Otro tapón que no debe ser abierto

La opinión de…

Javier Pérez 

Para que el discurso, en materia ambiental, del Gobierno sea congruente debe de olvidarse de su pretensión de construir una carretera que comunique el distrito de Boquete con Bocas del Toro, atravesando el Parque Internacional La Amistad (PILA), que es: “Reserva Mundial de la Biosfera y Patrimonio Mundial de la Humanidad”, compartido con la República de Costa Rica, y aunque no haya sido formalmente declarado por la Unesco en peligro, en realidad sí lo está.

Al Gobierno no le parece suficiente la cantidad excesiva de concesiones hidroeléctricas otorgadas en el Río Chiriquí Viejo, muchas de ellas que afectarán directamente al PILA, sino que ahora también le vamos a asestar otro golpe mortal: construyendo una carretera a través de su corazón. El PILA también se encuentra en peligro por los productores inescrupulosos que se dedican a la agricultura y ganadería dentro y en las fronteras del PILA y que cada año destruyen selva virgen del parque ante la mirada y silencio cómplice de la ANAM.

La vía que este Gobierno tiene planeado construir a través del PILA comenzará en Boquete y terminara en la comunidad de Punta Róbalo en Bocas del Toro. No concibo la construcción de una carretera entre Boquete y Bocas del Toro a través de la Cordillera y que no afecte directamente al PILA. ¿Qué importancia tiene la construcción de esta vía?  ¿Es necesaria para comunicar las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro? ¿Concretamente, qué daños ambientales producirá en primer lugar la construcción de esta carretera y posteriormente cuando los automóviles comiencen a circular? Y si el Gobierno decreta que la carretera es de interés público no se hará la correspondiente evaluación de impacto ambiental tal y como lo establece la tristemente Celebre ley, conocida como Chorizo o Todo en uno.

Todas las asociaciones ambientalistas del país debemos unirnos para evitar la construcción de esta nefasta carretera que pone en peligro la biodiversidad y el atractivo ecoturístico del PILA. Hago un llamado a los periodistas para que realicen un reportaje sobre los daños producirá esta carretera. No podemos tener una doble moral, el tapón del Darién es tan importante como el PILA. ¿Cómo se puede estar de acuerdo con una carretera que parte en dos el PILA en territorio panameño y en desacuerdo con la carretera que una a Panamá con Colombia a través de la selva del Darién?

No es la primera vez que el PILA es amenazado con la construcción de una carretera dentro de sus límites, ya lo intentó el gobierno de Mireya Moscoso con el supuesto “camino ecológico” que pretendían construir para unir las comunidades de Boquete y Cerro Punta. Nos toca librar otra batalla en defensa del PILA y evitar que este tapón sea abierto, pero ahora el rival es más poderoso.

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Este artículo se publicó el 10 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Comiendo veneno

La opinión de…..

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Anamaría Ospina

Una de las áreas más lindas de Panamá es la zona agrícola de Cerro Punta, por sus valles verdes, su agradable clima y el 60% de la producción de hortalizas. El cultivo de lechuga, zanahoria, apio, papa, flores, brócoli y fresas da un color agradable a la vista, pero repugnante al olfato, cuando son rociados con herbicidas, fungicidas e insecticidas tóxicos para la salud, que se comercializan “dizque para comer”.

El abuso de los químicos altamente tóxicos en Cerro Punta, donde se producen los vegetales para el consumo de los panameños, es una actividad diaria y representa un peligro para la salud. Provoca enfermedades de las vías respiratorias (asma, bronquitis, espasmo bronquial), del aparato digestivo (náuseas, vómitos, enterocolitis), de la piel (dermatitis) y varios tipos de cáncer. De la severidad de la intoxicación dependerá la aparición de síntomas como cefalea, mareos u otros vinculados a trastornos del sistema nervioso central que, por ello, son más graves o afecciones severas del sistema renal.

Allá no solo se riegan sustancias prohibidas, sino que muchas veces se utilizan para acelerar el tiempo de cosecha, según la demanda y el precio al que se encuentren los vegetales. El excesivo uso de fertilizantes y plaguicidas provoca contaminación del aire, suelo y agua, y una dudosa calidad de los productos. Y estos son los que conseguimos en el supermercado como frescos… y lo son, “frescamente tóxicos”.

Los problemas ambientales son incontables, debido, en gran medida, a la falta de una conciencia ambiental tanto de autoridades como de pueblo en general. Productos como el Furadan, Vidate, Tamaron, Counter y Lacnate causan depresión en humanos y son tóxicos en mamíferos, aves, abejas y peces. Por otro lado, hay 500 tipos de insectos resistentes a los plaguicidas, lo que hace que se saturen las zonas de cultivo sin que se controlen los daños.

¿Por qué el Ministerio de Desarrollo Agropecuario no puede prohibir o restringir ciertos de estos químicos? ¿Cómo es posible que las autoridades permitan la entrada de productos que están restringidos en otros países? ¿Por qué no hay un control para su comercialización? Lo importante es reconocer que la contaminación ambiental está haciendo mucho daño y que somos nosotros quienes nos estamos sentenciando a una muerte prematura con cada mordisco.

¿Por qué no educar a nuestros agricultores a producir de forma orgánica, a sembrar salud, a producir alimentos que cuiden la salud de los consumidores y a que mantengan el equilibrio del medio ambiente en que producen?

“Orgánico” significa nutritivo. Alimentos más limpios y seguros. Los vegetales orgánicos siempre son beneficiosos para nuestra salud y para promover un medio ambiente más saludable. Son muchas las razones por las que incluirlos en nuestra dieta debería ser una opción que tomemos con regularidad. Así de simple, son más ricos en vitaminas y minerales y más seguros y saludables. Es preferible llevar a nuestra mesa un gusanito o una lechuga picadita, que llevar veneno.

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Este artículo se publicó el  30 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.