Intento de golpe en Ecuador

La opinión del Ingeniero y Analista político….

JOSÉ I. BLANDÓN C.

En Ecuador se dio una clara asonada golpista cuando componentes de la Policía Nacional, cuyos efectivos constituyen un verdadero ejército con cuarenta mil hombres, se revelaron en contra del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas del Ecuador, el presidente Rafael Correa. No fue una crisis institucional, sino el intento de un cuerpo armado de derrocar a un presidente legítimo.

La llamada ‘sublevación policial’, como fue calificada por medios internacionales, fue un eufemismo para referirse a un plan bien organizado, dirigido a derrocar a un gobierno legalmente constituido. En el golpe, no solo intervino la Policía Nacional, sino que efectivos de la Fuerza Aérea ecuatoriana, fueron los que paralizaron el Aeropuerto Internacional de Quito y el pequeño aeródromo utilizado para vuelos provinciales. El propio abogado de Lucio Gutiérrez trató de entrar por la fuerza a las instalaciones de la televisión nacional de Ecuador para arengar al pueblo en contra del presidente Correa.

Es cierto que el presidente Correa ha cometido graves errores en el manejo de su relación con la sociedad civil, pero ello no justifica en Ecuador ni en ninguna parte de nuestro continente un golpe de Estado. Afortunadamente, las condiciones no estaban dadas para que los golpistas pudieran salirse con las suyas. ¿Por qué fracasó el golpe de Estado en Ecuador?

En primer lugar, por la rápida y efectiva movilización de amplios sectores de la población ecuatoriana que, pese al peligro que existía, salió a ocupar calles y plazas para manifestar su apoyo al presidente. En otras palabras, el pueblo ecuatoriano fue un actor directo de la defensa del orden constitucional.

En segundo lugar, el golpe pudo ser detenido porque la movilización popular que se desarrolló con gran celeridad dentro del Ecuador fue acompañada por una rápida y contundente solidaridad nacional, que se hizo efectiva al conocerse las primeras noticias del intento golpista. El claro respaldo obtenido por el presidente Correa, por todos los gobiernos sudamericanos, europeos y por el pronunciamiento contundente del gobierno de los Estados Unidos, surtió efecto, porque puso en evidencia que el futuro de los golpistas, en caso de que sus planes culminaran exitosamente, sería el ostracismo y el aislamiento político, económico e internacional.

En Ecuador, a diferencia de Honduras, quedó claro que la comunidad internacional no vaciló en defender la democracia. El gobierno panameño, que preside Ricardo Martinelli, se pronunció en contra del intento golpista.

Pero quizás el elemento de mayor importancia en esta coyuntura del Ecuador, fue la valentía demostrada por el presidente Correa, que no dio su brazo a torcer y que resistió a pie firme el acoso y la reclusión de que había sido objeto, pese al evidente riesgo que corría su vida. El presidente Correa demostró poseer el valor que se necesita para cometer con perspectiva de éxito la empresa de defender la democracia. Si hubiese flaqueado, si se hubiera acobardado o dejado entrever una voluntad de someterse al designio de sus captores, otro habría sido el resultado.

La combinación de estos tres factores: La movilización popular interna, la solidaridad internacional y la valentía del Presidente, terminaron por producir el aislamiento de los golpistas, debilitando su fuerza, facilitando la operación de rescate efectuada por el ejército ecuatoriano y logró impulsar el aprecio del pueblo ecuatoriano hacia su presidente. Hoy, el presidente Correa tiene mayor índice de popularidad que nunca.

No obstante, existe un real peligro de que esta experiencia golpista se repita en Ecuador, porque los fundamentos del golpismo tienen profundas raíces en las sociedades latinoamericanas. Una rápida revisión de la historia reciente de nuestros países comprueba estos hechos con las tentativas golpistas en Venezuela en el 2002, Bolivia en el 2008, el golpe en Honduras en el 2009 y ahora Ecuador en el 2010.

La experiencia de Ecuador nos advierte a todos los latinoamericanos que la democracia es un sistema que hay que fortalecer permanentemente. Solo la alianza entre el gobierno y su pueblo, el respeto a las libertades, el trabajo en consenso para lograr las transformaciones que requieren nuestros países y una sólida libertad de expresión, unido a una prensa libre nos garantizarán que los tiempos de los golpistas, de derecha o de izquierda, militares o civiles, no tengan espacio en el futuro de nuestros países.

Panamá es un país que no está aislado de lo que ocurre en nuestro continente y pasamos por situaciones políticas que requieren una reflexión de nuestros dirigentes.  Aprender a vivir en democracia significa tolerancia a la crítica, escuchar a los gobernados, respetar a la oposición, impulsar el equilibrio político y fortalecer la libertad de prensa y de expresión. Nuestro país tiene un futuro luminoso por la abundancia de sus recursos, pero esencialmente por la calidad de nuestro pueblo. Hay que aprovechar estas ventajas y no perdernos en luchas innecesarias.

<> Artículo publicado el  8 de octubre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.

Financiamiento de los partidos

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La opinión del Ingeniero y Analista Político…

José I. Blandón C.

Los partidos políticos son parte esencial de la democracia y a través de ellos se ejercitan los derechos políticos, la participación ciudadana y se logra la expresión del pluralismo que exige toda sociedad moderna. Este principio requiere de amplios recursos humanos, institucionales y financieros. Un debate que es necesario desarrollar en nuestro país, tiene que ver con el financiamiento de los partidos políticos.

Para ejercitar sus funciones, los partidos políticos modernos requieren de recursos económicos que les permitan organizarse, educarse, transmitir sus proyectos y sus programas, así como participar en las contiendas electorales en donde se define el poder político. El financiamiento de los partidos con recursos privados ha traído una serie de distorsiones en la vida política de todas las democracias.

Desde la segunda guerra mundial, la mayoría de las democracias occidentales han introducido una normativa diseñada para controlar los abusos relacionados con el financiamiento de la política. Los gobiernos han intentado regular y subsidiar el financiamiento en una variedad de formas. Los límites de gastos, por ejemplo, el tope permitido de gastos para cada candidato al parlamento o para cada una de las organizaciones partidarias han sido objeto de muchas legislaciones en todo el mundo.

En materia de financiamiento existen muchas modalidades, pero se está desarrollando últimamente una tendencia hacia el financiamiento de la política por parte del Estado. Este hecho se da por el avance que el crimen organizado tiene a lo largo y ancho del mundo. La mayoría de los países ha establecido límites a las contribuciones y a los montos que se le permiten a un individuo donar. Además, se han diseñado regulaciones y declaraciones obligatorias de los nombres de los contribuyentes de las campañas y partidos, así como la revelación de las cantidades con que cada uno contribuyó.

El financiamiento de los partidos políticos debe sujetarse a determinados principios, en los que destaca la publicación de la contabilidad y en el origen de los fondos, austeridad, legalidad, igualdad de oportunidades entre los participantes, el respeto de los derechos de los partidos para conocer el monto y la fuente de financiamiento y la garantía de libertad e igualdad entre los distintos grupos políticos.

En nuestro país es importante que las próximas reformas electorales indiquen con claridad que el Estado jugará un papel importante en el financiamiento de los partidos políticos y en las campañas electorales. Una participación del Estado en esta importante área de la democracia, garantiza que los dirigentes políticos no caigan en la tentación de buscar dinero en fuentes de dudosa procedencia.

El financiamiento de los partidos y las campañas por parte del Estado, debe ir acompañado de la publicación de todos los gastos y el uso que se le ha dado a los mismos. La claridad y la transparencia del uso de esos fondos deben garantizarse en la nueva legislación. Por ello, se requiere que las reformas tengan normas claras y precisas que le posibiliten a la sociedad conocer el uso que se le da a los fondos del Estado por parte de los partidos políticos. Si las nuevas reformas incluyen también el uso de fondos privados, se debe establecer con claridad la obligación de los partidos y candidatos a revelar el origen de sus fondos, igualmente se debe regular la cantidad de dinero que una sola persona puede aportar y el monto permitido para la campaña.

Un criterio básico que deben tener los dirigentes de los partidos políticos, es la austeridad en los gastos, con campañas racionales de plazos cortos y con igualdad de oportunidades entre los contendientes, lo que constituye en un importante principio que debe respetarse para que el proceso electoral no se convierta en un derroche irresponsable de dinero, con gastos exagerados e innecesarios.

La actual legislación panameña establece una serie de controles bastante eficientes para el uso de los fondos del Estado en el financiamiento de los partidos políticos y de las campañas electorales. En donde la legislación no es eficiente, es en el uso de los fondos privados, porque la legislación es muy vaga y no establece con claridad la necesidad de reportar el origen y el monto de los fondos.

El pueblo panameño tiene el derecho de conocer cuál es la utilización y el destino que se le da a los fondos que el Estado aporta para el desarrollo de los partidos políticos. El financiamiento por parte del Estado, de los partidos políticos y de las campañas electorales, así como el establecimiento de un tope para el gasto, son piezas claves para evitar la penetración del dinero sucio en la política panameña.

<> Artículo publicado el 1  de octubre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.

Economía y política

La opinión del Ingeniero y Analista Político…

JOSÉ I. BLANDÓN C.

Según el último informe de la Contraloría General de la República, la economía panameña tuvo un crecimiento real de 6.1% en el primer semestre del 2010. El Producto Interno Bruto (PIB) se ubicó en $10800 millones, 571 millones por encima del mismo período en el año 2009. Los sectores que mejor comportamiento registraron fueron el transporte, almacenamiento y comunicaciones con crecimiento del 14%; el comercio, con 10,2%; y el turismo (hoteles y restaurantes), con 9.6%. Por el lado negativo se ubicó la pesca con una caída del 18.1% y el sector agropecuario con un crecimiento inferior al 2%. Estos resultados hacen prever que para el 2010 el crecimiento del año llegue al 7%. Es de esperarse que para el 2011 y 2012, cuando entren en su máximo nivel de construcción los trabajos de la ampliación del Canal de Panamá y el Metro, la economía mantendrá un ritmo más alto de crecimiento. Desde el punto de vista económico también se destaca el incremento de Panamá en el índice de competencia, que sitúa al país en la segunda economía más eficiente de América Latina, después de Chile.

La Inversión Directa Extranjera (IDE) alcanzó 1144.5 millones de dólares durante el primer semestre de este año, lo que representa un crecimiento del 26% en comparación con el 2009. A pesar de este crecimiento, todavía no alcanza los niveles obtenidos en el 2008, cuando la Inversión Directa Extranjera alcanzó los 1203 millones de dólares. Un factor importante en la recuperación de este indicador económico está relacionado al grado de inversión que logró Panamá hace varios meses y las políticas macroeconómicas implementadas en la administración Torrijos, que continúan aplicándose bajo la Presidencia de Ricardo Martinelli.

Durante los primeros siete meses del 2010, el gasto turístico en Panamá alcanzó los 967.4 millones de dólares, un aumento del 15% con respecto al 2009. De continuar este ritmo, el gasto de turismo podría llegar a los 2400 millones en el 2010. Así como creció el gasto, también se incrementó la entrada de visitantes durante los primeros siete meses del año. En este periodo ingresaron al país 991000 visitantes, un incremento del 10%, si se compara con las cifras registradas en el 2009. La ocupación hotelera ha registrado un crecimiento positivo del 66.7%, un 13% más en comparación con los primeros siete meses del 2009. De acuerdo con la Autoridad de Turismo de Panamá, los hoteles registran una ocupación del 74% en los primeros siete meses del año 2010; y en los que tienen menos de 100 cuartos fue del 51.8%. En los hoteles de playa la ocupación se estimó en un 70%. El turismo podría representar más ingresos que el Canal en el 2010 y es un sector con un alto potencial para el país.

El desempleo abierto en Panamá se sitúa en 6.2% para agosto del 2010 y la inflación calculada para el año 2010 oscilará entre el 3% y el 4%. La economía panameña resistió relativamente bien la caída del crecimiento global y la tasa de desempleo tuvo una variación marginal. Las reformas estructurales que se aplicaron en la administración Torrijos, siguen teniendo un efecto positivo muy fuerte en el crecimiento económico del país. La Administración Martinelli ha continuado la gran mayoría de las políticas económicas aplicadas en la anterior administración.

A pesar del excelente comportamiento que tiene la economía panameña, el país vive en un clima de permanente sobresalto político. El gobierno abre en forma simultánea diferentes frentes de confrontación social sin necesidad alguna. Durante los últimos meses, esta realidad afectó la popularidad del presidente de la República, y la percepción del ciudadano es que no se atienden sus principales demandas: la inseguridad ciudadana, el alto costo de la vida, los problemas de transporte, la baja calidad en los servicios que presta la Caja de Seguro Social, las denuncias permanentes de corrupción y el enfrentamiento político entre gobierno y oposición, crea un clima de inestabilidad, que no se corresponde con las variables macroeconómicas que tiene el país. Esta dicotomía entre política y economía, abre todo un debate a nivel nacional e internacional.

Otra de las características negativas que vive nuestro país es la judicialización de la política. Es decir, las discrepancias políticas tienden a trasladarse al ámbito de la justicia, creando un panorama negativo y peligroso. Panamá debe resolver en forma estructural, dos problemas básicos para poder llegar a ser un país del primer mundo: La transformación sustancial de la educación y el fortalecimiento e independencia del sistema de justicia. Es una tarea de todos.

<> Artículo publicado el 24 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,   lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Renovación o desaparición

La opinión del Ingeniero y Analista Político…

Jose I. Blandón C.

Las encuestas de opinión pública realizadas en los últimos años en Panamá, indican con claridad una creciente distancia ciudadana con relación a los actuales partidos políticos. Si bien esta situación no es nueva, porque los partidos políticos siguen cumpliendo un rol fundamental a la hora de encausar la voluntad popular en los escenarios políticos, sí representa una señal de que debe ser tomada en consideración, habida cuenta de otras experiencias parecidas que han tenido lugar en nuestro continente, en donde líderes mesiánicos y/o populistas reemplazaron la representación política de los ciudadanos.

¿Qué factores internos y externos han contribuido al distanciamiento existente entre los partidos políticos panameños y los ciudadanos? ¿Qué se podría hacer para abordar este problema en forma satisfactoria?

Los partidos políticos aparecen, ante la opinión pública, cada vez más especializados y burocratizados de forma que no aseguran identidades colectivas y no contribuyen a crear sentido de pertenencia. Los ciudadanos muestran recelo y desconfianza hacia los mismos, a lo que ha contribuido el distanciamiento ideológico de sus líderes con respecto a los programas que les dieron origen. Los panameños parecen moverse hoy por intereses individuales, que permitan la solución de sus problemas concretos, en vez de depender de lo que pueda hacer o no hacer el partido. Por otro lado, asistimos al surgimiento de otras formas de canalización de las demandas ciudadanas, por lo que los partidos han perdido una de sus funciones tradicionales.

Entre los problemas internos que confrontan los actuales partidos panameños, se destaca la influencia asimétrica entre las necesidades de la democracia y el modelo económico surgido de la globalización. El éxito es un parámetro más importante para medir el actuar en sociedad, que el poseer una determinada ideología. Un segundo elemento interno lo constituye un conjunto de legislaciones que dan vida a los partidos y que se han quedado obsoletas frente a las actuales circunstancias y reclamo de la sociedad. Quizás el factor más importante es el que caracteriza al régimen político panameño: Un excesivo presidencialismo, que convierte al jefe del Ejecutivo en el jefe político de facto de toda la sociedad.

El régimen político genera un impacto muy poderoso en todos los partidos y determina el carácter de los mismos (falta de flexibilidad, tendencias burocráticas) y otros problemas relativos al liderazgo, designaciones, reclutamiento y formulación de objetivos.

Entre los factores externos se debe destacar la relación de los partidos con el gobierno existente. No es lo mismo estar en el gobierno que estar en la oposición. En el primer caso, no es posible desconocer la existencia de fenómenos clientelares y de la existencia de oportunidades de trabajo. A lo largo de estos veinte años de democracia, se ha venido acentuando una tendencia que indica que el argumento político del opositor cambia radicalmente cuando se llega al gobierno.

Es importante que nuestros dirigentes políticos realicen un esfuerzo sostenido para renovar y replantearse el papel de los partidos políticos panameños en la actual coyuntura política. Los partidos políticos deberían avanzar en la incorporación y puesta en práctica de mejores técnicas gerenciales, las que no solo se reducen a la utilización de la tecnología de la información o el uso de las encuestas de opinión, sino a un eficiente mecanismo de retroalimentación con sus bases políticas.

También, es necesario llevar una democracia interna, de manera que los miembros del partido participen en la toma de decisiones, particularmente en lo relativo a la selección de candidatos y elaboración de la línea programática y política. En otras palabras, hay que aumentar el poder de los miembros de los partidos en todas las decisiones partidarias. Las primarias son un elemento importante, pero en nuestro país requieren de un replanteamiento total para convertirlas en un sólido instrumento de democratización.

La actual legislación electoral panameña no contribuye a la transparencia en los partidos políticos y tiene muchas lagunas que dejan reducido a formalidades contables el manejo de las finanzas de los mismos. Por ello, es importante que el Estado asuma el financiamiento total de las campañas políticas, porque ello contribuye a lograr una mayor transparencia y evita que el crimen organizado penetre las instituciones políticas.

Es importante que nuestro sistema partidario avance aceleradamente hacia la renovación total y este avance debe incentivar el actual colectivo y no individual. Además, los partidos necesitan tener una plataforma programática clara y una línea política dirigida a incorporar a los sectores tradicionalmente marginados de la política.

Elevar la conciencia política es un imperativo de nuestra democracia, particularmente en tiempos de las complejidades políticas actuales.

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,   lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

La conspiración permanente

La opinión del Ingeniero y Analista Político…

JOSÉ I. BLANDÓN C.

Todo poder es una conspiración permanente’. Honoré de Balzac.   Desde que el mundo es mundo, ha existido un grupo de personas con poder, en posición de gobierno o de empresas poderosas, que en forma ininterrumpida realizan actividades dirigidas a matar, robar, engañar, manipular y sojuzgar a gente sin poder.

La historia está llena de conspiraciones. Desde las obras de Shakespeare que sirven para matar a César, o para derrocar a un presidente, o para mantener con vida una idea sobrenatural, hasta las modernas redes de Internet, el mundo está en una permanente ‘conspiradera’.   ¿Cómo diferenciar esa predisposición a la conspiración y al engaño asociado a la misma, de la verdad o de la realidad?

En nuestro país, en los últimos veinte años hemos visto cómo los organismos asociados a la inteligencia del Estado han inventado conspiraciones para asesinar al presidente de turno. ¿Se acuerdan del complot ‘maten al gordito’ o del plan para matar a El Toro, o del último informe del Consejo de Seguridad en donde se aseguraba que un puertorriqueño intentaba asesinar al presidente Martinelli? Nada de esto era cierto, pero ¡cómo nos divertimos con estas historias!

El lunes 6 de setiembre, el presidente Ricardo Martinelli me llamó para conversar de varios temas, pero en realidad lo que quería decirme era que tenía información sobre un supuesto plan para enviar desde Guatemala información que vinculaba a su primo Ramón Martinelli, detenido en México, y a Ricardo Martinelli, con el narcotraficante mexicano conocido con el nombre de ‘La Barbie’.

Lo más asombroso es que me dijo que yo estaba asociado a esta conspiración contra el presidente panameño.  Eso es para morirse de la risa, pero en realidad, hay que preocuparse.   ¿Quién inventó esta historia? Solo se me ocurre que sea gente del Consejo de Seguridad o del llamado ‘aparato de inteligencia del gobierno’.

No todo el mundo tiene el privilegio de que un presidente lo incluya en una conspiración internacional, eso dice mucho de mi capacidad conspirativa. El problema no es inventar una conspiración, con el propósito de producir una contra información, el problema es que el que la inventa, la compra de vuelta como verdad.

Este juego peligroso de utilizar los aparatos de inteligencia como arma política para intimidar a los ciudadanos, constituye un elemento más que conspira contra la democracia panameña.

En lugar de perder el tiempo en perseguir o intentar amedrentar a los ciudadanos, el sistema de seguridad panameño debería dedicarse a enfrentar con inteligencia el avance incontenible del crimen organizado.

No hay condiciones objetivas en Panamá para un golpe de Estado.   Lo que sí existe es un malestar, que se agrava cada día, por las medidas inconsultas que se toman y que afectan en forma negativa la convivencia pacífica entre los panameños.

Es frecuente escuchar a altos dirigentes del gobierno sobre conspiraciones que grupos de izquierda, o sindicatos, o partidos políticos como el PRD, montan contra el Ejecutivo. Hay una falta de comprensión del origen de los problemas. Veamos un caso.

Los problemas de Bocas del Toro no fueron inventados por los sindicatos ni por los partidos políticos. En esa región había y hay condiciones objetivas para una explosión social, que se disparó por la aprobación de la Ley 30. ¿Por qué los aparatos de inteligencia del gobierno no detectaron esto? Los medios de comunicación hacían denuncias diarias sobre los problemas de Bocas y el gobierno no prestó atención. Se sumó en el carro de la conspiración permanente. Este es un vehículo que utilizan con mucha facilidad los burócratas, nuevos y viejos, enquistados en el Consejo de Seguridad.

Después que ocurrieron los alzamientos, comenzaron las historias sobre reuniones secretas, pactos, pactitos, acuerdos y todo un plan maquiavélico para hacerle daño al gobierno. Nadie hizo el balance objetivo de los errores que se cometieron. Muy por el contrario, se continúa con la práctica de sembrar información falsa para amedrentar y enfrentar con la contra información los argumentos de los ciudadanos.

La democracia panameña enfrenta un grave problema con el incremento de las actividades del crimen organizado a nivel nacional y regional. No estamos para jugar con la información de inteligencia que debería servir para proteger al país de daños irreparables que causen las redes criminales. Es importante que el gobierno entienda esto de una vez por todas.

La política de sembrar el miedo en el seno de la sociedad es totalmente contraria a un espíritu de solidaridad que hay que cultivar, si realmente queremos transformar la nación. Además, solo tienen miedo los que cometen crímenes contra la sociedad y los que falsamente son acusados, tienen la suficiente valentía y fuerza moral para dar la batalla por la libertad y por la democracia.

<>Artículo publicado el 10 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Las tabacaleras contraatacan

La opinión del Ingeniero y Analista político….

JOSÉ  I.  BLANDÓN  C. –

Hace un par de semanas escribí un artículo titulado, ‘El cinismo de las tabacaleras’, que generó una réplica de la British American Tobacco llena de molestias por la forma de redacción y con poco contenido a la sustancia del artículo.   Me imagino el grado de sonrojo que le produjo a los directivos de esta empresa tabacalera el título del artículo y la afirmación de que están acostumbrados a mentir.

En su réplica a mi posición, no contestaron lo referente a la caída del consumo de tabaco en los jóvenes y todo lo concerniente a los puntos expresados en el tema del contrabando.   Siempre ha sido mi costumbre, documentar mis intervenciones escritas y orales, con información científica y de una fuente directa y creíble. Es por ello, que aprovecho esta oportunidad para recordarle a la British American Tobacco la historia que ellos quieren olvidar.

En los Estados Unidos, la jueza Gladys Kessler, en una sentencia de 1742 páginas, condenó a la Phillip Morris, la R.J. Reynolds y Brown & Williamson (ahora fundidas en Reynolds American), Lorillard y British American Tobacco, por mentir al público estadounidense.

En su sentencia la jueza Kessler señaló que ‘durante más de 50 años mintieron y engañaron al público estadounidense sobre los devastadores efectos en la salud de fumar y ser fumador pasivo, y señaló que suprimieron investigaciones, destruyeron documentos, manipularon el uso de la nicotina para incrementar y perpetuar la adicción, distorsionaron la verdad sobre los cigarrillos ‘light’ y bajos en alquitrán para disuadir a los fumadores de dejarlo’.

La jueza no acabó allí, sino que en duros términos señaló en su sentencia ‘que (las tabacaleras) abusaron del sistema legal para lograr su objetivo: Hacer dinero con poca o ninguna consideración por el sufrimiento y la enfermedad individual, los rampantes costes en la sanidad o en la integridad del sistema legal’.

Esto es solo para recordarle a los ejecutivos de la British American Tobacco que mentir por cincuenta años deja un hábito y a eso se refiere mi artículo.   Por eso me llama mucho la atención la ‘indignación’ por mis afirmaciones.

Además, en una nueva estrategia de contraataque se han dividido las tareas en América Latina.   La Phillip Morris, ahora transformada en una empresa suiza y que pasó a llamarse Altria, se encarga de acosar al gobierno del Uruguay, mientras la British American Tobacco se encarga del gobierno de Panamá. ¿Por qué esta estrategia?

En el 2006, Uruguay se convirtió en el primer país de América Latina totalmente libre del humo de tabaco en lugares públicos. La ley dictada ese año también prohibió la publicidad de cigarrillos, obligó a las obras sociales a implementar planes de cesación para dejar de fumar y estableció un fuerte impuesto para desalentar el consumo. Los resultados han sido: Reducción del 17% en internaciones por infarto del miocardio, baja del tabaquismo del 32% al 25% en adultos y del 31% al 18,7% en adolescentes y, además, se incrementó en 120 millones de dólares los ingresos fiscales por impuesto de tabaco.

La Phillip Morris presionó al gobierno uruguayo del presidente José Mujica para firmara un decreto que pretendía flexibilizar algunas normas antitabaco. Pero, la reacción del ex presidente Tabaré Vásquez, impulsor de esta medida, obligó a dejar en suspenso las modificaciones. Esto significó una derrota para las tabacaleras.

En Panamá, que también marcha a la vanguardia en la lucha contra el uso del tabaco, se aprobó la Ley 13 del 2008, que regula el mercado del tabaco y además, se han tomado medidas administrativas para restringir la publicidad, así como se aprobó un incremento sustancial de los impuestos.

Durante las últimas semanas, la British American Tobacco, a través de sus ejecutivos, ha venido realizando una campaña de desinformación a la opinión pública panameña. Señalaron que las medidas en Panamá no habían logrado reducir el consumo y que los impuestos que ellos pagan se habían reducido también drásticamente y que el contrabando se había incrementado al 50%.   ¿Cuál es la verdad?

En materia impositiva se ha logrado un incremento del 130% en la recaudación de impuestos y en materia de consumo las cifras del Ministerio de Salud indican una reducción sustancial en los índices de prevalencia de consumo, particularmente entre los jóvenes.

La estrategia de la British American Tobacco en Panamá es presionar al gobierno panameño para que flexibilice las medidas sanitarias que se han tomado para controlar la epidemia del tabaquismo. A través de declaraciones con supuestos argumentos técnicos preparados por ellos y por expertos ligados a ellos, han divulgado una serie de estadísticas que no son ciertas.

Al final la sociedad panameña tiene el derecho de respirar un aire libre de tabaco y el gobierno tiene la responsabilidad de seguir tutelando la salud pública y evitar que sigan muriendo anualmente 2349 conciudadanos víctimas del tabaco.

<>Artículo publicado el  3  de septiembre  de 2010 en el en el diario  La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.