La vida

 

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La opinión del Sacerdote Jesuita…

Rosendo Torres 

Por más noticias de afuera que nos lleguen, en la conciencia popular del panameño cada día más crece la repulsa y resentimiento por el suceso del Centro de Cumplimiento.

He escuchado poesías, elegías en recuerdo triste de las víctimas juveniles calcinadas el 9 de enero del 2011. Si ya esta fecha del 9 de enero de 1964 era de recordación histórica en donde también fallecieron, en otro contexto, otros jóvenes pero por una causa superior, la cauda nacionalista; estos aunque estaban confinados purgando faltas murieron víctimas de la sevicia policial.   Jóvenes panameños muertos en la misma fecha.

Se percibe un consenso de rechazo por los detalles que rodean el incendio dentro de la celda. No los conocemos todos, pero lo inexcusable han sido las vista que nos ofreció el reportaje televisivo con el sonido de las palabras del agente que concomitantemente con el fuego les deseaba la muerte. “Muéranse”.

Existe el quinto mandamiento, “No matar”. Puesto en positivo, Respetemos la vida. La vida de todo ser humano, sea el que sea, rico o pobre, cristiano o no cristiano, blanco o negro, adulto o joven, nacional o extranjero, inocente o maleante, niño nacido o niño por nacer. Respetemos la vida. Me decía alguien, te has fijado que las dos profesiones opuestas son los médicos y los militares. Unos para producir vida, salvar vidas y los otros, con sus armas, para todo lo contrario.

Hay que reconocer que vivimos la cultura de la muerte. Se ha perdido el respeto a la vida. La violencia callejera , que crea la inseguridad que se vive es prueba de ello, las pandillas de las distintas barriadas cuyo requisito de ingreso es haber matado a alguien. Más aún algunos en el caso del Centro de Cumplimiento creen que algunos guardia son ex miembros de las pandillas que no respetan la vida.  ¿Quién sabe?

Uno de los aspectos entre otros en la discusión sobre la reforma de la Ley de Minería es precisamente la calidad de vida de los moradores indígenas.   No puede estar por encima del aprecio a la vida, el amor al dinero abundante que pueda derivarse de la explotación de las minas.

Todo lo ocurrido nos lleva a pensar en el valor de ese don precioso que nos ha dado el Señor, la vida… En resumidas cuentas, resolver el problema del agua y de la recolección de la basura tiene que hacerse motivados por el aprecio a la vida. Nuestro imperativo debe ser, defender la vida frente a todo lo que sea violencia venga de donde venga. Es compromiso de los discípulos del Reino de Cristo.

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<>Artículo publicado el 30  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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