Ordenamiento pesquero

La opinión del Abogado y Locutor…

Gabriel D’Annunzio Rosanía Villaverde 

Las administraciones gubernamentales de los recursos naturales tienen que regular adecuadamente el aprovechamiento de estos recursos, en conexión con la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de estos recursos; pero, el “leseferismo” y los estilos de vida nocivos, muchas veces caracterizados por la destrucción y contaminación de los ecosistemas, así como también el hecho de que los que ostentan el poder secular solo piensan en sus intereses personales y los de aquellos a quienes sirven, afecta la eficacia de estas administraciones.

Lo anterior se complica cuando las instituciones públicas rectoras de los referidos recursos naufragan y “erran al blanco” porque sus dignatarios se dedican a ignorar, destituir, despreciar y desechar, injusta, ilegal y aviesamente, a sus funcionarios probos, idóneos, honestos, experimentados y capacitados.

Recientemente el Ministerio de Desarrollo Agropecuario dictó un Decreto Ejecutivo tal vez un poco contradictorio, ya que en su primer artículo prohíbe el uso del arte de pesca conocido como palangre a las embarcaciones industriales y comerciales; mientras que en su artículo segundo dispone que este arte pesquero será de uso exclusivo de embarcaciones con tonelaje de registro bruto menor de seis toneladas.

Este Decreto parece ser una decisión sabia y “ambientalista”, aunque puede ser que se trate de una decisión inconsulta y sin considerar las debidas transiciones.

Ahora bien, sin menoscabar las justas reclamaciones de los pescadores ribereños, me surge la interrogante sobre las motivaciones reales por las cuales están molestos y están protestando en contra de una medida que, hasta dónde entiendo, directamente no les afecta a ellos, debido a que deben utilizar embarcaciones de pequeñas dimensiones.

Si la “línea” de la administración pesquera es beneficiar a un determinado grupo económico, como los pescadores artesanales y otros han sugerido, entonces el referido Decreto y la composición misma de la administración pesquera debe ser modificada ya que los fueros, privilegios y discriminaciones son inaceptables.

No me cabe duda de que debe darse un reordenamiento de las actividades pesqueras y del aprovechamiento de los recursos naturales en general, siendo un primer y atinado paso que las instituciones rectoras no sigan siendo sometidas a los poderes fácticos, lo cual se logrará, primeramente, con un cambio de mentalidad de todos los actores, y, en segundo plano, con una reforma constitucional y legal de manera tal que la administración pesquera y de los recursos naturales sea más integrada, participativa, justa, equitativa, democrática, patriótica, autónoma, independiente, honesta, transparente, profesional y técnica.

<>Artículo publicado el  5 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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