloteros Marcos Solís, Lluily De León y  Heriberto Jiménez.

El ministro Papadimitriu, en compañía de las autoridades y de los atletas, hizo un recorrido por los locales de más de 30 instituciones gubernamentales que brindaron a los colonenses servicios gratuitos en: medicina general, odontología, asesoría legal, becas, eventos artísticos y actividades deportivas. También se efectuó una donación al Colegio.

Como agradecimiento por su visita a la ciudad de Colón, Kevin Delay obsequió al ministro Papadimitriu un balón de baloncesto autografiado, el cual fue recibido con mucho entusiasmo por el representante del Ejecutivo.

Durante esta actividad social y deportiva, miles de niños y jóvenes colonenses que llenaron la Arena Panamá Al Brown, participaron de charlas dictadas por parte de los atletas en cada una de las clínicas y competencias, entre ellas,  la clínica de baloncesto a cargo de Kevin Dale.

GOBIERNO NACIONAL

¡JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMA!

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Reportaje publicado el 21 de agosto de 2010 a las 22:47 en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponde.

A 125 años del ahorcamiento de Pedro Prestán

La opinión del periodista colonense….

DAVID  M.  PÉREZ

En lo que hay de polémico en el caso de Pedro Prestán está la determinación de si fue o no el bandido o malhechor y el incendiario de la ciudad de Colón que en el veían sus enemigos políticos y personales.   La Historia Universal está llena de ejemplos:   ‘bandidos’ y ‘malhechores’ fueron siempre, para los dictadores, tiranos y prepotentes, los hombres que se rebelaron contra la injusticia y lucharon a brazo partido por sus principios, sobre todo si se levantaron en armas y la suerte les fue adversa.   Y los que afirman que Prestán quemó la ciudad de Colón, apuntalan su aserto en el veredicto rendido por sus verdugos, sin entrar a analizar el proceso’, Max Salabarría Patiño; Colón en los Predios de la Historia.

De ideología política liberal,  Prestán perteneció al grupo radical que se opuso a la segunda administración de Rafael Núñez, cuya maquinaciones políticas dieron al traste con la Constitución de Río Negro y convirtieron al Istmo de Panamá, de Estado soberano en un Departamento más de Colombia.   Pedro Prestán encabeza en la ciudad de Colón el movimiento revolucionario contra el régimen Nuñista,   y fue de hecho,  jefe civil y militar de la plaza en el rango de general, desde el 17 hasta el 31 de marzo de 1885.

Durante este período Prestán hizo arrestar al cónsul de EE.UU en Colón, a dos oficiales del buque de guerra estadounidense Galena y a dos empleados de la Pacific Mail S.S. Co.,   la agencia del barco que había traído rifles y municiones destinados a los revolucionarios, y cuya entrega no se realizó: Prestán le advirtió al comandante de los buques de guerra estadounidenses surtos en el puerto, que cualquier intento de agresión por parte de ellos haría peligrar las vidas de los rehenes y de los estadounidenses residentes en la ciudad.

Puso en libertad a los rehenes al recibir del cónsul de EE.UU. seguridad de que las armas serían entregadas.   La promesa quedó incumplida.   Volvió entonces a arrestar a uno de los empleados de la Pacific Mail, y este se dio a la fuga, aprovechando el parpadeo de sus guardianes durante el desarrollo del combate que sostuvo el 30 de marzo en Monkey Hill (Hoy Monte Esperanza),  entre las tropas gobiernistas que llegaron a Colón y las fuerzas revolucionarias.

El 31 de marzo de 1885, al replegarse las fuerzas revolucionarias, la batalla cambio de escenario, de Monkey Hill al centro de la ciudad. Como a las dos de la tarde, la ciudad empezó a arder.   Con un puñado de hombres Prestán buscó refugio en Isla Margarita, al otro lado de la bahía y frente a la ciudad, allí pasó la noche del 31 de marzo.   Después se dirigió a Portobelo, y de allí siguió rumbo a Cartagena, con el propósito de unirse las fuerzas rebeldes comandadas por el general Gaitán Obeso y ‘ayudarlo en la noble tarea de librar al país de una dictadura afrentosa… y poner coto a las bastardas pretensiones de los altaneros Yanquis, quienes pretendían apoderarse del Istmo’,   según él mismo señaló.

En Colombia, cuando intentaba llegar a La Guajira y adentrarse en Venezuela, lo tomaron preso unos voluntarios conservadores, y fue regresado a Colón a donde llegó encadenado el 11 de agosto de 1885.

Tres meses antes, el 6 de marzo de 1885,  mediante un Consejo de Guerra sumarísimo, el gobierno nuñista había ahorcado en Colón a dos compañeros de Prestán: El haitiano Antonio Patroouzeille y al jamaiquino George Davis, alías ‘Cocobolo’, ambos pertenecientes a la denominada ‘Legión Extranjera’ (Llamada así por estar compuesta por extranjeros residentes en la ciudad de Colón).   Se les acusó de ‘cómplices de Prestán en el incendio de Colón’, y se les encontró culpables. Ambos habían sido detenidos por los Marines norteamericanos, los cuales estaban en tierra, antes que se produjera el incendio de la ciudad.  La condena y posterior ahorcamiento de ambos compañeros de Prestán eran el mejor presagio de que sobre él mismo pesaba toda la condena de sus acusadores antes de ser juzgado.

Prestán proclamó su inocencia en todo momento, con serenidad y firmeza:   En las cartas a su esposa y a su amigo Bergman.

El martes 18 de agosto de 1885, a las doce del día ahorcaron a Prestán. Antes de morir perdonó públicamente a sus enemigos y sublime fue su gesto de dignidad cuando, al pedirle el verdugo que se colocara él mismo el nudo alrededor del cuello, le dijo mirándolo fijamente a los ojos. ‘No. Yo no sé ahorcarme’.

‘Yo perdono a mis jueces de la tierra para que el Juez Supremo me reciba como Mártir’, destacó Prestán, quien con el tiempo ha sido reivindicado por la comunidad colonense y la nacional, con motivo de la celebración del Centenario de su injusto ahorcamiento, en el año de 1985,   por resolución No. 101-30-48 de 24 de septiembre, el Consejo Municipal de Colón reconoció la inocencia de Pedro Prestán de los cargos de incendiarismo por los cuales se le condenó cruel e injustamente y lo declaró Hijo Meritorio de Colón.

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Este artículo fue publicado el  19 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.