La explotación financiera de los ancianos

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La opinión de ……

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Eugenio L. Morice

El maltrato a los ancianos es un serio y desatendido problema en Panamá, donde contamos con más 345 mil. Los adultos mayores pueden tornarse vulnerables debido al aislamiento, incapacidades físicas o mentales y dependencia de otra persona. La vulnerabilidad puede hacerlos presas fáciles de los abusos físicos, emocionales, sexuales, estafas y explotación financiera.

Los perpetradores de la explotación financiera pueden ser familiares, cuidadores, amigos, vecinos y hasta delincuentes al acecho de ancianos vulnerables. Mayormente el perpetrador es un familiar, típicamente un(a) hijo (a).

La víctima en su vivienda depende de quién le cuida, de ahí que el cuidador puede aprovecharse para estigmatizarlo y manipularlo. La mayoría de las víctimas de explotación financiera suelen mostrarse reacios a denunciar los abusos por sentirse avergonzados, humillados, temerosos, y hasta defienden al abusador o se convencen de que merecen el abuso muchas veces por miedo a ser recluidos en un asilo.

En Panamá no hay estadísticas sobre las incidencias y diferentes tipos de abuso a los ancianos, tampoco una bien dotada ley que prevenga y proteja a este creciente grupo social, ni institución especializada que procure sus bienestares.

Por otro lado, un Ministerio Público carente de la experticia investigativa sobre la ignominiosa y sutil explotación financiera de ancianos, al punto que nunca ha realizado un seminario.

Dicho abuso ni siquiera está tipificado y sancionado acorde con la dimensión de la infame depredación, ni existe en el currículo de las escuelas de psicología o trabajo social. Tampoco campaña destinada a concienciar al público, banca, centros de salud, etc. sobre dicho abuso y perfiles, ni orientación sobre las alertas y sitios donde pueda denunciarse.

Reciente el Estado concedió mesada de $100 a los mayores 70 pero, a poco de aplicarse, el Mides fue sorprendido con numerosas irregularidades en la distribución y uso de la mesada. Dígase que se aplicó la ley sin prever los mecanismos tendientes a verificar la probidad de los desembolsos, ni las prevenciones y protecciones requeridas por un programa de tal magnitud.

Cada caso de explotación financiera de ancianos es único, adelantamos algunos de las alertas:

  • Notable cambio de apariencia;
  • desorientación (repitiendo la misma pregunta);
  • cambio de actitud;
  • se muestra apartado o renuente de participar en conversaciones;
  • nervioso o temeroso de la persona que lo acompaña;
  • no se le permite hablar o tomar decisiones;
  • aislado de relacionarse con sus familiares y amigos;
  • retiros o transferencias irrazonables de cuenta bancaria que son inconsistentes;
  • promesas de cuidarlo por el resto de sus días a cambio de traspasar al cuidador cuentas bancarias o propiedades;
  • el cuidador siempre presente cuando el anciano habla con funcionario bancario;
  • obtención de préstamos por altas cuantías que no le procuran beneficios razonables, reduciendo la pensión a monto insuficiente para atender sus necesidades;
  • firma trémula, inusual o sospechosa en cheques o documentos;
  • solicitud por primera vez de tarjeta clave o crédito; etc.

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Publicado en 27 de diciembre de 2009 en el diario La Prensa a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.