Asociaciones público – privadas

La opinión del Economista….

Juan Jované 

Entre los elementos más característicos de la política económica oficial se destaca como eje constitutivo lo que hemos llamado el proceso de acumulación por desposesión. Este se ha venido desarrollando por medio de un movimiento destinado a hacer retroceder las conquistas sociales, tal como ocurre con los derechos laborales, así como por la vía de un conjunto de medidas que buscan despojar a la población de sus derechos consuetudinarios al uso de determinados recursos naturales; de manera que se transita de formas comunitarias y sostenibles de utilización de los mismos a formas que, como la minería y las hidroeléctricas, resultan altamente rentables para los sectores económicamente dominantes, pero insostenibles desde el punto de vista ambiental. El objetivo principal de todo este proceso es el de consolidar el poder efectivo de la fracción de los sectores hegemónicos que controla las riendas del Estado, las que se utilizan de manera directa y desembozada para ampliar la magnitud y la velocidad de la acumulación de capital que les pertenece.

Las información reciente muestra que la tendencia de la política económica se dirige a profundizar el modelo concentrante y excluyente de nuestra economía.

Esto se evidencia en la pretensión oficial de introducir las llamadas Asociaciones Público – Privadas, las que pueden servir, por ejemplo, para ofrecer en concesión bienes, activos y recursos públicos, con el fin de que estos sean objeto de explotación por parte del capital privado. Se trata, de acuerdo a un importante medio de comunicación social, del posible otorgamiento de “derechos sobre bienes y patrimonios del Estado o de los gobiernos locales”, en condiciones tales que, de acuerdo a ese mismo medio, los expertos señalan que para el éxito de la operación la participación del Gobierno en la misma tiene que ser minoritaria.

Se trata, teniendo esto en cuenta, de la introducción de nuevos mecanismos de acumulación por desposesión, donde el conjunto de la nación es prácticamente despojada de su patrimonio, el cual pasa a ser utilizado en términos de una lógica destinada a maximizar los beneficios privados de quienes pasarán a controlarlos.

Estamos, vale la pena añadir, frente a un mecanismo con la capacidad de generar nuevas formas de privatización a nivel de un conjunto de servicios públicos básicos, como lo son la educación, la salud, el agua potable y otros.

Esta tendencia a radicalizar la acumulación por desposesión, en la medida en que afecta directamente los intereses de diversos sectores de la población panameña, lógicamente genera una resistencia de estos hacia la aplicación de las medidas que la impulsan.

La reacción de quienes la promueven desde los resortes del poder es la de avanzar hacia formas cada vez más abiertamente autoritarias y represivas de gobernar, tal como lo demuestra la aprobación de la Ley 30, así como la negativa gubernamental de considerar su derogación como un paso inicial para el diálogo nacional. En estas circunstancias la consolidación de una estrategia alternativa popular de desarrollo basada en los derechos humanos resulta una tarea inaplazable.

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Artículo publicado el 24 de agosto de 2010 en el diario el Panamá América Digital,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Las mujeres y la filosofía

La opinión de la Filósofa y Ex Docente Universitaria…..

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EDILIA  CAMARGO

La Red Internacional de Mujeres Filósofas, creada por la UNESCO en marzo de 2007, realizó su Primera Asamblea en la Sede de la Organización en Paris, los días 14 y 15 de diciembre del año pasado. La próxima reunión tendrá lugar en 2011, probablemente en Azerbaiján, si llegara a concretarse la propuesta lanzada en ese sentido.

En la actualidad somos más de mil mujeres filósofas miembros de la Red, distribuidas en setenta y un países, once de los cuales pertenecen a nuestra región, Latinoamérica y Caribe. Argentina, Colombia, Venezuela, Mexico y Panama —quien escribe— enviaron representantes. El grupo más numeroso lo constituyen Europa y Estados Unidos —en la distribución geográfica de la UNESCO, EE.UU. y la UE son una misma región.   Curioso matrimonio entre los países y culturas ricos de una larga tradición filosófica y el pariente pobre que apenas si cuenta con menciones « mayores o menores » a nivel de los programas de Estudios generales o de Literatura.

Por la documentación que fue distribuida, sabemos que el Consejo Ejecutivo de la UNESCO hizo suya una Recomendación del director general, que proponía una « Estrategia Intersectorial para la Filosofía», tanto a nivel secundario como universitario.

Entre las actividades propuestas, subrayo casi con mayúsculas el pedido que se le hiciera a las Comisiones Nacionales de Cooperación con la UNESCO, para que se hicieran recomendaciones para la enseñanza de la Filosofía a ambos niveles educativos.   No hacían otra cosa más que recoger una de las pautas retenidas en la « Declaración de Paris », febrero de 1995, firmada por eminentes filósofos «as», que pedía fuera preservada o ampliada allí donde existiera o creada en los lugares donde no existiera dicha enseñanza.

Cabe preguntarse ahora, ¿Panamá sigue siendo un Estado miembro de la UNESCO? o ¿en algún momento decidió retirarse?   Y hago las preguntas al comprobar el poco eco que han tenido tanto las Recomendaciones del director general a los Estados miembros, como las Declaraciones que van en el mismo sentido.

¿Qué ha pasado, entonces, con el aprendizaje de la filosofía? ¿Podrá acaso entenderse por qué en lugar de ampliar dicha enseñanza, puesto que estudiar filosofía en Panama figura tanto a nivel secundario como universitario por más de cincuenta años, se proponga suprimirla a nivel de la secundaria?

Varias participantes, profesoras universitarias africanas, denunciaron la misma situación. Los países del ex bloque soviético talvez sean más realistas:   desde siempre la filosofía aparece como una « ciencia distinta » dentro de las Academias Científicas.   En otras palabras, se trata de un trabajo académico como cualquier otro, « física, matemáticas, bioética ».

Y … ¿las mujeres.. qué pitos tocamos en todo este lío? Porque si no lo era, salimos o al menos quien escribe, con el estómago lleno de mariposas y la cabeza que faltaba poco para estallar: ¿Seremos igual de rigurosas, objetivas y desencarnadas, tal como pretenden serlo nuestros pares masculinos?  ¿Qué busca una mujer al entrar a filosofar? « mover fronteras », « barreras » fueron las respuestas. ¿De qué fronteras se trata? ¿Habrá acaso una diferencia real, una marca, como un evento especial, si un problema es pensado por una mujer?   Y, las preguntas de oro: ¿cuánto tiempo ha de ser necesario para que un pensamiento lleve la marca de un sexo?   ¿En qué momento la feminidad se cambia en masculinidad y viceversa?   Es decir, ¿en qué momento desde mi feminidad puedo pasar la frontera, si ella existiera, para penetrar el terreno de mi « enemigo »?   Y, ¿quién es « mi enemigo » o « mi amigo », según el caso.

Por último, se quiso saber cómo nos miran nuestros pares masculinos, qué piensan los filósofos de nosotras.. La sorpresa fue grande: « no pensamos nada », fue la respuesta.  Y se agregó, creo que con toda malicia: « solo vemos a una mujer ».. Respuesta ante la cual se derrumban todas nuestras pretensiones.

¿Qué se busca? Y en esta primera Asamblea además de las cuestiones estructurales, administrativas y de comunicación, algo quedó claro: « queremos ser mujeres influyentes », lo que no significa que aspiremos a ser « poderosas » o « empoderadas ». Entre nosotras pudiéramos decir « empolleradas »;   una de las tantas máscaras que pudiéramos usar para lograr el mismo fin.  Queremos respuestas globales, aunque tengamos que ir a buscarlas « enmascaradas », algo que toca el arma secreta de todo filosofar: la ironía.

En todo caso, el fin será siempre el mismo: provocar las respuestas que tiendan a obtener lo mejor en cada situación, escoger siempre « lo mejor » —que no siempre equivale a tocar el « bien absoluto » o el « valor universal ». Y todos esos medios y fines relativos convertirlos en estrategias, no como fines en sí mismos— para lograr una mejor Resistencia al mal, pudiéramos agregar, a la grosería del día a día disfrazado inclusive de « liturgia ».

Se tocó aquí la oración de las grandes místicas del Islam, como si el cuerpo sexuado de estas mujeres fuera puesto « fuera del mundo » , sin sufrimiento alguno.. cosa que rechazamos, por razones que no podemos desarrollar aquí.

En todo caso, el desafío y las ambiciones son enormes. Queda un inmenso trabajo que hacer a nivel de los países « inventarios de los trabajos realizados por las mujeres, formación de comités nacionales, regionales, hacer visibles los trabajos, tesis, investigaciones ».

Se han puesto las bases y lanzado los desafíos, habrá que saber si estas mujeres sí o no estarán dispuestas o salir de los pasillos de sus facultades y de sus oficinas refrigeradas para dar la « pelea ».

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Publicado el  23  de enero de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Sindicalizar a la Comenenal

La opinión del Doctor en Medicina…..

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Rafael Pérez Ferrari

Desde hace algún tiempo, un grupo de médicos venimos propugnando y acariciando la idea de que la Comenenal deje de ser solo un gremio médico, y se transforme en el primer Sindicato de Médicos y Odontólogos Panameños. En pocas palabras, creemos firmemente que los trabajadores de la salud panameños, debemos dar el salto desde la “gremiación”, para transformarnos en un sindicato. Intentaremos llamarnos Sipamod (Sindicato Panameño de Médicos y Odontólogos).

Estimulo y exhorto a mis distinguidos lectores, sean o no médicos y/o trabajadores de la salud y a sus afines, a analizar conmigo los pros y los contras y arriesgarnos a tomar tan audaz e inusual medida.

Les invito a que analicemos conjuntamente, cuáles serían las razones para considerar ese importantísimo tema.

Hemos sido acusados de integrar un “grupito gremial”, que estamos concentrados en “esa cosa llamada Comenenal”, la cual resulta, según el acusador, “en un nido de víboras que se opone absolutamente a todo lo que trate de mejorar el servicio”.

Una de las debilidades que reconozco que existen en nuestro “gremio” es que nuestra agrupación no tiene personería jurídica y por lo tanto no nos podemos abrogar el derecho a considerar que nosotros representamos a la mayoría o a todos los trabajadores de salud panameños de la República de Panamá.

Para suplir esa falta, es por lo que nuestro gremio intenta crear esa idea. Para ello, debemos acelerar los pasos que nos conduzcan a cristalizar el Sipamod. Nuestros colegas deben ser informados sobre el tema, ampliamente.

Es importante recordar, por ejemplo, que la Ley 51, orgánica de la Caja de Seguro Social señala en su artículo 70, que “está prohibida la externalización de aquellos servicios que la Caja se provee a sí misma y a los asegurados. Ella estará obligada a acelerar los procesos que permitan eliminar (cualesquiera sean los obstáculos), la adquisición de servicios de “externalización”. Para finalizar deseo tomarme unas breves líneas finales para explicar en forma sucinta, lo que son las externalizaciones de los servicios médicos. Ellas son una manera elegante y engañosa de vendernos a los asegurados y a los beneficiarios, una manera de privatizar a la Caja de Seguro Social de Panamá. No nos llamemos a engaño.

Los médicos tenemos la obligación moral de orientar al pueblo panameño para evitar que ello ocurra. El Estado panameño tiene el deber de atender a todos los panameños, sean asegurados, beneficiarios o no. Algunos médicos se muestran escandalizados por el “grave problema de la mora de miles de mamografías y de otros exámenes pendientes”. Ellos dicen que “solo escuchan los estridentes gritos de oposición, de algunos dirigentes del grupo llamado Comenenal”.

Por ser parte integrante de ella, me siento aludido, sobre todo cuando somos acusados de “vociferar sin ofrecer soluciones”.   Dejaré la oportunidad a otros colegas, para que expongan en diferentes medios de comunicación social, la importancia y el alcance de nuestro obligante trabajo docente y aprovechar la ocasión para reclamarle al Estado sus obligaciones con todo el pueblo panameño.

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Publicado  el   20  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Libertad, asociación y producción

La opinión de……

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Olmedo Miró


En la actual controversia acerca del incremento demencial del salario mínimo, que en un artículo anterior denuncié como una medida para excluir a los que menos tienen de la formalidad en la economía y de la división del trabajo, salían algunos comentaristas a exponer que el Gobierno, como siempre,  “debe salir a buscar fórmulas que aumenten la productividad y así evitar que estas medidas aumenten el desempleo y la informalidad”.

Esto está bien, en el sentido de que si tú no aumentas tu productividad por encima de la barrera establecida por el Estado para el salario mínimo, no podrás obtener empleo formal en este país, bien.

Sin embargo, el problema con este tipo de argumentos es que fallan por completo en identificar que el principal impedimento para el aumento de la productividad de los trabajadores en este país son precisamente las leyes del salario mínimo y las más de 500 páginas de código laboral que impiden el surgimiento y evolución del fundamento mismo de la productividad en la economía, que es la división del trabajo formada en la asociación libre y voluntaria de individuos para producir.

Olvidan, además, que la educación no es más que un complemento a esta división del trabajo, división producto de la libre asociación de individuos para producir, y nunca su fundamento.   Sin libertad de asociación, el aumento de la productividad no será más que una quimera con un montón de “licenciados” manejando taxis.

Es curioso saber que tan pocos ciudadanos citadinos de clase media, como son muchos de ustedes, lectores, y yo, están conscientes de qué tan inútiles seríamos si de nosotros dependiera nuestra existencia, si no tuviéramos posibilidad de asociación para producir o intercambiar. Trate usted de sobrevivir en una selva darienita o en una isla desierta, y de muy poco le servirán todos sus títulos obtenidos aquí o en el extranjero, pronto caeremos en un estado que los estadísticos llaman “extrema pobreza”.

La razón es muy simple, como Adam Smith descubrió mucho tiempo atrás, la esencia de la riqueza de las naciones es la división del trabajo. Un individuo por sí solo, no importa qué tan capacitado o educado esté, rápidamente se reducirá a un estado de supervivencia. En una economía avanzada todos los ciudadanos dependemos de una serie de contratos entre individuos, imposibles de comprender para cualquier burócrata o planificador, pero que en sí crean la enorme abundancia: Desde los alimentos siempre disponibles en el súper hasta celulares de alta tecnología para niños de escuela. Sin estas asociaciones, nada de esto sería posible y quedaríamos como náufragos en una isla desierta.

El fallo en entender este hecho es consecuencia general de las grandes falacias económicas, que producen disparates como leyes de salario mínimo. Es juzgar el libro por la cubierta invirtiendo el orden de los factores.   Como cuando los bárbaros, que al invadir las ciudades romanas, se maravillaban ante el agua que salía de los grifos en las ciudades y pensaban que tomando los grifos y llevándolos a sus ciudades iban a obtener agua fluyendo de ellos.

Los bárbaros no notaban que detrás de esos grifos existía una complejísima infraestructura de los cuales los grifos eran un pequeño complemento final y más visible.   Es así como piensan estos bárbaros modernos, que creen que con la manipulación del salario se aumentarán los ingresos.  Y en cuanto a la educación, estos bárbaros piensan que la educación vale por sí misma, cuando en realidad es un complemento a una estructura. Un neurocirujano de Harvard vale poco en una isla desierta.

Las consecuencias de estas falacias para nuestro país van mucho más allá de las cifras del desempleo. Su verdadera consecuencia está en que un pobre no puede contratar a otro pobre. Que un pobre que pretenda utilizar todo el desempleo a su alrededor y utilizar estos recursos ociosos para construir casas para los vecinos que paguen con sancocho pronto se encontrará con un funcionario del Estado que le impondrá la multa correspondiente.

¡Prohibido asociarse, prohibido trabajar! A menos que se pague las sumas de dinero que implican los incontables permisos.  De allí la pobrísima generación de empresas en este país. Situación que empeora a medida que bajas en la escala social o te alejas de los centros urbanos.

Consecuencia: migración a la ciudad y barrios marginales, crímenes, pandillas.  Y como en este país todo se arregla con parches, bueno, entran las leyes de excepción donde a compañías extranjeras se les exceptúa de todos los tributos y regulaciones que tienen que seguir los “panameñitos vida mía”.   La empresa: un privilegio de aquellos con conexiones y abogados.

Como país, nuestras leyes son el reflejo de nuestros prejuicios.  Para nuestros gobernantes la riqueza y las empresas son algo que se genera desde arriba y por los de arriba.   La parafernalia de leyes y regulaciones que impiden y limitan contratos de trabajo son fiel reflejo de este prejuicio.

Es resultado de un país donde casi la mitad de la población activa vive en la informalidad, porque asociarse para producir es solo cosa de ricos. Donde los pobres viven como náufragos, esperando ser rescatados por el “siguiente gobierno”.  Se les prohíbe ser productivos.

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Publicado  el   18  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Larga lista de gremios docentes

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La opinión de……

Jorge Luis Macías Fonseca


El derecho de asociación está consagrado constitucionalmente y, como tal, está legalmente sustentado. En efecto, una manera de plantearse lo reivindicativo del sector docente es por medio de las asociaciones magisteriales. Empero, la responsabilidad de ellas no estriba únicamente en estrechar los esfuerzos en lo que a reclamaciones salariales respecta, sino que en virtud de su participación en el sistema deben aportar también y, sustancialmente, su cuota en la formación continua del educador, sobre todo si perciben recursos para cumplir con ese propósito.

Interesante resulta el planteamiento realizado en un momento por la Lic. Ileana Golcher:

“…Por parte del sector docente, agremiado el 12% de ellos en 23 organizaciones, ha recibido en los últimos cuatro años la astronómica suma de 2.4 millones de balboas en concepto de capacitación profesional, sin que se sepa el impacto y supervisión por parte del Estado ante semejante inversión. Se hace necesario que, en un concepto de transparencia, brinden a la ciudadanía un informe de los programas impartidos a sus miembros con sus respectivas evaluaciones y logros”.

La historia de la educación en Panamá y de las luchas trascendentales en el área docente, “vanguardizadas” por las gloriosas organizaciones: Magisterio Panameño Unido y la Asociación de Profesores de la República de Panamá, dan cuenta de importantes logros, entre ellos el de la formación de la conciencia del educador, elemento vital para la comprensión de su papel como formador de juventudes y como parte eficiente de la sociedad.

Los nombres, por ejemplo, de Sara Sotillo y de Clarence Becheer, excelentes dirigentes de los educadores –solamente para citar algunos– signan un momento histórico de una época importante de la educación panameña y de la auténtica lucha a favor del sector docente y del sistema educativo en términos generales. Y más temprano –aun con las críticas adversas por el rechazo a la Reforma Educativa de los años 70 del siglo pasado– los nombres de Marco Alarcón (q.e.p.d.),   Julio César Ortiz, Gilberto Solís y, en las provincias de Chiriquí y Colón, respectivamente, Bertilo Mejía, Héctor Macías (q.e.p.d.) y Carlos Hawkes (q.e.p.d.).

Hoy la lista casi interminable de gremios docentes, reproducidos como hongos, llevan a repartir esfuerzos y a no ubicar con solidez una postura unificada del sector de los educadores.

Es claro que los intereses han privado más, y menos en verdad los de los docentes, al punto que hay quienes pertenecen a varios gremios al mismo tiempo, asunto inaudito en un individuo llamado a tener posturas consecuentes y definidas.

Pero, justamente, ese número significativo de gremios, con responsabilidad compartida en lo que a la actualización de los educadores respecta, debe explicitar públicamente sus actuaciones; es decir, en qué ha beneficiado a la educación nacional y fundamentalmente al educador, en lo que a su renovación respecta, porque la lucha no se centra únicamente en el aspecto económico, sino también en la consecución de una educación de calidad.

Si reciben recursos del Estado, deberán públicamente también exponer cómo los han invertido, en qué y cuáles han sido los resultados. A cualquier observador sensato, escandaliza el número crecido de gremios magisteriales, en contraposición con los resultados desastrosos que se perciben, y que de alguna manera alcanzan al docente y a los numerosos gremios que hacen acto de presencia en la educación panameña.

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Publicado  el   9  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Aniversario de la Unión Nacional de Ciegos

La opinión de…..
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LADISLAO CHACÓN
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Aniversario de la Unión Nacional de Ciegos

Nadie puede ni podrá escamotearle a la Unión Nacional de Ciegos de Panamá (UNCP) el honroso e histórico papel de ser la primera organización gremial que iniciara el movimiento asociativo de personas con discapacidad en la República de Panamá.

Es por ello que, a 47 años de distancia de este acontecimiento sin precedentes, con la acción etárea propia de un adulto maduro y transcurrida la primera década del Siglo XXI, nuestra gloriosa institución se apresta con firmeza y determinación a producir cambios y transformaciones importantes, que deberán colocar a la Unión Nacional de Ciegos de Panamá en un sitial actualizado y privilegiado, que le permita liderizar las fuerzas organizadas de personas con discapacidad del país.

La sociedad panameña debe tener presente que los ciegos de Panamá hemos adquirido suficiente conciencia y conocimiento de nuestros derechos y deberes como ciudadanos; en esta condición, estamos dispuestos, de manera permanente y sostenida, pero de forma legal y pacífica, a defender en todos los foros y tribunas esos derechos de forma integral, además de cumplir con nuestros deberes como panameños.

La Unión Nacional de Ciegos de Panamá ha estado, está y permanecerá a la vanguardia en este constante bregar por alcanzar este objetivo y colocarnos en un plano de igualdad con todos los que convivimos en este país.

Los cambios a los que hacemos referencia al principio deben darse primero a nivel interno, contemplando su carta magna o estatutos y adecuarlos a la realidad de los tiempos en que vivimos.

Es así como debe iniciar un proceso de concienciación en su membresía, cuyos componentes son mayoritariamente jóvenes.

Simultáneamente, es inminente emprender el camino de la unificación del movimiento asociativo tiflológico (de los ciegos) a nivel nacional, sobre la base de criterios uniformes en los problemas que nos afectan, pues solo la unidad será el arma que derribará barreras, prejuicios y discriminaciones hasta ahora enraizadas en la sociedad panameña.

Con motivo de este aniversario número 47 de fundación, la Unión Nacional de Ciegos de Panamá envía un saludo efusivo, fraterno y solidario a todos sus miembros, incluyendo a nuestros amigos y colaboradores, haciendo la firme y formal promesa de que la actual generación de dirigentes de nuestra institución tiene como meta prioritaria colocar a nuestra organización en un lugar preponderante del movimiento asociativo nacional y de esa manera mantener el sitial de respeto y la admiración de todos los panameños.

¡Viva la Unión Nacional de Ciegos de Panamá!

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Publicado el 17  de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Concesión del Club de Yates

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Concesión del Club de Yates

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JAIME CORREA MORALES

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Las acciones tomadas por el presidente Ricardo Martinelli, sobre las concesiones de bienes del Estado, son dignas de encomio. Opino, sin embargo, que el caso del Club de Yates y Pesca merece un tratamiento diferente y más condescendiente, pues, es un ente sin fines de lucro y cuyo propósito es promover los deportes marinos, que practica un gran número de panameños de clase media.

Esta actividad, directa e indirectamente, incide favorablemente en el desarrollo del turismo. Para decirlo muy claro: en el caso de este Club los beneficios de la concesión se distribuyen entre un gran número de ciudadanos y no son de tipo económico ni van a algún bolsillo particular.

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El Estado, a su costo, construye y mantiene parques y áreas deportivas que ocupan terrenos valiosos, pero que son importantes para crear distracción y estimular la actividad deportiva de los ciudadanos. En el caso del Club de Yates la inversión no la hace el Estado, sino el propio Club y el espacio que ocupa es, principalmente, fondo de mar, pero sin alterarlo. La diferencia es que las otras concesiones con las que se quiere equiparar al Club de Yates sí son lucrativas y algunas sí alteran el fondo marino con rellenos, para beneficio de particulares.

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Fui miembro fundador del Club de Yates, incluso soy uno de sus ex presidentes, pero, desde hace unos 30 años estoy alejado de esta actividad, o sea, no tengo un interés particular y directo en esto. Solo adicionaré que en sus 60 años de existencia dicho club ha ayudado a salvar muchas vidas a través de rescates de naufragios marinos, de traslados de isleños enfermos hacia los hospitales de la ciudad y ha efectuado muchas misiones de salud (una casi todos los años), llevando médicos, medicinas y hasta alimentos, principalmente a los residentes del Archipiélago de Las Perlas, por lo que sí contribuye con la sociedad panameña.

Reitero que este Club merece un tratamiento diferente al de las demás concesiones privadas y lucrativas.

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Publicado el 26 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.