Herrera y su bonanza

 

La opinión del Comunicador Social…

LUIS  ROJO  G.
lrojo17@hotmail.com

La provincia de Herrera, situada al Norte de la reconocida Península de Azuero, posee una gran variedad de recursos tanto naturales, como culturales, económicos, deportivos, agropecuarios y artísticos.

Chitré, distrito cabecera, ha sufrido grandes cambios en los últimos años, en el mismo se concentra toda la actividad económica de las diferentes regiones, porque de las nueve provincias, Herrera se posiciona en el tercer lugar, por sus movimientos comerciales en la producción de la caña de azúcar, seguida de la lechería, la ganadería, pesca profesional, cerámica, productos de arcilla, mosaicos y cemento.

Diferentes lugares han sido escogidos por magnates del deporte y el cine para radicar en sus playas, que además goza de un gran reconocimiento internacional en materia de surf.

Cuenta con importantes instituciones bancarias, que a diario mueven gran cantidad de dinero y grandes hoteles, dado el auge turístico a nivel interno como externo, por lo que se espera que en el lanzamiento que tiene previsto la Autoridad Nacional del Turismo se considere promover el desierto de Sarigua, el folclor, las playas, los carnavales y sus tradiciones autóctonas.

El ex diplomático y diputado herrerano Manuel Cohen busca coadyuvar ese esfuerzo de miles de lugareños, apelando a diferentes autoridades de los países donde ha ejercido los cargos en representación del nuestro para promocionar los planes y productos, así como los destinos que ofrece esta región de la península.

Si hemos mencionado los rubros que caracterizan y produce la provincia de Herrera, pronto formará parte del Producto Interno Bruto (PBI) la actividad turística, pues, con ella se generarán más oportunidades de empleos y aportará más al movimiento comercial.

Estas acciones deben ser imitadas por demás diputados que en sus áreas tengan lugares o destinos con este potencial, para así crear el clima de desarrollo que deben tener entre sus pobladores.

La cultura de la atención, cordialidad, conocimiento de su historia y bienvenidas, tendrán que ser las herramientas más importantes con la que cuenten sus habitantes, porque deberán constituirse en el pilar fundamental, siendo los promotores principales de su cultura y de todo lo que poseen.

Estamos seguros de que con este tipo de iniciativas se puede lograr concienciar a las poblaciones sobre la importancia de cuidar sus entornos, manteniendo sus playas y ríos limpios, igual que sus comunidades.

La Feria del Manito Ocueño, los panes de La Arena, el Festival de la Mejorana, su punto estratégico, los paisajes de La Mina, la representación en el exterior de sus artistas, el calor de su gente, la conservación de sus viviendas rurales en medio de las casas vanguardistas, más el complemento de razas árabes, hindúes, chinas, hebreas y el constante deseo de hacer de esta provincia un ícono en el desarrollo del interior del país serán las máximas razones para enumerarla como un gran polo de desarrollo de Herrera.

 

Este artículo se publicó el 8 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Crecimiento económico y ¿beneficio social?

La opinión de la Economista, Educadora, Humanista…

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ
diostesalvepanama@yahoo.com

Hace varios quinquenios viene hablándose del crecimiento sostenido de la economía panameña. Situación que trajo consigo el arribo de inversiones extranjeras y especulaciones varias.

Con este flujo de capitales, también se incrementa la migración foránea, en busca de esparcimiento, diversión;  y de millonarios o de jubilados que informados de las bondades que ofrece nuestro país para disfrutar de una vida pacífica y con un costo relativamente bajo, con relación a sus recursos o altas pensiones de retiro laboral, se interesan en residir en nuestro país.

De igual forma, llega un considerable grupo de personas en edad productiva, en busca de nuevas oportunidades de empleo y mejor calidad de vida.

Otros aspectos importantes, en el crecimiento económico son: la ampliación del Canal, el desarrollo de las finanzas, comunicación y logística, áreas consideradas como estratégicas de la actividad económica, para asegurar generación de empleos y mayor contribución al tesoro público, mediante la carga impositiva.

De hecho, si el escenario planteado es alentador, también trae sus fallas. Es evidente el encarecimiento en el costo de vida del nacional, que no puede competir con el alto poder adquisitivo de los extranjeros residentes, influyendo con sus demandas por bienes y servicios en los precios del mercado, en detrimento de los nacionales. Ello aunado a la mala distribución de la riqueza afecta el escuálido bolsillo del panameño.

La canasta básica de alimentos se viene incrementado, producto de la fluctuación del petróleo y la especulación comercial, aún cuando el gobierno continúa con las conocidas ferias libres del Instituto de Mercadeo Agropecuario.

Toda esta movilidad de capital humano y financiero, trae consigo innovaciones en todas las áreas del cotidiano vivir. Surge la necesidad imperante de modernizar las urbes. Tal es el caso de la ciudad capital, donde se observa la necesidad de nuevas vías y la ampliación de las ya existentes; así como el completo abastecimiento de agua potable y saneamiento ambiental.

Otro punto sensible, es el referido a los niveles de seguridad pública, el cual ha resultado el talón de Aquiles en las diversas gestiones gubernamentales de las últimas décadas.

De esta situación no escapa la actual administración. Y es que el crecimiento económico también trajo consigo el aumento de la delincuencia común y la entrada de organizaciones criminales. Los carteles del narcotráfico colombiano y mexicano, entre otros, que introducen nuevas modalidades delincuenciales como el sicariato; pero además fomentan las pandillas y cierto nivel de corrupción gubernamental; creando un ambiente de incertidumbre y desasosiego en la población.

Es inminente que tanto la actual administración gubernamental, como las que vengan deberán dejar de lado intereses y diferencias personales o partidistas, para establecer, responsablemente con seriedad y objetividad, políticas de Estado coherentes en materia de desarrollo social, urbanístico, administración de justicia (criminología y resocialización), que respondan a las necesidades de un desarrollo humano y económico con equidad, que asegure dignidad y calidad de vida a todos los habitantes.

 

Este artículo se publicó el 9 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Arquitectos: ‘una denuncia que espero acojan’

La opinión del Miembro Emérito e Insigne de la SPIA.  Miembro de la CAPAC (Ingenieros Asesores). Inspector Ad Honorem de la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura…

Ing. Humberto E. Reynolds de Unamuno – –

*

Nicolás Real Osorio

Mi estimado Nicky:

Al regresar del exterior y enterarme de que estás en la Junta Técnica, consideré prudente notificarte que la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura tiene que actuar para mitigar la ‘mala práctica’ que se está usando en la mayoría de las obras civiles.

Si se mantienen callados serán cómplices por omisión y tú conoces, Nicky, la cantidad de cosas que se están haciendo mal, pues, fuiste coordinador de la Comisión Vial, donde denuncié esta mala práctica.

Espero que actúen en la Junta Técnica, teniendo como base nuestras disposiciones, pues, toda empresa que se dedique a edificar obras civiles tiene que tener registrados profesionales panameños que son responsables de lo que realiza la empresa, especialmente si existe la mala práctica que tú bien conoces.

Si la Junta Técnica no le pone atención a este llamado, se convertirán en cómplices de las anomalías que se denuncian diaria mente en los medios y existen en los informes nuestros.

Espero atiendas esta respetuosa notificación, pues el Ministerio Público está avanzando con mi denuncia del 2009 y me pidieron ampliar la denuncia que interpuse en aquella época.

Estoy seguro de que Julio Rovi no apadrinará estas anomalías, pues le conozco desde nuestros años mozos cuando estábamos en La Salle y estoy al mismo tiempo comunicándome con él. El propósito, Nicky, es depurar nuestro ejercicio de la profesión…

Respetuosamente,

Ing. Humberto E. Reynolds de Unamuno*

CC.: Administración S.P.I.A.; Colegio de Ingenieros Civiles.

Este artículo se publicó el  9  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Carta al Dr. Ebrahim Asvat del Dr. Ricardo Arias Calderón

La opinión de…

Ricardo Arias Calderón

Panamá ,   27 de enero de  2011
Doctor
EBRAHIM ASVAT
Estimado amigo:
Tu renuncia a la presidencia de las compañías que publican La Estrella de Panamá y El Siglo, periódicos a los que con éxito restauraste gran parte de la credibilidad perdida durante largos lustros y colocaste nuevamente entre los rotativos independientes que aportan a la comunidad panameña una cuota de verdad y criterio autónomo, es una pérdida lamentable. 

Las presiones a las que has sido sometido en el ejercicio de la libertad de expresión en este gobierno de Ricardo Martinelli, revelan la descomposición social en la que la actual cosa nostra que nos gobierna está sumiendo a Panamá. La mordaza que han tratado de ponerte revela cuan baja es la condición de quien no permite la crítica.

Esta actuación se suma a la lista de crímenes y abusos, no exhaustiva, que presentaras en tu Bitácora del viernes 14 de enero, a la que hay que agregar los recientes atropellos a la población Ngöbe Buglé que protestaba ayer por el proyecto de reformas al Código de Recursos Minerales. Esta visión resume la inequidad que por momentos caracterizó tiempos pasados, de forma tal que el año y medio de gestión de los líderes ‘del cambio’, rivaliza con algunos de los peores aspectos de la dictadura por su ineficacia y crueldad. Si a nosotros no nos paralizase la norma moral, que no retiene a mucha de la gente de gobierno, de que la vida privada es coto vedado a la crítica mordaz de la política, el asombro ciudadano sería superlativo.

Con respecto al caso específico de la masacre cometida en las personas del Centro de Cumplimiento de Menores en Tocumen, debo reiterar como con consternación hemos visto a los custodios y policías, no solo negar auxilio e impedir que los bomberos cumplieran con su deber, sino ser los causantes del incendio y así asesinar con sevicia a estos jóvenes que claman piedad llamando a su madre como último refugio al que recurrir en la hora fatal; escandaliza escuchar cómo, ante estos clamores, se burlaban sarcásticamente, salomando como si estuvieran en una cantadera y profiriendo la fatal sentencia: ‘¿no eras hombrecito?, muérete ahora’.

Las evidencias fílmicas son contundentemente claras para condenar a estos autores materiales del hecho delictivo y violatorio de los derechos humanos, pero existen otros a quienes también cabe responsabilidad política y administrativa; por ellos la colectividad clama igualmente.   Éstos son quienes encabezan el Órgano Ejecutivo: Martinelli, Mulino y Méndez, últimos responsables del control de la Policía Nacional según la Constitución Política de la República, y ni hablar del director de la Policía Nacional,  todos deben ser sometidos a juicio, no solo al crítico de la comunidad, sino al de la justicia.

El país ha escuchado sin olvidar, las frases lapidarias del presidente y su ministro de Seguridad, respecto a la manera como se enfrentarían a los delincuentes; cabe pensar, por sus actuaciones, que en mente tienen además, a quienes se les opongan y critiquen.   Estas afirmaciones no se borrarán, a pesar de las tibias declaraciones y condolencias presentadas en televisión el fin de semana pasado.

Tú tienes, Ebrahim, el honor de ser una víctima más, pero has demostrado que tus convicciones son tu lanza y escudo.

Cordialmente te saluda, tu amigo,

Ricardo Arias Calderón

 

Este artículo se publicó el  8  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Telepolítica y partidos clientelistas: combinación nefasta

La opinión del Consultor en Sociología…

ROBERTO A. PINNOCK
pinnock2117@yahoo.com

En nuestro medio persiste la peregrina idea de explicar el comportamiento político electoral de los votantes, vinculando el mismo a la influencia ‘malsana’ de los medios de comunicación masivos y particularmente, el televisivo.   No niego que esta relación opera con mucha frecuencia, pero debe reconocerse que los medios de comunicación producen los efectos que se les achaca en la medida que el público esté a merced de ellos. Esto ocurre a menos que se den algunas condiciones para ello. Quiero referirme a dos de ellas.

La primera, es la forma como está configurado el sistema electoral de la institución, región o el país. Por ejemplo, si se trata de elecciones presidencialistas, contienda de diputaciones uninominales, etc., las probabilidades de que el medio televisivo tenga alguna influencia, crecen con respecto a si se trata de elecciones por nóminas, plurinominales o de otra índole.

La razón de esto está vinculada al hecho de poder ‘personalizar’ la contienda, que es un principio ‘sine qua non’ heredado por los propagandistas de la Alemania nazi a la mercadotecnia moderna.

Una segunda condicionante, de mucho más peso explicativo que la anterior, es la configuración—funcionamiento de los partidos políticos. Si un partido es ‘clientelista’, cede en bandeja de oro a los medios televisivos, su capacidad para influir en el votante de sus propias filas. Lo contraproducente resulta cuando el(a) contendor(a) cuenta con más recursos para pagar campañas a su favor.   Y dado que nuestra sociedad opera bajo leyes mercantilistas, quien más dinero tiene para pagarle a los medios televisivos, cuenta con un valor agregado por encima de su oponente para ganarle.

Pero lo decisivo aquí no es tener más o menos dinero para servirse de la telepolítica; lo decisivo es que si un partido es clientelista, sus líderes o sus gamonales, manejarán las acciones partidarias en función de personas y no de programas con contenidos coherentes y fundamentaciones científicas. Lo cual, se convierte en terreno fértil para aplicar el principio de la personalización de la campaña, que es necesaria para que tenga efecto la propaganda televisiva.

Es decir, en la personalización no importan los programas; importa la emoción, la pasión el sentimentalismo que logre incitar el o la candidata en el público y para esto puede bastar incluso una ‘cara bonita’ o un(a) candidato(a) ‘bonachón(a)’, aunque muestre incapacidad para hacer verdaderas propuestas políticas sobre los temas más neurálgicos. Sin duda, esa especie abunda cada vez más en las jefaturas de nuestras instituciones estatales, gracias al trabajo de la telepolítica y al funcionamiento clientelista de los partidos políticos.

Esto explica, por qué un(a) ministro(a) de gobierno obtiene alta aceptación en los sondeos electorales, aún cuando sea el o la más inútil en la conducción de su institución o el más torpe del gabinete en su ejecución presupuestaria.

¿Y cómo se vacuna un partido para que la influencia de la telepolítica no alcance los efectos malsanos en su contra? Muy simple, pero a la vez muy difícil para los partidos aburguesados u oligarquizados: basar su configuración—funcionamiento en las organizaciones de la sociedad civil y no solo en lo territorial. No se trata de tener frentes ‘femeninos’ o ‘indígenas’ u ‘obreros’ ‘per se’. Se trata de plantear sus objetivos en función directa de las expectativas e intereses de cada uno de los sectores sociales y articularlos de cara a un norte que los identifique en un programa.

Pero más que eso es, que en todas y cada una de las estructuras de decisión del partido, cada uno de esos sectores debe tener representación directa. Hoy, los partidos han enviado a la cola a las organizaciones sociales de todo tipo, condicionando su participación a la representación individualizada y territorial más no organizacional. En las representaciones territoriales (corregimiento, distrito, circuito) aunque un(a) obrero(a) o un(a) líder(eza) ambientalista salga electo(a), no puede operar sino territorialmente, diluyéndose su esencia corporativa y política.

Así, un partido basado en las organizaciones de la sociedad civil—y no vinculándose a ellas con un carácter demagógico propio del esquema clientelista— tendrá defensores(as) de oficio y en gran escala, convencidos(as) de que el partido que los(as) representa, efectivamente tiene la capacidad para cumplir con sus promesas, porque estas organizaciones estarían representadas directamente en las estructuras que deciden; no le dejan ese mandado a ‘líderes carismáticos’, o a las ‘caras telegénicas’ del partido que se trate.

Desde hace por lo menos 18 años, cuando el PRD desmontó su relación con los sectores sociales, no tengo conocimiento de ningún partido que haya participado en las últimas cuatro elecciones presidenciales vacunado de las veleidades del clientelismo.  Pero desde hace esa misma cantidad de tiempo, la telepolítica ha logrado sus efectos devastadores en nuestros torneos electorales.

 

Este artículo se publicó el  7  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La realidad de los impuestos municipales

 

La opinión del Presidente de la CCIAP…

FERNANDO ARANGO MORRICE
farangom@cciap.com

Si una lección nos dejó 2008 y 2009 es que, nunca antes el mundo había experimentado tan de cerca la interdependencia de la globalización, donde todos sufrimos las consecuencias de las acciones de otros. Esto mismo aplica a la economía nacional donde todos somos actores, Gobierno Central, gobiernos locales, empresarios, trabajadores y consumidores, en el momento que uno de estos actores cree una distorsión en la hoja de ruta plasmada para el desarrollo económico todos sufriremos las acciones de ese único jugador. De ahí la premisa número uno de la importancia de consultar y tratar de consensuar lo más posible en beneficio de todos por igual.

Cuando el Municipio de Panamá decidió de manera unilateral, arbitraria e inconsulta aprobar este cambio radical a los impuestos municipales, ciertamente no tomó en cuenta el impacto que esto tendría en los diferentes actores de la economía nacional, ni siquiera pareciera haber evaluado el peso que su distrito tiene sobre las demás comunas del país. Lo invito, estimado lector, a que hagamos este ejercicio y sea Usted quien saque las conclusiones de si esto solo impactará a las empresas grandes.

Dentro de las empresas que aportan al erario municipal, podemos mencionar una distribuidora grande que está sufriendo un aumento de 1,150%, si estas empresas tienen un aumento de tal magnitud en sus costos, lo más probable es que lo apliquen a sus productos para recuperar; aunque no descarten para palear semejante alza, ya sea mudar su empresa a otro municipio y/o hasta considerar reducción de personal.

Pero planteemos el escenario de que el distribuidor le aplique esto a los productos que hace llegar a los mini súper y supermercados, a los cuales los impuestos municipales les están incrementando en promedio 400% y 2,504%, respectivamente. Nuevamente, el mini súper y supermercado que ya pagaron el producto con aumento, tendrán que recuperar el aumento de sus costos, tanto el aplicado al producto por el distribuidor como el alza del impuesto municipal a su actividad económica; es decir, el producto llegará al consumidor final, tanto grande como pequeño, con doble alza de precio.

Por otra parte, analicemos el impacto en el Gobierno Central.   Panamá, ha atraído inversiones en base a una política económica de reducción en materia impositiva y logramos sobrevivir la crisis económica internacional en números positivos, obtuvimos las calificaciones de grado de inversión y a diario llegan cientos de inversionistas a Panamá buscando establecer sus negocios y aportar puestos de trabajo, de acuerdo a las reglas de juego vigente. Nuevamente, observamos cómo este Acuerdo Municipal rompe con la política económica de Estado, que nos ha logrado tantos beneficios para el desarrollo de nuestro país, no solo por el flujo de capitales, sino por la creación de puestos de trabajo, entre otras cosas.

Así pues, querido lector, como observa, estos impuestos municipales tendrán un efecto cascada en diferentes aspectos de la vida nacional. Entonces, pregúntese usted si realmente esto afectará solo a las grandes empresas.

Este artículo se publicó el  6  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Álvaro Bernal: socorrista

La opinión de…

IVÁN BATISTA
aibatista@hotmail.com

Eran las 19:45 del día sábado 5 de febrero cuando me llegó un mensaje de texto al celular, me lo enviaba el suboficial Luis Lacayo, decía el mensaje: ‘Ha muerto el oficial nacional Álvaro Bernal’.   Acto seguido me imaginé a Álvaro Bernal padre y de inmediato me dije: ‘no, no puede ser’. Llamé a Lacayo y me confirma la muerte; luego llamé a Rolando Charles y me confirma la muerte de Alvarito Bernal.   Ya en el carro, le comento a mi esposa y no puedo reprimir el nudo en la garganta y soltar una lágrima por Álvaro Bernal hijo.

Esta nueva generación de socorristas no tuvo la oportunidad de conocer a Álvaro Bernal A-B, quinto director nacional del Cuerpo de Socorristas, y quien, junto a entusiastas como Jorge Palacio, Aurelio Edwards, José Félix Rodríguez, Rolando Charles y muchos otros, cimentó, en todo el país, el Cuerpo de Socorristas.

He buscado una palabra que defina a Álvaro Bernal como socorrista y se hace difícil.   A Álvaro lo conocí siendo sargento de la Brigada de Comunicaciones, supe, por el teniente CR Jorge Palacio, que nos llegó a la Cruz Roja como boy scout. ¿Cómo describir al impulsivo y alegre Álvaro Bernal, que, enfundado en el rango de sargento, intentaba ser responsable y serio? Del sargento Bernal copié su elegancia al usar el uniforme, su porte en el uso de los pines, su peculiar manera de hablar, de ver las cosas de forma sencilla y su profunda convicción de ser socorrista, tal como lo dice nuestra promesa y expresa nuestro lema.

Álvaro, siendo teniente Cruz Roja y director provincial, me lleva a su casa para que le haga el jardín, yo, que aun estudiaba en el Instituto Nacional, conocí a su madre y hermanas, me hospedé muchas veces en su casa de campo en Río Chico y me puedo jactar de que lo conocí desde todas sus perspectivas de la vida, el socorrista, el banquero, el abogado, el joven, el soñador y, sobre todo, sus impulsos de locura como planificador.

Fue uno de los tantos padres que tuve en el Cuerpo de Socorristas, aunque nunca revisó mi boletín de calificaciones, cada vez que podía me decía: ‘si te quedas en una materia, te suspendo’. Mis recuerdos de Álvaro inician con la construcción de la estación de radio en el piso superior de la sede de la Cruz Roja en Santa Ana. Sin embargo, tengo recuerdos que jamás olvidaré, como la vez del curso de supervivencia en la selva, en donde el mayor CR Mancilla superó la barrera del enojo por encontrarlo friendo chorizos, mientras el resto del grupo buscaba comida; cómo olvidar su pick up Nissan verde, donde llegaba cada tarde luego del trabajo, carro que se lo colocábamos, cargándolo entre ocho, en contravía.

En ese pick up nos llevó a cubrir la Semana Santa de 1979, le colocó una luz rotativa y lo llenó de equipo, nos montó a Ricardo Álvarez y a mí y partimos con destino al interior. No recuerdo dónde dejamos a Álvarez, pero seguí con él hasta Río Chico, donde, afuera de la finca de su papá, se instalaba un puesto de socorro.

Me hizo la vida de cuadritos, una amiga de su familia (Diana) se compadeció de mí y me dijo: ‘dice Alvarito que te está tratando así porque te ascenderán en junio’… y efectivamente, ese 24 de junio fui ascendido.

Esta fue la Semana Santa que nos dieron dos sacos de melones para cada puesto de socorro, la Semana Santa en que Álvaro llegó en su pick up, junto a Jaime Cano, al puesto donde estábamos Alfonso Rodríguez, Raúl Ávila (el Tomasito) y Arturo Chong y nos dijo: ‘hay un incendio, ¡vámonos!’ y nos fuimos a apagar un matorral a la orilla de la carretera. Esas eran las decisiones que irritaban al capitán Rolando Charles, pero que nos hacían sentir útiles a los subalternos.

Para la firma de los tratados Torrijos — Carter en 1977 y la Implementación el 1 de octubre del 79, las misas eucarísticas, estuve junto a Álvaro. Pero quizás la vez que estuvimos más juntos fue cuando lo abandoné, después de caer en una letrina en Curundú.   Cómo olvidarlo, si Álvaro me involucró en un sueño de tener paracaidistas en el Cuerpo de Socorristas y los tuvimos y fuimos los mejores. Cosa que no le gustó a mi tío Pacífico, con quien vivía, y le dijo que cómo era posible que me hiciera partícipe de esa actividad, si yo era menor de edad.   Tartamudeó mil veces, hasta que Jorge Palacio convenció al tío de que yo solo era ayudante en el equipo —buena mentira—. Cómo olvidar cuando le dio por ser marinero y se compró su bote ‘El tiburón’, con el que fuimos a Taboga cientos de veces, inolvidable ver y escuchar al capitán CR Rolando Charles diciéndole: ‘Alvarito, no cruces con la Patrol y el bote’… y Alvarito cruzó —esto pasó en 1985 durante una de las inundaciones del río Juan Díaz.

Fue el más inspirado en la creación de la Primera Compañía de Socorristas formada por sus tres pelotones, creó el orden semanal, con toda la estructura teórica de mando.

Álvaro Bernal fue quien me sancionó por primera y única vez en mi vida de socorrista con 15 días de arresto, ya ni recuerdo por qué. Álvaro será inolvidable para todos los que fuimos socorristas en los 70 y los 80. Cuando se fue a EE.UU., nos dejó un vacío más grande que el dejado por ‘Pericles’ y Charles, esperar su telegrama cada 24 de junio era algo obligado, la última vez que lo vi hablamos y departimos, fue durante el Encuentro Internacional de Socorristas en Howard.   Me copió un montón de documentos, hablamos del futuro del Cuerpo de Socorristas y de mis aspiraciones, hace unos meses lo encontré en el Facebook, lo saludé y me respondió.

Tampoco olvidaré que me hizo un interrogatorio digno de un CSI cuando le robaron la carne en el Encuentro de Socorristas de Coclesito en 1984.   Yo no nunca confesé que fui testigo, pero celebré el robo junto a los socorristas de Colón —Lewis en este momento Álvaro sabrá toda la verdad—.

El día que llegó a la Cruz Roja y me dijo que se iba para EE.UU., sus ojos se aguaron, pero todos los que lo conocíamos sabíamos que en su nuevo país algo iba a hacer y así fue, encontró cabida en organizaciones de socorro y nos mandaba artículos y documentos, para ilustrarnos. Se perdió la invasión, pero yo me encargué de que estuviera con nosotros, en cada misión decía: ‘si Alvarito estuviera aquí’.

Álvaro, en lo personal vivirás en mi memoria y en la de los que te conocimos, te nos adelantaste, en el cielo te encontrarás con los mayores Pérez y Muñoz, y con socorristas como Edwards, Torregrosa, Moreno, Rochester, Sixta Aluma, Tursi, Tony Beliz, Fabiancito y el célebre Julio Ávila padre. Me parece verte saludando y motivando a crear una compañía de socorristas celestiales, mientras que el Sr. José ‘Pacheco’ Jaén y Roy Williams te escuchan incrédulos cuando miss Dubois te dice: ‘Alvarito, déjate de cosas’.

Sé que cuando Rolando Charles, Alberto Bailey, Jorge Alemán, José Beliz, Héctor (Quinto) Mosquera, Álvaro Guardia, Ricardo Álvarez, Julio Olivares, Eliana y Gilma De León, Jaime Cano, Alfredo Du Bois, Rubén Ho y muchos más lean estos recuerdos míos no estarán tristes, más bien sonreirán por haber tenido la oportunidad de haber conocido a un socorrista como Álvaro Bernal y cada uno de ellos tendrá un recuerdo especial.

Oficial Nacional  MI A / 0451.

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Este artículo se publicó el 8 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.