El trabajo decente en Panamá

La opinión del Abogado…

Carlos Ayala Montero

ayalaabogado@hotmail.com

Del 14 al 17 de diciembre se reunirá en Chile la 17ava. Conferencia Regional Americana de OIT; en esta ocasión, para evaluar la Agenda Hemisférica de Trabajo Decente (AHTD) adoptada en 2006, que debe culminar en 2015.

En desarrollo de la AHTD, Panamá suscribió un acuerdo tripartito en 2007, sobre promoción del empleo; disminución del trabajo infantil; capacitación y certificación de destrezas laborales; aprobación del Convenio No. 144 y el Convenio refundido sobre trabajo en el Mar, así como la divulgación del Convenio sobre la pesca; reforma de la Ley Orgánica de MITRADEL y fortalecimiento de la inspección laboral, además del fortalecimiento de las organizaciones de trabajadores y de empleadores.

El balance de la ejecución de estos compromisos arroja los siguientes resultados:

El 25% de los trabajadores poseen ingresos inferiores al salario mínimo y el 79% posee ingresos inferiores al costo de la canasta básica familiar. Los trabajadores han disminuido su poder adquisitivo en un 5% en los últimos 7 años.

Siete de cada 10 nuevos empleos se producen en el sector informal, sin protección laboral ni social.   No existe estabilidad laboral en el sector público ni en el privado.

El trabajo infantil ha aumentado. La red de oportunidades (dinero por asistencia de menores al colegio en vez de trabajar) se encuentra relativamente estancada.

No se aprobó el Convenio 144; no se difundió el Convenio sobre la pesca; sólo se aprobó el convenio refundido sobre trabajo en el mar.

El proceso de capacitación y certificación laboral que inició INADEH y MITRADEL en 2007, ha sido desmantelado; se suspendió la certificación laboral que adelantaba la Fundación del Trabajo.

La terciarización de actividades se utiliza en perjuicio de los derechos de los trabajadores a ciencia y paciencia de las autoridades.

El Diálogo tripartito no existe. La comisión creada en 2007 no ha funcionado. Los enfrentamientos entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos son permanentes. Sólo basta recordar la nefasta Ley 30 de 2010, que fue derogada por la lucha de todo el pueblo, encabezada por el movimiento sindical.

Actualmente hay dirigentes sindicales perseguidos por la justicia, debido a su quehacer sindical.  No se ha entregado ni una sola personería jurídica sindical desde el 1 de julio de 2009.   A la Federación de Empleados Públicos se le ha negado el derecho al subsidio del 5% educativo y no se reformó la Ley Orgánica de MITRADEL.

Se aumentó el número de inspectores de trabajo, pero el 80% no posee capacitación alguna; se despidió al 70% de los que existían, con base en el clientelismo político y no existen manuales de protocolos para inspección laboral.

Seguramente en Chile se dibujará un Panamá distinto, pero eso no cambiará nuestra triste realidad en materia de trabajo decente.

 

<>Artículo publicado el  12  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Una hazaña encomiable

La opinión del Administrador Industrial….

GABRIEL  J.  PEREA  R.
gperear@cableonda.net

Lo que en un principio se suponía sería una potencial tragedia, se transformó en un extraordinario éxito mediático. Un derrumbe en la zona Norte de Chile, a unos 45 kilómetros de la ciudad de Copiapó, dejó durante 69 días atrapados a 33 mineros en la mina San José en el desierto de Atacama. En un principio se vislumbró la imposibilidad de rescatar a los atrapados con vida; sin embargo, la persistencia de los equipos de rescate permitió determinar que se encontraban sepultados, pero con vida. Fue el inicio de lo que sería una hazaña encomiable.

Conocido el hecho que los 33 se encontraban con vida se iniciaron los preparativos para el rescate, se dispusieron tres equipos de perforación para intentar llegar hasta donde se encontraban los mineros, a 700 metros de profundidad. Uno de esos equipos, la perforadora del llamado Plan B, la T-130, fue la que logró perforar el ducto por donde se rescataría a los mineros.

Perforado el ducto, se procedió a rescatar uno a uno a los mineros atrapados con la ayuda de una cápsula especialmente diseñada, la Fénix 2. El proceso de rescate se llevó a cabo con precisión técnica y sin errores. Casi 70 días después de estar sepultados los mineros emergieron de las profundidades de la Tierra convertidos en celebridades internacionales.

Producto de esta hazaña se puede resaltar la forma como el gobierno chileno, encabezado por su presidente, en conjunto con las entidades de rescate y con el asesoramiento de expertos en la materia, coordinó todas las operaciones hasta concluir exitosamente.

Lo realizado es un ejemplo de planificación y enfoque para alcanzar una meta definida, el rescate con vida de todos los mineros atrapados.

El rescate de los mineros demuestra que un gobierno puede alcanzar objetivos específicos, si se enfoca en metas bien trazadas. De lo actuado se desprende que los proyectos, por imposibles que parezcan, con perseverancia, pueden realizarse. Esa debe ser la forma como los gobiernos aborden desafíos que en circunstancias apremiantes lo demanden. Sigamos el ejemplo.

 

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<> Este artículo se publicó el  1 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/perea-r-gabriel-j/

Vivan los mineros chilenos

La opinión del Profesor de la Universidad de Panamá….

 

MARCO   A.  GANDÁSEGUI,  HIJO
gandasegui@hotmail.com

En Panamá conocemos a Chile, en gran parte, por su cordillera, su vino y por el cobre que cruza el Canal con destino a los mercados de Norte América y Europa. En la actualidad, ese metal precioso chileno se dirige más hacia las usinas chinas. La saga de los 33 mineros enterrados en un socavón durante tres meses capturó la imaginación y la solidaridad de todos los trabajadores del mundo, especialmente en Panamá. Su rescate fue recibido con alegría espontánea por todo el mundo.

Los trabajadores del mundo celebraron el heroísmo de los mineros, la voluntad de los chilenos por salvar a sus hijos atrapados y la moderna tecnología utilizada para hacer posible el enorme empeño. Al mismo tiempo, sin embargo, los mineros chilenos han planteado muy claramente que lo ocurrido pudo haber sido evitado.   La tragedia fue provocada por dos causas: en primer lugar, el desgreño de los empresarios, quienes solo tienen interés en extraer más minerales de la Tierra sin importar el costo humano.   En segundo lugar, el gobierno de ese país que nunca modernizó su legislación para elevar al más alto nivel de seguridad las condiciones de trabajo en las minas chilenas.

En reciente escrito, Francisco Herreros plantea que el mundo ‘ignora que el mismo día del rescate, los otros 328 trabajadores de la mina San José (en Copiapó) fueron despedidos sin indemnización por causal de quiebra’.

También desconoce ‘que en 2009 se registraron más de 191 mil accidentes laborales en el país, con 443 muertos. Además, en el primer trimestre de 2010, fallecieron 155 trabajadores.   Los accidentes mineros dejaron 373 muertos en Chile en la última década, y 31 en 2010.   Mientras el rescate alcanzaba el clímax, fallecieran víctimas de accidentes otros dos mineros, en Petorca y la Ligua’.

La situación chilena se parece a Panamá, así como a Colombia, Brasil y México donde los accidentes mineros son usuales sin que los gobiernos pongan orden en el desgreño de los empresarios.   Al igual que en los demás países latinoamericanos, la explotación minera favorece a inversionistas extranjeros. En el caso de Chile, el cobre es la entrada fiscal más importante. Solo la empresa estatal CODELCO aportó en las últimas tres décadas 70 mil millones de dólares al fisco. (Guardando proporciones, es el Canal de Panamá para la economía chilena).

Al mismo tiempo, el sector privado de la minería chilena que representa más de la mitad de las explotaciones solo aportó 9 mil millones en los últimos 5 años. Pero, transfirió a sus filiales en el extranjero otros 90 mil millones de dólares en ganancias.

Según Herreros, el meollo del asunto no estriba en unos dólares más. ‘En materia de seguridad del trabajo en las minas, bastaría que el gobierno chileno envíe al Congreso un proyecto de ley que ratifique el Convenio 176 de la OIT, sobre Seguridad y Salud en las Minas. Pero no lo hará, ya que dicho convenio permite que los trabajadores paralicen las faenas que no consideren seguras, sin ser despedidos. Tampoco enviará proyectos que ratifiquen el Convenio 155 sobre Seguridad y Salud de los Trabajadores, la Recomendación 164 y el Convenio 187’.

Al igual que en el resto de la región, esta situación de inseguridad laboral no le permite a Chile salir de su situación de subdesarrollo. La sobreexplotación de sus trabajadores no les permite integrarse al mercado de consumo e impulsar un crecimiento interno del país.

Pero los trabajadores chilenos enfrentan otro reto quizás aún más difícil. El gobierno chileno aprovechando ‘el viento de cola’ provocado por el drama de los mineros de Copiapó, anunció su intención de introducir reformas a la legislación laboral. Según Herreros, el presidente ‘Piñera intentará meter de contrabando la modernización del mercado laboral’ que obsesiona desde hace años a la derecha y el empresariado, con medidas tales como ‘la consagración legal de la flexibilidad laboral, eliminando la indemnización por años de servicio y debilitando el movimiento sindical rebajando a cinco el número mínimo de trabajadores para constituir un sindicato’.

El pueblo chileno acaba de rescatar a sus 33 mineros de una muerte segura, gracias a su fuerza y determinación. El mundo celebra. Igualmente, hay que destacar la disciplina y fe inquebrantable de los 33 mineros que no se rindieron. Sin duda, los trabajadores mineros y su historia combativa reflejan la organización del pueblo chileno. En muchas oportunidades ha levantado proyectos para sacar el país de la pobreza.   Una y otra vez ha sido reprimido. Herreros concluye que lo único que puede darle esperanza a Chile ‘es la recomposición de un fuerte movimiento popular, con vocación de poder’.

 

 

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<> Este artículo se publicó el 28 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/gandasegui-marco-a/

Rescate de la vida

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

DEMETRIO   OLACIREGUI  Q.
d_olaciregui@hotmail.com

En un mundo en el que importa más el precio del metal que el valor de la vida de quien desciende a las entrañas de la tierra a buscarlo, los hechos del desierto de Atacama demostraron que una noticia no es siempre una mala noticia.     Lo que vieron en la televisión cientos de millones de seres humanos fue el relato de un esfuerzo colectivo de salvamento. La decisión de todo un país, con ayuda del exterior, para salvar la vida.   La conjunción de tecnología y trabajo en equipo. La vida misma latiendo con ansiedad y esperanza a 700 metros de profundidad y en la superficie.

El accidente de los 33 mineros del yacimiento de San José, en las cercanías de Copiapó, desnudó el otro rostro de Chile.   El del increíble atraso de la industria nacional más poderosa.   Los 33 son solo la cara visible de miles de chilenos. Quienes conocen su trabajo saben que los mineros se cuentan entre los hombres más humildes del planeta.

Cuando en Chile se habla de Atacama de inmediato se evoca el drama, la explotación y la muerte. Allí están las historias de mineros ametrallados a mansalva en masacres inconcebibles. El caso de Luis Urzúa, el responsable de la supervivencia y posterior salvación de los 33 mineros, es parte de esos relatos de terror.   Su padre, al igual que su padrastro, ambos dirigentes de sindicatos mineros, fueron asesinados en 1973. Uno jamás fue encontrado, el otro fue sepultado en una fosa común.

Por eso fue doblemente dramático este viaje hacia el espacio interior de la tierra.  En la patria telúrica de Gabriela Mistral, el presidente Sebastián Piñera tuvo que poner en su agenda el tema siempre olvidado de la seguridad laboral de los mineros.   El gobierno y el sector privado gastaron en el rescate de los 33 mineros lo que nunca destinaron para su salud, educación o seguridad laboral. Pero también los medios de comunicación se vieron obligados a darles la atención que solían mezquinarles.

El caso de San José, que pudo inscribirse como una tragedia más en América Latina, es una historia de cómo 33 mineros fueron librados de una agonía espantosa.   La esperanza se impuso a la fatalidad. El rescate fue un triunfo de la voluntad, la solidaridad, la inteligencia y la tecnología. Sin la electrónica, la fibra óptica, los avances en las telecomunicaciones, la medicina y la sicología que permitieron encontrarlos y sostenerlos mientras se organizaba el rescate, los mineros habrían muerto enterrados bajo miles de toneladas de piedra.

La de los 33 mineros es una hazaña que redime al hombre. El heroísmo individual o de algunos hombres engrandece a todos. Fue un triunfo del hombre sobre sus límites.

El planeta asistió a una narración inolvidable sobre el valor de cada vida humana. Ante los ojos perplejos y llorosos del mundo se desplegó una clase magistral de solidaridad, para sacudir a la Humanidad y despertarla acerca de su fragilidad y de que solo puede mantenerse en pie por medio de la fe y la esperanza.

Fue una experiencia ejemplar que sorprende en un mundo donde no abundan los mejores ejemplos. Quedó estampado un ejemplo de unidad en la acción, trabajo en equipo, conducción en medio de una crisis, entereza en la adversidad, constancia y, por sobre todo, profundo respeto por el valor de la vida.

Es como si las experiencias extremas fueran necesarias cada tanto para que los seres humanos sean nuevamente percibidos dentro de una escala total de valores.   Como los mineros, hay prioridades enterradas a 700 metros de profundidad que mandan señales de vida.   Pero hay quienes siguen atrapados en prejuicios, individualismo, indiferencia y avaricias. Se encierran en su mente, sumidos en la oscuridad a pleno sol.

Hay que recordar que en los primeros 17 días no hubo indicios de vida en las profundidades de la mina.   Fue la fortaleza y temple de los 33 mineros, capaces de sobrevivir en condiciones extremas, lo que los mantuvo con vida. Fue impresionante la travesía experimentada en su lucha contra la muerte. Fueron tragados por las entrañas del infierno, pero volvieron a nacer.

Lo que se alzó desde el desierto de Atacama, al igual que el espectáculo florido que producen una vez al año unas pocas gotas de rocío, es una lección de vida.   Una prueba de que cuando el ser humano se une a favor de la vida, cuando ofrece conocimiento y esfuerzo al servicio de la vida, la vida responde con más vida.

 

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<> Este artículo se publicó el 28 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/olaciregui-q-demetrio/

Entre Chile y Panamá

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….


MARIELA   SAGEL

WASHINGTON, D. C . Para muchos ha sido motivo de atención el rescate prodigioso que realizó el gobierno chileno recientemente, de 33 mineros que habían sido sepultados a una distancia equivalente a 250 pisos bajo tierra por 70 días, y que salieron uno tras otro en una operación donde participaron decididamente, no solamente el gobierno de ese país, sino corporaciones y entidades que pusieron lo que la dueña de la mina, declarada sospechosamente en bancarrota unos días después del derrumbe, no hubiera puesto jamás. A pesar de lo equilibrado de la intervención del presidente y otras figuras públicas, quedó al descubierto que las condiciones de algunos trabajadores, aún en un país que es considerado el más avanzado en América Latina, dejan mucho que desear.

 

Posterior a ese rescate presenciado con atención por millones de personas en directo desde el mismo escenario donde se llevaba a cabo, salen ciertos paralelismos que me gustaría tocar en este espacio, y que tienen que ver con el liderazgo, la comunicación humana y la solidaridad. ¿Cuántas personas hoy día, en un mismo gremio, partido o grupo se disputan un protagonismo que no se les da con el puesto ni la posición, sino que se lo ofrecen sus actuaciones? ¿Cuántos no vemos cómo esas mismas disputas llegan a perjudicar al mismo colectivo, quizá bajo la premisa que si me jodo yo, también se jode todo el mundo, más cuando es todo un país?

Para muestra un botón: lo que recientemente aconteció en las federaciones de deportes que por sus peleas intestinas privarán a Panamá de ser sede de los juegos bolivarianos.   La mezquindad y la maldad son sinónimos de egoísmo y, no nos basta con ver ejemplos de cómo elevarse por encima de la propia envidia y falta de auto estima para comprender que haciéndonos daño se lo hacemos a todos.

Lo vivido en el país del sur debe enseñarnos a ser solidarios y mirar todos en una misma dirección. A dejar a un lado las agendas personales y buscar las del colectivo.

Bien lo resumió el famoso escritor chileno, Antonio Skármeta, en un diario mexicano: Lo que pasó con los mineros rescatados es tan luminoso que da una señal de esperanza, un llamado de cómo debiera ser el mundo. Hay millones de seres que están metafóricamente enterrados y esperan recibir ayuda,  solidaridad. Hay una bondad innata en el ser humano que está sepultada por la globalización”.

<> Este artículo se reprodujo de la publicación del 25 de octubre de 2010 en el diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el credito que les corresponde.
Más artículos de la autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/sagel-mariela/

Esfuerzo humano para salvar las vidas

La opinión del Médico….

EDUARDO A. REYES VARGAS 
earv31@hotmail.com


Millones de personas recientemente observaron, leyeron o escucharon por diferentes medios de comunicación el esfuerzo mancomunado de países, recursos humanos y tecnología orientados a un solo objetivo: salvar la vida de 33 mineros chilenos.

Luego de varios meses de espera la operación fue totalmente un éxito. Se arrancó de las profundidades de la Tierra el derecho a la vida.

Eso demostró que cuando la Humanidad se esfuerza por salvar la vida en peligro se logra.   Chile como país vanguardista en esta misión reafirmó ese compromiso.

Pero luego de la alegría colectiva que invadió a una proporción incalculable de testigos, es importante hacer unas breves reflexiones.

La Humanidad, en su mayor parte, vive atrapada día a día en una mina derrumbada.   El hambre, la pobreza, las enfermedades del pasado y presente, emergentes y remergentes, la violencia, las adicciones, las guerras, la corrupción globalizada, etc., son factores que atentan permanentemente contra la vida, produciendo muertes prematuras, en especial de nuestra niñez.

Hoy y cada día, se muestran cifras que nos deben avergonzar. Una de ellas, reciente, versa sobre el aumento del hambre en el mundo, y por ende sus secuelas.

Los sistemas pseudo—democráticos son también cómplices de estas situaciones. Siguen siendo peldaños ascendentes para la corrupción y las consecuencias altamente negativa que en la salud y la vida ella produce. Se reafirma recientemente este hecho en reunión de la OEA.

Ojalá que el ejemplo de la MINA SAN JOSE sirva de catalizador hacia la búsqueda de esfuerzos colectivos en nuestra sociedad para salvaguardar ese derecho supremo del ser humano… la vida.

Que la codicia, ese querer tener en vez de ser, enfermedad social altamente contagiosa y sus conocidas complicaciones en nuestra sociedad, vaya siendo combatida por una democracia realmente social, participativa y no la plutocracia reinante con sabor a monarquías.

Salud no es ausencia de enfermedad, es algo más.

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<> Este artículo se publicó el 19  de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/reyes-v-eduardo-a/

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El triunfo de la voluntad

La opinión del Ingeniero….

Ricardo D. Salcedo

Con esperanza, los habitantes en el continente americano, y parte del resto del mudo, siguieron los informes diarios de los medios de comunicación acerca de los esfuerzos por rescatar a 33 obreros enterrados en una mina al norte de Chile. Desde que se supo de la tragedia, que pudo haber ocurrido cuando se derrumbó una sección de la mina, con los 33 mineros adentro, nos mantuvimos en vilo hasta saber si habían quedado vivos, a pesar de la catástrofe. Luego, cuando los localizaron, sanos y salvos, todos vibramos de alegría al sentir que esos miembros de nuestra humanidad habían sobrevivido, tenían la voluntad de seguir luchando por su vida y confiaban en la capacidad y pericia de los rescatistas por recuperarlos indemnes.

Chile se ubica dentro del cinturón de fuego de la fila de volcanes, que lo recorre a todo lo largo, y frente a la cercana fosa submarina Perú-Chile, que es el lindero de placas tectónicas de la corteza terrestre en movimiento. Por esta peculiaridad, haestado expuesto a terremotos que han ocasionado muchas muertes en su historia. Esta condición ha forjado en el carácter de sus habitantes un estoicismo a toda prueba que les permite aguantar los embates y tragedias que les depara el destino.

Es un pueblo admirable y muy solidario con los que sufren infortunios. Con esa voluntad de enfrentar la adversidad, tanto los atrapados, ilusionados con su rescate, como sus compañeros, empeñados en lograrlo, han mostrado una serenidad opuesta a la resignación, que los ha llevado a colaborar estrechamente entre sí facilitando la creatividad y la minuciosidad en la ejecución de los planes y procedimientos del rescate y en las precauciones de toda índole.

Los observadores se han ido maravillados al ver cómo se emprendieron tres caminos de perforaciones (por si alguno se atascaba el otro prosiguiera); cómo se diseñó y construyó la cápsula de transporte; cómo se estudió y protegió la cápsula de posibles áreas inestables o rugosas, mediante el encamisamiento de un tramo de la perforación; cómo se preparó a los enterrados para la tensión del regreso (tanto en el camino como después en libertad), para controlar las emociones; cómo se manejó la alimentación, la condición física y la higiene, y cómo se hicieron los preparativos para el tratamiento médico y social cuando estén rescatados. Nada se dejó al azar.

El resultado fue el triunfo de la voluntad, de la ilusión, de la solidaridad, de la hermandad, tanto de los cautivos como de los planificadores, de los operadores de las perforadoras, de los colaboradores de la NASA y de otros organismos, de los familiares y allegados, de las autoridades del Gobierno –del Presidente para abajo–, y de muchas personas en otras actividades. La motivación y movilización de gente ha servido y servirá de inspiración para otros muchos que padecen adversidades y penurias, para afrontarlas con determinación y fe en la ayuda de sus semejantes. Aquella fe que mueve montañas, y que en este caso, las perfora.

Es este ejemplo, el que hace renacer la esperanza en un futuro mejor; en el que los jueces y fiscales actúan con probidad, los patrones gubernamentales y privados no abusen de sus subalternos y empleados; la educación, cultura y valores morales y espirituales sean impulsados; se reduzca el costo de la vida; se estimule la libertad y la democracia; y se eliminen problemas banales como el de la incapacidad en la recolección y disposición de la basura.

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<> Este artículo se publicó el 18  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/salcedo-ricardo/