Servir, una oportunidad

La opinión del Doctor y Miembro del Club Rotario…

Carlos Vásquez

La tentación del hombre es tratar de vivir en lo superficial de sí mismo. La tendencia es que todo sea “light”, por lo que aquello que lleve a la interioridad es mal visto, es propio de personas desubicadas con la realidad. Muchos cierran los ojos, aprietan el paso, tratando de escapar de sí mismo, buscando refugio en lo material, ídolos de barro, en personas famosas, tratando de evadir el vacío existencial.

Un hombre escapista no ama; no puede amar porque se busca solo a sí mismo; cuando opta por buscar a los demás, lo hace solo por interés y para encontrar refugio a sus inseguridades.

Vivir de esta manera genera un mundo escaso de amor; la vida se torna insulsa, con cantos de sirena y senderos errados. La sociedad ofrece una vana ilusión; el trabajo se vuelve esclavizante, se transforma en escape del desamor; la familia para qué, su estilo tradicional es un impedimento y sus valores “obsoletos”; el matrimonio ya no es la unión de un hombre y una mujer, sino cualquier cosa, menos lo que debe ser, una relación de amor.

La crisis que se vive es producida por la evasión; se busca escapar de si mismo, no se soportan y los demás, son enemigos. Es necesario hacer un alto y reflexionar hacia dónde se lleva a la humanidad. Entremos en nosotros mismo para reencontrarnos, descubrir que somos humanos, hechura de Dios y dignos de ser amados. Cuando redescubramos esa capacidad de amar podremos dar de nosotros mismos. Amar es una palabra corta, pero profunda en significado.

No importa la profesión, siempre existe la oportunidad de amar. Con solo decidirse a actuar con amor, esto sería factible. Optar por servir enfocados en el amor, implica mucho sacrificio, renuncias; pero si se tiene en cuenta que al servir con alegría encontraremos una oportunidad para crear amistad, el efecto haría que se enriqueciera la vida y, sobre todo, le da sentido y nos hace útiles y dispuestos a dar de si antes de pensar en si.

Esta manera de amar, sin condiciones, sin llevar la cuenta del bien que hacemos, ni de los males que recibimos, no es tarea para pusilánimes, pero si se deja el egoísmo tan arraigado en la naturaleza humana y se decide ir hacia lo desconocido, se recibirá amor como recompensa. Quizás al principio se experimente soledad, al ver que son pocos los que se entregan de esa forma, pero no importa, sigan adelante y verán como se motivan los demás compatriotas.

<>Artículo publicado el  27  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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