Esquipulas III

La opinión de…

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JULIO  PALACIOS  SAMBRANO

Para los centroamericanos es relevante que nuestra región se mantenga como una región de paz y democracia; porque hace veinticinco años éramos una región inmersa en conflictos bélicos, en convulsiones sociales, una región que había sido convertida en el polígono de tiro de las superpotencias de ese entonces.

Ese periodo sombrío para Centroamérica comenzó su fin el 25 de mayo de 1986, cuando los entonces presidentes de la región, con el acompañamiento efectivo de los países amigos, decidieron, de manera autónoma y soberana, suscribir los acuerdos de Esquipulas.

Quiero destacar este hecho, pues, lamentablemente, pasa inadvertido para la mayor parte del mundo, que ya hace veinte años inicio el fin de la guerra en la región, el fin de la intolerancia política, el fin de la censura, el fin de la persecución y el destierro.

Muchas veces menospreciamos esta realidad y creemos que no hemos avanzado, pero afortunadamente nos equivocamos. Muchas personas seguramente hoy no estarían, serían víctimas del exilio, de la persecución, se encontrarían clandestinas o formarían parte de la interminable lista de desaparecidos.

Hoy, quiero aprovechar para rendir un homenaje a ese histórico acuerdo de Esquipulas, a todo lo que significa; y a todo lo que ahora nos representa; un homenaje a sus protagonistas y a los aliados que apoyaron a Centroamérica, desde los procesos de paz en Manzanillo y Contadora, destacando en este caso, y de manera muy especial, el liderazgo que imprimió desde Panamá el comandante Omar Torrijos Herrera, ayudándonos a gestar una paz firme y duradera; quizás las más firme y duradera que se haya firmado entre regiones en conflictos en todo el mundo.

Y precisamente, el Parlamento Centroamericano es el órgano más importante del proceso de integración de Centroamérica y el mismo debe su génesis a esos históricos acuerdos de Esquipulas I y Esquipulas II.

Pero fue en mi administración, como presidente del Parlamento Centroamericano, cuando se destacó la Comisión de Integración, Comercio y Desarrollo Económico del Parlacen, junto a las comisiones de Integración de los Congresos y Asambleas Legislativas de la Región, el considerar oportuno plantear la necesidad de celebrar un proceso de consulta y reforma, denominado Esquipulas III o Esquipulas de los pueblos, un proceso que nos permita definir nuestras prioridades, nuestras políticas conjuntas, nuestros intereses comunes y en donde la constante sea la participación de los diversos grupos sociales.

Hoy, después de cuatro años de trabajo permanente sobre este tema, vemos cómo se ha entrelazado en la conciencia de los centroamericanos la necesidad de hacer realidad un proyecto regional actualizado a las nuevas realidades y que vele por el desarrollo de nuestros conciudadanos.

Esquipulas III o el Esquipulas del pueblo centroamericano debe ser objeto de la atención de los panameños que día a día nos beneficiamos comercial, turística y socialmente, entre otras cosas, de los logros de la pacificación, de los beneficios de los tratados de Esquipulas.

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Artículo publicado el 3  de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Cuidado con el fondo fiduciario

La opinión del Primer subsecretario de Relaciones Internacionales del P.R.D. y ex presidente del Parlacen

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JULIO PALACIOS SAMBRANO

He leído con mucha preocupación la noticia que indicaba que el fondo fiduciario estaba generando perdidas por el orden de los $5 millones, solo entre septiembre del 2009 a la fecha, según el audito de la empresa consultora internacional KPMG.

Según la noticia, la cartera de inversión de dicho fondo está en manos de las empresas internacionales Goldman Sachs Asset Management, BackRock Financial Management Inc. y Morgan Stanley Dean Witter Investment Management Inc.

Creo que esta información deberá de ser objeto de atención inmediata por parte de las autoridades competentes y del pueblo en general, porque estamos hablando del fondo de ahorro de todos los panameños.

Es importante recordar que a lo largo de nuestra historia, ya han ocurrido serios atentados a los fondos de ahorros del pueblo, los cuales nacen con la República, cuando en 1904 el gobierno de EE.UU. le dio al gobierno de Panamá, en calidad de compensación por la firma de los tratados a perpetuidad del canal en 1903, la suma de $10 millones. ¿Qué hizo el gobierno de la época?, depositó seis millones, de los diez millones que originalmente había, y los puso a jugar en la bolsa de valores de Nueva York, con la buena intención de que diera más beneficios para el pueblo. Ese fondo se conoció como el “ Fondo constitucional de los Millones de la Posteridad ”.

Lo que no se pudo prever en ese entonces fue que el mundo tendría la primera guerra mundial, luego vendría la crisis de 1929 y por último la segunda guerra mundial.   Fueron varios los gobiernos que trataron de rescatar los ahorros del pueblo panameño en las décadas del 30 y 40, hasta que finalmente se logró en el segundo periodo presidencial del Dr. Arnulfo Arias, a través de la Ley 14, de febrero de 1950, mas solo pudo recuperarse el 25% de la suma original, y solo Dios sabe dónde terminó el resto o cómo se extravió.

Son pocos los panameños que saben que una vez tuvimos la oportunidad de tener un fondo de ahorro nacional y que lo desperdiciamos por tratar de sacarle mayor provecho, como dice el viejo refrán “ fuimos por lana y salimos trasquilados ”.

Pero lo más triste es que si no le pelamos bien el ojo, estamos a punto de que nos ocurra lo mismo, porque nuestro actual fondo fiduciario está en manos de empresas financieras internacionales y no creo que el pueblo sepa con claridad cómo están funcionando, lo que sí sabemos es que a la fecha hemos tenido pérdidas.

Debo recordar que el actual fondo fiduciario es el producto del proceso de privatizaciones que inició el gobierno del presidente Endara, que sin ningún reparo privatizo el 100% de algunas de las empresas estatales, y que fue el gobierno del Dr. Ernesto Pérez Balladares el que mejoró el programa, salvando la mitad de las acciones del resto de las empresas privatizadas a favor del Estado panameño.

Nuestro fondo fiduciario para el desarrollo, no es más que el fondo de ahorro del pueblo panameño y bajo ninguna circunstancia debemos cometer los mismos errores del pasado.


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Este artículo se publicó  el  29 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá,a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Solidaridad panameña con el pueblo saharaui

La opinión de…..

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JULIO PALACIOS

Los panameños hemos vivido en carne propia el sometimiento de los grandes estados en contra nuestra, solo por buscar nuestra autodeterminación, soberanía e independencia. Es por eso que ese espíritu de respaldo a la búsqueda de la libertad de los pueblos oprimidos e invadidos territorialmente, como es el caso específico del hermano pueblo de la República Árabe Saharaui Democrática, lo hemos hecho valer a través de la historia, con una política internacional clara y decidida en este aspecto y el general Omar Torrijos Herrera, haciendo gala de esa conciencia independentista y su preocupación por la libertad de los pueblos del mundo que, así como el nuestro, buscan consolidar su independencia e identidad nacional, logró el reconocimiento ante el concierto de las naciones en 1977 al hermano pueblo Saharaui, y de forma inmediata entabló relaciones diplomáticas, las cuales duran hasta el día de hoy.

Los panameños sabemos lo difícil de esa lucha, así como también sabemos del poderío de los colosos, pero también sabemos de las manipulaciones que se dan en este aspecto, aun cuando nos tienten con sus riquezas y supuestas bondades, para claudicar en nuestros principios fundamentales, los cuales hemos hecho valer a través de nuestra historia republicana.

Me parece totalmente incongruente y peligroso pretender cambiar esta postura internacional y al mismo tiempo me causa tristeza y preocupación que se pueda aupar una actitud de esta naturaleza en donde se insta al gobierno a abandonar a los desvalidos, a los oprimidos y a una de las más justas causas en la que hemos participado como país, al defender la causa libertaria del pueblo saharaui.

Creo que no se puede buscar de manera fácil una negociación, como algunos esperan, sin que, por lo menos, el gobierno marroquí cese con las persecuciones a los dirigentes saharaui, sin que por lo menos empiecen a demoler ese infame muro de la vergüenza rodeado de minas antipersonales, el cual levantaron dentro del territorio saharaui, no se puede negociar cuando hay una gran cantidad de hombres y mujeres valientes que se pudren en las cárceles marroquíes por el único delito de luchar por la libertad de su pueblo.

Las negociaciones estoy seguro de que continuaran, pero bajo ningún concepto deben utilizarse las relaciones internacionales de la República de Panamá para intervenir de ninguna manera que no sea bajo la búsqueda de la libertad del pueblo saharaui y mucho menos atentar contra las relaciones diplomáticas históricas que mantenemos con ese valiente pueblo.

La postura que reza nuestro emblema nacional es claro “ Pro Mundi Beneficio ”, la imparcialidad y las relaciones con ambos estados en conflicto, los cuales en ambos casos son amigos del pueblo panameño, no deben variar ni en broma.

Aprovecho la oportunidad para saludar al valiente, combativo y heroico Frente Polisario, y los animo para que durante esta etapa del proceso de negociaciones la delegación Saharaui, en la perspectiva de la recuperación por el Estado Saharaui y de su plena soberanía sobre su territorio, presente la percepción y la visión política del Frente Polisario.

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Publicado el 20 de febrero de 2010 en el Diario   La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Seguridad nacional vs Darién

La opinión del Ex Presidente del Parlacen

JULIO PALACIOS SAMBRANO

En Panamá es importante reafirmar y ejecutar con seriedad una política de seguridad nacional frente a la problemática del Darién, en estricto respeto al derecho internacional, a la igualdad jurídica y a nuestra soberanía; consolidando una postura firme de no permitir la injerencia en nuestros asuntos internos por parte de otros estados.

Debemos entender que la apertura del tapón del Darién amenaza la seguridad nacional, constituyéndose en un problema complejo que requiere de respuestas multisectoriales.

La defensa nacional es el conjunto de medidas, previsiones y acciones que el Estado genera, adopta y ejecuta en forma integral y permanente, desarrollándose interna y externamente.

El Darién con su 290 kms. de frontera, cubiertos prácticamente de selva virgen y de una estructura social multiétnica desplazada en un espacio binacional, debe ser producto de un estudio muy profundo y no a la ligera.

Lo primero que debemos tener presente es que la nación panameña tiene que enfrentar una serie de responsabilidades estratégicas nuevas que no podemos seguir eludiendo como Estado soberano e independiente, particularmente después de la reinserción del Canal a nuestra jurisdicción. La seguridad del tránsito por el Canal, la defensa de nuestra soberanía (especialmente en las fronteras), la lucha contra el terrorismo con causas fuera de nuestras fronteras, el narcotráfico, así como otros aspectos del crimen organizado, son algunas de las amenazas que enfrentamos hoy con nuestros recursos, capacidades y experiencias, según nuestros intereses nacionales.

Desde el nacimiento de nuestra República en 1903, cuando EE.UU. decide segregarnos de la Gran Colombia, Panamá creó una dinámica propia y sus propios mecanismos de subsistencia, incluyendo una economía informal aplicada única y exclusivamente al área. Donde el trueque, el contrabando, entre otras actividades, toman forma como una expresión normal y ni siquiera se considera ilícito, porque existe desde antes que fuéramos panameños. Aquí se dispone y organiza como una inmensa reserva, con identidad propia, que inicia desde el Darién panameño, pasa por el Darién colombiano y se interna hasta el Urabá al Norte y Buena Ventura al Sur, más todo su contorno. Esta gran reserva tiene la especificidad de que en ella vive una población multiétnica y pluricultural, que ha sabido coexistir dentro de sus propias normas y leyes, las cuales le han permitido la sobrevivencia.

A estos factores sociales e históricos debemos agregarles factores físicos, geográficos y ecológicos, que han creado una relación hombre-ambiente con forma estructural propia. Debemos recordar que una amplia zona de lado y lado ha sido declarada por los organismos internacionales como uno de los pulmones de la Humanidad , por su importancia estratégica para la vida amazónica; lo que indica que cualquier iniciativa seria, obligatoriamente, debe comenzar por entender esto. Conocedores del tema sostenían que Darién es una válvula de descompresión natural que posee Colombia, quien siempre consideró a Panamá como un espacio natural geopolítico e incluso su clase conservadora más rancia aún nos consideran una provincia rebelde.

Darién es por excelencia el receptáculo de la migración sur de desplazados, quienes prefieren ingresar a Panamá por esta vía, en vez de los controlados puertos y aeropuertos. Sabiendo y entendiendo que por allí están los mecanismos necesarios para lograr su trasiego migratorio, evadiendo todos los obstáculos jurídicos.

Sin lugar a dudas, el problema, lo específico del hoy por hoy, para esta frontera es la crisis que vive Colombia. La guerra que actualmente azota a ese país nos involucra directamente, y más por las vulnerabilidades que hemos venido planteando.

Definitivamente son los grupos irregulares que operan en el área el tema principal. Darién es punto de convergencia de frentes de las FARC y otros grupos de ideología de izquierda, también de varios grupos paramilitares de derecha, de grupos de bandoleros, secuestradores, contrabandistas, plantadores de sicotrópicos, de laboratorios clandestinos de estupefacientes, etcétera.

El problema es complejo y debe tomarse con mucho cuidado, para no chocar con todo un sistema económico que gira a su alrededor. En donde debemos tener la capacidad de entender que, en el momento en que nos involucremos, nos vamos a encontrar con que el productor agrario, o recolector, del área le vende a los guerrilleros, paramilitares, contrabandistas y a todos los que transitan el área.

Existe, pues, una forma de vida entre sus pobladores, en la cual es posible encontrar a un ciudadano colombiano con más de 40 años de residir en Panamá o viceversa. Quizás el problema más difícil de enfrentar es lograr cambiar un patrón de vida establecido durante más de 100 años, que se ha hecho al margen de los controles normales de nuestros Estados.

Darién es también el paso obligado del tráfico de armas, narcóticos, seres humanos, etc. Y todo lo que significa la organización de cada operación en sí, creando un tipo de conducta; una verdadera cultura de la clandestinidad. Por Darién obligatoriamente retornan todas las armas que en algún momento estuvieron en manos de grupos irregulares que operaban en Centro América, al convertirse estos en partidos políticos sus armas fueros adquiridas por los grupos del Sur, lo que obliga su tránsito a través de nuestro territorio.

Dada la situación de Colombia, los antecedentes históricos anteriormente citados, las consideraciones geopolíticas, ecológicas y sociales, la frontera de Panamá con Colombia constituye para la seguridad nacional un factor de riesgo interno y externo, que por su causa binacional exige una atención del Estado, que debe ser el resultado de un análisis multidisciplinario que excluya los balances superficiales.

Cualquier acción que allí se tome, si busca concretar una situación de estabilidad, confianza y seguridad en el país, debe partir de la divisa de que en Darién más que pensar en destaponarlo o hacer la carretera, se deben detener los ataques contra nuestras comunidades, proteger al país y no involucrarlo en un conflicto que nos es ajeno; combinar un manejo adecuado de relaciones con los componentes que hacen presencia en el escenario, considerando el papel de cada uno, pero, sobre todo, asegurando la presencia efectiva del Estado panameño, mediante el control riguroso de los movimientos y relaciones con la población.

Es necesario recordar que desde 1903 la visión geopolítica de Colombia, o la incursión de otras fuerzas en Panamá, fue impedida por la presencia norteamericana, que actuó, desde la ex Zona del Canal y su Comando Sur, como un factor disuasivo. La nueva situación que se registra, a partir de la salida de las tropas estadounidenses del territorio nacional, obliga a Panamá a dejar categóricamente establecido que es capaz de manejar adecuadamente la seguridad de sus fronteras y del Canal, dando una señal clara a la comunidad internacional de que podemos manejarnos en el tema de la seguridad nacional con la eficiencia que requiere un Estado libre y soberano.

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Artículo publicado el 10 de febrero de 2009 en el Diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Los ‘políticos’ del cuarto poder

La opinión del Ex Presidente del Parlacen

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JULIO  PALACIOS  S.

Hoy, que nos encontramos en la coyuntura de las reformas estatutarias en nuestro colectivo político y del Código Electoral, es prudente abordar el tema de cómo regular la participación en campañas electorales, tanto de elecciones primarias, como de las generales, de los dueños o protagonistas de programas radiales, televisivos o de periódicos.

Aplicando el mismo principio de los funcionarios públicos con mando y jurisdicción, que deben dejar por ley sus cargos con un mínimo de seis meses antes del torneo electoral.

Y es que en los últimos años se ha acrecentado la participación de estos personajes, no solo en los cargos de elección, sino en el usufructo de espacios políticos en el gobierno central, como compensación por el trabajo proselitista realizado durante la campaña electoral.

La sobreexposición en los medios es una herramienta valiosísima y altamente costosa, la cual es difícil de equiparar para el resto de los contrincantes en un torneo electoral y esta participación debe ser regulada basándose en el principio de igualdad de condiciones para todos los candidatos a ocupar un escaño político de elección popular.

Ahora resulta que para ser diputado, lejos de formarse y prepararse política e ideológicamente o educarse en temas de desarrollo de proyectos para el bienestar social, solo se requiere tener un programa de TV o radio con una fachada lacrimógena o circense, y tendrás la oportunidad de ser representante, alcalde, diputado o incluso presidente de la Nación.

Y aunque en algunos casos existen quienes dirigen programas serios y de gran valor periodístico e informativo, el tema debe ser genérico y solidario para todos los que están en el medio.

Existen precedentes en algunos países latinoamericanos que han tomado esta iniciativa, como Colombia, entre otros, que ven como viable y justo que los participantes en los torneos electorales tengan las mismas condiciones en lo que respecta a su participación en los medios y han dispuesto que los funcionarios, comentaristas, analistas, narradores de noticias de todo tipo, protagonistas, columnistas, maestros de ceremonia, artistas, actores de teatro, cine, radio o TV, etc., pongan sus cargos a disposición, pidan licencia o renuncien con un tiempo no menor de seis meses antes del torneo electoral.

Espero que esta iniciativa no se vea como una intromisión en la libertad de expresión o de empresa, sino como el interés de lograr la igualdad a favor de todos los ciudadanos, para tener las mismas oportunidades a la hora de participar en la vida política, y que aprovechando la oportunidad, a través de la Comisión de Reformas al Código Electoral vigente, que organiza el Tribunal Electoral, se tome en cuenta.

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Publicado el 31 de enero de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, .o mismo que al  autor, todo el crédito que les corresponde.

Del Parlacen

Del Parlacen…


La opinión del Ex Presidente del Parlacen…

JULIO  PALACIOS  SAMBRANO

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No puedo iniciar este artículo, sin hacer un recuento histórico de los hechos que dan a luz a la más importante institución parlamentaria de nuestra Región, el Parlamento Centroamericano (Parlacen).

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Y es que, gracias a Dios, Centroamérica es hoy una región de paz y democracia, pero hace 20 años estaba inmersa en conflictos bélicos, en convulsiones sociales, era una región convertida en el polígono de tiro de las superpotencias de ese entonces. Los panameños no éramos ajenos a esos problemas, que nos afectaron a través de la migración en masa de familias enteras que se refugiaban en Panamá huyendo de los problemas bélicos, los cuales también imposibilitaban el comercio con nuestro país y limitaban el desarrollo turístico para nosotros.

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Ese periodo sombrío para Centroamérica acabó el 25 de mayo de 1986, cuando los entonces presidentes de la Región, con el acompañamiento efectivo de los países amigos, decidieron firmar, de manera autónoma y soberana, los Acuerdos de Esquipulas. Y quiero destacar este hecho, pues, lamentablemente, pasa inadvertido para la mayor parte de los panameños y es que hace 20 años acabó la guerra en la Región, terminó la intolerancia política, acabó la censura, la persecución y el destierro. Muchas veces menospreciamos esta realidad y creemos que no hemos avanzado o que no hemos servido para nada, pero nos equivocamos y no entendemos, por falta de conocimientos, que los panameños fuimos víctimas de esa guerra, de esa persecución, encontrándonos más de una vez clandestinos o formando parte de la interminable lista de desaparecidos.

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Hoy, quiero aprovechar éste artículo para rendir un homenaje a esos históricos Acuerdos de Esquipulas, que gestaron un tratado de paz firme y duradero, quizás el más firme y duradero que se haya firmado entre regiones en conflictos en todo el mundo. Y debo destacar a sus protagonistas y a todos los aliados que apoyaron a Centroamérica. Desde los procesos de paz en Manzanillo y Contadora, y el liderazgo que imprimió a este importante proceso de pacificación Omar Torrijos; posteriormente la línea política que retomaron hombres de la talla y visión de Marco Vinicio Cerezo, Daniel Ortega, Óscar Arias, José Napoleón Duarte y José Azcona (q.e.p.d.). Aquí debo resaltar un hecho importante, a diario escucho decir que Costa Rica no pertenece al Parlacen, lo que es un error, pues, el mismo presidente actual de ese país fue el que firmó los Acuerdos de Esquipulas, los cuales le dieron vida al Parlacen, y si no envían delegación, no es porque no quieren pertenecer, sino porque no quieren modificar sus leyes electorales para que se elijan diputados para ese fin, y siempre han propuesto que ellos integrarían la institución con diputados de su Asamblea Nacional, lo que sería tema de otro análisis completo.

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El apoyo europeo de ese entonces fue tan influyente que lograron que se fundara el Parlacen a imagen y semejanza del Parlamento Europeo, convirtiendo al Parlacen en el segundo Parlamento de integración regional más importante del mundo, después del Europeo por supuesto, y aún continua ese apoyo al incorporar el Parlacen a la Asamblea Parlamentaria Eurolatinoamericana (Eurolat), la cual es responsable de orientar los acuerdos de asociación entre Europa y América Latina y donde Panamá está representada con dos diputados del Parlacen; y de los países de Norte y Sudamérica que conformaron el grupo de amigos y el grupo de los ocho, ellos también siguen apoyando el fortalecimiento del Parlacen, porque México y Venezuela son miembros observadores permanentes. Y República Dominicana, en su afán de no quedarse por fuera de todos los beneficios que de esto emanan, luchó por más de siete años para ser considerada miembro pleno del Parlacen. Precisamente, el Parlacen es hoy el más importante órgano del proceso de Integración de Centroamérica, y es porque debe su génesis a esos Acuerdos de Esquipulas. No puedo iniciar una defensa oficiosa del Parlacen sin hacer este recuento histórico, porque todo el que arremete contra él es en principio porque no lo conoce y, peor aún, porque no sabe el grave daño político y de imagen internacional que le causa a nuestro país y desarrollo.

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El Parlacen, como expresión de reconciliación de la Región, es donde hoy confluyen en el marco del debate abierto, franco, directo y tolerante los que ayer se enfrentaron en los campos de batalla; pero hoy se plantean la necesidad de garantizar el mantenimiento de esa paz firme y duradera, atendiendo los problemas sociales más cruciales que enfrentan nuestros pueblos. Si bien ya no ruge la voz del cañón en nuestros campos, nuestra juventud sigue muriendo a causa de la violencia, la delincuencia y la drogadicción; nuestras mujeres siguen siendo excluidas socialmente, incluso se incrementa macabramente el índice de mujeres asesinadas por el simple hecho de ser mujeres; nuestra niñez naufraga hacia un futuro incierto, la distribución de la riqueza se torna cada día más inequitativa, el desempleo es la constante en cada familia de la Región.  En este sentido nosotros, los parlamentarios centroamericanos, hemos constituido el puente directo entre las demandas de nuestros pueblos y sus gobiernos y las instituciones de integración regional, lo cual nos faculta para el acompañamiento y para el ejercicio de todos los acuerdos que sean necesarios para salvaguardar los mejores intereses de nuestros conciudadanos.

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Por eso en el Parlacen hemos emitido importantes resoluciones y dictámenes, los cuales tienen un beneficio directo a nuestros ciudadanos. Menciono solo dos: La que originó la diputada Mayín Correa, que consistía en la compra general de medicamentos para proveer a toda la Región y que repercutiría en una rebaja realmente inmensa en los costos de las medicinas para todos los centroamericanos; otra iniciativa, que presenté yo, que consistía en crear un registro único vehicular para toda Centroamérica, porque a los panameños les roban sus carros y en el 90% de los casos estos son vendidos en los países centroamericanos y con este sistema sería mucho más difícil.  Y créanme que dictámenes como estos, que benefician directamente a toda la Región, hay para editar diez tomos completos, pero no son, en la mayoría de los casos, aplicados ni puestos en práctica por el único inconveniente que tiene el Parlacen, que es la falta de carácter vinculante de nuestras deliberaciones, por lo que estamos sometidos a la voluntad de los gobiernos.

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También, por desconocimiento, critican lo que cuesta el Parlacen al país, pero es tan absurda la cantidad, que en verdad se lo puedo admitir a un ciudadano común, más no a un canciller o peor aún a un jefe de Estado. El Parlacen le cuesta al país un millón setecientos mil dólares al año, y para que tengan un marco comparativo, en este país se gastan cuatro millones en un carnaval; y es la misma cuota desde hace 16 años, sin haber recibido ni un solo real de aumento en todo este tiempo, y le puedo jurar que son los diputados peor pagados del mundo, pero de hecho los más afanosos y entusiastas. Pero por falta de recursos al no poder dar a conocer sus logros, se les proscribe de este reconocimiento tan merecido. Ojalá podamos aprovechar esta crisis institucional para que el Parlacen sea evaluado con justeza y no cometamos el más grande revés político parlamentario internacional, el cual contrastaría con lo que históricamente ha sido la posición del pueblo panameños, el cual ha mantenido presencia y vigencia en todos los escenarios internacionales posibles y que en todos ellos nuestro país y nuestros representantes han dejado en alto el nombre de Panamá.

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Publicado el 20 de agosto de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

A las bases del PRD

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A las bases del PRD

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JULIO PALACIOS S.

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Mantener convicciones, principios fundamentales y el claro entendimiento del respeto a nuestros estatutos y a nuestra dirección partidaria, es la clave para mantener nuestra plataforma política y organización. No podemos caer en el oportunismo de personajes que hoy asumen posiciones drásticas, cuando sus despensas y roperos están que se desbordan y, peor aún, cuando hicieron uso del periodo en el poder a plenitud, al punto de que no se atrevían a plantear una verdad, una razón, y fueron cómplices silentes de todo lo ocurrido; hoy resultan ser lo nominados a inquisidores de nuestros dirigentes.

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Qué fácil es ahora agitar los pañuelos para alertar a las bases de situaciones que en su momento, cuando ellos mismos ejercían los cargos para plantear los errores, no lo hicieron porque ocupaban altos cargos en el gobierno.

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Recuerdo cuando fui proscrito de mi propio gobierno y exiliado del acceso a optar por espacios políticos, pese a mi condición de dirigente nacional y diputado; todos esos que hoy pretenden levantarse en sancos, porque no tienen otra forma de trepar, expertos demagogos y mutiladores de alas, me cerraban las puertas y no se atrevían ni siquiera a recibirme en sus despachos, qué clase de líderes estos que abandonan a sus compañeros por salvar su paila.

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Así fue y me revelé a la dirección desde el inicio del periodo, porque no compartía algunas decisiones e hice valer mi derecho a disentir y pagué con creces por esa determinación que me enseñara Omar; pero estos malos dirigentes esperaron hasta el cuarto año del gobierno, otros al final y los más descarados están ahora saliendo de esa hipnosis y sumisión que da el poder para reclamar los errores, que cómodo, ¿verdad?

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Sin embargo, pese a todo eso, hoy, manifiesto mi apoyo al CEN; porque creo en la capacidad y liderazgo de, por lo menos, la mayoría de ellos, y además porque yo voté por ellos y me parece absurdo que se les traten de achacar situaciones y acciones que fueron responsabilidad de todos, la derrota debe ser compartida por todos. Porque el éxito o el fracaso no es lo que indica la justeza de una causa o que se esté correcto en una línea, la pérdida de la campaña no es indicativo de que estábamos equivocados. Estábamos en lo correcto, teníamos la mejor candidata presidencial que partido o país alguno ha aspirado a tener; teníamos una extraordinaria gestión presidencial, en donde nuestros mejores cuadros hicieron gala de su formación y compromiso social en la gestión gubernamental.

Yo creía en nuestra oferta electoral y en nuestras posibilidades de triunfo, pero a veces hay condiciones que nos adversan a lo interno y externo, incluso hay factores imponderables que nos complican, hasta el azar.

No ganamos la campaña y todos debemos asumir nuestra responsabilidad.

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Se me ha asignado la tarea, al igual que a otros miembros del Directorio Nacional, de reformar nuestros estatutos y estoy absolutamente convencido de que va a emerger un documento más acorde a nuestras realidades y mucho más firme en los conceptos de militancia, dirigencia y convicciones ideológicas, para preparar el partido para una renovación real de todos sus liderazgos y una estrategia generalizada y compartida para las futuras responsabilidades y aspiraciones de nuestro partido.

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Publicado el 29 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.