Mismo auto por la misma vía

La opinión del Empresario….


JOHN A. BENNETT N.
jbennett@cwpanama.net

La falta de autoridad de la ATTT en las vías es patente, y no hace falta sino remitirnos a lo que vivimos todos los días en las calles, en donde el juegavivo es la norma y no la excepción.   En días pasados las filas de los dos paños viales en el Corredor Norte estaban estancadas, menos la del hombro por donde circulaban a gran velocidad autos y diablos rojos. Pero a esa hora los agentes de tránsito están escondidos o parados como estatuas en algún sitio que todos conocen.

La etimología de término ‘autoridad’ viene de autor y se refiere a quien tiene el poder o autoridad moral de mandar o actuar, ordenar o hacer cumplir, no necesariamente en virtud de un poder políticamente otorgado, sino en virtud del respeto, opinión, estima y entereza de carácter; que son las cosas que deben caracterizar una verdadera autoridad y no un título que a la luz de la realidad no se sostiene.

¿Qué clase de autoridad es aquella que mantiene límites de velocidad que convierten al 100% de quienes transitan en infractores y fuerzan a los conductores a desobedecerlos, porque de lo contrario pondrían sus vidas en peligro?   Ejemplos sobran, pero algunos son más chocantes que otros, tal como el límite de 25 kph en pleno Corredor Norte.   Esto se repite por casi todas las vías del país, en mayor o menor grado.   Tal parece que el propósito no es el de ordenar el tránsito, sino de servir como ardid para las coimas, pues, es mucho más fácil sentarse frente a las trampas de velocidad que corretear a los verdaderos y peligrosos infractores.

Lo sensato es encuestar la velocidad a la cual conduce el 80% de los vehículos que transitan por una vía, incluyendo los de la propia y supuesta ‘autoridad’, para escoger ese límite; de manera que en adelante el 80% de quienes transitan por allí dejarían de ser infractores.   Ahora sí que los agentes pueden enfocarse en ese 20% de quienes van por encima de un límite razonable.   Lo que señalo tiene un alcance mucho mayor, y es que con esos límites absurdos lo que hacemos es inculcar el irrespeto a las normas.

En síntesis, podría escribir un libro entero de ejemplos de mala administración vial. Nuestra realidad es que tenemos una inmensa deficiencia institucional, que incluye el conflicto entre la ATTT y el DOT de la Policía. Se requiere rediseñar por completo el tema de la administración vial. El metro, semáforos, sobrepasos y tal, son todos buenos, pero serán menos útiles en la medida en que los cimientos sean endebles.

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<> Este artículo se publicó el 14 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El futuro es nuestro

La opinión del Ingeniero Agrónomo…

EDWIN  SILVERA

Recientemente recibimos la visita de unos amigos alemanes, que, por cierto, por primera vez pisan tierras latinoamericanas.

Una de las molestias que perturbaron su estadía en nuestro país fue el haber vivido los tranques de la cuidad capital, situación que los llevó a expresar lo siguiente:

En este pequeño, pero interesante país, casi todo el mundo tiene un auto.

No es posible que haya que pagar para utilizar un llamado corredor (vía rápida) y quedar en un tranque.

En Berlín utilizamos el tranvía o el metro de lunes a viernes para ir al trabajo.

Los autos particulares son para la noche y sobre todo los fines de semana.

Tuve que explicarles que el servicio público en Panamá a través del tiempo ha quedado desfasado y que este gobierno intenta modernizarlo con la incorporación del metro y las nuevas rutas de buses.

Lo cierto es que al incorporar estas nuevas modalidades de transporte público, se espera que la situación cambie y tengamos más sosiego al trasladarnos de un punto a otro en las cuidad capital.

Nuestras sugerencias a los responsables para esta nueva era del transporte público, es que incorporen para cada parada de bus y metro un horario de llegada, de forma tal que cada individuo se programe en el tiempo y no pierda un segundo de su itinerario profesional y/o personal.

El horario de llegada para cada estación, de bus o metro se puede determinar, en vista de que ya no habrá regatas, puesto que a cada conductor, sobre todo el de bus, se le pagará un salario fijo mensual.

Sin embargo, en todo el recorrido a nivel nacional les encantaron las playas, la comida, en especial los patacones, el conocer el Canal fue una maravilla, y a pesar de tener en Europa a los Alpes;  Volcán, Boquete, Cerro Punta y Alto de Piedra en Santa Fe de Veraguas los impresionaron de manera especial, debido a la vegetación y la temperatura agradable.

El turismo es, después del Canal, un renglón en donde hay un futuro halagador, no solo para Panamá, si no para toda Latinoamérica, y es una de las pocas áreas en donde cada uno de los ciudadanos de un país están directa o indirectamente involucrados en su desarrollo, si tomamos en cuenta que en cada panameño hay un potencial anfitrión.

El mundo mira al continente latinoamericano, es la tierra por redescubrir, es la tierra codiciada para la aventura, porque después del trópico no puede haber nada mejor en este mundo.

Mi querida Panamá, estás en la boca y los oídos de los terrícolas, aprovecha tus bondades sin permitir que te destruyan.

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Artículo publicado el 8 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Ciudad tomada por los carros

La opinión de…..

Marisín Villalaz de Arias

El miércoles, hace hoy una semana, fue la noche más caótica de la historia republicana; nunca vi una cosa igual, lo que me llevó a caer dentro de ese caos, saliendo del Club Unión a las 6:00 de la tarde y llegué al Cangrejo a las 7:40 p.m. No había calle que no estuviera atestada de carros y era casi imposible pasar. Me llené de paciencia y esperaba hasta continuar un metro más adelante. No había un solo policía en todo esto y el tránsito se manejaba solo. Creo que no nos merecemos lo que vivimos esa prima noche; y lo peor es que nadie hacía nada.

Con esta experiencia confirmamos que esta ciudad no está preparada para un fuerte aguacero durante hora y media. Imaginemos otras cosas que suceden para lo cual tampoco estamos preparados. La cantidad de charcos grandes que se formaban en las intersecciones que impedían que algunos carros pequeños cruzaran o lo intentaban y hasta allí llegaban, detenía el tránsito. Pero lo peor que observé fue el juega vivo del panameño para violar los reglamentos de tránsito. Cuando estas cosas suceden, debieran soltar a los policías que estén disponibles para dirigir el tránsito en esas esquinas. Vi como los conductores seguían con la luz verde, pero al ponerle la roja, ellos, juega vivo, seguían y trancaban a los que debían seguir del otro lado. Eso nos indica lo que he dicho en varias ocasiones, el panameño no tiene cultura para manejarse en la vida pública y gozamos cada vez que violamos las leyes y reglamentos porque saben que nadie los sancionará. Es la educación vial importante, aunque la señora Ministra dice que eso se resuelve formando un ciudadano consciente. Eso está bien pero debe ir casado con la educación vial para tener conocimiento de la realidad con la que se encontrará.

Decidí ser paciente, pero una vez más sentí lástima por este país y por la gente decente que vivimos aquí porque esa minoría puede más y nos destruye a todos, se lleva en los cachos nuestras ilusiones de ser honestos y conocedores de los valores.

Recomiendo sacar los policías cuando hay caos porque para esos están y no dejar una ciudad que sea tomada por los autos para perjuicio de los ciudadanos que pagamos por todo aquello que debiera haber y no hay. Ojalá las autoridades hayan aprendido la experiencia para la próxima.

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Este artículo se publicó el  26  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El costo de cerrar una calle y los 2 años de prisión

La opinión del Arquitecto…..

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Carlos A. Clement

Existen varios problemas sobre el tema de los tranques vehiculares y los cierres de las calles, que podemos identificar en dos grupos específicos:

El primero es la falta de estacionamientos que hace que las servidumbres viales de las calles queden reducidas al mínimo de su capacidad, creando caos por la falta de planificación y la debida aplicación de las normas.

Además de todo lo anterior, viene la gran irresponsabilidad de cerrar las calles, casi siempre por personas que no tienen la menor consideración con terceros.

I. – Para poder entender mejor la magnitud del problema que nos ocupa, debemos empezar por analizar los costos de los perjuicios y tomar como costo promedio de: B/ 4.50 por hora el costo de las horas hombre, ya que existen todo tipo de perjudicados: obreros, funcionarios públicos y privados, profesionales, ejecutivos, para poder conocer los perjuicios económicos que se producen con estos cierres. En este costo promedio, no se incluyen los efectos negativos que tienen el comercio, ni el costo de combustible, como lo analiza la Cámara de Comercio e Industrias.

A. – Para poder brindarle a la comunidad los análisis que les presentaré a continuación, he utilizado información científica en aforos recientes:

• En la carretera Transístmica: Sector de la Universidad y el Artes y Oficios, circulan 4,000 vehículos por hora, sin contar los buses, lo que arroja una movilización de 16,000 personas por hora en ambas direcciones, el perjuicio económico es de B/ 288.000.00 en cuatro horas.

• En la avenida de Los Mártires: Instituto Nacional, 3,500 vehículos por hora, movilización 14,000 personas, el perjuicio económico es de B/ 252.000.00.

• Vía Israel: Área de las escuelas públicas, 3,000 vehículos por hora, movilización 12,000 personas, perjuicio económico, B/ 216,000.00.

• Cuatro Altos ingreso a la Zona Libre: No tengo los aforos recientes pero los perjuicios deben ser altísimos. Empresarios, empleados de la Zona Libre, comerciantes nacionales y extranjeros que viajan a hacer sus compras, así como los equipos que transportan combustible.

B. – ¿Cómo se puede mejorar el problema bajo un punto de vista muy personal?:

• La reubicación de los centros educativos a lugares más cercanos al origen y destino de los estudiantes.

• Que el Gobierno venda todas las propiedades donde están ubicadas las actuales instalaciones.

• Con el producto de estas ventas, construir mejores escuelas, mejor dotadas con computadoras, gimnasios, auditóriums, laboratorios, bibliotecas, áreas deportivas, etc.

C. – Estimados del producto de estas ventas:

• Universidad de Panamá y Artes y Oficios. 573.179 m.2 @ B/ 750.00 m.2. = B/ 430.000.000.00. Sugiero que se le venda a la CSS para sus ampliaciones y que solamente se quede la Facultad de Medicina.

• Escuelas en la Vía Israel: 123.850 m.2. @ B/ 1,000.00 m.2 = B/ 123,000.000.00. Con esos fondos se pueden construir 10 escuelas de 12 millones de balboas cada una.

• Se ahorra tiempo en transporte y se consigan mejores facilidades que las actuales.

La otra sugerencia mejoraría la vialidad y se evitarían los consabidos cierres de las calles:

II. – Construir viaductos o puentes de acceso rápido de seis (6) carriles:

• En el sector de la Boyd – Roosevelt iniciando a la altura de la Martín Sosa hasta el Puente de la Cervecería. Cruce con la Tumba Muerto.

• Longitud 1,173. M. L con un costo de treinta millones por kilómetro, costo aproximado B/ 35,200.000.

• En el sector de la Avenida de Los Mártires : Iniciando desde el Palacio Legislativo hasta El Chorrillo.

• Longitud 1,326. M.L, con un costo por igual por kilómetro que el anterior costo aproximado B/ 40,000.000.00.

•Esta vialidad además de evitar el cierre en este sector, traería otros beneficios, conexión directa con el Puente de Las Américas, ahorrándose el túnel que se pretende unir con la Cinta Costera.

• Evitar los cruces a la izquierda a todas las calles de Santa Ana, que convergen a la Avenida de los Mártires.

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Este artículo se publicó el  23  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El grave problema de la circulación vial

La opinión de…..

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JUAN RAMÓN MORALES

En los años 50 alcanzamos el millón, fue notorio el comentario de que tras 50 años republicanos, apenas alcanzábamos dicha cifra poblacional.

El próximo mayo observaremos que en la última década el istmo de Panamá tendrá sobre el Censo anterior 750 mil habitantes, según estimaciones. Evidentemente siempre el primer millón es difícil de alcanzar. Superada esta, los siguientes millones crecerán a velocidad inusitada.

Se estima que en mayo próximo alcanzaremos los 3.5 millones, de allí que al término de la próxima década es fácil colegir que seremos 4.5 millones, es decir habremos crecido un millón de habitantes. Creceremos en diez, lo que antes en cincuenta.

Cabe preguntar ¿cómo serán nuestras vías públicas con ese crecimiento poblacional y desde luego también de la cantidad de vehículos que se agregan día tras día a las vías públicas por centenares?

Viniendo de Tocumen hacia la ciudad solo existen dos vías y en estas se vuelcan miles de vehículos que salen de todas las barriadas construidas y que se construirán en el curso de los próximos diez años.

Hace años escribí un artículo en donde me refería a los bolsones territoriales que descargaban bien, en vía Tocumen o bien a la vía Juan Díaz.

Hoy la circulación vial es un caos, ¿qué tendremos al término de los próximos diez años?

Es urgente que la urbanizaciones existentes desde San Antonio hasta San Miguelito, sean interconectadas con dos nuevas vías paralelas a la vía Tocumen, pero estas vías al llegar a San Miguelito deberán tener una salida que no se convierta en un embudo, aún cuando la solución sea salir con un paso vehicular elevado, al costo que sea.

Es urgente que esa medida se inicie desde ya porque ni el Metro ni el Metrobús ni la ampliación de corredores podrán detener el caos que se nos viene. Autos particulares no disminuirán.

De igual modo, existe una vía que se inicia en Chanis y que debe llegar hasta Tocumen, que está interrumpida y es urgente continuarla.  La ampliación del Corredor Sur evidencia vientos mejores.   En lo relativo a la compra de los corredores por el Estado el presidente de la República anunció que el peaje será igual pero un solo pago, lo cual veo positivo, sin embargo, habría que ver como funcionará el peaje de un solo pago, cuando en las diferentes distancias hay diferente costo.

¿Habrá un peaje único?, la pregunta mueve a explicaciones.

El paso ha sido bueno y la primera medida debe ser eliminar la caseta de un solo carril, que ocasiona los tranques y que el pago se haga en un puesto de casetas múltiples. Así son las cosas.

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Este artículo se publicó el 19 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Conduciendo a discreción, sin vigilancia ni control

La opinión de…..

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Leandro Ferreira Béliz


Desde hace ya algún tiempo, es notoria la escasez de agentes de la Policía de Tránsito en las calles y avenidas de la ciudad, dando la sensación de que se ha dejado el tráfico de automóviles a discreción de sus respectivos conductores, situación que implica un gran riesgo, sobre todo porque vivimos en una sociedad donde cada vez se respetan menos las leyes e impera el vergonzoso “juega vivo”, que tristemente nos caracteriza.

Pensé que con el incentivo otorgado por el Gobierno a la Policía Nacional, consistente en un incremento de salario sin precedentes a todos sus miembros, la labor de esa entidad mejoraría para beneficio de la comunidad, pero en el caso del tránsito, esa idea rápidamente ha quedado descartada.

Desconozco las razones de la casi desaparición de los policías de tránsito, pero lo cierto es que ese vacío se nota, y no lo pueden llenar los inspectores de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, que aún no son respetados como tales.

Lo que hay en las arterias capitalinas, es un verdadero caos. El panorama es variado, e incluye: conductores que criminalmente ignoran la luz roja de los semáforos, automóviles que circulan sin la respectiva placa, excesiva velocidad, ruidos innecesarios e insoportables, malas condiciones mecánicas, uso de los hombros para transitar, etc…

El otro día me tomé el trabajo de contar las infracciones graves que, lamentablemente y sin poder hacer algo, presencié en uno de mis largos y penosos recorridos que rutinariamente hago desde las afueras de la urbe hasta mi centro laboral, y la verdad quedé sorprendido.   Más de una veintena de descaradas transgresiones al reglamento de tránsito fueron cometidas con total impunidad para los infractores.  Algunas de ellas fueron verdaderos atentados contra la vida del prójimo, lo que refleja la crítica situación de pérdida de valores entre la población.

Definitivamente que urge desarrollar programas obligatorios de educación vial para toda la ciudadanía, sean peatones o conductores habituales.   Por ello, recibimos con agrado las iniciativas que se están estudiando para poner este proyecto en marcha a la mayor brevedad. Sin embargo, mientras se educa la población, es necesario detectar y sancionar a los que hoy hacen mal uso de nuestras vías, y qué mejor manera que a través de la adecuada vigilancia policial.

Con relación a la vigilancia, considero imprescindible variar los métodos correspondientes para hacerlos más efectivos. Al respecto, leí hace poco que en Suecia, ante el incremento de infracciones cometidas por los taxistas, se iniciaron operativos donde los agentes viajaban en autos particulares, sorprendiendo in fraganti a los delincuentes del volante. Creo que con los controles apropiados, una modalidad similar puede ensayarse en Panamá, con éxito asegurado. Esto ayudará a persuadir a muchos que creen que pueden hacer lo que les venga en ganas cuando conducen, porque no hay autoridad a la vista.

De igual forma, las autoridades deben continuar con el proyecto de instalación de las cámaras de vigilancia en los semáforos, las cuales deben tener la capacidad de tomar fotografías a quienes no respetan las señales.

Definitivamente que es muy cierto aquello de que observando el comportamiento de los habitantes de una ciudad cuando conducen o caminan por las vías, se puede llegar a ciertas conclusiones sobre el nivel cultural de esa población. Tristemente en el caso nuestro, este análisis apunta hacia una casi que absoluta ausencia de normas básicas de elemental convivencia, que opaca el desarrollo que en otras áreas ha alcanzado el país.

Si realmente deseamos que a la ciudad de Panamá se le reconozca internacionalmente como un lugar donde es posible vivir con calidad, empecemos por poner orden en cosas que son básicas y saltan a la vista, como lo es nuestra conducta al frente de un volante.

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Este artículo se publicó el  17  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Semaforización o ampliación?

La opinión de….

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JORGE GAMBOA AROSEMENA

22 millones están facturando por la semaforización de las principales intersecciones de las vías capitalinas. El beneficio es poco, existiendo la percepción de que en muchos casos estos semáforos hasta empeoran la situación.

El gobierno anterior, como el actual, parecen más inclinados a gastar fondos públicos que a realizar un sensato estudio de nuestros problemas y luego hacer las inversiones.

Podemos tener algún indicio de por qué actúan así si dejamos la ingenuidad a un lado. Podemos encontrar la respuesta a esta conducta en la intención de gastar fondos públicos para que algunos amigotes, cercanos al poder, tengan la oportunidad de ganarse comisiones o que testaferros obtengan contratos que los harán gozar de ganancias, aunque tal vez legales en un sistema a imagen y semejanza de los oportunistas, inmorales en cualquier sistema.

Desde los años 70, a excepción de la Avenida Balboa y la construcción de los corredores, no se hacen ni se amplían calles desde San Miguelito hacia el centro de la ciudad y en ese lapso el parque de automóviles se ha hecho varias decenas de veces superior. La pregunta es: ¿cómo pretendemos que no haya tranques si los vehículos no caben en la red vial capitalina?

Urge ampliar las vías principales: Vía España, vía José A. Arango, Transístmica, Tumba Muerto, Domingo Díaz, los corredores y sus entronques a las vías y los respectivos pasos a desnivel.

Mientras Panamá amplía el Canal para que las navieras del mundo puedan hacer plata más rápidamente, el millón y tanto de panameños que vivimos en la capital tenemos que seguir por mucho tiempo atascados en nuestras vías y hasta con tranques pagados onerosamente en los corredores, porque aunque anunciada su nacionalización, total o parcialmente, ya dijeron los gobernantes del nada cambia que se seguirá pagando.

La paradoja es que elementos allegados a los círculos de poder, aunque tengan carros de 50 a cien mil balboas, se trancan igual que el panameño común que va en los buses o que con sacrificio tiene su modesto vehículo.

¿Cómo es posible que no se sepa vivir en esta ciudad hostil y que los allegados al poder, junto a los gobernantes, que se atascan todos los días, no hayan generado iniciativas para hacer más vivible esta ciudad en aspectos de vialidad?

La ampliación del Canal y el mantener nuestras vías sin ampliación es caer en “claridad de la calle y oscuridad de la casa” y no es que se tenga que parar la ampliación del Canal, sino hacerla en etapas que llegue hasta el 2020 y así paralelamente ampliar nuestras vías con el presupuesto canalero diferido a usarse a futuro.

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Este artículo se publicó el 9 de abril de 2010 en el diario El Siglo, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Panamá requiere un plan vial

La opinión de….

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Humberto R. Leignadier

Una red vial bien planificada, segura y bien mantenida, es una necesidad urgente para el desarrollo del país. En la actualidad, los medios anuncian carreteras y puentes que construirá el Gobierno. Se habla de una carretera transístmica que uniría a Boquete con la provincia de Bocas del Toro; de una carretera por el litoral Atlántico para comunicarnos con Colombia y Bocas; y de un puente a través del Canal en el Atlántico, sin explicar cómo encajan estas obras dentro de la red vial existente. Y, más importante, sin decir cómo afectarían estas construcciones la economía del país y la calidad de vida de los moradores.

Tal ausencia de explicaciones delata la falta de un plan vial racional, la carencia de un programa que indique cuáles son las prioridades en lo referente a carreteras, con costos razonables, sin menoscabo de los moradores de las áreas en las que se penetra, incluyendo medidas para mitigar el deterioro ambiental y, sobre todo, para el mantenimiento de las obras.

Una planificación seria crearía un sistema eficiente con mucha fluidez en el tránsito de largas distancias, descongestionamiento del tránsito en las zonas urbanas, reducción en los costos de transporte innecesariamente altos, y una mejor calidad de vida de los ciudadanos.

Aunque sea de pasada, y a pesar de las voces actuales que reniegan de la historia, soporte seguro para levantar el futuro, doy fe de lo siguiente: los primeros gobiernos de la República crearon leyes y destinaron fondos para dotar al país de una red de carreteras que conectara las áreas urbanas con distintas regiones. Así, se construyó una carretera de pavimento asfáltico que unió la ciudad capital con Coclé, Herrera, Los Santos y Veraguas con Chiriquí. Luego se creó la Junta Central de Caminos que se encargó de construir nuevas vías y caminos de penetración y, muy importante, una organización para su mantenimiento.

En 1958 se formalizó la planificación gubernamental con la creación de la Dirección de Planificación de la Presidencia de la República y la Comisión de Planificación Vial en el Ministerio de Obras Públicas que produjo lo que llamaron el Primer Plan Vial. Se seleccionan entonces y construyen 10 carreteras que incorporan áreas antes incomunicadas a la economía del país. Aunque se han construido importantes vías desde entonces, y se han mejorado grandes tramos de la carretera Interamericana, actualmente todavía Panamá no cuenta con un verdadero plan vial, como sí lo tienen los países vecinos.

En el cambio que propugna el Gobierno es impostergable la planificación y ejecución de un plan vial. De no hacerse así, continuaremos con la improvisación y el desarrollo caótico de la infraestructura, cuya atención es impostergable.

El plan debe consultar las necesidades de todas las regiones del país y en su confección deben participar todas las entidades públicas y privadas técnicas que puedan contribuir. Si no se hace así, continuaremos haciendo puentes importantes sin los accesos adecuados, y seguirán las vías de alta prioridad que no se construyen porque se les da preferencia aotras que no la ameritan.

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Artículo publicado el 13 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Semáforos se escribe con ‘s’ de solidaridad

La opinión de…..

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Álvaro González Clare

En un programa de televisión matutino reciente, el viceministro de Gobierno y Justicia Ricardo Fábrega, encargado de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), hizo declaraciones sobre la semaforización de la ciudad y palabras más o menos dijo: “que el contrato con la empresa Telvet Tráfico y Transporte, S.A., no había sido decisión de esta administración y que el sistema era un contrato, llave en mano, en el cual terminada la instalación de todos los semáforos y puestos a funcionar en su totalidad y operando correctamente, serían cancelados los 26 millones de balboas acordados.   Agregó, enfáticamente, una aseveración de trascendencia típica en la política criolla: “Tengan la seguridad de que no me temblará la mano para ordenar la suspensión de la orden de pago, si el sistema no funciona”.

No hay duda de que esta posición política de un alto funcionario de la actual administración es temeraria y populista, porque compromete la seriedad del Gobierno en una decisión que al final será netamente técnica. Estoy seguro de que una empresa especializada en la materia no ha dejado el contrato abierto al juicio político, en vez el resultado de la instalación será examinado y evaluado por una serie de parámetros técnicos de tiempo y tránsito vehicular en cada una de las 170 intersecciones críticas. La complejidad del tema no puede quedar al aprecio simplista y subjetivo de los políticos de turno.

Es de suponer que una ciudad como Panamá, virtualmente primitiva, caótica y con una mora de 50 años en semaforización, no puede llegar a funcionar idealmente y a gusto de todos los conductores solo con la instalación de un sistema de semáforos inteligentes.  Esto es técnicamente imposible a no ser que el sistema se complemente e integre a otros elementos como son: la ampliación y construcción de nuevas vía y la organización de las vías marginales; la eliminación de vehículos estacionados en las calles, viaductos o los sobre pasos en puntos estratégicos; la jerarquización de vehículos; horarios para el paso de los camiones y el transporte pesado dentro de la ciudad, etcétera.

Un sistema de semaforización inteligente lo único que puede hacer, y así se debe juzgar su funcionamiento, es ordenar el flujo del tránsito de manera óptima dentro de la red existente vial que no tiene capacidad para manejar adecuadamente el parque automotor.

La situación alegóricamente es igual que hacer fluir una cantidad exagerada de agua a través de una red de tuberías instaladas que no tienen capacidad para manejar el volumen total.   Lo que se podría pretender hidráulicamente es conducir el agua de la mejor manera posible, distribuyéndola en tiempos variables dentro del sistema de tuberías para suplir las demandas de manera práctica en cada salida, aunque no sean óptimas.

Esto no implica que el sistema será perfecto, pero sí que será lo mejor dentro de su imperfección, permitiendo que todas las descargas sean lo más equitativas en volumen y tiempo.

Los medios de comunicación social han juzgado y condenado mediáticamente el sistema de semáforos, complicando cada vez más la situación técnica.

La puesta en marcha sectorizada del sistema es difícil porque no aprovecha la ventaja de su integralidad. Los periodistas, igual que los políticos que juran saber de todo, se han dedicado a “demonizar” los semáforos, apoyando la terrible incultura vial de los panameños.

La realidad de la situación es peligrosa. Lo peor que nos puede pasar es que por una rabieta de populismo político para complacer y reiterar el prejuicio mediático, la ATTT decida cancelar el sistema de semáforos inteligentes, antes que se termine la construcción y se puedan poner a funcionar coordinada e integralmente. Si la ATTT toma la decisión de cancelar los semáforos inteligentes, nos condenaría al ostracismo técnico y a la prehistoria en la vialidad urbana.

El viceministro Fábrega, en vez de tratar de curarse en salud y obviar su responsabilidad como autoridad competente, debe darle a los técnicos de la ATTT y a la empresa todo su apoyo, a la vez que le solicita a la ciudadanía su cuota de tolerancia y paciencia.

Es necesario que todos comprendamos que este sistema, por imperfecto que pueda ser, mejorará sustantivamente la maldita situación que vivimos en las calles de la ciudad.

Si se instala integralmente el sistema, se logrará repartir los inconvenientes que existen en las esquinas críticas (que son casi todas), con una cuota de solidaridad ciudadana.  Es esto o seguir matándonos en cada esquina.

El posible atraso que tengamos cada uno de los conductores en las rutas escogidas, será compensado a otros conductores en otras rutas alternas. Todos, al final, compartiremos los problemas equitativamente para que el tráfico y tránsito en la ciudad funcione apropiadamente.

El sistema de semáforos inteligentes nos dará más seguridad vial, reduciendo la grave agresividad de los conductores y, sobre todo, cambiará la cultura del juega vivo en el tráfico vehicular.

La ciudadanía no le debe hacer el juego a los políticos que han sacado el asunto del ámbito técnico, ni a los medios de comunicación que tienen su agenda propia y sus intereses mercantiles por delante.

Permitamos que se complete la instalación, con paciencia y tolerancia, dándoles el beneficio de la duda a los expertos en la materia, para que podamos salir de la era jurásica en que vivimos en la ciudad de Panamá.

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Publicado el 8 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Una ciudad en forma de chorizo

La opinión del empresario……

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ARTURO D. MELO S.

El Gobierno Nacional, con las mejores intenciones de resolver el problema de los tranques y el tránsito en la Ciudad de Panamá, invertirá billones de balboas en el sistema de la primera línea del Metro y resolverá el problema del área que va de San Miguelito a la Cinco de Mayo. Para resolver los problemas de transporte de La Chorrera, Arraiján, Alcalde Díaz, la 24 de Diciembre, Las Garzas, Tocumen, Pedregal y la Vía Tocumen, etcétera, se requerirán fondos y líneas adicionales.

La Cinta Costera ha resuelto temporalmente el problema del tranque en la avenida Balboa. Este problema lo creó el cambio, sin estudios de zonificación, que permitió aumentar la densidad de población, construyendo torres en lotes de baja densidad, sin mejorar la infraestructura de calles, alcantarillado, acueducto y líneas eléctricas.

El aumento en la densidad de población fue resuelto construyendo las amplias vías de la Cinta Costera, pero por las calles de Punta Paitilla cada vez corren más aguas negras, debido a que las torres están haciendo explotar los alcantarillados construidos originalmente para viviendas unifamiliares.

Lo mismo está ocurriendo con las tuberías del acueducto y los cables eléctricos, los cuales parecen estar abrumando con su peso a los postes que los sostienen.   Los semáforos “ inteligentes ” han resultado problemáticos, y es que lo que se requiere, no son más semáforos, sino más calles.

La Cinta Costera fue un incremento costoso de las calles, construyéndolas rellenando el mar o sobre estructuras aéreas, porque no había más alternativas. Y aún la Cinta Costera tendrá problemas de tránsito, si se siguen construyendo torres sin control de densidad frente a la misma.

El problema de tránsito de la Ciudad de Panamá no se resuelve solo con inversiones costosas, porque, en realidad, el problema básico no es de infraestructura, sino de forma.

La Ciudad de Panamá se extiende actualmente de La Chorrera a Pacora, una distancia de 60 kilómetros de largo, mientras que su ancho es en promedio de menos de 9 kilómetros; en vez de forma casi circular, como la gran mayoría de las ciudades del mundo, nuestra capital tiene forma de un largo chorizo.

La ciudad se ha visto forzada a crecer hacia el Este y el Oeste, al ser impedida por el mar a crecer hacia el Sur y no poder crecer hacia el Norte. Este crecimiento en forma de chorizo saturó la capacidad del Puente de Las Américas en varias décadas y la del Puente Centenario se está saturando en unos pocos años.

El incremento del tránsito que crea la forma de chorizo, cada vez es mayor, y será casi explosivo con la gran cantidad de desarrollos que se están construyendo en Arraiján y La Chorrera.

Omar Torrijos dijo: “Yo no quiero entrar a la historia, sino a la Zona del Canal ” y la realidad fue que entró a la historia, pero solo muy parcialmente a la Zona del Canal.   De los 1445 Kms cuadrados que constituían la Zona del Canal, solo se han incorporado a la economía productiva nacional una porción relativamente pequeña.

Sin embargo, desde que se firmaron los tratados Torrijos-Carter, una porción mayoritaria de nuestro territorio ha sido declarada “ Áreas Protegidas ” y “ Comarcas Indígenas ”, como resultado de una compaña influenciada por instituciones gubernamentales y no gubernamentales internacionales. Como dice nuestro escudo, “ Pro-Mundi Beneficio ”. Y para los panameños, la forma de chorizo, que produce tranques y problemas de tránsito.

Con la devolución de la Zona del Canal nuestro territorio aumentó a 78.583 Kms cuadrados. Más del 56% de este territorio es ahora “ Áreas Protegidas ” y “ Comarcas Indígenas ”, alrededor de 44,200 Km cuadrados, lo cual nos deja el otro 44% de este territorio, o sean cerca de 34,500 Kms cuadrados, sujetos a desarrollo sostenible.

De este territorio, más de la mitad no tiene títulos de propiedad, sino solo derechos posesorios, los cuales no son entes de crédito.  Esto quiere decir que solo una quinta parte de nuestro territorio, menos de 17,000 Km cuadrados, participan en nuestra economía.

El problema del tránsito, que se origina de la forma de chorizo de nuestra ciudad capital, solo se puede resolver en forma permanente expandiendo, con normas de desarrollo sostenible, la ciudad hacia el Norte, utilizando algunas parcelas de “ Áreas Protegidas ”.

La mitigación del impacto ambiental se podría lograr reforestando las extensas zonas de decenas de miles de Kms cuadrados de “ chumicales ”, que existen en vastas extensiones de las provincias de Panamá, Coclé, Veraguas, Chiriquí y la Comarca Gnöbe Buglé.

Esta reforestación generaría una gran cantidad de empleo y riqueza y aumentaría significativamente nuestra capacidad nacional de captación de carbono.  Sobre todo, haría posible quitarle a nuestra Ciudad Capital su actual forma de chorizo, creciendo hacia el Norte, y resolviendo, en forma permanente, sus problemas de tranques y tránsito.

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Publicado el 7 de marzo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Semáforos, ni inteligentes ni culpables

La opinión de……

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Fernando Toledo


Siempre me ha parecido absurdo el que demos calificativos propios del ser humano a las cosas, objetos o máquinas, etc., especialmente en esta época de tecnología en la que llamamos inteligente a la computadora, al celular, al edificio, al carro… ¡al semáforo!

Como ya sabemos, los famosos semáforos no han resuelto los tranques de cada día porque desde luego no son la única solución; sin embargo, al ser presentados como “semáforos inteligentes”, creemos que van a pensar como uno y actuar con sentido común al momento de poner orden al tráfico… pero ¡oh decepción! No son nada inteligentes, son brutos, y han empeorado el tráfico en vez de mejorarlo, este es el comentario de la mayoría de los conductores que manejan por las calles de nuestra caótica ciudad.

Pero como decía al inicio, los objetos no son inteligentes, son eficientes o ineficientes; inteligentes son los creadores, es el ser humano que los diseña y crea un programa para su funcionamiento y es el responsable de los resultados de su producto. Ejemplo de esto es la ubicación de semáforos en lugares que según los criterios de los técnicos o expertos son los más adecuados; sin embargo, en la práctica es mejor usar el sentido común.

Todos deseamos que el tráfico por las calles y avenidas de nuestra calurosa ciudad sea fluido y rápido. Una de las vías que debería cumplir con este propósito es la Tumba Muerto, Ricardo J. Alfaro, especialmente en el tramo que va desde el cruce de San Miguelito hasta El Dorado, pero los semáforos colocados a la altura de la entrada a la urbanización El Bosque (estación ESSO y McDonals), en la entrada a Linda Vista, (antiguo Triángulo, Epasa) el colocado a la entrada a Condado del Rey y el que está frente a la Hyundai en la Tumba Muerto, han hecho que las inversiones en obras públicas en esa vía sean subutilizadas, por no decir derrochadas.

Si usted viene hacia la ciudad desde San Miguelito por la Tumba Muerto se habrá fijado que hay un puente de tres carriles (frente a la ESSO, después de pasar el antiguo Club de Montaña) tanto de ida como de vuelta, igualmente hay un tercer carril a cada lado que no ha sidohabilitado…¿? Esta es una vía muy transitada y no entiendo por qué se mantiene inútil este tercer carril que podría justamente servir para habilitar los retornos y eliminar los semáforos y los giros a la izquierda que detienen la fluidez del tráfico.

Por ejemplo, quienes deben ingresar a Condado del Rey viniendo desde la ciudad, deberían ir hasta el paso elevado de la Usma; quienes desean ingresar o salir de Linda Vista o El Bosque deberían hacer un giro en “U” por el tercer carril habilitado y luego seguir por la Tumba Muerto hasta su respectivoingreso; el paso elevado que va hacia Patacón en Villa Cáceres debe ser utilizado a su capacidad: costó muchos millones al igual que el puente de seis carriles y la vía de seis carriles que no han sido aprovechadas. Igual el puente de la Usma, que a propósito ahí se necesita con urgencia un paso elevado peatonal para el uso de todos los estudiantes de la Usma y la Latina.

Creo, sinceramente, que con estas sencillas soluciones se conseguiría mejorar notablemente el tránsito por esta vía y en este sector en específico, y demostrar que aquí los semáforos no son culpables de los tranques que se siguen dando innecesariamente casi a todas horas, desde que usted llega al Hospital San Miguel Arcángel, hacia la ciudad, o desde que llega a Villa Cáceres hacia San Miguelito.

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Publicado el 1 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Semáforos y conductores

La opinión del Ex Presidente del SPÏA……

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CARLOS PENNA FRANCO

En el día de hoy he tomado la decisión de volver a escribir, porque realmente mantenerme en silencio es muy difícil por el solo hecho de ver cómo en este país nuestros compatriotas en muchos casos no invierten tiempo en ser más analíticos y planificadores sobre cómo utilizar nuestras arterias viales para minimizar el estrés y garantizarse un recorrido agradable.

Solo hay que tratar de ser paciente al momento de sentarse frente al volante de su automóvil, y estoy seguro de que los semáforos “ inteligentes ” tal vez podrían cumplir mejor su función, porque cada conductor esperaría su turno y cumpliría con las leyes de tránsito, sin la necesidad de aplicar la frase célebre del juegavivo, que lo único que contribuye con ese comportamiento es a que el conducir sea tortuoso y hostil para su propio organismo y para el de los demás.

Hay situaciones que se dan en el día a día en nuestras vías que, si a cada conductor panameño se nos hiciese un video de cómo conducimos, estoy seguro de que la mayoría nos inclinaríamos por andar a pie y no detrás de un volante, porque nos sentiríamos avergonzados de las constantes violaciones en que incurrimos en el diario bregar por nuestras avenidas, en donde ejecutamos actos que realmente retratan a la persona que conduce el vehículo a motor con un cociente de inteligencia, valga la comparación, con los animales que a toda hora del día rebuzna en nuestra campiña interiorana.

Las violaciones constantes que a diario se ven en nuestras vías, como pasarse la luz amarilla, la luz roja, no parar en la línea blanca cuando cruza un peatón, pararse en una intersección, no aminorar la velocidad cuando un vehículo intenta salir de una calle o dar un giro a la izquierda o derecha, circular por una acera, circular por los hombros, no permitir que otro auto se cambie de carril, etcétera, sería tan largo enumerar tantas cosas, que realmente nos pasaríamos todo el tiempo escribiendo sobre este tema y no acabaríamos de describir las constantes violaciones a las leyes de tránsito y que solo se podrían corregir de dos formas considero yo, una es aplicando multas severas en donde se decomise la licencia de conducir y una boleta de pronto pago, en donde el conductor tiene 48 horas para cancelar, con un monto de dinero sustancioso para que siempre recuerde la cantidad y no lo vuelva hacer.

La otra sería llevarlo a un recinto en donde exista un video y se le obligue a ver la falta que cometió durante 8 horas, hasta que se aburra de verlo y estoy seguro de que cuando vuelva a conducir pensaría dos veces cometer la misma falta u otra similar.

Sería muy provechoso para todos los ciudadanos que diariamente o dos días específicos de la semana en los medios televisivos se hiciera un programa como las telenovelas en donde se pase en cadena nacional Educación vial al día y allí se proyecten todas las infracciones que se cometen en materia vial y se proyecten los correctivos y consecuencias si las mismas no se cumplen.

Creo que de esta manera ayudaríamos a mejorar nuestro actuar al momento de conducir un automóvil y esto redundaría en beneficios para todos.

Actuemos ya en este tema y el día de mañana todos los panameños nos sentiremos orgullosos de que valió la pena tener paciencia al momento de conducir.

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Publicado el 15  de febrero de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.