¿Qué nos espera en la fusión con el CD?

La opinión del Abogado y miembro del Molirena…..

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Guillermo Ríos Valdes

No es otra la interrogante que se me viene a la mente luego de escuchar a través de los medios noticiosos la petición que hiciera un grupo de miembros, militantes y simpatizantes de Cambio Democrático a la dirigencia de ese partido reclamando legítimamente que el partido a casi un año de gobierno, no había dado puestos de trabajo a una gran cantidad de los mismos.

Quede aún más perplejo cuando escuché la respuesta que a nombre de la dirigencia del colectivo, les daba la Ministra Alma Cortés al afirmar que el partido hacia esfuerzos por conseguirles empleo en la empresa privada.   Pensé en los miles de militantes de ese colectivo, que sumados a los miles de nuevos miembros del Partido Unión Patriótica y a los más de 50 mil molirenas que el “Presidente” del Partido Sergio González Ruíz, pretende llevar a una fusión inexplicable y menos comprendida, por lo menos para nuestro Partido, les espera.

Limitadas como están las posibilidades de empleo en las planillas estatales y los agobiantes problemas típicos de la gestión gubernamental ¿porqué insiste Sergio González Ruíz en ser irresponsable con los miembros del colectivo? ¿Qué propósitos inconfesables se escudan tras semejante aventura liquidacionista en contra del Molirena?

Hemos sido categóricos en afirmar que tal fusión perjudica al Gobierno del Presidente Martinelli al limitarse la diversidad partidaria, situación que no le conviene ni a este ni a ningún Gobierno porque solo el respeto y la pluralidad partidaria hace grande la democracia.

Es responsabilidad de los partidos el cotidiano debate de las ideas aún cuando sean contrarias a nuestro sentir y opinión pero ahí radica la esencia democrática de los mismos, por ello apelamos a la vigencia real y formal de nuestro colectivo, el Molirena no puede seguir en el quietismo alarmante al que lo ha sometido una Presidencia que cada día se irrespeta más.

¿A qué partido aspiramos los Molirenas? ¿Al que tenemos actualmente? ¿Coartadas las libertades, inmovilizadas las inteligencias, cercenado el derecho a disentir? ¿Quieren los molirenas un partido de empleados públicos venidos a menos? Esa es la fusión falaz que propone el actual “presidente”?

Bajo ningún concepto el Molirena puede seguir siendo un partido degradado y nulo como lo está conduciendo su presidente, ¿Con que fusión pretende el Lic. Sergio González Ruíz confundir al Partido y al Presidente Martinelli?

El Molirena es mayoritariamente un partido integrado por personas de mediano juicio y sentido común, sus militantes, simpatizantes y convencionales no permitirán jamás que la pretextada “fusión”, idea descabellada de Sergio González Ruíz, de paso al desarrollo de una estrategia de interés personalísimo y con el evidente de anular toda una trayectoria de lucha histórica, credencial sin mácula de los molirenas del país.

Los hombres y mujeres del Molirena sabemos que a nadie se le ha convocado para explicarle en qué consiste la tal fusión, todos los molirenas venimos exigiendo que los organismos representativos del Partido se reúnan para discutir sobre los problemas internos y del país, sabemos que el Partido es mudo frente a los asuntos de Estado que exigen pronunciamientos enérgicos y decididos a favor de la obra de Gobierno.

El Partido desea saber a cuántos miembros de esos 50 mil inscritos ha consultado el Lic. Sergio González Ruíz sobre “su” fusión luego de pasadas las elecciones y ha llevado un mensaje de fraternidad y unidad partidaria? Cuántos molirenas conocen de algún documento central de discusión sobre este tema?

La mayoría de los molirenas todavía no hemos perdido contacto con la realidad, sabemos que los problemas de Estado son complejos, que solo en la unidad de la alianza de gobierno, con autonomía y respeto haremos posible llevar soluciones a los problemas postergados del pueblo panameño, así se trabaja a favor de la alianza y del Gobierno del Cambio, ese es nuestro compromiso y de esa manera debemos enfocar nuestras acciones.

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Este artículo se publicó el  30  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El dilema MOLIRENA

La opinión del Abogado y miembro del MOLIRENA…

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Guillermo Ríos Valdés

Después de seis campañas electorales el Partido del Gallo enfrenta una encrucijada desdorosa para su propia existencia.   Sin culminar todavía el primer año del Gobierno de Ricardo Martinelli y la “alianza” de Partidos que lo acompaña,  la condición del Molirena da pesar.

Los pasos dados por la actual presidencia en la ruta al “triunfo” de la alianza victoriosa, lejos de fortalecer la identidad electoral de un partido que hace tiempo alcanzó ciudadanía política, comenzó a desdibujarse, llegando prácticamente a la condición de “desconocido” en medio de la alianza gubernamental y por último de “paria” político, nueva nomenclatura en la extraña fauna electoral panameña.

¿A quién culpar de tan grave situación? ¿A los partidos que integraron la alianza?, ¿Al Presidente Martinelli? ¿O al poco interés demostrado para empujar la nave del Partido a puerto y derroteros seguros?

La situación es grave, pero no imposible de revertir y ello requiere de esfuerzo mancomunado de verdaderos dirigentes que logren empinarse sobre intereses realeros para llevar adelante las tarea de reorganización rectificadoras del desastre actual.

¿Cuánto vale políticamente el Molirena que ha sido incapaz en 10 meses de transcurrida la gestión de gobierno, de pronunciarse siquiera sobre algún tema de interés?   ¿Qué capacidad tiene el partido para solicitar espacios políticos en el evento fusionista si no posee fuerza política alguna?

Con una Presidencia reducida a comensal de ínfima categoría a cuanto sancocho sea invitado o no, que nos espera?   Sin fusión estamos desvalorizados y fusionados valemos menos, esa es la encrucijada Molirena. Frente a tan lamentable escenario urgen correctivos que enrumben el Partido a mejores derroteros. Es necesario que la actual Presidencia, CEN, Comisión Política, Directorios Provinciales, etc., toda subsumida en la persona de Sergio González Ruíz, comprenda que sus intereses personales, subalternos y dirección deslegitimada no puede seguir usurpando las directrices partidarias, que es necesario un cambio en el timón político del Partido Molirena para que no siga sin rumbo ni norte fijo; que el Partido es más que la hacienda familiar, que los amigos de política son transitorios y que el Partido, sus militantes y su historia jalonada a sacrificios están por encima de éstos.

Es necesario también que los dirigentes provinciales, los convencionales y los militantes tengan claro que es necesario organizarse para impulsar desde todas las provincias el movimiento rectificador para asumir la conducción política del Partido Molirena en las circunstancias que se presenten, que su militancia, su arrojo y desprendimiento por el fortalecimiento del Partido no se mide ni vale, talegas de salario mínimo, ni instituciones de corregimiento.

El Molirena es mucho más de lo que lo ha reducido la actual “Presidencia” desmoralizadora. Los Molirenas tenemos la palabra y asumamos la acción. El país, la democracia participativa y el Gobierno del Presidente Martinelli, necesitan a este partido histórico, para que con su experiencia, afiancemos un programa que resuelva los problemas populares que prometimos en la campaña electoral y contribuyamos con la unidad de gobierno, pero con la diversidad democrática que el país requiere y necesita.

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Este artículo se publicó el  6  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Quiere el Molirena una fusión partidaria o una discusión democrática a lo interno del colectivo?

La opinión del Abogado y miembro del Partido Molirena…..

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Guillermo Ríos Valdés

Transcurridos once meses del triunfo del Presidente Ricardo Martinelli Berrocal, los organismos de consulta y decisión del Partido Molirena siguen esperando ser convocados para dirimir sobre los asuntos del Partido y de la alianza de gobierno.

Nada de ello ha ocurrido, por el contrario, son cada día más las voces que claman por un cambio en la actitud de la Presidencia del Partido para explicar los pasos y lineamientos del Molirena como parte de la alianza oficialista.

En medio de esta situación, surgió, primero, como rumor, la posibilidad de una fusión partidaria que alcanzaría la ya propuesta e inicialmente conocida del Partido (ya fusionado una vez), Unión Patriótica y el Partido Cambio Democrático. Lo que inicialmente fue rumor pasó a ser comentario político de medios y corrillos nacionales menos en el seno del Molirena; hasta que finalmente, Sergio González Ruiz, Presidente del colectivo, admitió que se valoraba la posibilidad de una fusión con el Partido Cambio Democrático, fusión que desconocemos en qué momento se nos invitó, como se nos invitó, en qué consiste la fusión, ¿Qué criterios se valoraron para escoger “negociadores”? ¿Qué órgano del Partido designó estos negociadores? ¡Qué van a negociar? en fin, un sinnúmero de interrogantes se han seguido tejiendo lo que dio pie a que los “fundadores” del Molirena se manifestaran abiertamente en contra de la misma.

Y es que está claro que la fusión planteada y en la modalidad que sea no es una necesidad coyuntural, táctica, económica y mucho menos política para los intereses del Partido.

Interesa sí a modo de discusión las declaraciones que el Presidente González Ruiz, hiciera a medios de comunicación y publicados el sábado 3 de abril del presente año, en los que se le atribuye el afirmar que “se están haciendo las consultas a los convencionales del Partido….” A qué consultas se refiere? ¿A qué órgano del Partido se le consultó?

El Molirena, pese a su contribución al triunfo electoral, tiene categoría de pariente pobre como miembro de la alianza de gobierno por lo que deducimos que no variará mayormente este status en el proyecto de fusión partidaria, pese a que se le puedan nombrar a unos cuantos miembros más (Convencionales o no) del Partido, con salarios mínimamente aceptables para dorar la píldora fusionista.

Sí requiere el Partido y con urgencia es convocar a sus órganos de consulta para la discusión serena de los problemas internos y del país, discusión que como Partido Político no podemos soslayar.

El Molirena debe continuar apoyando, decididamente la obra de gobierno Martinelli, pero con autonomía, respeto y dedicación, que hagan posible impulsar los proyectos nacionales que en Salud, Educación, Vivienda, Trabajo, Canasta Básica y Seguridad, hagan posibles mejores días para los panameños.

Para ello también necesitamos un cambio a lo interno del Partido, hay que darle paso a la discusión amplia y democrática sobre los temas del colectivo, necesitamos un Partido para ayudar a cambiar al país y no para que nos cambien en una “fusión” que sin darse todavía, ya nos discrimina. Distinguidos copartidarios…tienen la palabra!

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Este artículo se publicó el  15  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

En el MOLIRENA: Los que se atreven… no los quieren y a los que proponen… ¡no se atreven!

La opinión del Abogado y Miembro del Molirena…..

Guillermo Ríos Valdés

No otra podría ser la terrible disyuntiva del Partido del Gallo, sumido en crisis tras crisis, unas más graves que otras, sin que pareciera encontrar una salida inteligente a sus problemas. El Molirena, que pese a sus peleas internas hizo un papel decoroso en la campaña de mayo de 2009 contribuyendo al triunfo de la alianza encabezada por Ricardo Martinelli,  si bien, no recompensada adecuadamente por el nuevo mandatario (Único Partido de la alianza de Gobierno que no tiene un solo Ministerio y reducido a una Subdirección Gral. de la Lotería Nacional), pareciera enfrentar en estos momentos la posibilidad de dejar de existir legalmente frente a la presión que es sometido para “fusionarse” con el Partido principal de Gobierno,  Cambio Democrático.

Aunque parecieran existir corrientes de opinión que han expresado su disconformidad con el nuevo “rumbo” partidario (Movimiento de Bases del Molirena y Los Fundadores), a través de sendos comunicados, firmados por José Manuel Torres Ramos y Jorge Rubén Rosas, respectivamente, no pareciera que en el Partido se vislumbre un liderazgo capaz de sacar al mismo de la inmovilidad y falta de vida política por la que atraviesa.

Esta circunstancia y por paradójica que parezca, no se compadece con el interés que algunos de sus más conspicuos y llamativos miembros si parecieran tener para “sacar” del ostracismo al MOLIRENA. Gisela Chung, Olimpo Sáez, Jorge Rubén Rosas, y si no hubiese sido expulsado, Guillermo “Billy” Ford, de una manera u otra han dejado sentir su interés por llevar adelante un proyecto de rescate y reestructuración del Partido.

Sin embargo, este deseo pareciera no ser correspondido por distintos sectores del colectivo que miran con aprehensión y desconfianza a los mismos y no se atreven, por el momento, a apostar a sus opciones.

Contrario a esta situación, otros nombres como Gilberto Sucre, Raúl Cohen, Ernesto Fernández, Miguel Cárdenas y Plutarco Arrocha, se mencionan para llevar adelante los propósitos de redención partidaria, empero, los mismos, no se atreven ni dan muestras de querer asumir, por las circunstancias que sean, el reto de llevar adelante las tareas impostergables de redefinición partidaria.

Ellos quieren, como un milagro, el famoso “consenso partidario” sin oposición, quieren la “unidad” sin el debate político necesario.   Quieren el “poder” sin pelear, quieren los “frutos” sin jamaquear el palo. Quieren un partido sin diferencias, sin grupos, sin disidencias, en estos tiempos de crisis.   No quieren arriesgarse al debate ni a la polémica.

¿Qué factores válidos limitan el accionar de unos u otros? Falta de iniciativas, temores infundados, limitantes económicos, temor a Ricardo Martinelli y un oportunismo calculado a intereses personales.

Las interrogantes están planteadas, mientras, el Partido marcha en total inercia colectiva, sin que se avizoren escenarios políticos más esperanzadores, por ello, terminamos este artículo con el título que lo encabeza, paradoja inclemente para un colectivo de tanto arraigo nacional. Los que se atreven, no los quieren… los que proponen… no se atreven!!! o para decirlo a lo panameño “ni cortan el palo, ni prestan el hacha”.

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Este artículo se publicó el  8  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.