Tiempos de austeridad

La opinion del Abogado y Periodista…


BELISARIO  HERRERA  A.
belisarioherrera03@hotmail.com

El ser humano en el decurso de su existencia, aun en el más lego, en los momentos de reposo, hará un poco de filosofía, esto es, cuando no se da al desenfreno y ser como ser no se deja dominar por instintos primarios.   Son los momentos para el inventario, para el balance de su propio acontecer y de meditar en su propio destino en que poniéndose de acuerdo consigo mismo, navega en el mejor razonamiento.

Un espacio para el buen actuar, deberían ser estos momentos de cierre del calendario en que los ahorros, que mediante algún esfuerzo hemos logrado en alguna institución bancaria, no deben ser agotados en el desenfreno de excesivos adornos navideños que contradicen el recato del nacimiento de Jesús de Nazareno, ni poner sobre manteles comilonas opíparos, ni de excesivas copas, entremezcladas unas con otras, ni de la insalubre música estridente.

Claro que cabe la diversión con moderación, acompañado de familiares y amistades. Ellos deben ser así dentro de los sentimientos humanos por tantas desgracias que han sufridos nuestros congéneres durante semanas en que la naturaleza ha respondido despiadadamente ante tantas agresiones del hombre mismo contra ella, que como remanente, aquí en nuestro país, y en muchos otros, todo ha sido un desastre y aún perduran amenazas de malos tiempos, derivándose numerosos daños materiales, principalmente pérdidas humanas, de viviendas y de otros bienes, principalmente en gente de barriadas humildes que orillan a ríos o que colindan con cerros.

Vivimos tiempos en que la brecha entre ricos y pobres se hace más ancha, bajo aquellos regímenes que en su mayoría son impopulares y uno ellos es el que sufrimos todos los panameños, en que la elevada burocracia se viste de otro, por así decirlo, mientras el pueblo se viste de harapos.

Vivimos tiempos en que los renglones del presupuesto nacional dan pie para que algunas partidas se manejen al antojo de los gobernantes, por no decir de los políticos que como siempre desde la oposición hicieron promesas que estaban muy lejos de cumplir.

Un ejemplo de lo que decimos son los llamados diputados que legislan a su conveniencia, y en acatamiento al Ejecutivo, aprobándose para sí numerosos privilegios, así como excesivos viáticos para aquellos funcionarios que de manera antojadiza participan en las llamadas misiones oficiales al exterior.

Para decirlo como lo digo al principio de esta crónica, el pueblo en su filosofía debe hacerse el propósito de tener un poco de vergüenza contra el licor y dinero que ofrecen los politicastros, en cada campaña, y debe prepararse en ese sentido para un NUEVO AÑO.

 

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<> Artículo publicado el 25  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, y el 30 de diciembre de 2010 en el diario Panamá América, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Austeridad gubernamental y educación

La opinión de….

Robin Rovira Cedeño

Decía Ghandi: “Toda comida que comemos innecesariamente es comida que le robamos a los pobres”.   Opino que por mucho auge económico que goce un país, todo gasto innecesario de su gobierno bajo el comodín “responsabilidad administrativa” se traduce en una burla a los hambrientos de ese país.

Cierto es que Jesucristo dijo que “a los pobres siempre los tendremos con nosotros”, pero una política de austeridad equitativa permanente en los entes que regenta un gobierno sería una muestra de respeto a los hambrientos; sobre todo, en un país de grandes contrastes como el nuestro, donde, por un lado, hay penthouses como sólo se ven en Estados Unidos o Europa y en donde, por otro lado, existen personas que viven de forma miserable.

No soy un sedicioso, sólo quiero lanzar una voz de alerta a este gobierno, porque sabido es que “el diablo vive en los detalles” y por allí ya escuché, de un detractor de este gobierno, decir que a éste le espera “una gran sorpresa”.

No sé a qué se refería exactamente, pero me hizo recordar que cuando un pueblo se siente defraudado toma decisiones que dejan boquiabiertos a los demás. Por ejemplo, sé de un país donde, debido al descontento, le dieron el voto a un partido cuyo presidente, se decía, tenía fuertes indicios de ser el jefe de los escuadrones de la muerte.   Lo que valida la idea de que en política no hay sorpresas sino sorprendidos.

Cuando el príncipe Felipe y la reina Isabel se casaron, Ghandi les dio como regalo de bodas un retazo de tela de lino. Este regalo llevaba inserto el mensaje de que los adornos no son más importantes que la tela en sí. Que el hombre no debe extraviarse en el “bien-estar” y olvidarse del “bien-ser”.   Es decir, “la belleza de la economía radica en la necesidad; una cosa es bella cuando es necesaria”.

Fue en CADE’ 96 que el Dr. Miguel Ángel Cornejo dijo: “Lo único que podemos hacer por un miserable es educarlo.   Una nación que no invierte en educación tarde o temprano tiene que invertir en armas”.

En este país es necesario invertir mucho más en educación porque, por un lado, algunas escuelas y colegios se asocian más, infraestructuralmente hablando, a cárceles y, por otro lado, con el devenir de los tiempos algunos docentes han perdido la perspectiva de su función como “formadores” creyendo, más bien, que son “reformadores” y que las escuelas y colegios son, por ende, reformatorios, lo que a la postre hace que en tales escuelas y colegios se estén incubando futuros resentidos sociales, que es el primer paso para la delincuencia.

Es probable que alguien diga que me fui por la tangente o me catalogue de alarmista, pero escucho mucho últimamente: “odio la escuela” y allí están las estadísticas.

Ojo, “Cruzada contra la violencia”.

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Este artículo se publico el 8 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a l autor,  todo el crédito que les corresponde.

Reducir gastos: Una alternativa

La opinión de la Ex Diputada de la República…..

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MIREYA LASSO

Cuando un gobierno, sobre todo un nuevo gobierno, se encuentra con que los ingresos normales no son suficientes para financiar todos los gastos e inversiones que tiene su cartera de planes, recurre a imponer una reforma tributaria que le produzca suficientes recursos adicionales.   Se embarcan en aumentar impuestos, que es algo odioso de por sí en cualquier país del mundo.  Pero pocos gobiernos se preocupan por el otro lado de la ecuación: la reducción de gastos.

En los últimos años hemos tenido la experiencia de una reforma que no se preocupó por reducir gastos, sino que gravó los servicios. La oposición de entonces la calificó como “ reforma sacaplata ”, pero esa misma oposición, cuando logró el poder, implantó lo que presentó como una reforma de responsabilidad fiscal, cuyo objetivo primordial era el aumento de impuestos.

Sin embargo, para justificar los nuevos gravámenes, la Ley de Responsabilidad Fiscal dispuso medidas tendientes a enviar señales de austeridad en los gastos públicos, dando a entender que el gobierno, al sacrificarse de esa forma, tenía la autoridad suficiente para solicitar nuevas contribuciones del sector privado. De esa manera, entre las medidas decretadas por Ley, se dispuso que la planilla estatal, tanto en términos de número de empleados como del total de salarios, se revertiera a las cantidades vigentes cinco años atrás; se limitó el número de funcionarios que podrían viajar en clase de negocios; y se impuso también un límite al uso de teléfonos celulares y alquiler de automóviles para servicio público.

Al discutir esa propuesta de ley y luego el Presupuesto General de la Nación para la vigencia 2005, tuvimos oportunidad de sugerir otras medidas de austeridad y de ahorros en los gastos públicos, tales como disminuir el salario de altos funcionarios públicos -ministros, viceministros y directores generales-, así como las prerrogativas de los miembros de la Asamblea y magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Propusimos igualmente que hubiese una rendición de cuentas de los viáticos adelantados a todos los funcionarios que viajaran al exterior, para asegurar que no se produjera un exceso en el pago de esos viáticos.

Lamentablemente, esas propuestas y otras similares cayeron en oídos sordos. Esta vez propongo una medida de carácter general que podría resultar en ahorros concretos de fondos públicos. Con la capacidad gerencial de los miembros del gabinete ministerial y de los directores de entidades autónomas, sería factible exigir a cada uno de ellos que realice un profundo estudio del presupuesto de su dependencia para lograr una reducción mínima equivalente al 10% del total de gastos e inversiones, sin sacrificar la eficiencia de su desempeño. De esa manera, cada gerente será el responsable de evaluar cada una de las funciones que cumple su organización y de juzgar cuáles son los gastos superfluos e innecesarios, para luego rendir su informe al presidente.

Un ajuste general de esa naturaleza reduciría el monto de recursos adicionales requeridos y evitaría agregar un peso innecesario a la carga tributaria de los contribuyentes.

Cierto es que el aumento de impuestos sería medianamente soportable, cuando el contribuyente puede ver los resultados concretos de las inversiones estatales que su contribución hace posible, pero también es deseable enviar la señal adecuada de que el gobierno es austero y, sin excederse, exige solo lo justo y necesario.

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Artículo publicado el 10 de Marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.