La ley del menor esfuerzo

La opinión de…

Christi Escalante

Recientes noticias relacionadas con el tiempo que podría tomar la liquidación total de la empresa British American, producen en los afectados desconcierto, profunda tristeza y decepción. La fiscalización debe implementarse a todos los niveles, y la misma debe ser de carácter permanente y eficiente, la cual adoleció en este caso por parte de la Superintendencia de Seguros.

Simplemente, esa entidad quiso lavarse las manos al estilo de Poncio Pilato, presentando la solicitud de quiebra ante los tribunales. Pregunto ¿estaba Bristish American realmente en estado de insolvencia? ¿Era la declaratoria de la quiebra la única y última alternativa?

Si todas y cada una de las partes involucradas en la fiscalización de la actividad de seguros hubiesen desempeñado eficientemente su trabajo, la desgracia no hubiese ocurrido. Lo peor y decepcionante es que se aplicó la ley del menor esfuerzo, y no se agotaron todas las opciones posibles para el rescate de la “supuesta quiebra” de la empresa, por lo que muchos de los asegurados de British American están ahora afectados.   Y hoy, con poca vergüenza y cara dura, los garantes de dicha fiscalización de la actividad siguen percibiendo elevados salarios, sentaditos muy cómodos y refrigerados en sus oficinas.

No se debe jugar con la economía y bienestar de las personas, más cuando lo han logrado a base de mucho esfuerzo y trabajo y cuando las inversiones de algunos asegurados en esa empresa constituían posiblemente sus únicos ahorros.

Como todo lo que sucede en Panamá, este caso quedará en nada porque afecta al pueblo,   mientras que los responsables directos o indirectos por la ineficiente fiscalización y controles saldrán airosos.

Habrá que esperar dos o tres largos años para que este caso se resuelva, mientras tanto los honorarios legales del curador saldrán de los bienes que se recuperen, lo que no debería ser; este pago debería asumirlo la Superintendencia de Seguros, lo que ayudaría a lavar su mala imagen en este caso.

¿Es esto crecimiento, evolución y seguridad jurídica? No, creo que no, como otras muchas veces, se trató simplemente de la ley del menor esfuerzo.

<> Este artículo se publicó el 3  de octubre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.
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Crecimiento económico, ¿para quiénes?

La opinión de…

Christi Escalante 

En los últimos tres años me ha sorprendido el alto crecimiento económico con que Panamá se ha perfilado, y parece que este buen ambiente económico se mantendrá por algunos años más.

Sin embargo, este supuesto crecimiento no se compagina con la realidad que vivimos los panameños. Cada día observamos cómo se incrementan sin cesar los precios de los alimentos, el aumento de los impuestos y el alto costo de la energía eléctrica, factores que terminan originando pobreza y extrema pobreza.

Otros de los tantos malestares que nos agobian, son el pésimo sistema de salud y transporte, los tranques descomunales, la ausencia de agua potable en sectores apartados, la inseguridad en las calles, el crecimiento de los maleantes de cuello blanco, algunos políticos altamente mediocres y, bueno, si sigo mencionando no creo acabar nunca.

Precisamente, hace escasamente unos días tuve el disgusto de escuchar a un alto funcionario del Ministerio de Desarrollo Agropecuario aconsejar al pueblo que, en virtud del costo elevado de algunos productos, se hace necesario optar por alimentos sustitutos, es decir, que si antes teníamos acceso a comprar ciertas verduras o vegetales, simplemente ya no podremos consumirlos. Sus palabras produjeron en mí “repugnancia” y una percepción de mediocridad del personaje, al ser incapaz de ofrecer alternativas para lograr que los precios de los productos bajen, pero ya todos sabemos de qué va esto.

Los panameños nos merecemos una mejor calidad de vida, y no me refiero únicamente a percibir un buen salario, es poder además contar con una buena alimentación, beneficiarnos de un sistema educativo y de salud confiable y digno, poder movilizarnos en un servicio de transporte público adecuado, un verdadero sistema legal donde impere la ley y que los infractores –no importa de quiénes se trate– sean verdaderamente sancionados.

También anhelamos un clima agradable y tranquilo en los vecindarios, sin tener que escuchar palas excavadoras a las 8:00 p.m. y permitirnos descansar; vivir en un lugar donde no haya hacinamiento de viviendas, ya que las autoridades conceden permisos de construcción a diestra y siniestra, sin hacer las evaluaciones técnicas responsables y serias, todo por permitirle a empresarios inescrupulosos hacer grandes negocios; un país donde se respete y proteja el medio ambiente; pero lamentablemente estamos a muchos años luz de lograr que todo esto mejore y todavía este gobierno se atreve a decirnos que está trabajando.

Con profunda tristeza y decepción observo cómo este gobierno quiere reflejar de cara al exterior y a nosotros mismos, que Panamá es una especie de fina y majestuosa alfombra persa, pero nosotros los panameños, sabemos muy bien lo que hay debajo: abundante porquería, y nosotros, lamentablemente somos sus receptores.

Este crecimiento económico no está llegando a los panameños, principalmente a los más humildes, por eso me atrevo a preguntar: crecimiento económico, ¿para quiénes?

Lo único que nos queda es aferrarnos a nuestros valores y principios, defender y proteger nuestros derechos, que el pueblo alce su voz al unísono en contra de todo aquello que hoy sigue perjudicándonos.

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Este artículo se publicó el 20 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Los responsables y el dinero de los afectados dónde están?

La opinión de…

Christianne Escalante

Han pasado ya semanas desde que estallara y se hiciera pública la situación de la compañía aseguradora British American Insurance y todavía me queda la gran duda si realmente, solicitar la declaratoria de quiebra de la compañía era lo más indicado o necesario.

Muchos han sido víctimas de la falta de seguridad jurídica, la incapacidad, mediocridad y falta de supervisión de las entidades correspondientes. Ante lo sucedido, se deben determinar las actuaciones ocurridas por omisión o fallas en la supervisión de la actividad, pero como siempre y así es en este país desgraciadamente, no se sanciona ni se condenan a funcionarios y/o maleantes de cuello blanco, éstos salen siempre bien librados, y como dije en una ocasión, Panamá es un paraíso, pero no fiscal, sino paraíso para maleantes y funcionarios de cuello blanco.

Quisiera lograr entender o que por favor alguien me lo explique, por qué de las propuestas de compra por parte de terceros, en cuanto a toda la cartera de British American, éstas no fueron tratadas y analizadas o bien esforzarse por buscar compradores y evitar la pérdida del dinero que con tanto sacrificio muchos asegurados confiaron a esta empresa. Soy de la opinión que no se realizaron los suficientes esfuerzos para tratar de salvar a la empresa de la supuesta quiebra. En este asunto, ya tenían que haber rodado cabezas y todos sabemos empezando por quién.

Ahora bien, me pregunto si de todas las sucursales únicamente la sucursal de Panamá ha sido declarada en quiebra, y ¿qué ha pasado con las sucursales de los otros países? Pues, en este sentido si el grupo o consorcio propietario está en supuesta quiebra, lo deberían también estar las demás sucursales.

Se debe analizar e investigar, de parte de quienes hubo omisión en la supervisión de la actividad de la compañía y los que sean responsables deberían ser enérgicamente sancionados, pero como siempre he dicho, a nuestros gobernantes poco les importa cuando se trata de Perico de los palotes, ya que de haberse tratado de inversionistas extranjeros importantes, otra sería la situación.

Quiero aprovechar y reconocer la labor del curador, el Licenciado Marcelo De León, quién ha sido muy paciente, pues ha tenido que escuchar las distintas historias y algunas de ellas desesperantes de parte de los asegurados. Ha demostrado humanidad y solidaridad ante lo acontecido.

Exigimos el reclamo total de las sumas, producto de las rentas contratadas por cada asegurado. Aquí no se trata de recibir un porcentaje, el cual se pueda traducir, en mínimos, sino las sumas totales. Muchas personas dependían de esos ahorros para vivir.

Y que además, el gobierno de turno demuestre capacidad y seriedad para resolver el problema; así como fue muy fácil declarar a la empresa en quiebra, así mismo que se realicen los desembolsos de las sumas totales a favor de los asegurados.

Y por último reforzar las normativas legales correspondientes, para evitar nuevamente este tipo de colapsos.

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Este artículo se publicó el  28  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.