El pecado de ser joven

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La opinión del Profesor…

Sebastián Vásquez Bonilla 

Entiendo que toda actividad o iniciativa humana, por el sólo hecho de ser humana, es imperfecta, por lo que su aplicación podría no favorecer o perjudicar a alguien. Es por ello que nuestros medios de comunicación están saturados de objeciones a todo tipo de acciones con connotaciones sociales, vengan éstas o no del gobierno. Por esa razón en una ocasión critiqué a los que de todo se quejan, olvidándose de las buenas intenciones que posiblemente tengan aquellos que al menos han tomado la iniciativa de hacer algo.

 

Traigo a colación lo anterior porque deseo manifestar mi queja por el uso del llamado “pele police”, pero no porque estoy en desacuerdo con su utilización, sino porque considero que su uso es excesivo y discriminatorio, en particular hacia los jóvenes.

Entiendo la instalación de un retén policivo en un área donde ha ocurrido un acto delictivo. Lo que no puedo aceptar es que se ubiquen con carácter permanente en puntos estratégicos, mucho menos cuando los operativos se realizan en horas de mucho tránsito vehicular. Me pregunto a quienes capturan si los maleantes saben que están allí. La policía debe canalizar los pocos recursos que cuenta en acciones más productivas.

Sobre el famoso “pele police”, tengo entendido que en otras latitudes la policía busca los delincuentes distribuyendo sus fotos entre cada uno de los miembros de la institución. En Panamá se le pide identificación a cualquier ciudadano para saber si es delincuente.  ¡No puede ser!   Nos encontramos doblemente asediados, por los delincuentes y por la policía, donde los jóvenes pagan la peor parte.

He sido testigo de cuán exhaustiva es la requisa de un automóvil cuando éste es ocupado por jóvenes.   Durante varios días también fui testigo del hostigamiento al que fueron objeto los jóvenes que caminaban por la Gran Terminal,   aun cerca de las 10 de la mañana, cuando posiblemente se dirigían a sus trabajos en dicho lugar. Fue evidente la expresión de frustración en algunos de ellos, porque hasta yo me preguntaba ¿por qué no se van a molestar donde están los maleantes?   Uno de esos jóvenes no se tomó la molestia de guardar su cédula en la cartera y la mantuvo casi a la vista de su bolsillo delantero, listo para mostrarla.

He podido observar que la actitud de los policías depende de la forma en que se visten los jóvenes, particularmente si llevan pantalones cortos o gorra, y mientras más negrito es el “pelao” peor es el asunto; lo cual es una clara violación a sus derechos humanos y constitucionales.     Expreso mi crítica porque tengo la percepción de que no hay buenas intenciones con estas acciones, sino que lo que se busca es protagonismo, donde la policía sólo quiere hacer ver a la mayor cantidad posible de personas que está trabajando.    Como a mí no me prestan atención, tendré que aceptar con resignación si alguien me dice que yo “ya no despierto ni sospechas”.

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<>Artículo publicado el 24  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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