El Seguro Social, ¿entonces?


La opinión del Periodista…

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EUCLIDES M. CORRO R. .

A mediados de la década de los 70 a la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social se le hicieron cambios fundamentales con una proyección social de incalculables efectos, pero que al no ir acompañada con un compromiso de parte del gobierno central a través de una solidaridad económica, se convirtieron en una carga adicional que con el tiempo merece se analice el mismo y se le busque una solución.

Eran los primeros años del proceso revolucionario bajo el liderazgo de Omar Torrijos Herrera, en tiempos donde existía el compromiso de realizar transformaciones tanto en la educación como en el sector salud. No había otra opción si realmente se buscaba introducir un esquema que más allá de la política tradicional, provocara un nuevo concepto social a favor de las clases más necesitadas.

El tiempo ha demostrado que la intención era efectiva. El darle atención no solo ambulatoria sino hospitalaria también, a la compañera e hijos del asegurado; o sea el cotizante, garantizó en buena medida transformar el concepto de la salud social en un país que comenzaba a dar despuntes económicos inimaginables. Pero adicional, se sumó a los beneficiarios a los padres del trabajador.

Pienso, sin embargo, que al no realizar otros ajustes más de fondo que de forma, como fue establecer por ley la solidaridad del gobierno con esta institución, se fueron agravando sus finanzas, porque hubo necesidad de incrementar las cama—hospital, la atención ambulatoria (consultorios) y la compra de medicamentos.

A contrapelo, el Estado como tal dejó de atender a un porcentaje de la población que ya no concurría a sus centros hospitalarios, porque preferían atender sus problemas de salud a través del Seguro Social. Los Sistemas Integrados de Salud que se habían aplicado propició el ‘mal entendido’ que la transición no implicaba cargas económicas adicionales que implicaran un impacto negativo para los programas de la seguridad social.

Pocas veces se quiere hablar con seriedad de este asunto. De igual forma, existe el valor necesario, que sumado a la solidaridad económica que debe existir, se hace necesario desde hace mucho tiempo, que el trabajador dé un aporte adicional para seguir garantizando la atención básica y especializada a su familia. Reitero, ha faltado entender que el problema debe ser encarado y planteado como un tema de Estado.

Esa es una parte del problema. Existe otro aspecto que tiene un costo político que nadie quiere asumir. Durante el gobierno anterior al de Martín Torrijos, se permitió la existencia de una administración con credencial ‘populista’, que elevó en un porcentaje peligroso la cantidad de empleados necesarios para que el Seguro Social pudiera trabajar con eficiencia.

En la Caja de Seguro Social los estudios demuestran que bien puede trabajar con unos 10000 empleados, en vez de los 25000 que tiene en la actualidad.

Otro factor que incrementó los costos de la seguridad social fue la contratación de servicios técnicos y médicos dentro de las clínicas y hospitales privados, convirtiendo esta alternativa en un negociado que le está asestando una ‘puñalada trapera’ a la entidad que representa el único ahorro real que hace un trabajador durante su vida útil.

Si a todo esto le sumamos que la expectativa de vida ha crecido, ahora se cuenta con una población jubilada utilizando los servicios y recibiendo una compensación económica más allá de lo que hace algunos años indicaban los cálculos al respecto.

Por supuesto que el tema es complejo. Los trabajadores pueden argumentar que se les eliminó la jubilación anticipada y que se incrementó en dos años más la edad de jubilación. También se incremento la cuota obrero—patronal y el cuadro básico de medicamento se desmejoró en comparación con cuando tuvimos el más amplio de toda la región (década del setenta y ochenta).

Opino que es hora de que las nuevas autoridades enserien sus respuestas al tema, en vez del facilismo. Al gobierno le toca igualmente participar de una solución permanente y no temporal. No hacerlo sería tanto como traicionar a una de las entidades, que como dije, garantiza que al concluir la vida laborar del ciudadano, la miseria no sea tan severa para él y su familia.

<> Artículo publicado el 4 de octubre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.

Es hora de cambiar el paso

La opinión del Periodista…

EUCLIDES M. CORRO R.

Para muchos Ricardo Martinelli es un fenómeno político con mucho olfato para identificarse con la gente común y corriente.   Que no dudó en caminar durante largo tiempo y supo aprovechar la oportunidad que se le brindó. Para otros, es un producto mediático, que se le vendió al electorado a través de una excelente campaña en la que supo convertir sus debilidades en fortalezas.

Sus enemigos trataron de debilitar su imagen acreditándole supuestos problemas mentales, pero sus asesores le dieron vuelta al sartén convenciendo a mucha gente que en este país ‘los locos somos más’. Fue en este preciso momento en que comenzaron a caminar con paso seguro hacia el tan ansiado y soñado puesto en el Palacio de las Garzas.

Los cuerdos tienen que aceptar que el ‘rey de los supermercados’ y sus asesores les ganaron la batalla y no solo por un breve margen, sino por una amplia diferencia que los dejó —y todavía pienso que no se han logrado reponer— dando tumbos y buscando oxígeno.

Debo aceptar que el gobierno inició su gestión con una serie de medidas acertadas. Comenzó a hacer buenas sus promesas electorales. Implementó el programa de ‘cien para los 70’, le aumentó el salario a los policías y llegó con un mazo a romper varias estructuras de gente acostumbrada a burlarse prácticamente de la ley.

Esta fue la parte agradable de los primeros meses. Después despertaron a la realidad. Todo lo que se estaba haciendo requería de un presupuesto mayor y, además, cayeron en cuenta que una sola parte del poder no era suficiente. Era impostergable sumar otros organismos que a la larga podían ‘dañarle el esquema de trabajo’.

Y como era fácil suponer, pusieron manos a la obra. Se aumentó la carga impositiva, se buscaron otras fuentes de ingreso y el despertar de los ‘locos’ no se hizo esperar, mientras que los cuerdos entendieron que el que no se sumaba era porque estaban en contra y ese derecho a discernir libremente tendría un costo.

Surgió la tesis de que la procuradora general de la Nación se negaba a cumplir con las ‘tareas asignadas’. Su historia ya es conocida por todos y el margen de la duda a la certeza se perdió en una línea divisoria muy delgada. Se decía que el objetivo principal, entre otros, era neutralizar y encarcelar al ex presidente Ernesto Pérez Balladares.

El presidente nombró a dos nuevos miembros en la Corte Suprema y a pesar del ‘slogan’ que este gobierno era el del cambio, se comenzaron a dar pasos en falso y a repetir los mismos deslices de los gobiernos anteriores. Todo en este mundo tiene un precio, y como se dice en el interior del país, ‘el que quiere ser reina, que aprenda a tirar besitos’.

Un ejemplo, lo ocurrido en Bocas del Toro. Sin pretender achacarle la culpa a nadie, sin enumerar desaciertos y solo analizando los hechos reales, es evidente que dos ministros de Estado equivocaron el ‘idioma’ con las partes enfrentadas, provocando una crisis que no era necesaria y que fácilmente, con un poco de malicia, se hubiera evitado.

En la desesperación se están aplicando respuestas fáciles que no dejan de ser un simple paliativo. Los pueblos piensan que si los gobiernos les regalan dinero o lo que sea, es porque ‘tenían’ que darlo y a la larga o a la corta, como ha sucedido tantas otras veces, terminan por no agradecerlo.

Está comprobado que el paternalismo no es la mejor medicina, porque fácilmente se corre el riesgo de caer en la demagogia. Y esto definitivamente, no es lo aconsejable.

No veo otra opción. Tengo el presentimiento que las cosas pueden agravarse si no se plantean un nuevo sistema accionario. Hay que bajarle la presión a la sociedad civil y a los medios de comunicación. Es hora de buscar nuevos aliados. El descalificar a unos y castigar a otros con la publicidad gubernamental, no es una buena alternativa.

Por supuesto que tiene la opción de seguir en la confrontación para medir fuerzas. Esta sería una salida buena para los tercos, los que no quieren dar a su brazo a torcer, y créanme que ni los locos lo aceptarían de buen agrado.

<>Artículo publicado el 12 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Lo bueno, lo malo y lo feo de las encuestas

La opinión del Periodista…

EUCLIDES M. CORRO R.

Nuestro país está atrapado por las encuestas. Las hay de todos los colores, científicas e improvisadas. No hay empresa televisiva, radial o de prensa escrita que no tenga la suya. Es casi un pecado no medir a diario la opinión de algunos panameños sobre temas tan disímiles que muchas veces nos preguntamos a quién le importa el resultado que las mismas puedan arrojar.

Sin embargo, sería injusto despreciarlas todas, porque ciertamente las hay que nos indican con cierto nivel de fidelidad cuál es la percepción de los panameños sobre algunos temas, principalmente para que el presidente de turno esté tranquilo o a contrapelo, se desespere y dirija el disgusto de sus propias culpas contra otros.

Lo malo es que nos hemos acostumbrado a lidiar con estas ‘mediciones’ y basta con escuchar o leer sobre alguna de ellas para sumarnos y expresar lo que a nuestro entender es ‘nuestra verdad’.

Por supuesto, y como ya apunté, no desestimo la información que se deriva de las encuestas con cierto nivel de seriedad y fundamentada en factores científicos. No así las que han prostituido el valor de esta herramienta para que la gente opine, repito, hasta de los asuntos más necios e increíbles.

Se cae en la torpeza de asignarles una credibilidad total. Nos olvidamos que en muchas de las veces las mismas son manipuladas a través de preguntas que pudieran tener una sola respuesta. No olvidemos también que el que paga la orquesta dice qué música quiere escuchar.

Por supuesto que no pretendo invalidar todos los resultados, porque sería igual de irresponsable descartar la eficiencia de algunas de ellas. Lo sabio es analizar los números en su justa dimensión. Evaluar las respuestas, no por lo dulces o amargas que sean a nuestro gusto, sino interpretando el mensaje que nos están enviando algunos sectores de la comunidad nacional.

Olvidémonos de las que no son serias. De aquellas que solo responden al interés de una persona que se vale, para manipularlas y buscar resultados a su gusto, de los denominados ‘call center’ en los que en forma tenaz e intensa un grupo de empleados o amigos comienzan a llamar a las emisoras o anotar en las encuestas digitales a través del Internet.

Conozco a varios que son expertos en manipular las respuestas. Son los que se engañan invirtiendo grandes sumas de dinero para utilizar los resultados en campañas mediáticas. En esta acción no se escapan ni los altos funcionarios ni los sectores de oposición al gobierno, aunque en menor escala.

Lo gracioso de todo esto es que cuando son encuestas serias, con credibilidad, no dudan en restarles importancia cuando los resultados no les convienen; sin embargo, se apasionan con ellas cuando los numeritos les son favorables.

Lo más terrible es la época de las elecciones para escoger presidente, diputados, alcaldes y representantes de corregimientos. No importa el esfuerzo que realiza el Tribunal Electoral para evitar este abuso, que no aporta mucho a la democracia y, en cambio, son nefastas en el afán de desacreditar o tergiversar la imagen de los rivales políticos.

Intento con todo lo anterior alertar, prevenir, advertir, etc., a los que de pronto dan la certeza a estos resultados, cuando los mismos no son más que una maniobra para descartar a los rivales e inclusive, denigrar su imagen ante el electorado. Para muchos el fin justifica los medios y si se logra el objetivo, no importa la sanción que se pueda recibir por esa violación a la Ley o las normas que rigen la decencia de los individuos.

Estudiosos del comportamiento humano y los que analizan los secretos de la ‘inteligencia emocional’, saben a qué me estoy refiriendo. El problema está en que no existe autoridad que regule el concepto total de las encuestas para que respondan a una actividad científica y honesta.

Mientras que esto no ocurra, los panameños seguiremos como hasta ahora: Prisioneros de un arma al que recurren los majaderos, con el único propósito de satisfacer su ego, aunque ello represente una burla a los incautos.

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Artículo publicado el 28 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Módulo de comunicación masiva

La opinión del periodista….

EUCLIDES M. CORRO R.

Durante el pasado fin de semana tuve la honrosa distinción de haber participado como expositor en un Diplomado de Gerencia Integral al Sector Cooperativo, organizado por el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo en conjunto con la Universidad Latina,   en el que pude conocer del entusiasmo y dedicación de un grupo de administradores y gerentes de cooperativas que funcionan en Colón y Panamá.

La ocasión fue excelente toda vez que el grupo nos permitió durante diez horas divididas entre viernes y sábado, exponer en una interesante conversación muchos aspectos del periodismo y su aplicación en beneficio de la actividad que las cooperativas realizan en beneficio del desarrollo económico y social del país.

Sobre todo, me pude percatar del interés que muchos panameños tienen sobre el papel de los medios de comunicación en el acontecer diario, y a la par, analizar sus inquietudes por la forma en que los periodistas enfrentamos los problemas que muchas veces implica el tratamiento de la noticia.

Debo reconocer que para mí fue una sorpresa la dinámica de este grupo. Su óptica por la forma en que los medios informativos les suministran cada uno de los acontecimientos que de manera directa e indirecta les afecta. En fin, hubo una interacción positiva y beneficiosa.

Debo reconocer el esfuerzo del IPACOOP, que cumplió el pasado mes nada menos que 30 años de existencia, en fomentar una tarea docente orientada a fortalecer la calidad del servicio que ofrecen las cooperativas en todo el país, actividad que obviamente es respaldada por el factor humano que tiene en sus manos la tarea de regentar el cooperativismo en una gran cantidad de organizaciones.

Pude enterarme de que en Panamá existen unas doscientas mil personas que forman parte de un centenar de cooperativas, que tienen como propósito fundamental no solo respaldar y promover el desarrollo socioeconómico del país, en términos generales, sino la participación del individuo como parte de ese progreso.

Es reconfortante saber, por ejemplo, que el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo, entidad responsable de formular, dirigir, planificar y ejecutar la política cooperativa del Estado, se encuentra en estos momentos, en medio de una gran fortaleza gracias al trabajo que realiza su actual directora, Ana G. Rosas de Vallarino.

Como decía, nos tocó desarrollar temas como ‘Conceptos modernos de la comunicación masiva’, ‘Análisis de la comunicación estratégica en la historia de la Humanidad’, ‘Análisis del proceso de comunicación (emisor, canal y receptor)’, y ‘Análisis de la conducta del individuo’. Además, tuvimos la oportunidad de referirnos a los ‘Manejos de medios de comunicación masiva’, ‘Cooperativas y la comunicación masiva estratégica’, ‘Inteligencia emocional’ y, finalmente, sobre ‘Sistema de información gerencial en la comunicación estratégica’.

Fueron dos días de intenso trabajo en el que recibimos el formidable respaldo de la coordinadora por el IPACOOP en este diplomado, profesora Yesenia Villamil, quien estuvo siempre muy atenta a cumplir con las necesidades y apoyo requeridos.

La jornada contribuyó, igualmente, a que conociéramos qué esperan nuestros lectores y lo que demandan todos los que buscan una orientación a través de los medios de comunicación masivos. Incluyendo, claro está, sus inconformidades y expectativas.

En fin, fue una jornada agradable. Participantes y expositor se combinaron en el esfuerzo para alcanzar la meta y entender al final del camino que existen muchas formas para consolidar un trabajo que sin ningún problema contribuya recíprocamente a los mejores intereses de la nación.

No conocía las instalaciones de la Universidad Latina, la cual funciona en instalaciones modernas y adecuadas para atender a los que buscan una superación profesional a través del estudio formal. Debo señalar que quedé gratamente sorprendido por el orden y la actitud de los jóvenes que vi en pasillos y en aulas dedicados a ese proceso de enseñanza y aprendizaje. Es estimulante conocer que Panamá marcha a la vanguardia de centros de altos estudios que aportan su grano de arena en aras de nuestros muchachos y muchachas.

Finalmente, ojalá que otras organizaciones copien la afortunada iniciativa del IPACOOP en su afán de facilitar a todos los involucrados en la actividad cooperativista de las herramientas intelectuales y técnicas, para que su labor sea cada día más adecuada a los nuevos tiempos.

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Este artículo fue publicado el  16 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Entre comentarios y golpes

La opinión del periodista….

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EUCLIDES  M.  CORRO  R.

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Entre comentarios y golpes

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Pienso que uno de los personajes más controvertidos y que sin embargo a todos apasiona lo es el productor y director de “Lo Mejor del Boxeo”, especialmente desde que dedicó la parte inicial de su programa de los jueves a analizar la vida política del país.   Estoy seguro de que habrá quienes no comparten sus críticas, pero en lo que todos debemos estar de acuerdo es que ya sean a favor o en contra, es honesta su actitud.

Juan Carlos Tapia es una especie de camión blindado, que cuando embiste contra alguien el efecto de la colisión tiene repercusiones en el más amplio espectro de la comunidad nacional.   No faltan los que lo critican, porque su actitud pareciera ser la de quien se considera dueño de la verdad; aunque tengo la certeza que nada más lejos de esa realidad.

Con el paso del tiempo he logrado entender su nivel de pasión en lo que hace y en lo que dice.  Es decente en su apreciación, y aunque se equivoque, lo hace con la convicción de que está en lo cierto, y si alguien logra convencerlo que falló, entonces tiene la grandeza de saber disculparse.   En fin, una mezcla de sabiduría popular e ingenuidad eclesiástica.

Recuerdo cuando hace muchos años visitaba las instalaciones de sus oficinas en el sector de El Ingenio. En ese entonces solo incursionaba en comentarios sobre boxeo.

Allí en medio de una amistad que me entregó sin pedir nada a cambio, comencé a conocer a la persona, al individuo con una capacidad increíble para ayudar a los que buscaban su mano generosa.   No estoy autorizado para mencionar los muchos casos que me tocó presenciar de gente que prácticamente tenía un salario sin que tuviera que trabajar en su empresa.

Lo único que buscaba, y lo hacía con mucha habilidad, era respetar la integridad y aportarles una buena dosis de dignidad a los que sabían podía tocar su puerta y que no se irían con las manos vacías.

Juan Carlos Tapia es como ya dije, un ser generoso.   Nunca duda en hablar de su intenso amor familiar, y en especial por su esposa Carmencita y sus hijos.   Tal vez, por sus comentarios políticos, no es de los que gana muchos amigos en el sector partidista, pero como él bien dijo en una entrevista reciente para el diario La Estrella ”, él solo se refiere a los que desarrollan una vida pública como funcionarios.

Hoy, el buen amigo transita por un camino difícil.   Incluso, no fue hasta hace algunas semanas cuando transmitió a sus televidentes el mal que lo aquejaba.

Está enfrentando con determinación, mucha fe en Dios y con la fuerza que le proporcionan su familia y amigos, un cáncer en la vejiga.   Y cuando hablamos sobre el tema, noto en su voz la misma convicción que aplica a sus comentarios políticos.   Está convencido de que al final derrotará el mal que lo aqueja.

Pudiera extenderme y hablar sobre otras muchas cosas que giran alrededor de Juan Carlos Tapia, de quien todos sabemos igualmente su condición de empresario exitoso, con extraordinarias conexiones en el mundo del boxeo, su ingenio a la hora de producir programas novedosos que se han posesionado del gusto entre los televidentes, en fin, nada que ya ustedes no conozcan.

Me confieso su admirador.   Tengo más de treinta años de conocerlo sin que ello implique que formemos en alguna forma parte de su círculo íntimo; sin embargo, entre ambos hay respeto y confianza.   Es un ser especial y por ello ruego a Dios por su salud.   Y en esa oración estoy seguro que miles de ciudadanos me acompañan a diario.
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Publicado el 26 de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Pongámonos de acuerdo

La opinión del periodista….


Euclides M. Corro R.

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Pongámonos de acuerdo

Cualquier decisión que se tome al respecto estoy seguro generará diversas opiniones y es que además del simbolismo que su estructura representa, igual existen acontecimientos nacionalistas que de alguna forma nos recuerdan marchas de protestas e incluso, actos violentos. Me refiero al antiguo edificio donde funcionó la embajada de los Estados Unidos en nuestro país.

El presidente Martinelli tiene entre sus planes derribar este edificio para construir allí varias torres que sirvan de sede a las entidades financieras del gobierno. Salomón Shamah, administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá, ya dijo que se tiene contemplado construir una torre para el Banco Nacional de Panamá, que sería como un “ícono de la ciudad”.

La idea no es mala. Concentrar en un solo sitio al ministerio de Economía y Finanzas, el BNP, el Banco Hipotecario, y otras entidades más, pudiera ser beneficioso para sus clientes y usuarios. Estaríamos hablando de varias torres con muchos pisos que tendrían el beneficio de estar ubicados en uno de los sitios más hermosos de la ciudad, como lo es la bahía y la recién inaugurada Cinta Costera.

Pero como decía, hay otras opiniones. Ernesto De León, presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos ya anunció que han escogido tres propuestas entre las doce que se presentaron por parte de expertos en el tema, para darle un mejor uso a este edificio ubicado entre las calles 37 y 38.

Es importante señalar que este edificio fue parte de un litigio diplomático cuando el gobierno norteamericano quiso, e incluso publicó anuncios al respecto, vender esta propiedad, mientras que el gobierno de Martín Torrijos (2004-2009) interpuso las demandas del caso para evitar esta acción.

Recordemos que la sede diplomática norteamericana se trasladó a inicios del 2007 hacia un amplio globo de terreno en Clayton. El edificio que desde 1938 ocupaban en la Avenida Balboa tiene una superficie de 4,851 metros cuadrados.

Ignoro cuáles son las propuestas de las que nos habla la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos, pero estoy seguro que la idea central sería la de preservar la estructura y complementarla con las torres, lo que sería igual que matar dos pájaros de un solo tiro.

Si bien es cierto esta estructura no forma parte del patrimonio histórico del país, es innegable que su pasado está ligado a muchas de las querellas nacionalistas realizadas por varias generaciones. Este es un punto que no puede ser ignorado y mucho menos despreciado.

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Publicado el 22de septiembre de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Un viejo problema

Un viejo problema

La opinión del periodista….

Euclides M. Corro R.

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Hace más de 30 años obtuve un premio de prensa nacional con un reportaje publicado en El Matutino cuyo tema giraba alrededor de los problemas en el transporte colectivo. Lo digo como referencia para que tomemos conciencia de que lo que hoy estamos viviendo es un viejo problema. Recuerdo cuando el transporte estaba a cargo de la empresa privada, como los Barletta por ejemplo; y tengo la impresión que funcionaba con mayor eficiencia y decencia.

Cierto es que la ciudad capital no tenía ni la extensión ni la cantidad de habitantes de hoy. Sin embargo, existe una sola realidad que demuestra el descrédito de un sistema corrupto y abusivo que tiene que ser corregido por el bien de los usuarios.

Sostengo que en algún momento se comenzaron a dar abusos que tergiversaron la intención que tuvo Omar Torrijos al entregar la responsabilidad a un grupo que reclamaba justicia social, dándose una transformación que estaba reflejada en las pronunciadas por el Jefe de Gobierno de aquel entonces, Omar Torrijos, cuando dijo la famosa frase de “machete para el que lo trabaja”.

No tengo la menor duda cuando responsabilizo al esquema del “juega vivo” que siempre ha causado tanto daño a los panameños, del deterioro de lo que en principio fue una excelente idea de gran contenido social. Sin embargo, como suele ocurrir, a la par se fue desarrollando una dirigencia irresponsable y con una gula incontrolable. Es tal el abuso del sistema y sus dirigentes, que han llegado a creerse que sus amenazas de un paro del transporte cada vez que piensan que sus mal llamados intereses corren peligro, pueden colocar en una situación difícil a los gobiernos que se enfrentan a sus inaceptables demandas.

Esto quizás ha servido como una intimidación a los que de pronto piensan en los efectos que esta acción tendría para la economía nacional, no solo a nivel de los colaboradores del Estado, sino de manera especial en la empresa privada y el comercio en particular.

Pienso que todo tiene un límite y los abusos se convierten en la gota de agua que hace derramar el vaso, por lo que es hora que se les haga entender que el “cupo vehicular” no es una patente de corzo y que este beneficio que se les otorga involucra derechos y deberes.

Por ello, reitero lo que ya he expresa en muchas otras ocasiones. Este relajo se tiene que acabar y que todo aquel que tenga más de un bus debe funcionar como una empresa a la que se le deben aplicar no solo la carga impositiva, sino también las obligaciones laborales con sus respectivas “palancas”.

No puede ser que una persona que tiene un kiosco para vender fritanga y que apenas obtenga lo necesario para sobrevivir, cumpla con sus deberes comerciales y en cambio, un gamonal con dos, tres y hasta veinte buses que le proporcionan cada uno un mínimo de 120 balboas por día, pretenda colgarse del cuello una etiqueta de “humilde trabajador”.

Este es un negocio que tiene todas las características de una empresa privada y como tal tiene que ser tratado. Ha llegado el momento de poner orden en este desorden y que a los panameños se les brinde un servicio de transporte respetuoso y de excelente calidad, sin los abusos y ofensas que el actual régimen representa.

El presidente Ricardo Martinelli tiene en sus manos una oportunidad de oro para atender lo que ha sido una vieja demanda de miles de panameños, no solo de la capital sino a nivel nacional, adecentando un sistema que tiene todas las trazas de un negocio lucrativo y que en forma alguna satisface los requerimientos de una sociedad moderna.

La idea de un metro es buena, pero constituye una respuesta a más largo alcance, por lo que mientras ello ocurra, debemos proporcionarle a la comunidad panameña un transporte liberado de toda una secuela de abusos que implica también, una altísima cuota de sangre.

Es una lástima que en su oportunidad, cuando ocurrió el incendio del bus que ocasionó la muerte de 18 panameños y panameñas, el ex presidente Torrijos no aprovechara la coyuntura para liberarnos de un sistema carcomido por el cáncer, y con la ventaja que le daba el apoyo de cientos de miles de panameños dispuestos incluso al sacrificio de caminar todos los días con tal que se resolviera esta vieja molestia.

Sin embargo, no es el momento de cargarle la culpa a ningún gobierno porque todos, por omisión o comisión, tienen su cuota de responsabilidad. Ahora lo que todos queremos es que se les de lección a un sector que ya ha llegado a los límites de cualquier abuso tolerable.

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Publicado el 2 de septiembre de 2009 en el diario Panama América Digital, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde