Un solo país, un solo equipo

 La opinión del Banquero:

Rolando de León de Alba

En el argot deportivo se diría “todos somos la marea roja”. Y así se ha comportado el país, como un gran equipo que ha salido a dejar el nombre de Panamá en el sitial que se merece.

Es justo felicitar a todos los panameños que han hecho su esfuerzo por garantizar la transparencia en nuestro país luego de las informaciones emanadas por un grupo especial de periodistas investigativos en las que se involucró el nombre del istmo. Empezando por los cibernautas, que se han hecho sentir con opiniones claras y posturas correctas, pasando por los ministerios de Relaciones Exteriores, Economía y Finanzas, Presidencia, la Superintendencia de Bancos, los miembros del comité independiente de expertos que están evaluando las prácticas del sistema financiero de Panamá, hasta llegar a las altas autoridades estatales y del sector privado.

Se suman a este esfuerzo los medios y empresas de comunicación, diversas compañías que han generado campañas digitales innovadoras, así como estrategias publicitarias para que juntos “mantengamos viva y bella, la más increíble obra de arte… Panamá”, como dice el eslogan de nuestra campaña ambiental.

Es necesario destacar la labor realizada por el sector financiero del país al lograr la aprobación de la Ley 23 del 27 de abril de 2015, que adopta medidas para prevenir el blanqueo de capitales, el financiamiento del terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción masiva. Esta norma jurídica se logró gracias a que los diputados depusieron sus intereses políticos y se vistieron con la camisa de Panamá para poder salir de la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional, en la que fuimos incluidos el 30 de junio de 2014. Desde su primer día, la actual administración gubernamental se tomó esta tarea muy en serio y logró la aprobación de esta ley con el apoyo del sector privado y político.

Hoy tenemos otro reto y es salir juntos, como país, de la lista francesa de estados y territorios no cooperativos en materia fiscal, cumpliendo con todos los requerimientos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Ya se dan los primeros y vitales pasos, sin que se haya visto afectado el buen desempeño de la economía nacional, que es ejemplo de la región, evitando siempre que se utilice la plataforma financiera de Panamá para fines ilegales.

Como banquero, que he servido a mi país en múltiples facetas, tengo que reconocer que vivimos un momento histórico en el que todos a una sola voz decimos que el éxito económico de Panamá va más allá de la creación de sociedades que puedan ser utilizadas para evadir el pago de impuestos. Pertenecemos a un país comprometido con la transparencia financiera, con un crecimiento anual por encima del 6% y que juntos estamos saliendo de esta situación que nos hará más fuertes para seguir brindando nuestra plataforma financiera, más solidificada que nunca, al mundo.

Vale la pena destacar que agrupaciones como la Asociación Bancaria y la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá ponen todo su empeño para apoyar cada una de las iniciativas que se desarrollan en beneficio de la transparencia de la nación. Unidos le estamos dando ejemplo al mundo de cómo podemos convertir una situación conflictiva en una oportunidad de mejora que le concederá a nuestro país un mejor futuro en materia económica y social. Por ejemplo, ya Panamá anunció, a través de sus altas autoridades que se uniría, en 2018, a la iniciativa de la OCDE para el intercambio automático de información fiscal, enmarcado en la creación de estándares internacionales comunes para compartir estos datos.

Así como inicié este artículo deseo culminar. En este momento estamos todos en la cancha como la gran “marea roja” que somos, con nuestra camiseta de Panamá bien puesta, como exhorta el arzobispo metropolitano de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, y dispuestos a decir, con gallardía, “alcanzamos por fin la victoria en el campo feliz de la unión”.

<> Artículo publicado el 30  de mayo  de 2016  en el diario La Prensa,  a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El centro bancario y sus beneficios

La opinión de…

 

Issamary Sánchez Ortega

Como buenos panameños sabemos y conocemos cuáles son los pilares de nuestra economía: El Canal de Panamá, la Zona Libre de Colón, el sector inmobiliario, el comercio y nuestro centro bancario.

Es por ello que a través de este espacio aprovecho para resaltar algunos de los beneficios de nuestro centro bancario:

1. Economía dolarizada: La moneda de curso legal en nuestro país es el balboa, el cual es equivalente al dólar estadounidense y circula legalmente desde 1904. Esta situación permite que Panamá no se vea afectada por las fluctuaciones de moneda y evita que nos veamos inmersos en una crisis económica mundial.

La economía panameña es calificada como totalmente dolarizada y sin banca central.

2. Posición geográfica privilegiada: Panamá se encuentra ubicado al sureste de América Central, limita al norte con el mar Caribe, al sur con el océano Pacífico, al este con la República de Colombia y al oeste con la República de Costa Rica.

Debido a su condición de país de tránsito, Panamá se ha convertido desde las primeras épocas en un punto de encuentro de diversas culturas. Es por ello que grandes inversiones de capitales extranjeros procedentes de empresas de gran envergadura, incluyendo entidades bancarias, se han establecido en nuestro país.

3. Estabilidad política: El Gobierno panameño es democrático, con un Estado independiente y soberano, distribuido en tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

A pesar de que los porcentajes de criminalidad han aumentado, se mantienen niveles aceptables en comparación con otros países.

Hoy en día se están negociando varios tratados de libre comercio y acuerdos con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico que buscan que Panamá salga de las listas negras que nos enmarcan como paraíso fiscal.

4. Personal capacitado: En la actualidad contamos con universidades que gradúan licenciados en banca y finanzas, lo cual representa una especialización en la materia. Sin embargo, en temas de actualización como maestrías, cursos y diplomados a nivel local son muy escasas las opciones, por lo que muchas veces recurrimos a estudios en el extranjero.

5. Normativa actualizada: Basados en los principios para una supervisión bancaria efectiva (Basilea II), Panamá cuenta con una normativa bancaria moderna, considerando que nuestra última actualización versa del año 2008, acompañada de acuerdos bancarios vigentes a la fecha.

A través de normas eficaces que regulen y supervisen la actividad bancaria, nuestros clientes se sienten más seguros de invertir y poner sus dineros en la banca panameña.

6. Tecnología de punta: Actualmente contamos con dispositivos, sistemas, redes e instalaciones óptimos para brindar los mejores servicios de telecomunicaciones. Esto hace que Panamá se distinga por su avanzada tecnología en telecomunicaciones en Latinoamérica, siendo una potente industria en el país.

Por lo antes expuesto, es importante que conozcamos nuestras ventajas, con la finalidad de sacar el mejor provecho y mejorar cada día nuestro sistema bancario.

En la medida en que cumplamos con las exigencias que se nos impongan como centro bancario internacional a través de Basilea II, Grupo de Acción Financiera, Gafic, entre otros, nos mantendremos a la vanguardia como centro bancario de altura y ejemplo internacional.

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<> Este artículo se publicó el 17 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Los acuerdos fiscales

La opinión del Ingeniero Industrial y Analista Político...


JOSÉ I. BLANDÓN C.
blandonc@cwpanama.net

Enel marco de la nueva situación generada por la globalización de la economía y el desarrollo tecnológico que han alcanzado las actividades ilegales promovidas por individuos y por organizaciones criminales, se ha hecho necesario replantearse, para modernizarlas, las relaciones entre los estados concernientes a la cooperación fiscal y al intercambio de información en materia de impuestos.

Nuestro país ha sido acusado injustamente de ser un paraíso fiscal, a pesar de los cambios que en forma continua ha realizado Panamá durante los últimos veinte años. También es cierto que la estructura financiera creada a raíz del desarrollo del sistema bancario nacional, ha permitido el uso ilegal de nuestras facilidades y como consecuencia, hemos sido incluidos en listas discriminatorias a lo largo y ancho del planeta.

Desde varias administraciones se ha venido estudiando la necesidad de introducir cambios en nuestras relaciones con respecto a la evasión fiscal y al uso del Centro Financiero panameño por personas ligadas al narcotráfico, terrorismo, a la evasión de impuestos, y a toda actividad ilegal que produce ingresos que necesitan ser ‘legalizados’, de una u otra forma.

Bajo la administración del presidente Martinelli se lanzó una estrategia con el fin de promover la integridad, competitividad y rescatar el buen nombre de Panamá, a través de una estrategia nacional para la promoción de los servicios internacionales y financieros, que tiene como uno de sus fundamentos lograr excluir a Panamá de listas discriminatorias.

En el marco de esta estrategia nuestro país ha logrado establecer mecanismos efectivos para el intercambio de información tributaria con catorce países, de los cuales ya han firmado diez, incluyendo el Acuerdo para la Cooperación Fiscal y el Intercambio de Información en Materia de Impuestos, que se firmó el martes 30 de noviembre en la capital federal de los Estados Unidos.

Algunos sectores han salido a cuestionar este acuerdo de Panamá con los Estados Unidos, especialmente los gremios de abogados ligados a estos negocios y las grandes firmas de abogados. En su argumentación indican que esta es una claudicación a la soberanía nacional y que tendrá efectos devastadores sobre el futuro del Centro Financiero panameño y el importante sector de servicios que constituye piedra angular de nuestra economía. ¿Será cierta esta afirmación de los gremios de abogados y los grandes bufetes?

Lo primero que tenemos que señalar es que en términos generales todos los acuerdos de intercambio tributario que ya ha firmado Panamá tienen exactamente los mismos principios y efectos, incluyendo el firmado esta semana con los Estados Unidos.   Estos acuerdos han tenido un efecto positivo en la imagen de Panamá y en la calificación de riesgo nación.   En la práctica, el sistema financiero panameño se está haciendo más transparente y la imagen del país ha mejorado sustancialmente.   El que quiere hacer negocios en Panamá tiene que hacerlo dentro de la legalidad nacional y en el marco de las reglas jurídicas que regulan la economía global. Panamá no debe dar espacio para que el crimen organizado, en cualquiera de sus manifestaciones, utilice nuestro sistema financiero para sus perversos propósitos.

Se ha hablado que Panamá perderá el secreto bancario, que se eliminará la privacidad, que los Estados Unidos podrá hacer investigaciones cuando les dé la gana, y, en fin, se expresa que el país colapsará. Además, que quienes firmen estos acuerdos serán considerados como los Bunau—Varilla modernos.

El acuerdo con los Estados Unidos garantiza la privacidad de los individuos y permite la emisión de acciones al portador, lo más importante es que no existe un intercambio automático de información ni las llamadas expediciones de pesca, es decir, los Estados Unidos tendrá que hacer una solicitud de investigación debidamente sustentada, para poder que Panamá acceda a entregar la información requerida.

El intercambio de información que se compromete a realizar Panamá, independientemente del tipo de acuerdo celebrado, se hará en base a solicitudes individuales provistas de un fundamento específico y justificado y observando el principio de la reciprocidad. Es decir, Panamá no dará información que la otra parte no pueda entregar.

Considerar traidores a las autoridades que firmen estos acuerdos es un argumento demagógico y demuestra la falta de objetividad de quienes realizan sus críticas. Es un hecho público y notorio que la Asociación Bancaria de Panamá, Cámara de Comercio y los abogados han estado representados, junto a altos funcionarios del gobierno, en el diseño y ejecución de esta estrategia.

Al final, el Centro Bancario de Panamá saldrá fortalecido y seguirá siendo factor importante del desarrollo nacional, ahora bajo una transparencia mayor y ajustada a las necesidades de nuestros aliados estratégicos, pero fundamentalmente, ajustada a los intereses de la nación panameña y del desarrollo económico de nuestro país. Ser panameño será en el futuro un sinónimo de transparencia y orgullo.

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<> Este artículo se publicó 3  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ante los ataques de la OCDE

La opinión del Abogado y Ex Embajador de Panamá en Estados Unidos…

Eduardo Morgan Jr.

El 29 de septiembre se inició en Singapur el Foro Global sobre Transparencia e Intercambio de Información, otra de las hipocresías de la OCDE cuyo fin no es otro que eliminar la competencia en negocios financieros y vehículos jurídicos de países como Panamá a los miembros de su Cartel. Allí estaremos sometidos a juicio en el Tribunal que ellos llaman con el sonoro título de “Par Review”.

Este Foro Global es la continuación del que se celebró en México el año pasado para esta misma época y que me movió a escribirle a Jeffrey Owens, el Director de su Centro de Política Fiscal. De esa carta, que por supuesto no se dignó a contestar, transcribo algunos pasajes con el propósito de que los panameños conozcan a la OCDE y no nos dejemos engañar por su falsa pretensión de ser “la Organización Internacional que establece principios económicos y fiscales de obligatorio cumplimiento para todos los países”.

“La OCDE no es una verdadera organización internacional, como sí lo son, entre otros el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la Organización Marítima Internacional (OMI). La OCDE no es más que un club o cartel de 30 países ricos que, según sus estatutos, tiene por objeto “ayudar a sus países miembros a lograr un crecimiento económico sostenible y empleos, y elevar el nivel de vida en los países miembros”. (La revista The Economist y Paul Krugman, premio Nobel de economía y columnista del NY Times, lo llaman “Think Tank de países ricos”).

“En el año 2000 la OCDE hablaba de un Level Playing Field, meta que no logró por absurda, hoy la han re-etiquetado como Transparencia e Intercambio de Información. Transcribo las palabras de su Secretario General, señor Ángel Gurría “Lo que ha ocurrido es nada menos que una revolución. Durante décadas a los contribuyentes les ha sido posible ocultarle al fisco los ingresos y activos mediante el abuso del secreto bancario, y otros impedimentos al intercambio de información. Lo que estos acontecimientos ponen de manifiesto es que esto ya no será posible”.

“Los miembros de la OCDE han sido quienes nos han mostrado que toda esta campaña tiene el propósito de evitar la competencia de otros centros financieros. Veamos. Los Estados Unidos, su miembro principal y mayor contribuyente (25%) a su presupuesto, es, sin duda, el paraíso fiscal más grande del mundo. Este país, el de mayor riqueza económica, el más seguro para las inversiones; no grava con impuestos las inversiones extranjeras pasivas. Pero esto no es todo: tampoco da información de estas inversiones a otros países. Y para mayor garantía de anonimato a los extranjeros que allí invierten, firma con los intermediarios financieros extranjeros, el contrato conocido como el Intermediario Financiero Cualificado (QI), el cual les garantiza que sus clientes no serán conocidos ni siquiera por la oficina de recaudación de impuestos (IRS)”.

“Esto es una clara evidencia de que lo que le interesa a la OCDE es eliminar la competencia y no el tema fiscal”.

“La OCDE no puede seguir con esta agenda. Por el contrario, debería seguir el ejemplo de EE.UU. y promover la sana competencia tal como lo hace este gran país…. Esto incluye la confidencialidad frente a gobiernos abusivos, tanto por sus niveles fiscales como por sus políticas confiscatorias”.

“Por último, me permito recordarles que el 9 de Julio de 2008 el FMI, una organización internacional verdadera, parte del sistema de las Naciones Unidas, integró el Programa de Evaluación Financiera Offshore(Offshore Financial Center Assessment Program) con el Financial Sector Assessment Program (FSAP).

“Desde entonces, el Fondo Monetario Internacional (FMI) eliminó la discriminación entre Offshore y Onshore y explicó así sus razones: “Típicamente, las evaluaciones revisaron el cumplimiento de los estándares de supervisión bancaria, y de la lucha contra el blanqueo de dinero y el financiamiento del terrorismo (AML/CFT); y donde también era aplicable, se evaluó el cumplimiento de los estándares de supervisión y regulación, de los sectores de seguros y de títulos valores. La adhesión a las cuatro normas internacionales entre los centros financieros offshore fue ampliamente comparable, incluso mejor, en promedio, que la de otros países, reflejándose en ingresos superiores al ingreso promedio en las jurisdicciones offshore”.

Todos estos conceptos siguen vigentes y lo positivo es que EEUU parece haberle bajado los humos al señor Gurría. Este ya no se anda pavoneando como un jefe de Estado y parece haber echado “pecho a tierra”. La gran prensa internacional ha hecho público que EEUU es Paraíso Fiscal, no transparente y que esto se aplica también a sus personas jurídicas las que promueven globalmente. (Forbes, The Economist, National Geographic).

La OCDE volverá a dar un cambio de rumbo para no seguir afectando a su principal socio. Pero seguirá con su política de Cartel. Nuestra mejor defensa es la de que somos un país serio, con instituciones que son un ejemplo para las demás naciones, entre estas, nuestro Centro Financiero, nuestro Registro de Naves y nuestro sistema de Sociedades Anónimas. Nuestro gobierno, en lugar de inclinarse ante la OCDE, debe ignorarla y promover el conocimiento de nuestra realidad.

<> Artículo publicado el 1  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Conceptos sobre el sistema financiero

La opinión de…

Eduardo Morgan Jr.

En días pasados este medio publicó un excelente reportaje relacionado a lo que está haciendo el Gobierno para acordar y firmar tratados que eviten la doble tributación (TD) con países con los cuales nos interesa tener este tipo de convenios. Ya el de México no solo se firmó sino que, al ratificarse por la Asamblea Nacional, se convirtió en la Ley 24 de 31 de Mayo de 2010.

La desesperación que privó en los últimos días del gobierno anterior, para motivar a Estados Unidos a ratificar el TPC, puso en peligro nuestro centro financiero. Se les ofreció firmar un convenio de intercambio de información fiscal y reformar el régimen de sociedades anónimas, para que ambos dejaran de ser atractivos, ello en beneficio de nuestros competidores del cartel de la OCDE. Vivimos, además, la experiencia de una carta a la OCDE que el gobierno anterior supuestamente había consensuado con el Colegio de Abogados, la Asociación Bancaria, la Cámara de Comercio y otras asociaciones y que, al llevarla a Washington, fue sustancialmente modificada, eliminando de ella todo aquello que protegía a Panamá de las aviesas intenciones de ese cartel.

Como dije en otra ocasión, “nos salvó la campana”, cuando el nuevo gobierno descartó que Panamá firmara convenios de intercambio de información fiscal que no nos traían beneficios y, además, significaban claudicar la soberanía fiscal y volver a la época de las colonias y el protectorado.

A los que aún no se han dado cuenta de que Panamá no solo es un estado independiente, sino un país importante en el concierto de las naciones, y a los que sostenían que nadie firmaría con nosotros TD, que debíamos resignarnos a los convenios de intercambio de información fiscal (casi todos señalaban que el mundo se acababa, si se iban las bases militares), tendrán que aceptar ahora que la dignidad sí paga. Haber recuperado las orillas del Canal ha tenido y seguirá teniendo un impacto económico enorme y los TD también los tendrán.

La bofetada que el actual gobierno le dio al cartel de la OCDE al no hacerle caso, no nos ha perjudicado, al contrario ha llevado al mundo a fijarse en nosotros, al reconocimiento por parte del FMI por la seriedad de nuestro centro financiero, y a que las tres empresas calificadoras más importantes nos otorguen grado de inversión, con todas las ventajas económicas que esto conlleva.

Una vez que leí el TD con México, envié a Frank de Lima y a su equipo negociador un correo de felicitación por esos logros del cual copio unos párrafos:

“En el tratado y en el protocolo se protegen los intereses de nuestro centro financiero por las condiciones que deben cumplirse por el país requirente para la obtención de la información, que no son otras que el respeto a la soberanía y al sistema jurídico del país requerido. Con este Convenio ustedes han demostrado que Panamá, como país independiente y soberano, no tenía por qué someterse a la OCDE, ni firmarle a los miembros de su cartel los infames convenios de intercambio de información fiscal que significan la claudicación de la soberanía y que solo son impuestos a colonias o países no plenamente soberanos. Como panameño me siento orgulloso de la conducta digna de nuestro gobierno que, con su firmeza y buen manejo de las relaciones diplomáticas y comerciales, supo poner a salvo a nuestro centro financiero internacional”.

Volviendo al reportaje, debe quedar claro que no somos un paraíso fiscal. No tenemos leyes fiscales que discriminan entre nacionales y extranjeros, como sí las tienen Estados Unidos y otros países de la OCDE para atraer inversiones extranjeras, al no cobrarles impuestos y dando anonimato total a los inversionistas.

Debo insistir en que la OCDE no es una organización internacional, es un cartel o think tank de países ricos que lo que persigue es eliminar la competencia a sus socios de países como Panamá. No hay que hacerle caso a sus listas grises, negras o blancas. Nunca han aclarado por qué sus socios –verdaderos paraísos fiscales– no están en ellas. La ley de retorsión no es una novedad nuestra. La tienen todos los países y se aplica a diario. La nuestra se inspiró en la ley de EU conocida como el Retalation Statute. Es una pena que no se haya aplicado, seguro que de haberlo hecho no estaríamos en ninguna lista. Aplicarla fue una promesa de campaña del actual gobierno y esperamos que, de ser necesario, esa promesa se cumpla.

El caso de Francia es penoso, el Banco Nacional de París estaba feliz en Panamá y su gestión era exitosa. Si han cerrado por presiones de la OCDE ¿cómo se explica que las operaciones las compra un banco canadiense, también de la OCDE?   Pobre Francia, cómo añoramos, nosotros y el mundo a De Gaulle.

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Este artículo se publicó el 15 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Quién se llevó mis ahorros?

La opinión de….

Diana Campos Candanedo

¿Quién se llevó mis ahorros? Esta es sólo una de las tantas preguntas que nos hacemos las más de 10 mil personas que teníamos nuestro dinero ahorrado en British American.

Los afectados tenemos un rostro y una historia. La del hombre de 73 años que había ahorrado toda su vida en esta compañía y le faltaban meses para disfrutar de sus ahorros; la viuda con problemas médicos que ahora no tiene ni ahorros ni seguro de salud; la señora con discapacidad que dependía de las rentas de sus ahorros para vivir; las mujeres a punto de dar a luz que ya no cuentan con cobertura médica para el parto. Estos son los rostros del fraude.

Y es que “fraude” sería la mejor definición a lo que ha sucedido. Una empresa que transfiere ilegalmente 10 millones de dólares que respaldaban sus operaciones de Panamá, fondos que a su vez estaban bajo la custodia de Banistmo Securities; una aseguradora con sede en Trinidad y Tobago que presentó estados financieros falsos y una Superintendencia que ha sido incapaz de cumplir con su tarea de supervisión, limitándose a “reaccionar” en lugar de prevenir lo que ya se veía venir.

Lo que la opinión pública no sabía en 2009 (porque se mantuvo en total secretismo) es que CL Financial Group, el conglomerado al que pertenece British American, presentaba problemas financieros desde enero de 2009.

El Grupo había solicitado un rescate a las autoridades de Trinidad y Tobago y estaba bajo administración judicial en octubre de 2009 en Bahamas. Además, sobre British American también pesa una investigación judicial en Estados Unidos por una presunta compra fraudulenta de terrenos en Florida.

Con este historial, era más que evidente que no se podía confiar en los márgenes de solvencia que reportaba la compañía a la Superintendencia.

Este caso pone sobre la mesa dos aspectos relacionados con la regulación. El primero es la necesidad de un cambio en la ley de seguros que contemple mayores controles en cuanto a las reservas de las compañías, así como disposiciones relacionadas con el reaseguro, ya que actualmente los clientes no están protegidos en caso de quiebra, aunque una compañía esté reasegurada.

El segundo aspecto se relaciona con la necesidad de que exista en Panamá un fondo estatal de garantía –como lo tienen todos los países europeos– que respalde los depósitos y seguros en caso de insolvencia de las compañías y bancos. Si el Estado tuviera una responsabilidad subsidiaria en casos de quiebra, seguramente la supervisión sería mucho más estricta.

Además, para recuperar la confianza que ahora está en niveles mínimos, deberían tomarse acciones muy concretas cuanto antes, tanto para ayudar a los afectados como para asegurar que los culpables sean castigados.

Desafortunadamente es poco lo que estamos viendo en esta dirección: los directivos de BA se encuentran en paradero desconocido; la Superintendencia no especifica qué está haciendo para recuperar los fondos transferidos ilegalmente y tampoco ha establecido un canal para que los afectados puedan agruparse y estudiar posibles acciones legales colectivas.

Por otra parte, Banistmo Securities tampoco ha explicado por qué no informó en su momento a las autoridades competentes del traslado irregular de esos fondos.

Más allá del hecho que haya 10 mil panameños con sus ahorros “en el limbo”, aquí lo que está en juego es la propia credibilidad del sistema financiero panameño, de los reguladores del mercado, de la profesión del seguro y en particular la de los corredores.

El dinero es desconfiado, y una vez que se siembra la duda, es muy difícil recuperar la confianza. Ante los últimos acontecimientos, no faltará quien prefiera guardar el dinero bajo el colchón. Para un sistema financiero como el panameño, este es un riesgo que no se puede correr.

En cuanto a los afectados, esperar no es la única opción. Tenemos que agruparnos y estudiar las posibilidades de una demanda conjunta. Los corredores de seguro que tienen una cartera de afectados y que en su momento ganaron comisiones por convencer a sus clientes de colocar sus ahorros en British American, deberían ser los primeros en tomar las iniciativas para agrupar a sus clientes afectados.

Ahora es el momento de ponerse en acción para que este caso no quede en el olvido y vuelva a repetirse unos cuantos años más tarde.

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Este artículo se publicó el 18 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Competitividad del sector financiero

La opinión de…..

Rubilú Rodriguez

El origen del centro bancario internacional de Panamá (CBI) se remonta a 1970 cuando se reformula la Ley Bancaria y se crea la Comisión Bancaria Nacional.  Desde aquel momento, Panamá se convierte en uno de los pioneros de la región fomentando el desarrollo de un centro bancario basado en operaciones locales y off-shore.

Esta conexión del CBI con el sistema internacional generó, además de una envidiable estabilidad macroeconómica, un libre flujo de capitales bancarios que incrementó el atractivo del país.   Por ejemplo, en 1969 operaban en Panamá 23 bancos con B/.854 millones de activos; para 1982 operaban 122 con B/.49 mil millones de activos, y 62 de licencia general.

Con el tiempo el CBI ha venido conformando un conglomerado que integra, además de los propios bancos locales e internacionales, una bolsa de valores, casas de corretaje, aseguradoras, empresas de contabilidad publica y clasificadoras de riesgo, amén de los organismos reguladores como la Superintendencia de Bancos, la de Seguros y la Comisión Nacional de Valores. Como es sabido, el conglomerado financiero ha basado su éxito en la competitividad, pero como todo cluster, éste requiere un continuo mejoramiento y especialización.

En tal sentido, el Foro Económico Mundial (WEF en inglés) elabora periódicamente un informe que evalúa la competitividad financiera de 55 países.   El informe, publicado en octubre de 2009, colocó a Panamá en la posición 29 (adelantando tres peldaños con respecto al año anterior),   pero le confiere el primer puesto en el ranking de América Latina.

Los países más desarrollados se mantienen encabezando el ranking, aunque este año han disminuido su liderazgo. Tal es el caso de Estados Unidos, que el año pasado ocupaba la posición número uno y pasó al tercero, siendo superado por el Reino Unido y Australia.  En Latinoamérica, luego de Panamá se encuentra Chile que retrocedió una posición, luego Brasil y Perú que avanzaron 6 y 4 posiciones respectivamente, y México que se mantuvo igual.

El desempeño de Panamá en factores políticos e institucionales fue favorable, la liberalización del sector financiero, la estabilidad del sistema bancario y el bajo costo para iniciar un negocio destacan entre los aspectos con mejor desempeño.

En la categoría de intermediación, Panamá sobresale en los índices de tamaño y eficiencia de servicios financieros y bancarios, y desarrollo del mercado de bonos.  Sin embargo, en actividad bursátil y mercado de seguros mostró menos avances.

Igualmente, en cuanto a contratación de capital humano, y manejo de la deuda pública, presentó grandes desventajas debido a la rigidez del mercado laboral y el alto porcentaje de endeudamiento.

En relación con accesibilidad financiera comercial, Panamá alcanzó la tercera posición siendo superado por Hong Kong y Singapur, mientras que en acceso financiero individual y de pequeñas empresas logró la posición 17, y el primer lugar en Latinoamérica.

Evidentemente en Panamá existen facilidades para el acceso a los mercados financieros, y el nivel de riesgo que enfrentan los bancos es bajo, considerando que la mayoría de los préstamos se beneficia del sistema de descuento directo.  Panamá ocupa por ello el primer lugar mundial en el índice de obtención de crédito.

Hace poco la firma KPMG elaboró una evaluación de la competitividad del CBI, entre cuyas conclusiones destacan la necesidad de reforzar su posicionamiento en el mercado latinoamericano, incentivar el desarrollo de un mercado secundario de valores y captar más bancos internacionales y latinoamericanos de renombre.

Solo habría que agregar a esta agenda la necesidad de que el actual gobierno preserve el equilibrio macro fiscal en materia de deuda pública y déficit. Son estas las políticas que le seguirán dando al CBI el liderazgo que ocupa hace años a nivel regional y mundial.

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Publicado  el   23  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.