Hacia un mundo sin peces (II)

La opinión de…..

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MIGUEL Á. SÁNCHEZ LÓPEZ

El aumento incontrolado de la población mundial es responsable, en parte, de este agotamiento de los mares. El número de capturas de especies marinas ha crecido con el número de habitantes del planeta.

Desde los años 60, la población mundial ha crecido más del doble, de 3.000 millones a casi 7.000, y esta situación repercute en la explotación de los recursos que tenemos a nuestro alcance. Si en los 60 el número de capturas pesqueras representaba unos cuarenta millones de toneladas anuales, esta cifra se ha transformado en 120 millones en la actualidad.

A diferencia del número de capturas, la población de las especies marinas no aumenta con el paso de los años. Las poblaciones de peces de consumo cada vez son menores por la proliferación descontrolada de los arrastreros modernos. Cada vez hay más barcos y menos peces. Con sentido común, se puede afirmar que no hay futuro en un modelo en el cual sólo el 20% de las especies son explotadas con moderación. Ni hay futuro en un modelo en el cual un tercio de las capturas son devueltas al mar, en su mayor número muertas. Los medios de captura son ineficaces porque aniquilan especies no demandadas y especímenes que no han llegado a su tamaño adulto. Además, la pesca con pesos, plomadas y redes de fondo puede devastar hábitats marinos, como ya está ocurriendo en el Atlántico Norte, y los caladeros, como el situado frente a las costas del Sahara Occidental.

El empleo de la acuicultura, es decir, la cría de especies en piscinas para su consumo, mejora ligeramente la situación, pero no la soluciona. El ejemplo más mediático de la sobre explotación está protagonizado por el atún rojo. Numerosas organizaciones, como WWF Adena, han denunciado la “alarmante tendencia” al colapso comercial y ecológico de esta especie mediterránea y atlántica destinada, en su mayor parte, a la elaboración de sushi. ( vea mañana la tercera entrega ).


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Este artículo se publicó el 26 de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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