Herramientas

Sobre las granjas sostenibles y crédito,  reproducimos el artículo de  opinión de….

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Luis Alberto Castrellón Oller .

Estimo que la sociedad anda como un vehículo, ya sea un auto o tren, con los elementos necesarios para que funcione adecuadamente; sin embargo, algunas veces esos elementos se desajustan y producen efectos negativos. Entre los desajustes tenemos la pobreza, el desempleo, y la falta de oportunidades económicas para que los ciudadanos tengan el sustento adecuado.

Por eso, el Estado debe contar con las herramientas necesarias para corregir los desajustes. Desde 1946 la Constitución establece que la economía nacional se realiza con “El ejercicio de las actividades económicas que corresponden primordialmente a los particulares; pero el Estado la orientará, dirigirá, reglamentará, remplazará o creará, según las necesidades sociales…, con el fin de acrecentar la riqueza nacional y de asegurar sus beneficios para el mayor número posible de los habitantes del país” .

Con este mandato los gobernantes deben hacer todo cuanto esté a su alcance dentro del marco constitucional y legal, para que los menos favorecidos económicamente no queden desamparados.

En el quinquenio 1999–2004 como política de Estado se crean dos herramientas, las granjas de producción sostenible y la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme), como parte de la agenda social del gobierno del referido quinquenio.

Dichas herramientas se aplicaron, pero quizás con el transcurrir del tiempo perdieron su efectividad, por eso hay que mejorarlas, apartándose de todo tipo de actitud política partidista, para que no ocurra lo sucedido en el quinquenio pasado, cuando un funcionario manifestó, que… “se mostró contrario al experimento de las granjas de desarrollo sostenible, aduciendo que… “Cada dólar que se invierte en nutrición, es un dólar que le das en comida a las personas y no así el dólar que se invierte en las granjas para ver qué sale, si es que no le cae un bicho a las cosechas o si el río no las inunda”, explicó. (La Prensa 23/02/05)

Si existe más de un programa que se complementa y que beneficia al ciudadano común desde niño hasta adulto, no hay que defenestrar a uno, sino realizar una reingeniería. Las granjas de producción sostenible son para que la comunidad produzca sus alimentos nutricionales, bajo el aforismo milenario “dar la caña y enséñale a pescar” para que el individuo siempre tenga alimento.

Lo que hay que buscar es la eficacia y crecimiento del programa de granjas de producción sostenible, pues allí confluye la sociedad civil por medio de las organizaciones no gubernamentales, la comunidad y el Estado a través del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, el Ministerio de Salud y otras entidades.

La otra herramienta, que no solo ha dado sus resultados, sino que se ha reenfocado y mejorado su rol, es la Ampyme con la promoción del crédito a las Micro y Pequeñas Empresas (Mypes), para que el joven estudiante egresado, de escuela superior o de la universidad, el artesano, el técnico o el ciudadano común pueda capacitarse, desarrollar una actividad empresarial y acceder al financiamiento para eso.

De manera que solo resta que todos, sociedad civil y Estado, aportemos nuestros esfuerzos para combatir la pobreza y el desempleo.

<>Artículo publicado el  2  de septiembre de 2010 en el diario La Prensa,   a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Competitividad a todo nivel

Sobre micro, pequeñas y medianas empresas, conozcamos la  opinión de….

Leonardo Alessandría

Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en Panamá solo generan el 30% de la producción nacional, pero representan más del 90% del total de firmas, y ocupan casi el 60% de la población económicamente activa. De allí el papel capital que juegan en pro del desarrollo, por su aporte a la economía, al empleo y a la mejor distribución de la riqueza (la mayoría son propiedad de, o trabaja en ellas personal de un nivel bajo de ingreso).

Son estos hechos los que explican la importancia de desarrollar políticas públicas que permitan consolidar y expandir estas empresas de cara a una economía crecientemente abierta o globalizada que exige eficiencia.

La competitividad conforma no solo un requisito sino, por excelencia, el desafío de estas empresas. A diferencia de las grandes organizaciones a quienes les resulta más fácil reducir costos a través de una mayor producción, las mipymes enfrentan la limitante de que su producción es más reducida. Esto hace más difícil lograr “economías de escala” que consiste en la posibilidad de reducir costos unitarios (costos de manufactura de cada bien) aumentando el volumen de producción.

La competitividad de las mipymes se logra reforzando entre ellas un sistema de cooperación o interacción, bajo el concepto de conglomerados que constituye un mecanismo efectivo para que estas organizaciones interactúen en aspectos de suministro de insumos, investigación tecnológica y coordinación de la producción.

Esta vinculación interempresarial genera una especie de “eficiencia colectiva”, que hace que cada empresa individuamente sea más eficiente de lo que hubiera sido de no haberse dado esta interconexión.

Hay varios ejemplos del papel predominante que jugaron los conglomerados de pequeñas y medianas empresas en la consolidación y desarrollo de economías de Asia como Taiwan y Japón, y de Europa como Italia, España, Francia y Dinamarca.

En el caso de Panamá, la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme), ha desarrollado una variedad de esquemas de apoyo financiero para la etapa inicial del negocio con el programa “capital semilla”, que prevé un beneficio de mil balboas a los emprendedores que presenten el mejor plan de negocios.

También se han creado fondos de garantía como el Profipyme, que fomenta la oferta de préstamos a través de entidades como el Banco Nacional, Mi Banco, MultiBank, Banco Delta, Microserfin, entre otros, respaldando a las empresas que deseen expandirse. En cuanto a capacitación, el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano y la Ampyme han implementado proyectos que propician la creación y gestión de estas empresas.

En cuanto al mejoramiento y transferencia de tecnologías e innovaciones, la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación ha hecho esfuerzos por aumentar la cantidad de investigadores y potenciar el desarrollo científico y tecnológico del país en el tema de las mipymes.

Aparte de las acciones para aumentar el crédito, la capacitación y asistencia técnica para las mipymes, está el factor de las leyes, normas, reglas y servicios públicos para contribuir a incorporarlas a la economía formal de mercado, con los beneficios que estas pueden asegurarles, como ya lo hacen con las empresas de mayor tamaño.

A pesar de que en los últimos años se han ejecutado diferentes programas que buscan mejorar la competitividad de las micro y pequeñas empresas, a cargo de instituciones como Ampyme, Mici y Mida, son necesarios más programas integrados y orientados en esa dirección, porque aún hay serios obstáculos y deficiencias para su manejo eficiente. A pesar de que hay programas de financiamiento, falta mucho por hacer y a pesar de los programas de capacitación, aún falta mejorar en la educación básica.

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Este artículo se publico el 21 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a l autor,  todo el crédito que les corresponde.