El rosado, más que una moda

La opinión de la Ingeniera y Ex Candidata Presidencial….

BALBINA HERRERA ARAÚZ
balbinaherreraarauz@hotmail.com

Las mujeres realizamos varios roles sociales, impuestos culturalmente durante mucho tiempo, ser buena madre, excelente esposa, trabajadora incansable y cuidadora sacrificada de toda la familia. Y con el afán de quedar bien con todos los demás, nos olvidamos de CUIDARNOS A NOSOTRAS MISMAS. Descuidamos la necesidad de saber sobre nuestra salud y conocer sobre la enfermedad llamada cáncer y, en especial, el de mama. Esta enfermedad tiene implicaciones físicas, nos llevan a operaciones, hay que darse radio y quimioterapia, pero también nos afecta en el aspecto emocional, vinculado directamente a la imagen corporal.

Para prevenir el cáncer hay que evitar factores que aumenten el riesgo de aparición del mismo, tales como el consumo de alcohol, el tabaco, el exceso de peso, además la herencia de familiares con historia de cáncer de mama.   Octubre es el Mes de la Cinta Rosada y de la lucha contra el cáncer de mama. Quiero abrir un espacio para recordar a la profesora Aura de Moreno, a Gladys Pérez, Delia Molano a quienes hoy rendimos tributo porque ellas representan a las cientos de mujeres ejemplares y luchadoras, pero que hoy no están con nosotros. Estas mujeres forjaron sus familias, contribuyeron a tener una mejor comunidad y a nivel nacional dieron también su aporte. En Panamá, tenemos mujeres valiosas, con fortaleza y con mucho que ofrecer, por ello debemos contribuir en la lucha contra el cáncer de mama, de manera que no sigamos perdiéndolas, pues las necesitamos para que sigan aportando mejoras a esta gran nación.

Pero también recordamos a nuestros hombres, quienes deben realizarse el examen de la próstata, donde la prevención y el diagnóstico en la fase temprana puede hacer la diferencia.

Sabemos que cuando una mujer se enferma, se afecta toda la familia y por ello a través de los colores rosado y celeste, que representan más que una moda, se simboliza la esperanza, pues previniendo con los exámenes de control a tiempo salvaremos vidas.

Hay que sensibilizar a la población, a la mujer que se autoexamine regularmente y que busque ayuda profesional. Y a ese compañero, el hombre, que se haga examinar, por ello no será menos hombre y lo tendremos a nuestro lado más tiempo.

El pueblo panameño, en los momentos necesarios sabe unirse y solidarizarse con las causas nobles, tal como lo es, esta carrera por la vida.

Por eso debemos seguir trabajando, para que nadie robe nuestros sueños.

<> Este artículo se reprodujo de la publicación del 24  de octubre de 2010 en el diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el credito que les corresponde.
Más artículos de la autora en: https://panaletras.wordpress.com/category/herrera-arauz-balbina/http

Prevención del cáncer de mama y próstata es responsabilidad de todos – Inicia mes de la prevención del cáncer-

Reportaje enviado  por la colaboradora y activista política…

Jennie  Gonzalez

Un llamado a la prevención y a la responsabilidad de cuidar la salud y la importancia de realizarse los exámenes a tiempo, hizo la pareja presidencial Ricardo Martinelli y Marta Linares de Martinelli  en el evento de inicio de la Campaña de la Cinta Rosada y Azul, que busca disminuir los casos de cáncer de mama y próstata en el país.

El presidente Martinelli consideró que este tipo de campaña debiera desarrollarse todo el año con el fin de mantener el mensaje de prevención de forma permanente, y agregó que el Estado dará recursos para apoyar esta iniciativa que ha logrado que disminuyan los casos de cáncer.

Reiteró el llamado para que más médicos se especialicen en la rama de la oncología, y en este sentido pidió a las autoridades del Ministerio de Salud que presente ante la Asamblea Nacional un proyecto de ley que incentive ésta iniciativa. Actualmente sólo existen 27 especialistas y con la creación de nuevos hospitales se necesitará  más profesionales en esta área de la salud, resaltó el Presidente.

Por su parte, la Primera Dama informó que para este año la campaña tendrá la nueva modalidad de una clínica móvil que recorrerá el país -iniciando el 4 de octubre, en Pacora- para realizar los exámenes.

La actividad fue propicia para que el director del Hospital Oncológico, Anibal Villarreal, anunciara la  entrega -al ministro de Salud, Franklin Vergara- del proyecto y diseño para el nuevo Hospital Oncológico. Además anunció la compra de un tercer acelerador lineal y la disponibilidad de recursos para dar mantenimiento y reparar los existentes.

En tanto, el Ministro de Salud informó que se están licitando los 2 mamógrafos para instalarlos en provincias centrales.

De acuerdo a registros oficiales, el año pasado fueron detectados 445 casos de cáncer de mama y 295 de próstata. De esa cantidad, murieron 64 mujeres y 16 hombres.

En el evento también se hizo un reconocimiento a la señora Irma de Fábrega, sobreviviente de cáncer, al igual que a la señora Omaira Sánchez y Benito Fisher quienes también lograron vencer esta enfermedad.

GOBIERNO NACIONAL

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

Un país con muy pocos oncólogos

La opinión de…..

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ROBERTO LÓPEZ

Existen menos de 25 especialistas en Panamá, de los cuales 18 están al servicio del Hospital Oncológico.

Por razones diversas no ha habido el relevo de los oncologistas que han estado saliendo. Nosotros creamos la especialidad de Oncología Médica hace tres años en el Instituto Oncológico Nacional y para este años estamos empezando a tener los primeros oncólogos médicos entrenados aquí en Panamá y con un reconocimiento a nivel internacional.

Todavía hacen falta especialistas en las ramas de Cirugía Oncológica y de Radio Oncología que no podemos formar en en el país hasta este momento, pero creemos que muy pronto lo vamos a hacer y esta deficiencia poco a poco se va a ir resolviendo, ya que hace dos años enviamos a Chile a dos médicos que están haciendo Radio Oncología y que el primero de ellos debe estar regresando a Panamá el próximo año.

También, hace tres años enviamos a un médico a México a hacer Cirugía Oncológica y acaba de regresar; y otro oncólogo médico se fue hace poco a Canadá para hacer Cirugía Oncológica y un tercero se está entrenando en los Estados Unidos.

Hay un déficit real que se está resolviendo muy lentamente y por eso hemos tratado de ir a la Escuela de Medicina y a las escuelas secundarias para tratar de hacer conocer este problema para que los futuros médicos especialistas se entusiasme con esta disciplina y la falta que hacen.

Recordemos que el cáncer es la primera causa de muerte en Panamá, de acuerdo a nuestro censo y a las estadísticas, hay una población creciente con cáncer, por lo que necesitamos más especialistas, mucho más de los que tenemos, ya que trabajamos con grandes limitaciones debido a la falta de este recurso humano.

De acuerdo a nuestra población y a las incidencias del cáncer, necesitaríamos como mínimo unos 20 oncólogos médicos y hoy solo habemos 6. Necesitaríamos unos 15 radio oncólogos y actualmente solo contamos con 5. En el área de Cirugía necesitamos entre 10 o 15 especialistas y en realidad solo existen 6.

Son menos de 25 los especialistas en la atención del cáncer en un país con una población que supera los 3 millones de habitantes. Son muchos más los panameños que mueren de cáncer en comparación con las enfermedades cardiovasculares y de accidentes. La mayoría de los pocos oncólogos médicos que existen en Panamá están al servicio del Estado y solo dos optaron por el ejercicio en instituciones privadas.

Con una curva ascendente en el número de casos de cáncer el déficit de especialistas es muy marcado.

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Este artículo se publicó el 4 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Flor de nieve en su jardín

La opinión de la Abogada…..

Icenit Melgar

Cada conversación, cada relato con cada ser humano que ha tocado mi vida, ha dejado una enseñanza. Ninguna conversación es vacía y menos carente de sentido, todas tienen un mensaje intrínseco que yo estoy dispuesta a conocer. Para mí resulta valioso extraer la esencia del sentimiento que contienen las palabras expresadas, por cada persona que desea compartir conmigo cualquiera de sus anécdotas o experiencias.

En ese proceso de conocimiento diario me describo como aprendiz de vivencias compartidas. Soy de la convicción que enseñanza compartida engrandece la vida. Es así como les relataré una historia, que aún cuando ha sido un tanto modificada de la original, conjuga un mensaje de esperanza y admiración.

Un día de verano, cuando el aroma y colores de las flores y retoños de un hermoso jardín engalanaba el paisaje que observaba, me dispuse a conversar con una conocedora de flores, quien gozaba de su jubilación, dedicándose a una de las actividades que más les gustaba; el cultivo de plantas y variadas flores.

En medio de la conversación sobre los cuidados que requieren las plantas y ante mi inexperiencia en este tema, me comentó que su flor favorita era el loto de nieve. Y que nunca había tenido la oportunidad de apreciarla más allá de una foto de revista. Destacaba que el loto de la nieve es una exótica flor que florece durante los meses de julio y agosto en el lejano oriente. Me decía que es una flor que evoca mensajes de connotación espiritual, algunos por su carácter místico y otros por sus cualidades curativas.

Es de color café con hermosos pétalos blancos y capullo púrpura, que crece en la intemperie, sin refugio y según los que la han visto, decía ella, esta flor emana una fragancia indescriptible. De frágil apariencia es capaz de soportar las inclemencias del tiempo.

Las propiedades de esa flor quedaron grabadas en mi mente por su elegancia y desafío a la adversidad de su entorno. Con esa brillante exposición me retiré y no vi más a la persona de esta historia hasta el día que la vida nos volvió a reunir y me enteré que recibía con gran entereza el diagnóstico de cáncer.

No acertaba a decir para ella palabra de ánimo, ninguna de ellas eran suficientes, ante esta realidad y recordaba nuestra última conversación en el jardín que ella cultivaba. Sólo pensaba en la fuerza de esa flor y el espíritu de hierro de mi conocida.

Transcurrió el tiempo y aún cuando nunca le pude hablar de mi admiración a su fuerza inquebrantable en la lucha contra su gran batalla y porque se lo debo, desde ese día de verano, hoy escribo estas líneas.

No tuve que viajar grandes distancias, vi la flor de nieve en su rostro, la vi en su vida y en su jardín y usted en el rostro de los que combaten esa enfermedad y a los que con su experiencia dan valor a mis palabras.

Esta historia tiene el rostro y el nombre que usted le quiera dar. Es un homenaje a cualquier espíritu de guerrero, principalmente hoy 4 de febrero Día Mundial contra el Cáncer.

Para mi tiene el nombre de la fortaleza que veo en más de un ser humano que lucha contra esa enfermedad, donde son vencedores, siempre, pues sus espíritus se fortalecieron cuando el frío de la enfermedad no pudo corromper la belleza y pulcritud de su esencia.

Qué privilegio observar esa flor, adoraba cultivar plantas desconociendo que era la flor más vistosa y fuerte de su jardín.

El loto de nieve siempre estuvo en su jardín y hoy me preguntó ¿será que siempre lo supo? y sólo me estaba enseñando que la fuerza incalculable de un espíritu indomable y luchador descansa, pero nunca deja la batalla.

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Publicado el 4 de febrero de 2010 en el Diario Panamá América Digital,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Testimonio para salvar vidas

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La opinión de la Jueza Undécima de Circuito de lo Civil del Primer Circuito Judicial de Panamá…..

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MARÍA LETICIA CEDEÑO SUIRA

Hace cinco años, Dios me dio la oportunidad de reiniciar mi vida. Una mañana palpé en mi busto una bolita de la cual no me había percatado anteriormente. Sin pensarlo, me comuniqué con mi médico de cabecera a quien le informé de mi hallazgo. Esa misma noche me examinó y tomó una muestra, recomendándome ir con un especialista. Allí comienza mi caminar con esta enfermedad. Luego de conocer el resultado positivo, pasé a cirugía para remover el tumor y someterme a los tratamientos, uno de los cuales aún continúa.

Demás está decir que para ese momento pasaba por la peor crisis de mi vida;  hacían escasos tres meses de la separación de quien fue mi esposo por más de 17 años. Encontrarme con un diagnóstico de cáncer fue devastador, pero, considero que, aún con los malestares y temores propios de la enfermedad, mi vida cambió para bien.

No niego que al principio fue muy difícil, especialmente en buscar la forma más sencilla de informarle a mis hijos. Dios me dio la fuerza necesaria para hacerlo;  Él siempre ha estado y estará a mi lado.

Han sido años llenos de días difíciles, de incertidumbre, malestares, tanto físicos como emocionales, pero también muy hermosos; con grandes enseñanzas. Éstas me han enriquecido, han hecho que aprenda a ver la vida y a las personas de otra forma, a no preocuparme innecesariamente por cualquier cosa o lo que sucederá mañana.

En ese camino me he topado con una gran cantidad de ángeles que, sin interés, se sumaron al nuevo recorrido de mi vida; muchos de ellos cumplieron su misión y siguieron adelante, otros, aún permanecen cerca de mí, siempre atentos a apoyarme en mis momentos de debilidad.

Cierto es que cuando te notifican que tienes cáncer todo tu mundo se vuelve oscuro y piensas que no podrás continuar adelante; surgen interrogantes, en especial, si tienes hijos. “ ¿Qué pasará con ellos si muero? ”, “ ¿cómo haré para afrontar esta enfermedad? ”, y muchas más, sin embargo, en mi caso, así como el Todopoderoso me dio la oportunidad de darme cuenta a tiempo de que tenía cáncer, así mismo me dio valor para realizar todas aquellas acciones necesarias para atacarlo con rapidez y la fuerza necesaria para asumir cada paso y mantenerme optimista.

Él me brinda las ganas de vivir cada día como si fuese el último, rodeada de mis seres queridos entrañables que siempre me han apoyado, expresando que me siento sumamente feliz y realizada como mujer profesional, llena de fuerzas y positivismo para seguir adelante con la tarea que me ha encomendado al darme esta segunda oportunidad.

Exhorto a mis compañeras y compañeros de trabajo, y a cualquier persona que lea estas cortas líneas, a que tomen las medidas necesarias para prevenir el desarrollo de esta enfermedad; un diagnóstico temprano da la oportunidad de atacarlo a tiempo, lo que brindará la enorme posibilidad de recuperarse como lo he hecho yo a lo largo de estos cinco años, llevando una vida plena y productiva al lado de mis familiares, amigos y compañeros de muchos años.

Por último, me gustaría que cualquiera que se encuentre en una situación similar y sienta la necesidad de conversar o ser escuchada, no dude en comunicarse conmigo.   Siempre es reconfortante sentir el apoyo de otras personas que han pasado por igual situación o que estén dispuestas a escucharles y brindarles una voz de aliento en momentos difíciles.  Gracias y bendiciones para todos.

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Publicado en  1 de enero  de 2010 en el diario La Estrella de Panamá y el 7 de enero en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que le corresponde.

Instituto Oncológico Nacional, más que un instituto

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La opinión del Comunicador Social…..
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DIDACIO CAMARGO

Hoy, he sentido la necesidad de escribir acerca de la experiencia que meses atrás y por espacio de dos años y medio viví en el Instituto Oncológico Nacional, el cual ha sido blanco de muchas críticas, detalles que no me atrevería a plasmar aquí debido a mi desconocimiento del tema, pues, soy uno de los que solo leyó bastante y no puedo sacar mi propia conclusión.

Ahora bien, mi experiencia en ese centro médico junto a mi difunta madre marcó para siempre un precedente satisfactorio en mi vida de la A la Z.

La experiencia vivida dentro del ION en todo momento fue alentadora, tanto para mí como para mi mamá, y es que tanto ella como nosotros (hijos, nietos, esposo, hermanos, sobrinos) nos manteníamos animados por las lecciones motivadoras de los galenos, enfermeras, secretarias, personal administrativo, personal de aseo, componentes de seguridad, el capellán, los vendedores de billetes, las voluntarias, en fin por todo los que allí trabajan, estas valiosas personas no permiten un rostro triste o mucho menos el desasosiego.

No tengo pariente alguno laborando dentro del ION, pero los amigos que junto a mi madre descubrí fueron muchos; psicólogos graduados en la selva de cemento, motivadores nacidos para motivar, incansables funcionarios que han aprendido que es mejor servir que ser servidos, a ellos mi sincero agradecimiento por las atenciones que le brindaron a Claudina Gómez Quintero, una mujer incansable que hizo de su enfermedad su principal fortaleza para vivir y educar a los cientos de pacientes que padecen de cáncer, mientras que a los que no nos separamos de ella fue la llama que nunca se apagó y que todavía hoy sigue flameando en cada uno de nuestros corazones.

El país requiere de médicos especialistas en enfermedades cancerígenas, cada día son más los panameños y panameñas que acuden a buscar una atención médica y claro que la reciben, porque son muchas las personas que desinteresadamente contribuyen con el Instituto y esto permite que el equipamiento y los medicamentos no se queden solo en recetas y los buenos médicos aún se mantengan apegados a su juramento hipocrático.

Pero hace falta más para dar un óptimo cuidado y para desarrollar más programas de prevención a la ciudadanía en general, entre ellos; normas alimenticias, mamografías periódicas, cáncer por el tabaco, entre muchos otros. Los costos de prevención son mínimos en comparación con los miles de dólares que cuesta el tratamiento a un paciente con cáncer.

Espero que uno de estos días la Asamblea Nacional de Diputados pase una Ley de la República para que el Instituto Oncológico Nacional disponga de los recursos necesarios para operar como un centro médico del primer mundo y se convierta por fin en algo más que un Instituto.

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Publicado en 28 de diciembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Mamografías de rutina: ¿y ahora?…

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La opinión de….

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DANIEL R. PICHEL

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La noticia médica de la semana fue la recomendación del grupo de trabajo de los “Servicios Preventivos de Estados Unidos” (con siglas en inglés Uspstfu) de que las mamografías no deben realizarse tan frecuentemente y que no se justifica el auto-examen de mamas.

Estas aseveraciones provocaron gran revuelo entre activistas, pacientes y especialistas que la consideran un error que aumentará el número de muertes por cáncer de mama.   De partida, la Asociación Americana de Cáncer y el Colegio de Radiólogos ha dejado claro que, ellos, siguen recomendando la evaluación anual.

No soy experto en oncología, pero creo conveniente analizar el trabajo de un grupo como este, y cómo deben interpretarse sus recomendaciones tomando en cuenta las implicaciones para la salud pública y a nivel individual.

Algunos acusaron al Uspstfu de “hacerle el juego al gobierno para reducir gastos”. Si bien la implementación federal de esta recomendación, implicaría un gran ahorro, las conclusiones de estos expertos no son caprichos de algún político, sino que surgen del análisis objetivo de datos científicos. Así, cuando se comparan los resultados de la estrategia de mamografías anuales con datos de Suecia y el Reino Unido, donde las pruebas rutinarias son bianuales desde los 50 años, los resultados no tienen diferencia significativa.

Pero tengamos claros los puntos controversiales de lo que dijo el Uspstfu: 1. No se justifican las mamografías anuales entre los 40 y 50 años para mujeres de bajo riesgo. 2. Después de los 50, las mamografías rutinarias deben ser cada dos años y tres. El auto-examen de mamas no debe seguir siendo recomendado.

La recomendación se basa en “el análisis de datos recientes, el riesgo de sobre-tratamiento y las consecuencias psicológicas de mamografías falsamente positivas que no corresponden a lesiones cancerosas”.

Para comenzar, la recomendación se aplica a mujeres “de bajo riesgo”. Así, pacientes con historia familiar de madre o hermanas con cáncer de mama, quienes han recibido radiación y en quienes se detectan nódulos durante exámenes médicos, la evaluación anual no se cuestiona.

Otro elemento muy incómodo a tomar en cuenta es el análisis de costos de estas medidas clínicas. Así, los fríos números indican que se requieren 1,904 mamografías en mujeres entre 40 y 50 años para salvar a una vida, 1,339 entre los 50 y 60, mientras que 377 mamografías salvarán a una paciente entre 60 y 70 años.

Lo peor es que esto requiere el análisis de costos de esta estrategia. Así, salvar una vida haciendo mamografías en EU cuesta más de un millón de dólares porque, a las mamografías hay que sumarle los ultrasonidos, resonancias magnéticas y biopsias que resultarán como consecuencia de estudios inicialmente no concluyentes, así como el tratamiento de quienes resulten positivas.

Y sigue la pregunta más desagradable de todas. ¿Es mucho ese precio para salvar a una mujer entre 40 y 50 años?… La respuesta es obvia, nada es “demasiado” cuando hablamos de salvar vidas…

Pero en un sistema con recursos limitados hay otras preguntas “políticamente incorrectas”. Si ese millón de dólares se utiliza para vacunar contra diarrea infecciosa o influenza, pudieran salvarse muchos niños que de otra forma morirían. Evidentemente el conflicto ético es tremendo, pero a las autoridades de salud les corresponde sacar la conclusión final de a qué se destina el millón de dólares. Lo que dicho de otra manera significa decidir quién se muere y quién no.

Y falta la visión de quienes atendemos pacientes. En lo personal, creo necesaria la detección temprana, y recomendaré la prueba todos los años. Finalmente, uno atiende pacientes individuales que pudieran ser “esa vida salvada”.

Si la paciente paga su atención médica, directamente (lo cual es cada vez menos frecuente), no habrá problema. Pero cuando hay “financiadores” como el Estado o las aseguradoras, es muy posible que se limite el número de estudios porque “así lo indican las guías”.

Y, a nivel privado, por más que se pida que se hagan mamografías anuales, no tengan la menor duda de que habrá algún mecanismo para recuperar los fondos invertidos en esas pruebas. Finalmente, la “siniestralidad” siempre será utilizada por “los actuarios” para justificar el aumento de primas y la reducción de beneficios… Finalmente, allí está el negocio…

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Publicado el 22 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.