Telepolítica y partidos clientelistas: combinación nefasta

La opinión del Consultor en Sociología…

ROBERTO A. PINNOCK
pinnock2117@yahoo.com

En nuestro medio persiste la peregrina idea de explicar el comportamiento político electoral de los votantes, vinculando el mismo a la influencia ‘malsana’ de los medios de comunicación masivos y particularmente, el televisivo.   No niego que esta relación opera con mucha frecuencia, pero debe reconocerse que los medios de comunicación producen los efectos que se les achaca en la medida que el público esté a merced de ellos. Esto ocurre a menos que se den algunas condiciones para ello. Quiero referirme a dos de ellas.

La primera, es la forma como está configurado el sistema electoral de la institución, región o el país. Por ejemplo, si se trata de elecciones presidencialistas, contienda de diputaciones uninominales, etc., las probabilidades de que el medio televisivo tenga alguna influencia, crecen con respecto a si se trata de elecciones por nóminas, plurinominales o de otra índole.

La razón de esto está vinculada al hecho de poder ‘personalizar’ la contienda, que es un principio ‘sine qua non’ heredado por los propagandistas de la Alemania nazi a la mercadotecnia moderna.

Una segunda condicionante, de mucho más peso explicativo que la anterior, es la configuración—funcionamiento de los partidos políticos. Si un partido es ‘clientelista’, cede en bandeja de oro a los medios televisivos, su capacidad para influir en el votante de sus propias filas. Lo contraproducente resulta cuando el(a) contendor(a) cuenta con más recursos para pagar campañas a su favor.   Y dado que nuestra sociedad opera bajo leyes mercantilistas, quien más dinero tiene para pagarle a los medios televisivos, cuenta con un valor agregado por encima de su oponente para ganarle.

Pero lo decisivo aquí no es tener más o menos dinero para servirse de la telepolítica; lo decisivo es que si un partido es clientelista, sus líderes o sus gamonales, manejarán las acciones partidarias en función de personas y no de programas con contenidos coherentes y fundamentaciones científicas. Lo cual, se convierte en terreno fértil para aplicar el principio de la personalización de la campaña, que es necesaria para que tenga efecto la propaganda televisiva.

Es decir, en la personalización no importan los programas; importa la emoción, la pasión el sentimentalismo que logre incitar el o la candidata en el público y para esto puede bastar incluso una ‘cara bonita’ o un(a) candidato(a) ‘bonachón(a)’, aunque muestre incapacidad para hacer verdaderas propuestas políticas sobre los temas más neurálgicos. Sin duda, esa especie abunda cada vez más en las jefaturas de nuestras instituciones estatales, gracias al trabajo de la telepolítica y al funcionamiento clientelista de los partidos políticos.

Esto explica, por qué un(a) ministro(a) de gobierno obtiene alta aceptación en los sondeos electorales, aún cuando sea el o la más inútil en la conducción de su institución o el más torpe del gabinete en su ejecución presupuestaria.

¿Y cómo se vacuna un partido para que la influencia de la telepolítica no alcance los efectos malsanos en su contra? Muy simple, pero a la vez muy difícil para los partidos aburguesados u oligarquizados: basar su configuración—funcionamiento en las organizaciones de la sociedad civil y no solo en lo territorial. No se trata de tener frentes ‘femeninos’ o ‘indígenas’ u ‘obreros’ ‘per se’. Se trata de plantear sus objetivos en función directa de las expectativas e intereses de cada uno de los sectores sociales y articularlos de cara a un norte que los identifique en un programa.

Pero más que eso es, que en todas y cada una de las estructuras de decisión del partido, cada uno de esos sectores debe tener representación directa. Hoy, los partidos han enviado a la cola a las organizaciones sociales de todo tipo, condicionando su participación a la representación individualizada y territorial más no organizacional. En las representaciones territoriales (corregimiento, distrito, circuito) aunque un(a) obrero(a) o un(a) líder(eza) ambientalista salga electo(a), no puede operar sino territorialmente, diluyéndose su esencia corporativa y política.

Así, un partido basado en las organizaciones de la sociedad civil—y no vinculándose a ellas con un carácter demagógico propio del esquema clientelista— tendrá defensores(as) de oficio y en gran escala, convencidos(as) de que el partido que los(as) representa, efectivamente tiene la capacidad para cumplir con sus promesas, porque estas organizaciones estarían representadas directamente en las estructuras que deciden; no le dejan ese mandado a ‘líderes carismáticos’, o a las ‘caras telegénicas’ del partido que se trate.

Desde hace por lo menos 18 años, cuando el PRD desmontó su relación con los sectores sociales, no tengo conocimiento de ningún partido que haya participado en las últimas cuatro elecciones presidenciales vacunado de las veleidades del clientelismo.  Pero desde hace esa misma cantidad de tiempo, la telepolítica ha logrado sus efectos devastadores en nuestros torneos electorales.

 

Este artículo se publicó el  7  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Culebrón “esquiusmi”

La opinión del Jubilado del Canal de Panamá….

Edsel A. Wong S.

Durante la campaña para las elecciones de julio de 2009 era evidente para mí que no había candidatos presidenciales sobresalientes; era lo mismo de las últimas cuatro décadas, incluyendo el presente año. Sobresalen los nombres vinculados al fufo, a los dos narcodictadores, al poder económico y a supuestos dirigentes populares. La prueba de este aserto son los 18 millones de dólares que se alega gastó el candidato ganador.  Esto también indica por qué vivimos en confusión tras confusión y que lo que se ha hecho en la presente administración haya sido producto de autócratas reales o autodesignados.   Lo peor es que no hay separación de poderes.    Parece que hay armónica dirección.   Esto con una buena dosis de decisiones de adelanto y también de retroceso.

Vivimos un culebrón sin un buen fin a la vista.   Lo sorprendente para mí es que los guiones, los libretos, del culebrón, surgen y se suceden como si se hubieran planeado por arte de birlibirloque.    Entre éstos se encuentran afectaciones de muy dudosos resultados al Poder Judicial, el Ministerio Público –valga decir Poder de la Impunidad- y a otras yerbas aromáticas con atractivas denominaciones como CEMIS y blanqueo de dinero.

Por otra parte se prometió que no se metería la mano. Aunque se aceptó que podrían haber metidas de pata. No obstante en unos catorce meses de gestión han metido muchas patas y, presumiblemente, muchas manos, que han sido motivos de múltiples “esquiusmis” como para demostrar a la ciudadanía que existe invariable sinceridad.

Está de más pormenorizar las fallas y… los aciertos. El pueblo los conoce y… juzga.    Quiero enfatizar el caso de las protestas escenificadas en Bocas del Toro: un par de muertos y varias decenas de personas afectadas en su visión hasta el punto que muchas quedarán ciegas. (Las becas universales no son “esquiusmis” adecuados).     Si agregamos a esto las muertes causadas por la ingestión de dietilenglicol y los pendientes e inolvidables crímenes y delitos cometidos en tiempos de las dos narcodictaduras, no es difícil aseverar que la justicia en esos casos demorará y permanecerá borrosa por la inacción de muchos.   Vivimos casos similares a los ocurridos durante las dictaduras de Pinochet y Videla.

Han ocurrido casos que se les ha llamado escándalos y que los funcionarios presuntamente involucrados no se han dignado explicar, ni siquiera han dicho “esquiusmi”.   Se alega que existe envidia porque marcan muy bien en las encuestas. ¡La gran flauta! Lo peor es que el funcionario implicado recibió el apoyo del mandamás.   Ahora no se sabe si van a investigar los escandalitos o se les va a echar tierra como en los casos de Bocas del Toro y del dietilenglicol. Debemos confesarnos con más frecuencia. ¿O no?

<>Artículo publicado el 1  de septiembre de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito  que les corresponde.

País del 7° Arte

La opinión del Político Director Nacional PRD…

Rafael  Pitti

“Gringo e monte” me dice jocosamente mi copartidario y amigo Dr. Ernesto Pérez Balladares cuando por mensaje de texto o correo electrónico intercambio expresándome en inglés.    Me gusta el idioma y machuco algo, pero sinceramente no he dedicado el tiempo para aprender este lenguaje que constituye factor de comunicación universal y una herramienta de trabajo muy útil; que es imprescindible estudiar para llenar las perspectivas y oportunidades que ofrece el país, en la continúa y afluente corriente turística y de inversiones.

Paradójicamente a Panamá se le puede comparar con un pequeño Hollywood de Los Ángeles, California, pues las constantes, controversiales y hasta ridículas declaraciones de importantes figuras del gobierno, solo son imaginables en un guión de cinta cinematográfica, a la cual se añadirían como protagonistas de reparto, los grupos que bajo amenaza y escenas anárquicas protestan exigiendo y reclamando de Fidanque a Toledano, la cristalización de promesas de campaña política.    Fue alucinación y el emotivo e irreflexivo grito de batalla “Los locos, somos más” cuyos ofrecimientos de cielo, mar y tierra, confiaban el triunfo y botín de victoria.

Dicho esto “The crazis, are more”, muy bien cabría como título de un filme de tragicomedia, pues ahora muy pocas personas aceptan haber votado por la oferta electoral.   A solamente 13 meses de gobierno, el lema de campaña por “el cambio”, parece interpretarse como mala palabra debido no solo a la frustración colectiva sino también por los sobresaltos noticiosos, las extrañas improvisaciones gubernamentales y la incertidumbre en la cantidad de elucubraciones y disparates para crear nuevos y onerosos impuestos.

(Abro paréntesis: El Dr. Algis Torres, Director Regional de Salud en el Distrito de San Miguelito, viene realizando una permanente y eficiente labor en materia de salubridad que es digna de imitar. El Presidente de la República, en su agenda de cambios en la estructura oficial, debiera considerar como Vice Ministro de Salud o Director Nacional de Salud Pública, a este capaz funcionario. A través de su ejecutoria y desempeño, las diferentes regiones de salud imprimirián tal dinámica. La seguridad y Salud Pública son prioridad 1. Cierro paréntesis).

Para finalizar, me comentaron que a Don Ricardo no le gusta el batido, me refiero al batido que con semejanza al formato de la cáscara inunda el Internet, donde una foto del Presidente y una peluca en batido, sacan el clon de “Wild Bill”.

Dice un dicho interiorano, “Querías ser reina, pues tira besitos”. El humor negro y la sátira política, forman parte de nuestra idiosincrasia, sin aprobar el abuso e irrespeto más allá de límites. Tiene que ser tolerante presidente, no olvide que usted es el Director y actor principal en este rodaje que falta 3 años y 10 ½ meses para concluir.   Por tanto tómelo con calma y sonría Señor Presidente, sonría con naturalidad y sinceridad, ello hará bien a su salud y la de ciudadanos que verán con optimismo el gesto.

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Este artículo se publicó el  20  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito y las responsabilidades  que les corresponden.

Los súper 99

La opinión del Economista…

Flavio Velásquez 

La palabra que nombra domina a la cosa nombrada.   Además, el título de este artículo sugiere de algún modo el dominio del mismo sobre la imagen que yo creo percibir del Presidente Ricardo Martinelli. Por otra parte aquí y en el exterior la palabra noventainueve está asociada a iniciativas corporativas de elevado alcance mediático.

Doy dos ejemplos externos, uno del noreste de Estados Unidos y otro del Medio Oriente. Hay una cadena de restaurantes estadounidenses, los “99 Restaurants”, cuyo lema capital dice:  “Una pasión por servir que nada significa si no está sustentada por la acción”.   El otro ejemplo afortunado es del Medio Oriente, son “Los 99”.    Este nombre se refiere a los 99 atributos de Alá.   Es una serie islámica de dibujos impresos y animados inspirados por valores éticos universales.   Narran las hazañas de súper héroes que practican valores éticos islámicos, cristianos, judíos y orientales para luchar contra la injusticia y el mal en todo el mundo.

Estos dos ejemplos fueron suficientes para hacerme entender hace ya más de un año que esa aparente confrontación electoral entre la Calle Abajo del “todo corazón” y la Calle Arriba de “los locos somos más” fue una alucinante fantasía publicitaria.   Porque al final del conteo resultó que la Calle del Medio se llevó gran parte de las otras dos.   Sucedió algo así como una gran fiesta de corazones enloquecidos.

Entonces fue cuando descubrí la magia del número 99.   Magia que se activa enigmáticamente cuando se dibuja un precio entero acompañado de fracciones decimales que repiten el dígito nueve.   Y resulta entonces que las mercancías se venden más, según me dicen quienes saben de mercadeo.   Y además, que ese número tiene el poder de proteger las bondades del negocio. Será así como dicen y confieso que practico el hábito de no dudar de los bienes de la fe.

A saber. Si al nombrar la palabra “noventainueve” aparece la foto mental del Presidente Ricardo Martinelli, entonces en la conciencia podrían suceder muchas cosas.   Con toda probabilidad conmociones y pasiones.

Para mí esa foto intrínseca, sumergida en la mística del número, es el icono invisible de un proyecto y un modo de ser llano y propio del Presidente. Icono que podría transitar a sus anchas por los circuitos íntimos de cerebros y corazones, por donde también se mueven y se trancan razones y emociones.

Yo respeto el poder indescifrable de esa foto porque pudo entrar al imaginario del pueblo panameño y estacionarse allí mismo en donde vive la fe.   Porque sólo allí se podrían satisfacer o no las esperanzas populares por el feliz cumplimiento de tantas promesas  y  de tantas grandes obras sociales nunca hechas en el pasado y pendientes todavía hoy de ejecución.

Y sólo por el poder de esa foto es que adversarios y simpatizantes, o la aprecian o la temen.   Una foto que hoy divide Panamá en dos partes que no se quieren.   Es decir la Calle del Medio está por desaparecer.

http://www.flaviovelasquez.com

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Este artículo se publicó el  10  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Subsidio electoral, insulto a la pobreza

La opinión de la Economista y Educadora….

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ

En diciembre de 2009 el Tribunal Electoral informó la creación de la Comisión Nacional de Reformas Electorales, cuya intención es la de formular propuestas que perfeccionen el actual sistema electoral, a fin de disponer —para los próximos comicios del 2014— con un Código Electoral renovado que garantice la emisión de un sufragio popular libre y transparente.

Esta Comisión integrada por representantes del Tribunal Electoral, miembros de partidos políticos y sociedad civil, analizan diversos temas en materia de adherentes para constituir partidos políticos, financiamiento y propaganda, entre otros.

Sobre el particular es trascendental señalar, que se hace necesario analizar a profundidad y con objetividad lo relativo al financiamiento y tiempo de las campañas eleccionarias. La experiencia vivida durante la última, evidenció claramente más que un proceso participativo y democrático para definir quiénes conducirían los destinos de la Nación, un festín publicitario, donde quien tenía más recursos invertía más para alcanzar el botín (administrar la Cosa Pública). Hubo escándalos principalmente producto de las donaciones privadas, algunas de dudosa procedencia de las cuales se mencionó lavado de dinero o narcotráfico. Como recordarán la situación se torno tan agresiva que en momentos se perdió el respeto entre los candidatos aflorando el dañino propósito de interponer sus intereses particulares y partidistas.

La campaña llegó a niveles descomunales en publicidad y derroche monetario; algunas deteriorando la honra de los oponentes, de sus partidos, gestiones y personal o familiar. Adicional a lo expuesto el Tribunal Electoral subvenciona a los partidos políticos con sumas millonarias, lo cual es un insulto a la pobreza del país, pero además se tienen dudas razonables respecto al uso y la posible malversación de fondos públicos, donde la entidad regente y otras instituciones, hacen poco por investigar, convirtiéndose en cómplices silenciosos de la irregularidad.

El sufragio es una expresión legítima de la consolidación de las democracias. Durante las pasadas elecciones el pueblo emitió su voto, a favor de quien prometió un cambio positivo en la forma de administrar la gestión gubernamental. Está claro que la censura fue la demostración de frustración vivida día a día por el electorado, al verse burlado por el incumplimiento de promesas y la incapacidad de los gobernantes para hacer frente a la solución de las demandas sociales.

Esta situación lleva a reflexionar sobre el desarrollo de procesos que abran la puerta a una mayor participación ciudadana. Es conveniente razonar sobre la libre postulación, la cantidad de adherentes y el excesivo 4% establecido para inscribir partidos políticos, lo cual desfavorece la mayor participación y democracia.

Si de lo que se trata es de lograr mayores niveles de transparencia, y equidad en los procesos electorales, es necesario incorporar nuevos elementos y mecanismos de implementación que generen confianza y credibilidad en la población mediante campañas ejemplares revestidas de docencia, organización y ecuanimidad, donde no se pierda la esencia de la democracia participativa.

Señores, la ciudadanía está cansada de pan y circo.

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Este artículo fue publicado el  11 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor(a), todo el crédito que les corresponde.

Peleando por el puesto

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

MARIELA SAGEL 

Parece que el señor Alcalde capitalino no acierta una. La semana pasada se formó tal enredo con el tinglado que montó con unos niños que iban a boxear para poder hacerse de una beca, que no ha quedado nadie que se respete que haya opinado en contra de tal despropósito. La mejor explicación que escuché provino de quien ha dedicado su vida al boxeo, Juan Carlos Tapia, que señaló los graves problemas que golpes a una temprana edad pueden ocasionarle a un menor y los límites de edad que se aceptan mundialmente para que los futuros campeones empiecen a iniciarse en ese deporte.

No se ha vuelto a escuchar más nada de su separación del cargo y, como todo en Panamá, se inician las acciones y luego se quedan a medio camino. El presidente le ha dicho al alcalde que se dedique a la jardinería, pero ni por orgullo ni por falta de apoyo del partido que en mala hora lo postuló, el señor Vallarino asume una postura digna y pone su cargo a disposición. Y lo peor de todo es que cada vez que abre la boca, se echa más la soga al cuello. Creo que sí logrará un Guinness, el de querer aferrarse a un puesto.

También, durante la semana pasada, la comisión de reformas electorales informó cuáles fueron los montos que invirtieron en las pasadas elecciones los candidatos a presidente y las cifran son de espanto. La alianza de los locos se fumigó casi 19 millones de dólares y la de BH09 un total de 8 millones, versus la del señor Endara, que solamente utilizó 20 mil dólares.

Si hacemos un poco de matemáticas vemos que si cada partido solamente recibió $1.6 millones de subsidio (lo que es mucho para un país con tantas desigualdades como Panamá) y el resto provino de contribuciones privadas -las de Ricardo Martinelli ascendieron a 20 millones- no hay que ser Baldor para deducir que el que invirtió lo hizo para sacarle rédito a su dinero, y con creces.

Es necesario que se ponga un tope a esta danza de millones y se respete al pueblo panameño que al final lo que espera es un mejor gobierno y funcionarios que sean eficientes y no respondan a los intereses de los que los pusieron allí, no por los votos, sino por las donaciones que les prodigaron.

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Artículo publicado el  2 de agosto de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

El discurso que no escuché

La opinión del Ingeniero y Analista Político…

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MARIO A. ROGNONI

M is amigos siempre me han criticado que por sufrir de diabetes, muchas veces al comer y subírseme el azúcar, me quedo dormido en los lugares menos apropiados. Controlada el azúcar, controlado el sueño. Pero, no dudo, hay días en los que fallo en mi control.   Es por eso que creo no escuché en la campaña presidencial un discurso clave del entonces candidato Martinelli, por lo que quizás ahora me sorprenden algunas medidas.

‘Panameños —me imagino hoy que dijo—— una vez electo presidente iniciaremos el fiel cumplimiento de nuestras propuestas, para lo cual subiremos el ITBMS de 5 a 7%.   Panamá aspira a tener grado de inversión y una vez lo logremos modificaremos el Código de Trabajo para reducir la fuerza de las huelgas, debilitaremos el sindicalismo, cambiaremos el día de descanso semanal, que no será ya el domingo’.

‘Conciudadanos —debe haber continuado—, con el propósito de agilizar los proyectos del Estado de interés social, no tendrá el gobierno que presentar estudios de impacto ambiental, eso se lo dejaremos a los proyectos privados solamente. De igual forma, para agilizar las compras propiciaremos las compras directas del Estado, si es a suplidores que nos hayan ayudado en campaña y de quienes conozcamos los precios.   Advierto que estaré considerando romper relaciones con Taiwán y establecerlas con la República Popular China, salvo que Taiwán muestre su apoyo a nuestro país con una donación sustancial, como un avión o similar’.

‘La violencia —habrá dicho— la detendremos. Para eso indultaré a todo policía que mate, hiera o afecte a un ciudadano en el cumplimiento de su deber.  Además, no habrá cárcel para aquel policía que mate, hiera o cometa un delito en el cumplimiento de su deber, salvo que en juicio sea encontrado culpable, y de ser así, no pagara cárcel en presidio, sino trabajando en los cuarteles de la institución’.

‘Panameños —estoy seguro añadió— hoy día está probado que los presidentes tienen que viajar por el mundo.   En mi primer año de gobierno espero poder hacer veinte viajes que produzcan resultados concretos al país.   Pero no viajaré solo, siempre me acompañara mi vicepresidente, que prefiero tener cerca.   Sé que muchos de mis proyectos no podrán iniciarse antes de un año, y quizás hasta después del primero es que verán el inicio del Metro, así como la llegada del primer Metrobús.   Pero en ese primer año consolidaré mi mandato, nombrando allegados a la Corte Suprema de Justicia, cambiando la procuradora general de la Nación, cambiando al fiscal electoral y consolidando mi bancada, ofreciendo apoyo a diputados, alcaldes y representantes tránsfugas’.

‘Gobernar —me imagino dijo— no es fácil.   Pero yo sé, por lo que no necesito que esa sociedad civil que nadie elige ni sabemos cuántos son vendrá a darme consejos y directrices.   Lo haré con mi Gabinete y si es necesario la Asamblea legislará a puerta cerrada.   Espero contar con el apoyo de los medios, como me han respaldado en campaña y no pienso permitir mucha discrepancias ni criticas, concentrémonos en el futuro, solo veamos el pasado para perseguir a los PRD y sus ex funcionarios‘.

No sé, me parece que en algún lado debe haber dado ese discurso, porque a las promesas que conocí del estudio despierto de su campaña, tengo que sumarle todas esas otras cosas, que por algún motivo no estaban en su plan de gobierno o simplemente me dormí cuando las dijo.   No dudo que dentro de su plan había muchas cosas buenas que hicieron que un 62% del electorado votara por él, pero, me pregunto, ¿lo habría hecho si hubiese sabido el resto del programa?

Lo triste es que siempre hay una diferencia clara ente el candidato y el presidente.   Siempre habrá un discurso que nadie escucha, un discurso que solo conocemos una vez en ejercicio el presidente electo. Porque es diferente hablar del juego que jugar.

Lo peligroso es que si en el primer año de gobierno llevamos ya las actuales sorpresas, ¿qué podemos esperar en cuatro años más? Nuestro sistema no permite correcciones por parte del electorado, el término del gobierno es fijo y, aunque se arrepientan los miles que lo eligieron, solo nos resta esperar. Lo ideal en una democracia como la nuestra es que los gobernantes escuchen a su electorado, que mantengan un sistema de consulta y contacto con los sectores. Si la Asamblea Nacional de Diputados aplicara al pie de la letra su reglamento, la democracia sería más efectiva.

Un primer debate amplio, consultando a todos los afectados, un segundo debate enriquecedor y un tercer debate simplemente de verificación. Lamentablemente la actual Asamblea está creando problemas a la democracia panameña, hoy difícilmente un panameño saldría a defender la institución legislativa. Problemas que se agravan por la debilidad de dos de los tres Órganos del Estado. Ni el legislativo ni el judicial gozan de respeto popular.

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Artículo publicado el 15 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.