Reformas electorales, equidad y participación

La opinión de la Economista y Educadora…

 

LIZABETA  S.  DE  RODRÍGUEZ
diostesalvepanama@yahoo.com

 

A finales del 2009 se creó la Comisión Nacional de Reformas Electorales (CNRE), la cual tendría la responsabilidad de analizar las quejas y fallas suscitadas durante el último torneo electoral y proponer medidas correctivas.

Otras funciones encomendadas contemplaban el análisis en temas sensitivos, como la inscripción de adherentes para constituir nuevos partidos, financiamiento y propaganda; así como la preparación de un proyecto de ley de reformas electorales, que contribuya a mejorar la acción fiscalizadora del Tribunal Electoral y garantizar el desarrollo de procesos transparentes, equitativos y eficaces en los torneos electorales.

A un año de reuniones y debates, con la participación de partidos políticos, diversos actores de la sociedad y representantes del Tribunal Electoral, la CNRE está por concluir la tarea para la cual fue designada y entregar al Tribunal Electoral la propuesta de ley que modificará el actual Código Electoral.

De conformidad al protocolo establecido, el Tribunal Electoral deberá presentar próximamente el anteproyecto de ley concensuado por la CNRE, a la Asamblea Nacional de Diputados para debate y aprobación, modificación o rechazo.

A este panorama, se suma una nueva perspectiva, ya que el gobierno ha informado que ‘prepara cambios paralelos en materia electoral’. Entre los temas que el Ejecutivo proyecta incluir están la segunda vuelta electoral, la elección de los gobernadores y el recorte del subsidio electoral.

Según informaciones, este recorte propone disminuir lo establecido por el actual Código Electoral del 1% (del total de los ingresos corrientes del presupuesto) a 0.5%. Además de redistribuir esta partida, destinando un 50% para funcionamiento de los colectivos políticos; mientras que el otro 50% se utilizaría para la creación del Instituto de Capacitación y Formación Política, adscrito al Tribunal Electoral.

La propuesta descarta la entrega del subsidio preelectoral y postelectoral, a los partidos políticos, como lo establece el actual Código. También pretende transferir la designación en cinco (5) anualidades. Iniciando la entrega el 1° de julio del 2014 (año de los próximos comicios electorales).

Luego de las experiencias vividas en nuestro país, hemos expresado, por diferentes medios, la urgente necesidad de realizar un profundo análisis sobre las normas y procedimientos establecidos en materia de sufragio, a fin de alcanzar mayores niveles de equilibrio, igualdad y participación.

Sobre el particular y de conformidad a las informaciones del Tribunal Electoral, la Comisión logró el análisis en mención y alcanzó un consenso en la mesa de discusión, el cual culminó con la propuesta de un anteproyecto de reforma al Código Electoral. Si ello es así, corresponde a la Asamblea Nacional de Diputados someter a un debate objetivo, lo consensuado respetando lo actuado.

Compartimos algunos planteamientos del Ejecutivo, como el porcentaje de disminución al subsidio electoral y la creación del Instituto de Capacitación y Formación Política, pero en lo relativo a la entrega del susidio debe continuar entregándose como está establecido, a fin de evitar abusos del partido en el poder.

Este artículo se publicó el 19 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
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¿Para qué podar las ramas, cuando el tronco está podrido?

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La opinión del Abogado,  Político independiente…

Juan Manuel Castulovich 

Como si se tratara de una hazaña, los magistrados del Tribunal Electoral dan cuenta de las reuniones celebradas por la flamante Comisión de Reformas Electorales.   Así nos hemos enterado que van por 40 y que se han reunido durante diez meses, para seguir gastando las páginas del Código Electoral de tanto “manosearlas”. Y al ritmo que van, todavía podrían consumir otras 20 o 30 semanas más, antes que veamos el raquítico fruto de sus deliberaciones, en una nueva versión del “parto de los montes.”

No una sino muchas veces he señalado que esas reuniones, que cuestan mucho dinero, de muy poco sirven.   Se malgasta tiempo en discusiones bizantinas, mientras se evita entrar a fondo en los temas que se deben atacar para dar un vuelco, para mejor, a nuestro torcido sistema electoral. Además, el producto de tantos debates, como ha ocurrido en el pasado, termina en manos de la Asamblea, que lo tuerce y retuerce a su antojo, para mantener los privilegios y control de la partidocracia, de la que todos son parte, sean de gobierno o de oposición.

Las reformas que necesita nuestro sistema electoral son harto conocidas:

1) Eliminar la monumental inmoralidad de los subsidios entregados a los partidos.

2) Abrir el compás, pero de verdad y no en apariencia, a las candidaturas independientes para que puedan competir, en igualdad de condiciones, con las sociedades de intereses que son los partidos.

3) Acabar con el secretismo cómplice que defienden los partidos y patrocina el TE, en las contribuciones privadas a las campañas políticas.

4) Restablecer la elección de diputados por provincias.

5) Instituir la elección de los gobernadores.

6) Limitar a 60 los diputados a la Asamblea Nacional (Costa Rica con más habitantes que Panamá tiene 50).

7) Instituir, de una vez por todas, la doble vuelta, para que se acaben las “nefastas alianzas”, descaradas componendas en las que, por anticipado, parten y se reparten los altos cargos y las “parcelas” presupuestarias.

8) Establecer la “revocatoria de mandato”, por los electores no por los partidos, para todos los cargos de elección popular, especialmente la presidencia de la República.

¿Sobre esos temas, que son los fundamentales, se ha producido algún resultado concreto? Absolutamente, no. Una reciente información procedente del “triunvirato electoral”, que indebidamente actúa de “juez y parte interesada”, anuncia que están a punto de entrar “en la recta final” del proceso de revisión del Código Electoral, pues ya “han cumplido con el 90 % por ciento de la agenda” y solamente faltan “retoques de estilo”.   Por consiguiente, muy poco podemos esperar de esta nueva edición del “proceso de reformas electorales”, ejercicio recurrente de frustración que se repite como un ritual intrascendente cada cinco años.

Para construir una verdadera democracia importa que los votos se cuenten escrupulosamente. Pero mucho más importante es que las reglas que gobiernan el proceso electoral garanticen la participación justa y equitativa de todos los sectores de la sociedad, se aseguren la transparencia y se cierren las puertas a las componendas politiqueras criollas características de nuestro país, en donde los partidos, antes que canales adecuados para la formación y participación de la ciudadanía son “maquinarias de intereses que engrasamos con dineros públicos” para que sigan sirviéndose del poder.

Para cambiar ese funesto panorama, de nada sirve seguir podando las ramas, cuando el tronco es el que está podrido.

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<>Artículo publicado el  16  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en:  https://panaletras.wordpress.com/category/castulovich-juan-m/

¿Hasta cuándo manosean el Código Electoral?

La opinión del Abogado y Político Independiente…

Juan Manuel Castulovich

Cuando quieras que algo nunca termine o se aclare, nombra una comisión. Esa máxima ha sido práctica histórica de políticos marrulleros. En Panamá hemos tenido aventajados exponentes de esa deleznable táctica; pero los merecedores indiscutibles del primer premio son los flamantes magistrados del Tribunal Electoral.

Ellos, en un contubernio vergonzoso con los dirigentes de los partidos políticos, han estirado por años sin cuenta las discusiones sobre reformas al Código Electoral. La última ronda de ese sainete lleva medio año y, según el descarado pronóstico del TE durará hasta bien entrado el próximo año, 2011.

En esos debates, cuyo costo no conocemos y que se desarrollan semanalmente en la Cámara de Comercio, ningún tema verdaderamente importante ha sido abordado con propósito de enmienda. Los poquísimos cambios “acordados”, aparte de evadir los “temas gordos”, carecen de efectos vinculantes. Al final, los diputados, tanto de gobierno como de oposición, harán con el informe final lo que les venga en ganas.

Lo que el pueblo panameño independiente, que es la mayoría, y detesta la sinvergüenzura institucionalizada en que se han convertido los partidos políticos, quiere se los resumo:

1) Que se acabe la “inmoralidad” de los subsidios electorales directos a los partidos. En un país con tanta pobreza, donde las escuelas se caen a pedazos y hay niños que día tras día se acuestan sin probar una comida caliente, y hasta mueren de hambre, es un crimen que a los partidos se les entreguen decenas de millones para “gastos de funcionamiento y el pago de sus burocracias parásitas”.

2) Que a los candidatos, principalmente a los presidenciales, se le obligue a revelar “sus fuentes de financiamiento”.

3) Que sea incompatible recibir subsidios electorales y aportes de fuentes privadas. Si reciben contribuciones privadas deben perder el derecho a recibir subsidios electorales pagados con fondos públicos.

4) Que se establezca la “doble vuelta electoral”; que no requiere, como se ha vendido, de reforma constitucional alguna. La razón por la que no se establece, cuando actualmente existe en prácticamente todos los países latinoamericanos, es porque certificaría la defunción de las execrables “alianzas políticas”, mediante las que los partidos, parten y se reparten anticipadamente el poder.

5) Que se reconozca a los electores el derecho “a revocar” los mandatos de todos los funcionarios electos, comenzando por la Presidencia de la República.

6) Que se reglamente la postulación independiente para la presidencia. Declarado inconstitucional el Art. 233 del Código Electoral, que eliminó el monopolio de los partidos sobre las candidaturas presidenciales, el Tribunal debió, de manera inmediata, proponer su reglamentación. Ha transcurrido más de un año; pero el “diligente triunvirato” nada ha hecho en esa materia.

Para convertir en “realidad legislada” esas legítimas aspiraciones populares, basta un proyecto de Ley que vaya directamente al grano. Los interminables debates de la “comisión de reformas” sólo sirven para dilatarlas y posponerlas, hasta que, por la proximidad del torneo electoral, sean inoperantes. Mientras tanto, el triunvirato y los partidos políticos seguirán sangrando el erario mediante los subsidios y preparándose para seguir jugando con las mismas reglas, que les aseguren que en el 2014 volverán a medrar a costillas del pueblo y seguirán burlando sus ansias de que en Panamá exista una verdadera democracia.

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Este artículo se publicó el  3  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Al oído de los reformadores electorales

La opinión del Catedrático en Administración Publica……

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Eliécer Rodríguez

En lo que va de era democrática, el Tribunal Electoral ha hecho no menos de cuatro actualizaciones o aderezos al Código Electoral, sin atinar a lograr una sesuda y categórica Norma que defina de una vez y para siempre la materia que atañe a las elecciones para los diversos cargos en esta pequeñísima república.   Desconocemos por razones obvias el costo integral que estas sesiones cosméticas le han representado al erario público, así como tampoco precisamos si en otros países hermanos de la región, la normativa electoral es tan volátil como la nuestra.

Como autor y precursor del Sistema de Transmisión Extraoficial de Resultados Electorales (TER), el cual se ha convertido en la principal columna que soporta el show electoral que cada cinco años se exhibe desde el centro de prensa, decidimos aportar algunas ideas para mejorar el canijo Código Electoral actualmente en discusión.

1. Obligatoriedad del sufragio: Aspecto visto desde el soslayo. El sistema colombiano establece ciertas cortapisas en asistencia gubernamental, para los abstencionistas. Sería interesante determinar en Panamá cuántos electores, padres de familia, tienen hijos becados en el IFARHU y no ejercen el sufragio. También cuántos obtienen un nombramiento en el gobierno, sin pasar por las mamparas. El Código Electoral debe regular esta materia para disminuir el abstencionismo.

2. Reclutamiento de Jurados: No sólo es el talón de Aquiles de los procesos electorales, sino un asunto que succiona grandes recursos. Se debe reclutar jurados de mesa divididos en dos escenarios. En el primero se recluta, capacita y selecciona para Proceso de Votación y un segundo solo para Escrutinio. Es injusto que los jurados inicien a las 5:00 a.m. y concluyan hasta varios días después en circuitos grandes como el 8-6 y 8-8. Las fallas que empañan los procesos surgen al momento del escrutinio con jurados agotados y desganados. El primer contingente inicia temprano y concluye al cierre de la votación. El segundo ingresa al momento del escrutinio. ¿Cómo encontrar tantos jurados? Con solo la fuerza laboral del sector público, deben sobrar los candidatos. En otro sentido, se pueden establecer incentivos para los jurados, tales como tres días de asueto para que puedan atender asuntos personales en cualquier día del año a su preferencia o necesidad. Opción para asistencia en programas sociales, sería el colofón para atraer candidatos. Así, los jurados salen gratis.

3. Privatizar parte del evento electoral: En Colombia el diseño, preparación, almacenaje, transporte y distribución de bolsas con materiales electorales generales lo hace la empresa privada. Para el Tribunal Electoral los costos disminuirían considerablemente al no contratar personal ni infraestructura para este trabajo.

4. Quema de papeletas: Resulta absurdo, aparte de peligroso y contaminante que el jurado suspenda su trabajo, antes y después del escrutinio, para quemar papeletas. En Colombia, el jurado de mesa hace un escrutinio rápido, consignando los resultados en un borrador de acta y luego envían todo a un centro de referencia exclusivo donde permanecerán hasta concluir las impugnaciones. En Panamá no se puede constatar científicamente una reclamación porque las papeletas son quemadas. Esto mejorará los tiempos y la calidad en las proclamaciones oficiales posteriores.

5. Elección de Diputados y representatividad: En innumerables ocasiones y circunstancias hemos escuchado voces frustradas que reclaman la traición de los candidatos a Diputados que pidieron votos para sí y no para presidente en su propio partido. Esto sucede cuando dichos candidatos no le ven opción a su presidenciable. Para escoger diputados debe aplicarse el mismo mecanismo utilizado con los miembros al PARLACEN. ¿Qué significa esto? El candidato a presidente arrastra a sus Diputados por la cantidad de votos que obtenga en cada circunscripción. Así disminuirá el costo en publicidad para los partidos, el Tribunal Electoral ahorrará recursos en papeletas, mejorará el escrutinio y los electores serán bendecidos eliminando esta impopular modalidad. Inclusive se eliminan los engorrosos e ignominiosos cuociente, medio cuociente y residuo.

6. Sobre inscripción y movimientos de adherentes en partidos políticos: Es otro tema delicado que deben manejar los propios partidos y no el TE, por razones harto conocidas y al que haremos referencia próximamente.

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Articulo publicado el 9 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Urgentes reformas electorales (I)

La opinión del Abogado y Docente Universitario……

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AGUSTIN SANJUR OTERO

Ya iniciaron los debates sobre las posibles y, en algunos casos necesarias e imperativas, reformas electorales que deben plasmarse en el Código Electoral, para perfeccionar nuestro sistema político electoral, que a su vez contribuyan al fortalecimiento de todas las instituciones democráticas, partiendo del principio o derecho constitucional de elegir y ser elegido que tiene todo ciudadano. Ya instalada la Comisión de Reformas Electorales, por parte del organismo competente, el Tribunal Electoral, se inician las discusiones y diferentes propuestas entorno a estos temas tan importantes.

Resulta conveniente remontarnos un poquito hacia atrás, exactamente el día 6 de mayo de 2009, cuando en el acto de entrega de credenciales al presidente electo de la República, en solemne ceremonia realizada en Atlapa, el Tribunal Electoral, por conducto de uno de sus más altos dignatarios proponía y reafirmaba una serie de puntos, que a su juicio debían ser tratados en las futuras reformas electorales.

Complejo Sistema. Uno de los aspectos sugeridos por el propio Tribunal se enmarca en debatir, para reformar y cambiar el sistema vigente, el complejo sistema de la elección de diputados en los circuitos plurinominales (aquellos que eligen más de un diputado), sobre todo lo relativo al voto selectivo y el famoso voto en plancha. Definitivamente que hay que cambiar la forma de votación, para que el ciudadano, libre y secretamente, escoja el candidato de su preferencia, y que su voto cuente eso, un voto para quien la persona escoja, sin que quede sujeto a ataduras artificiales.

Según el Tribunal: “ Hay que acabar el canibalismo interno de los partidos que genera el voto selectivo en los circuitos plurinominales, complicando y demorando los escrutinios, a la vez que genera confrontaciones después de celebradas las elecciones “.

Las reformas sobre este tema son inaplazables y prioritarias, toda vez que en las pasadas elecciones, como siempre ha sucedido, en vías de ejemplo, en el Circuito 8-6 (San Miguelito) que, pasadas las elecciones, se pasan días y días y no se conocen ni se saben los resultados oficiales, por lo tedioso, engorroso y lento del sistema de conteo de votos en las Juntas Circuitales, creando, desasosiego, incertidumbre y toda clase de especulaciones en torno a los candidatos electos, hechos que empañan los resultados de una elección transparente y democrática.

La reelección y el caudillismo. La reelección indefinida de los diputados y alcaldes debe ser objeto de una seria reflexión en la mesa de reformas, de tal suerte que se ponga un límite a lo que calificamos como “ El fenómeno pernicioso de la reelección “ (véase nuestra columna en La Estrella de Panamá -5 set., 2009).   Por ejemplo, una reforma que en forma sencilla y precisa disponga: “ Los diputados, alcaldes y representantes de corregimiento solo podrán ser reelectos por un solo periodo ”. Con un cambio de este tipo se acabaría con el caciquismo, con la manipulación y engaño al elector, con el abuso de los hilos del poder local y nacional, etcétera.

Se dan los casos de candidatos reelectos que, a través una falsa ayuda social (otorgando bonos de supermercados) logran captar los votos, práctica que, en el fondo, es una compra disfrazada del voto.

Sigue mañana..

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Publicado el 26 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los ‘políticos’ del cuarto poder

La opinión del Ex Presidente del Parlacen

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JULIO  PALACIOS  S.

Hoy, que nos encontramos en la coyuntura de las reformas estatutarias en nuestro colectivo político y del Código Electoral, es prudente abordar el tema de cómo regular la participación en campañas electorales, tanto de elecciones primarias, como de las generales, de los dueños o protagonistas de programas radiales, televisivos o de periódicos.

Aplicando el mismo principio de los funcionarios públicos con mando y jurisdicción, que deben dejar por ley sus cargos con un mínimo de seis meses antes del torneo electoral.

Y es que en los últimos años se ha acrecentado la participación de estos personajes, no solo en los cargos de elección, sino en el usufructo de espacios políticos en el gobierno central, como compensación por el trabajo proselitista realizado durante la campaña electoral.

La sobreexposición en los medios es una herramienta valiosísima y altamente costosa, la cual es difícil de equiparar para el resto de los contrincantes en un torneo electoral y esta participación debe ser regulada basándose en el principio de igualdad de condiciones para todos los candidatos a ocupar un escaño político de elección popular.

Ahora resulta que para ser diputado, lejos de formarse y prepararse política e ideológicamente o educarse en temas de desarrollo de proyectos para el bienestar social, solo se requiere tener un programa de TV o radio con una fachada lacrimógena o circense, y tendrás la oportunidad de ser representante, alcalde, diputado o incluso presidente de la Nación.

Y aunque en algunos casos existen quienes dirigen programas serios y de gran valor periodístico e informativo, el tema debe ser genérico y solidario para todos los que están en el medio.

Existen precedentes en algunos países latinoamericanos que han tomado esta iniciativa, como Colombia, entre otros, que ven como viable y justo que los participantes en los torneos electorales tengan las mismas condiciones en lo que respecta a su participación en los medios y han dispuesto que los funcionarios, comentaristas, analistas, narradores de noticias de todo tipo, protagonistas, columnistas, maestros de ceremonia, artistas, actores de teatro, cine, radio o TV, etc., pongan sus cargos a disposición, pidan licencia o renuncien con un tiempo no menor de seis meses antes del torneo electoral.

Espero que esta iniciativa no se vea como una intromisión en la libertad de expresión o de empresa, sino como el interés de lograr la igualdad a favor de todos los ciudadanos, para tener las mismas oportunidades a la hora de participar en la vida política, y que aprovechando la oportunidad, a través de la Comisión de Reformas al Código Electoral vigente, que organiza el Tribunal Electoral, se tome en cuenta.

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Publicado el 31 de enero de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, .o mismo que al  autor, todo el crédito que les corresponde.

Partidos sin identidad

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La opinión de…..

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RAFAEL  PITTI

Miro y escucho no con sorpresa, sino con hilaridad, cómo elucubraciones de “eruditos” en materia electoral, vaticinan posibles resultados de derrota del P.R.D. ante la posibilidad de aprobación de una segunda vuelta para las elecciones del 2014. Estoy seguro de que los mismos desconocen que en los EE.UU. para las elecciones del 2008, participaron 13 candidatos presidenciales, de los cuales la mayoría era representativa de facciones de izquierda.

Esos partidos, entre los que se destacan el Partido Verde, el Socialista, el Independiente, de la Constitución, y el Libertario, entre otros, aun sin obtener resultados favorables, participan enfrentando a los tradicionales y gigantescos partidos Demócrata y Republicano. La población que asiste al sufragio no supera el 50%, pero el sistema de votos, en colegios electorales, generalmente otorga la mayoría, para proclamar al candidato triunfador.

Recientemente en Chile el candidato oficialista estuvo casi 15% debajo del candidato opositor, que logró un 44%.  En estos países, una tendencia general indica que los partidos postulantes obtienen potente respaldo, contrario a los de alianza que por tales resultados tienden a desaparecer.

Por otro lado, la disidencia oficialista obtuvo un enérgico 20% de los votos, reflejo de una clara y firme intención, que aun con las maquinaciones, arreglos y acuerdos políticos que efectúe el oficialismo para la segunda ronda, asuntos matemáticos, evidencian el triunfo indiscutible de la oposición.

“ Cada pueblo con su propia aspirina ” decía Torrijos, y esa premisa es una realidad tangible en la idiosincrasia y cultura electoral del panameño. El jefe del Ejecutivo con esa actitud febril, clásica de quienes llegan a la silla presidencial, está planteando reformas electorales de una segunda vuelta, con el único fin de destruir y vencer al P.R.D. en 2014. Él sabe que aún con el 60% de votos obtenidos para su triunfo, Cambio Democrático individualmente fracasó ante el Partido de Omar Torrijos. De allí que de forma sistemática e innoble está seduciendo o presionando sutilmente a dirigentes y líderes de oposición y propia alianza, principalmente del panameñismo, para obtener lo que él presume logrará, ser el partido mayoritario y nuevamente encabezar la próxima contienda electoral.

El corto periodo de gobierno, independientemente de hechos positivos, las políticas y acciones de la nueva administración, proyectan signos nada halagüeños en diversos sectores de la sociedad.  El Poder tiene el vicio de obnubilizar a los gobernantes; este es vulnerable a ello y sus acciones lo revelan. Ante tales pretensiones, el P.R.D. en etapa de adversidad, con toda la artillería mediática y de persecución montada en contra, superará el escabroso camino por recorrer y aportará por el fortalecimiento del sistema democrático, no pensando en el poder por el poder, porque las experiencias obligan enmendar.

En tal sentido conmina al resto de partidos políticos y los organismos de participación ciudadana, que analicen objetivamente y sin pasiones los cambios al Código Electoral, de manera de continuar avanzando y no retornar al pasado de partidos con dueños, que superen prejuicios, ver el bosque (país) y no el árbol (P.R.D.), a fin de evitar que perturbaciones o ambiciones particulares, frenen o impidan el desarrollo, la paz y tranquilidad social en nuestro querido Panamá.

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Publicado el  15  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.