Día de la Alfabetización

La opinión del Educador, Ex Director Nacional de Educación de Jóvenes y Adultos…

Guillermo Smith Lange

Hace dos años, asistí a un acto de certificación de un grupo de personas alfabetizadas en el marco del proyecto de alfabetización “Yo sí puedo”, impulsado por el Gobierno del presidente Martín Torrijos. Recuerdo ver el semblante del Sr. José Pérez, quien no escondía su alegría, por incorporarse al mundo de la cultura letrada, ya que sabía leer y escribir. Ya sabía firmar su nombre. Ya sabía las operaciones fundamentales de las matemáticas. Ya sabía leer el mundo.

Así como el señor Pérez, hoy día, más de 80,000 mil personas han dado el gran paso de su vida, para salir del mundo de las tinieblas, de la incultura, gracias a este noble proyecto que se viene impulsando y que el actual gobierno del presidente Ricardo Martinelli da seguimiento como política de estado de manera responsable.

Es uno de los temas que se ha convertido en una deuda histórica, con bolsones de población que han quedado en franco rezago cultural marginación y pobreza a lo largo de los años. Estamos convencidos que a corto plazo, la República de Panamá entrará en la lista de países que han erradicado el analfabetismo para siempre. No hay la menor duda que este tema nos convoca y nos compromete a todos sin distingo.

No obstante, aparecen nuevos desafíos en el mundo del conocimiento y la cultura. Los nuevos retos exigen nuevas alfabetizaciones, que nos permiten conocer los nuevos signos y códigos de la modernidad.

¿Cómo comprender el papel de la participación de una ciudadanía activa y critica en este mundo cada día más complejo? Hacer una lectura del alfabeto de la comprensión de la ecología y la conservación del medio ambiente implica una nueva alfabetización.

¿Cómo hacer lectura de los alfabetos de la comprensión del mundo de la interculturalidad, el multiculturalismo y la diversidad de las diferentes culturas? ¿Cómo hacer una lectura de las nuevas lógicas de la comprensión del saber humano; aprender a ser, aprender a hacer, aprender a emprender y aprender a convivir? En este Día Internacional de la Alfabetización, hacemos un llamado a escalar nuevos estadios de la cultura y la educación que trasciendan los alfabetos y que escalen de manera profunda la comprensión del protagonismo del ser humano, de sus deberes y responsabilidades en la sobrevivencia en este planeta que nos pertenece a todos.

<>Artículo publicado el 8  de septiembre de 2010 en el diario  El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Alfabetización, asignatura pendiente

La opinión del Sociólogo, Escritor y Educador…

Raúl Leis R.

Hoy es el día internacional de la Alfabetización y a pesar de los esfuerzos públicos y ciudadanos para superar el analfabetismo, en Panamá todavía tenemos esta asignatura sin aprobar. Es increíble que un país con tantos recursos todavía mantenga a decenas de miles de jóvenes y adultos en el analfabetismo básico y el analfabetismo funcional. Cabe mencionar que otra materia pendiente es la Educación Bilingüe Intercultural con los pueblos indígenas, que urge echar a andar y fortalecer en todo el territorio nacional.

Hay que tener presente que la alfabetización debe ser entendida como el primer paso en la dirección de asegurar el derecho a la educación básica de jóvenes y adultos. Por esto, el compromiso de los gobiernos debe ir más allá de la tarea de alfabetizar pues debe asegurar políticas que garanticen su continuidad.

La alfabetización debe ser entendida además de leer y escribir, como una nueva lectura del mundo y de la palabra, que crea mejores condiciones para el ejercicio de una ciudadanía activa. Las iniciativas alfabetizadoras deben incluir, donde sea posible y pertinente, una fuerte coalición de los gobiernos nacionales y locales con la sociedad civil que se comprometan con tales metas.

Es necesario revisar los esquemas actuales de financiamiento de la educación para desarrollar los cambios necesarios, para que el Estado cumpla su rol de garante del derecho de todos a una educación de calidad y con equidad. Es necesario el incremento sustantivo de la prioridad asignada a la educación en los recursos públicos, y una mejora radical en la eficiencia del sistema. Gastar mejor es indispensable para poder invertir más. Esto implica revisar los esquemas de gasto actuales, de modo que la preocupación por la equidad no sea un factor añadido, sino parte consustancial de los procesos de diseño de las políticas sobre financiamiento, como bien señala la UNESCO.

Es importante que se aumente la parte del presupuesto de la educación que se asigna a la alfabetización, la educación de personas jóvenes y adultas, y la educación bilingüe intercultural, y que se puedan monitorear los presupuestos nacionales para asegurar una eficiente inversión donde más se requiere: en la inteligencia y creatividad colectiva de nuestra sociedad, y en la iniciativa e ingenio de las personas.

Es evidente la gran brecha entre la necesidad, la demanda social y la proyección real de la educación de personas jóvenes y adultas lo que requiere ampliar los recursos y la coordinación institucional.

Son necesarias políticas públicas integrales en educación, lo que implica reconstruir programas y modalidades, relacionar las demandas con una mayor capacidad de iniciativa para la formación, capitalizar experiencias, potencias estrategias pedagógicas y fortalecer modelos de gestión. Además fortalecer el desarrollo de las competencias ciudadanas que permitan a las distintas instancias de la sociedad civil ejercer su papel contralor, a través de la promoción de la participación y el accionar ciudadano.

La alfabetización significa el disfrute del derecho a la educación, como condición importante de la ciudadanía activa de una gran diversidad de personas aportando sustantivamente tanto a la construcción del desarrollo con equidad, como a la democratización de la democracia. Entonces ¿Cuándo podremos afirmar que Panamá es territorio libre de analbetismo?

<>Artículo publicado el 8  de septiembre de 2010 en el diario  El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El costo del analfabetismo funcional

La opinión de….

,

Bertilda Herrera Anria


Cuando escuché a la senadora y candidata presidencial de Brasil Marina Silva decir que hasta los 16 años fue analfabeta, no pude más que conmoverme por su historia de vida, sobre todo por el hecho de haber salido del analfabetismo inspirada por su abuela, que tampoco sabía leer ni escribir.

Marina Silva se tornó con esfuerzo propio en una profesional exitosa. Una de las mujeres políticas más reconocidas internacionalmente por su lucha por la conservación de la Amazonia.

Pero no todos los políticos poseen una historia similar. En una ocasión un juez electoral hizo un test para probar que muchos de los candidatos a puestos de elección popular en cierto país eran analfabetos. Él colocó un texto con la historia de La Caperucita Roja y aplicó una prueba de interpretación con las siguientes preguntas: ¿Qué, el lobo malo, fue a hacer a la casa de la abuela?, ¿por qué la Caperucita Roja estaba tan interesada en los ojos de la abuela? Y concluyó que muchos candidatos eran analfabetos funcionales, mas no consiguió impugnar ninguna candidatura, pues todos sabían firmar su nombre.

El término analfabeto funcional se refiere a un tipo de persona que sabe leer y escribir, mas es incapaz de interpretar lo que lee y de usar la lectura y la escritura en actividades cotidianas. O sea, el analfabeto funcional no consigue extraer el sentido de las palabras ni colocar ideas en el papel por medio de un sistema de escritura, como sucede con quien es realmente analfabeto.

Según la Declaración Mundial sobre Educación para Todos, más de 960 millones de adultos son analfabetos, siendo que más de un tercio de los adultos del mundo no tienen acceso al conocimiento impreso. Las nuevas habilidades y tecnológicas pudieran mejorar la calidad de vida y ayudarlo a percibir y adaptarse a los cambios sociales y culturales.

El analfabetismo funcional constituye un problema silencioso y perverso que afecta a las empresas. No se trata de personas que nunca fueron a la escuela. Ellas saben leer, escribir y contar. Llegan a ocupar cargos administrativos, mas no consiguen comprender la palabra escrita. Buenos libros, artículos y crónicas ¡ni pensar!

Estas personas prefieren oír explicaciones de la boca de los colegas aunque él sea el propio jefe. Fingen entender todo para después salir preguntándole a otros cómo debe ser realizado determinado trabajo.

La disminución de la productividad provocada por la deficiencia en las habilidades básicas resulta en pérdidas y daños por el orden de US$ 6 mil millones por año en el mundo entero. Porque son personas que no entienden las señales de aviso de peligro, las instrucciones de higiene y seguridad en el trabajo, las orientaciones sobre el proceso productivo o los procedimientos de normas técnicas de calidad de servicios.

Paulo Augusto de Podestá Botelho profesor y consultor de empresas para Programas de Ingeniería de Calidad, Antropología Empresarial y Gestión Ambiental, asegura que “para que el analfabetismo funcional se erradique solo existe una salida: educar y entrenar con calidad”. Las consecuencias pueden ser catastróficas por un trabajo errado, mal hecho, incompleto, sin profesionalismo. Se puede pagar un alto costo.

<>

Este artículo se publicó el 4 de abril de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El tesoro de las letras

El tesoro de las letras


La opinión del periodista, escritor y docente universitario…

MODESTO A. TUÑÓN F.

.
No sé de dónde salió. En la oscuridad del amanecer cruzó la avenida y se encaminó a la parada donde yo estaba. La noté un poco atribulada y me sorprendí de que se me acercara para preguntarme si por allí pasaban los buses de Calle 12. Le respondí que sí y que en cualquier momento aparecería uno. Ella, nerviosa, me confesó que no sabía leer y me pidió que le dijera cuál bus podía tomar para ir a Calidonia.

.
Esto me causó una profunda impresión. Creo que es la primera vez que conozco a una persona adulta, analfabeta. Aproveché y le pregunté por qué de su situación y me contestó que era interiorana, se había hecho mujer muy joven y no pudo terminar la escuela. Se fue a vivir con su esposo, tuvo seis hijos y que ahora vivía en Gonzalillo. Pero, que aspiraba a aprender a leer para poder conocer mejor la Biblia.

.
No tuvimos tiempo para profundizar en la conversación. Me quedé sin saber cómo se llamaba y conocer por qué una persona en Panamá, puede estar en ese segmento de una población (150 mil 263 panameños) que no llegó a la escuela y por tanto, nunca conoció las letras y los libros.

¿Se puede vivir sin haber leído La cabaña del Tío Tom, Robinson Crusoe, La Ilíada, Pedro Páramo, El Cid o La isla mágica de Sinán?

.
Hace poco se estrenó una extraordinaria película (The reader), sobre el impacto del analfabetismo en la vida de una mujer y cómo aprendió a leer durante su internamiento en una cárcel. No conocer las letras fue fundamental para determinar el destino que tuvo y le dio una perspectiva de la cruda realidad que debió vivir; quizás, su único recuerdo dulce fueron las novelas que le leyó un joven en la cama.

.
Pienso en la vida que debió pasar esta mujer campesina que conocí en una parada de buses y que desde muy joven se encargó de atender peripecias desde la pobreza, como ama de casa, madre, trabajadora y sin tener capacidad siquiera para leer un precio, una receta, unas instrucciones de aplicación de las medicinas que aplicó a sus hijos o sentarse a leer un periódico sobre los acontecimientos cotidianos que le rodearon.

.
Conocí a un párvulo que demandaba aprender a interpretar los signos, cansado de que sus hermanos mayores le leyeran las instrucciones en la pantalla de la computadora para accionar los videojuegos. Ahora, una vez que ha conocido las primeras letras, el infante se dedica a leer cuanto letrero, anuncio y mensaje observa en las vitrinas callejeras.

.
La Feria del Libro en Panamá es una de las actividades culturales que más tiempo tiene en la cultura panameña. Recuerdo cuando niño cómo se celebraba en septiembre en la Semana del Libro y los puestos se ubicaban en el parque de Santa Ana o plaza Porras para que la gente fuera a comprar ejemplares hasta por 25 centavos de dólares.

.
Panamá supo superar pronto las condiciones socioculturales en que se inició la vida republicana. En las primeras décadas, nuestros hombres de letras interpretaron la filosofía del panameño para crear un imaginario y lo dejaron plasmado en las páginas de los libros.

.
Este acervo se unió al de la literatura mundial y gracias a la posición estratégica que nos correspondió, pronto estuvimos en capacidad de integrarnos al conocimiento y a adquirir la memoria del pensamiento universal.

.
Luego de un inexplicable y extraño receso, vamos por la cuarta versión de la Feria Internacional del Libro, que tiene como característica la participación de un país anfitrión cada año y la posibilidad de intercambiar con distinguidos escritores y conocer sus experiencias en la producción de sus obras.

.
Hay un remanente de los panameños que no puede llegar a estas fiestas de la lectura, precisamente por su condición de iletrados. En los últimos años se han hecho múltiples esfuerzos para reducir al mínimo ese renglón de población y es digno de reconocimiento tanto los esfuerzos de los ministerios de Educación y de Desarrollo Social, así como el trabajo de la Iglesia con el proyecto de la Escuela en Casa.

.
Leer es ampliar el horizonte, abrirse al mundo. Este es el mensaje que tiene la Feria Internacional del Libro que se inaugura en esta fecha. Quizás si esa hubiera sido la perspectiva de ese rostro anónimo de aquella mujer en la madrugada, con toda probabilidad su historia tal vez hubiera sido otra..

<>

Publicado el 19 de agosto de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Educación a lo largo de toda la vida

Educación a lo largo de toda la vida
.
Raúl Leis R.

.

En los últimos años me ha tocado participar y aportar en el esfuerzo de impulsar la alfabetizaciòn y la educación de jóvenes y adultos en toda América Latina, y por ello recién regresé del Paraguay donde se realizó el Primer Encuentro de Alfabetizadores, donde educadores de Panamá obtuvieron un premio continental, que debería ser a su vez reconocido y honrado en nuestro país. El trabajo galardonado trata sobre la elaboración de módulos instruccionales de aprendizaje para la educación primaria de jóvenes y adultos en las asignaturas básicas, y fue realizado por la Dirección Regional de Educación de Coclé.

La experiencia muestra el esfuerzo y perseverancia de un equipo de facilitadores por formarse y dotarse de instrumentos para su trabajo en un contexto de gran escasez de recursos. La Dirección Regional no contaba con presupuesto para comprar material didáctico, lo que obligaba a los facilitadores a improvisar y llevar información errónea, con el resultado de una baja calidad de los aprendizajes. Ante esta situación, la Unidad de Educación de Jóvenes y Adultos capacitó a los propios facilitadores para elaborar un material que les sirviera de soporte didáctico (lo que hicieron con desprendimiento fuera de su jornada de trabajo) y mejorase el aprendizaje de los participantes.

El 8 de agosto es el Día Internacional de la Alfabetización, pero todavía alrededor de unas 140 mil personas jóvenes y adultas aún no saben leer ni escribir. A pesar que el Programa de Alfabetización “Muévete por Panamá” logró que unas 30 mil personas se alfabetizaran, la cifra restante es todavía importante, y existen regiones rurales e indígenas donde el analfabetismo ronda a una tercera parte de la población.

La alfabetización debe ser entendida como el primer paso en la dirección de asegurar el derecho a la educación básica de jóvenes y adultos. Por esto, el compromiso del Estado panameño debe ir mas allá de la tarea de alfabetizar asegurando políticas que garanticen su continuidad, en función de una educación de calidad a lo largo de toda la vida.

El analfabetismo es la máxima expresión de vulnerabilidad educativa. La desigualdad que existe en el acceso al saber está unida a la desigualdad en el acceso al bienestar. Está asociado a la ausencia de oportunidades de acceso a la escuela, y tiene relación con la baja calidad de la enseñanza escolar y con la repitencia y deserción.

En el fondo el objetivo principal es universalizar la cultura escrita, construir sociedades que leen y escriben para aprender y para mejorar la calidad de su vida. Por ello, construir una sociedad letrada significa la extensión de la educación básica de calidad, y alfabetización universal para toda la población joven y adulta, promover un ambiente y cultura letrada, y una estrategia consistente de erradicación de la pobreza.

Como afirma Paulo Freire: “Una visión de la alfabetización que va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado… la alfabetización es más, mucho más que leer y escribir. Es la habilidad de leer el mundo, es la habilidad de continuar aprendiendo y es la llave de la puerta del conocimiento”.

Publicado el 5 de agosto de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.