¡Que paguen!

La opinión del Catedrático y Escritor….

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JULIO  YAO

Durante mi estadía en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, en 1970 me topé con un ensayo (“paper” le llaman) intitulado, “Aid is not aid” (“La ayuda no es ayuda”), que se complementaba con otro aprendizaje importante: que cada dólar de inversión en un país del Tercer Mundo equivale a un dólar de soberanía que se transfiere a las metrópolis.   De este modo, las inversiones y las “ayudas” socavan la base soberana de los pueblos e incrementan la supremacía de las potencias coloniales o imperialistas, a sus gobiernos y empresas transnacionales.

Por supuesto, en el saqueo de los países coloniales, un dólar nos succiona mucho más que esa suma en soberanía. El Canal le costó a EE.UU. unos $386 millones construirlo, pero bastaría ver los estudios de economistas y juristas serios para percatarnos de la increíble estafa de la que hemos sido víctimas (como alternativa pueden consultar El Faro , de la Autoridad del Canal de Panamá).

El ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, vendría a la luz dos años después de yo haber asimilado las tesis de Rudolf Hilferding (Capitalismo financiero), Paul Baran y Paul Sweezy (El capitalismo monopólico), André Gunder Frank (El centro y la periferia), Johan Galtung (La violencia estructural), Samir Amin (Capitalismo de Estado) y otros que tenían como telón de fondo a Karl Marx, autores que ningún intelectual serio puede desconocer.

Por esto me llamó la atención el ministro Papadimitriu cuando declaró que EE.UU debe “ meterse las manos al bolsillo ” y ayudar financieramente a Panamá con los gastos de la lucha contra las drogas, en vez de estar criticándonos por ser el “ embudo del narcotráfico ”.  El ministro denuncia que ellos “ ayudan ” a Colombia y a México con miles de millones de dólares anualmente, mientras que Panamá debe privar a su pueblo de beneficios sociales para comprar helicópteros.   La llamada lucha contra el narcotráfico debe ser de incumbencia exclusiva de EE.UU en lo que concierne a las drogas orientadas hacia su mercado. Lo nuestro es lo nuestro. Pero el problema de las drogas en EE.UU. no es nuestro.   De modo que, si Panamá ayuda a EE.UU, deben ser ellos quienes financien su represión, ellos quienes financien los helicópteros, naves, aeronaves y armas; ellos quienes pongan los muertos, sin exigirnos soberanía a cambio. El gobierno estadounidense ha podido detener el narcotráfico hace muchos años, pero no lo ha hecho, porque le conviene mantenerlo como un medio para que se corrompan los gobiernos y las sociedades civiles, a fin de mantenernos bajo su control de cara a una dominación más amplia.

Si las relaciones entre Panamá y EE.UU fueran equitativas —y no de explotación colonial y servidumbre como lo son actualmente— la Casa Blanca tendría que pagar no solo por los gastos en que incurrimos para ayudarlos a resolver su problema, sino también por los acuerdos militares, de inteligencia y estratégicos que nos impusieron, corrompiendo a nuestros gobiernos desde la invasión de 1989 y las Torres Gemelas de 2001 en violación de nuestra Constitución y el derecho internacional.

Ya lo dijo alguien con autoridad. En la novela “ El Capo ”, que ven desde el presidente Martinelli hasta la embajadora norteamericana Stephenson, Pedro Pablo León Jaramillo dio la receta final: “ legalicen la droga y se acaba el narcotráfico ”. Pero mientras esperamos el milagro, terminemos con dichos tratados, ¡y que paguen!

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Publicado el 6 de marzo de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Peligros en Darién

La opinión del Catedrático…….

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JULIO  YAO

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han acusado al gobierno panameño de haber liquidado “a mansalva” a tres de sus integrantes y de coordinar con el gobierno colombiano ataques a su organización. La acusación tiene graves implicaciones y connotaciones.

El gobierno panameño tiene el deber de prohibir y contener la presencia ilegal de civiles, militares o insurgentes dentro de su territorio, así como la potestad de coordinar con el de Colombia que esta tarea se haga con respeto a la soberanía nacional de ambos países. Lo que no puede hacer el Senafront o cualquier otra fuerza especial panameña es asesinar a los elementos irregulares, aunque su condición en nuestro país sea ilegal en Darién o en cualquier punto de la geografía nacional.

Si se comprueba la veracidad de las acusaciones de las FARC —que suelen ser muy precisas y responsables en estos casos— el gobierno panameño estaría enfrentando dos tipos de delitos diferentes. Por un lado, el Senafront sería responsable de crímenes de guerra, pues si los presuntos guerrilleros fueron liquidados “ a mansalva ” es que no lo hicieron en combate, y esto no lo permite la Convención de Ginebra.

Las informaciones que circulan por todo Panamá indican que los tres presuntos guerrilleros estaban bañándose o desprevenidos o no portaban armas, o sea, fueron asesinados, cosa que no debe enorgullecernos en forma alguna. Debe aclararse si dichos elementos fueron emboscados o ejecutados a boca de jarro, pero tranquiliza conocer que las FARC tienen la firme disposición de “ no atacar a fuerzas vecinas ” ni trasladar su conflicto hacia países fronterizos, lo que no les resta, por supuesto, su derecho a la defensa propia.

En segundo lugar, la coordinación militar y estratégica de Panamá con Colombia significaría que Panamá está violando su propia Constitución, pues nuestro país no está autorizado para entrar en alianzas militares de ninguna naturaleza, dada la condición de que no podemos poseer ejército, salvo que una operación con ese propósito sea autorizada por la Asamblea Nacional, cuya autoridad para aprobar o improbar acuerdos internacionales no se discute. Una alianza militar entre Panamá y Colombia —secreta por demás— constituiría una violación del Tratado de Neutralidad, que obliga a Estados Unidos y Panamá a impedir que se produzcan amenazas al Canal interoceánico (Artículo II).

Panamá no puede ser partícipe del Plan Colombia ni abiertamente, ni de manera encubierta. Es de especial importancia advertir que el presidente Álvaro Uribe felicitó al gobierno panameño por el operativo contra las FARC, lo cual confirmaría que Panamá está siendo integrada al conflicto del hermano país, cuyo enfoque militar ya fracasó, y que el involucramiento de Panamá en Darién no es ya en contra del narcotráfico tan solo, sino que se comprende en el marco de una intervención multifacética a nivel regional que se ensaya bajo la jefatura del Comando Sur de Estados Unidos.

Recordemos que Estados Unidos obtuvo el uso y control de siete bases militares colombianas con alcance continental en el mismo momento y fecha en que el gobierno panameño anunció el establecimiento o construcción de bases aeronavales en ambos océanos. ¿Qué busca el presidente Uribe en Panamá?

La escalada militar y el derrame del conflicto colombiano hacia Panamá bajo el Plan Colombia o el Plan Patriota refuerzan las tendencias de remilitarizar a nuestro país y a crear las condiciones para el retorno abierto (ahora lo es secreto) y sin contemplaciones de las fuerzas armadas de Estados Unidos, que manipularían el temor en amplios sectores de la sociedad panameña para afianzar aún más su control sobre los temas alusivos a la seguridad internacional. Pero el actual es un torbellino que pudiera acabar con el proceso hacia la democracia en nuestro país.

Es indispensable usar la diplomacia, contar con una visión verdaderamente nacional y latinoamericanista que nos integre al mundo sin prejuicios, sin temor y sin cobardía, y que nuestra política exterior represente al conjunto de la nación panameña y no únicamente a los sectores empresariales del país, porque, por más exitosos que pudieran ser bajo el neoliberalismo irracional, ellos no son el pueblo y no expresan el espíritu nacional.

Los panameños no tenemos que ser enemigos de Estados Unidos, pero tampoco ser su apéndice ni ser utilizados como instrumento para dividir y debilitar a la comunidad de naciones latinoamericanas.

Los intereses nacionales de Panamá no pueden ser comprometidos en acciones bélicas que van a contracorriente de nuestra tradición histórica de convivencia pacífica, no intervención y diplomacia en la solución de conflictos internacionales. Es necesario volver a nuestras raíces, aprender de las lecciones que nos dejan más de 160 años de relaciones amargas con Estados Unidos, y volver a construir una política exterior coherente, pública y ética, sobre los mismos principios que nos dieron antes brillo internacional. Es necesario no apartarnos del río de nuestra historia.

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Artículo publicado el 12 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Petaquilla y la Defensoría del Pueblo

JULIO YAO

Opina..

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Petaquilla y la Defensoría del Pueblo

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Conforme a la Resolución DP-386p-05 de la Defensoría del Pueblo, el Ombudsman, Ricardo Vargas, ha resuelto lo siguiente en relación con los proyectos mineros en Petaquilla:

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1. Declarar que se ha violentado el Derecho Constitucional a un ambiente sano;

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2. Recomendar a ANAM y al MICI para que “actúen con una mayor diligencia y rigor superior al demostrado, para que las actividades industriales de la empresa Minera Petaquilla, S. A., y sus afiliadas, sean detenidas hasta que se dé su adecuación a la normativa ambiental correspondiente” ;

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3. Recomendar al MICI que “estudie la posibilidad de preparar y presentar un proyecto de Ley a efectos de rescindir el Contrato-Ley contenido en la Ley No. 9 de 1997, sobre la base normativa contenida en el mismo contrato y que se denomina “Incumplimiento Sustancial”, que trata del incumplimiento o mora con respecto de las obligaciones dimanadas de las normas ambientales — legales y reglamentarias — vigentes, toda vez que se ha reducido sustancialmente el valor y los intereses del contrato para el Estado panameño, en función de que el medio ambiente sano es un valor imponderable que se debe salvaguardar para la presente y las futuras generaciones”.

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4. Recomendar al MICI y la ANAM que protejan los derechos emanados de la Constitución Política de la República de Panamá y del Derecho Internacional Ambiental, porque ambas entidades han sido incapaces de orientar “la actividad minera hacia la sostenibilidad de su desarrollo, demostrando más allá de duda alguna que la ejecución de las actividades de la empresa concesionaria, carece de la posibilidad de realizarse de manera sostenible y en armonía con el entorno circundante” ;

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5. Continuar “con las tareas de constante vigilancia, a fin de velar por el respeto y garantía de los derechos humanos involucrados, iniciando nuevas investigaciones o activando los mecanismos internacionales de promoción y protección de derechos humanos, de ser necesario” ; y

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6. Solicitar al MICI y la ANAM “contestar por escrito, argumentando la aceptación o no aceptación de las medidas que han sido recomendadas, dentro de los 30 días calendarios, siguientes a su notificación”.

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De la Resolución se desprende que la Defensoría del Pueblo ha constatado la violación de la Constitución, del Derecho Internacional Ambiental y de la Ley No. 9 de 1997 y que, en consecuencia, recomienda su rescisión por “Incumplimiento Sustancial”. Otra causa de rescisión del contrato de Petaquilla es la lesión enorme ocasionada al país.

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El concepto fue invocado en relación con el Tratado de 1903, al configurarse en el mismo una lesión enorme cuando se estipuló una suma irrisoria por la entrega de la llamada Zona del Canal y de nuestra posición estratégica a EUA en un seudo acuerdo, que era, además, de cumplimiento imposible a la luz del derecho internacional de aquella época.

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El contrato de Petaquilla es inconmesurablemente más lesivo que el Tratado Hay-Bunau Varilla. Además, los proyectos mineros a cielo abierto en Petaquilla y en la totalidad del país son de cumplimiento imposible, dado que contradicen brutalmente el modelo de desarrollo sostenible al cual se ha obligado a Panamá en instrumentos nacionales e internacionales.

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Publicado el 12 de agosto de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Confucio, Kung Fu, confusión

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Confucio, Kung Fu, confusión

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JULIO YAO
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Como referencia a la candidata a un concurso de belleza que se equivocó al hablar de Confucio, leí una columna en el Semanario de la Universidad de Panamá (10 al 16 de junio), en la que su autora (el nombre no interesa) ha querido arrojar luces sobre el sabio chino.

Dice la columnista que: “El nombre tradicional de Confucio en chino es K ngz (debe ser Kong Zi), literalmente ‘Maestro Kong’, aunque muchas veces se le escribe Kung Fu Tsé en español a partir del latín “Confucius”, amparada por los sacerdotes jesuitas en sus primeros contactos con China.

Fue el maestro inventor del Kung Fu (tipo de arte marcial)”. Sobre el mismo tema, nos dice Wikipedia : “El nombre habitual de Confucio en chino es K ngz (…), literalmente “Maestro Kong”, aunque muchas veces se lo escribe “Kung Fu Tse”. Una variante de este nombre, poco habitual en la actualidad, es K ng Fz (…), de la que se deriva el nombre tradicional en español a partir de la forma latinizada “Confucius”, adoptada por los sacerdotes jesuitas en sus primeros contactos con China. Fue el maestro inventor del Kung Fu (tipo de arte marcial)”.

Puede apreciarse una analogía literal profusa entre ambos textos, pero la más significativa está en el error garrafal de ambos al considerar a Confucio como “inventor del Kung Fu…”.

Leí las obras completas de Confucio a los 14 años y aún las conservo. Salvo raras referencias a las artes marciales chinas, nada hay en “Los Cuatro Libros Clásicos” de Confucio (algunos eran de sus discípulos, como Mencio) que le merezca el título de “inventor del Kung Fu”.

Se sabe que Wikipedia no es una fuente definitiva de información, pero nos incomoda que la colaboradora del semanario de la Universidad forme parte del Foro y Plan Nacional de Lectura y APALEC y cometa semejante desliz.

El Kung Fu fue desarrollado en China desde el principio, porque la gente debía enfrentarse tanto a animales como a personas en la lucha por la vida, fuese con sus manos vacías, instrumentos, armas o aparejos de trabajo. Del desarrollo y perfeccionamiento continuo de esta forma de defensa propia, basada en la observación de animales y de la Naturaleza, nació el Kung Fu —de la misma manera que el Feng Shui (se pronuncia Fon Shuei)— algunos de cuyos preceptos centrales se nutren del pensamiento taoísta, como el ying y el yang.

El Kung Fu antecede en muchos siglos al Templo Shaolin fundado en el siglo V D.C., en el que tuvieron destacada participación algunos monjes budistas venidos de la India, quienes contribuyeron a enriquecer el Kung Fu sin ser sus “inventores”. Así lo atestiguan obras de arte, estelas y pictogramas antiguos.

Por último, la columnista señala que Confucio fue autor de doctrinas “religiosas” , cosa que no es cierta. La mayoría de los autores consideran que el Maestro fue esencialmente sabio y filósofo.

Por mi parte, lo considero el fundador de la Administración Pública.
Al parecer, la joven concursante no se equivocó del todo, pero la confusión no la creó Confucio, sino nosotros.

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Publicado el 14 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Petaquilla: cabildo y apoyo universitario

Petaquilla: cabildo y apoyo universitario

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JULIO YAO- Presidente de Serpaj-Panamá

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Luego de la represión del 26 de mayo al plantón que por 17 días mantuvieron las comunidades para evitar el acceso de las empresas mineras a sus instalaciones, el Comité pro Cierre de Mina Petaquilla decidió realizar un Cabildo Abierto, Asamblea Comunal o Consulta Ciudadana, el pasado domingo 7 de junio en la Casa del Pueblo de Coclesito.

Luego de escuchar a representantes y organizaciones de apoyo, se propusieron diversas acciones a seguir para continuar la lucha de No Violencia Activa (NOVA) contra los proyectos a cielo abierto, inconsultos, peligrosos, ilegales e inconstitucionales de Petaquilla Gold e Inmet Mining, aprobándose llevar la problemática ante el Consejo General Universitario que se realizaría al día siguiente.

Los dirigentes José del Carmen Yángüez, agricultor, y Tomás Garay, representante del Movimiento Rey Quibién, expusieron un rosario de quejas y explicaron cómo la actividad minera supone una violación grave de los derechos de los asentamientos humanos, a la vez que una destrucción ilegal del Corredor Biológico Mesoamericano.

Ya antes la Universidad de Panamá hubo iniciado una investigación en torno a la contaminación de las aguas que fue interrumpida, entre otras razones, por la acción agresiva de Petaquilla Gold. Ahora la Universidad en su conjunto compromete sus recursos humanos y otros equipos y elementos para desentrañar factores complejos que impactan de manera negativa en las comunidades aledañas, resaltando de esta manera el rol para el cual la Universidad fue creada hace 74 años por Harmodio Arias Madrid y Octavio Méndez Pereira: ser faro y conciencia crítica de la Nación.

Las comunidades colonenses, coclesanas y veragüenses —en extremo pobres, inaccesibles y desarticuladas— no pueden esperar menos de la Universidad, que por sobradas razones es la Universidad del pueblo.

La Universidad de Panamá ha sido importante factor de solución de grandes problemas nacionales. Citamos su accionar durante el debate de los llamados anteproyectos Robles-Johnson, cuando, desde la Escuela de Servicio Diplomático y Consular, se hicieron señalamientos certeros en torno a su inconveniencia para el país y cuando nuestra primera Casa de Estudios instauró una Comisión que estudió dichos anteproyectos en 1967 y decidió su rechazo.

El ejemplo universitario repercutió en la sociedad y fue solo entonces cuando el Colegio de Abogados integró una comisión de juristas notables que, haciendo lo propio, llegó a las mismas conclusiones que la Casa de Méndez Pereira.

Al acoger en su seno las aspiraciones de las comunidades de Petaquilla, el rector, Dr. Gustavo García de Paredes, retoma de manera oportuna una tradición patriótica y nacionalista de la Universidad de Panamá y, ante el gesto solidario, las comunidades de Petaquilla no pueden sino expresar su más profunda complacencia.

Panamá no debe tolerar la destrucción de nuestros recursos naturales ni seguir comprometido en un desarrollo insostenible que le priva de futuro a su pueblo.

Panamá no puede permitir que empresas nacionales y extranjeras envenenen nuestras aguas, impidiéndoles su acceso a las poblaciones que la requieren como inalienable condición de vida.

Panamá no puede aceptar que el afán de lucro prive sobre la vigencia de nuestras leyes y nuestra Constitución ni que volvamos a los días ingenuos de la Patria Boba. ¡Basta de mentiras!

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Publicado el 17 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá

Engaño y represión sufren en Petaquilla

Engaño y represión sufren en Petaquilla

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JULIO YAO – Escritor

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La represión del plantón que campesinos e indígenas mantuvieron en Nazareno por 17 días para impedir que las empresas tuvieran acceso a sus campamentos y evitar una mayor devastación es la respuesta del gobierno a una manifestación pacífica que quería llamar su atención a la lesión producida por la minería metálica a cielo abierto.

La ciega obediencia al neoliberalismo desenfrenado pasa sentencia de muerte a recursos naturales que son entregados para complacer la voracidad de saqueadores panameños y canadienses.

La represión confirma la guerra al pueblo en San San Drui, en Soná y La Palma, en Guaribiara, en Charco La Pava, en Tonosí, en Chorcha, Cerro Colorado y en otros sitios para que los depredadores arrollen con su maquinaria y rocíen con perdigones, bombas lacrimógenas y químicos a gentes que no comprenden cómo y por qué el gobierno permite que les disparen desde helicópteros prestados por las empresas cuando huyen por los montes, ni entienden cómo y por qué un gobierno “torrijista” sea alcahueta de acaparadores y geófagos profesionales.

En Nazareno, las comunidades platicaron el sábado 16 de mayo con el representante del alcalde de Donoso, la corregidora y el jefe de la Policía. Éstos acordaron tramitar sus reclamos, con lo cual se abrió un proceso de consulta y una tregua. El lunes 18, a instancias de las empresas que acusaron al campamento de “amasar armas para asaltarla” , la Dirección de Investigación Judicial y la Policía de Coclé lo requisaron con resultado negativo. Esta fue la primera violación del proceso de consulta.

El jueves 21, el gobernador de Colón, Julio Kennion, conversó con las comunidades y prometió regresar el martes 26. El sábado 23, en una segunda violación de las conversaciones, tres vehículos con antimotines fueron enviados a despejar el plantón, pero una tregua con el jefe al mando permitió que nuestra delegación (Celma Moncada, representantes de La Estrella y este columnista) arribáramos a encarar a los antimotines quienes, luego de tres horas, se retiraron.

Kennion visitó a Celma Moncada el lunes 25 y le dijo que no iría el martes 26, sino el miércoles 27. Sorpresivamente, el martes llegaron los antimotines y esta vez, sin preavisos, desvencijaron y quemaron el campamento, arrastraron a campesinos y ambientalistas (Carmencita Tedman, José Yángüez y Paolita), arrestaron a 20, incluyendo al representante Toribio Valdés; robaron cientos de Balboas y desbarataron equipos, además de quemar tanto la bandera rojiverde del Comité pro Cierre de Petaquilla como la bandera nacional. La represión del 26 fue la tercera y última violación de la consulta.

Tan pronto se tuvo noticia, temprano en la mañana, Serpaj-Panamá envió a una abogada que estaba en el área a Coclesito, mientras que Teresa y Celma Moncada presentaban los Habeas Corpus, proceso que tomó hasta entrada la nochecita. Llegamos a Coclesito y, ya en libertad los campesinos, se hizo una reunión con 200 moradores hasta las 4 a.m. del día siguiente.

Las comunidades quisieron auxiliar al Estado en el cumplimiento de la Ley para detener a las empresas que han desobedecido las órdenes de la ANAM de suspender operaciones y pagar las multas. Como dijo un ciego, “amanecerá y veremos”.

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Publicado el 13 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá.